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Importancia de la Buena Acción en Scouts

Recuerdos Scout
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estrato colgado del cielo.

Los “oes” y “aies” se escuchaban en aprender a desechar la tentación de gastar el dinero tonta-
eco como si salieran de un acantilado. mente o pagar por las cosas más de lo que valen. Por supuesto,
— Bien, Jesús —interino Juanjo— puedes conti- hay que cuidar de no convertirse en un ávaro. Hay peligros en
nuar. ambos extremos de la economía: el desperdicio por un lado, la
— Pongo estos calzoncillos por muestra de que Pe- avaricia y mezquindad por otro. El buen scout conserva el
dro es el zorro, ya que fueron los únicos que no se colorearon equilibrio entre los extremos”.
con mercurocromo, al igual que el resto de toda la colada — Bueno señores, —intervino Pedro—, ahora que
que estaba tendida en el lavadero. Como recordaréis, hace ya tenemos las cuentas de patrulla claras, vamos a empezar la
dos días que toda la ropa lavada el día anterior amaneció pin- reunión tocando un tema de mucha importancia, sobre
tada de rojo... todas las prendas, menos estos calzones, que todo para vosotros los nuevos —se dirigía a mí entre otros—
por sus iniciales grabadas P.G.C., corresponden a Pedro Gar- y que también interesa a los viejos: la Buena Acción. Veo por
cía Correas, más conocido entre nosotros por “el cintu” y vuestras pañoletas que ya hicisteis la de hoy...
que es el Jefe de la Patrulla Guepardos; además, por su talla — ¿Qué signica eso? —interrumpí —.
no hay duda, ningún otro tiene el culo tan gordo. — Mira, cuando uno se pone la pañoleta debe atar
— Bien, Pedro —preguntó Juanjo— ¿reconoces esa las dos puntas que cuelgan mediante un pequeño nudo
prenda como tuya? llano, como recordatorio de hacer la Buena Acción, y
— Sí, los calzoncillos son míos, pero yo no fui el que cuando ya se hizo, se desatan. Es lo mismo que anudarse un
pintó el resto de la ropa tendida. Es más, ahora que veo en cordel al dedo para que a uno no se le olvide alguna cosa.
poder de quien han aparecido mis calzoncillos, no me queda Bien, aparte de que tenemos que hacer el proyecto de la B.A.
más remedio que acusar “al Yesus” de ser el zorro y de mon- de patrulla para este trimestre, vamos a tratar de señalar la
tar todo este numerito para ocultar su verdadera identidad y importancia que tiene una sencilla Buena Acción. ¿Puedes
tratar de liarnos a todos. Además, cuando fuimos a recoger contarnos algo acerca de ella, Fernando?
la ropa aquel día ya noté que me faltaba ese slip y en el suelo — Sí, claro —respondió el subguía—, y lo mejor es
estaba escrita la zeta del zorro. No sólo pintó toda la ropa, narrar la historia de una buena acción que hizo posible, a pe-
sino que se llevó , haciendo una nueva zorrada, mis calzones sar de su pequeñez, llevar el escultismo amillares de mucha-
chos. Fue durante el otoño de 1909; —relataba mientras
perdía la vista en un lugar de la mesa—, Londres estaba

 
sumida en una inmensa niebla. Un tal señor Boyce, que era nosotros tan impunemente. La mayoría se frotaba las ma-
norteamericano, andaba perdido y tenía dicultades para nos, como avanzada al caldeamiento general de la sesión, y
encontrar una dirección en el centro de la ciudad; se paró para mitigar la baja temperatura reinante, mientras otros se
bajo uno de los faroles de la calle para orientarse, cuando re- cuchicheaban al oído para poner en claro las acusaciones
pentinamente apareció un muchacho entre la niebla. Le pre- pertinentes o los diferentes puntos de ataque. Algunos te-
guntó si podía hacer algo para ayudarle, y el americano le nían auténticas estrategias. Y el primero que se levantó fue
contestó que si podía indicarle cómo llegar a su destino. En- “el Yesus”.
tonces el muchacho le llevó, y cuando llegaron, el señor Bo- — Yo acuso a Pedro, Guía de la Patrulla Guepardos,
yce sacó de su bolsillo unas monedas para dárselas de pro- de ser el zorro.
pina. El muchacho le contestó que no, que como scout no Estoy seguro que en aquel momento toda la sierra se
debía aceptar nada por ayudar a alguien. El americano no estremeció , pues de lo más oculto del bosque en donde se
conocía quienes eran los scouts, así que le pidió que le ha- estaba desarrollando tan peculiar juicio, salió una exclama-
blara de ellos y de lo que hacían. Y quedó tan interesado que ción tan grande que hasta la sombra del propio “Yesus” pa-
al nalizar sus negocios fue a la Asociación de Scouts Britá- reció conmoverse. A la general interrogante le sobrevino la
nicos. Allí desapareció el scout que en principio le ayudó. En algarabía colectiva, para terminar en una encrespada hucha
la Asociación, el señor Boyce conoció a Baden Powell, y de griteríos de todos contra todos. Juanjo tomó la palabra.
quedó tan impresionado de todo lo que le contó acerca del — Bueno, ya está bien, llevemos las cosas con calma.
Escultismo que decidió ponerlo en práctica en los Estados A ver, Pedro ¿eres tú el zorro?
Unidos. Lo que nunca se supo fue quién era el scout que —No —respondió — yo no soy el zorro.
hizo aquella B.A. al hombre, transformándose después en — Jesús —continuó Juanjo— para juzgar a Pedro es
una B.A. a millones de muchachos. Pero tampoco se le ol- necesario tener pruebas acusatorias y darle opción a que se
vidó, pues los scouts de los EE. UU. regalaron al parque de deenda. ¿Puedes exponer la base de tus acusaciones?
Adiestramiento de Gilwell, en Inglaterra, una estatua de un — Sí, —empezó “el Yesus” con rmeza—. Tengo la
búfalo americano con una simple inscripción que decía más prueba fundamental que demuestra la culpabilidad de Pe-
o menos: “al scout desconocido quien en su lealtad al diario dro: estos calzoncillos.
cumplimiento de la Nuevamente la sierra se conmovió . Las carcajadas y
sobresaltos se elevaban hasta querer romper algún que otro

 
Buena Acción, hizo posible traer el Movimiento Scout a los Es-
tados Unidos de América”.
— ¿Os dais cuenta de la fuerza que puede tener una
Buena Acción? —intervino de nuevo Pedro—. Por eso hay
que buscar las oportunidades de ayudar, calladamente y sin
esperar recompensa. Una buena acción es un acto “extra” de
bondad y no algo que se hace por cortesía. Cuando respon-
demos a la solicitud de una persona referente a tal calle, no
se puede considerar Buena Acción, porque simplemente es
una cortesía. Pero dejar nuestro camino para mostrar su des-
tino a quien lo pide, eso sí es una Buena Acción. Y como
scouts, debemos hacer una cada día, sea grande o pequeña,
o muchas si se presentan; no por hacerla en la mañana vamos
a dejar de pensar en hacer un servicio por la tarde. ¿De
acuerdo? Bien, vamos a ver cómo pasan los nuevos la prueba
de Kim.
Y después de que todos hiciéramos varias veces el
juego de retención, entre cachondeo y mofa colectiva —
pues a Jacinto le habíamos cambiado una moneda de cinco
pesetas por otra de cinco duros cuando cerró los ojos, y al
abrirlos recordó haber visto la de menos valor, y nosotros
instándole a reconocer que tenía dones sobrenaturales que
aumentaban el valor de las monedas; y al probar nueva-
mente, le cambiamos. la de veinticinco por una de cin-
cuenta, y ya, denitivamente, Jacinto se lo creyó — pasamos
de nuevo a la seriedad de la reunión (en parte debido al to-
que de atención que la patrulla contigua nos dio, por


nuestro alboroto de “ultratumba”) para concretar cuál sería obrado con mala intención o en contra de la Ley y el espíritu
nuestra B. A. de Patrulla. Al nal triunfó la propuesta de scout. El culpable había sido el “zorro”, que hizo —y bas-
Fernando, ir un domingo a limpiar el parque de Berlín, y tante bien, por cierto— sus zorradas, pero que no cumplió
programamos el material necesario para nuestro trabajo. lo estipulado en el juego: rmar sus acciones con la caracte-
Harían falta sacos para la basura, clavos para los bordones rística zeta.
con los cuales pinchar las hojas caídas de los árboles, y algún ¿Quién era el zorro? ¿Quién se había aprovechado
carrito en donde depositar todo lo recogido. Pedro quedó en de las tensiones entre las patrullas para sembrar el caos y la
pedir a Juanjo que nos consiguiese permiso del Ayunta- discordia? El juicio contra el zorro fue de lo más apasio-
miento para utilizar varios carros de barrendero y algunos nante.
escobones. (¡Cómo nos divertimos aquel domingo! Nos ha- Ya nos había hablado de la presencia de tan singular
bían dejado hasta botas de agua. Y estuvimos toda la mañana personaje, antes de comenzar el Campamento.
trabajando. Al principio la gente nos miraba de cachondeo. — Señores: durante estos días estarán rondándonos
Y después algunos chavales se juntaron a nosotros y termi- un Zorro y dos ayudantes suyos. Nadie sabe quiénes son, tan
namos de limpiar todo el parque en poco tiempo, pues éra- solo ellos lo saben y tienen que ocultarlo. Se encargarán de
mos más de cincuenta personas que alegremente trabajamos ir haciendo zorradas, o lo que es lo mismo, la puñeta a todo
en su limpieza. A media mañana un señor nos invitó a la Pa- el mundo. Tienen inmunidad para efectuar sus actos en
trulla a tomar un refresco, y cuando devolvimos los utensi- cualquier lugar y momento; únicamente tienen que infor-
lios al parque del Ayuntamiento, el encargado que nos reci- marme de su próxima zorrada para darles vía libre. Vosotros
bió tuvo la amabilidad de convidarnos nuevamente). podéis descubrirlos y desenmascararlos. Bien entendido
Después llegó la hora de la reunión de Tropa, así que que, si falláis en la acusación, estaréis sometidos al “tor-
recogimos el local y extendimos los muros de madera trans- mento” que el acusado desee realizar. Cuando alguien haya
versales para dejar el espacio necesario. Juanjo estuvo ha- reunido pruebas sucientes como para convocar un juicio,
blando del próximo Campamento de Semana Santa, ya muy que lo haga. Allí se tratará de poner claridad al asunto.
cercano, y de las muchas cosas que en él haríamos. Nos in- Alrededor del pequeño fuego del campamento nos
formó de que deberíamos preparar un campamento austero habíamos colocado todos los de la Tropa, cubiertos con
y rudimentario, para darle aspecto de antigua colonia de mantas y ponchos — pues el frío era intenso — para desen-
campo y recordar aquel primero realizado por Baden-Powell mascarar a la terrible alimaña que se había cachondeado de

 
El invento, a pesar de estar ya patentado, consistía en en la isla de Brownsea. Las patrullas harían auténtica vida
que la llama del algodón ardiendo calentase el interior del como tales y cada parcela recibiría un nombre como el de las
globo y este se elevase lentamente sujetando el banderín. (Lo cuatro patrullas scouts que existieron en aquella isla y, por
malo del “dirigible” era cuando se consumía el combustible tanto, en el escultismo: Lobos, Chorlitos, Cuervos y Toros.
y se enfriaba el aire, y el “castor” caía en picado a pesar de las Para aquel campamento no se iban a utilizar cocinas ni faro-
miradas suplicantes de los otros castores). les de gas, ni tronzadoras, pues íbamos a aprender a manejar
Entonces nosotros también nos picamos y construi- correctamente el hacha, luces de petróleo y carburo, y todos
mos el “guepardo volador”. Una sencilla cometa arrastraba los tipos de fuegos para cocinar. Debíamos parecernos a los
nuestro banderín y se situaba a merced del viento, fuerte- primeros exploradores ingleses y a los antiguos colonos del
mente sujetado a la torre de la parcela mediante un no hilo oeste.
de bramante. Nuevamente habíamos vencido. El Siempre La reunión continuó después con el aprendizaje de
Adelante, apoyado en el simbólico K-2 era el orgullo de los una nueva canción, como cada mes, y que servía para au-
Guepardos. mentar el repertorio, darnos cuenta del mal oído que casi to-
Pero una mañana nuestra cometa amaneció rota y dos teníamos y observar la lucidez de Fernando y Chemari
estrellada contra el suelo; el globo de los Castores pinchado cuando tocaban la armónica.
y enredado entre unas ramas; los amarres del mástil de los “Por valles y por montañas va el alegre explorador,
Pumas cortados y por lo tanto destruido; y la cuerda que ele- sin adredarle los hielos ni el peso ardiente del sol. Siempre
vaba el banderín de los Águilas, cortada y desprendida. Alerta y vigilante sin dejarse sorprender, siempre adelante,
La lucha se había entablado y todos nos acusábamos siempre avanzando, cumpliendo alegre su deber”
mutuamente. Que si los Castores habían oído ruidos extra- Ya por último, y antes de pasar al adiestramiento en
ños por la noche en la parcela de los Pumas; que si los Águi- técnicas, Juanjo tomó nuevamente la palabra:
las habían tenido una reunión clandestina después del toque — Señores: hemos venido observando hace algún
de silencio; que si un Guepardo fue amenazado por un Cas- tiempo que no se utilizan debidamente los signos externos
tor... Juanjo intervino y a petición de los Jefes de Patrulla scouts, como delidad al Movimiento y orgullo por perte-
convocó una Corte de Honor para investigar el caso y tomar necer a él. Si somos scouts tenemos el derecho y el deber de
decisiones al respecto, pues el honor de las patrullas estaba signicarnos como tales, diferenciándonos de los demás y es-
por los suelos. Al nal, todos contentos. Ninguno había tando orgullosos por demostrar al mundo lo que somos. Y

 
no sólo a los ajenos al escultismo, pues a ellos no van preci- pino). Eligieron cuatro árboles próximos entre sí y dentro de
samente nuestras peculiaridades, sino a los que están en el su parcela, claro está , para, y mediante troncos unidos, ir le-
Movimiento, a los muchos scouts como nosotros sean o no vantando el gran “monstruo”, como ellos lo llamaron. El
del mismo Grupo. Entonces, ¿por qué nos avergüenza el ha- primer madero que hacía de base fue colocado en el centro
cer la seña scout cuando nos cruzamos con otro scout y hay de los cuatro árboles cercanos y sujeto verticalmente me-
gente a nuestro alrededor? ¿Por qué no saludamos con la diante palos transversales amarrados a los pinos. Los Pumas
mano izquierda cuando nos presentan a otro scout y con- se encaramaban en ellos e iban elevando el siguiente tronco,
vencionalmente apretamos con la derecha? No debemos ol- atado al anterior por un amarre en redondo, y sujetándolo a
vidar el origen tan bonito de ese apretón con la “zurda”. Mu- las ramas de los árboles que ya se entremezclaban. Al nal, el
chas veces lo hemos contado, pero en honor a los que llevan mástil sobresalía en el último tronco que lo formaba por en-
poco tiempo entre nosotros, vamos a repetirlo una vez más. cima de los cuatro pinos elegidos y portando el banderín de
Fue cuando Baden-Powell capturó a “Prempeh”, el los Pumas.
jefe de la tribu Ashanti, que durante la ceremonia de rendi- Los Castores fueron más prácticos y nos sorprendie-
ción le ofreció su saludo con la mano derecha, como era y es ron a todos con su original idea, que sirvió , más tarde, para
normal, en prueba de amistad y reconocimiento hacia su va- que nuevamente nuestro banderín ondease más arriba de los
leroso comportamiento y el de sus guerreros. Pero el jefe As- demás. Trabajaron en la construcción de lo que denomina-
hanti por su parte le extendió la mano izquierda, e insis- ron el “ágil castor”. Consistió en la fabricación de un globo
tiendo en hacerlo, le dijo: “no, en mi país el más bravo entre rudimentario a base de plásticos y pegamento, utilizando
los bravos da la mano izquierda; es la mano del corazón”. Ese unos ponchos viejos y haciendo la estructura de nas cañas
fue un símbolo de buena fe; por ello los scouts saludamos secas. En honor a la verdad hay que decir que consiguieron
con la mano izquierda en prueba de sinceridad, sentimiento un bonito artefacto en donde colgar, a base de hilos de sedal
y hermandad. que el Intendente les suministró en unos de sus viajes al pue-
De igual forma hacemos nuestra seña scout al salu- blo, en un tanto mancillado “honor de la patrulla” simboli-
dar y utilizamos el mismo saludo en todo el mundo; es fácil zado en su banderín. En la parte baja del globo y muy cerca
reconocer a un hermano scout en cualquier lugar. El signi- de su abertura, estaba situada la pequeña barquilla metálica
cado de nuestra seña es el resumen de la Promesa; los tres en donde ardía un algodón empapado en alcohol.
dedos levantados signican, igual que el pétalo central de la

 
pusieron todo su trabajo en levantar una portada a su par- or de lis, los tres puntos de la Promesa: Dios, Patria y Ho-
cela, digna de considerarse como pórtico de la gloria, mien- gar; también servicio al prójimo, como el pétalo de la
tras que nosotros nos enorgullecíamos de la grandiosa torre izquierda, y observar la Ley Scout que nos recuerda el pétalo
de observación enclavada en el centro geométrico de nuestro derecho de la or. Y el dedo pulgar sobre el meñique, nos
terreno. Pues bien, los Castores se picaron porque pusimos recuerda la protección hacia los débiles e imposibilitados: el
nuestro banderín en lo alto de la torre y parecía, dada su ele- fuerte ayuda al débil.
vación, el estandarte general de todo el enclave de la Tropa. Hay una historia muy bonita que sucedió durante la
Hubo reclamaciones ociales al Jefe de Tropa, y las otras Pa- segunda guerra mundial y que relata la importancia de nues-
trullas se solidarizaron para inuir al objeto de que nuestro tra Seña. Después de una ardorosa lucha entre japoneses y
banderín de patrulla no gurase en lugar tan alto y por en- americanos, uno de estos quedó mal herido y tendido sobre
cima de los de ellos. Juanjo juzgó el problema y decidió que la arena de una playa. Como quiera que el japonés observó
no tenía jurisdicción en el terreno particular de las Patrullas, que aquel enemigo estaba todavía con vida, fue a darle
por lo que no podía solicitar a los Guepardos el que arriasen muerte. Y cuál sería su sorpresa, que al verle yaciendo herido
su banderín de la torre. Entonces, y siguiendo una estrategia en el suelo, observó que con su mano estaba haciendo la
general, las tres Patrullas acordaron elevar sus banderines Seña Scout. Dejó inmediatamente sus armas y se puso a cui-
por encima del nuestro. darle las heridas. El americano perdió el conocimiento y
Los Águilas, siempre tan prácticos, se contentaron cuando lo recobró, se encontraba con el cuerpo vendado
con pasar una driza por lo alto del pino que más se elevaba junto a unos arbustos escondido y con una cantimplora de
de su parcela, y colocar en la copa el banderín. Decían, para agua y algunos víveres. En ese momento el japonés se levantó
justicarse ante nosotros pues con ellos manteníamos bue- y haciendo la Seña Scout se despidió de su “enemigo”.
nas relaciones diplomáticas, que los Águilas hacían el nido Esa es la fuerza de nuestra Gran Hermandad, del es-
en lo más alto, y que por lo tanto tenían derecho a ondearlo cultismo en cualquier lugar del mundo, y la importancia tan
allí. trascendente de una sencilla seña. Así que ya sabemos, no
Los Pumas, que trabajaron con sigilo, decidieron le- nos avergoncemos de ser scouts y hagamos un correcto uso
vantar un gran mástil que sobresaliese por encima de la es- de todos nuestros símbolos. En la próxima reunión de Tropa
pesura del bosque. (Después los Águilas se cabrearían con repasaremos las formas de saludar, ya sea de uniforme, con
ellos, pues su banderín apareció más arriba de la copa del

 
— Mirad, mirad — entonces gritábamos nosotros
— aquí tenéis a los Castores del campamento. Es la Caca
Atada Maquiavélicamente Para Alabarnos Mejor En Nues-
tro Terreno Olímpico.
Esta fue una de las características de aquel campa-
mento, el primero vivido por mí: la lucha despiadada inter-
patrullas. Claro, que todo quedaba reducido a una compe-
tencia deportiva y muy dentro del estilo scout como tónica
general de aquellos quince días. Al margen de las clásicas
disputas para prevalecer como la mejor Patrulla, todos nos
esforzábamos por hacer una buena Tropa y manteníamos las
mejores relaciones a nivel de embajadores, pues no podía-
mos pasar a las parcelas de otros sin el consentimiento ex-
preso de los visitados. Íbamos con cabecillas diplomáticos.
En denitiva, hacíamos vida de y para la Patrulla. El Honor
de la Patrulla era lo más importante.
Una de las luchas titánicas fue la “guerra del bande-
rín”, que casi termina en batalla campal y en la que intervino
hasta la Corte de Honor.
Cuando al cuarto día de estar en el campamento se
pasó revista a las instalaciones en la ceremonia de la Inaugu-
ración, nos dimos cuenta que el nivel técnico de las cons-
trucciones era muy similar en las cuatro Patrullas. Si los
Águilas habían hecho una cocina elevada verdaderamente
preciosa y útil, los Pumas se distinguieron por su comedor,
auténtica construcción arquitectónica que derrochaba ima-
ginación y funcionalidad, mientras que los Castores


mientras permanecíamos atados y con la boca cerrada en los bordón, o sin sombrero. Entonemos nuestra Oración y que
postes de los tormentos. cada uno se vaya a su equipo de adiestramiento.
— Mirad, mirad —pregonaban los Castores—: he La reunión de Tropa había terminado y ahora iba a
aquí a los Guepardos disfrutando del maravilloso campa- comenzar la sesión de técnicas. Yo formaba parte del equipo
mento. de orientadores y topógrafos como representante de mi pa-
Y como una de las características técnicas de nuestra trulla, mientras que otros, eran de cocina, intendentes, tras-
Patrulla era la organización, minuciosa organización en misores, pioneros o acampadores. Algunas técnicas las im-
todo cuanto preparábamos o proyectábamos, pronto fue la partían instructores o especialistas que no pertenecían al
nota risueña para que se mofaran de nosotros. Y durante Grupo, otras las dirigían los Ayudantes de Tropa, y Juanjo
aquel juego, bien que se rieron. se encargaba personalmente de la Orientación y Topografía.
— Mirad, mirad como en esta parcela de los Guepar- — Bueno, ya estamos todos. Hoy vamos a tratar de
dos se vive el campamento. Son Cucarachas Atadas Me- las “proyecciones” y el trazado de “rumbos magnéticos”.
diante Pita a Maderos Erguidos. Naturalmente Todos Orga- Después hablaremos un poco de los “indicios naturales” ...
nizados. El empleo de las distintas técnicas scouts por parte
— Ja, ja, ja – reían sin parar los osados Castores. de cada responsable en la suya supuso para mí algo muy im-
Pero, naturalmente, nuestra venganza fue de rápida portante: sentirme útil en la patrulla, eslabón de una cadena,
ejecución. Y después de ganarles en la Olimpiada Campa- parte de un conjunto. En las patrullas no éramos entes pasi-
mental, como vencedores que fuimos, tuvimos la oportuni- vos o meros espectadores, sino que cada uno era responsable
dad de someterles a nuestras imaginadas torturas. Y mien- de algo para el buen funcionamiento de la comunidad. Y la
tras estaban tumbados en la pradera, cual largos eran, atados comunidad era de arraigo democrático, en donde se man-
de pies y manos mediante cuerdas cruzadas y sujetadas a pe- daba y obedecía como necesidad que emanaba de la aproba-
queñas maderas hundidas en el suelo, les cantamos nuestra ción colectiva.
inventada canción campamental al tiempo que se les hacía Aparte del aspecto técnico en el que cada uno” se
cosquillas en las plantas de los pies, y Pedro, como Jefe de adiestraba para ser el “líder” y responsable, también tenía-
Patrulla, les callaba sus risas y ardorosas carcajadas con cubos mos una misión dentro de la vida cogestiva de patrulla. Ha-
de agua sobre sus histéricos rostros. bía un tesorero, secretario, intendente, responsable del pe-
riódico, encargado del Libro de Oro, fotógrafo, etc. Como

 
decían que yo era el que tenía la escritura más bonita, me presente en el mástil de banderas, en el espíritu que nos
eligieron, una vez que hice la Promesa, como responsable del mueve y en el estilo con que se vive. El campamento scout se
Libro de Oro, en donde iría relatando todo parece poco al campamento convencional, porque es un
el acontecer de la Patrulla y la Tropa; así como los hechos campamento para hacer escultismo. Y en donde todo lo que
más destacados que formarían la historia continuada de los estamos planeando se va a realizar, el lugar para encuadrar
guepardos. Pero había otras cosas o anécdotas que no se in- nuestras ilusiones y tiendas de campaña no es otro que la
cluían en él y que pasaban a ser publicadas en nuestro perió- majestuosa Naturaleza. Sin ella, todo el campamento se ven-
dico mensual de patrulla: el “guepardo vespertino”. dría abajo, sería deciente y hasta un poco absurdo. El
Hacíamos una tirada de cincuenta ejemplares a tra- campo, los árboles, la montaña, los ríos, la lluvia, el rocío, el
vés de la multicopista parroquial, que vendíamos en el sol, la noche, son Naturaleza, que es lo mismo: campa-
Grupo y a nuestros familiares, así como algún que otro mento. T, escuetamente, trabajo. Todo lo que hasta aquí os
ejemplar a despistados transeúntes... he dicho no puede hacerse vagamente, sin esfuerzos. Es pre-
En el número doce del guepardo vespertino apareció ciso trabajar sin descanso, como en nuestra oración, para le-
un artículo rmado por “patoti” y que narraba, desde su vantar el campamento scout que queremos y ansiamos, para
punto de vista, claro está , la salida de patrulla que habíamos hacer posible esa aventura maravillosa en la Naturaleza, ese
hecho un n de semana. Este era el artículo: “Salimos del escultismo alegre para provecho de nuestro carácter y que
campamento base, bueno, si campamento puede llamarse a asciende con fuerza en cada uno de nosotros, como miem-
cuatro tiendas de campaña mal colocadas (las de los Casto- bros participes, para erguirse con Orgullo en la or de lis que
res, Águilas, Pumas y Jefes) y una perfectamente plantada, la pende del corazón. El mismo orgullo con que llevamos el pa-
nuestra, a las cinco en punto de la mañana (según el reloj de ñuelo al cuello, de nuestra Promesa, y cumplimos la Ley
sol de Juanjo) y que en realidad eran las cinco y cuarto, pues Scout.
con los datos de Ramón, nuestro gran “desorientador”, de- Si estas frases, bonitas y aleccionadoras en verdad,
dujimos que las hormigas toman la luna entre las cinco y condensan el ideal esquematizado del campamento, tam-
diez y las cinco y veinte de la mañana de un día cualquiera bién, esquemáticamente, la patrulla Castores tenía a bien
en el que las estrellas están en su sitio. Con todo, a las seis de reírse de nosotros, los Guepardos, mediante una sui generis
la mañana ya estábamos perdidos. Pedro se cabreaba, Al- concepción del campamento a raíz del gran juego en el que
fonso quería desayunar, Jorge se empeñaba en curarme la fuimos hechos prisioneros y maltratados bárbaramente,

 
lógica. Empieza por C de carácter; carácter antes de ir y herida de la rodilla, y yo, el heroico y salvador patoti, con
cuando se vuelve; el carácter fuerte, viril, es necesario para media pierna en carne viva y gran dolor de corazón (pues la
acometer la idea con todo lo que encierra y no sucumbir pierna no me dolía) mantenía la serenidad propia de un se-
ante las dicultades y problemas que arrastre; y después de reno orensano. Al nal pudimos encontrar el camino, la
vivir el campamento nuestro carácter se ha forjado un poco senda oculta en lo más tenebroso del bosque, la trocha que
más con la realidad que entraña el sentirse más hombre. A nos conduciría a nuestro destino kilómetros por delante: la
de aventura constante, misteriosa, oculta; el campamento es carretera nacional.
toda una aventura inacabable que comienza el primer día y “Y es que no nos pusimos de acuerdo porque las
no termina jamás, aun cuando se exploren las cuevas, re- curvas de nivel estaban muy juntitas. Ramón quería seguir
monten ríos, construyan cabañas, se camine en la noche o se el tendido eléctrico que pasaba por donde estábamos y por
ascienda a las cumbres. La M encierra toda la maravilla del el pueblo al que íbamos, pero según el mapa, iba y venía por
campamento y los maravillosos campamentos que juntos zona montañosa a veces escarpada (apelotonamiento de
nos aguardan; siempre nuevos y esperados, distintos y entra- cientos de líneas marrones en un milímetro de papel) y no
ñables. El provecho que cada uno saca del campamento, P, teníamos ganas de ir escalando o subir pendientes fuertes.
es innito y siempre en el camino para conseguir esa forma- Jorge propuso seguir un río hasta el puente que, inequívo-
ción que buscamos en nuestro escultismo; el provecho físico camente, estaría en el pueblo, y practicar en él algo de soco-
y espiritual pueden ser las dos aglutinantes de todo un rrismo acuático, dando por descontado, que nos salvaría a
mundo a nuestro alcance. No puede faltar la Alegría con que todos de perecer ahogados; pero Pedro le preguntó que qué
se vive el campamento y que es la manifestación reina du- era lo que quería practicar, y Jorge respondió que la respira-
rante quince días. Se trabaja con alegría, se juega con alegría ción boca a boca, por lo que todos nos negamos a que seme-
y se vive alegremente. Sentirse Miembro del Grupo, de la jante vampiro nos chupase malamente. Fue desechada la
Tropa, en denitiva, de la Patrulla, es otra de las cualidades idea del río. Alfonso, entre bocado y bocado que le daba a
más rmes en el campamento. Cuando se está por la noche una barra de pan (no llegaron al pueblo más que unas miga-
en el fuego o se prepara la comida del mediodía, todos nos jas que se habían ocultado entre la lana del jersey), propuso
sentimos miembros y participes de una vida y una tarca. To- ir siguiendo un camino de herradura, pero el camino de he-
dos somos uno n el campamento. E, no podía faltar, del es- rradura terminaba en una bifurcación de herradura y los ca-
cultismo, que es lo que posibilita la actividad y siempre está minos de herradura que arrancaban de la bifurcación

 
llegaban hasta los comienzos de otros caminos de herradura
y así sucesiva y eternamente hasta conseguir una complicada
red vial en donde seguramente erraríamos nuestra dirección
de herradura.
“Pero gracias (de nada) a que el gran patoti (ese soy
yo, que narro y escribo este maravilloso artículo titulado
“una salida cualquiera”), estaba allí , todo salió perfecta-
mente. Tan sólo tuve que decir: ¿y por qué no seguimos el
asfalto de la nacional VI? CUARTO RECUERDO
“Llegó la hora de comer (puagf) y, como siempre, no
comimos. El cocinero se empeñó en conseguir un arroz No estoy seguro de que fuera aquel primer campa-
blanco pastoso y acementado (nada más sacarlo de la perola mento la razón de peso, aunque de frágil idea, para conti-
era imposible meterle el diente, a menos que utilizases la pi- nuar y aanzándome en el escultismo, O, cuando menos,
queta para desmenuzarlo) que lo tintó mediante tomate parte esencial para una ilusión continuada. Pero el campa-
frito, en donde se había perdido la sal que no encontró mento no puede describirse en unas cuartillas, ni siquiera re-
cuando frió los huevos. De segundo plato nos sorprendió cordarlo para hablar de él; es necesario vivirlo, participar,
con unos minúsculos, raquíticos, encogidos y quemados tostarse al sol, sacarles callos a las manos y dejar que el cora-
trozos de suela “segarra”, llamados vulgarmente carne, que zón se agrande e hinche cuando respiramos en la explanada.
sabían a.… bueno, ya sabéis, a lo que sabe un lete frito por Y un campamento vivido, el primero, siempre deja huella
cualquier cocinero de patrulla. El postre sí estuvo bien: pasta profunda en el interior de quienes participan.
de plátano que chupamos de la cantimplora de Fernando, Una de las frases más bonitas que he oído para de-
pues éste, Fernando, había colocado aquella, la cantimplora, nir un campamento scout, es aquella que Juanjo siempre te-
encima de aquellos, los plátanos, consiguiendo que ninguno nía a bien contarnos cuando entraba en la melancolía de una
se salvase de la opresión a la que fueron sometidos. Y lo más exposición campamental y que Eduardo también hacía suya
curioso del caso (a s c o) es que el menú presentado al J.T. mientras nos preparábamos con vistas al verano.
para ese día decía: huevos a la cubana, solomillo grillé y ba- — Campamento se escribe con diez letras indepen-
nanas al kirch. dientes pero que forman un conjunto armónico y lleno de

 
— Jesús Bustillo, de la Patrulla Castores —se escu- “Después de andar cuarenta y cinco kilómetros se-
chó a continuación. gún Ramón, veinte con las cuentas de Pedro y doce, según
los mojones de la carretera, llegamos al pueblo en cuestión,
punto de reunión con el resto de la Tropa.
“Y como siempre, llegamos los últimos. Pero antes
de entrar en el pueblo nos aseamos y lavamos en el río. Caras
limpias, manos limpias, rodillas limpias; botas sucias, macu-
tos sucios, uniformes sucios. En n, lo de siempre.
“Y, como siempre, nos juntamos en el bar hasta que
el vigía (estratégicamente colocado) nos informó jadeante de
que llegaban los Jefes.
“Y como siempre, los Jefes de Patrulla les dieron las
novedades.
“Y como siempre, nos echaron la bronca por utilizar
la carretera.
“Y como siempre, se pasó el enfado y nos permitie-
ron ir a tomar un refresco.
“Y como siempre, contestamos que no.
“Y como siempre, los Jefes dijeron que demostrába-
mos con muestra negativa un auténtico estilo de comporta-
miento.
“Y como siempre, regresamos en el tren rendidos y
destrozados de la excursión.
“Y como casi siempre yo no fui al colegio al día si-
guiente. Me dolía la rodilla.”

 
tuviesen la Promesa y Miguel colocó horizontalmente la
Bandera frente a Juanjo. Coloqué mi mano izquierda sobre
ella, la derecha haciendo la Seña Scout y comencé lenta-
mente:
— Prometo por mi honor, y con la ayuda de Dios,
hacer cuanto de mí dependa por cumplir mis deberes para
con Dios y la Patria, ayudar al prójimo en toda circunstancia
y cumplir elmente la Ley Scout.
TERCER RECUERDO Había formulado la Promesa, ya era un auténtico
scout, formaba parte de los caballeros exploradores.
Llevaba días dando vueltas a la cabeza para encon- Juanjo me colocó la pañoleta, ese pañuelo enrolladlo
trar solución a mi problema: quería hacerme el “tocho”. azul y blanco por tanto los colores del Grupo, ajustándolo
Muchas veces había oído hablar que los auténticos scouts se adecuadamente con el bonito pasador que me había fabri-
fabricaban el “nudo” antes de hacer la Promesa y siempre lo cado. Puso la or de lis sobre el sombrero y dándome la
tenían listo para cuando llegase el momento. Claro que en la mano izquierda y saludándome, dijo:
pañoleta se puede poner un trozo de cuerda, un imperdible, — A partir de este momento, entras a formar parte
o, como en tantos casos, una caja de cerillas vacía. Pero el ele- de la Gran Fraternidad Mundial Scout.
vado signicado del pañuelo no puede mancharse con algo Me retiré unos pasos hasta quedar frente a Pedro, le
desdeñoso, circunstancial o ridículo. Era menester estar a la estreché la mano e hice la Promesa de Obediencia al Guía:
altura del esfuerzo y sentimiento de la Promesa, por lo que — Prometo obedecerte como Jefe, amarte como a un her-
había necesidad de trabajar en algo muy propio y que fuese mano mayor y ser leal a la Patrulla.
el exponente del amor y cariño con que aquello se concebía Pedro sonrió y apretó fuertemente su mano a la mía.
para hacer honor al grado alcanzado. Yo también me tenía Sacó de su bolsillo las cintas de Patrulla y me las colgó del
que hacer un “pasador”, y si pudiese, el más bonito y her- hombro izquierdo: eran los colores amarillo y negro de los
moso de todos. Guepardos.
No sabía que fuera a hacer la Promesa, algo que aun- Ambos saludamos a los Jefes y al resto de la Tropa,
que fundamentalmente dependía de mí, era la Corte de antes de dirigirnos a nuestros lugares de formación.

 
— ¿Conoces la Ley Scout? Honor quien la otorgaba, pero Pedro siempre estaba recor-
— Sí, la conozco. dándome la necesidad de estar Listo y Alerta en cualquier
— Dime el noveno artículo de nuestra Ley. momento. Además tenía mucha ilusión por hacerla e igua-
— El Scout es austero, trabajador y no hace nada a larme a la mayoría de mis compañeros, convirtiéndome en
medias. un auténtico scout de pañuelo al cuello. Decidí , en deni-
— ¿Prometes observar elmente la Ley, los Princi- tiva, poner manos a la obra y empezar a trabajar en algo que
pios y Virtudes de los scouts? fuera el fruto de mi trabajo y que llevaría encima para siem-
— Sí, de todo corazón. pre.
— ¿Por cuánto tiempo? En el cajón de herramientas de mi padre había en-
— Con la ayuda de Dios, para siempre. contrado dos grandes tacos de madera, que serían —tan sólo
— ¿Puedes decir la gura humana que elijes por mo- uno en principio— la base para formar un posible pasador.
delo de vida? Aunque aquel trozo era excesivamente grande como para
—Sí: Salomón. llevarlo colgado, no me faltaron ganas, ni escamoteé esfuerzo
— Conando en tu honor y lealtad, te admitimos a para serrarlo, moldearlo y limarlo, hasta conseguir un cilin-
formular la Promesa Scout, pero antes, como cristiano des- dro macizo de dimensiones reducidas y ya pequeño. (Esta
pués del bautismo, acude al Padre a recibir su bendición. operación me llevó más de un día, lo que puede dar muestra
del trabajo realizado en un principio).
Ya lo había dicho, ya estaba tranquilo, el primer paso Continué haciendo un pequeño agujero central por
había sido correcto y la tensión fue desapareciendo paulati- donde meter una lima redonda y ahuecar la madera con ob-
namente. Avancé unos pasos hasta ponerme frente a Álvarez jeto de poder pasar las puntas del pañuelo por su interior.
y doblé mi rodilla derecha ante él. Aquel nudo estaba casi listo, pero un día, al ponerlo entre
— Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, las mordazas del tornillo de sujeción y continuar limando el
Hijo y Espíritu Santo, junto a la intercesión de Nuestra Se- interior, apreté demasiado y todo quedó reducido a varios
ñora de Guadalupe, patrona de los exploradores, recaiga so- trozos de madera inservibles. Aquella circunstancia re-
bre tí. Amén. cuerdo que me enfadó, pero no hizo que desistiera en mi tra-
Me levanté y nuevamente fui hasta Juanjo. En ese bajo. Cogí el segundo taco, último de la caja, y empecé de
momento Ernesto solicitó el saludo de todos quienes nuevo a trabajarlo, esta vez en sentido inverso y ya con cierta

 
experiencia. Primero el agujero central y después la forma sin romper la intimidad de la celebración, al “podéis in paz”
exterior. Al nal tenía un casi perfecto cubilete artesano que comenzó la Ceremonia.
utilicé para estropear un pañuelo, pues su interior tenía vi- Ernesto hizo el ademán característico para de forma-
rutas y maderillas que lo desgarraron. ción en herradura, y al estar en posición de Siempre Alerta,
Seguí trabajando con limas más nas y un poco de Miguel, con la Bandera Scout, avanzó hasta situarse en la
lija, después lo barnicé todo y “maté” los cantos. Había que- parte abierta de la formación junto a Juanjo, el consiliario y
dado muy bonito, y lo que es más importante, había sido el el Jefe de Grupo.
fruto de mi propio trabajo —quizá fuere la primera cosa he- Juanjo habló durante unos minutos sobre la impor-
cha verdaderamente por mí mismo—, pero no estaba con- tancia del acto que íbamos a realizar y terminó invitando a
tento, era muy vulgar y lo encontraba falto de algo. Efectiva- los “pietiernos” para que en poco tiempo formulasen tam-
mente, más hermoso lució lo cuando forré con piel de leo- bién ellos la Promesa. Acto seguido me llamó. ¿Por qué ten-
pardo. Fui a una peletería a ver si me daban un trozo de gue- dría que ser yo el primero?
pardo, pero semejante animal no era conocido en aquel es- — Ramón de Soto, de la patrulla Guepardos.
tablecimiento y tuve que contentarme con un pedazo de leo- Pedro salió de la formación para acompañarme, llevaba el
pardo, que para el caso es lo mismo. Ahora sí que el pasador Banderín de Patrulla, saludó a los Jefes y retrocedió unos pa-
era bonito, más que antes, pero menos “no” que cuando sos hasta quedarse detrás mía. Yo me mantenía rígido y hasta
recorté los pelillos de la era y fui dibujando una pequeña un poco paralizado. Comenzó el diálogo.
or de lis con el hueco dejado. Tenía el nudo listo, sólo fal- — ¿Qué deseas? —preguntó Juanjo.
taba poder llevarlo. — Ser Scout —contesté secamente.
Después de casi seis meses en la Tropa, sin faltar a — ¡Para qué?
ninguna reunión o salida o actividad, pasando satisfactoria- — Para aprender a mejor servir a Dios y a mi Patria.
mente todas las pruebas que me pusieron, demostrando mi — ¿Qué ventajas materiales esperas?
espíritu scout y haciendo de la Ley una constante y obser- — Ninguna.
vada norma de conducta, llegó, por n, el día de la Promesa. — ¿Cuáles son las Virtudes principales del Scout?
Bueno, eso creía, pues hasta el mismo momento de formu- — Lealtad, Abnegación y Pureza.
larla no lo supe realmente. — ¿Cuál es la primera obligación del Scout?
— La Buena Acción diaria.

 
ciertas cualidades que presidirían mi Promesa y la futura Ya me parecía extraño que Pedro me llamase por te-
vida a imitar. Salomón. La idea obsesiva por una justicia. Sa- léfono aquel martes por la noche, para decirme que debía ir
lomón, el personaje bíblico, se presentaba ante mí como la a la Base el miércoles a eso de las ocho y media de la tarde y
cualidad idónea a observar. Sí, quería parecerme a Salomón de uniforme. Por más que le pregunté la razón de mi presen-
para que siempre prevaleciese en mí la sabiduría, justicia y cia en un día laborable y de uniforme, no pude enterarme a
equidad de actos. Estaba decidido. ciencia cierta de qué se trataba: que si era digno de conanza,
Durante toda la mañana del domingo sentía el ner- que ya lo sabrás a su tiempo; que si no quieres ir que no va-
viosismo recorrer mi cuerpo. Andaba como tonto de un yas; que si patatín y patatán. El caso es que me presenté pun-
lado para otro, dentro de las actividades normales, siempre tualmente la cita.
pensando en la Ceremonia y tratando de memorizar correc- Allí estaba Alfredo y también “el Yesus””, ambos co-
tamente todo cuanto tendría que decir en ella. Me habían rrectamente uniformados y balanceándose sobre las sillas.
entregado un papelito en el que se condensaba todo el plan- — ¡Hombre, tú también! —exclamó “el Yesus”.
teamiento y ceremonial de la Promesa. Era sencillo, pero la — Lo mismo os pregunto yo —contesté—, creía
tensión a la que estaba sometido y el nerviosismo interior in- que iba a estar toda la Tropa o cuando menos mi Patrulla, y
uían para que me pareciese difícil. ya veo que sólo hemos venido tres. Pero como verás, los Gue-
A media mañana llegó el Consiliario juntamente pardos somos más puntuales que vosotros, Castores, y de
con el Jefe de Grupo. Me pareció importante que el “gran momento vamos ganando por dos a uno.
jefe” se llegase hasta nosotros por el sólo hecho de asistir a la — No, Ramón —intervino Alfredo— no se trata de
Ceremonia. Era un detalle que me halagaba y un honor para una reunión ordinaria en la que participen todos y que po-
toda la Tropa contar con su presencia. damos contabilizar para nuestra particular guerra de pun-
Hubo misa. Sencilla. Casi rústica. Como todas las tualidades, sólo hemos sido invitados a la esta nosotros tres.
celebraciones al aire libre y baja la mirada y el sentimiento de — ¡Qué bien!, ¿pero dónde está la música y la me-
la Naturaleza. Álvarez, el consiliario, habló en la homilía de rienda?
la Promesa, del compromiso que íbamos a contraer dentro — La música está allí dentro —continuó Alfredo,
de poco, de la unión entre el ser scout y el cristiano, de la señalando el Kraal de Jefes que se encontraba cerrado—. Lle-
alegría de Dios por el escultismo y sobre el aspecto misio- van reunidos desde las siete y media de la tarde y eso que sólo
nero y evangelizador de nuestro Movimiento. Al nal, casi somos tres. Mal me huele el asunto.

 
— ¿Pero qué narices pasa? decisivas. Como decisivo fue para mí, el comentario nal
— Hay Corte de Honor —contestó “el Yesus”— que Juanjo realizó:
uno de los temas a tratar en ella, creemos que sea nuestra po- — Vosotros no sabéis aún, a ciencia cierta, el alcance de las
sible Promesa. ¿Por qué si no esta cita y de uniforme? Den- palabras que mañana pronunciaréis, solemnemente, ante la
tro de poco nos irán llamando, entraremos en el Kraal y que or de lis de nuestra Bandera y el testimonio perpetuo de
Dios se apiade de nosotros. A mí es la segunda vez que me vuestros compañeros. Yo tampoco sé todavía hasta dónde
llaman y espero que sea la última. Aunque realmente no es- puede llegar mi propia Promesa. Cada día encuentro nuevas
toy muy seguro de que me la concedan. Es igual, de no ha- razones y me enfrento con hechos reales que de alguna
cerlo, me iré del Grupo, estoy ya cansado de esperar tanto. forma están ligados con el pañuelo que llevo al cuello. Este
— Hombre, no te pongas así . De no dársela a al- mismo trozo de tela me ayuda en los momentos difíciles y
guien sería a mí, que llevo menos tiempo en el escultismo, tú hace que me supere constantemente; es el guardián perpe-
ya tienes casi un año y Alfredo estaba en la patrulla antes que tuo de mi vida y la causa primaria de mi amor por ella. Las
yo. frases que mañana evocaréis son todo un mundo a vuestro
— Pero eso no lo dice todo —intervino Alfredo, alcance, será la contestación a vuestros actos y el norte que
mientras hacía que su silla recobrase la postura normal— in- os guiará hacia los más hermosos e importantes ideales a los
uyen mucho las faltas a reuniones o salidas, además, ahora que un hombre puede aspirar.
creo que mi comportamiento no ha sido del todo perfecto. Terminó aquella emotiva velada y todos los compa-
— De eso precisamente —volvió a hablar “el ñeros se fueron a las tiendas de campaña. Cerca del fuego
Yesus”— estarán hablando ahora. Si el jefe de patrulla sabe permanecimos los tres que haríamos la Promesa al día si-
defender a sus patrulleros correctamente, la Promesa se con- guiente, juntos en nuestra Vela de Armas.
cede a pesar de los posibles contras. Hubo una vez que se Aquella noche debía reexionar sobre todo lo que
tiraron más de dos horas hablando de un tío y al nal se la había escuchado y tratar de llegar a un convencimiento per-
dieron. sonal. Pensé en mi corta vida dentro del escultismo, desde
En aquel momento se abrió la puerta del Kraal y sa- aquella primera excursión por la nieve, hasta ese momento
lió Pedro impecablemente uniformado. junto al fuego, tendido con mi saco en el suelo y con la pre-
— Que pase Alfredo Cancelas, los demás aguardad sencia cercana de los otros dos scouts. Pensé en el modelo
aquí . humano que orientara mi vida y que sería la invocación a

 
horizontes. Hasta ahora he tratado de portarme de acuerdo
con el modelo scout que me presentasteis, pero sin el reco- Alfredo se levantó un poco nervioso, nos miró exci-
nocimiento exterior y el compromiso interno. Era como si tado y marchó hacia el Kraal mientras intentaba meterse los
estuviese buscando una meta a mi forma de ser, para que faldones de su camisa por el pantalón.
cuando la consiguiese, no dar por concluido mi camino y — ¡Crees que se la darán? — le pregunté “al Yesus”.
dejar ya de esforzarme por el escultismo, sino todo lo con- — No sé, tú le conoces más, está en tu patrulla. Ten
trario: olvidar el trayecto recorrido y partir de una base ya en cuenta que la Promesa se consigue por uno mismo a pesar
reconocida por todos y que me exigirá una mayor vivencia de que sean otros quienes por tí la piden y para tí la conce-
de la Ley Scout. den. Si ellos han visto la capacidad y espíritu scout de cual-
— Yo creo que sí, que como más importante está el quiera, ten por seguro que se la dan; pero como Juanjo haya
efecto de lanzadera o trampolín, según lo que acabas de de- anotado algo en su famosa libreta negra, malo, es muy se-
cir, para ir buscando cada día cosas mejores y superarnos guro que hasta el Jefe de Patrulla se encuentre con una
efectivamente en todo cuanto hagamos. bronca.
— Para mí la Promesa es algo más que un signicado — No será para tanto.
o una aprobación. Por encima de todo está la idea de ligarse — Sí, sí que es para tanto y mucho más. ¿No te has
denitivamente a todos esos millones de muchachos, que dado cuenta de que Juanjo nunca regaña a nadie? Dice que
como nosotros, creen en el escultismo y aceptan libremente si alguien falla es porque su jefe de patrulla falla y por lo
el compromiso para con el Movimiento Scout. Es como sen- tanto, es a él a quien debe recticar, Ya llevo mucho tiempo
tirse partícipe de una gigantesca obra que necesita del es- aquí y sé cómo funciona el tinglado. Estarás de acuerdo con-
fuerzo y trabajo de todos cuantos en ella están, unidos entre migo en admitir que es un excelente Jefe de Tropa, pero al-
sí, con mucha fuerza, sólo con el compromiso libremente gunas veces es excesivamente rígido. Siempre lleva consigo
aceptado que se expone a través de la Promesa. una libreta de color negro en donde anota las cosas malas.
Dice que las buenas no se necesitan apuntar porque lo bien
Sí, cada uno decía lo que mejor le parecía y con las hecho es contestación a una actitud normal y no requiere
palabras más asequibles, sencillas, pero que al salir de un in- halagos ni justicaciones; en cambio, las malas, son fruto de
terior reexivo y cariñoso se transforman en importantes y anormalidades que necesitan corregirse, si no en el mo-
mento, por determinadas circunstancias de tiempo o lugar,

 
sí en el futuro, por lo que necesita apuntarlo para no olvi-
darlo.
— Macho, es una teoría muy buena.
— En esencia sí, pero ¡quién no tiene errores perso-
nales inachacables al Jefe de Patrulla?
— Bueno, la teoría creo que radica en la transmisión
de poderes o algo parecido. De tal forma que una Tropa fun-
ciona todo lo bien que la Patrulla menos buena lo haga, igual
que una cadena resiste tanto como su eslabón más débil. Y
si aquella tiene la responsabilidad de un Jefe de Patrulla, será
él quien responda de la buena o mala marcha de la Tropa
ante Juanjo, que, en denitiva, es el máximo artíce del es-
cultismo en la Tropa. Si un scout falla, es porque su Jefe de
Patrulla falla, y éste porque su Jefe de Tropa también falla.
¿Comprendes? Transmitiendo o canalizando las responsa-
bilidades, se llega a conseguir algo compacto en lo que todos
son parte esencial de su funcionamiento. Por lo menos yo lo
veo así y admito la jefatura de Pedro, a pesar de tener casi la
misma edad que yo.
— Ves, ese es otro de los puntos en los que yo no
estoy de acuerdo y que quizá sea el que más inuye para de-
jar el Grupo si no me dan la Promesa.
— Un momento, no me vas a decir que tu escul-
tismo está en función de un pañuelo más o menos vistoso.
— No es eso Ramón, pero me encuentro como fra-
casado, vencido. Es la segunda vez que discuten si me la dan
o no; no te puedes imaginar cómo salí de aquí , estaba


El viaje fue normal aunque anormal fuese la llegada convencido que me la daban y... Zas, se me calló el mundo
a destino, pues dos patrullas se bajaron en una estación y las encima. ¿Qué harías tú, si después te dicen que no estás pre-
otras dos en la siguiente. En aquella salida hicimos una espe- parado para hacer la Promesa? Sinceramente...
cie de raid por patrullas con encuentro de Tropa en un — Hombre, no sé, pero desde luego no pensaría en
punto común. Y a pesar de la tardanza de los Castores —que irme, continuaría, y a ser posible mejor que antes, más con-
ya empezaban a inquietar al emático Juanjo— por la noche vencido y esforzándome al máximo en todo. Me daría
estábamos toda la Tropa reunida en el lugar señalado. Y des- cuenta de que el escultismo es algo más que un juego de ni-
pués de la cena, esa comida estupenda que los cocineros de ños y que debo prepararme para hacer una Promesa tan se-
Patrulla se empeñan en hacer difícil y que siempre sirven fría ria, con todas las garantías para ser un buen scout. Bueno,
y mal hecha, tuvimos velada de la tradicional Vela de Armas. pero también me fastidiaría un tanto...”
Unos suaves cantos acompañaron el comienzo de la — Ves, pues eso es lo que me pasó a mí. Salí hundido
reexión nocturna, en torno al fuego encendido y que ca- y me repuse para comenzar con más fuerza. Así que ahora
lentaba nuestros entumecidos cuerpos. (La marcha había tengo tanta ilusión que otro paso negativo sería desastroso.
sido larga y al caer la tarde refrescó bastante y junto a la “ex- No quiero ni pensarlo. Sólo deseo ser un scout completo,
quisita” cena, pues eso, estábamos rotos). con mi compromiso sellado, ser un auténtico scout.
La velada estaba exclusivamente reservada al comen- — Macho, me estoy dando cuenta que si se la niegan
tario de un tema común: La Promesa scout. Los que ya la a alguien, será a mí, pues te encuentro más capacitado que
tenían y eran más viejos en la Tropa, hablaban de lo que para yo.
ellos había signicado su enunciado y la transformación su- — De eso nada...
frida desde entonces, siempre para bien de su formación y En aquel momento se abrió nuevamente la puerta
como punto de partida de un nuevo sistema de vida. Los que del Kraal y salió Alfredo. Le miramos con expectación, pero
no la teníamos —aún éramos ocho y sólo tres la haríamos al su rostro no dejó transmitir ninguna respuesta.
día siguiente— nos manteníamos a la escucha para apren- — Que pase Ramón de Soto.
der, aunque de vez en cuando soltásemos alguna parrafada — Suerte —me deseó “el Yesus”.
de nuestra propia cosecha. — Gracias.
— Considero que la Promesa es un trampolín de
lanzamiento hacia nuevas cosas, nuevas aventuras y nuevos

 
El Kraal de Jefes no era muy grande, quizá algo ma- — Gracias.
yor que el rincón de Patrulla, pero la penumbra en la que se — Antes de marcharte: no debes comentar con na-
encontraba inuía para que yo lo viese enorme y oscuro. Allí die el resultado de la Corte de Honor, ni lo que aquí se ha
estaban los cuatro jefes de patrulla, Juanjo y sus dos Ayudan- decidido y votado.
tes. Todos llevaban el uniforme a la perfección, sus pañole- — De acuerdo.
tas, los distintivos de clase, insignias... que me produjeron Pedro entonces me estrechó su mano izquierda y
más seriedad y respeto que la idea tenida en principio. Sólo nos saludamos como verdaderos scouts. (Ese simbólico sa-
habló mi Jefe de Patrulla, Pedro, mientras el resto escucha- ludo con la zurda, que mantiene la tradición a raíz del en-
ban y mantenían la mirada baja y perdida. cuentro entre Baden-Powell y aquel Jefe Boer, el saludo sin-
— Ramón, ¿sabes el 7º artículo de la Ley? cero con la mano que está más cerca del corazón).
— Sí, —contesté—. El scout es obediente, discipli- Seguidamente me despedí del resto de los allí presen-
nado y no hace nada a medias. tes y me abrieron la puerta del Kraal. Salí. Me crucé con la
— La Ley Scout no hay que saberla de carrerilla — mirada interrogativa “del Yesus” y bajé la vista para no en-
dijo Pedro— hace falta cumplirla; no se trata de conocer 10 frentarme con él.
puntos, sino de vivir conforme a ellos. ¿Crees estar capaci- — Jesús Bustillo, puedes pasar —se escuchó de
tado para formular próximamente la Promesa? nuevo desde la puerta.
— El tiempo que llevo en el escultismo —con- La salida que hicimos en la sierra aquel n de semana
testé— es poco, comparado con el que pretendo estar, pues pudiera parecer normal, aunque en mi interior se revistiese
deseo enormemente convertirme en un scout y llevar mis como importante por considerarla especial; era excursión de
ideales por donde vaya, cumpliendo, como acabas de decir, Tropa, a pesar de haber salido las patrullas de lugares distin-
la Ley Scout. tos, y era en la que yo iba a formular mi Promesa.
— Bien, la Corte de Honor ha decidido que en la En Madrid nos juntamos todos como: era habitual
próxima salida de Tropa hagas la Promesa; la decisión ha en el local y partimos hacia la estación de cercanías, si-
sido tomada después de estudiar los informes relativos a tu guiendo el recorrido cotidiano por las calles y plazas y for-
comportamiento y adiestramiento; al nal, hubo cinco vo- mando la silenciosa hilera monocolor por la ciudad, bajo las
tos a favor y dos en contra. Espero que seas capaz de mante- curiosas miradas de las gentes. (Realmente el pañuelo y el
ner la conanza que esta Corte de Honor deposita en tí. sombrero atraen mucho la atención).

 

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