Expresión oral y
escrita
PEC 2
1. A) Identificación de las partes del discurso retórico siguiendo el
esquema clásico: exordio/narratio/argumentatio/epílogo.
Exordio
Este eufemismo ha sido repetido tantas veces en Cataluña que parece
haberse convertido en verdad. Pero el llamado derecho a decidir no
existe ni en la práctica internacional, ni en derecho constitucional, ni en el
lenguaje político comparado, que encontraría ese término demasiado
impreciso: ¿quién decide, qué se decide?
Los inventores de la expresión se refieren a dos ideas de manera
implícita: Cataluña es una nación y, en consecuencia, tiene derecho a la
autodeterminación. Es una maniobra retórica inteligente que pretende
trasladar el debate desde el concepto resbaladizo de nación hacia el
terreno más seguro de la democracia. El derecho a decidir no se debe
negar, argumentan, porque ¿quién puede atreverse a impedir que la
gente elija su destino?
Narratio
La dificultad estriba en que los parámetros de la decisión son
establecidos unilateralmente por el que ha diseñado ese derecho. Y
entonces la democracia se convierte en autocracia. Qué se decide y
quién lo decide lo decido yo, que también fijo el modo y los tiempos sin
discusión. En cuanto al qué, surgen muchas preguntas que deberían
responder los que apoyan esa idea: por qué votar la posible
independencia en una parte de España en lugar de otra, por qué limitarse
a algunas provincias (según se definieron en 1833), o por qué no se vota
antes sobre nuestro régimen político como monarquía parlamentaria. En
cuanto al quién, la definición del censo que hizo la convocatoria del
plebiscito es caprichosa, porque niega la participación de los demás
españoles después de una larga convivencia en un mismo Estado,
porque acepta el voto desde los 16 años cuando salvo raras excepciones
la inmensa mayoría de los países del mundo conceden esa capacidad a
los 18 años, y porque impide votar a los catalanes que nacieron en
Cataluña y hoy viven en el resto de España.
Demostratio-argumentatio
Por lo que se refiere al modo de la consulta, sorprende que quiera
hacerse unilateralmente. Este es un punto de contraste llamativo con el
caso escocés. Para que se den garantías democráticas en un plebiscito
es preciso que las diversas opciones y consecuencias sean claramente
debatidas, y esto no ha ocurrido en Cataluña, donde se ha favorecido
una especie de pensamiento único. (1)
Los defensores del supuesto derecho a decidir renuncian a cualquier
marco legal a la hora de reclamarlo. Aunque la Constitución española no
lo reconozca, aunque la Unión Europea tampoco lo ampare, y a pesar de
que el derecho internacional no se refiera a esa idea porque solo
contempla la libre determinación de los pueblos coloniales, tal derecho
existe. Parece que dicha capacidad tuviera un origen divino, como una
revelación descendida sobre sus proponentes, que no admiten ningún
tipo de debate al respecto. Tanta seguridad recuerda al personaje de
Humpty Dumpty en Alicia a través del espejo, cuando decía que las
palabras significan justo lo que él quiere que signifiquen. (2)
Al negar un marco político y legal donde fundamentar ese derecho, y al
delimitar de manera unilateral su forma de ejecución, los impulsores de la
consulta en realidad motivan su causa en los sentimientos. Los
catalanes, afirman, tienen derecho a la independencia porque se sienten
una nación. A través del sistema educativo y del discurso oficial se ha
alimentado un proceso de formación nacional que rechaza la idea de
España como Estado plural en el contexto europeo. La única salida
válida, se afirma, es la independencia. El problema de este enfoque es
que contiene una enorme carga divisoria dentro de la Unión Europea,
diseñada precisamente para superar esos instintos de enfrentamiento. El
nacionalismo es un viejo concepto del siglo XIX que la integración
europea ha ayudado a transformar, y que debemos reinterpretar en el
siglo XXI de manera positiva y no excluyente. (3)
La Constitución de 1978 se redactó con la vista puesta en Europa y con
la clara intención de solventar problemas históricos que eran un lastre
para todos. Hoy sigue teniendo un profundo sentido pacificador y
conciliador. Los catalanes la votaron mayoritariamente sabiendo que era
un acto constituyente, es decir, el cimiento de una nueva etapa política.
La Constitución llegó a una solución transaccional al definir a España
como nación, cuya soberanía reside en el pueblo, y al articular al Estado
sobre la solidaridad y el reconocimiento de la pluralidad. Sobre ese
fundamento, en las últimas tres décadas se ha desarrollado un notable
sistema de reparto de poderes, más avanzado que el de algunos Estados
federales. (4)
La Constitución puede revisarse, obviamente, pero esto debe hacerse
con el consenso de todos teniendo en cuenta el marco de la Unión
Europea. Esa reforma debe ser negociada y pactada porque cualquier
solución unilateral basada en sentimientos corre el riesgo de romper el
orden jurídico y político que ha sido una garantía de paz, convivencia y
estabilidad tras un doloroso siglo XX, cargado de odio y fanatismo. (5)
Un último aspecto de la reclamación de soberanía en Cataluña a través
de un supuesto derecho a decidir es preocupante. La ruptura unilateral
solo podría hacerse a un coste muy alto, esto es, la desmembración de
España. En su reciente comparecencia ante el Parlamento catalán, Jordi
Pujol afirmó que había dedicado su vida a la construcción nacional de
Cataluña. ¿Nunca cayó en la cuenta de que esa empresa solo puede
hacerse con la simultánea destrucción nacional de España? ¿Nadie en
Cataluña ha pensado que el resto de los españoles también albergan
sentimientos al respecto? (6)
Epílogo
A veces se presenta la corriente soberanista como un activismo pacífico
y festivo, cuando en realidad muchos otros lo perciben como un
separatismo que les produce pena y rechazo. Desde el punto de vista del
Estado, Cataluña es un órgano vital para el conjunto de España, y las
interacciones con otros órganos vitales han sido muy intensas, lo que
hace la separación un asunto existencial. Los catalanes que persiguen
ciegamente ese sueño no han comprendido que su hipotética
independencia, quizás seguida por la de otras partes de España,
supondría una verdadera conmoción tras una etapa reciente llena de
intercambios profundos y de convivencia fructífera en un proyecto
común.
La historia demuestra que, desgraciadamente, esas conmociones han
sido acompañadas muchas veces de guerra y violencia.
Identificación y enumeración de cada uno de los argumentos.
(1) Cataluña no da lugar a la comunicación: Es un argumento basado en
evidencias, dado que el Govern de Cataluña no ha mostrado intenciones de
dialogar con el Gobierno de España en otras posibles soluciones más allá de la
independencia, según han mostrado los múltiples medios de comunicación.
(2) Ninguna ley respalda su manera de proceder: Se trata de un argumento
basado en pruebas de hecho, ya que alude a diferentes fuentes que reafirman
su posición: La Constitución Española, la Unión Europea y el derecho
internacional.
(3) Adoctrinamiento en Cataluña: Es un argumento lógico por generalización,
donde se entiende que todos los catalanes han sido adoctrinados para tener un
sentimiento independentista.
(4) La Constitución contribuye al bienestar del pueblo: Es un argumento de
naturaleza emocional donde se exalzan las virtudes de la Constitución.
(5) Posibilidad de revisar la Constitución consensuadamente: Se trata de un
argumento racional por analogía, ya que toma cualquier decisión unilateral
como una catástrofe: tanto una posible reforma de la Constitución como la
misma votación celebrada en Cataluña.
(6) Ruptura de España tras la independencia catalana: Encontramos un
argumento emocional que apela a la sensibilidad del lector con la mención de
una herida irreparable para el pueblo español.
BIBLIOGRAFIA / WEBGRAFÍA
- CARRELL, Severin (2017) “Estas son las claves del segundo referéndum de
independencia que propone Escocia”. The Guardian. 13 de marzo de 2017.
Texto traducido en El Diario por Javier Biosca Azcoiti. En
[Link]
propuesto-Escocia_0_621888493.html
- LANDALUCE, Emilia (2017) “Por qué el caso de Cataluña no es como el de
Escocia”. El Mundo. 20 de marzo de 2017. En
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- [Link]. Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado (2016) Constitución
Española (21ª Ed). España: Editorial TECNOS.
- [Link]. (1948) La Declaración Universal de Derechos Humanos. En
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- ÁLVAREZ, Pilar (2017). El ‘procés’ entra en la escuela catalana. El País. 25
de octubre de 2017. En
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-ÁLVAREZ JUNCO, Jose (2016). Dioses útiles: Naciones y nacionalismos.
Barcelona, España. Editorial Galaxia Gutenberg.