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Amor redentor en La Bella y la Bestia

Expresión audiovisual - PEC 2 - 2019

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OPCIÓN 1: ANÁLISIS DE UN TEXTO

"El amor redentor: La Bella y la Bestia"

La historia de La Bella y la Bestia, procede del folklore tradicional


europeo, cuya trama argumental narra cómo Bella es una humilde,
hermosa y amable joven que, con tal de proteger la vida de su padre,
sacrifica su libertad y sus sueños al convertirse en prisionera de la
horrible, violenta y dominante Bestia. Pero la magia no tarda en
convertir esta terrible historia en un cuento de hadas en el que ella se
enamora de él, que en realidad es un joven y apuesto príncipe,
víctima de la maldición de una hechicera, que lo castigó por ser una
persona egoísta y cruel.

El amor redentor del cuento, La bella y la bestia, critica el mundo de


las apariencias y posee referencias de la mitología griega (el rapto de
Europa a manos de Zeus), si bien la relación joven/animal ha sido
empleada en casi todas las culturas primitivas (Gubern, 2002). Este
relato también se encuentra íntimamente relacionado con el mito de
Cupido y Psiqué que podemos encontrar narrado en el Asno de Oro
de Apuleyo, donde Psiqué es raptada por Cupido, dios del amor,
donde ella vive en un hermoso palacio en el cielo, rodeada de lujos y
riqueza, pero él se hace invisible porque no quiere ser amado por su
condición divina. Ella cae en la tentación de verle en la noche
mientras duerme, por consejo de sus hermanas, celosas de ella, y
derrama aceite sobre su brazo. Herido y decepcionado, Cupido la
abandona. Entonces ella tiene que pasar varias pruebas para
demostrar su amor y finalmente vive feliz junto a su amado por la
eternidad.

Tanto en el caso de La Bella y la Bestia, como en el de Cupido y


Psiqué, ambos relatos describirían cómo el Alma humana no puede
conocer el Amor verdadero (el inmortal) directamente, sino que debe
hacerlo pasando a través de una serie de pruebas. Finalmente. el
Alma consigue superar todas estas pruebas en un rito de carácter
iniciático, y alcanza el Amor, convirtiéndose en inmortal. En el
ejemplo de Cupido y Psiqué se puede observar la importancia de las
doctrinas platónicas para Apuleyo, plasmadas con una enorme belleza
artística.

En relación a la perspectiva desde la que se trabaja la historia, sólo


podemos hacer la reflexión sobre el contenido. Es a partir de ese
punto donde el tema de obra adquiere los matices y los contrastes de
lo que supone la belleza interior y la fealdad de las apariencias. Bella
es una mujer cuyo noble corazón deja expuesta un encanto que se
sobrepone a las intenciones de la bestia. El contenido queda ligado al
tema que la historia representa y en este caso, es la idea que la
Virtud se encuentra por encima de la belleza.
Pero a pesar de lo poético que pueda resultar esto en nuestra
modernidad, en el contexto social en el que fue escrita la obra tenía
otra connotación. Gabrielle Suzanne Barbot de Villeneuve escribe su
versión en Francia en 1740, una época en que la figura de la mujer
está completamente subyugada al hombre, y en que ésta es
totalmente dependiente del hombre tanto en términos económicos
como de poder. La obra de Villeneuve ha sido conocida por la
representación crítica de esta situación, poniendo especial atención a
la dureza de los matrimonios para la mujer, la presión que ésta
recibía en la mayoría de los casos que a menudo eran concertados,
su dependencia y limitación económica y la dificultad de conseguir su
felicidad.

Otros ejemplos de esta redención a través del amor lo encontramos


en Cyrano de Bergerac donde el físico del protagonista impide la
unión feliz con la amada o en El jorobado de Notre Dame y King
Kong, novedosas adaptaciones del tema de la Bella y la Bestia en el
que siempre vence el amor (Balló; Pérez:1997).

Como podemos comprobar el amor redentor puede tomar muchas


versiones. En la Bella y la Bestia, la protagonista pasa de rechazar a
la bestia a enamorarse de él en una transformación que en King Kong
no llegaría tan lejos, sino que se quedaría en la comprensión y piedad
hacia la bestia. La moraleja del cuento sería la falsedad de las
apariencias y cómo las convenciones estéticas hacen que un defecto
físico convierta a un hombre de gran corazón en un monstruo. En el
caso de King Kong no es tal el defecto físico, ya que estamos ante
una bestia que ha sido así siempre, el problema vendrá porque la
joven es de otra especie, en este caso, humana, y ahí estará la
imposibilidad de su amor. Se trata de un gran tema trágico y a la vez
romántico repetido a lo largo de la historia de la literatura y del cine,
dándose en King Kong una aplicación más al reiterado mito de la
Bella y la Bestia.

Resulta paradójico cómo historias tan lejanas para el hombre


contemporáneo siguen siendo la semilla germinal de muchos de los
argumentos cinematográficos, si bien se van actualizando con el
tiempo. Y es aquí donde de nuevo surge la pregunta: ¿De dónde
proviene esta universalidad? ¿Por qué una misma película es
comprendida en países de culturas y tradiciones tan diferentes?

Los símbolos y mitos que parecen estar en todas estas historias


conocidas son para Carl Gustav Jung una señal de que todas las
sociedades humanas piensa y actúa a partir de una base cognitiva y
emocional que no depende de las experiencias propias de cada
persona ni de sus diferencias individuales que le vienen de
nacimiento. De este modo, la propia existencia de los arquetipos sería
una evidencia de que existe un imaginario colectivo que actúa sobre
los individuos a la vez que lo hace la parte del inconsciente que es
personal.
Los arquetipos son la forma que le es dada a algunas experiencias y
recuerdos de nuestros primeros antepasados, según Jung. Esto
implica que no nos desarrollamos de manera aislada al resto de la
sociedad, sino que el contexto cultural nos influye en lo más íntimo,
transmitiéndonos esquemas de pensamiento y de experimentación de
la realidad que son heredados (Wehr, 1991).

Según los arquetipos de Jung, tanto la Bella como la Bestia entrarían


también dentro de dichos arquetipos:

- Bella corresponde al arquetipo del Héroe. El héroe, también llamado


“guerrero”, representa la valentía, la fuerza y el talento. Su objetivo es
demostrar su valía, la superación de uno mismo, mejorar el mundo y
luchar por el bien común.
- La Bestia por su parte corresponde al arquetipo de la Sombra. Esta
idea representa la personalidad oculta que tiene toda persona. A
simple vista la mayoría de nosotros aparentamos (y nos percibimos)
como seres buenos y nobles. Sin embargo, en nuestro interior hay
ciertas dimensiones reprimidas, instintos heredados donde a veces se
esconde la violencia, la rabia, el odio…

Otros símbolos que encontramos es que lo malo es expresado por


medio de un monstruo y la sabiduría por medio de una rosa.

La rosa es la flor de los Iniciados de occidente, un equivalente de la


flor de loto blanca en oriente, que representa el camino de la vida:
las espinas representan los obstáculos, los momentos difíciles, el
dolor y el sufrimiento de la jornada; en tanto que la flor representa a
la Divinidad ya alcanzada, la Belleza, la Verdad y la Bondad, el final
del camino.

No es de extrañar que la Bestia custodie como lo más preciado, al


jardín repleto de rosas en el cuento original, ya que aquí cumple la
misión del guardián del tesoro a quien habrá de traspasarse para
obtener los dones del espíritu. Bella es quien desea la rosa, quien
busca el conocimiento, aunque para ello haya que afrontar pruebas
terribles. Éstas la llevan a "ver" más allá de las apariencias, dándose
cuenta de que más allá de lo evidente se encuentra oculta la verdad,
que detrás de las cosas más espantosas puede encontrarse virtud y
bondad.
BIBLIOGRAFIA / WEBGRAFÍA

- BALLÓ, J., PÉREZ, X. (1997). La semilla inmortal. Los argumentos


universales en el cine, Anagrama, Colección Argumentos, Barcelona,
1997.

- GUBERN, R. (2002). Máscaras de la ficción, Anagrama, colección


Argumentos, Barcelona, 2002.

- QUIJANO, J.A. (2005): «King Kong, más que una bestia», en El


Universal, 14 de diciembre.
[Link]

- WEHR, G. (1991). Carl Gustav Jung. Su vida, su obra, su


influencia. Buenos Aires: Ediciones Paidós.

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