DOSSIER
Cuadernos de Historia Contemporánea
ISSN: 0214-400X
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Historia y Cómic. Entrevista a David Fernández de Arriba
Jesús Alonso Carballés1
Recibido: 25 de enero de 2021 / Aceptado: 23 de julio de 2021
Resumen. David Fernández de Arriba, es licenciado en Humanidades por la Universitat Pompeu Fabra
en la especialidad de Historia y es profesor de Ciencias Sociales en Educación Secundaria y profesor de
la asignatura Historia y Cómic en la Universitat de València. Apasionado por el mundo del comic y su
vertiente histórica y autobiográfica, ha sabido conjugar pasión y profesión a través de su blog Historia y
cómic y de la publicación Memoria y viñetas. La memoria histórica en el aula a través del cómic, entre
otros destacados proyectos. Hemos considerado por ello que es la persona más idónea para reflexionar
sobre las relaciones y las interacciones pasadas, presentes y futuras que existen entre historia y comic,
objetivo de este número de Cuadernos de Historia Contemporánea.
Palabras clave: cómic, novela gráfica, memoria, autobiografía, David Fernández de Arriba.
[en] History and Comic books. Interview with David Fernández de Arriba
Abstract. David Fernández de Arriba, has a degree in Humanities from the Pompeu Fabra
University in the specialty of History. He is professor of Social Sciences in Secondary Education
and professor of the History and Comic subject at the University of Valencia. Passionate about the
world of comics and its historical and autobiographical side, he has managed to combine passion and
profession through his blog Historia y comic and the publication Memoria y viñetas. La memoria
histórica en el aula a través del cómic, among other outstanding projects. For this reason, we have
considered that he is the most suitable person to reflect on the past, present and future relationships
and interactions that exist between history and comics, the objective of this issue of Cuadernos de
Historia Contemporánea.
Keywords: comic book, graphic novel, memory, authobiography, David Fernández de Arriba.
Sumario. Introducción. 1. Memoria y viñetas; 2. Cómic e historia. 3. Colaboración entre historia y
cómic. 4. Nuevas orientaciones.
Cómo citar: Alonso Carballés, J. (2021). Historia y Cómic. Entrevista a David Fernández de Arriba.
Cuadernos de Historia Contemporánea, Vol. 43, 89-97.
Introducción
– ¿Nos puedes hablar brevemente de tu trayectoria y cómo nace tu interés por rela-
cionar la historia y el cómic a través de tu blog?
1
Université Bordeaux Montaigne
E-mail: [Link]-carballes@[Link]
Cuad. hist. cont. 43, 2021: 89-97 89
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Desde pequeño había leído cómics, especialmente Astérix, pero en la adoles-
cencia lo dejé bastante de lado. Fue ya al entrar en la universidad cuando retomé el
interés gracias a la lectura de Maus y Persépolis, del que incluso realicé un trabajo
para una asignatura de filosofía. Justo cuando ya tuve claro que me iba a dedicar a
la docencia leí El arte de volar y vi que la editorial había publicado una guía didác-
tica elaborada por Toni Guiral. Me pareció una idea muy interesante, aunque en ese
momento no la llevé a la práctica. Años después, inicié un blog en el que hablaba
de varias cosas que me interesaban –historia de África, series, deporte, cómic…– y
las entradas que más interés despertaron fueron unas pocas que dediqué a cómics
históricos. En un momento posterior, me quedé en paro y es cuando decidí empezar
con Historia y Cómic, donde ya decidí centrarme exclusivamente en analizar y re-
señar cómics de carácter histórico. En los últimos años, he estado muy centrado en
la publicación de Memoria y viñetas y en otros proyectos de divulgación del cómic
y el blog lo tengo un poco abandonado. Aun así he escrito unas 140 reseñas, así que
hay mucho donde elegir.
1. Memoria y viñetas
– ¿Además de tu blog, que es una verdadera mina de información sobre cómo tanto
la historia Universal como española aparece recogida de forma gráfica en los có-
mics, una de tus principales aportaciones ha sido la de poner de relieve la dimensión
pedagógica que pueden tener estas obras en la difusión de la historia en el aula
gracias a la publicación primero en catalán y luego en castellano de la obra Memo-
ria y Viñetas? Nos puedes hablar de este proyecto, de los objetivos que te marcaste
en sus inicios y de tus propuestas didácticas con referencias a algunos ejemplos en
concreto y si es posible del eco que ha tenido entre los docentes que se ha acercado
a tu libro.
Gracias al blog se puso en contacto conmigo Gemma Simon, del Memorial De-
mocràtic de la Generalitat de Catalunya. Tenían una exposición sobre la revista Pa-
tufet y querían organizar un seminario de formación para docentes sobre cómic y
memoria. Hice de asesor ayudándoles a preparar el programa, a contactar con las
personas adecuadas e impartí una de las sesiones. El seminario fue un éxito, tanto
por el nivel de las personas invitadas como por la cantidad de docentes interesados.
Entonces me ofrecieron crear un libro en su colección Eines de memòria (Herra-
mientas de memoria) para hablar del uso del cómic para enseñar Historia. Así surgió
la primera versión de Memoria y viñetas, en catalán. Participaron conmigo Gerardo
Vilches, Pepe Gálvez y Elena Masarah, cada uno con un texto teórico, y yo me en-
cargué de la parte didáctica con once propuestas además de un texto que analizaba
de qué maneras el cómic se había acercado a la historia.
El objetivo principal era que los profesionales de la educación tuvieran a su
disposición un material ya preparado para emplear en sus clases y poder trabajar el
periodo 1931-1982, la época que trabaja el Memorial, utilizando cómics. Entre los
cómics seleccionados incluí obras tan importantes como Paracuellos, El arte de
volar, Jamás tendré 20 años, Doctor Uriel, Los surcos del azar o Estamos todas
bien. En la edición en castellano, que publicamos gracias a un crowdfunding junto
a Desfiladero Ediciones, añadí dos obras más: Esperaré siempre tu regreso y El
violeta.
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Quería reivindicar el cómic como medio, ya que aún es despreciado en muchos
ámbitos; quería ponerlo en valor como herramienta didáctica, porque está infrauti-
lizado en educación; y por último, quería crear un material adecuado para trabajar
nuestro pasado reciente en el aula, ya que por desgracia aún es una etapa –espe-
cialmente la Dictadura– que en general no se estudia lo suficiente en la enseñanza
secundaria. Una de las cosas de las que estoy más orgulloso es de haber colaborado
con la asociación Amical de Mauthausen.
– Tienes algún retorno sobre su uso en clase por compañeros o profesores de his-
toria? Sabes si alguno ha propuesto igualmente la posibilidad de crear comics o al
menos viñetas con trasfondo histórico?
El retorno ha sido muy positivo. Me consta que hay compañeras y compañeros
que lo están usando en sus clases, incluso en niveles universitarios. Algunas perso-
nas han utilizado el libro para sus trabajos finales de máster. También me han llegado
algunas iniciativas didácticas que siguen el modelo de Memoria y viñetas, no solo
en el ámbito histórico.
Desde un enfoque más creativo y no tan analítico, vinculado además a la Educa-
ción Visual y Plástica, es muy interesante el trabajo de Pedro Cifuentes, que incluso
ha publicado sus propios cómics sobre Historia del Arte. Es un enfoque comple-
mentario al mío, así que creo que formamos un buen tándem en la asignatura que
impartimos conjuntamente en el máster de Educación y Cómic de la Universidad de
Valencia.
– Como has apuntado previamente, la obra fue publicada en castellano gracias a la
colaboración participativa de muchas personas interesadas por la propuesta y por
el uso del cómic en la transmisión de la historia… ¿Fue una decisión voluntaria y
asumida o por el contrario resultado de las dificultades para encontrar una edito-
rial que asumiera el proyecto? Y en tal caso qué lectura haces de la situación y del
reconocimiento actual del cómic de trasfondo histórico en España.
En un primer momento busqué editorial, me puse en contacto con algunas, pero
prácticamente no obtuve respuesta. Quizás no supe transitar por los canales adecua-
dos, pero en general creo que a nivel editorial los libros teóricos sobre cómic, salvo
contadas excepciones, no interesan demasiado. Si el público que lee cómics ya es
bastante reducido, quienes se interesan por obras académicas sobre cómic son aún
menos. En nuestro caso, con un libro tan específico sobre didáctica era aún más difí-
cil encontrar alguien que apostara por el proyecto.
Desfiladero Ediciones sí que mostró interés, pero por el hecho de ser una editorial
tan pequeña no tenía capacidad de publicar directamente el libro. Acordamos enton-
ces utilizar la plataforma Verkami y aunque me tocó trabajar mucho con la difusión,
además de la traducción y la redacción, quedamos muy satisfechos con el apoyo que
tuvimos, ya que más de 300 personas se hicieron mecenas del proyecto. Además de
en Barcelona, donde resido, me invitaron a presentarlo en Valencia, Madrid, Zarago-
za, Bilbao, Murcia y a causa de la pandemia tuvimos que suspender varios actos más.
En cuanto al cómic histórico en España, cada vez se publica más y eso conlleva
que se publiquen obras de mucho nivel, pero también otras de dudosa calidad que
aprovechan el tirón de las primeras. Es signo de normalidad, como sucede con otros
géneros. Hace unos años parecía que si un cómic histórico no estaba a la altura de
Paracuellos, Maus o El arte de volar, no se publicaba; pero ahora la situación ha
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cambiado y realmente es imposible seguir al día las novedades que se publican.
Dentro del sector, el cómic histórico goza de bastante prestigio. Si observamos el
palmarés del Premio Nacional de Cómic, un porcentaje muy elevado de las obras
premiadas son de carácter histórico.
2. Cómic e historia
– Es cierto que el peso adquirido por el cómic con contenidos históricos es induda-
ble en estas últimas décadas tanto desde un punto de vista cultural y social ¿A qué
crees que es debido? ¿Crees que existen particularidades propias del caso español,
o es una tendencia que podemos encontrar igualmente en el resto de países de nues-
tro entorno?
En el caso de España creo que es un fenómeno que está muy ligado a los movi-
mientos por la recuperación de la memoria histórica. Esa toma de conciencia sobre
el pasado que se había ocultado y manipulado durante décadas y ese deseo por re-
cuperar las historias familiares de las que no se hablaba, llegaron también a autoras
y autores de cómic. La mayoría de los mejores cómics históricos publicados en Es-
paña en los últimos años tienen como elemento fundamental una gran implicación
personal por parte de los autores: Antonio Altarriba, Jaime Martín, Ana Penyas o
Miguel Gallardo nos hablan de sus familias. La obra fundacional de esta corriente,
por denominarla de alguna manera, es Paracuellos, de Carlos Giménez. El periplo
editorial de esta obra muestra cómo el mercado del cómic, reflejo de la sociedad
española, ha ido evolucionando. En un primer momento fue un fracaso absoluto,
pero posteriormente, tras triunfar en Francia, se ha convertido en uno de los grandes
clásicos de nuestro cómic.
No conozco a fondo la situación en otros países, pero creo que sí que se están
produciendo situaciones similares. Por ejemplo en Brasil, Marcelo D’Salete narra
en sus cómics las revueltas de los esclavos durante la colonización, una cuestión
generalmente olvidada por el gran público y que genera controversia en su país. En
Alemania, obras como Heimat o Irmina, muestran también esa intención de conocer
el pasado familiar y reflexionar sobre el nazismo y sus implicaciones en la sociedad
alemana contemporánea.
– En tu introducción hablas precisamente de “las virtudes del cómic” en la transmi-
sión de la historia y de la memoria del pasado a un amplio público ¿Qué argumentos
podrías avanzar para tratar de convencer o al menos animar a aquellos historia-
dores, lectores y apasionados de la historia en general que siguen mirando con una
cierta condescendencia al noveno arte?
En primer lugar, pensando en personas que valoran especialmente el rigor his-
tórico, es necesario comentar la gran labor de documentación que llevan a cabo la
mayor parte de autoras y autores. En muchos casos no se conforman con recrear
lugares y ser fieles al vestuario o los vehículos, sino que también cuidan la forma de
expresarse de los personajes, incluyen anexos con las fuentes en que se basan para
construir la trama e incluso, en determinadas obras, se evidencia la participación de
un asesor histórico.
Además, generalmente los cómics relatan historias personales, alejadas del relato
tradicional basado en los grandes nombres y los grandes acontecimientos. De esta
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manera el acercamiento al pasado es más íntimo y es muy sencillo que nos identifi-
quemos con los personajes y nos sumerjamos en la narración.
El último elemento que me gustaría destacar es la honestidad del dibujo, que a
diferencia de la fotografía, por ejemplo, no esconde su subjetividad. Sabemos que
algunas de las fotografías más icónicas del siglo XX no fueron espontáneas, aunque
durante décadas creímos que lo eran. Con el cómic nunca tendremos ese problema.
3. Colaboración entre historia y cómic
– Una de las manifestaciones más llamativas de esa importancia de la relación cre-
ciente entre la historia y el cómic podemos encontrarla en la adaptación al cómic
de obras de destacados historiadores como Paul Preston sobre la Guerra Civil y el
bombardeo de Guernica o Anthony Beevor sobre la Segunda Guerra Mundial, o los
ensayos históricos de Ian Gibson sobre Federico García Lorca o Antonio Machado
¿A qué crees que es debido esa corriente que como vemos en el caso de Beevor
traspasa ampliamente nuestras fronteras? ¿Qué te inspira este fenómeno que es
igualmente perceptible en el caso de la literatura con obras gráficas consagradas
por la crítica y el público como Soldados de Salamina o Patria, por poner sólo dos
ejemplos recientes?
Creo que en los últimos años el cómic ha ido ganando en reconocimiento cultu-
ral –Premio Nacional, presencia en museos, en suplementos literarios, en librerías
generalistas…– y que algunas editoriales que no publicaban cómics han visto la
oportunidad de dar una nueva vida a algunas obras de su catálogo que ya habían
amortizado ampliamente.
El cómic permite llegar a un público diferente del que habitualmente lee ensayo,
pero al mismo tiempo el hecho de contar con autores u obras tan mediáticas como las
que comentas provoca que gente que no suele leer cómics también se acerque a estos
trabajos. Mi sensación es que es un fenómeno asociado principalmente a una visión
comercial del cómic y me parece una muy buena noticia para el sector. Si grandes
autores como Preston, Beevor o Harari aceptan encantados que se adapten sus obras
al cómic, difícilmente serán sostenibles argumentos que asocian a las viñetas con un
mero entretenimiento infantil.
– Eso es cierto pero ¿No crees que con el recurso a esta dinámica existe un cierto
riesgo de banalizar la historia y su transmisión a los más jóvenes e incluso la lite-
ratura? o por el contrario consideras que es una forma de alcanzar nuevos públicos
que sino permanecerían alejados de las vías de transmisión del pasado más tradi-
cionales?
Mientras estemos ante obras rigurosas, que cuenten con un proceso de documen-
tación adecuado, no me parece que el cómic banalice la historia. En muchos casos
la academia tiene dificultades para llegar al gran público y el uso del cómic es un
recurso muy potente para divulgar conocimientos que, como dices, generalmente no
llegan a la opinión pública por las vías tradicionales. En un momento en que abundan
la manipulación histórica y el revisionismo no debemos despreciar un medio como
el cómic, que además tiene muchas virtudes para llegar a las nuevas generaciones.
Sucede lo mismo con otros medios como los videojuegos o Youtube, que cada vez
son más utilizados para divulgar la historia.
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– En el artículo que abre este dossier, el historiador francés Ivan Jablonka apela a
buscar un nuevo terreno de encuentro entre historiadores y dibujantes y guionistas
en el cual cada uno pueda seguir manteniendo su singularidad e idiosincrasia pero
de cuya colaboración pueda surgir una nueva dinámica útil en el conocimiento y
transmisión de la historia ¿Crees que eso es posible? ¿Cuáles podrían ser las pre-
misas para que viera la luz?
Me parece una reflexión muy interesante y creo que por suerte nos estamos di-
rigiendo poco a poco hacia ese modelo. Cada vez más cómics cuentan con aseso-
ramiento histórico explícito, hecho impensable hace unas décadas. Pienso en obras
como Los surcos del azar con Robert S. Coale limando los aspectos históricos junto
a Paco Roca o en El fotógrafo de Mauthausen, que cuenta con un excelente dossier
crítico con textos de Rosa Torán o de Ralf Lechner.
Además, en el mercado francobelga se han publicado cómics en los que histo-
riadores y dibujantes trabajan conjuntamente, por ejemplo en la serie Los mejores
enemigos. Una historia de las relaciones entre Estados Unidos y Oriente Medio, en
que Jean-Pierre Filiu crea junto a David B un ensayo gráfico visualmente muy atrac-
tivo. También sigue este camino la adaptación gráfica de Sapiens, el best seller de
Yuval Noah Harari, que no se conforma simplemente con resumir el texto e incluirlo
en viñetas, sino que utiliza los recursos propios del medio para crear algo nuevo.
Cada vez se publican más obras con enfoques similares al que propone Jablonka,
así que estoy convencido que en los próximos años las sinergias entre dibujantes y
profesionales de la historia serán una práctica muy habitual que generará obras de
gran calidad.
– Así que vamos, por así decirlo, por el buen camino. De nuevo siguiendo a Jablonka,
en su artículo alude a algunas obras de Joe Sacco, Jacques Tardi y otros autores que
has citado… en las que los dibujantes han llevado a cabo los mismos procedimientos
y han mantenido el mismo rigor que se le exige a un historiador profesional y que
desde un punto de vista epistemológico no se les puede recriminar nada ¿Cuál es tu
opinión al respecto? ¿Entre los autores y las obras que has manejado en relación
con la historia de España cuál crees tú que podrían incluirse en esa nómina?
Estoy de acuerdo con Jablonka. Creo que además de los mencionados, son mu-
chos los autores y autoras de cómic que utilizan un método riguroso para documen-
tarse. De hecho en buena parte de los cómics históricos se incluye a modo de anexo
documentación gráfica que reafirma lo narrado en la obra. En muchos casos existen
licencias creativas que son necesarias al tratarse generalmente de obras de ficción,
pero la veracidad histórica casi siempre es uno de los objetivos principales de los y
las dibujantes que realizan cómics históricos.
En el caso de la historia de España, creo que tienen un gran valor todas las obras
incluidas en Memoria y Viñetas, pero también cómics más recientes como Nieve en
los bolsillos, de Kim, donde a partir de la experiencia personal del autor se retrata
fielmente la emigración española a Europa de los años 50 y 60; Memoria de una
guitarra, de Román López Cabrera, que se centra en la figura de los cantautores del
final de la dictadura; Hasta Novgorod. Crónica de un divisionario, obra basada en
las memorias de Teodoro Recuero con un trabajado discurso antibelicista por parte
de Víctor Barba; o La balada del norte, la tetralogía aún inconclusa de Alfonso Za-
pico sobre la revolución asturiana de 1934.
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– Sí precisamente en relación con esta última obra, pedimos y obtuvimos la cola-
boración de Alfonso Zapico en este número con el objetivo de conocer en detalle el
proceso de investigación y creación de su impresionante tetralogía… Por lo que se
refiere a la historia de España, la Guerra Civil y el franquismo se encuentran entre
los períodos más tratados en las páginas de los cómics de estas dos últimas décadas
¿Cuáles crees tú que son los factores que más han influido en esa atención a dicho
periódicos históricos? ¿Existen especificidades en el caso español con respecto a
otros marcos geográficos?
Creo que es un reflejo de los intereses de la sociedad. A nivel mediático y en el de-
bate público son los periodos de nuestra historia con más presencia, de modo que es
normal que en las diversas expresiones artísticas aparezcan con una mayor frecuen-
cia. Sucede lo mismo en otros países, especialmente con los conflictos bélicos que
más han marcado la conciencia nacional. Por ejemplo, en Francia son innumerables
los cómics dedicados a las guerras mundiales; en Estados Unidos, tendría que estu-
diarlo, pero creo que la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Vietnam comparten
la primera posición; en Japón también son la Segunda Guerra Mundial y la inmediata
posguerra. En el caso alemán, la época del nazismo es la que despierta más interés.
Creo que es un fenómeno lógico y que se produce en todos los países y en todos los
medios de expresión, no solo en el cómic.
4. Nuevas orientaciones
– Siguiendo en esta línea ¿Qué periodos, temáticas y conflictos de la historia con-
temporánea de España te parecen que han sido hasta ahora poco abordados y crees
que merecerían una mayor atención y por qué?
Aunque recientemente se han publicado cómics como El ala rota, Cuerda de
presas, Estamos todas bien o Jamás tendré 20 años la historia de las mujeres aún
está infrarrepresentada. Sucede lo mismo con otros colectivos como el LGTBIQ o
las personas migrantes.
En referencia a periodos de nuestra historia, se están recuperando algunas de las
grandes batallas o los grandes acontecimientos más presentes en la historia tradicio-
nal, pero la historia más popular tiene aún muy poca presencia. Sobre épocas como
la prehistoria o la edad antigua aún existen muy pocos cómics.
A nivel personal me gustaría que se publicaran más obras que relataran la vida
de las miles de españolas y españoles que pasaron por los campos de concentración
u obras centradas en la inmediata posguerra y en la represión franquista, para dar a
conocer a un público más amplio las miserias y los crímenes del franquismo y de esta
manera luchar contra los discursos de odio que por desgracia cada vez tienen más
difusión en nuestro país.
– Entre las diferentes dinámicas que se observan en estas últimas décadas en la
producción de cómics destaca sobremanera aquellos que ponen el acento en la re-
cuperación de una historia o de una memoria familiar ¿A qué crees que es debido?
Crees que este fenómeno se observa igualmente en otros países o iría más ligado al
boom de la memoria histórica en España que has evocado previamente.
En mi opinión, en este fenómeno influye por un lado lo que comentas, en las úl-
timas décadas el movimiento por la recuperación de la memoria histórica ha crecido
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mucho y cada vez más gente se ha interesado por conocer y dar a conocer la historia
de sus familiares.
Por otro lado, también es un fenómeno inherente al cómic. La autobiografía era
un género con mucha presencia ya desde el movimiento underground en Estados
Unidos. La publicación de Maus, pero también de Fun Home, de Alison Bechdel,
o de Persépolis, hizo que muchos autores y autoras abrieran los ojos y trataran de
explicar sus historias y las de sus familias en el medio en el que trabajaban.
Es interesante ver esta doble evolución con la obra Un largo silencio, de Miguel
Gallardo, que se publicó originalmente en 1995 y no tuvo prácticamente repercu-
sión, pero se volvió a publicar en 2012 y tuvo una acogida mucho mejor. La sociedad
española había cambiado y el mercado del cómic también.
– Como apuntas, aunque aún queda mucho camino por recorrer, es cierto que en
estos últimos años destacan las obras gráficas destinadas a recuperar la historia y
la memoria de las mujeres “sin historia” que habían quedado al margen en gran
medida de la historiografía tradicional. Es cierto también que hay destacadas obras
deudoras de la labor historiográfica previa y de las memorias y testimonios de las
protagonistas como en el caso de Cuerda de presas de Jorge García y Fidel Martí-
nez, ¿En qué medida consideras que el cómic con obras como El ala rota, Estamos
todas bien o Regreso al edén, por citar algunas de las más conocidas y que has
apuntado, contribuye a recuperar para la gran historia esos destinos femeninos con
frecuencia ignorados?
Como comentaba antes, aún existe un gran déficit respecto al conocimiento y
la divulgación de la historia de las mujeres. Estos cómics han contribuido mucho,
pero creo que el gran cambio llegará en los próximos años, cuando muchas de las
excelentes autoras jóvenes que están surgiendo en nuestro país se interesen por estas
cuestiones y nos den su visión. Ya tenemos referentes como Ana Penyas o Susanna
Martín, pero estoy convencido de que en los próximos años serán muchas más.
– Además de esta orientación que apuntas y del hecho de alcanzar a un público dife-
rente y en ocasiones poco habituado a leer libros de historia, ¿cuáles creen que pue-
den ser en los próximos años las principales contribuciones del cómic en la difusión
de la historia española? ¿Cuáles son tus proyectos más inmediatos en esta línea?
Recientemente el cómic ha conseguido llevar al debate público cuestiones prác-
ticamente olvidadas por la sociedad española. El ejemplo más claro es el reconoci-
miento de La Nueve, que gracias al trabajo de Paco Roca en Los surcos del azar llegó
a mucha gente que desconocía la historia de estos héroes que se embarcaron en dos
guerras terribles contra el fascismo. En los próximos años estoy seguro de que habrá
más cómics que realicen una labor similar. En comparación con otros medios como
el cine, el cómic es muy barato de producir, así que seguro que muchas historias que
han quedado en los márgenes verán la luz en viñetas.
A nivel personal, este año lo afronto con ilusión, ya que me he embarcado en
un nuevo proyecto: estoy comisariando junto a Lilianna Marín una exposición para
el Museo de la Historia de la Inmigración de Cataluña, titulada Viñetas migrantes.
Cómic, migración y memoria. Estamos preparando multitud de actividades (club de
lectura, ciclo “Mujeres dibujando y migrando”, acciones educativas…) y como es
algo que nunca había hecho antes, estoy disfrutando mucho. Pensando más a medio
plazo me gustaría seguir con el trabajo iniciado con Memoria y viñetas, pero esta
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vez hablando de historia universal. Elaborar propuestas didácticas es una labor muy
gratificante para mí, así que espero poder volver a hacerlo. Por último, hace tiempo
que pienso en escribir un ensayo sobre cómo el cómic ha reflejado el siglo XX, pero
ahora mismo, por motivos personales y laborales lo veo como algo utópico. No me
faltan ideas, me falta tiempo.
– Mucha suerte para todos estos proyectos y enhorabuena por estas iniciativas.
Estoy convencido de que serán de nuevo aportaciones imprescindibles y muy útiles
para todos aquellos que desde diferentes ángulos nos interesamos por la Historia.
Mil gracias David por este encuentro, por habernos dedicado parte de tu tiempo,
que sabemos que es precioso en estos momentos, y por habernos convencido aún
más si cabe de que la Historia y el Cómic están llamados a abrir de forma conjunta
nuevos caminos en la recuperación del pasado histórico y, sobre todo, a alcanzar
nuevos públicos que hasta no hace mucho permanecían alejados de los avances
historiográficos en el conocimiento de nuestro pasado.