COSAS PERDIDAS
Anoche me perdí en mi cama,
Y aún no me encuentro.
Alguien me dejó,
Olvidado.
Cada cosa en su lugar,
Y un lugar para cada cosa,
Me enseñó
Alguien en el camino.
Dejaba las cosas,
En un lugar
Que creía que era el indicado.
Luego me absorbía
La duda:
¿Si era ahí?
La duda seguía allí,
En todo momento:
Al acostarme,
Intentaba cerrar mis ojos,
Invitando al sueño.
La duda,
Me levantaba,
Y si la cosa
estaba donde creía,
Me sentía rompiendo
La cinta del ganador.
Pírrico triunfo,
Había otra manía:
La duda repetida,
Dudas
Unas dentro de otra.
¿Y si no estaba?
Herrero imbatible,
Martilleo eterno,
Incansable.
En mi lucha,
Recordé un libro,
que proponía curar
mi zozobra.
Su método
Enseña
Que todas las cosas
Que quisiera recordar,
Las conectara
Con figuras
Estrambóticas.
No funcionó
En mi caso,
Conectaba
Mis cosas,
Y después
no recordaba
¿qué nexo proponía?
o me empeñaba
en encontrar las
figuras de cada cosa,
en vez de la cosa en sí.
Ideé un método:
Comencé a revisar
Las palabras que
Empezaban por vocal,
Si no estaba entre ellas,
Tomaba la primera consonante
Y las combinaba
Con el resto del abecedario,
desesperante mundo,
la palabra que buscaba,
estaba escondida
en algún rincón de mi mente.
creo que muchas veces,
agotado de buscar,
pasaba por el lado de ella,
y no la reconocía.
Seguía perdido.
Ayer,
La prueba a mi mente cambió,
Comencé a extraviar sitios
O a trastocarlos,
En este mundo pequeño
Donde vivo,
Hacía cambios arbitrarios,
Incapaz de refrenar mi mente:
El lavadero pasaba al antejardín,
Las puertas de cristal,
De la entrada principal,
A los baños generales.
Con mi cambio,
las cosas
Funcionaban mal,
O no funcionaban:
¡Los baños no abrían ¡.
Debía encontrar
El lugar que me correspondía,
Usando como herramienta
Las cosas que encontraba
Sin apurar mi paso,
Que conocía.
Dentro de las casas,
Incluyendo la mía,
Mi mente ponía
El mundo de revés,
A punto de enloquecer conmigo.
En el girar y girar,
Debió pasar que estando
Dormido en mi cama,
El frío arreció,
Desperté,
Vi el firmamento,
Mis cosas rodaron por los cielos,
La doble duda no me importó.
El techo de mi habitación,
Semejaba un embudo,
Extremo estrecho.
Mi mente la había girado y volteado,
El techo que ahora era el piso,
Tal confusión,
Me obligó
A dejar toda lógica de lado:
Me toqué,
No estaba,
Repasé toda la cama,
No estaba,
¿Dónde estaré?
¿Perdido con mis cosas?
Es posible.
Ahora mi desespero,
Es recordar
¿Dónde dejé el libro ¿
Dudo que lo haya
Comprendido bien.
No me busqué
En las tablas
Del fondo de la cama,
Ese ahora es el derecho,
¿o no ¿,
Ya acostumbraré mi mente
Al actual existir sin mí.
Prefiero no dormir,
Por si el mundo
Quiere de nuevo
Voltearlo todo.
Karim El Qum
Cali, 23 de oct. de 20