Historia de la Orden del Temple en Galicia
Introduccin Pocas instituciones, a lo largo del tiempo, han despertado tanto inters como los Templarios. Pero, curiosamente, ms que su propia historia cotidiana es el mito templario, surgido a partir de la desaparicin de la Orden en 1312, el que ha motivado la publicacin de cientos de libros. Basta con visitar regularmente las libreras para comprobar como, cada ao, se publican dos docenas de obras. Mucho se ha especulado tambin sobre el presunto esoterismo de la Orden, sobre sus -nunca aparecidas- reglas secretas, o sobre una arquitectura caracterstica promovida por ellos, etc. Poco importa que los estudios cientficos demuestren, por ejemplo, que sus edificios en nada especial se diferencian tanto de los de las otras rdenes como incluso de las propias iglesias del contorno de sus establecimientos -bailas y encomiendas(como se puede comprobar, por ejemplo, en Galicia), insistindose, a pesar de que la investigacin ha demostrado lo contrario, en el carcter templario de templos como, por citar uno, la Vera Cruz segoviana. Su carcter esotrico slo aparece sostenido en las elucubraciones fantsticas de los autores que promueven esa tesis, y, respecto a sus reglas secretas, lo fueron tanto que, obviamente, nadie ha tenido ocasin de leer ninguna. No hace mucho tuvimos la ocasin de ver, en un foro neotemplario, una noticia que iba a cambiar la historia de la Orden, como era la aparicin, en un archivo madrileo, de un documento de principios del siglo XVII que demostraba que la Orden del Temple segua funcionando en ese momento!! Aunque en la historiografa cientfica ya se haba producido anteriormente esa confusin, como hemos escrito en otro lugar, la llamada Orden del Templum Domini de la que habla ese documento moderno -y de la que tambin lo hacen numerosos textos medievales- nada tiene que ver con la Orden del Temple; se trata, simplemente, de una orden de cannigos agustinianos que custodiaban el llamado Templum Domini de Jerusaln (la Cpula de la Roca), nada que ver con el edificio levantado sobre donde se crea que se haba erigido en la Antigedad el Templo de Salomn (la mezquita al-Aqsa), y en el que se instalaron los Templarios, como luego veremos. Pero los promotores de este "maravilloso" descubrimiento parece que no se molestaron en consultar la documentacin medieval, en la que se nos habla de cannigos de esa Orden -de los que carecan los Templarios-, en la que se menciona su Prior en Hispania -la Orden del Temple histrica no tiene el cargo de Prior-, o los que nos informan de su presencia en Astudillo (Palencia) muy avanzado el siglo XIV, o en Zamora, o en Moral de la Reina, etc. Por nuestra parte intentaremos, en las pginas que siguen, tratar de una manera sinttica el nacimiento de la Orden del Temple, sus privilegios pontificios, su llegada a la Pennsula Ibrica, su organizacin interna y territorial en ella, sus relaciones con los monarcas y las otras rdenes Militares, y su presencia en Galicia. Fundacin de la Orden del Temple
La Orden de los caballeros templarios se fund en Jerusaln en 1119. Su promotor, el francs Hugo de Payns, junto a algunos compaeros, se haba impuesto la tarea de proteger a los peregrinos cristianos que, despus del xito de la Primera Cruzada, concurran a Jerusaln a venerar las reliquias, y que se vean constantemente hostigados, en su transitar por los caminos, por los musulmanes. Admirado de aquellos hombres que se designaban a s mismos "pobres caballeros de Cristo", el rey Balduino II les cedi como albergue algunas dependencias del Templo de Salomn. He aqu el origen del posterior nombre de "Orden del Temple". Esta primera iniciativa histrica de creacin de monjes-soldados, que significara una profunda reforma del monacato, -los monjes no podan empuar armas-, fue solucionada, por una parte, con el ingreso en los "caballeros de Cristo" de los condes de Anjou y de Champagne, importantes seores feudales franceses; y por otra parte, con el decisivo apoyo a la nueva Orden de Bernardo de Claraval, el gran impulsor de la reforma del Cster. La intercesin de seores tan poderosos y monje tan respetado fue fundamental para que en el Concilio de Troyes, del que luego hablaremos, se reconociese oficialmente a la Orden del Temple dotndola, para su mejor funcionamiento, de una Regla. La Regla del Temple En los primeros momentos los Templarios casi no necesitaban de un instrumento normativo para regular su funcionamiento, puesto que sus efectivos humanos eran escasos. Pero el crecimiento posterior obligar a definir unas ordenanzas internas que regulen la vida comunitaria. As, la primera Regla, llamada primitiva, se redactar, en latn, en tiempos del primer Maestre, constando de 72 artculos. Parece que hubo tres fases en su elaboracin. Inicialmente, -sin Regla escrita-, lo fundamental seran los votos de castidad, pobreza y obediencia, una importante dependencia del patriarca jerosolimitano y unos elementos disciplinarios y religiosos, stos ltimos en la lnea de los usos de los cannigos regulares del Santo Sepulcro. La influencia de la regla de San Agustn, concretamente en la forma de Regula ad Servus Dei, especialmente antes del Concilio de Troyes, es destacada por la investigacin. Se tratara, pues, del reglamento de una pequea milicia privada. Un segundo momento sera el del Concilio de Troyes, en el que se aadirn nuevas estipulaciones (mecanismos de admisin en la Orden, reglamentaciones penales, etc.), definindose con ms claridad el carcter religioso de la Orden. En el citado Concilio, realizado en 1129 se aprueba, despus de ciertas modificaciones, la Regla de la Orden; y no fue San Bernardo, como se ha comentado, quien la redact: sta haba sido escrita en Oriente, quizs discutida con el Pontfice y revisada en Troyes. La influencia cisterciense alcanzar otros aspectos; en lo tocante a la Regla, como se ha sealado, ms se podra hablar de un modelo agustiniano, adaptado a las exigencias militares de la nueva Orden. Esteban de la Fert, patriarca de Jerusaln, muy interesado en incrementar su dominio sobre la Orden, aadir luego 24 artculos y revisar una docena: destacan, entre ellos, la reserva de la capa blanca para los caballeros y la reglamentacin de la presencia de clrigos, temporalmente, en el Temple. Pero los templarios, por su parte, anhelan abandonar la tutela del patriarca; lo conseguirn cuando el pontfice Inocencio II expida la famosa bula Omne datum optimum; por ella, quedarn liberados de toda tutela episcopal, pasando a estar bajo la proteccin directa del papado. Esta bula, que contempla la existencia de capellanes miembros de la Orden, permitir que, cuando se redacte la versin francesa de la Regla,
bajo el maestrazgo de Roberto de Craon, el patriarca jerosolimitano ya no pueda intervenir. Gozarn los templarios, pues, una total autonoma religiosa. En la versin francesa se suprime todo lo referente al noviciado y se permite que el Temple reclute caballeros excomulgados, siempre que el obispo lo autorice y previo arrepentimiento de stos: buena parte de los futuros templarios procedern de esta clase de caballeros. A esta Regla se le aadirn, ms adelante, diversos artculos o explicaciones, llamados retraits, que la complementarn. Los primeros, fechados durante el maestrazgo de Beltrn de Blanquefort, definen minuciosamente la jerarqua de la Orden; posteriormente, en 1230, y luego en 1260, se incluirn nuevos artculos, referidos a aspectos de la vida conventual, a la disciplina, a las sanciones o a la admisin en la Orden. La Regla, pues, definira los principios, mientras que los complementos y otros artculos trataran de aspectos particulares. Con todas estas adiciones, la Regla llegar a tener 678 artculos, lo que obligar a redactar versiones reducidas, traducidas a lenguas vulgares. San Bernardo y los templarios Poco despus San Bernardo escribira un tratado, De laude novae militiae. Ad milites Templi (Elogio de la nueva milicia. A los caballeros templarios), en el cual alababa la sacrificada labor de la Orden, en la que prevaleca el ideal de pobreza. Hugo de Payns, el primer Maestre de la Orden, le haba solicitado que dedicase a los templarios unas letras, con la idea de confortarlos ante la difcil situacin en la que vivan, no conscientes an de la legalidad espiritual de su Orden. El reformador benedictino se hizo de rogar hasta tres veces, pero la espera dara, como veremos, sus frutos. No es de extraar la tardanza de Bernardo. Si bien el monje la atribuye a que no deseaba que lo tildasen de precipitado, es fcil suponer que no vea con claridad la ortodoxia, dentro de la realidad teolgica del momento, de esa nueva va, monstica pero militar, para alcanzar la Jerusaln celeste. Hasta ese momento, el ideal monstico era el nico camino, estando terminantemente prohibido a los monjes el derramamiento de sangre, ni siquiera la de los enemigos de la Cristiandad. Bernardo, al contrario que los crculos gregorianos, no consideraba el uso de las armas lo ms adecuado para la expansin de la Iglesia. Probablemente debi de ser la calidad de la fe de aquellos caballeros lo que lo hizo decidirse a elaborar el opsculo, en el cual, contrariamente a lo que defenda anteriormente, hace un elogio de la guerra santa y de los monjes-guerreros. Puesto que para el monje slo existe, ante el pecado, el refugio del claustro, la misericordia divina, gracias a la Cruzada, permitir la remisin de los pecados; la Cruzada sera una liturgia, abierta a todos los pecadores, que no slo rene a una lite de caballeros sino, principalmente, a los malos cristianos; la Cruzada sera literalmente participacin en la Pasin de Cristo, prestacin de vasallaje a l, peregrinacin sin retorno, regeneracin de la sociedad humana. De laude... consta de dos partes claramente diferenciadas. En la primera, Bernardo describe la misin del templario, justificando la existencia del monjecaballero. En un tono ciertamente apologtico, califica la milicia templaria como algo extraordinario, nunca visto en los siglos anteriores. En ella, los caballeros libran a un tiempo dos combates: contra la carne y la sangre y contra el espritu de la malicia. Este doble combate es lo que se resalta, pues el hecho de que los monjes luchen contra el pecado y los vicios, y los caballeros contra los enemigos, cada uno por su parte, no tiene tanto mrito, pero s el que ambas luchas confluyan en el mismo combatiente. Este soldado est armado por la fe, del mismo modo que su cuerpo lo est con la armadura.
Contina haciendo un elogio del valor del templario, que no teme a la muerte, incluso la desea, porque la muerte lo unir a Jesucristo. Es, pues, una justificacin del martirio y, al mismo tiempo, una justificacin de la guerra contra los infieles, pues el templario, mate o muera, nunca ser un homicida, sino un soldado de Cristo. Esto es la guerra santa. Sin embargo, la caballera secular, frvola, que piensa ms en los adornos y las joyas que en la religin, no tiene salvacin, porque el caballero secular, si mata a un adversario, encuentra su condena, igual que si muere en la pugna. Pero los templarios, como luchan slo por los intereses de Cristo, no incurren en pecado alguno, ya que, si matan, matan a un enemigo de Cristo y, si mueren, lo hacen por l. Luego describe la vida cotidiana del caballero templario, en un tono ciertamente exagerado: su disciplina, la pobreza en la que viven, la castidad que practican, etc. En la segunda parte de la obra, Bernardo hace un recorrido por Tierra Santa, reflexionando sobre los diversos lugares relacionados con la vida de Jesucristo: Beln, Nazareth, etc., la vigilancia de los cuales, para proteger a los peregrinos, estaba encomendada al Temple. Estas reflexiones tienen por objeto que los templarios sean conscientes de la importancia de su misin en Palestina. No podemos cuantificar la influencia que pudo tener esta obra bernardiana en lo que respecta a la captacin, para la Orden templaria, de nuevos hermanos. Seguramente no sera nada despreciable. De laude... y la Regla muestran con claridad el ideal que insuflaba a los templarios. Son personas de profunda fe, vigorosos y valientes combatientes, disciplinados soldados en la batalla y humildes monjes en el convento, con una vida verdaderamente asctica, ms por la dureza de los servicios que deban cumplir que por la prctica del ascetismo corporal. Ciertamente, como monjes que son tienen que prescindir de todo lujo superfluo, porque deben combatir permanentemente los vicios del cuerpo y del espritu, pero tambin son soldados, y necesitan estar bien alimentados para no desfallecer en la batalla. Practican la hospitalidad y la caridad con los necesitados, aunque su fin no sea estrictamente se, sino el patrullaje de los caminos y el combate contra los musulmanes. Sin embargo, a nuestro juicio, es la tarea militar la funcin primordial. A pesar de que Bernardo se asombre por la conjuncin, en la misma persona, del ideal monstico y del militar, son los servicios de armas los que ocupan la mayor parte de su tiempo, asistiendo slo cuando el servicio lo permite a los oficios religiosos, algo impensable en un monje cisterciense, por ejemplo. De cualquier manera, estamos ante una monastizacin de la caballera (o una militarizacin de la vida monstica si se prefiere) que responde perfectamente a las necesidades de la Iglesia en ese momento. La Orden del Temple, y posteriormente las otras rdenes militares, son la expresin ms apropiada de la Militia Dei, en contraposicin a la Malicia Mundi que representa la caballera secular. La relacin con el Pontificado La Orden del Temple goz, desde poco despus de su fundacin, de un trato privilegiado por parte de los pontfices. Mencionaremos tan slo las importantsimas bulas Omne datum optimun, de Inocencio II (1139), Milites Templi, de Celestino II (1144) y Militia Dei (1145), Equum est (1146-1153) y Militum Templi professio (1151), de Eugenio III. En ellas se recogen los ms importantes privilegios pontificios obtenidos por la Orden. Aunque posteriormente recibirn algunos ms, la mayor parte de los sucesivos pontfices no hicieron ms que confirmar estos privilegios iniciales. Y, aunque nos adelantemos en el tiempo, tambin fue importante el papel que algunos templarios jugaron en la Pennsula Ibrica, concretamente en la Corona galaico-
castellano-leonesa, como delegados de los papas en algunos asuntos, cumpliendo funciones representativas, siempre referidas a temas fiscales, concretamente a la recoleccin del impuesto de la "vigsima", que consista en la vigsima parte de los beneficios eclesisticos que cada clrigo perciba, destinado a Tierra Santa. En febrero de 1217 Honorio III urge el pago de este impuesto, nombrando recolectores pontificios al Maestre del Temple y al Prior del Hospital en la provincia eclesistica de Toledo. En diciembre de 1221 el templario Diego Manso (uno de los comendadores que tuvo la baila de Ponferrada), procurador del Maestre Pedro Alvito, recibe de la abadesa de las Huelgas de Burgos 4706 ureos, como colecta entregada por Huguicin, colector pontificio, procedentes tambin de la vigsima. En 1222 es don Miguel, mariscal del Maestre Pedro Alvito quien recibe del arzobispo toledano 1649 maraveds, tambin del depsito que dejara Huguicio. Y en marzo de 1224 Honorio III concede al arzobispo de Santiago la indulgencia pedida, mediante la entrega al Maestre del Temple de 1000 libras para Tierra Santa. Aunque que no son templarios hispanos, pero s lo son las rentas, traemos a colacin el hecho de que el papa Clemente IV manda al obispo de Burgos, el 15 de mayo de 1265, que enve 100 moedas de prata -"marchas sterlingorum"-, procedentes de las rentas del obispado de Palencia, a la casa templaria de Montpellier; dinero que luego los templarios entregaran a unos emisarios papales. La organizacin territorial e interna en la Pennsula Ibrica Los Templarios dividieron inicialmente la Pennsula Ibrica en dos grandes estructuras: la provincia de Aragn-Catalua-Provenza y la provincia de Portugal. Posteriormente, la provincia de Portugal se dividir en dos partes: Portugal por un lado, y Castilla y Len por otro. En el escaln inmediato estn las bailas, desde las que se regentan las propiedades que se poseen en diversas comarcas, y de las cuales pueden depender pequeas encomiendas. No todas las bailas tienen la misma importancia. A la cabeza de la jerarqua provincial est el Maestre provincial, (representante del Gran Maestre, residente en Jerusaln). Adems, en la documentacin aparecen los cargos de Comendador Mayor, comendador o preceptor, subcomendador, mariscal, clavero, diezmero... En el mbito de la Corona galaico-castellano-leonesa, relevante importancia debi tener el comendador de la baila coruesa de Faro, porque, en varios documentos, es la nica persona, adems del Maestre provincial, que aparece con el tratamiento de "domnus". A partir de 1250 se crea el cargo de visitador, existiendo en Europa dos: uno encargado de Francia, Inglaterra y Alemania, y otro en los reinos de la Pennsula Ibrica. En el caso peninsular, al principio ocup el cargo el Maestre castellano-leons (Lope Snchez, por ejemplo, era tambin visitador en los V regnos dEspanna) siendo despus los Maestres de la Provincia aragonesa-catalana-provenzal quienes lo ejercieron, con la excepcin de Simn de la Tour, visitador en 1277, que no era originario de la Pennsula Ibrica. A finales del siglo XIII los visitadores podan nombrar comendadores; as lo hace el Maestre de Aragn y Catalua, y visitador en los cinco reinos de Espaa, Berenguer de Cardona en 1300, por facultad concedida por el Gran Maestre de la Orden. A los Maestres Provinciales se les denomina en alguna ocasin Lugartenientes del Maestre de Ultramar: en 1271 lo es Juan Anes; en 1283 Juan Fernndez aparece mencionado como "Thenente-Logar del Maestre Mayor en las Casas que la Cavallera del
Temple ha en Castilla, e en Leon, e en Portugal". Internamente, los templarios se clasifican en cuatro categoras: caballeros, sargentos y escuderos, hermanos de oficio y capellanes. Los caballeros proceden de la nobleza; los sargentos, escuderos y hermanos de oficio, de las capas populares de la sociedad, mientras que los capellanes suelen pertenecer tambin a las clases privilegiadas. Caballeros, sargentos y capellanes son los "hermanos de convento", es decir, los que cumplen los votos monsticos, los que asisten a los captulos, etc., mientras que los hermanos de oficio se dedican a las tareas domsticas y de intendencia, no participando de la vida conventual. Los escuderos suelen ser personas que sirven en la Orden, y cuya funcin es ayudar en el transporte del armamento y vituallas a los caballeros. Las encomiendas templarias existentes en los territorios de la Corona castellanoleonesa (de las de Galicia hablaremos despus), fueron las siguientes: Provincia de Len: Ponferrada-Pieros-Rabanal del Camino, Villapalmaz (Toral de los Guzmanes). Provincia de Valladolid: Mayorga de Campos, Cenos de Campos, convento de San Juan de Valladolid, San Pedro de Latarce, Medina del Campo-Luctuosas. Provincia de Zamora: Villrdiga, Pajares de Lampreana, Tbara-Carbajales-Alba de Aliste, Zamora, Alcaices, convento de Toro, Benavente, Villalpando. Provincia de Soria: convento de San Juan de Otero. Provincia de Logroo: Alcanadre. Provincia de Palencia: Santa Mara de Villasirga. Provincia de Salamanca: Salamanca, Ciudad Rodrigo. Provincia de Toledo: Casas de Cebolla y Villalba, Montalbn, Yuncos. Provincia de Crdoba: Casas de Crdoba. Provincia de Sevilla: Casas de Sevilla. Provincia de Murcia: Caravaca. Provincia de Cceres: Alcontar. Provincia de Badajoz: Jerez de los Caballeros-Fregenal de la Sierra, Capilla, Valencia del Ventoso. Los Captulos Generales. En la cima de la organizacin provincial templaria est el Captulo General, en el que se renen el Maestre, los principales comendadores y personas representativas de la Orden, y en el cual se tratan los asuntos internos, as como se toman las decisiones precisas respecto a concordias, ventas, aforamientos, etc. El primer Captulo General que conocemos, en los territorios de los reinos de Galicia, Len y Castilla, est fechado el 27 de septiembre de 1220, y fue celebrado en Villaffila, porque es en este lugar, en presencia del rey Alfonso IX y de su Curia, donde se expide el documento por el cual los templarios desisten de la demanda que sostenan con la Orden de Pereiro sobre San Juan de Mazcoras. No ser este lugar el habitual, como veremos. Creemos que su eleccin fue circunstancial, forzados por el monarca a tomar una urgente decisin. El segundo Captulo General que hemos documentado se celebr en Castelo Branco, en 1228, y en el doa Froila Hermguez dona al Temple numerosos bienes en Portugal, Len y Castilla, siendo Maestre en los tres reinos Martn Snchez. El siguiente Captulo documentado se celebra en Mayorga el 13 de enero de 1232; parece que solamente se reunieron los comendadores gallegos, tal como se desprende del documento, aunque firman tambin los comendadores de Cenos, Mayorga, Ponferrada y Zamora.
En 1235 se documenta otro Captulo, pero no sabemos donde se celebr; se habla de l en una concordia de los templarios con el monasterio de San Pedro de Montes. El 8 de febrero de 1243 se celebra un Captulo General en Zamora, en el cual se llega a unos acuerdos con el obispo de la dicesis. En septiembre de 1244 celebran otro Captulo en Benavente, en el cual firman una concordia con el obispo de Lugo. En julio de 1255 celebran un Captulo General en Alcaices. Otro Captulo documentado tuvo lugar en Mayorga el 11 de junio de 1256, firmndose una concordia con el obispo de Badajoz. En Zamora vuelve a celebrarse otro Captulo, el 27 de marzo de 1271, en el cual se toman algunas decisiones referidas a Portugal. Un ao despus, un documento de junio de 1272 nos habla de que vuelve a ser Zamora sede de un Captulo General; en l, el Maestre Garci Fernndez, "por encomendamiento de noso Convento de Oltramar, e con conseyo de todos os nosos Freyres da nosa Provenza, que foron conosco eno noso Cabildo este da de Santa Cruz de Mayo", demarca el trmino de Valencia del Ventoso. En un documento de 14 de mayo de 1298, expedido en Medina del Campo, tenemos noticia de la celebracin, poco antes, de un Captulo General en Alcaices. En este documento, el Maestre del Temple en Len y Castilla confirma el cambio hecho por frey Rodrigo Rodrguez con los freires predicadores de Benavente, de unos bienes. Rodrigo Rodrguez haba hecho ese cambio por mandato de frey Gonzalo Yez, Maestro a la saom de lo que ha nuestra Ordem en Leom e en Castiella, y ste, a su vez, porque lo mand faer el nuestro Maestro de Ultramar dom frey Jacobo de Molay a dom frey Gonalo Ynez, Maestro sobredicho a la saom. El 15 de mayo de 1307 se celebra otro Captulo General en Zamora, en el cual se le dan fueros a la villa de Cehegn, en el reino de Murcia. ste es el ltimo Captulo General que hemos documentado, aunque suponemos que durante el tiempo que dur el proceso contra la Orden celebraran alguno ms, y estamos seguros de que tanto en el siglo XII como en el XIII habran celebrado muchos ms, de los que, de momento, no tenemos noticia. Como podemos comprobar, los Captulos Generales se celebran en lugares cntricos del reino de Len, especialmente Zamora y Alcaices, donde las bailas templarias son numerosas, para facilitar a los diversos participantes el acceso, buscando que las distancias entre las bailas ms alejadas y el lugar de celebracin del Captulo fueran similares. Ser sede habitual para los encuentros capitulares no implica, pues, que la baila elegida fuese ms importante. Las relaciones con los monarcas La relacin de los templarios con la monarqua experimentar altibajos, dependiendo de la mayor o menor proclividad respecto a la Orden de los diferentes reyes. Alfonso VII, que los haba conocido en Portugal, les donar la villa de Villaseca, en Soria, hacia el ao 1146. Algo antes de 1148 les entrega algunos bienes en Carbajal de la Legua, cerca de Len y con posterioridad a 1148, la fortaleza de Calatrava que el Temple devolver, un tiempo despues, a Sancho III de Castilla, por no sentirse capacitados para defenderla frente a los almohades. Alfonso VIII de Castilla, que les haba donado Terradillos en 1191, solamente les dejar, en su testamento, una pequea parte de sus armas, la novena del total, siendo las rdenes ms beneficiadas las de Santiago y Calatrava. Un Maestre de Castilla, Rodrigo, aparece en el squito del rey en 1181, cando se firma el tratado de Medina de Rioseco con Fernando II de Len.
Bastante mejores fueron las relaciones con Fernando II de Galicia y Len. Sabemos que el Maestre Guido da Guarda acompaa al rey bastantes aos, figurando entre los confirmantes de numerosos documentos del monarca, entre ellos alguno tn importante como el tratado firmado con Alfonso VIII en Medina de Rioseco el 21 de marzo de 1181, en el que se establecan las fronteras entre ambos reinos de acuerdo con lo que haba establecido, en su testamento, Alfonso VII. Forma tambin parte, en representacin del reino de Len, junto con el arzobispo de Santiago y el obispo de Ciudad Rodrigo, de la comisin que, despus de celebrar una reunin inicial en Paradinas, redactara el tratado de paz de Fresno-Lavandera de junio de 1183. Fernando II les donara Coria ca.1168; la iglesia de Santa Mara del Templo de Villalpando en 1170, Ponferrada algo antes de 1178 o, en fecha indeterminada, el cillero de San Martn de Wamba (donacin que revocar Alfonso IX, dndoselo al Cabildo de la Catedral de Zamora en 1198). Tambin parece que les don, en Extremadura, Cabeza de Esparragal, que an reclamaban en 1236. Con Alfonso IX las relaciones, inicialmente, no fueron muy fluidas, puesto que el monarca, en la Curia Regia de 1188, revoc muchas donaciones que les haba hecho Fernando II. Aunque tardar en devolvrselas -tendremos que aguardar al ao 1211- ya en 1194, en el tratado que firma en Tordehumos con el rey de Castilla Alfonso VIII, el Maestre del Temple en el reino de Len ser el encargado de tener en prenda la tenencia de varios castillos leoneses, mientras que en el de Castilla lo ser el Maestre de Calatrava. Entre febrero y agosto de 1214 el Mestre del Temple, Pedro Alvtez (tambin llamado Alvito o Alviti), ser Mayordomo real: en un documento del monasterio de Castaeda, de febrero de 1214, aparece en la lista de confirmantes "Maiordomus eius Magistro Milicie Templi", y en otro documento de 1 de agosto de 1214, en el que Alfonso IX confirma a la Orden del Hospital todas las propiedades que tena en sus reinos, aparece "Magistro Templi P[etro] existente regis maiordomo". Volver a ocupar este relevante cargo en 1216. El cargo de mayordomo era de mucha importancia, ya que realizaba una supervisin general de la corte. Fue detentado siempre por miembros de la alta nobleza. Alfonso IX les permutar el castillo de San Pedro de Latarce por el de Milana, el 12 de marzo de 1203. El 29 de abril de 1211, estando en Villafranca, firmar un pacto con el Maestre Gmez Ramrez por el cual les restituye Algodor, las heredades y solares que haban posedo en la vega de Coria, Alcaices con su territorio, las salinas de Lampreana, San Felices y Moledes (las tres cerca de Benavente), y lo que haban tenido en Limia (Galicia), donndoles, adems, "Aruoyxelo cum omnibus suis directuris et pertinencis", Canedo (en Tierra de Lemos, Lugo), con su iglesia, casares y pertenencias, y "in terra de Faro, quantum ad regiam pertinet feligresia Sancti Jacobi de Sigraes", prometindoles tambin que, si recuperaba los castillos de Alba de Aliste y San Pedro de Latarce (en manos del monarca castellano), tambin se los donara; a cambio, los templarios renunciaron a la demanda que le haban interpuesto al rey sobre los castillos de Portezuelo y San Juan de Mazcoras, que Alfonso IX deseaba entregar a la Orden de Pereiro -futura Orden de Alcntara-. Pero sigui existiendo la pugna, ahora entre el Temple y Alcntara, hasta que el 27 de septiembre de 1220 los primeros abandonan definitivamente la demanda sobre San Juan de Mazcoras y Portezuelo, restituyndoles Alfonso IX, por tomar esta decisin, Alba de Aliste. Tambin les don la Valdueza, incluyndola como alfoz de Ponferrada, aunque en 1218, ante la protesta del monasterio de San Pedro de Montes, que aleg una donacin al convento muy anterior, realizada por el rey Ordoo, anul la ddiva.
Las relaciones con Fernando III tambin sern buenas, recibiendo de l varias donaciones: el seoro de Capilla, en Extremadura, con sus dehesas y castillo, el 9 de septiembre de 1236 o el castillo de Almorchn, el 16 de diciembre del mismo ao. Les donara igualmente las fortalezas de Burguillos y Alconchel (estos dos castillos haban sido donados por Alfonso IX, pero no se conservan los documentos; la afirmacin la har Alfonso X en 1283); Jerez de los Caballeros y Fregenal de la Sierra, con amplios territorios y diversas heredades en Sevilla, luego de su conquista. Fernando III acostumbraba a aconsejarse con sus dignatarios a la hora de tomar decisiones. As, el Maestre del Temple, junto con los de Santiago y Calatrava, y el Prior de la Orden del Hospital, ayudarn al rey a decidir un pleito del Concejo de Alcaraz, a ordenar unos captulos sobre aldeas y concejos, a peticin del de beda, el 18 de noviembre de 1250, a otorgar a Guadalajara un ordenamiento sobre relaciones de la villa y sus aldeas, el 13 de abril de 1251, e idntico ordenamiento a los concejos de Extremadura, el 9 de julio de 1251. Siendo an infante, el futuro Alfonso X subscribe el tratado de Almizra con el monarca aragons Jaime I, apareciendo como confirmantes, entre los representantes templarios, los Maestres de Aragn, Guillerme de Cardona, y de Castilla, Len y Portugal, Martn Martnez. Ya reinando Alfonso X, los Maestres templarios confirmarn tambin muchos documentos regios, lo cual indica que estaban a menudo en la comitiva real. Tambin se ocupan de asuntos diplomticos: en 1263 Alfonso X enva como embajadores a Portugal a los Maestres de Santiago y del Temple mientras que en junio de 1265 los moros de Murcia, con el consejo de Lope Snchez, Maestre do Temple, con el de Pedro Nez, comendador mayor de Castilla de la Orden de Santiago, y con el de Alfonso Garca, Adelantado Mayor en el reino de Murcia, se quitan de las juras, etc. que le haban hecho a Jaime I de Aragn, pasando a servir al monarca castellano, Alfonso X. Alfonso X, en el cdigo dado a la Tierra de Santiago el 15 de febrero de 1252, estando en Sevilla, especifica en qu lugares el Temple, y las otras rdenes Militares, cobraran los montazgos. Cada Orden lo cobrara en un nico lugar, bien en la entrada bien en la salida: "los do temple, por lo que an en Castiella, que lo tomen en capiella; et por lo que an en terra de leon que lo tomen en Burgos o en alcocher". En marzo de 1254 Alfonso X mediar en el conflicto que la Orden del Temple vena sosteniendo con la de Alcntara sobre propiedades en Ronda y El Carpio (Toledo), que ya duraba ms de dos dcadas. El 5 de julio de 1255 ceder a la Orden del Temple la martiniega real de la Tierra de Alcaices y Aliste (Zamora) a cambio de lo que los templarios posean en Betanzos (A Corua). El 18 de mayo de 1261 Alfonso X manda a todas las gentes de las tierras de Aliste y Alcaices que acudan con su martiniega al Maestre do Temple, recordndoles que la haba cambiado por los citados biens en Betanzos. El apoyo del Comendador Mayor de Castilla y Len, Gmez Garca, al futuro Sancho IV, en la lucha dinstica sostenida contra su padre, har que Alfonso X considere que, por esta razn, el Temple "por derecho hava perdido quanto hava en mos regnos, e fincaba en m por la razn sobredicha"; pero, cuando el nuevo Maestre Provincial, el portugus Juan Fernndez, al regresar de Palestina, le promete defenderlo, considerando inapropiada la actuacin de Gmez Garca, Alfonso X le devuelve todo, confirmando asimismo la donacin de Jerez y Fregenal. Durante su reinado, las rdenes Militares, y otras personas, que quisieran viajar a Ultramar, deban hacerlo partiendo de los puertos de Alicante y Cartagena, que quera potenciar.
En su testamento, otorgado en Sevilla el 21 de enero de 1284, Alfonso X hace importantes referencias a la Orden del Temple, designando, entre sus albaceas, a don Martin Gil de maestre de la orden del Temple. Cuando asume el poder Sancho IV, los jerarcas templarios sern miembros de su corte; primero Gmez Garca, comendador mayor de Castilla y Len, valedor de Sancho en la lucha dinstica contra Alfonso X, el cual ayudara al monarca a resolver militarmente, junto con las otras rdenes Militares, los conflictos surgidos en Badajoz en 1289, cuando fuerzas rebeldes haban proclamado rey de Castilla a Alfonso de la Cerda, y luego los Maestres siguientes. A Gmez Garca le conceder Sancho IV "la meatad do seruiio y de la fonsadera delos sus uasallos" mandando ese mismo da "a los omnes que moran en tierra dela Orden do Temple e dela tierra dAlliste e de Tuara, que recudiesen a don Gomez Garca, comendador maior do Temple en Castiella e en Len con los marabeds de la moneda forera". Confirmar tambin la obligacin de pagar portazgo en los lugares pertenecientes a la Orden del Temple. Sin embargo, luego de acusar al alcaide Bermudo Melndez de entregar el castillo de Bullas a los musulmanes -que lo tenan sitiado-, acusndolo de traicin, les quitara, en el reino de Murcia, Caravaca, Bullas y Cehegn. Aunque los templarios reaccionaron inmediatamente, el monarca no se volvi atrs y dispuso, en un privilegio de 14 de enero de 1286, que pasasen al realengo. No se sabe con exactitud si los templarios recobraron estos bienes durante el reinado de Sancho IV o ya en el de su sucesor, Fernando IV. Los Maestres provinciales templarios tambin confirman algunos documentos de Fernando IV para despus desaparecer de la documentacin, lo cual indica que las relaciones con este monarca no fueron demasiado fludas, quiz a partir de 1295, cuando un comendador templario, Martn Martnez, acoge al infante don Juan en el puente de Alcntara, entregndosela y yendo luego con l a Coria. Pero fue especialmente a partir de 1307, al comenzar en Francia las investigaciones sobre los templarios, cuando las relaciones son totalmente fras, llegando el monarca a disponer de bienes del Temple y donarlos a particulares ya en ese mismo ao, es decir, cinco aos antes de la disolucin de la Orden del Temple en el Concilio de Vienne de 1312. Ser por documentos de Fernando IV cuando conozcamos que la Orden del Temple haba obtenido de los monarcas -no sabemos cul fue el primero- un privilegio por el cual se les conceda la luctuosa de los vasallos del rey; impuesto que era cobrado por el comendador de Medina del Campo-Luctuosas. La participacin en las Cortes y en las Curias regias Vemos a dirigentes templarios estar presentes en las Curias Regias de Salamanca (1178), Villaffila (1220), Astorga (1222) o la convocada por Afonso X en 1274. Respecto a su presencia en las Cortes, sabemos que estuvieron en las de Sevilla (1250), posiblemente en las de Burgos (1269), "Ayuntamiento" de Almagro (1273), Valladolid (1295) y Medina del Campo (1302). Tambin pudieron asistir, cos otros Maestres de las rdenes, a algunas Cortes ms: las de Benavente de 1202 y la de Len de 1208. Desde el primer momento, la persona que representa al Temple, y a las otras rdenes Militares, -debido a la estructura piramidal de la poca- es el Maestre, que acta de portavoz de todos sus subordinados, sin importar el rango que ostenten. En ocasiones estara acompaado de otros miembros de la Orden: en las Cortes de Sevilla de 1264 aparece la expresin et de los maestres, et de los otros omes de Orden.
Respecto al grupo social en el que se encuadraban, se les suele incluir en la alta clereca, a la altura de la gran nobleza laica, arzobispos y obispos, aunque tambin se destaca su categora hbrida", puesto que representan a monjes pero tambin a guerreros. Su papel no era meramente simblico -jurar al rey, al heredero, etc.-, sino que tambin participaban en la redaccin de leyes y en los temas econmicos, fiscales y militares, ya que los miembros de las rdenes Militares formaban la vanguardia de los ejrcitos reales. La participacin en las empresas militares Centrndonos en la Corona de Galicia-Len-Castilla, la participacin de la Orden del Temple en las empresas militares de los monarcas no pudo tener un inicio ms desalentador. Llamados por el legado pontificio Jacinto, junto con arzobispos, obispos, abades y Hospitalarios, para ayudar en la lucha contra los musulmanes, recibiran en fecha indeterminada, entre 1147 y 1157, la fortaleza de Calatrava, de manos del emperador Alfonso VII, que pretenda implicarlos, en tierras de frontera, en la lucha contra el Islam. Pero, temerosos de no ser capaces de defenderla del acoso musulmn, los templarios se la entregaron al hijo de Alfonso, Sancho III de Castilla; este abandono animara al abad del monasterio de Fitero a comprometese con el monarca a guardala, empresa que llevara a cabo satisfactoriamente, naciendo as la Orden de Calatrava. Esta situacin sera, para el prestigio militar del Temple, un baldn. Pero parece que fue slo momentneamente, ya que luego participaran activamente en las conquistas de la Transierra, iniciadas en 1166 por Fernando II, en lugares como Alcntara, Cceres o Coria, que les sera cedida por Fernando II, pero que perderan en la ofensiva almorvide de 1174, aunque posteriormente sera de nuevo recuperada por Fernando II. ste monarca les cede en estas tierras diversas fortalezas, algunas de las cuales acabarn constituyndose en encomiendas templarias. En la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, fallecera el Maestre templario Gmez Ramrez, teniedo la Orden una destacada actuacin. En los aos siguientes la Orden sigue participando en diversos episodios blicos, contrayendo muchos gastos; por esta razn, el pontfice Honorio III, el 22 de junio de 1223, manda al Maestre y a los templarios que perdonen al Maestre Pedro Alviti, que haba contrado muchas deudas en la lucha contra los musulmanes, debido al oneroso mantenimiento de las fortalezas, el pago de las numerosas soldadas, etc., lo cual le haba creado problemas en la Orden. Acompaarn a Fernando III en las conquistas en Andaluca, especialmente de Crdoba y Sevilla, recibiendo diversas tierras. Tambin participarn en la toma del reino de Murcia, con el futuro Alfonso X, en ese momento an infante. En Murcia crearan la encomienda de Caravaca. Las relaciones con las otras rdenes Militares. En general, las relaciones con las otras rdenes Militares fueron buenas, exceptuando la de Alcntara; hubo tambin algn problema puntual con las de Santiago y Montegaudio. Ya en septiembre de 1178, aprovechando su presencia en la Curia Regia de Salamanca, las rdenes del Temple, Hospital y Santiago acuerdan hermanarse. Diez aos despus, las mismas rdenes acuerdan que sus procuradores defendern por igual los derechos de todas en la Curia romana. De nuevo las mismas rdenes, incluyendo esta vez a la de Calatrava, firmarn otro acuerdo, entre 1222 y 1224. Por l, los jerarcas de las cuatro rdenes establecieron
la creacin de una Junta compuesta por tres freires de cada institucin, que se escogeran primeramente por los Maestres, y luego por los otros miembros de la Junta. Cuando surgiese algn problema, los tres freires de la Orden agraviada tendran que citar a los otros nueve, so pena de castigo; luego, entre los 12 resolveran la disputa, obligando a la Orden culpable a rectificar. Si sta se negaba, la Junta la denunciara al pontfice, el cual poda expulsarla de la Junta. Las decisiones se aprobaran por mayora, eligindose un dcimotercer freire para poder adoptar una decisin. Por otra parte, si un Maestre actuaba mal, o malgastaba la propiedad de su Orden, la Junta podra corregirlo, y si se negaba a reformarse, sta lo denunciara a los rganos superiores de su Orden (Captulo, Treces, etc.). Es en esta segunda dcada del siglo XIII cuando se producen ciertas discrepancias entre el Temple y Santiago: sobre Alcaices, entre 1220 e 1223, en las que tuvo que intervir el papa Honorio III, y sobre Sanfiz do Ermo, en Galicia. Fueron resueltas, por lo que se comprueba, en favor del Temple, ya que ambos lugares les pertenecieron hasta la disolucin de la Orden. A pesar de estos pequeos problemas, podemos calificar las relaciones de cordiales. La Orden de Santiago incluso tena establecido en su Regla que se ayudase y socorriese, entre otros, a los miembros de las rdenes Militares internacionales, aunque esta disposicin, debido a lo dispuesto por el papa Inocencio IV, no era de obligado cumplimiento. Y ya la bula confirmatoria de la Orden de Santiago, del papa Alejandro III, expedida el 5 de julio de 1175, deca que los santiaguistas deban ayudar a templarios, hospitalarios, etc. Parece ser que Juan Osrez, Maestre de la Orden santiaguista, renunci al cargo en 1310, entre otras razones, por su desacuerdo con que se aboliese la Orden del Temple en el Concilio de Vienne, al que haba sido convocado y al que no quiso asistir. En 1232, en una disputa entre las rdenes de Santiago y Hospital, se nombran como procuradores a tres freires de cada una, adems de uno del Temple y otro de Calatrava; pero como esta comisin no fue capaz de llegar a un acuerdo, fueron los Maestres de Calatrava y del Temple los que tomaron la decisin definitiva. Podemos ver que, con algunas modificaciones en lo que respecta al nmero de freires, esta intermediacin est basada en el acuerdo entre las cuatro rdenes firmado pocos aos antes. Con la Orden de Calatrava se concordar el Temple entre 1219-1220, prometindose mutua ayuda, pero las relaciones haban sido inicialmente tensas, ya que, despus de la defensa de la fortaleza de Calatrava por la misma Orden, recin fundada, algunos templarios haban decidido pasarse a ella. Posteriormente pleitearn por varios lugares, entre ellos Montalbn, El Carpio y Ronda (Toledo). Con la Orden de Alcntara las relaciones fueron siempre tensas. La enemiga empez en 1220 al tener que abandonar los templarios las demandas que sostenan contra la predecesora de esta Orden, la de Pereiro, sobre ciertos castillos, para ganarse el favor de Alfonso IX. Por la posesin de Ronda peleara tambin la Orden de Alcntara, la cual, a pesar de una sentencia favorable de los jueces, se encontr con la resistencia armada de los templarios, ayudados por otros cristianos y musulmanes, impidiendo que se posesionasen de ella, lo que llev a que, en 1253, se excomulgase a los templarios y se solicitase del arzobispo de Santiago que retirase el apoyo al Temple. En este pleito llegara a tener que intervenir Alfonso X.
Y en la poca del proceso que llevar a la disolucin de la Orden del Temple, se producirn nuevos episodios de tensin y violencia con la Orden de Alcntara, especialmente en Extremadura. Con la Orden de Montegaudio tambin tuvieron problemas, a raz de que parte de esta Orden decidi ingresar en el Temple, ya que en 1186 el Maestre provincial de Montegaudio don al Temple los bienes de la Orden en Aragn, Len y Galicia, la cual, aunque no fue efectiva en ese momento, sera ratificada en parte por el monarca aragons, que en 1196 incorpora la Orden de Montegaudio, en su reino, al Temple; pero en ese momento los caballeros de Len y de Castilla rechazaron la incorporacin, recibiendo de Alfonso VIII de Castilla el castillo de Monfrag, tomando la Orden este nombre. Los templarios no se resignaron y consiguieron hacerse con los castillos de la Orden de Montegaudio en Castilla y Len, excepto Monfrag. En estos pleitos tomaran parte pontfices como Inocencio III, que en octubre de 1198 delega en los obispos de Osma y Zaragoza, y en el abad de Veruela, para que entiendan en el pleito, mencionndose en el documento al Maestre templario de Len. Inocencio III confirmara, en 1215, la transferencia al Temple de todos los bienes de la Orden de Montegaudio adquiridos antes de 1196, mientras que los caballeros que no haban ingresado en el Temple podran conservar los adquiridos con posterioridad a ese ao. No es sta la nica ocasin en la que los pontfices intervienen: en abril de 1254 Inocencio IV manda al Maestre del Temple en los tres reinos que admita en la Orden a Esteban Prez, que haba tenido que abandonar la de Santiago por causas legtimas. La Orden del Temple en Galicia La llegada de los templarios a Galicia se produjo a mediados del siglo XII, apareciendo referencias a su presencia en tierras de Celanova en 1142. Por iniciativa de Fernando Prez de Traba llegarn a la comarca coruesa de las Marias dos Freires. Fernando, unido sentimentalmente a la reina Teresa de Portugal, confirma a los templarios de aquel reino varias donaciones, como Soure, ya en 1128, y luego peregrina en dos ocasiones a Tierra Santa, donde pensamos que seguira manteniendo contacto con la Orden, estando interesado, a su regreso, en que los monjes-caballeros se estableciesen en el Burgo de Faro, ncleo urbano y portuario en el cual fundaran su ms importante sede, no slo de Galicia, sino de toda la Corona galaico-castellanoleonesa, la baila de Faro. Poco antes, haba entregado, junto con su hermano Bermudo, a la Orden del Cster el monasterio de Sobrado de los Monjes. El Burgo de Faro era una villa martima que acababa de refundar el emperador Alfonso VII (de quien haba sido ayo el padre de Fernando, el conde Pedro Froilaz). Y el propio Fernando Prez de Traba criar al vstago del rey Alfonso, el futuro Fernando II). Este enclave reuna otras ventajas que podan hacer atractiva a los templarios la idea de asentarse en l: era, por ejemplo, una de las escalas para las naves que recorran la llamada "ruta gascona", periplo que comenzaba en el puerto de La Rochelle y que, luego de detenerse en diversas localidades del litoral sudoeste atlntico francs, segua por el Cantbrico y Galicia hasta Lisboa. Lgicamente ser un importante puerto comercial -y tambin de peregrinos- llevaba aparejado el florecimiento de una burguesa dedicada al comercio, as como tambin industrias de tipo pesquero. El Burgo era, pues, un lugar ideal para establecer una cabecera territorial. Tena todos los atractivos que podran ilusionar al Temple: riqueza econmica, peregrinos ellos tanan como misin primordial su proteccin- y una frtil comarca de la que extraer recursos para enviar a los hermanos que combatan en Palestina o en la frontera musulmana hispana. La situacin del Burgo, en la retaguardia, daba tranquilidad a la
hora de la organizacin econmica y militar de la Orden en Galicia. Seguramente los navos templarios que se dirigan a Palestina con combatientes, peregrinos y comerciantes, haran aqu escala. A partir de estos asentamientos, la Orden del Temple comenzar a extender sus dominios por toda Galicia. En la actual provincia de A Corua, adems de la baila de Faro existieron las siguientes encomiendas: Betanzos: situada en el ayuntamiento del mismo nombre, sus bienes se repartan en la actual comarca brigantina (por ejemplo, ayuntamientos como Mio, Coirs, Oza, Curtis...). Lendo: localizada en el ayuntamiento de A Laracha, gestionaba bienes en las comarcas de Bergantios (A Laracha, Carballo, Malpica, Laxe..), Soneira (Vimianzo) y Val de Dubra. San Sadurnio: se emplazaba en el ayuntamiento del mismo nombre, y dispona de un hospital. Gestionaba propiedades en la comarca de Ferrol. En la provincia de Lugo: Sanfiz do Hermo: en el ayuntamiento de Guntn, en las inmediaciones del Camio Francs, con propiedades en ayuntamientos como Palas de Rey, Monterroso, Taboada, Guntn, A Golada... Santa Mara de Neira: en Lncara, en las inmediaciones de Sarria -por tanto, del Camino Francs-, con algunos bienes en esos municipios. Canabal: en el actual municipio de Sober, al lado de Monforte de Lemos y en la tierra de Amandi, famosa de antiguo por sus vinos. Gestionaba propiedades, adems de en Sober, en los ayuntamientos prximos (Ferreira de Pantn, Chantada, O Saviao, Pobra de Brolln...). En la provincia de Ourense slo existi la baila de Amoeiro (en el ayuntamiento del mismo nombre). Los bienes estaban repartidos a lo largo de la provincia, con imporantes ncleos en la comarca del Ribeiro (famosa tambin por sus vinos), en la de Trives y en Valdeorras. Y en la provincia de Pontevedra tuvieron la baila de Coia (hoy un barrio del ayuntamiento de Vigo). Los bienes dependientes de esta baila, adems de los prximos a Vigo, se nucleaban en la zona de Tui, Pontevedra y el Salns (Caldas de Reis, Sanxenxo...), otra importante comarca vincola. Son tierras por las que discurre el Camino Portugus de peregrinacin. Estas bailas y encomiendas gobiernan numerosas propiedades: casas, iglesias, montes, tierras de labor, etc., estando al frente de ellas un comendador. Estn situadas estratgicamente, especialmente en los caminos de peregrinacin a Compostela (tanto el Camino Francs como los secundarios (Ingls, Va de la Plata, Camino Portugus...) y puertos de mar. La desaparicin de los templarios Cuando en Francia, en 1307, se inicia la persecucin de la Orden, basada en los supuestos actos nefandos y aberraciones que practicaban los freires templarios, la noticia recorre velozmente la Cristiandad occidental. Un dbil pontfice, Clemente V, sucumbe ante las continuas presiones de las que es objeto por parte del rey francs, Felipe el Hermoso, y ordena que se emprendan investigaciones, en los distintos reinos europeos, porque considera que hay razones que parecen confirmar su culpabilidad. Manda que sean detenidos, encargando este asunto, en Castilla y Len, al rey Fernando IV; anuncia, adems, la convocatoria de un Concilio General para juzgarlos. Pero, mientras no exista una resolucin definitiva, ordena, en el mbito territorial que nos
ocupa, al arzobispo de Toledo, Gonzalo, la recuperacin y conservacin de los bienes de la Orden templaria que haban pasado, en este intern, a otras manos. Esta decisin, tarda, apenas surti efecto: ya Fernando haba reclamado al Temple, en 1308, la entrega de varios castillos, de los ms importantes de la Orden: Alcaices (en Zamora), San Pedro de Latarce (en Valladolid), y Ponferrada y Faro, las principales fortalezas del rea galaica. El Maestre castellano-leons del Temple, Rodrigo Yez, haba intentado capear el temporal comprometindose con la reina Mara de Molina, seguramente ms comprensiva que su hijo, a entregrselas a ella. Pero no cumple su palabra y de desplaza a Galicia con el objeto de entrevistarse con el infante don Felipe. Llegan a un acuerdo: el Maestre le entrega los castillos y, a cambio, el infante adquiere el compromiso de ser el valedor de la Orden ante el rey. Enterada la reina, censura al infante tales negocios con personas a la que el papa no dudaba en calificar de herejes, mostrndole entonces las cartas enviadas a Fernando IV por Clemente V. Felipe toma entonces la decisin de avisar al maestre para que se traslade a la corte, donde, tal como le haba solicitado, se escucharan sus razones. Cuando el maestre llega, al comprobar que el infante no quera seguir manteniendo su compromiso, pide merced al rey, ordenando a Felipe la entrega a Fernando de las fortalezas que tena en tenencia; se comprometi, adems, a entregar al rey los castillos de Montalbn, Jerez, Badajoz, y otros. No parece, sin embargo, que el monarca dispusiera de todos, y en concreto del de Faro, en ese momento. En 1310 reciben la orden de presentarse en Medina del Campo para declarar: el arzobispo toledano, Gonzalo, haba convocado, por carta, a los principales hermanos de la Orden de la Corona de Castilla-Len-Galicia. La relacin llega a los 100 efectivos; de llos, casi una tercera parte, 33, residen en la baila de Faro. All sern interrogados y, en este mismo ao, se celebra un Concilio en Salamanca, acudiendo tambin a testimoniar, siendo declarados inocentes de toda culpa, regresando a sus encomiendas. Pero, en Francia, Felipe el Hermoso, apoyado por un alto clero vinculado familiarmente con l, en algunos casos, ordena que se quemen en la hoguera a muchos templarios. Clemente V, temeroso de su vida, convoca en 1312 un Concilio en la ciudad francesa de Vienne, al que asiste mayoritariamente la clereca francesa, y en el cual los Templarios iban a demostrar su inocencia, despus de que muchos hubiesen rectificado sus anteriores declaraciones, debido a que haba sido forzadas por las torturas. Pero no se les permite hablar y el pontfice disuelve la Orden templaria. Los bienes de las bailas gallegas pasan en un primer momento a las manos de Fernando IV, que ya haba repartido anteriormente algunos de los castillos de la Orden, especialmente en Extremadura. Aunque Clemente V asigna los bienes templarios a la Orden del Hospital, se produce un tira y afloja entre los monarcas y los hospitalarios, que slo recogern unas migajas despus de muchos aos de reclamaciones; el resto de las propiedades pasar a las grandes casas nobles y a otras rdenes Militares. En el caso de Galicia, los bienes templarios permanecen en manos realengas, hasta que Alfonso XI le entrega a Pedro Fernndez de Castro lo que la Orden haba tenido en Galicia y Len, aunque la documentacin posterior demuestra que hubo un constante goteo de donaciones. Otro Castro, Fernando, le deja a su mujer, a mediados del siglo XIV, diversos territorios. Slo en el ltimo tercio del siglo XIV comenzarn los Andrade a hacerse con la posesin de muchos de los bienes templarios gallegos. Y es probable tambin que algunas propiedades templarias gallegas hubiesen pasado a la Orden del Hospital.
Bibliografa sumaria:
Aunque este sinttico artculo est basado, fundamentalmente, en las publicaciones que, sobre la Orden del Temple, hemos dado a la luz en los ltimos 15 aos (y a ellos remitimos para consultar las amplsimas fuentes y bibliografa que usamos para su redaccin), creemos que puede resultar interesante aportar una bibliografa sumaria de las obras ms representativas y de ms fcil acceso que, en nuestra opinin, se han publicado sobre los Templarios, especialmente en los reinos de la Pennsula Ibrica en la Edad Media.
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