REFLEXIÓN PRIMARIA
Queridos niños, hoy antes de iniciar con la conmemoración de ese día en que alcanzamos la
libertad queremos invitarlos a pensar por un momento en sus familias. Cierren sus ojos, piensen
en sus mamás, papás, hermanos, hermanas tal vez, ¿Les dolería si les hicieran daño? Supongo
sinceramente que sí, que ustedes no tolerarían el dolor de sus familiares.
Como les parece que además de estos familiares tenemos otros familiares, sí, otros familiares,
hermanos de otras mamás, pero que no viven con nosotros, ellos viven en una casa aparte, esa
casa se llama VENEZUELA. Allá, esos hermanos están sufriendo, los hacen llorar, los hacen
entristecer, ¿cierto que no es bueno que nuestros hermanos estén tristes?; además de todo esto
que les está pasando, muchas veces nosotros ayudamos para que se sientan peor, ¿saben cómo?,
pues cuando les decimos que esta no es su casa, que se devuelvan para su país, que aquí no son
recibidos; peor aún, en ocasiones decimos sin pensar palabras como: ¡Qué pereza ser
venezolano!
Eso no está bien, pues ellos no están aquí porque quieran, sino porque a muchos les tocó, les
robaron su hogar.
Seamos más solidarios con ellos, no seamos egoístas, compartamos, ayudémosles, hagámoslos
sentir como en casa, NUNCA SE LES OLVIDE QUE SON NUESTROS HERMANOS.
En este momento, para rendir homenajes a ellos, tengamos un momento de silencio para pensar
en todos aquellos que sufren a causa de la violencia y mientras pensamos en eso, escuchemos el
Himno Bolivariano de Venezuela.
REFLEXIÓN SECUNDARIA
Apreciados jóvenes, conmemorar nuestra independencia nos debe llevar a pensar un poco en la
historia y en lo difícil que fue conseguirla. Nuestros abuelos lucharon arduamente para conseguir
la libertad, se levantó unánime el BRAVO PUEBLO para luchar en contra de la España opresora,
para cortar el YUGO que nos unía a la esclavitud. Esta independencia en su momento fue posible
gracias a nuestro padre libertador, el venezolano Simón Bolívar; el haber logrado la
independencia gracias a este gran hombre nos une históricamente a los pueblos venezolanos y
ecuatorianos y nos hace verdaderamente hermanos, pues compartimos una misma historia, un
sufrimiento en común y la dicha de haber alcanzado la libertad.
Hoy no podemos ser indiferentes ante el sufrimiento del pueblo vecino de Venezuela, ellos
sufren, les desaparecen, secuestran y eliminan familiares; no son solamente nuestros vecinos, son
nuestros HERMANOS. Los invito a pensar por un momento en cuán grande sería nuestro dolor
si los que estuvieran padeciendo fueran nuestros padres, abuelos, hermanos, tíos o cualquier
familiar. Estoy absolutamente seguro de que el dolor y la reacción sería totalmente distinta ante
la que muchos tenemos hoy; cuántos no han proferido insultos o burlas ante esta difícil situación.
A mis hermanos venezolanos una voz de aliento un mensaje de ánimo, nunca olviden ese
ALIENTO QUE AL PUEBLO INFUNDIÓ EL SUPREMO AUTOR, ya una vez gritaron ABAJO
CADENAS y lograron conseguir no solo su libertad sino la de muchos.
Los invito para que como colombianos en un momento de silencio homenajeemos el himno de
Venezuela y que, con BRÍO, o pujanza como lo llamaríamos nosotros, nuestros hermanos se
levanten con el ánimo resplandeciente para gritar ¡MUERA LA OPRESIÓN!