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DIFERENTES MODOS DE ABORDAR EL ESTUDIO
DE LOS PROCESOS COGNITIVOS
Indice
Introducción.
Lic. María Elena Colombo
1. La Psicología de la Gestalt: un enfoque estructural para el estudio de lo mental.
Cuestionamiento y crisis del enfoque asociacionista en Psicología. Los aportes para la
comprensión del fenómeno de la percepción.
Lic. Halina Stasiejko
2. El estructuralismo Genético de Jean Piaget. Una breve descripción de un gran
científico. ¿Por qué Epistemología y Psicología Genética?. ¿Cómo entiende el
conocimiento?. ¿Cómo construye esta Psicología Genética?. El sujeto que conoce. El
objeto a conocer. El método. Concepto de estructura, génesis y equilibrio. La actividad
inteligente. Asimilación, acomodación y adaptación. El desarrollo cognitivo. El
mecanismo del desarrollo.
Lic. María Elena Colombo
3. La Psicología Histórico-cultural. Lev Semionovitch Vigotsky. Su vida. La Psicología
de su época. El programa de la Psicología Histórico-cultural de Lev Vigotsky.
Mediación cultural. Orígenes sociales de las funciones psicológicas superiores.
Concepción histórica del desarrollo. El análisis genético. El destino de la obra más allá
de Vigotsky.
Lic. María Elena Colombo
4. Psicología Cognitiva. Una “vista panorámica” a manera de introducción. La caída del
“imperio conductista”. Creando identidad, como dijo el poeta: “haciendo camino al
andar”. Cibernética. Teorías de la comunicación y de la información. Psicolingüística.
Teoría de la computación. Década de 1960: el movimiento adquiere su “identidad
adulta”. La mente como procesador que computa representaciones simbólicas. La
metáfora funcional del ordenador. Desarrollos posteriores de la Psicología Cognitiva.
Conexionismo. La entrada al significado.
Lic. Halina Stasiejko
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INTRODUCCIÓN
Lic. María Elena Colombo
En los comienzos del siglo XX han ido surgiendo una serie de sistemas
psicológicos que trataron de superar, desde distintos enfoques teóricos, la visión
elementalista en el estudio de los procesos mentales, propia de la psicología
asociacionista del siglo XIX.
La psicología se constituyó en ciencia al asumir una forma de abordaje de lo
mental conforme a los modelos de la ciencia del siglo XIX. Así es como comenzaron a
aislar las unidades mínimas y para poder estudiarlas adquirieron una metodología
experimental.
El dualismo cartesiano había planteado, ya en el siglo XVII, lo mental como
territorio propio de la filosofía, dejando la exploración del cuerpo, en tanto materia
sensible, al tratamiento científico. El cuerpo recibía un abordaje científico pero la mente
quedaba confinada a la reflexión filosófica. Esto permitió que a fines del siglo XVIII y
comienzos del siglo XIX se produjera un gran auge de las ciencias naturales como la
física, la biología, y la química, que contribuyó al desarrollo de investigaciones sobre la
naturaleza biológica del hombre.
Pero a mediados del siglo XIX, y sobretodo en Alemania, comienzan a plantearse
nuevas preguntas, acompañadas por el desarrollo de una joven disciplina, la fisiología.
Estos interrogantes giraban alrededor de las preocupaciones que animaban a los
científicos, dirigidas a encontrar las formas de articular los mundos escindidos por
Descartes: la materia sensible y la materia pensante. Las preguntas que se formulaban
eran, por ejemplo: ¿podemos medir el impulso nervioso? ¿podemos ligar las variaciones
del mundo exterior a las experiencias conscientes de nuestro mundo interior? ¿podemos
establecer regularidades entre el mundo físico-externo y el mundo pensante-interno?
Estas preocupaciones concentraron el trabajo de los psicofísicos que buscaron a
través de la introspección experimental establecer los vínculos entre las dimensiones del
mundo exterior e interior. Importantes descubrimientos se realizaron, como la distinción
entre nervios sensitivos y motores, el modelo del arco reflejo, la velocidad de transmisión
nerviosa. Existía en esta época la fuerte creencia de que no se podían medir los tiempos
mentales. Ahora, y a través de procedimientos experimentales, comienza a medirse el
tiempo mental, y comienzan a estudiarse las constancias perceptivas de forma, color,
brillo, tamaño, etc. Estas pretensiones de objetividad y cuantificación se van a continuar
en los comienzos del siglo XX con los trabajos de Cronometría Mental y con la
construcción de test mentales para medir las capacidades psicológicas.
El auge de la química y la fisiología brindó el modelo para considerar el estudio de
la mente. Así la mente fue fraccionada, atomizada, en distintas facultades: memoria,
pensamiento, percepción, y los procesos mentales comenzaron a ser estudiados y
medidos. Pronto los marcos teóricos y la metodología resultaron insuficientes, pues la
introspección no era un método válido para el estudio de los procesos mentales porque
sólo podía abordar los procesos conscientes y las investigaciones, como por ejemplo los
trabajos de von Helmholtz (procesos de inferencia inconsciente en percepción) y de Freud
(olvido motivado por mecanismos psíquicos de represión), estaban mostrando la
existencia de procesos mentales inconscientes.
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Algunos jóvenes discípulos del profesor Wundt comenzaron a replantearse los
enfoques limitados de la psicología asociacionista e inspirados en los profundos cambios
que estaban aconteciendo en las ciencias físicas como así también en las nuevas
corrientes filosóficas como la fenomenología, propusieron un nuevo enfoque para el
estudio de los procesos psicológicos que superara el elementalismo reduccionista del
siglo XIX. Así es como Wertheimer, Köhler y Koffka, y también Kurt Lewin, van a introducir
el enfoque estructural en psicología considerando que al abordar el estudio de los
procesos mentales no pueden descomponerse, los mismos, en sus elementos sin perder
las propiedades que emergen al estudiar la totalidad. De este modo introducen un debate
acerca de los enfoques insuficientes del elementalismo en oposición a los enfoques
estructuralistas en psicología.
Por otro lado, las perspectivas historicistas dialécticas, comenzaban a plantear el
debate entre las jóvenes ciencias sociales y las ciencias de la naturaleza, resaltando el
carácter social de la naturaleza humana, y reclamando para la misma un enfoque propio,
diferente en cuanto a los criterios de cientificidad con respecto a las ciencias de la
naturaleza.
En el marco de estos debates surge, en la década del veinte, el planteo
vigotskyano que quiere construir un nuevo estatuto para la psicología, desde la
perspectiva marxista, a partir de la discriminación de los procesos mentales elementales
inherentes a la vida animal y las formas superiores del comportamiento humano que
resultan de la utilización de instrumentos culturales. Plantea fuertes críticas a los enfoques
elementalistas por el reduccionismo que implica el estudiar los procesos psicológicos
como si fueran “estados” de la conciencia. Introduce formas nuevas para pensar el
abordaje de lo mental a partir de elaborar un nuevo método que explique la construcción
de las funciones psicológicas y no su estado final en el adulto. Es así como se instala un
debate en torno a la validez de los modelos descriptivos frente a los modelos explicativos,
promoviendo la reflexión sobre la importancia de estudiar los procesos mentales a través
de su desarrollo en contraste con las formas de abordaje descriptivas que venían
realizando los enfoques asociacionistas de los psicofísicos y de los conductistas.
Al mismo tiempo que Vigotsky instalaba una fuerte crítica a la psicología de su
época, surge en Ginebra un biólogo que va a interesarse en el conocimiento pero desde
una perspectiva que, en principio, no parte de inquietudes psicológicas. Jean Piaget va a
proponerse resolver cuestiones de larga data en el pensamiento filosófico pero que él las
asumirá desde una perspectiva científica. Se trata de inquietudes epistemológicas acerca
de los mecanismos formales que pueden explicar las formas cada vez más complejas del
pensamiento racional. Partiendo de modelos biológicos y utilizando la lógica como
instrumento de interpretación va a construir la Psicología Genética para poder justificar
sus hipótesis y a través de ella buscará descubrir la génesis, es decir la construcción de
los mecanismos que permiten al niño elaborar las nociones y estructuras para constituir
un mundo estable. Así ubicado en esta perspectiva realiza fuertes críticas a las
psicologías de la época dirigidas, por una parte, a los enfoques empiristas que creen que
el sujeto no aporta formas a aquello que conoce, y por otra parte, a los enfoques
estructuralistas como la Psicología de la Gestalt, que proponen una exagerada visión
universalista, común a los hombres y a los animales, en los que descuidan los enfoques
genéticos, afirmando el carácter universal de las estructuras cognoscitivas y no
analizando los procesos de construcción de las mismas. Por otra parte también les critica
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el asimilar las leyes que rigen los niveles físicos, biológicos y psicológicos a un mismo
sistema de legalidades a través de la hipótesis del isomorfismo.
Los sistemas psicológicos contemporáneos en la Europa continental se han
caracterizado, en general, por asumir una perspectiva racionalista, y en gran medida
también constructivista, en el sentido de que asumen que el hombre imprime ciertas
formas a lo real pues no es una “tabula rasa”, aunque esas formas reciban distintas
explicaciones teóricas para su conceptualización. En cambio, en los primeros cincuenta
años del siglo veinte, en los Estados Unidos, ha primado la perspectiva empirista,
expresada en el Conductismo, que obstaculizó el estudio de los procesos mentales por la
dificultad de asimilar a sus marcos teóricos, los conceptos que remiten a variables no
observables, de carácter mentalista.
Con la crisis del Conductismo, alrededor de la década de los cincuenta, surge,
principalmente en el ámbito anglosajón, una psicología que retomando los viejos planteos
de la tradición de la psicología de las facultades del siglo XIX, se propone recuperar un
lenguaje mentalista a partir de señalar las relaciones que pueden establecerse entre la
psicología y las ciencias de la computación. El esfuerzo de estos psicólogos está dirigido
a abordar el estudio de los procesos mentales pero buscando justificar
metodológicamente su existencia. El fuerte impacto que han tenido en estos ámbitos los
trabajos objetivistas experimentales, sobre todo como herencia de la psicología
conductista, impuso un estilo de gran rigor experimental, que se ha visto alimentado por la
influencia que tienen los nuevos modelos de las ciencias biológicas y la teoría
evolucionista. De este modo van a considerar que no hay forma posible de un abordaje
científico de la actividad mental si no es mediante un enfoque estrictamente
computacional, es decir, un enfoque que considere dicha actividad mental como un
conjunto de operaciones formales que versan sobre símbolos y representaciones
subyacentes a los niveles fenoménicos que versan sobre creencias e intenciones. Lo que
interesa a la psicología cognitiva es cómo se procesa la información y de qué dispone el
organismo para procesarla. Es decir cuál es la organización del sistema cognitivo en
cuestión y cómo procesa la información ese sistema. Otra pregunta que se realizan,
derivada de los enfoques evolucionistas actuales, es qué función cumple cada capacidad
mental para el organismo. Estos interrogantes se centran en un nivel de análisis que
mantiene una relativa autonomía con respecto a los fenómenos culturales y, en principio,
también con respecto a la estructura y funcionalidad específica a nivel neurológico.
Como puede apreciarse, a partir de este breve análisis sobre algunos sistemas
psicológicos que abordan el estudio de los procesos mentales, la tarea de realizar una
presentación unificadora es casi una tarea imposible. Y lo es, porque la misma psicología
es difícil de aprehender buscando síntesis apresuradas y desconociendo los profundos
debates que animaron su corta historia. En la actualidad, los temas que preocupan a los
psicólogos que investigan los procesos psicológicos se enfrentan a cuestiones que aun
permanecen irresueltas o que recién se han comenzado a descubrir. Mucho queda por
hacer en este campo específico, y muchas preguntas permanecen abiertas, como estas:
¿Cómo accede el hombre al conocimiento del mundo?
¿Qué formas de conocimiento produce?
¿Qué lugar ocupa la experiencia en el proceso de conocimiento?
¿Cuáles son las dotaciones con las que cuenta el hombre al nacer?
¿Cuáles son los límites en la capacidad de conocer?
¿Cuáles son los métodos válidos para explicar las formas de conocer humanas?
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¿Por qué iba la naturaleza a dotar a todas las especies excepto a la humana de
dotaciones específicas (innatas)?
¿Qué tiene de especial el conocimiento humano?
¿Se trata sencillamente de que el contenido del conocimiento difiere de una especie a
otra?
¿Es el lenguaje el que hace a los seres humanos tan especiales?
¿O es que en la mente humana se ponen en juego procesos cualitativamente distintos?
¿Son las diferencias entre las especies sólo importante en lo que respecta al
conocimiento de los individuos adultos o los seres humanos difieren de las demás
especies desde el momento del nacimiento?
¿Es la cultura un factor estructurante del desarrollo cognitivo humano?
Muchas preguntas y, seguramente, a medida que avancemos en el estudio
aparecerán aun más. Pero, para no abrumarnos, con la diversidad de planteos y de
preguntas, comencemos metódicamente a internarnos en su conocimiento.
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PSICOLOGIA COGNITIVA
Lic. Halina Stasiejko
Una “vista panorámica” a manera de introducción
En el dominio de la psicología experimental y académica anglosajona
estadounidense, hacia fines de la década del cincuenta, se va produciendo un giro, un
cambio de paradigmas en el sentido de T. Kuhn. Este cambio implicó el abandono gradual
del hegemónico modelo explicativo conductista y su reemplazo por las explicaciones
cognitivas de la conducta humana.
El proyecto de esta nueva psicología, expresado globalmente y a manera de
presentación anticipatoria, consistió en desarrollar una ciencia objetiva del estudio de lo
mental. Entendiendo que lo mental es una organización interna al sujeto e independiente
de los niveles biológico/ neurológico y de la influencia social, y por tanto, no funciona
causado por los estímulos provenientes del medio ambiente, sino en razón de su
organización funcional interna y los procesos que allí se llevan a cabo. Esta organización
mental interna direcciona tanto las entradas como las salidas del sistema mental. Entre el
“input” o ingreso a la organización interna y el “output” o producción de salida del sistema,
el psicólogo cognitivo estudiará las operaciones que se llevan a cabo sobre sistemas
representacionales, o sea, al interior de la “arquitectura funcional mental”.
Este nuevo movimiento intelectual en Psicología emerge nutriéndose tanto de los
aportes extradisciplinarios, como de investigaciones y desarrollos conceptuales propios,
adoptando con firmeza las consecuencias de la siguiente afirmación: “la mente existe, nos
proponemos estudiar cómo funciona”.
Por consiguiente las metas del plan cognitivista son:
Investigar el funcionamiento mental, cómo funciona.
Plasmar teorías explicativas acerca de la eficacia de lo mental en la producción de las
conductas. Lo mental determina a las conductas.
En relación con los psicólogos conductistas, podemos afirmar que el desafío que
aceptaron los nuevos psicólogos fue “echar luz a la caja negra”, oscurecida al
reconocimiento científico anglosajón por el término de cuarenta años. Lo que para el
pensamiento conductista fue innecesario y despreciado a la hora de formular sus
argumentaciones, para la Psicología Cognitiva pasó a ser la figura y centro de estudio,
nos referimos al espacio mental.
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La nueva posición se interesa por la investigación de procesos, mecanismos y
entidades mentales que están presentes en la elaboración de todas las conductas, sean
éstas observables o no. Cuando tomamos cualquier tipo de decisión, resolvemos
problemas prácticos o abstractos, organizamos y utilizamos nuestra memoria, es decir, en
cada situación cotidiana, se implican “conocimientos” o “cogniciones” y transformación de
los mismos a cargo de mecanismos mentales.
Una noción central es la de representación. El sistema mental funciona basado en
representaciones internas de conocimientos, entidades simbólicas que pueden recibir
diferentes nombres: planes, esquemas, modelos, conceptos, guiones, proposiciones, etc.
¿Cómo están organizadas estas entidades representacionales?, ¿Cuáles son los
mecanismos que las hacen transformar?, ¿Cuál es la eficacia causal en la determinación
de las conductas? Estas son preguntas profusamente investigadas por los psicólogos
cognitivos. Nos situamos así en los primeros pasos del movimiento.
La caída del “imperio conductista”
La revolución conductista triunfa en muy pocos años, podemos decir que aún
antes de consolidar su marco teórico. Este éxito inmediato expresa el espíritu científico de
la época, basado en la tradición empirista y pragmática dominante en EEUU. Watson, en
su firme oposición al subjetivismo, propuso una Psicología objetiva antimentalista cuyo
objeto de estudio fue la conducta observable controlada por el ambiente. Basado en los
trabajos del fisiólogo ruso Iván Pavlov (1849-1936, Premio Nobel 1904) establece como
método para la psicología37 el modelo experimental del condicionamiento.
Transcurridos los diez primeros años, el movimiento conductista se encuentra
diversificado. Según una clasificación realizada por Roback en 1923 y retomada por J.I.
Pozo38, convivían “diez clases de conductismo y diecisiete subclases” en el mundo
académico. La proliferación de esta diversidad continúa durante el período
neoconductista, con maestros como Tolman, Skinner, Guthrie, Hull, entre otros. A pesar
de compartir las bases epistemológicas, la heterogeneidad y los debates entre las
facciones fragmentan la fuerza del movimiento y a la hora de la defensa frente a las
críticas que se levantan en su contra, no pueden sostener acuerdos en las
argumentaciones.
Pero, a pesar de las diferencias referidas a variados aspectos, compartieron
postulados nucleares, que aún a riesgo de simplificar, vamos a sintetizar en pos de
comprender la caída y crisis del conductismo y el contexto de emergencia de la Psicología
Cognitiva:
a) Asociacionismo: este postulado obliga a la descomposición y
simplificación del objeto de estudio. Se trata de identificar los elementos constitutivos
de la conducta y apelar luego a las leyes de la asociación para recomponerla. Se trata
de una visión “mecanicista”, que no favorece el estudio de ningún proceso complejo y
constructivo, tan característicos del mundo humano. La conducta fue definida como
producto de cadenas asociativas y acumulativas entre estímulos y respuestas o
viceversa.
38
Pozo, J.I.: Teorías cognitivas del aprendizaje, Madrid, Morata,1989, II.
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b) Reduccionismo: Reafirma la simplificación de la unidad de análisis elegida
como objeto de estudio. Para comprender en qué consiste un enfoque reduccionista,
basta recordar las situaciones estudiadas por los conductistas: gatos, ratas y palomas
en cajas equipadas con tabiques, palancas y botones; y compararlas con las llevadas
a cabo por Piaget o los Psicólogos de la Gestalt: situaciones complejas para resolver,
buscando la comprensión y/o explicación de los procesos interpretativos y de
asimilación que despliega un sujeto cuando hace frente a las situaciones diseñadas
por el investigador.
c) Antimentalismo: se trata de la negación de estados y procesos mentales
o por lo menos de cualquier variable mediacional que pudiere operar entre el estímulo
y la respuesta y que no admita ser definida de manera observable. Este “ismo”, que
también es denominado “principio de correspondencia”, asume que todos los
comportamientos son un fiel reflejo de la estructura estimular del ambiente. El sujeto
no imprime dirección interna en la producción de la conducta, por tanto se define como
pasivo frente al molde ambiental. Al equiparar lo simple con lo complejo se consideró
que usar un sistema lingüístico, andar en bicicleta, producir una idea o responder en
forma condicionada ante un timbre, son todas conductas equivalentes y objetivamente
reducidas a movimientos, conductas observables, comportamientos.
d) Equipotencialidad: los conductistas han sostenido la validez universal de
los mismos principios explicativos en la causación de cualquier conducta; ignorando
de esta manera las diferencias entre individuos, especies, tareas y ambientes. La
sobrevaloración de la idea de continuidad les permitió llevar adelante la extrapolación
directa de los resultados de las investigaciones con gatos, ratas y palomas (entre otras
especies) a la explicación de las conductas de los seres humanos. El costo implicó
tanto la exclusión de las características específicas del mundo humano, pleno de
significación, como la de los ambientes ecológicos particulares para cada especie, que
en cada caso inciden en la determinación de las conductas. Se trató de una
interpretación sesgada y errónea de la “Teoría de la Evolución” de Charles Darwin.
Estos supuestos comienzan a ser cuestionados desde dentro y desde fuera de la comunidad
conductista y si bien, el “dominio” de este movimiento en el campo disciplinar fue un hecho, su
crisis y caída, también.
Factores de diferente orden incidieron en la generación de la crisis que debilitó al movimiento
conductista, a continuación vamos a sintetizarlos:
La noción de ciencia asumida por el conductismo fue sometida a virulentas críticas. Se reconoce
que no es posible sostener alguna forma de producción e investigación científica sin adoptar un
marco teórico y sin trabajar con objetos teóricos desde los planteos iniciales. El Empirismo y el
Positivismo Lógico, base epistemológica de lanzamiento del conductismo, se flexibilizó en el caso
del neoconductismo de Tolman, avanzando hacia una versión epistemológica más liberal y menos
restringida. Este cambio dio cuenta que el mismo edificio del conductismo empezó a resquebrajarse
y que el rigor epistemológico que definía al movimiento como postura científica objetivista, se
debilita y vacía de contenido. No pueden explicar las conductas humanas más complejas, tales
como el pensamiento o el lenguaje, y a este panorama cabe agregar la insatisfacción subjetiva de los
investigadores, quienes constreñidos por el rigor científico se ven obligados a dejar de lado temas
relevantes y complejos, preguntas de investigación más estimulantes y creativas.
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Otra consecuencia por la adopción de estas bases epistemológicas fue la exigencia del uso de un
lenguaje fisicalista y la necesidad de una definición operacional de las variables sujetas a
investigación. Para evitar el peligro de lo inaprehensible, las variables a estudiar se deben
operacionalizar, como para cuantificarlas objetivamente. Si, por ejemplo, la variable en estudio es
“hambre” se convierte en “tiempo de privación de alimento”, si es “sueño”, “horas de privación del
dormir”.
De esta manera no es necesario preguntar por el estado subjetivo ni por las características innatas,
sólo por condiciones que se pueden manipular desde el ambiente del laboratorio. Este recurso, que
permite la objetivación y la formulación de conocimiento público, es a la vez una limitación para el
estudio de procesos más complejos e interiores que requieren de conceptos no reducibles al plano
empírico. En consecuencia, se habilita el lugar para la emergencia de nuevos criterios y principios
que favorecen la definición de un objeto de estudio diferente para la disciplina psicológica.
Otro factor fue el constituido por la gran cantidad de problemas encarados e investigados pero que
subsistieron sin solución. Los conductistas no sólo no fueron capaces de predecir nuevos hechos,
sino también fueron incapaces de explicar múltiples anomalías surgidas en el curso de los
experimentos sobre condicionamientos. Al principio del movimiento el éxito global del programa
impidió que las anomalías se considerasen relevantes, éstas se atribuían a defectos en los
procedimientos utilizados durante la experimentación. Entre todas las anomalías empíricas se
encuentra como ejemplo significativo la investigación realizada por García y Koelling (1966) 39
sobre aversión condicionada al sabor. Lo notable en esta investigación fue que las ratas mostraban
una preferencia selectiva por algunas asociaciones frente a otras: frente a estímulos compuestos por
sabor, luz y sonido seguido de un estímulo condicionado aversivo (malestar gástrico inducido en
forma experimental), los animales asociaban el malestar al sabor, pero no a la luz o al sonido; y
cuando el estímulo aversivo era una descarga eléctrica, la rata lo asociaba a la luz o al sonido pero
no al sabor. En estos experimentos se derriban los principios de equipotencialidad y
correspondencia: los estímulos no son neutros, los elementos que se asocian no son arbitrarios.
Hasta las sacrificadas especies realizan libres elecciones que no logran ser dominadas en el
laboratorio.
El movimiento cognitivo no se limita a las mismas constricciones y al adoptar otras
bases epistemológicas, puede preguntarse por los procesos mentales, planes,
representaciones, esquemas, entre otros, como determinantes de las conductas, sin
necesidad de definirlos operacionalmente desde los inicios. Los objetos teóricos
estudiados se deducen a partir de los efectos que producen: modos de resolver, elegir,
pensar, recordar, aprender, etc. Al explicar estos funcionamientos, el cómo se producen,
apelan a mecanismos, reglas internas, procesos y estructuras mentales en juego.
Creando identidad, como dijo el poeta: “haciendo el camino al andar”
Como corriente contemporánea, la Psicología Cognitiva va cobrando presencia en
el campo disciplinar hacia fines de la década del cincuenta en EEUU. Pero su emergencia
no es fruto de un camino lineal, progresivo ni acumulativo.
39
Pozo, J.I.: Teorías cognitivas del aprendizaje, Madrid, Morata, 1989, II.
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Europa fue el centro de las ciencias hasta la época de las grandes guerras
mundiales y este papel pasó a corresponder a lo Estados Unidos, que se convirtió en una
especie de nueva vara para medir prestigio, calidad y mérito científico.
Se trató de un cambio muy complejo en la situación internacional político-
económica-científica que resulta positivo conocer, aunque esto no implica entrando al
tercer milenio que, desde nuestras latitudes, se ubique a EEUU como único centro
intelectual válido en la producción de las ideas.
Es importante tener en cuenta que ese momento histórico particular es el tiempo
de la “pos” Segunda Guerra Mundial. Al calor de la “industria militar” o expresado de una
manera un poco más cruda: para cubrir las necesidades de los “señores de la guerra”, se
había logrado acumular un conjunto importante de avances científicos y tecnológicos;
tanto en lo que hace a la versión aplicada como a lo que se refiere a lo teórico-conceptual.
Ese momento coyuntural había llevado a un gran desarrollo en medios de comunicación,
transporte, tecnologías de información. Lo interesante es que estos conocimientos, en
principio celosamente guardados, se reciclan para distintos ámbitos de la vida social. Por
ejemplo el doméstico, el laboral, el educativo. Nos referimos a innovaciones en telefonía,
computadoras, electrodomésticos, herramientas sofisticadas y eficaces para la industria,
entre otros. Quienes pudieron acceder a estos adelantos tecnológicos, vieron su vida
cotidiana transformada.
Recapitulando: los avances en las ciencias físico naturales, los adelantos en las
ciencias biológicas y neurológicas, los acontecimientos sociales y culturales acaecidos
hasta la primera mitad del siglo XX, las reflexiones producidas desde las ciencias
sociales; fueron todos factores que en su conjunto, requirieron profundos replanteos de
las bases filosóficas de las ciencias, los criterios de cientificidad y las formas de encarar
una investigación científica. Se remueven aquellos principios que habían quedado
establecidos a comienzos del siglo por las corrientes epistemólogicas ya mencionadas:
Positivismo y Positivismo Lógico.
Comprender el surgimiento de la Psicología Cognitiva y de las Ciencias Cognitivas
en general, requiere entonces de algunas observaciones epistemológicas. Un reconocido
biólogo y epistemólogo chileno, el Dr. Francisco Varela40, escribe:
“Cada época de la historia humana produce, a través de sus prácticas sociales
cotidianas y su lenguaje, una estructura imaginaria. La ciencia forma parte de estas
prácticas sociales [...] la imaginación científica sufre mutaciones radicales de una época a
otra [...] La fase modera de las ciencias cognitivas representa una mutación notable es
esta historia.[...] Por primera vez la ciencia (es decir, el conjunto de científicos que definen
qué debe ser la ciencia) reconoce plenamente la legitimidad de las investigaciones sobre
el conocimiento mismo, en todos sus niveles, más allá de los límites tradicionalmente
impuestos por la psicología o la epistemología.”
¿En qué consiste esta mutación en la imaginación científica, esa transformación a
la que alude Varela? Se trata de una mutación en las bases filosóficas adoptadas. Para
poder realizar la pregunta por el conocer, por el origen del conocimiento, se requiere la
legitimación de bases filosóficas racionalistas. Esta antigua tradición filosófica occidental
40
Varela, F.: Conocer, Barcelona, Gedisa, [Link].11-13.
54
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es retomada y reconocida como válida, pero ahora articulada con el quehacer científico.
Con esta mutación, el empirismo queda desacreditado en el mercado científico.
Las respuestas a la pregunta por el “conocer” no serán producto de reflexiones y
especulaciones filosóficas, sino de formulación de teorías e hipótesis sometidas a la
refutación, a control, a la aplicación de métodos científicos. Para el caso de la Psicología
Cognitiva, los métodos serán empíricos, preferentemente cuantitativos.
Entonces, la imaginación científica replantea los ancestrales interrogantes
filosóficos, pero articulados con los atravesamientos actuales: institucionales, políticos,
económicos, culturales y en especial los tecnológicos, que para bien o mal de la
humanidad en su conjunto, han transformado la vida cotidiana y la relación del hombre
consigo mismo y con la naturaleza.
Dentro de este panorama y no otro, es donde se despliega la “Revolución
Cognitiva”. Como afirma Varela: “Muchos deplorarán esta revolución, mientras que otros
la celebrarán.”41
Muchos científicos y filósofos procuraron definir el alcance y la naturaleza de la
expresión “Ciencias Cognitivas” y su vinculación con la Psicología Coginitva (H. Gardner
1988, F. Varela 1990, D. Norman 1980, J. Bruner 1983, Rabossi 1995, entre otros).
Francisco Varela las denomina “Ciencias y Tecnologías del Conocimiento”, ya que
se trata de un conjunto de disciplinas interrelacionadas, donde cada una aporta su interés
y preocupación acerca del fenómeno del “conocer”: Neurociencias, Lingüística,
Epistemología, Psicología Cognitiva, Filosofía y el polo tecnológico que impregna a las
demás disciplinas: la Inteligencia Artificial.
(insertar figura, acerca de las disciplinas cognitivas)
Aunque a veces la expresión “Ciencia Cognitiva” se hace extensiva a todas las
formas de conocimiento (incluidas las artificiales), se aplica específicamente a las
explicaciones de las condiciones de producción y transformación del conocimiento
humano.
Algunas características en las que acuerdan estas disciplinas asociadas son:
a) Las actividades cognitivas humanas se conciben en términos de “representaciones
mentales”. Estas son entidades simbólicas y reglas para aplicarlas en la realización
de actividades cognitivas.
b) El nivel de análisis de lo cognitivo se considera totalmente diferenciado y
separado del nivel biológico-neurológico y del nivel social-cultural. Es un nivel de
análisis propio.
41
Varela, F.: Conocer, Barcelona, Gedisa, 1990, pag.14.
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c) El ordenador digital/computadora electrónica se constituye en un modelo viable
para explicar el funcionamiento de la mente humana. Se trata de una de las tantas
metáforas utilizadas dentro de la disciplina psicológica a fin de apoyarse en ella y
hacer más plausibles las explicaciones.
d) En el desarrollo de las primeras explicaciones se resta énfasis a los procesos
emocionales y a los contextuales que, si bien se comprende que afectan al fenómeno
del conocer, para ese momento inicial de las investigaciones no se los incluye ya que
complicarían los estudios científicos.
e) Se sostiene un compromiso muy fuerte con los estudios interdisciplinarios. Esto
implica cooperación entre las disciplinas pero nunca una fusión total y también
emergencia de nuevos campos disciplinares.
f) Interés en retomar la tradición filosófica occidental racionalista.
Un terreno científico de esta naturaleza permitió que grupos de psicólogos
replanteen sus posturas y preguntas. Comienzan a confluir hacia la nueva psicología, los
aportes desde distintas disciplinas y áreas de investigación.
Suele afirmarse que las principales influencias extradisciplinarias provienen de la
Teoría de la Comunicación, la Cibernética, los estudios matemáticos relacionados con la
computación, el desarrollo de los ordenadores, la psicolingüística de Chomsky, la teoría
de la información, las relaciones entre la Neurología y la Lógica, los estudios sobre
síndromes neuropsicológicos, entre otros. Vamos a detenernos y desarrollar los
principales aspectos de algunas de las influencias nombradas.
Cibernética:
El brillante matemático Norbert Wiener (décadas de 1930 y 1940, en el Instituto
Tecnológico de Massachusett) estudia y formula modelos matemáticos de un alto nivel de
abstracción, que permiten explicar los cambios en los comportamientos de diferentes
sistemas.
Si bien se pueden describir los cambios de cualquier sistema, sean éstos
biológicos o no, como simples reacciones o respuestas a entradas estimulares, tal y como
lo ha explicado el conductismo; la cibernética se interesa por los cambios en los sistemas
que incluyen criterios y reglas aplicados a la información de los resultados de las acciones
anteriores y que pueden modular a partir de éstos, los pasos para los siguientes cambios.
Este es un proceso circular y se denomina “retroalimentación”. Ejemplo: un misil que
puede seguir un blanco móvil (puede remitirse, para poder imaginarlo y ver los
deslumbrantes efectos, a la reciente Guerra del Golfo), basa su trayectoria en un proceso
circular de evaluación y corrección, internos al sistema, para llegar al objetivo, en este
caso la eficaz destrucción del blanco. El hecho de que el misil impacte en forma certera
en la meta encomendada no depende del blanco sino del diseño particular del misil. El
sistema se retroalimenta con la información sobre el resultado de los cambios recientes y
esto le permite realizar las correcciones necesarias para continuar con los próximos pasos
que lo llevan hacia su meta.
Entonces, y saliendo de la carrera armamentista, cualquier sistema complejo: un
animal en su entorno ecológico, el funcionamiento coordinado de una red de semáforos,
un programa de computación, un robot, un ser humano en su accionar, un grupo humano;
todos son “sistemas” que accionan provistos de recursos limitados y que se dirigen hacia
56
57
un objetivo en una situación cambiante; pero no realizan su acción respondiendo sin más
a estímulos del ambiente sino que, provistos de alguna organización interna alcanzan los
objetivos buscados en función de alguna evaluación de información que circula en su
sistema.
Expresado en palabras de Wiener (1954), refiriéndose al funcionamiento de un ser
vivo y a la forma de operar de algunas de las nuevas máquinas de comunicación, afirma:
“Ambos poseen receptores sensoriales que constituyen una etapa de su ciclo de
operación: esto es, en ambos existe un aparato que recoge información del mundo
externo a bajos niveles de energía y que pone a disposición de la operación, tanto del
individuo como de la máquina. En ambos casos, esos mensajes externos no se reciben
puros, sino a través de las posibilidades de transformación del aparato, se éste animado o
inanimado. A continuación, la información adopta una nueva forma aprovechable en las
siguientes etapas de la actividad desarrollada. Tanto en el animal como en la máquina,
esta actividad se hace efectiva sobre el mundo externo y en ambos casos se devuelve,
hacia el mecanismo regulador central, información acerca de la acción realizada sobre el
mundo exterior, y no meramente acerca de la acción propuesta” (Miller, Galanter y
Pribram (1960)42.
Más allá de sus particulares orígenes, las ideas de la cibernética fueron muy
fructíferas para el desarrollo de muchos dominios teóricos y prácticos. Las ideas
germinales tan vinculadas a las matemáticas y a la ingeniería, han sido extrapoladas para
explicar muchos fenómenos complejos, por ejemplo, la auto-organización y
automodificación de cualquier estructura que se desenvuelve a partir de su propia
dinámica.
Teorías de la comunicación y de la información.
Claude Shannon, un ingeniero en comunicaciones, publica en 1948 “Teoría
Matemática de la Comunicación”. Allí establece una serie de leyes matemáticas que
permitirán explicar y medir la transmisión de mensajes a través de “canales”. Puede ser
un teléfono, una TV, etc. que recibe una entrada o “input” de información y genera una
salida o “output” de información. Puede haber en el pasaje agregados y pérdidas que
generan distorsiones en el mensaje que se transmite. Estamos así ante el conocido
“esquema de comunicación”:
(Insertar figura del esquema de comunicación)
Las primeras aplicaciones estuvieron muy relacionadas con la medición de la
información. La cantidad se mide en “bit” (binary digit – dígitos binarios) que representa la
42
Carretero, M.: Introducción a la psicología Cognitiva, Buenos Aires, Aique Grupo Editor S.A.1997,
[Link].
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58
elección entre dos alternativas igualmente probables: 50% SI y 50% NO, abierto-cerrado,
encendido-apagado. Si bien la idea fue muy fructífera en los comienzos, poco a poco
quedó demostrado que los intentos por cuantificar los procesos psicológicos en términos
de ‘bits”, no fueron relevantes. El concepto fue pensado para describir la ejecución de
sistemas poco selectivos, por ejemplo un teléfono, que no puede incidir activamente en la
organización del mensaje, o sea no puede decidir qué porciones del mensaje que ingresa
son los más interesantes o relevantes para el sistema.
Sin embargo el término “información” quedó estrechamente vinculado con los
primeros desarrollos de la Psicología Cognitiva, con el “modelo de Procesamiento de la
Información”, que tuvo tanta expansión. La idea de información se reformula y adquiere
otras dimensiones explicativas cuando se articula con las ideas de retroalimentación y de
computación.
Fue Wiener quien pudo concebir a la “información” como desligada de cualquier
dispositivo concreto de transmisión. Desligada de los “canales concretos” se establece
como concepto teórico que permite explicar las transformaciones internas a cualquier
sistema que trabaja procesando información.
La mente puede ser entendida como un “mecanismo que procesa información”.
Pero, ¿Cómo se entiende la idea de “información”?
No es energía, en el sentido de llegar a ser cuantificable o mensurable como lo es
el estímulo en el modelo explicativo conductista; es aquello que a un sistema particular le
permite llevar a cabo algún cambio en su estado. Por ejemplo, cuando apretamos una
tecla del teclado de la computadora, no sucede como con la clásica máquina de escribir,
que al puro estilo conductista nos permite observar el efecto directo de la presión de
nuestro dedo en el Estímulo-tecla hasta la Respuesta-trazo en el papel. En la
computadora, después que apretamos la tecla, se llevan a cabo a través de un software,
una serie de pasos que trabajan con “información”, transformaciones y
retroalimentaciones que permiten que aparezca la letra en la pantalla. Cuando no se
cumplen los pasos y transformaciones en la información que el software habilita, el
proceso queda trunco, no se realiza la función, no aparece la letra en la pantalla aunque
hemos “estimulado” al teclado. Por supuesto, si se produce un corte de luz no podemos
usar la computadora, pero para que se produzca la función buscada, no fueron los
intercambios energéticos los que cumplieron el principal papel, sino los intercambios
informativos necesarios entre los componentes del software y en la secuencia apropiada y
especificada.
Psicoligüística.
Los aportes de Noam Chomsky, que comienzan en 1957 con su monografía
“Estructuras sintácticas”, tuvieron un efecto revolucionario en el clima de la época. Las
teorías lingüísticas existentes, en particular las conductistas derivadas de la postura de
Skinner, carecían de la potencia necesaria para explicar la capacidad de expresión y
comprensión del lenguaje que posee cualquier hablante normal.
Es insostenible explicar la adquisición del lenguaje sobre la base de imitaciones,
refuerzos, o sea, en términos de respuestas ante estímulos. Un niño entre los dos y los
cinco años desarrolla su capacidad lingüística casi sin instrucción explícita, pudiendo ser
capaz, durante ese período de inmadurez de la infancia de producir oraciones que jamás
58
59
ha escuchado y en combinaciones novedosas. Esto da cuenta de una condición mental
creativa y no meramente reproductiva como venía sosteniendo el conductismo. La
riqueza y creatividad que pueden desplegar los niños en su adquisición del lenguaje es
enorme en comparación con la pobreza de estímulos circundantes a las que se ven
sometidos. Se trata de una creatividad que posee cualquier hablante de una lengua, tal
que le permite producir y entender un número infinito de oraciones gramaticalmente
correctas y distinguirlas de emisiones incorrectas, sin necesidad de haberlas oído con
anterioridad. Muy rápidamente el niño distingue una “oración” de una “no oración”, o sea,
diferencia una emisión lingüística que obedece a reglas gramaticales posibles en su
lengua, de otras que no las cumplen.
En lo que hace a su estructura gramatical “el pelícano grande voló muy alto” no es
equivalente a “grande el alto voló muy pelícano” y aunque se utilicen las mismas palabras
en las dos oraciones, una de ellas se distingue muy temprano en el desarrollo como
incorrecta. Chomsky propone la existencia de un dispositivo mental innato, una
“competencia” no aprendida que le permite al niño realizar las combinaciones
gramaticales que admite la lengua materna y rechazar las que son sintácticamente
erróneas. Este rápido “desempeño” de los hablantes particulares se cumple en todas las
culturas, aunque diverjan entre sí en los modos de vida y estilos de crianza. La
competencia es universal y el desempeño es particular a cada uso cultural.
Chomsky se apoya en bases filosóficas racionalistas y en sus desarrollos afirma
que nuestra capacidad psicolingüística se basa en sistemas representacionales
abstractos, conocimiento de reglas que no se reducen a porciones de zonas cerebrales.
Esta capacidad depende de una estructura universal mental innata que se despliega en
cada hablante al exponerse al contacto de su lengua nativa, se trata por tanto de una
capacidad preformada y nunca puede derivar del mundo exterior. Llega a concebir la
mente como una serie de “órganos mentales” o “módulos independientes”, cada uno con
sus tiempos de maduración y desarrollo y sus propias reglas para operar y funcionar.
Teoría de la computación.
Los antecedentes los tenemos que buscar en la década de 1930, en los trabajos
de Alan Turing, un matemático británico que propuso en 1936 la idea de una “máquina
teórica” capaz de realizar cualquier cálculo concebido.
Todo lo que la máquina necesitaba era una cinta de longitud infinita que pudiera
pasar por ella, donde un dispositivo leería lo escrito sobre la cinta. La máquina podría
realizar cuatro clases de movimientos con la cinta: derecha, izquierda, borrar e imprimir
una marca. En la medida en que los pasos de una tarea se podían explicitar en su
totalidad y programar, o sea, escribir los pasos sobre la cinta; la máquina de Turing podría
al explorarla, cumplir con las instrucciones y realizar las operaciones.
En 1940, Turing produjo un “desafío”: la máquina podría programarse y sus
respuestas a las preguntas realizadas por un interlocutor, no podrían diferenciarse de las
ofrecidas por un ser humano. Sólo era una cuestión de tiempo para permitir pasar toda la
extensión de la cinta por el dispositivo lector.
59
60
Una cita de Mario Carretero (1997)43, resume parte de esta trayectoria: “...el 14 de
febrero de 1946, el ENIAC (Computador e Integrador Numérico Electrónico), un inmenso
artefacto que contenía 30 toneladas de cables y ocupaba una gran habitación de la
Universidad de Pensilvania, fue capaz por primera vez de solucionar algunos problemas
aritméticos sencillos. Posteriormente se desarrollaron máquinas que no sólo utilizaban
materiales y diseños más avanzados sino que podían almacenar información en su
memoria. Probablemente el más conocido fue el diseñado por Newell, que logró resolver
algunos teoremas de los “Principia Mathemätica” de Whitehead y Russell y de jugar
ajedrez, sentando las bases de la hazaña de Deep Blue, al derrotar recientemente al
campeón [Link].”
¿Podría una máquina operar en forma idéntica a los procesos del pensamiento?.
El desafío se lanzó y el clima fue propicio para ofrecer respuestas.
El matemático John von Neumann se empeño en diseñar y participar de la
construcción de este primer ordenador digital con posibilidad de almacenar su propio
programa, teniendo en cuenta los aportes de la cibernética y de la teoría de la
información. El reto consistió en programar ordenadores, de tal manera que “pudiesen
actuar inteligentemente”. Como ya quedó expresado, a mediados de los cincuenta,
Herbert Simon y Allen Newell habían diseñado un programa que podía probar teoremas
lógicos de una manera semejante a la humana. ¿Cómo lo hicieron? Estos investigadores
comenzaron a guardar registros sistemáticos de los informes introspectivos de los sujetos
que resolvían los problemas y en ellos se basaron para realizar la programación.
Pero, ¿cómo entender un programa de computación? En principio, no es un
artefacto para medir, sino una fórmula para seleccionar, almacenar, recuperar, combinar,
recopilar y manipular “información”. Un programa es una serie de instrucciones para
manejar símbolos.
Cabe aclarar que si bien el uso de términos y conceptos provenientes de la teoría
de la computación se extendieron rápidamente entre los primeros psicólogos cognitivos
como “metáfora” de los procesos estudiados, esto no implicó para todos los casos un
compromiso fuerte con la simulación de procesos psicológicos en computadoras. El
compromiso más profundo sí fue desarrollado por aquellos que se dedicaron al polo
tecnológico de las Ciencias Cognitivas, la Inteligencia Artificial. Los ejemplos
anteriormente expresados corresponden a este último grupo. Son investigadores que, no
satisfechos con hacer notar la similitud entre el programa y el proceso psicológico,
escribieron los pasos y realizaron los programas que simulan de hecho y con éxito, algún
proceso psicológico.
Al respecto, Manuel de Vega44 en su libro “Psicología Cognitiva” afirma:
“La versión fuerte de la analogía mente=ordenador es algo más que una simple
herramienta conceptual. La analogía se lleva hasta sus últimas consecuencias. Si el
ordenador y la mente humana son sistemas de propósito general, el objetivo científico es
elaborar una teoría unificada del procesamiento de la información, que englobe ambos
sistemas. [...] Su interés está confinado a la construcción de programas de inteligencia
43
Carretero, M.: Introducción a la Psicología Cognitiva, Buenos Aires, Aique, [Link].47.
44
De Vega, M.: Introducción a la Psicología Cognitiva. Madrid, Alianza, 1984.
60
61
artificial.[...] son más técnicos de ordenador que psicólogos, de modo que prefieren esta
opción”.
En cuanto a la versión más débil de la analogía, según De Vega: “...establece una
similitud funcional entre ambos sistemas y utiliza el vocabulario del procesamiento [...] en
ningún caso pierde de vista la perspectiva psicológica [...] las particularidades de ese
sistema de procesamiento que es la mente humana”.
Se refiere a la versión de la Psicología Cognitiva que logra establecer inicialmente
su preponderancia, la del “Procesamiento de la Información”. Podemos anticipar que
conviven dentro del mismo movimiento, otras versiones acerca del estudio de los
procesos cognitivos. Más adelante las dejaremos planteadas, pero antes desarrollaremos
las características de lo que hoy podemos denominar “la versión clásica de la Psicología
Cognitiva”. Versión cuyo proyecto, como ya expresamos en el inicio de nuestro recorrido,
quedó definido como la constitución de “una ciencia objetiva cuyo objeto es el estudio del
funcionamiento mental”. Para aclarar esta posición, nos serviremos de las apreciaciones
realizadas por un renombrado científico cognitivo: Phillip Johnson-Laird45, quien afirma:
“El propósito[...]es explicar cómo funciona la mente. Parte del poder de la disciplina
reside en la teoría de la computabilidad. Si una explicación es computable, entonces es
coherente y no da demasiadas cosas por supuestas. Si es o no apropiada depende de si
se ajusta o no a los hechos, pero por lo menos ha triunfado en la evitación de la
vaguedad, la confusión y los conjuntos místicos de las fórmulas verbales vacías.[...]debe
haber aspectos de la vida mental que no pueden modelarse de esta manera[...]incluso
puede que haya aspectos de la mente que no puedan amoldarse a la explicación
científica”.
Década de 1960: el movimiento adquiere su “identidad adulta”
Setiembre de 1956, Simposio sobre “Teoría de la Información”, celebrado en el
Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Publicación del libro “Estructuras sintácticas" (1957) de Noam Chomsky.
En Cambridge, Inglaterra, Broadbent publica “Percepción y comunicación" (1958).
En 1960 Jerome Bruner y George Miller fundan en Harvard el “Centro de Estudios
Cognitivos" dedicado a indagar la naturaleza de los procesos de conocimiento.
En el mismo año, Miller, Galanter y Príbram publican “Planes y estructuras de la
conducta”.
En 1967 UIric Neisser publica un libro titulado “Psicología Cognitiva", dándole "nombre
oficial” al movimiento, reuniendo bajo este título a las investigaciones que venían
desarrollándose desde la década anterior.
La cita de estas producciones bibliográficas e hitos institucionales, intenta
presentar cómo, en el contexto anglosajón, se va instalando la preocupación por el
conocer y se consuma la constitución oficial del movimiento cognitivo.
El interés científico, desprendido de la plataforma conductista, se desplaza hacia el
estudio de las capacidades cognitivas: percepción, pensamiento, lenguaje, memoria,
atención, aprendizaje. Cambian los "objetos teóricos" posibles de ser estudiados
científicamente y se admite un tipo de vocabulario desligado del «fisicalista». Existen:
45
Johnson-Laird, P.: El ordenador y la mente”, Barcelona, Paidós, 1990.
61
62
planes, propósitos, reglas, representaciones, modelos, procesos psicológicos, etc. para
dar cuenta de la organización del espacio mental. La mente, su funcionamiento, los
procesos que allí se desarrollan, los mecanismos y reglas con los que cuenta el espacio
mental para llevar a cabo sus funciones, se constituyen en objeto de estudio.
¿Cuál es la metodología adoptada para llevar a cabo los estudios científicos
acerca de lo mental?
En la vida cotidiana, lo mental y sus productos son identificados de manera natural
y espontánea, los damos por existentes sin necesidad de ninguna justificación adicional.
Nos resultan obvios y característicos de lo humano. Las personas piensan, hablan,
perciben, recuerdan, aprenden, etc., en forma permanente, inmersos en relaciones
intersubjetivas. Realizamos muchas acciones mentales y utilizamos para referirnos a ellas
lo que Angel Rivière46 denomina "verbos mentales”: yo creo, el piensa, ella recuerda,
nosotros percibimos, ellos dedujeron, etc. Podemos, en síntesis, identificar los productos
de nuestras capacidades psicológicas e intuitivamente dar cuenta de la existencia de un
espacio mental.
Pero el funcionamiento de la mente, sus procesos y mecanismos nos resultan
invisibles en nuestro accionar cotidiano. No podemos acceder de manera directa al
conocimiento de cómo funcionan, ni aún apelando a la introspección experimental, esto
último ya quedó demostrado con el fracaso del proyecto emprendido por la “Psicología
Clásica del siglo XIX”.
Cuando el psicólogo cognitivo se interesa por el estudio de las acciones mentales
y su funcionamiento, no apela a la intuición, ni a la introspección como forma de
justificarlas científicamente. La arquitectura del funcionamiento mental, sus procesos y
mecanismos se infieren, se abstraen a partir de la manera en que los sujetos resuelven
las tareas presentadas por el investigador. Se infieren de los resultados de investigación
emergidos en situaciones experimentales muy precisas y controladas, y no a partir de las
realizaciones de la vida cotidiana, donde no se pueden controlar.
Los "datos" de observación del psicólogo cognitivo son "objetivos", tiempo de
reconocimiento ante la presentación de gráficos, letras, números, emisiones lingüísticas,
etc.; tiempo que tardan las personas al elegir entre varias alternativas, o al resolver un
problema; en decidir si una secuencia de letras que se les presenta es una palabra con
significado o no; errores que cometen cuando razonan, cuando producen una emisión
lingüística mientras reciben una interferencia (sonidos, palabras sin sentido); etc. Son
datos cuantificables, objetivos, medibles y que pueden someterse a tratamientos
metodológicos estadísticos muy rigurosos.
El compromiso es estudiar las formas cognitivas universales con las que un sujeto
cuenta, las limitaciones y posibilidades del sistema cognitivo humano, explicadas desde
una base experimental. Los estudios se realizan en condiciones de laboratorio, con
independencia de factores biológico-neurológicos y sociales-culturales.
En los inicios del movimiento, la Psicología Cognitiva está alejada de concebir a la
cognición como una capacidad humana creadora de mundos posibles, de realidades
intersubjetivas, de experiencias compartidas y, cuanto más radical es la formalización e
46
Rivière, A.: Objetos con mente, Madrid, Alianza, 1991.
62
63
independencia de los procesos psicológicos, mayor es la dificultad para dar cuenta de la
naturaleza pragmática y adaptativa de nuestro conocimiento a contextos variables. Sin
embargo este fue el modelo dominante, también denominado “procesamiento de la
información" con bases explicativas vinculadas a lo "representacional-computacional".
La mente como procesador que computa representaciones simbólicas.
La metáfora funcional del ordenador
La "computabilidad" proporciona a los primeros psicólogos cognitivos el aparato
conceptual para teorizar sobre la mente, les permite modelar el espacio mental como un
sistema simbólico que manipula símbolos/representaciones dentro de los procesos
cognitivos.
En este "modelo de la mente", que lleva a cabo "procesamiento de información"
(expresión equivalente a "computación sobre representaciones", y asimismo equivalente a
“transformación de las relaciones entre símbolos-representaciones obedeciendo a las
reglas del sistema"), se pueden pensar las relaciones entre los símbolos-representaciones
resultantes del procesamiento y los aspectos del mundo circundante, pero no es lo
central. No se busca describir la correspondencia con el estímulo externo sino cómo es
que la mente está capacitada para elaborar “un modelo interno del mundo" sin depender
del estímulo, aunque el modelo elaborado sea erróneo, ilusorio o inventado.
Se describen los pasos efectivos y las transformación de representaciones
simbólicas que permiten al sistema conocer y hacer explícitas las condiciones del mundo:
formas, texturas, iluminación, color, predicciones acerca del movimiento de los objetos en
el mundo, etc.
Cuanto mayor es la concordancia entre el modelo mental procesado y el mundo al
que se enfrenta el sistema que conoce, mayor es la eficacia adaptativa del sistema a su
entorno y menores los errores que comete el sistema al describir lo que enfrenta. Aunque,
como ya quedó explicado, se pueden producir discordancias e ilusiones, que llevarían a
una acción desajustada.
Si se produjese un error y vemos un centauro en vez del caballo, este resultado no
depende del estímulo sino de la forma en que fue elaborado el modelo, de los pasos y
transformaciones internas de representaciones. Elaborar un "modelo" de una sirena,
unicornio o centauro, no implica la existencia concreta de esos seres y si podemos
producir un dibujo o hablar de ellos, lo hacemos partiendo de un modelo mental y no de
una copia de algún estímulo.
Recapitulando: para la descripción de todos los procesos mentales, los psicólogos
cognitivos se centran en cómo son elaborados los modelos mentales acerca del mundo y
no los motivos o sea el por qué se llegó a un modelo acertado, con errores o a una ilusión.
Descripto el cómo, identificados los pasos del procesamiento, se explica el
funcionamiento mental y hasta se puede llegar a la simulación del proceso en una
maquinaria, como por ejemplo un robot.
Un modelo computacional, transformación de representaciones mentales, ofrece
varios niveles de preguntas y por tanto de respuestas explicativas:
63
64
qué se computa: cuál es el input del proceso, qué se tiene que recuperar de él, que
restricciones o reglas guían el proceso.
cómo se lleva a cabo el sistema de cómputos, o sea qué procedimientos se deben
utilizar.
Entremos un poco en las computaciones que realiza un ordenador como para
comprender las analogías construidas en el inicio del movimiento.
En la práctica, un ordenador tiene tres componentes principales:
un procesador central que controla las acciones de la máquina,
una memoria que almacena datos, procesos y resultados,
un sistema de entradas y salidas que comunica con dispositivos periféricos tales como
el teclado, que sirve para introducir la información.
Un ordenador toma los datos de la entrada, los manipula de acuerdo con alguno
de los programas de su memoria y saca los resultados, output o salida. El programa es
ejecutado por el procesador central, que trae la siguiente instrucción de la memoria y la
ejecuta.
La memoria es crucial en la computación y se torna central para explicar el
funcionamiento de lo mental. De hecho es uno de los temas más estudiados por el
movimiento cognitivo.
En un ordenador existen tres tipos de Memoria:
1) La memoria de lectura (ROM, Read-Only-Memory) que es permanente.
Contiene información que no pierde cuando se desconecta el aparato; y programas
que son vitales para la máquina. Son sus habilidades básicas.
2) La Memoria de Acceso Aleatorio (RAM, Random-Access-Memory) cuyos
contenidos pueden cambiarse rápidamente mediante el procesador central. Se utiliza
para almacenar un programa que se está ejecutando así como los datos para ejecutar
el programa y los resultados.
3) La Memoria Secundaria, cinta magnetofónica o disco, que se utiliza para el
almacenaje a largo plazo de programas o datos que no se utilizan en ese momento.
Los componentes se comunican mediante enlaces de posiciones binarias (derecha
o izquierda, conectado o desconectado, si o no, etc.)
Esta arquitectura global de la máquina se resume en la siguiente figura:
(Insertar figura, acerca del diagrama funcional de un ordenador)
64
65
La arquitectura que se describe, ejemplifica la propuesta realizada por von
Neumann, que opera de manera secuencial y jerárquica.
Esto significa que en este tipo de arquitectura, el camino posible del
procesamiento de la información está pautado, sigue ciertos pasos que obedecen a reglas
predefinidas por la programación del sistema con una organización jerárquica: vías de
entrada, pasos intermedios, regulación central del tratamiento de los pasos. Si se quiebra
la jerarquía, el sistema no funciona.
Los psicólogos cognitivos, a partir de sus estudios experimentales, desarrollan
diferentes modelos de "arquitecturas” funcionales del sistema cognitivo humano.
A continuación se ilustra con un modelo convencional, una secuencia de etapas
del procesamiento de la información, siguiendo la formalidad secuencial jerárquica,
basada en el modelo computacional de von Neumann, posteriormente muy criticado. Es
un diagrama de flujo que además permite comprender el proceso de la memoria humana.
(insertar diagrama de flujo de procesamiento de la información, trabajo de María
Elena Colombo)
65
66
Un diagrama de flujo consta de una serie de cuadros unidos por vectores. Los
cuadros representan operaciones, pasos a seguir (almacenar, comparar, recuperar,
transferir, etc.) y los vectores indican la secuencia de las operaciones, el camino que
puede llevar la información dentro de las jerarquías del sistema.
Esta forma de modelar el funcionamiento del sistema cognitivo humano, la
organización de sus memorias, como ya hemos expresado, es actualmente criticado por
quedar apegado a la "secuencialidad” y no poder dar cuenta de las interconexiones y
comunicaciones ente los diversos procesos implicados. Se desvanece la cohesión, el
sentido, el funcionamiento mental como totalidad y las investigaciones se resumen al
estudio de alguna jerarquía o etapa de procesamiento particular.
Sin abandonar el modelo computacional-representacional, Jerry Fodor47, aporta a
la distinción funcional clásica (capacidades mentales generales, es decir que se pueden
aplicar a cualquier contenido) un nuevo concepto para explicar lo mental: la idea de
"Módulo cognitivo".
Jerry Fodor deja planteado que la Psicología Cognitiva, en tanto científica, sólo
puede dedicarse al estudio de estos módulos y no puede producir explicaciones objetivas
acerca del funcionamiento de los procesos centrales: interpretación, toma de decisiones,
evaluaciones y pensamientos; o sea los procesos dedicados a fijación de creencias.
Un módulo es un mecanismo de computación especializado en el tratamiento de
determinados dominios de contenido: forma, brillo, color, tridimensión, etc. Estos sistemas
modulares serían autónomos en su funcionamiento, interdependientes de los otros
sistemas cognitivos, impenetrables desde los estados globales de conocimiento.
Funcionan como mediadores entre los mecanismos de transducción sensorial y los
procesos centrales, encargándose de presentar al sistema central de procesamiento,
algunas características de las cosas del mundo.
Entonces, módulos de propósitos limitados a dominios específicos del mundo,
están encargados del procesamiento y análisis de las entradas al sistema cognitivo,
construyendo representaciones accesibles al sistema de computación de propósitos
generales. De esta manera, presenta un sistema cognitivo que no se halla dependiente de
la estimulación directa, y que procesa activamente, según su propia organización, las
entradas estimulares del mundo.
En definitiva, la adopción de estos variados modelos, circunscribió a la Psicología
Cognitiva al estudio de lo que podemos denominar 'una sintáctica de la mente". Sin
atender a la significación de los contenidos que se procesan, al sentido ecológico de la
conducta, llegaron a una extrema formalización de los procesos estudiados. Merecieron
además, la crítica de "mecanicistas y asociacionistas”. Mecanicistas en tanto que lo
central fue describir y explicar el funcionamiento de mecanismos mentales presentes en la
determinación de las conductas; y asociacionistas, en tanto abundaron en estudios
especializados en algún tramo del funcionamiento mental y no han tenido en cuenta la
47
FODOR, J.: La modularidad de la mente. Madrid. Morata. 1983.
66
67
interconexión múltiple entre los procesos psicológicos, los efectos de totalidad y sentido
de la conducta humana.
De todos modos, es importante destacar los aportes para el estudio de la memoria
humana, derribando el mito de una función monolítica y sin Iimitaciones. Llegan a
distinguir distintos sistemas que reciben diferentes nombres, (según el modelo de
investigación): Almacenes sensoriales (MS), Memoria a corto Plazo (MCP) y Memoria a
Largo Plazo (MLP); Memoria Primaria y Memoria Secundaria (remitiéndonos al diagrama
de flujo anterior) o un modelo más actual, propuesto por Alan Badeley y Graham Hitch
(1990): una Memoria de Trabajo, compuesta de subsistemas especializados en distintas
funciones y una Memoria Permanente, todas con estrechas relaciones entre sí.
Veamos las características de estos sistemas de memoria:
Sistema Capacidad Duración
Memoria a Corto Plazo De 5 a 9 elementos De 15 a 20 seg.
Memoria a Largo Plazo Ilimitada Ilimitada
Desde las explicaciones de Badeley (1990), se pone el acento en la interconexión
de los sistemas de memoria:
• Disponemos de una Memoria de Trabajo o Memoria Operativa, con
capacidad y duración limitada. Si bien esto restringe las posibilidades del
funcionamiento cognitivo, también implica que disponemos de estrategias y reglas
para hacer un aprovechamiento óptimo de esta capacidad limitada. Por ejemplo:
automatización de algún proceso, tal que consuma poca atención; la repetición de
una información para poder mantenerla por más tiempo antes de su conexión con los
contenidos de la memoria permanente o su pérdida definitiva. Las operaciones que
se pueden llevar a cabo en este sistema, disponen de los conocimientos
almacenados en la Memoria Permanente.
• Y una Memoria Permanente que puede conservar nuestros conocimientos
sin limitaciones de tiempo ni de cantidad de información. Lo importante en este
sistema es la organización y selección de los conocimientos, tal que puedan
reutilizarse en nuevas oportunidades y desde las exigencias de la Memoria Operativa.
La reorganización está vinculada tanto con las exigencias de las tareas novedosas
que se encaran, como a la pérdida de conocimientos por la falta de comprensión. El
olvido es concebido como un mecanismo adaptativo, que no sólo está implicado en la
pérdida de información sino en la reorganización de nuestros conocimientos a medida
que aprendemos.
Desarrollos posteriores de la Psicología Cognitiva:
Conexionismo:
67
68
Frente a la interpretación tradicional de la Psicología Cognitiva que supone un
funcionamiento mental basado en una arquitectura simbólica secuencial y jerárquica, ha
surgido en los últimos años un nuevo modo de entender la mente, el conexionismo,
también denominado “procesamiento en paralelo o distribuido”.
Este modelo se guía por la metáfora del cerebro. En los cerebros reales no hay
reglas, procesadores centrales, ni almacenamiento del conocimiento en lugares precisos.
Las operaciones surgen de interconexiones masivas y distribuidas de los componentes
del sistema y van cambiando a medida que el sistema tiene experiencias en un área
determinada. Son modelos no simbólicos de la mente.
La cognición se produce a partir de la interacción simultánea de una serie de
unidades semejantes a neuronas. Al estar más cerca de los sistemas biológicos, han
favorecido una relación estrecha entre las Neurociencias y la Inteligencia Artificial.
En 1986, Rumelhart, D., McCielland, J. y el denominado Grupo PDP publican su
obra "Procesamiento Distribuido en ParaleIo”, convirtiéndose en un símbolo de esta nueva
posición, a la vez que producen una ruptura con la concepción computacional.
Utilizando procedimientos matemáticos muy complejos explican que la información
entrante al sistema no se codifica sucesivamente sino en múltiples entradas registradas
simultáneamente. Por ejemplo: una red para sabores, otra para colores, otra aromas, etc.
El proceso se realiza a través de un gran número de unidades, que se activarían según la
información recibida, enviando señales inhibitorias o excitatorias entre las unidades
conectadas de una red. Entre la unidades de entradas y las de salida, se suponen
unidades ocultas, responsables del conocimiento interno. De los patrones de conexión
entre múltiples redes (en los tres niveles) emerge un estado que da cuenta del
“conocimiento" que tiene el sistema.
Esta somera explicación, sin desvirtuar lo sustancial de la propuesta, pretende
acercar a la comprensión de la existencia de otras formas de entender lo mental. Pero
cabe aclarar, que nuevamente estamos frente a explicaciones "micro" de cualquier
conducta humana compleja, no se aborda la totalidad, la significación y el sentido
ecológico y pragmático de la conducta humana.
Si bien, mediante los modelos conexionistas es posible dar cuenta de procesos
más flexibles, que pueden acercarse a lo vital y contextual, hablamos de un
funcionamiento que está por debajo del nivel simbólico y que tiene imposibilitado el
acceso a la conciencia del sujeto.
Como afirma M. Carretero48: "...sin olvidar que ese plano de análisis debe
coordinarse con el plano macroestructural y con una explicación global del funcionamiento
de la mente humana, cuyos procedimientos de control y autorregulación juegan, sin duda,
un papel fundamental que debe coordinarse con las rutinas automáticas que son capaces
de simular los modelos PDP. No obstante, como suele ocurrir siempre en la ciencia, sólo
el tiempo y los avances que con él se dan podrán determinar la pertinencia del
conexionismo y su metáfora básica de la mente como cerebro."
48
Carretero, M.: Introducción al Psicología Cognitiva. Buenos Aires, Aique, 1997, Pag. 174.
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La entrada al Significado
Un grupo de psicólogos, mas ligados a la interpretación sociocultural de las
conductas humanas, va cobrando fuerza explicativa en los últimos años. Como ejemplo
pionero tenemos las ideas de Jerome Bruner, uno de los fundadores del primer Centro de
Psicología Cognitiva en Harvard. En su libro "Actos de significado" 49expresa:
"No cabe ninguna duda que la ciencia cognitiva ha contribuido a nuestra
comprensión de cómo se hace circular la información y cómo se procesa. Como tampoco
le puede caber duda alguna a nadie que se lo piense detenidamente, de que en su mayor
parte ha dejado de explicar precisamente los problemas fundamentales que inspiraron
originalmente la revolución cognitiva, e incluso ha llegado a oscurecerlos un poco. Por eso
vamos a volver a la cuestión de cómo puede construirse una ciencia de lo mental en torno
al concepto de significado y los procesos mediante los cuales se crean y negocian los
significados dentro de una comunidad”.
El proyecto de esta nueva psicología cognitiva se orienta a la comprensión de la
acción humana situada culturalmente. No desprecia lo que la gente dice sobre sus
estados mentales, sus modos de interpretar y negociar los significados de su cultura, sus
intenciones, deseos, mundos de creencias. Aunque, a la par, no prescinde definitivamente
de los experimentos de laboratorio, ni de la búsqueda de universales humanos.
Centrados en el estudio de la posibilidad humana de “narrar" el mundo de
experiencias personal y compartido, destacan la posibilidad humana de hacer uso de
instrumentos culturales como mediadores de la acción.
Es una postura de fuerte inspiración vigotskyana, donde la cognición humana se
concibe como la capacidad de crear un mundo intersubjetivo de experiencias, atravesada
por significados.
Bibliografía
Bruner, J.: Actos de significado. Madrid. Alianza. 1990.
Carretero, M.: Introducción a la psicología Cognitiva, Buenos Aires, Aique Grupo
Editor S.A.1997.
De Vega, M.: Introducción a la Psicología Cognitiva. Madrid, Alianza, 1984.
Fodor, J.: La modularidad de la mente. Madrid. Morata. 1983.
Gardner, H.: La nueva ciencia de la mente. Barcelona, Paidós, 1988.
Jonshon-Laird, P.: El ordenador y la mente, Barcelona, Paidós, 1990.
Pozo, J.I.: Teorías cognitivas del aprendizaje, Madrid, Morata,1989.
Rivière, A.: Objetos con mente, Madrid, Alianza, 1991.
Varela, F.: Conocer, Barcelona, Gedisa, 1990.
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