MÁS QUE UN MAGO
PERSONAJES:
● Narrador
● Dorothy
● León
● Clavo
● Espinas
● Árbol
● Rey
● Guardia
ESCENA 1
Fuera de escena se oyen risas burlonas de un grupo de niños. Entre ellas se distingue la voz de
Dorothy, suplicando que paren. Las risas cesan y entonces ella entra en escena, se sienta en el
centro del escenario con gesto triste, y entonces se cubre el rostro, llorando.
Narrador: Había una vez una niña llamada Dorothy, ella estaba cansada por las peleas en su hogar
y las burlas en la escuela. Se sentía muy sola y triste. (Dorothy mira hacia arriba con aire soñador)
Dorothy soñaba con vivir una gran aventura, como las de sus películas favoritas, las cuales siempre
terminaban con un "felices para siempre". Dorothy pensó que la solución a todos sus problemas (se
pone de pie, con expresión de entusiasmo) era buscar una "ayuda mágica", como lo hacían los
personajes de los cuentos de hadas que tanto amaba. Si quería cambiar las cosas, debía escapar y
vivir su propia aventura (comienza a caminar de un lado a otro, como si buscara algo). Sin embargo,
lo que Dorothy aún no sabía, era que estaba a punto de descubrir un poder mucho más grande y
extraordinario que cualquier magia que hubiera podido imaginar.
Dorothy: ¿Dónde podré encontrar un arcoíris? ¡O un mago! Necesito pedirles un deseo, pero he
buscado por muchos lados y no he encontrado nada.
Dorothy mira al “horizonte” y entonces se lleva las manos a la boca, totalmente asustada.
Dorothy: Eso no es ningún arcoiris…
El sonido de una dura tormenta estalla en el aire. Dorothy se asusta e intenta cubrirse de las hojas
de árboles que caen por todas partes. Una fuerte corriente de viento comienza a arrastrarla y
empujarla, y mientras ella grita, sale de escena.
ESCENA 2
El sonido de la tormenta continúa unos segundos más, pero lentamente se va apagando, y da lugar
a pájaros cantando y una música suave y mágica. El telón se abre, y puede verse un “mundo
mágico y colorido”. En medio se encuentra Dorothy, tirada en el suelo. Torpemente comienza a
refregarse los ojos y a balbucear, pero cuando ve donde se encuentra, se pone de pie de un salto.
Dorothy: ¿Qué es todo esto? ¿Dónde estoy? ¿Ese tornado me trajo hasta acá? Nunca me había
pasado algo tan extraño. Este lugar es hermoso… pero ¿En dónde estoy?
Dorothy camina hacia atrás distraídamente y choca con un arbusto. De repente, salta un león de él,
Dorothy cae al suelo y grita asustada.
Dorothy: ¡No me hagas nada por favor!
El león camina a su alrededor, mientras Dorothy continúa suplicando que no le haga daño. De la
nada el león comienza a reír.
León: ¿Por qué iría a hacerte daño? Los leones somos buenos…
Dorothy: Pero… pero… en mi mundo los leones son peligrosos y… ¡Tampoco hablan!
Clavo: ¡Qué suerte! Porque este no cierra el hocico un segundo…
Dorothy mira con ojos muy abiertos a un “robot” acercándose a ellos.
León: ¡Eh! ¡Nada que ver! (bosteza)
Espinas: Es verdad, cuando no está hablando está durmiendo…
Dorothy esta vez mira con sorpresa a un espantapájaros que habla.
León: ¡No seas mentiroso!
Los tres personajes comienzan a discutir entre ellos, ignorando por completo a Dorothy que los
llama una y otra vez para que la escuchen.
Dorothy: (gritando) ¡¿Me pueden escuchar?! (Los tres personajes se callan y la miran) ¿Quienes
son?
Clavo: ¿Quién sos vos y por qué nos gritas? (se queja mientras se toca refriega los oídos).
Dorothy: (Algo avergonzada) Discúlpeme, me llamo Dorothy… y no suelo gritarle a la gente…
animales… o lo que sean…
Espinas: Disculpas aceptadas (lo dice mientras se saca su sombrero y caen hojas secas de su
cabeza)
León: Aunque podrías no haberme despertado de mi siesta (se queja, mientras bosteza una vez
más).
Espinas: ¡¿Ves que te la pasas durmiendo?!
Clavo: No empecemos de vuelta (les dice a sus compañeros, y luego mira a Dorothy) ¿Cómo
llegaste hasta acá?
Dorothy: Lo último que recuerdo es que estaba caminando y de la nada un tornado me trajo. Y
ahora no sé dónde estoy…
Espinas: (riendo) Entonces un tornado te trajo… ¿Desde cuando los tornados andan llevando
gente? Aunque con lo caro que está todo me convendría…
León: Dejala tranquila, yo le creo. (Bosteza y se presenta) Permítame presentarme noble señorita,
yo soy león… (lo repite con más dramatismo): “El León”. A este extraño y molesto amigo le decimos
“El Espinas”, y por aca tenes a mi brillante y oxidado amigo de lata.
Clavo: ¿Perdón? No señor, yo soy de acero, acero puro y duro.
Dorothy: Chicos paren de discutir, necesito su ayuda, ¿saben donde puedo encontrar un arcoíris en
este lugar? ¿Ustedes tienen arcoíris, verdad?
Espinas: Y vos ¿para qué querés un arcoíris?
Dorothy: Bueno… necesito un arcoíris para llegar al final del arcoíris.
Espinas: Ehh… no entendí absolutamente nada ¿Ustedes? (mira a León y hace gesto de no haber
entendido tampoco).
Clavo: Un momento niña, ayúdanos a entender ¿Qué hay al final del arcoíris que es tan importante
para vos?
Dorothy: En uno de mis cuentos favoritos escuché que, si llegas al final del arcoíris, podes encontrar
a un mago muy poderoso que te puede cumplir cualquier deseo… La verdad es que en la escuela
me molestan mucho, y en mi casa mis papás pelean todo el tiempo. Mi deseo es que ya no pase
todo eso… Pero ahora estoy acá, y no sé cómo volver a casa, o como encontrar un arcoíris ¡ni nada!
Necesito esa magia urgente.
León: ¡Ya sé! Tenés que venir con nosotros. Podemos ayudarte a encontrar la solución a tus
problemas.
Dorothy: ¿En serio? Pero… no veo ningún arcoíris o ¿es que ustedes conocen a algún mago?
Clavo: A quién conocemos es mucho más que un mago…
León: ¡Es verdad! Si alguien puede ayudarte es nuestro Rey.
Espinas: Justamente hoy íbamos a encontrarnos con Él ¿Nos querés acompañar?
Dorothy: ¡Sí, me encantaría!
Espinas: No perdamos más el tiempo y vamos ¡No te vas a arrepentir!
Una canción alegre comienza a sonar, y los cuatro juntos salen de escena.
ESCENA 3
Narrador: Dorothy y sus nuevos amigos se aventuraron por aquel maravilloso y desconocido mundo
durante lo que pareció una eternidad. Primero, nadaron en un lago de aguas que brillaban como
diamantes. Luego, atravesaron un campo cubierto de flores tan altas como árboles, cada una con
pétalos tan coloridos como un arco iris. También pasaron por una impresionante cascada de
chocolate, donde pudieron comer y disfrutar, pero no por mucho tiempo, porque aún quedaba mucho
viaje por delante. Aunque cada lugar que visitaban era más encantador que el anterior, el camino
parecía no tener fin, y el cansancio comenzaba a pesarles más con cada paso.
Se abre el telón, y en la escenografía se ven algunos árboles nuevos, entre ellos el personaje del
Árbol. Entran los cuatro personajes en escena, cansados de tanto caminar.
León: ¡Ay, ay, ay! Chicos creo que es hora de una merecida pausa, ya me duelen las patas (dice
mientras se sienta y se masajea las piernas) Descansemos un poco, total no falta mucho.
Dorothy: Me parece bien, además ya me dio hambre (dice esto mientras revisa su canasta).
Espinas: ¿Trajiste las frutas de caramelo del Bosque Dulce?
Dorothy: Guardé todo lo que pude (le dice, mientras le tira una manzana dorada, que Espinas
agarra en el aire). Es curioso, pero en mi mundo los Espantapájaros no comen… ni hablan. Y los
robots (mirando a Clavo) no se parecen a vos. ¿Saben? En todo el camino les he hablado de mi
mundo, pero apenas me han contado quienes son ustedes acá.
León: Esperaba que dijeras eso (se pone de pie en pose de héroe). Que decirte… estás ante el
León más valiente de este mundo (El sonido de un trueno lo hace saltar de donde está, y se
esconde detrás de Clavo) Bueno… lo reconozco, no soy tan valiente… pero nuestro Rey sí que lo
es. No le tiene miedo a los truenos ni a nada. Con Él siempre me siento protegido y seguro ¡Ya
quiero que lo conozcas Dorothy!
Dorothy: Suena exactamente como la persona a quién busco… En mi mundo siempre siento miedo,
sobre todo en la escuela, cuando me molestan y me dicen cosas feas. Y vos Espantapájaros ¿qué
podes contarme?
Espinas: Sé que parezco un Espantapájaros, pero ¿sabes porque también me dicen “Espinas”? (Se
quita unas ramas con espinas del brazo y forma una corona) Porque fueron mis espinas las que un
día lastimaron la cabeza del Rey que vas a conocer hoy. Él fue muy valiente, sí, pero también sufrió
mucho dolor… y lo hizo por cada uno de nosotros, porque nos amaba, y nos sigue amando. Él es mi
Rey, Dorothy, nuestro Rey, y un día esta corona de espinas lo coronaron como tal.
Dorothy: No entiendo, si este Rey es tan poderoso ¿Por qué dejó que le hicieran todo eso?
Espinas: Para salvarnos, y también puede salvarte a vos, por eso necesitas conocerlo.
Clavo: Él día que le colocaron la corona de espinas sufrió mucho, y además de golpes, también
soportó el dolor de clavos en sus manos y pies. Yo no soy ningún robot Dorothy, yo represento a
esos clavos que un día lo atravesaron en la cruz…
Dorothy: (tocándose las manos con gesto de dolor) ¿Lo atravesaron en una cruz…? Eso es
terrible…
Dorothy es interrumpida por el sonido de la madera crujiendo, y entonces uno de los árboles
comienza a moverse y se acerca a ellos.
Árbol: Dorothy ¿cierto? Me presentó, yo soy Árbol, y al igual que tus amigos también represento
algo, y es a la madera de cruz de la que te estaban contando. Nuestro Rey se entregó por completo
en ella, dio su vida para que vos, yo y todos pudiéramos vivir.
Dorothy: ¿Cómo que dio su vida? Eso quiere decir que está muerto ¡¿Entonces cómo va a poder
ayudarme?!
Árbol: Déjame que te explique algo, la cruz no simboliza su muerte, sino su sacrificio y su amor por
nosotros. En ella cargó con todo nuestro pecado, todo lo malo que hemos hecho. En ella fue clavado
el castigo que merecíamos por estas cosas. Y nuestro Rey lo hizo por nosotros. Pero la cruz no fue
su derrota, sino su victoria ¡Gracias a ella hoy podemos ser salvos!
Clavo: Esa es la “Buena Noticia”, que nuestro Rey triunfó, y hoy vive. El venció al mal, y puede
salvarte, Dorothy.
Espinas: Ahora no solo vamos a visitarlo, vamos a una gran fiesta, para celebrar que nuestro Rey
venció una vez y para siempre.
León: ¡Por eso es el Todopoderoso! Nuestro Rey es más que un mago, y va a poder ayudarte si lo
conoces. ¡Tenemos que llegar cuanto antes a su fiesta!
Dorothy: ¡Me encantan las fiestas! (lo dice con entusiasmo, pero luego mira con preocupación su
ropa) El problemas es que no tengo buena ropa, tampoco traje regalo ¡Ni plata para la entrada!
Clavo: Nada de eso es necesario Dorothy, el Rey te va a recibir tal cómo estás. Él no mira esas
cosas…
Dorothy: ¿En serio? ¿Qué esperamos entonces?
Árbol: (con timidez) ¿Puedo ir con ustedes?
León: ¿Qué pregunta Árbol? Más vale que podés venir, el Rey recibe a todos.
Dorothy: No perdamos más tiempo, es hora de conocer al Rey.
Los cinco personajes salen de escena mientras una música alegre suena. Se cierra el telón.
ESCENA 4
Narrador: La historia del Rey que venció a la muerte para salvar al mundo hizo que Dorothy y todos
los demás olvidaran el cansancio que sentían. Con emoción, emprendieron el último tramo del
camino que los llevaría a las puertas de este gran y amable Rey.
El telón vuelve a abrirse, y esta vez puede verse en el centro del escenario una hermosa y gran
puerta, protegida por uno o dos guardias.
Guardia 1: Buenas tardes caballeros y damita, sean muy bienvenidos.
Espinas: (Con emoción) ¡Venimos a la gran fiesta del Rey!
Guardia: ¡Que alegría que hayan venido! Por favor hagan una fila para poder ver si se encuentran
en la lista.
Todos obedecen al guardia y se colocan en fila, quedando Dorothy última. El guardia desenrolla un
papel y llama por su nombre a cada personaje. Todos aparecen en la lista excepto Dorothy.
Guardia: Espere señorita, en este listado lamentablemente usted no aparece, por lo tanto no podrá
entrar.
Espinos: Pero… ¿estás seguro? Ella es una amiga, se llama Dorothy, vino desde muy lejos y quiere
conocer al Rey…
León: Sí, ella viene con nosotros, tienen que dejarla entrar.
Todos empiezan a quejarse con el guardia y le dicen que revise la lista, pero pese a que el Guardia
la lee una y otra, el nombre no aparece.
Guardia: Esperen, esperen un segundo (todos se quedan callados). Ya sé cual es el problema
señorita Dorothy. Lo que pasa es que su propósito está aún de este lado de la puerta, y solo pueden
entrar por ella aquellos que estén en este listado. Cuando cumpla con esto, el Rey escribirá su
nombre en la lista, y entonces podrá celebrar junto a nosotros de la gran fiesta.
Dorothy: Pero ¿cuánto tiempo debo esperar? (con voz triste) Seguro la fiesta va a terminar y nunca
voy a poder conocer al Rey.
Dorothy se sienta en el suelo y se cubre la cara mientras llora. Todos sus compañeros de viaje se
acercan para consolarla, pero se detienen cuando escuchan una voz que suena.
Rey: Dorothy, Dorothy, no te preocupes pequeña, esta fiesta dura para siempre.
Dorothy: ¿Para siempre? (Se pone de pie y mira a todos lados, buscando de donde viene la voz)
¿Sos el Rey del que mis amigos tanto me hablaron?
Rey: Lo soy, y espero que te hayan hablado muy bien de mÍ. Dorothy, sé que has sufrido mucho,
que has salido de tu casa para encontrar ayuda y respuestas. Por eso te traje a este lugar, para que
sepas que estuve, estoy y que siempre estaré con vos. No necesitas pasar esta puerta para que
estemos juntos. Si crees en mí, y me aceptas en tu corazón como tu salvador, yo voy a vivir en tu
corazón, y no importa donde estes, siempre voy a estar dentro tuyo. Te daré coraje en tu colegio,
traeré paz en tu casa, te daré la valentía para cumplir todo aquellas cosas que quieras lograr, y,
finalmente, podrás regresar a este lugar y celebrar juntos a todos nosotros para siempre. Solo tenés
que creer.
Dorothy: Claro que quiero tenerte en mi vida. Todo este tiempo sentí la necesidad de encontrar a
alguien que me salvara y ayudase… y ese alguien siempre fuiste tú, Rey. Por eso creo en tí, desde
hoy y para siempre. Te entrego mi corazón y mi vida entera, para que vivas en mí y seas mi
Salvador.
Clavo: ¡Yo sabia que nuestro Rey te ayudaría!
León: Te lo dije, nuestro Rey es mucho más que un mago, es nuestro Señor, nuestro Salvador.
Dorothy: Les agradezco mucho por traerme ante el Rey de reyes. Y ¿saben qué? Creo que ya es
hora de regresar a casa, necesito contarles a todos esta preciosa noticia.
Rey: Así es mi niña, ve y cuéntale a todo el mundo sobre las buenas nuevas.
Dorothy: Lo haré mi Señor, hoy y siempre. Todo el mundo debe conocerte.
Rey: ¿Lista para volver?
Dorothy: Una última cosa…
Dorothy saluda y agradece a cada uno de sus compañeros por todo.
Clavo: Un día nos volveremos a ver pequeña, te vamos a estar esperando.
Dorothy: Ahora sí, estoy lista, Señor.
La música aumenta su volumen mientras el telón se cierra, y todos los personajes se saludan desde
donde están.
Narrador: Y así, luego de una fabulosa aventura, nuestra Dorothy logró conocer un poder mucho
más grande que cualquier tipo de magia. Ella entendió que nunca más estaría sola, y que siempre
que necesitase ayuda, esta vendría de Aquel que ahora vive en su corazón. Este mismo Rey te
invita hoy a que hagas lo mismo que Dorothy: que puedas creer en Él y aceptarlo como Salvador. El
nombre de este Rey es Jesús.
FIN.