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Características del Trastorno Específico del Lenguaje

Sobre trastornos del desarrollo del lenguaje

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TEL/TDL

Trastornos del lenguaje I

El término Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) suele utilizarse para referirse
a un tipo de niños que presenta serios problemas en su lenguaje y una aparente
ausencia de otras dificultades tales como déficit intelectual no verbal, autismo,
trastorno sensorial, daño neurológico o deprivación sociocultural.

El trastorno específico del lenguaje, TEL (Specific Language Impairment, SLI) es


un trastorno que retrasa la adquisición del lenguaje en niños que no tienen pérdida
de audición ni ninguna otra causa de retraso en su desarrollo. El trastorno
específico del lenguaje también se conoce como trastorno del desarrollo del
lenguaje, retraso en el lenguaje o disfasia de desarrollo.

Se han señalado de modo insistente dos problemas que tienen estos niños para,
por un lado, usar de manera adecuada determinadas formas gramaticales, entre
las que sobresale el empleo del tiempo pasado en los verbos y, por otro lado, para
la realización correcta de tareas de repetición de pseudopalabras, es decir, la
imitación de palabras sin sentido que varían en su longitud silábica y en su
complejidad fonológica.

Los niños con TEL tienen mayores problemas que sus pares para el aprendizaje
de objetivos específicos del lenguaje como por ejemplo habilidades
conversacionales, narrativas o académicas.

Una serie de factores de riesgo, entre los cuales cabría señalar, la presencia de
trastornos del lenguaje en los progenitores, el sexo (mayor frecuencia entre los
niños), el orden de nacimiento (notable riesgo para los que nacen más tarde), o el
nivel educativo de los padres.

Se han destacado algunos problemas neurológicos (alteraciones del córtex frontal


y de los ganglios basales), cognitivos y de procesamiento de la información
(memoria de trabajo verbal, procesamiento temporal de estímulos auditivos o de
procesamiento fonológico, razonamiento, genéticos (antecedentes familiares con
dificultades de lenguaje.

Características del lenguaje en los TEL.

Las clasificaciones internacionales más utilizadas (ver, por ejemplo, el DSM-IV y


el ICD-10) se establece una diferencia entre aquellos que presentan problemas
tanto en la comprensión como en la expresión del lenguaje, de los que muestran
dificultades únicamente expresivas. Por otro lado, se describe a los TEL como un
trastorno muy singular en el que concurren un buen número de peculiaridades
lingüísticas
• Muchos niños con TEL exhiben en sus primeros años de vida, auténticas
dificultades para interaccionar con otras personas de su ambiente y poner
en juego habilidades de reciprocidad, atención conjunta y gestos
simbólicos; en esta etapa inicial también se ha podido detectar un cierto
retraso en la producción de balbuceo, de patrones de fonología temprana
y de determinadas consonantes.

• El deterioro del componente morfosintáctico del lenguaje se considera la


característica más común de los niños con TEL; al parecer suelen presentar
una cierta ceguera para abstraer las reglas implícitas que gobiernan la
gramática de la lengua. Ello se pone de manifiesto en la presencia de una
limitada Longitud Media de enunciados del uso predominante de frases
simples y de una menor aparición de frases compuestas, especialmente de
las subordinadas, o de una mayor dificultad para el empleo de artículos y
pronombres.

• Los problemas pragmáticos y de discurso también han sido descritos en


niños con TEL Bishop los vincula con un subgrupo particular de TEL, y
más concretamente con el trastorno semántico-pragmático. Este asunto no
es una cuestión menor ya que ha llevado a establecer una cierta relación
entre este trastorno y los problemas de niños con trastornos leves del
espectro autista (TEA).

• La presentación clínica puede ser compleja y no necesariamente clara para


el diagnóstico diferencial. Particularmente, se establece la existencia de
marcadores comunes entre estos dos tipos de dificultades del desarrollo,
Con todo, hay algunas señales de alerta que ayudan al diagnóstico
diferencial; así, la pérdida del lenguaje, una ausencia en la conducta de
mostrar o indicar, una falta del uso compartido de intereses, una
inexistencia de la mirada apropiada, la carencia de respuesta a su nombre
o la presencia de movimientos repetitivos del cuerpo o con determinados
objetos, son conductas más propias de los TEA que de los TEL, lo que hace
que los primeros tengan siempre presente una triada de problemas que
afectan a la comunicación, a la interacción social y al repertorio conductual.

• Se ha constatado que las narraciones de los niños con TEL tienden a


contener menos información y una menor madurez lingüística cuando se
las compara con las realizadas por niños con desarrollo típico. Las
limitaciones lingüísticas de los TEL provocan una incapacidad real para
expresar distintos fragmentos de información.

• Los niños con TEL a menudo empiezan a hablar tarde y quizás no digan
ninguna palabra hasta que cumplan los 2 años de edad. A los 3 años, es
posible que hablen pero sin que se les entienda. A medida que crecen, los
niños con el TEL tendrán dificultad para aprender nuevas palabras y
conversar. Tener dificultad para usar verbos es algo muy típico del TEL.
• Los errores más comunes de un niño de 5 años de edad con el TEL incluyen
omitir la “s” al final de los verbos conjugados en presente, no pronunciar la
terminación de los verbos en pasado, y hacer preguntas sin los verbos
auxiliares “ser” o “hacer”. Por ejemplo, en lugar de decir “Tú montas a
caballo”, un niño con el TEL dirá “Tú monta a caballo”. En lugar de decir “Se
comió la galleta”, un niño con el TEL dirá “Se come la galleta”. En lugar de
decir “¿Por qué está llamándome?”, un niño con el TEL dirá “¿Por qué
llamándome?”.

• Hay un nivel lingüístico inferior a lo esperado para el grupo de edad (se


considera que tiene que existir un retraso de al menos 12 meses.
• El niño presenta un desarrollo normal a nivel cognitivo, social, de autoayuda
y motor.
• No existen déficits sensoriales ni alteraciones cerebrales asociadas.

• En definitiva, no existe una causa conocida que pueda explicar la gravedad


del retraso en el lenguaje.
• Los déficits afectan a la competencia lingüística (comprensión y
producción) pero
• no a la comunicativa; es decir, que los niños con TEL suelen mantener una
intención
• comunicativa importante.
• El problema es evidente desde las primeras etapas de adquisición del
lenguaje (2-3
• años).
• Los déficits tienen un carácter evolutivo, de manera que si no se realiza una
intervención adecuada, los problemas suelen ir empeorando a lo largo del
tiempo y los niños pueden acabar recibiendo un diagnóstico más severo
(retraso mental, autismo, etcétera)

DESARROLLO PSICOLÓGICO DEL NIÑO CON TEL

En general, el desarrollo inicial de los niños es normal o prácticamente normal en


los aspectos motores, sociales, de inteligencia, etcétera, sólo estando alterados
los lingüísticos. Sin embargo, estos mismos trabajos muestran que esos déficits
en el lenguaje y la comunicación van a ir provocando, posteriormente, una mayor
afectación en el desarrollo que puede afectar, principalmente, a las siguientes
áreas:

Comportamientos prerrequisitos para el aprendizaje: para poder aprender, los


niños deben poseer unos comportamientos mínimos como son:

• habilidades comunicativas básicas,


• atención,
• imitación verbal y
• seguimiento de instrucciones.

Los niños con TEL muestran dificultades con estos comportamientos


prerrequisitos, por lo que sus aprendizajes posteriores se ven severamente
limitados por la incapacidad de aprovecharlos.

• Comportamientos disruptivos: debido a los problemas que tienen para


comunicarse con los demás y a la frustración que eso produce, es frecuente
que los niños con TEL muestren comportamientos como tirar cosas, gritar,
tirarse al suelo, etcétera. De esta manera consiguen acabar con situaciones
que les resultan aversivas como interactuar con los demás, el colegio,
aprender, etcétera.

• Inteligencia: las habilidades verbales son una parte esencial de lo que se


considera como "inteligencia"; de hecho, la prueba más empleada (el
WISC-R) tiene una escala destinada exclusivamente a medir este tipo de
capacidades. Por tanto, un déficit lingüístico va a hacer que estos niños
puntúen bajo en las pruebas de inteligencia, llegando a alcanzar un nivel
borderline o de retraso mental leve.

• Afectividad y aspectos sociales: los problemas de producción y


comprensión del
lenguaje suelen provocar que los niños se retraigan en el contacto social, o que
sean considerados como "torpes" por los demás. Este retraimiento social puede
llegar a ser severo y afectar el desarrollo de la afectividad y los comportamientos
de socialización.

• Rendimiento académico: por supuesto, los niños con TEL tienen un


rendimiento
académico muy pobre, ya que la mayor parte del currículum está construido sobre
habilidades que tienen un componente verbal. Además, se ha encontrados que
los profesores de niños con TEL tienen muy bajas expectativas sobre ellos.

SUBTIPOS DE TEL
Dada la amplitud de problemas que pueden considerarse dentro de la categoría
diagnóstica de trastorno específico del lenguaje, la estrategia más habitual ha sido
la de buscar subtipos que agrupan problemas logopédicos similares, intentando
facilitar así la evaluación y el tratamiento de los mismos.

Teniendo en cuenta las polémicas existentes sobre el concepto de TEL y la manera


de identificarlo, puedes imaginar que también han sido numerosas las
clasificaciones para
establecer subtipos del trastorno. De todas estas clasificaciones, la más conocida
a nivel
internacional es la de Rapin y Allen (1987, 1988), quienes a partir de un análisis
de muchos casos clínicos distinguieron hasta un total de 6 subtipos de TEL, cuyas
características se resumen:
Es muy importante que entienda que estos problemas son los que están presentes
en la mayor parte de los casos, lo que no quiere decir que todos los niños encajen
perfectamente en una de las categorías.

De cualquier forma, conocer estos subtipos de TEL es muy importante para los
logopedas, ya que sirven para orientar la evaluación, el diagnóstico y el
tratamiento. Por ejemplo,

a su consulta llega un niño con un diagnóstico de "trastorno fonológico sintáctico";


a partir del mismo, ya puede determinar que es un problema que afecta a la
expresión y a la comprensión, y en el que probablemente se verán afectados la
articulación de fonemas y la sintaxis, pero no el vocabulario.

EVALUACIÓN LOGOPÉDICA DEL TEL

Debido a la variedad de déficits que pueden presentarse en un caso de trastorno


específico del lenguaje, y a la diversidad de problemas similares que deben
descartarse diferencialmente, la evaluación del TEL es necesariamente compleja
y abarca prácticamente todas las capacidades y habilidades relacionadas con el
lenguaje y su adquisición.
ÁREAS DE EVALUACIÓN RECOMENDADAS
• Estado general del niño.
Como siempre, una práctica necesaria en la evaluación de las alteraciones
logopédicas consiste en determinar el estado general del niño; conocer su grado
de funcionamiento en general. De esta forma, podremos obtener una imagen
amplia de sus capacidades y/o limitaciones, y evitaremos el error de centrarnos
exclusivamente en el problema sin tener en consideración las circunstancias del
mismo.

Además, en el caso del TEL resulta esencial conocer cuatro aspectos generales
del niño, ya que son muy importantes para confirmar que efectivamente estamos
ante un problema de este tipo, o por el contrario corresponde otro diagnóstico:
• El grado de desarrollo.
• La inteligencia.
• La existencia de posibles problemas neurológicos.
• El nivel de interacción social.

• Bases funcionales del lenguaje.


• Audición: el nivel auditivo debe ser normal y no corresponder a una
hipoacusia o sordera. Para ello, se emplearán los exámenes audiológicos
pertinentes (generalmente llevados a cabo por un audiólogo u OTL).

• Bases bucofonatorias: igualmente, no deben existir problemas a nivel motor


ni morfológico en los órganos bucofonadores, lo que se comprueba
mediante los exámenes habituales.

• Nivel de competencia lingüística.


Por supuesto, el grueso de la evaluación de un posible caso de TEL debe
centrarse en el nivel de competencia lingüística que muestra el niño, y la relación
entre este nivel y el que correspondería a su nivel de edad.

Debido a la importancia de realizar un buen diagnóstico de este punto, y a la


necesidad de
comparar el nivel lingüístico encontrado con un nivel ideal, es conveniente tener
en cuenta tres consideraciones:

• Es importante que los instrumentos empleados permitan una evaluación lo


más amplia y general posible, de manera que se cubran todos los aspectos
formales del lenguaje, tanto en comprensión como producción.
• Es recomendable emplear más de un instrumento, para evitar que posibles
problemas en la aplicación del mismo conduzcan a un diagnóstico erróneo.
• Al menos uno de los instrumentos debería ser un test estandarizado de
lenguaje, de fiabilidad y validez contrastadas, y que posea baremos
adaptados a la población general.

INTERVENCIÓN LOGOPÉDICA EN TEL


Se centran en ocho aspectos fundamentales:
1. Atención a las familias.
2. Adquisición de requisitos básicos para el lenguaje.
3. Nivel fonológico del lenguaje.
4. Nivel léxico-semántico del lenguaje.
5. Nivel morfosintáctico del lenguaje.
6. Nivel pragmático del lenguaje.
7. Enseñanza de la lectoescritura.
8. Atención escolar.

Atención a las familias


Información a la familia en el momento del diagnóstico y durante la intervención.
Cuando se produce el diagnóstico de TEL, es común que las familias
experimenten miedo, nerviosismo e incertidumbre y que muestren muchas dudas
sobre el trastorno y sus futuras implicaciones. Por tanto, el logopeda deberá
proporcionar información apropiada sobre el trastorno y servir como punto de
referencia.

ADQUISICIÓN DE REQUISITOS BÁSICOS PARA EL LENGUAJE


• Habilidades comunicativas básicas: Por ejemplo, la atención conjunta, la
adaptación a los turnos de una actividad interactiva, etcétera.
• Atención: A menudo se encuentran niños con TEL cuya atención es casi
inexistente. En esos casos es necesario realizar un trabajo previo para
mejorarla. En un primer momento, el objetivo sería conseguir que el niño
esté en situación apropiada para el aprendizaje, controlando sus propias
reacciones.
• Imitación verbal: El objetivo sería poner la imitación verbal bajo control; es
decir, conseguir que el niño repita modelos verbales con la mayor exactitud
posible, así como que aprenda a repetirlos espontáneamente.

NIVEL FONOLÓGICO DEL LENGUAJE


Algunas de las alteraciones más frecuentes afectan a la producción y la
comprensión fonológicas. A continuación, figuran las técnicas más habituales
ordenadas en función de los problemas habituales a este nivel:

Alteraciones en la discriminación de fonemas: Generalmente, los ejercicios se


centran tanto en la discriminación de fonemas similares, como en la identificación
del orden de los fonemas dentro de las palabras. Para ello se emplean ejercicios
como:

1. Diferenciar palabras iguales o que se distingan sólo en un fonema


3. Señalar objetos.
4. Emplear gestos diferentes en función del fonema presentado.
5. Responder a palabras según la discriminación de fonemas.
Déficits en la producción de fonemas:

1. Manipulación directa de los órganos de la articulación.


3. Imitación de fonemas y palabras.
4. Lectura de sílabas, palabras, frases y textos.
5. Denominación de tarjetas que contienen dibujos o acciones.
7. Bingos fonéticos.
8. Juegos con fonemas.
9. Canciones populares y poesías.
12. Guía física de los órganos fonadores.
13. Empleo de modificadores de la articulación (depresores, bolas, etcétera).
14. Imitación del logopeda.

Problemas a nivel silábico


Suele ser frecuente que los niños con TEL muestren también dificultades para
discriminar las sílabas que constituyen las palabras, una dificultad que afecta tanto
a la producción como la comprensión de sílabas.
3. Identificar el número de sílabas del que constan las palabras (se comenzará
marcando las sílabas con golpes de voz que poco a poco se van desvaneciendo).
4. Imitación de sílabas.
5. Repetir una palabra omitiendo alguna sílaba.
6. Añadir sílabas a palabras.
7. Imitación.

NIVEL LÉXICO-SEMÁNTICO DEL LENGUAJE

Los niños con TEL tienen un vocabulario más reducido que los niños con
desarrollo normal del lenguaje y presentan limitaciones a nivel semántico, de ahí
que sea común que el logopeda intervenga sobre estos aspectos centrándose en
tres objetivos:

Aumentar el vocabulario

Tanto a nivel comprensivo como productivo. Para ello, algunos ejercicios


apropiados podrían ser:
1. Imaginar historias sobre temas generales y específicos.
2. Imitación.
3. Juegos de semejanzas y diferencias.
4. Juegos de sinónimos y antónimos.
5. Tareas de evocación.
6. Sacar objetos de una bolsa y describirlos.
7. Detectar errores cometidos al leer un cuento.
8. Juego del veo-veo.
9. Responder a órdenes.
10. Señalar imágenes al decir su nombre.
11. Evocar palabras que faltan en una serie.
12. Reconocer el objeto que corresponde a una determinada descripción.

Mejorar las relaciones léxicas entre palabras del vocabulario:


Además de mejorar el vocabulario, es necesario trabajar sobre la construcción de
relaciones temáticas y jerárquicas, más que sobre una simple acumulación de
palabras. Ejercicios adecuados podrían ser los siguientes:
1. Preguntas sobre vocabulario (qué es, por qué, para qué)
2. Juegos de semejanzas y diferencias.
3. Analogías.
4. Preguntas directas (¿dime cosas que puede hacer un pájaro o un avión? ¿qué
animales
pueden volar? ¿dónde se puede encontrar pan?
5. Elegir dos palabras al azar y tratar de relacionarlas.
6. Ejercicios de polisemia.
7. Inventar adivinanzas.

NIVEL MORFOSINTÁCTICO DEL LENGUAJE

Las dificultades más frecuentemente encontradas en los niños con TEL, dentro de
la dimensión de la morfología y la sintaxis, tienen que ver con los siguientes
aspectos:

1. Empleo de elementos sintácticos y gramaticales


2. Elaborar frases a partir de una o dos palabras dadas.
3. Contar el contenido de una lámina con dibujos.
4. Corregir errores u omisiones.
5. Corregir las frases que un muñeco dice.
6. Ordenar palabras.
7. Construir frases que contengan los elementos problemáticos.
8. Unir partes de enunciados.
8. Crear historias imaginarias y cuentos.
9. Canciones infantiles.
10. Imitación.
11. Estructura de las oraciones

Habrá que tener en cuenta la edad del niño y la secuencia evolutiva de adquisición
del
lenguaje, para diseñar ejercicios que permitan palabras solas a combinaciones de
dos palabras
de los tipos más frecuentes (agente-acción, acción objeto, agente-objeto, etcétera)
y de ahí a primeras frases. Estos ejercicios podrían implicar:

1. Imitación.
2. Ordenación de historietas.
3. Reconocer frases correctas.
4. Completar oraciones.
5. Corregir oraciones desordenadas.
6. Descripción de eventos.
7. Invención de historias.

Comprensión de oraciones
Para trabajar sobre esta área, se emplean ejercicios como:
1. Seguimiento de órdenes individuales. Por ejemplo, “coge un lápiz”, “dame la
goma”, “dibuja una casa” o “pinta un árbol de color rosa”.
2. Seguimiento de órdenes complejas. Por ejemplo, “coge un lápiz y da un salto”,
“dame la goma que tiene dibujada una estrella”, “dibuja una casa que tenga el
tejado verde” o “delante de la casa, pinta un árbol de color rosa pero que sea más
bajito que la casa”.
3. Producir oraciones semejantes.

NIVEL PRAGMÁTICO DEL LENGUAJE


En ocasiones, los niños con TEL tienen dificultades para participar en la
comunicación que acontece en sus ambientes, que no inician intercambios
conversacionales, y que son incapaces de emplear regularmente el lenguaje como
herramienta para satisfacer sus diversas.

Desarrollo de la intencionalidad
El objetivo sería facilitar que el niño inicie el intercambio lingüístico y lo haga de
manera consciente e intencional. Algunos ejercicios pertinentes serían:

1. Describir lo que se hace mientras se ejecuta alguna actividad.


2. Describir láminas de historias.
3. Canciones.
4. Dibujar y contar historias.
5. Completar dibujos inacabados e inventar historias con ellos.
8. Historietas en las que falta información que el niño debe completar. Por ejemplo,
se cuenta la historia “Pablo se dejó la ventana del cuarto abierta mientras dormía
por la noche. Al día siguiente no pudo ir a clase” y se hacen preguntas como ¿Qué
le
pasa? ¿Es invierno o verano? ¿Qué diría su madre?.

Desarrollo del discurso


A través de actividades como:
1. Contar experiencias personales.
2. Describir eventos que hayan ocurrido o estén ocurriendo.
3. Hablar de temas conocidos.
4. Contar historias que impliquen sentimientos.
5. Conversar por teléfono imaginariamente con otras personas.
6. Juegos de semejanzas y diferencias.
9. Historietas en las que falta información que el niño debe completar. Por ejemplo,
se cuenta la historia “Pablo se dejó la ventana del cuarto abierta mientras dormía
por la noche. Al día siguiente no pudo ir a clase” y se hacen preguntas como ¿Qué
le pasa? ¿Es invierno o verano? ¿Qué diría su madre?

ENSEÑANZA DE LA LECTOESCRITURA
Si el niño alcanza la edad apropiada (6-7 años, dependiendo del colegio), sigue
en tratamiento logopédico para superar el retraso lingüístico y dispone de las
habilidades previas necesarias, sería apropiado que el logopeda trabaje con los
profesores para diseñar un programa de enseñanza de lectoescritura apropiado y
ajustado a cada caso. Existen numerosos manuales que pueden facilitar esta
labor, algunos de los cuales se mencionan en la bibliografía adicional
proporcionada en este mismo tema de la asignatura.

ATENCIÓN ESCOLAR
Realizar adaptaciones del currículum educativo: comprenderían la modificación de
aspectos como los contenidos y objetivos, la metodología, las actividades, el modo
de evaluar, los horarios, el agrupamiento de alumnos, etcétera.
Contribuir a una adecuada formación del profesorado: generalmente, este
profesorado no cuenta con información específica sobre este tipo de
problemáticas que estén basadas en investigaciones contrastadas, y suelen
necesitar pautas para interactuar con los niños y dirigir sus aprendizajes. Entre
dichas pautas, podemos sugerir algunas de las mencionadas anteriormente al
hablar de la atención a las familias.

¿Cómo se diagnostica el trastorno específico del lenguaje en los


niños?
Una de las primeras personas que sospechará que un niño podría tener el TEL
suele ser un padre o un maestro de preescolar o de la escuela primaria. En el
diagnóstico pueden participar varios profesionales del habla y del lenguaje,
incluyendo un fonoaudiólogo o patólogo del habla-lenguaje (un profesional de la
salud capacitado para evaluar y tratar a niños con problemas del habla o del
lenguaje).

Las habilidades en el lenguaje se miden usando herramientas de evaluación que


determinan la capacidad del niño de construir frases y mantener las palabras en
el orden correcto, el número de palabras en su vocabulario y la calidad de su
lenguaje hablado.

Algunas de las pruebas usan interacciones entre el niño y títeres u otros juguetes.
De esta manera, se pueden evaluar las normas específicas de la gramática,
especialmente el uso incorrecto de los tiempos verbales. Estas pruebas se pueden
utilizar con los niños de 3 a 8 años de edad y son especialmente útiles para
identificar a los niños con el TEL, en cuanto entran en la edad escolar.

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