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Aborto: Perspectivas y Consecuencias en Perú

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1. ¿Qué es el aborto?

La Medicina entiende por aborto toda expulsión del feto, natural o provocada, en el período
no viable de su vida intrauterino, es decir, cuando no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Si
esa expulsión del feto se realiza en período viable pero antes del término del embarazo, se
denomina parto prematuro, tanto si el feto sobrevive como si muere.

El Derecho español, al igual que el Derecho Canónico, considera aborto la muerte del feto
mediante su destrucción mientras depende del claustro materno o por su expulsión
prematuramente provocada para que muera, tanto si no es viable como si lo es.

En el lenguaje corriente, aborto es la muerte del feto por su expulsión, natural o provocada, en
cualquier momento de su vida intrauterino.

Desde que se produce la fecundación mediante la unión del espermatozoide con el óvulo,
surge un nuevo ser humano distinto de todos los que han existido, existen y existirán. En ese
momento se inicia un proceso vital esencialmente nuevo y diferente a los del espermatozoide
y del óvulo, que tiene ya esperanza de vida en plenitud. Desde ese primer instante, la vida del
nuevo ser merece respeto y protección, porque el desarrollo humano es un continuo en el que
no hay saltos cualitativos, sino la progresiva realización de ese destino personal. Todo intento
de distinguir entre el no nacido y el nacido en relación con su condición humana carece de
fundamento

En el Perú, distintos grupos de ciudadanos buscan despenalizar el aborto en caso de violación.


La Comisión de Justicia del Parlamento ha decidido aplazar el debate del proyecto de ley
presentado por las aquellas organizaciones hasta nuevo aviso. En ese contexto, la doctora Luz
Pacheco, directora de estudios del Programa Académico de Derecho en Campus Lima, fue
invitada por los alumnos del Taller de Lenguaje Periodístico Televisivo de la UPC para exponer
su punto de vista en el programa de televisión ‘Enlace 214’.

¿Qué opina de la postura que está a favor de la despenalización del aborto en caso de
violación?

Lo fundamental es determinar si cuando se dice “Déjala decidir”, la mujer está decidiendo


sobre su cuerpo o sobre otra persona. Quienes están a favor de la despenalización del aborto
plantean que la calidad de ‘persona’ se adquiere con el nacimiento. Esta idea arcaica responde
a la mentalidad el siglo pasado cuando no se tenía idea de cuándo empezaba la vida humana.
Hoy gracias a la genética se sabe con mucha claridad que la vida humana empieza en la
concepción. Por ello, nuestra Constitución Política del Perú de 1993, el Código de los Niños y
Adolescentes y el Código civil le reconocen al concebido todos los derechos que los puedan
beneficiar.

Entonces, ¿las mujeres no tienen derecho a decidir?

Yo creo que es más preciso hablar de los derechos del niño por nacer. Está demostrado por el
padre de la genética moderna, Jerone Lejeune, descubridor del gen que origina el Síndrome de
Down, que a los ocho días ya late el minúsculo corazón del concebido, sus brazos, sus piernas,
su cabeza, su cerebro están esbozados. Él, y solo él, cita el autor, es el que interrumpe el ciclo
menstrual de su madre. Y en estas foto se puede apreciar cómo dos bebés de seis y diez
semanas tienen todos los miembros del cuerpo.

Estas imágenes pueden herir sensibilidades.


¿Usted está en contra de cualquier tipo de aborto?

La medicina ha evolucionado tanto que esos casos de elegir entre la vida de la madre o el hijo
casi ya no se presentan. Si se presentara, lo que tiene que hacer el médico es salvar la vida de
ambos. Si uno de los dos muere en el camino, es una situación muy distinta a la de decir “Te
mato porque no quiero que me estorbes”.

Si observamos, por ejemplo, cómo se realiza un aborto por inyección salina, se observa
claramente el sufrimiento el bebé en su llanto y gemido. Para mí, eso es un asesinato. Por su
parte, el Dr. Richard Coleman realizó un estudio muy completo que abarcó toda la literatura
cualitativa y cuantitativa sobre esta materia, comprendida entre los años 1995 a 2009. En base
a una muestra de casi 900 mil mujeres pudo concluir que las mujeres que interrumpieron el
embarazo en forma involuntaria, tuvieron secuelas de estrés hasta cinco años después. En
cambio, las que lo hicieron voluntariamente tuvieron después tendencias suicidas y
presentaron adicciones. Por ello, se puede afirmar que el aborto es más dañino a la mujer que
un embarazo no deseado.

¿Despenalizar o Legalizar el aborto?

Son términos distintos, sin embargo, cuando no se penaliza el aborto, que implica matar a un
inocente, el mensaje que se da a la población es que este hecho no merece el reproche social,
lo cual es muy perjudicial para la vida social.

El aborto es una cuestión jurídica y también moral: las dos cosas al mismo tiempo e
inseparables. La ley que lo legitima es una ley injusta e inicua. Por tanto, no debe ser
secundada. El aborto es una hecatombe; más de 90.000 abortos cada año, los dos últimos, que
no pueden dejar indiferentes a nadie, tampoco a los responsables de la cosa pública
(Gobiernos, Parlamento, Senado, TC), que debieran pensar en el bien común, en el de las
personas, en el porvenir de la Nación. Quien niegue la defensa de todo ser humano más
inocente y débil, el ser humano concebido y no nacido, como si fuese una cosa, un «algo»,
comete una violación gravísima del orden jurídico y hablar ético-moral. Y, entonces, ¿Qué
sentido tiene hablar de la defensa de los hombres, de sus derechos fundamentales,… si no se
protege a un ser humano inocente y débil, o se llega incluso a facilitar los medios o servicios
públicos o privados, para destruir, sin embargo, vidas humanas e indefensas iguales en
dignidad a otros seres humanos, quizá no inocentes y que se pueden defender por sí mismos?

El respeto absoluto a la vida de un ser humano inocente es norma de comportamiento privado


o público, que debe estar sujeto a ley, para todos los hombres y mujeres que quieran vivir con
la ley y ética y moralmente. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente provocada por
la violencia de un semejante; se minaría el fundamento de la sociedad y del Estado de
Derecho. La introducción de una ley permisiva del aborto hasta considerarlo como un derecho
–¡derecho a matar!– que es a lo que parece que se apunta; se ha apuntado como la afirmación
de un principio de libertad; pero preguntémonos si no es por otros criterios. Pero pienso que
en este fenómeno triste e involutivo, retardatario, nada progresista quien ha sido derrotado es
el hombre y la mujer, la Humanidad, pero también ha sido derrotado el médico, el personal
sanitario, el juez, el jurista, el político. Es urgentísimo recordar y exigir que «la vida humana es
sagrada e inviolable en cada momento de su existencia, también en el inicial que precede al
nacimiento. El hombre, desde el seno materno, pertenece a Dios que lo escruta y conoce todo,
que lo forma y lo plasma con sus manos, que lo ve mientras es todavía un pequeño embrión
informe y entrevé al adulto de mañana, cuyos días están contados y cuya vocación está ya
escrita en el “libro de la vida”» (Juan Pablo II, EV, 61)

El respeto absoluto a la vida de un ser humano inocente es norma de comportamiento privado


o público, que debe estar sujeto a ley, para todos los hombres y mujeres que quieran vivir con
la ley y ética y moralmente. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente provocada por
la violencia de un semejante; se minaría el fundamento de la sociedad y del Estado de
Derecho. La introducción de una ley permisiva del aborto hasta considerarlo como un derecho
–¡derecho a matar!– que es a lo que parece que se apunta; se ha apuntado como la afirmación
de un principio de libertad; pero preguntémonos si no es por otros criterios. Pero pienso que
en este fenómeno triste e involutivo, retardatario, nada progresista quien ha sido derrotado es
el hombre y la mujer, la Humanidad, pero también ha sido derrotado el médico, el personal
sanitario, el juez, el jurista, el político. Es urgentísimo recordar y exigir que «la vida humana es
sagrada e inviolable en cada momento de su existencia, también en el inicial que precede al
nacimiento. El hombre, desde el seno materno, pertenece a Dios que lo escruta y conoce todo,
que lo forma y lo plasma con sus manos, que lo ve mientras es todavía un pequeño embrión
informe y entrevé al adulto de mañana, cuyos días están contados y cuya vocación está ya
escrita en el “libro de la vida”» (Juan Pablo II, EV, 61)

Uno de los problemas de mayor preocupación en el Perú es la alta tasa de embarazo


adolescente. Según el INEI, el 13% de las adolescentes entre 15 y 19 años ya son madres (11%)
o están gestando por primera vez (2%). El 41.8% quiso ese hijo/a después. Los mayores
porcentajes de adolescentes que son madres o están embarazadas (37%) se presentan entre
las mujeres sin educación (Encuesta Demográfica y de Salud Familiar 2000 - ENDES, Lima,
2001). De las adolescentes, el 14% ha utilizado alguna vez algún método anticonceptivo, 10%
métodos modernos y el 7.5% los llamados tradicionales. Sin embargo, solo el 8.8% utiliza en la
actualidad algún método anticonceptivo, 5.6% uno moderno y 2.9% uno “tradicional” (INEI).
De otro lado, la muerte materna, en el grupo de jóvenes entre 15 a 19 años, alcanza una tasa
de 362 por cien mil nacimientos (INEI). Del total de estas muertes, el 15% es adolescente y,
dentro de éstas, el 20% es por aborto. (Távara, L.)En el Perú, una de cada tres personas es
adolescente o joven. Es esencial brindarles la educación sexual necesaria para que tomen
conciencia de las consecuencias que implican tener una vida sexual sin protección.

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