MÓDULO 1 – SECCIÓN 2
Escenarios de aplicación de la metodología ABP previos a la pandemia
Covid-19
La pandemia de COVID-19, que en nuestro país comenzó con fuerza en marzo
de 2020, implicó para el sistema educativo argentino (y de gran parte del mundo)
un desafío nunca antes visto, al menos no en la escala y duración que alcanzó.
La medida del Aislamiento Social Obligatorio (“cuarentena”), excepcional e
inimaginable días antes de que se implementara, tuvo lugar, para colmo de
males, al comienzo del ciclo lectivo, en el momento en que los grupos de alumnos
y docentes comienzan a conocerse, encontrarse o a reencontrarse. La pregunta
central que caracterizó a este momento fue ¿puede la escuela funcionar sin la
presencia simultánea de docentes y alumnos en un mismo espacio? ¿De qué
manera? ¿Hasta qué punto es posible enseñar y aprender en estas
circunstancias?
No sabemos cómo se habría respondido esta pregunta en otros momentos
históricos, pero hoy, transitando ya la tercera década del siglo XXI tenemos
algunos indicios. Más allá de la importancia de la presencialidad para la
construcción de vínculos humanos y educativos, la experiencia de “virtualización”
forzosa del 2020 mostró la potencia de las tecnologías para construir espacios
en común y habilitar el trabajo con otros. Así, por ejemplo, muchos docentes
pudieron enviar las tareas por grupos de whatsapp o redes sociales, alguns
dieron clase por Zoom o Meets; otros contaron con plataformas educativas
donde subir videos, audios o textos y dónde recibir trabajos de los alumnos.
Conocemos también las limitaciones de la virtualidad, la falta de conectividad en
muchas escuelas y hogares, la desorganización de tiempos y espacios, los
problemas para gestionar grandes grupos, [Link]én consideramos que la
presencialidad es fundamental para la tarea histórica de nuestras escuelas. No
obstante, es claro que la tecnología ha permitido sostener el vínculo entre
escuela y alumnos, y, en muchos casos, apoyar los aprendizajes. En un marco
de incertidumbre en el que, a un año de iniciada, la pandemia no ha
desaparecido, existe una oportunidad de apoyarse tanto en estas experiencias
como en otras que, enfocadas en la innovación pedagógica permiten sacar
provecho de las herramientas tecnológicas para generar nuevas propuestas que
estimulen la motivación, el trabajo colaborativo, las habilidades de comunicación
y la vinculación entre la escuela y las comunidades.
En este marco, el Aprendizaje Basado en Proyectos ofrece una excelente
plataforma para convertir en virtud la necesidad. Esto es, aprovechar las
posibilidades de comunicación, búsqueda de información y de
creación/expresión para promover aprendizajes complejos y significativos con
independencia del lugar físico en el que transcurran las clases.
Internet y los aprendizajes extraescolares
La disponibilidad de equipos y conectividad en las casas y en muchas escuelas
del país dio lugar en los últimos años a algunas experiencias educativas
innovadoras que buscaron combinar la presencialidad con instancias de trabajo
virtual ya sea a través de plataformas educativas, redes sociales, blogs o sitios
web. Ya en estas experiencias se evidencia que la incorporación de Tecnologías
de la Información y Comunicación (TIC) en el aula no implica solo ampliar el
espacio físico del aula permitiendo el trabajo más allá de la escuela, sino también
una transformación de la clase tradicional en sus formas de enseñar y
aprender, en el acceso a los contenidos, en el tipo de actividades que se
proponen a los estudiantes y en las formas de trabajo escolar.
Con el desarrollo de las llamadas tecnologías de la web 2.0, aquellas que
permiten producir y publicar contenidos en internet tanto en forma individual
como colectiva (las wikis, los blogs, redes sociales, plataformas de video y
podcast, entre otras) millones de niños y adolescentes en todo el mundo se
convirtieron en creadores de contenidos diversos: historias, videojuegos,
artículos en blogs, participación en foros para compartir gustos y preferencias...
Estas producciones ponen en juego habilidades complejas como la búsqueda y
selección de información, la expresión en lenguajes diversos y las habilidades
de comunicación.
Otra característica de estos aprendizajes extraescolares es su carácter
colaborativo. Gracias a la tecnología podemos producir con otros, como
sucede con los documentos colaborativos de Google Drive, o con el caso de las
wikis, sitios web que se alimentan de las contribuciones de muchas personas
siguiendo el modelo de la “enciclopedia” o del libro de múltiples actores.
Frente a esta realidad, algunos docentes innovadores comenzaron a
preguntarse cómo recuperar estos saberes para enseñar y aprender en la
escuela. Así, la inclusión de las TIC en las aulas vino de la mano de un replanteo
acerca de lo que los alumnos podían hacer para construir sus aprendizajes y ya
no solo lo que el docente podía o no enseñar.
En este contexto, el Aprendizaje por Proyectos permite articular en una
propuesta didáctica el uso de las tecnologías con formas de aprendizaje activo
en las que los estudiantes se involucran en problemáticas de la comunidad,
investigan, colaboran y producen materiales.
La pandemia de COVID-19 y sus múltiples impactos en la comunidad (familiar,
escolar, local, nacional) puede ser un excelente disparador para un proyecto
educativo. Supone partir de una necesidad, reflexionar, investigar y producir
acciones para darle respuesta.
Los roles educativos en el Aprendizaje Basado en Proyectos
El trabajo basado en proyectos suele permitir a los alumnos cierto margen de
elección respecto a los temas que se van a trabajar. Esta posibilidad de elección,
más o menos restringida a los contenidos curriculares y el calendario académico,
implica ya una toma de posición respecto de los roles que presenta
habitualmente la escuela, con un alumno pasivo que recibe información y da
cuenta de aprendizajes bajo el formato examen, y un docente que es el
responsable de darle las informaciones y explicaciones necesarias.
En el ABP los estudiantes se comprometen y responsabilizan por sus
aprendizajes desde la elección del tema hasta el producto final, que suele
involucrar una instancia de socialización de las producciones, que, a veces, más
allá de los límites de la escuela (por ejemplo, puede plantearse una producción
que llegue a la comunidad, como una campaña de prevención para la salud).
En un proyecto, a menudo los estudiantes tienen que buscar información (y
evaluarla), seleccionarla y procesarla para resolver un problema o comunicar con
un fin determinado. Se trata, en definitiva, de un aprendizaje activo que va
mucho más allá de leer o asimilar pasivamente información.
Por otra parte, en la medida en que el ABP propone un proceso para llegar a una
producción final, esto requiere de los alumnos la capacidad de organizar sus
esfuerzos, planificar y colaborar entre ellos.
La Unesco utiliza la metáfora del ecualizador para señalar la presencia, en
distinta medida o peso relativo de una serie de tareas y elementos que supone
el ABP. La idea detrás del ecualizador es que estas diferentes tareas pueden
ajustarse de acuerdo a las necesidades del curso y los objetivos de aprendizaje.
([Link] pag 13)
Por su parte, el docente a lo largo de las diferentes etapas del proyecto actúa
como guía de los aprendizajes, ofreciendo su mirada y retroalimentación de
acuerdo al momento en que se encuentre los alumnos, marcando correcciones
oportunas, y promoviendo la reflexión y la discusión. Además, ayuda a que los
estudiantes cumplan con las tareas de acuerdo al calendario establecido y facilita
el camino cuando se presentan obstáculos difíciles de resolver, ofreciendo
alternativas.
Además, actúa como “curador” de contenidos. Como si se tratara del experto
del museo que elige qué obras se deben exponer de acuerdo a determinados
criterios y recorridos temáticos, el docente elige aquellos materiales, aquellas
fuentes de información que los estudiantes pueden usar de forma segura para
resolver las tareas que propone el proyecto. Esta selección de los materiales
debe hacerse con una mirada crítica y orientada por los objetivos de
aprendizaje.
Lo que el docente no hace en el ABP es imponer su mirada acerca de lo que el
proyecto es o debe ser. En cambio, ayuda a que el trabajo de sus estudiantes
exprese sus miradas y sus formas de trabajar.
Por otro lado, una de las particularidades del ABP es que suele involucrar la
participación de gran cantidad de actores: instituciones que se coordinan con
otras instituciones y a la vez con los miembros de cada una; docentes que
trabajan con sus pares de otras disciplinas (tanto de su escuela como de otras
escuelas); estudiantes que aportan producciones individuales a las de los grupos
en los que trabajan… todos ellos embarcados en lograr los objetivos de una
misma tarea.
Clase tradicional ABP
Docentes Rol fuertemente Docente como guía y curador de contenidos. Facilita
expositivo. Es la única o el trabajo, ofrece alternativas y da retroalimentación
principal fuente de
conocimiento.
Alumno Rol pasivo. Rol activo: busca y procesa información. Produce y
Asimila la información que experimenta.
brinda el docente. Múltiples roles en las actividades planteadas
Aprendizaje Asume responsabilidad por su aprendizaje
predominantemente
individual.
Actores: docentes - Múltiples actores: otros docentes, instituciones,
Alumnos comunidad, etc.
La importancia de la colaboración
Un aspecto central del ABP es la colaboración entre estudiantes. Colaborar en
el marco de un proyecto implica que la meta del proyecto (pero también del
aprendizaje) solo puede alcanzarse con otros. Como afirman Garzon y colegas
(2010)1
Para colaborar con otros es necesario que en el proyecto se encuentren por lo
menos dos participantes (por participantes se entiende alumnos en forma
individual o en pequeños grupos liderados por sus docentes) que trabajen en un
tema común, no sólo simultáneamente en el tiempo, sino también de forma
coordinada generando una interdependencia positiva. Esto implica:
● compartir responsabilidades,
● dar y recibir apoyo (emocional y cognitivo),
● argumentar las propias decisiones y aceptar resoluciones de otros
● establecer acuerdos,
● escuchar opiniones, intercambiar información y puntos de vista,
● comparar ideas, interpretaciones y representaciones alternativas
(Stone, 2006).
El trabajo con otros se da en el marco de una interdependencia positiva (Kagan
S., 1994), esto es, la comprensión, por parte de los alumnos, que dependen unos
1
Garzón, M.; Manso, M; Rodríguez, C. & Pérez, P. (2010). Proyectos Educativos:
Estándares para Lograr una Integración Efectiva de las TIC y una Auténtica
Colaboración entre los Participantes. 17th Annual iEARN International Conference
Barrie, Ontario, Canadá
de otros y que su éxito personal está directamente relacionado con el éxito del
resto del grupo.
En este marco, la colaboración puede tomar distintas formas: los estudiantes
pueden colaborar todos haciendo una misma tarea o bien pueden establecer
roles dentro de los grupos para realizar las distintas actividades. Estos roles
dependen de la edad de los alumnos y de los objetivos tanto del proyecto como
de la secuencia didáctica.
La organización del proyecto
Objetivos
Como mencionamos, el ABP suele partir de la identificación de una necesidad o
problemática capaz de suscitar la motivación o interés de los estudiantes a la vez
que abordar contenidos curriculares de una manera activa. Los estudiantes se
enfocan en este problema y elaboran un plan -o siguen una serie de pautas- para
resolverlo. Ello requiere claridad sobre el producto final del proyecto, que orienta
todas las acciones.
Los proyectos apuntan a conseguir un resultado a través de la realización de
tareas estructuradas en forma secuencial de modo que se alcancen mejoras
incrementales. En este sentido, el punto de partida para trabajar en proyectos
colaborativos consiste en plantear objetivos específicos para el proyecto sin
descuidar los objetivos propios de nuestro trabajo en el aula.
Tareas o actividades
Una vez definidos los objetivos específicos del proyecto debemos generar una
propuesta de actividades que oriente a los alumnos en las distintas etapas del
proyecto, desde la fase inicial de investigación o análisis de la problemática hasta
la producción final que deberán presentar los estudiantes pasando por la
organización de la información y el trabajo colaborativo. Las actividades deben
ser relevantes, colaborativas y en lo posible, motivadoras.
Calendario
A la hora de implementar un proyecto los responsables del proyecto (docentes,
directivos) deben establecer claramente y desde un principio la secuencia de
actividades a realizar y los tiempos destinados a cada una. Como muchos
proyectos educativos involucran a distintos actores e instituciones (puede haber
proyectos interdisciplinarios e interescolares), por un lado, y, por otro, pueden
llevar mucho tiempo, la organización del trabajo y el cumplimiento del calendario
son factores esenciales para el éxito del proyecto. Incluso si el proyecto se
implementa solo en un curso respetar los tiempos es importante para que no
haya desfases en el trabajo de los grupos o alumnos.
Recursos y Materiales
El ABP suele dar un lugar importante a los recursos tecnológicos (TIC), ya sea
como fuentes de información, como herramientas para producir y experimentar
o -no menos importante- como medios de comunicación y publicación de los
aprendizajes. Así, a la hora de planificar un ABP debemos tener en claro qué
recursos necesitamos y cuál es su disponibilidad real.
Evaluación
El ABP suele estar orientado a la actividad constante de búsqueda de
información y producción de los alumnos, pero también al aprendizaje
colaborativo en la interacción entre docentes y estudiantes, centrado –en general
en el análisis de problemáticas de carácter local. En este sentido, la evaluación
debe complejizarse para incluir las diferentes etapas y actividades que propone
el proyecto, por un lado, y, por otro, para atender a las distintas dimensiones
(saberes, habilidades, actitudes, desempeño) que se ponen en juego en un
proyecto. Una herramienta útil para evaluar estos aprendizajes es la llamada
matriz o rúbrica de evaluación, que define una serie de pautas o criterios a valorar
y niveles de desempeño para cada uno de ellos. Retomaremos la evaluación en
la sección 4 de este módulo.
Para ampliar: La International Education and Resource Network (IEARN)
conecta escuelas de todo el mundo para implementar proyectos colaborativos.
En su sitio web pueden explorar una gran cantidad de proyectos que involucran
escuelas de diferentes países. [Link] (El sitio está en
inglés pero ofrece la posibilidad de traducción automática a diferentes idiomas)
A continuación encontrarán algunos ejemplos de Aprendizaje basado en
proyectos
La Enseñanza y Aprendizaje Basados - Panorama OEI - Pag. 24 a 31
[Link]
[Link]
Aprendizaje basado en Proyectos - Material de capacitación docente- Dirección
de Educación Secundaria-Provincia de Buenos Aires.
[Link]
proyectos.pdf19
Programando cuentos maravillosos: programación y mucha imaginación-
Profuturo.
[Link]
programacion-y-mucha-imaginacion/