MÓDULO V: CONTROL SOCIAL
El control social
Los diversos autores que han estudiado el control social reconocen que hay una variedad
de interpretaciones y conceptualizaciones del mismo, algunas derivadas de la evolución del
pensamiento sociológico y otras por la visión disciplinaria desde la que se realiza. Para los
efectos de este curso, vamos a tomar el enfoque sociológico que se refiere al control social
orientado hacia la búsqueda de equilibrio de una sociedad, mismo que se desarrolla en la
interacción de sus integrantes (regulación social), el cual se logra a través de diferentes
mecanismos.
González Rodríguez (2010: 7) señala que el sociólogo estadounidense Edward Ross acuñó
el término control social, enfocándose en el orden y la organización de la sociedad, para la
búsqueda de una estabilidad en la misma, a partir de la aceptación de valores comunes entre
sus integrantes. Es decir que, originariamente, el concepto no contemplaba los mecanismos
coercitivos de control estatal (legales y políticos), sino se basaba en la persuasión que la
sociedad podía hacer sobre sus propios miembros a través de la interacción social.
La Escuela de Chicago1 desarrolla el concepto considerando la interacción social como base
de la comunicación social, la cual tendría la capacidad cohesionadora del consenso social.
Comienza a verse el papel central del Estado en el control estratégico, fundamentalmente a
través del Derecho. Por ello es que Bergalli plantea que el origen sociológico del concepto
1
La Escuela de Chicago se refiere a los trabajos de investigación realizados por profesores y
estudiantes de la Universidad de Chicago, entre 1915 y 1940, fundamentalmente orientados a la
problemática urbana de dicha ciudad; es una escuela de pensamiento social. Según Fernando Azpurua
(La Escuela de Chicago. Sus aportes para la investigación en ciencias sociales. Sapiens. Revista
Universitaria de Investigación, vol. 6, núm. 2, julio-diciembre, 2005, pp. 25-35. Universidad Pedagógica
Experimental Libertador. Caracas, Venezuela), dicha escuela “promueve la utilización de
procedimientos con fines científicos, como instrumentos para la interpretación de aspectos de la
realidad social en la búsqueda de la aproximación científica.” (p. 25) Desarrolla investigaciones
empíricas, a partir de la “observación participante del investigador” (p. 27), haciendo aportes al
paradigma de la investigación cualitativa.
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está relacionado con una búsqueda de paliar las tensiones ocurridas en la sociedad, por la
explotación, la marginación, la violencia, etc. (González Rodríguez, 2010: 9)2
Entonces, el control social puede ser considerado como el conjunto de prácticas, actitudes
y valores que tienen la finalidad de regular y mantener un orden en la sociedad, el cual
puede desarrollarse de forma coercitiva o persuasiva. El control social se ejerce a través del
establecimiento de normas sociales, leyes (Derecho), instituciones (como la religión, los
medios de comunicación social y la escuela), las jerarquías establecidas en la cultura social,
así como las costumbres y comportamientos que se definan en la misma. Hay quienes
también se refieren al conjunto de presiones que guían a las personas en sus actividades,
estableciendo modelos normativos3.
Parsons concibió el control social como una forma de mantener el equilibrio en la estructura
social. Planteaba que la “desviación” era una tendencia motivada para que una persona
actuara en contra de alguna o algunas normas o pautas sociales. Para ello es que se recurre
a la búsqueda de consenso de esas normas y al establecimiento de mecanismos que las
hagan funcionar. Esas normas serían elementos preventivos de la “desviación” que, al ser
desobedecidas, dan lugar a que se utilicen otros mecanismos de coerción para “restaurar el
equilibrio”.4
Márquez Estrada lo define como “el conjunto de medios sociales que buscan ordenar y
regular el comportamiento humano externo en diversos aspectos, estableciendo los límites
de la libertad, buscando socializar a sus miembros.” (2011: 66) El objetivo del control social
es “crear hábitos colectivos de conducta: prácticas sociales, usos, costumbres, creencias,
convicciones”. (Márquez Estrada, 2011: 66)
2
También puede verse: García Pablos de Molina, Antonio. Criminología. Fundamentos y principios
para el estudio científico del delito, la prevención de la criminalidad y el tratamiento del delincuente.
CEC-INPECC, Perú, 2007.
3
Ver: Sozzo, Máximo. Grande es la confusión bajo el cielo. Notas sobre la noción de control social y
la reconstrucción de un saber crítico sobre la cuestión criminal. En: Revista de Ciencias Sociales, No.
4, ed. C. Álvarez Mdco. 1998, Pp. 484-485.
4
Ver: Parsons, Talcott. El derecho y el control social. 1962.
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González Rodríguez lo define “como un proceso de integración social de amplio espectro,
consistente en la interrelación funcional sistémica de la totalidad de los componentes
estructurales, funcionales y organizativos que participan en las estrategias controladoras y
destinadas a regular la conducta individual, mantener la estabilidad grupal y garantizar el
orden social, mediante los recursos de la persuasión y la coerción.” (2010: 22)
No hay que confundir este concepto sociopolítico con lo que en la actualidad algunas
personas llaman control social5, que se refiere a un ejercicio de ciudadanía, es decir, la forma
en que la ciudadanía controla las actuaciones del Estado, la incidencia ciudadana, incidencia
política desde la sociedad civil, o cabildeo. Esto, desde la sociología moderna, se concibe
como auditoría social o capacidad de agencia.
En resumen, De la Cruz Ochoa plantea que “el objetivo del control social es defender ese
estado social que interesa a quienes controlan el poder, los que se encuentran obviamente
interesados en preservar y defender el statu quo social…” (2000: 44)
Medios, mecanismos o métodos de control social
Las fuerzas del control social actúan para mantener el equilibrio social, a través de
mecanismos formales como: reglamentos, clasificadores, propaganda, educación, ideología,
etc., o mecanismos informales, como: socialización, valores, tradiciones, entre otros. De la
Cruz Ochoa señala que “son el conjunto de procedimientos por los que una sociedad, un
grupo o un líder personal, presionan para que se adopten o mantengan las pautas de
comportamiento externo o interno y los valores considerados necesarios o convenientes.”
(2000: 44)
5
Ver: Ordoñez Valencia, Hugo y Diego Trelles Vicuña. Control social en la participación ciudadana:
una visión desde los servicios públicos locales. Universidad Católica de Cuenca, Ecuador. En: Revista
de Ciencias Sociales (Ve), vol. XXV, núm. 4. 2019, Universidad del Zulia. También USAID / Ciudadanía
Activa. Manual para el control social y la incidencia en políticas públicas. Quito, Ecuador, 2011.
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Se identifica también que hay “agencias” de control social que tienen funciones dentro de
la sociedad, refiriéndose a grupos humanos-sociales u organismos, como la familia, la
comunidad, el grupo étnico, el grupo religioso / iglesia, la ciencia, los partidos políticos, los
sindicatos y otras organizaciones. (González Rodríguez, 2010: 26)
El Estado utiliza diversas formas e instrumentos de control social, unos ideológicos y otros
económicos, así como instrumentos de coerción física. Algunos de estos mecanismos son
más bien informales o difusos, en tanto no están claramente definidos o institucionalizados
para el control social, como los medios de comunicación social, la educación no formal, las
normas morales, las religiones, es decir, lo que no está escrito en una norma específica.
Transmiten hábitos y comportamientos que son “deseados” en la sociedad, de conformidad
con el poder dominante, hegemónico.
Los mecanismos informales se desarrollan básicamente en la comunidad, donde está la
familia, y cumplen “la función básica de disciplinamiento del individuo, garantizando con
ello su adaptación conformista a la vida social mediante la interiorización de las normas y
valores vigentes en la sociedad, de forma tal que su cumplimiento llega a convertirse en un
imperativo interno del individuo, a partir de un acatamiento volitivo de esas normas.”
(González Rodríguez, 2010: 29)
El poder es la capacidad de imponer normas obligatorias para todas las personas, mismas
que son aplicadas incluso a través de violencia física para castigar su contravención; en esa
línea, el Estado es el conjunto de instituciones que establecen e imponen esas normas
(González Rodríguez, 2010: 13).
Por otro lado, hay medios o instrumentos formales o institucionalizados, establecidos en
normas, leyes, estatutos, etc., contra las conductas “no deseadas” en la sociedad. Por
ejemplo, la educación formal, el derecho, el aparato judicial, el sistema penitenciario.
El control ideológico del Estado es un mecanismo a través del cual se traslada el
pensamiento hegemónico, la ideología prevaleciente, con el objetivo de que las personas
no cuestionen la dominación; esto se hace a través de medios formales e informales, como
la Escuela, las iglesias y los medios de comunicación tradicionales. El ordenamiento jurídico
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es uno de los mecanismos de control o dominación ideológica del Estado, pues regula esos
dispositivos de dominación en el plano de las relaciones sociales. A través de la coerción
(institución policial y penitenciaria, incluidas), hace cumplir esas leyes y normas o castiga a
quien las rompe.
Puente señala que Guillermo O’Donnell establece un control social horizontal, como “la
existencia y actuación de agencias estatales que tienen autoridad legal y están fácticamente
dispuestas y capacitadas para emprender acciones, que van desde el control rutinario hasta
sanciones legales” y un control social vertical, que se refiere “al ejercicio de las elecciones
electorales”. (2008: 8)
Travis Hirschi6 se refiere a cuatro instancias de control social: la familia, la escuela, el grupo
de pares y la aspiración a líneas convencionales de acción, es decir las expectativas de futuro.
La familia es la primera influencia que reciben las personas, es su primer espacio de
socialización, su primera escuela de vida, donde aprende sus primeros valores y principios,
mismos que estarán presentes el resto de su vida, aunque sea a veces para tratar de negarlos.
La presencia del vínculo familiar siempre acompaña a la persona, aunque la persona se
encuentre lejos de la familia, o que la relación familiar se haya roto por daños extremos,
inclusive. En la familia es donde se comienza a establecer el control, donde se aprende
inicialmente qué está bien y qué está mal, a partir del apego que hay entre adultos-as y
niños-as, no importa el tipo de familia que sea. Otro elemento a considerar es que la
personalidad se forma en los primeros cinco años de vida, que generalmente transcurren
bajo la influencia de la familia.
La segunda institución de control social, la escuela, es controlada ya desde el Estado. En ella
se refuerzan los valores que se espera hayan sido inculcados en la familia. En general, la
tendencia de la escuela es a enseñar cuáles son las conductas aceptadas en la sociedad,
6
Citado por Sepúlveda Ponce, Javier y Mario A. García Martínez (2019). Factores generadores de
desviación social: un análisis desde factores sociales. En: Revista Eletrônica do Programa de Mestrado
em Direitos Humanos, Cidadania e Violência/Ciência Política do Centro Universitário Unieuro. Brasília,
número 29, Janeiro a Junho de 2020. Pp. 130-153.
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inculcando la responsabilidad, el compromiso, la dedicación al estudio, etc., intentando que
esos valores funcionen contra la posibilidad de que la persona caiga en la delincuencia,
como se ha dicho de los estudiantes problemáticos, los que no se comprometían con la
educación y con el grupo.
Un tercer modo de control social es el grupo de pares, es decir las personas con las que se
pasa la mayor parte del tiempo, las que pueden ser ejemplo o a quienes se respete; la
persona busca la aceptación de estos, que le consideren parte del grupo, y comparte
principios, valores, conceptos etc. Idealmente, estos deberían ser grupos que alienten una
conducta comprometida con la sociedad y no una conducta antisocial.
Por otro lado, Hirschi considera que las expectativas de la vida futura también ejercen control
social sobre las personas, porque el individuo considera las formas en las que va a lograr ese
objetivo de vida, ese plan de futuro; puede decidir si lo alcanza a través de trabajo y esfuerzo
o si busca formas fáciles o alejándose de las normas sociales si considera que le producen
un camino más tortuoso. Esto se relaciona con la concepción de que “los futuros
delincuentes viven en términos de inmediatez, mientras que los demás sujetos mantienen
una perspectiva bastante clara de aspiraciones futuras.”7
Derecho penal
El derecho es uno de los mecanismos de control social formal que utiliza el Estado para
asegurar su mantenimiento, es una modalidad sancionatoria del control social (González
Rodríguez, 2010: 27); de la Cruz Ochoa la llama “la más formal y dramática manifestación
del control social” (2000: 46), pero también reconoce que el “derecho no solo tiene un poder
coactivo sino también persuasivo y educador…” (2000: 46). El derecho penal surgió en la
propia construcción del Estado. El derecho penal es una rama del derecho dedicada al
castigo de las conductas delictivas; las sanciones penales son las más drásticas con las que
cuenta la sociedad para mantener el orden. Es el control social punitivo institucionalizado,
7
Ver Sepúlveda Ponce, Op. Cit. p. 138.
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en palabras de Márquez; cuenta con una serie de instituciones estatales que conforman el
sistema penal.
El Derecho surge como un sistema dentro de la sociedad, contiene un conjunto de normas.
Pueden existir varios tipos, como el derecho positivo, que contiene las normas escritas (leyes
y otras normas jurídicas), o el derecho consuetudinario (dictado por la costumbre). Para el
caso del control social, el más importante posiblemente sea el derecho penal, porque incluye
las normas y los castigos a aplicar para quienes las rompen.
Señala Márquez Estrada que el derecho penal se fundamentó inicialmente en el “binomio
responsabilidad moral-pena retributiva”, sin que hubiera “interés a la recuperación social del
delincuente” (2011: 69). Fue evolucionando al separar el pecado del delito y hacia la
concepción de que la pena debía tener como objetivo final la prevención del delito (como
aprendizaje social), por lo tanto, reconocer la necesidad de la recuperación social del
delincuente. De la misma manera, las penas corporales fueron alejándose del castigo físico
y la tortura.
El control penal (justicia penal) entra a funcionar cuando han fracasado los mecanismos
primarios de control social informal y las formas de control social formal más suaves, es decir
que el derecho penal debería ser la ultima ratio, de naturaleza subsidiaria, y no la primera
opción para el control social. Para hacerlo efectivo, el Estado cuenta con instituciones
específicas que hacen cumplir las “normas a partir de las cuales la conducta de las personas
puede ser valorada como no deseable por los grupos hegemónicos de poder que consideran
que debe ser punible.” (De la Cruz Ochoa, 2000: 50)
Lo ideal es que el Estado logre combinar de manera adecuada los dos tipos de control social
para una eficaz prevención del delito, pues la misión del derecho penal sería “la reafirmación
y el aseguramiento de las normas fundamentales de la sociedad y la cultura jurídica” lo que
se logra “…reforzando los valores ético-sociales de la acción y afianzando el reconocimiento
normativo.” (De la Cruz Ochoa, 2000: 51)
Como sabemos, las conductas delictivas son definidas según los principios de cada sociedad,
determinados no solo por la temporalidad, sino por el régimen en el cual viven. Así, por
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ejemplo, para unas sociedades es un delito el aborto y para otras no lo es; para unas
sociedades es delito la bigamia y para otras es totalmente legítima la poligamia; en tiempos
pasados, la tortura era una forma de castigo, hoy prácticamente está prohibida, aunque no
se ha abolido su práctica en su totalidad.
Control social en la actualidad
Un elemento a destacar es el cambio de paradigma mundial de seguridad en las últimas
décadas, pasando del paradigma de la seguridad social (Welfare State) al de la seguridad en
sí misma. Pegoraro8 señala que esto ha llevado a una desinversión estatal y la
mercantilización de las relaciones sociales, usando el argumento sobre la necesidad de
estabilidad en la economía y apelando a las bondades del mercado y la competitividad. Esto,
de una u otra forma, implica cambios también en el control social. En los países de
parlamentarismo, se ejercía control sobre el poder ejecutivo, buscando un equilibrio de
poderes, lo que se convirtió en una excepción y no en la regla. Es decir, concentración del
poder en el Ejecutivo y los grupos cercanos a él, especialmente grupos económicos que
buscan, fundamentalmente, su ganancia, en detrimento de la estabilidad laboral, la
contratación colectiva y otros derechos históricamente logrados por la clase trabajadora. En
ese sentido, también se promueve una especie de “competencia” a partir del “crecimiento
individual” que es contraria a una identidad colectiva de grupo trabajador.
Para mantener ese nuevo modelo, el poder necesita nuevas formas de control social, y se
basa en estrategias de generación de inseguridad y miedo en la población, buscando su
conformidad, naturalizando y normalizando el orden social y las relaciones sociales que este
genera. Si es necesario, apela inmediatamente al poder coercitivo del Estado para
contrarrestar y neutralizar las formas contestatarias. En muchos casos, ni siquiera hace el
proceso de búsqueda de cooptación, sino se va directamente a la represión. De alguna
manera, esto implica retroceso en los procesos democráticos, cierre de espacios de acción
8
Ver: Pegoraro, Juan S. (2001). Inseguridad y Violencia en el marco del Control Social. En: Espacio
Abierto. Vol. 10 – No. 3, julio-septiembre 2001. Pp. 349-372. Descargado de:
[Link] el 20 de septiembre e 2021.
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colectiva, entre otras cosas. Además, los mecanismos comunitarios para prevenir la violencia
han ido en decrecimiento, utilizándose cada vez menos en la práctica.
Junto a la pérdida de estabilidad y derechos laborales, también se pierden las expectativas
de movilidad social, aumentando el desempleo. Los grupos económicos buscan
fundamentalmente el aumento de la productividad y la ganancia, a pesar de la reducción de
contratación de mano de obra, pues utilizan la mano de obra menos calificada, joven, sin
experiencia, convenciéndoles de que son oportunidades, cuando les pagan menos y tienen
que trabajar sin derechos laborales. Esto, por supuesto, lleva a una mayor marginalización,
porque profundiza la exclusión social y la desigualdad existentes. Se promueve una
necesidad individual de trabajo por encima de todo, incluso de los derechos laborales,
haciendo sentir a las personas que deben “estar agradecidas” por tener algún trabajo, algún
ingreso. Esta estrategia también va orientada a minar la organización social, desarticulando
o neutralizando a los actores sociales tradicionales que luchaban por los derechos de la
población y llevaban sus demandas.
Edwin Lemert9 plantea que, con el paradigma anterior, se generaba control social para
responder a las conductas desviadas, pero con la premisa moderna más bien resulta que el
control social está provocando la conducta desviada. Los Estados están orientando sus
políticas de control social con el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad y de sus sistemas
de “inteligencia”, así como controles de diverso tipo al crimen organizado (especialmente
narcotráfico). También es importante poner atención al uso de agencias privadas de
seguridad que, en Guatemala, no tienen los estándares adecuados (por ejemplo, la
incorporación de exmiembros de las fuerzas armadas no es recomendable para seguridad,
porque ellos tienen otra formación10), pero tampoco hay un control estatal pertinente para
garantizarlo.
9
Ver: Lemert, Edwin (1972) Human Deviance Problems and Social Control. New Jersey. Prentice Hall.
10
Un caso conocido en Guatemala fue el asesinato de Patricia Eluvia Samayoa Méndez, trabajadora del área
de la mujer de la municipalidad capitalina, a manos de un agente de seguridad de una farmacia, el 4 de julio
de 2014. En las investigaciones, se identificó que el guardia padecía una enfermedad mental y tenía
antecedentes penales por asesinato, pese a lo cual trabajaba como agente de seguridad privada. Su hija,
periodista, escribió un artículo donde menciona otros casos similares:
[Link]
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BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA:
De la Cruz Ochoa, Ramón (2000). Control social y derecho penal. Conferencia
pronunciada en la reunión anual de la Sociedad Cubana de Ciencias Penales. En: El otro
derecho, número 29, marzo de 2003. ILSA, Bogotá D.C., Colombia. Págs. 43-64.
González Rodríguez, Marta T. (2010). El control social desde la criminología. Villa Clara,
Cuba.
Márquez Estrada, José Wilson (2011) “Control social y construcción de estado. El Código
Penal de 1837 y su influencia en la legislación criminal del Estado Soberano de Bolívar:
1870-1880”. En: Revista Historia Caribe. Volumen VI No. 18 – enero-junio 2011. Pp. 65-
87.
Muñoz Conde, Francisco (1985). Derecho Penal y Control Social. Fundación Universitaria
de Jerez. España. Págs. 30-47.
Puente, Roberto Jorge (2008). Control Social. Recuperado de:
[Link]
EwiasOGDxsryAhUTQjABHUkICUsQFnoECAIQAQ&url=http%3A%2F%[Link].
[Link]%2Frdata%2Ftesis%2Fe_puecon623.pdf&usg=AOvVaw2q0w0k0S5sfyaa0
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