Design Thinking es un termino que surgió por primera vez a finales de los años 50´ en el campo
de la ingeniería, para luego continuar desarrollándose y aplicándose en distintas áreas hasta el
día de hoy. A este lo podemos definir como una metodología constituida por una serie de 5
fases, que funciona como herramienta tanto para facilitar el arribo a la solución de un
problema, como para permitir la elaboración y el desarrollo de todo tipo de productos y/o
servicios. Es una herramienta focalizada en su totalidad en “el hombre”; toma a las personas
como el centro de atención de su trabajo, adquiriendo su información y elementos necesarios
para esto, y actuando siempre en favor del mismo.
Design thinking conlleva tener un equipo detrás de cada proyecto que cuente con animos de
aprovechar la creatividad y usar la motivación para crear innovaciones, que muchas veces
surgen por necesidades (del mercado, por ejemplo), pero también para presentar nuevas
posibilidades.
Como mencioné anteriormente, esta metodología cuenta con una serie de 5 fases las cuales
son;
1. Empatía: en este primer paso es donde se comienza a investigar sobre las necesidades
o gustos de los clientes, con el fin de ir conociendo el problema que se busca resolver o
la necesidad que se trata de abarcar. Es el primer contacto con la realidad en la que
vamos a desarrollar estratégicamente el método Design Thinking, por lo que usaremos
técnicas como las entrevistas, la observación del contexto, grabaciones, entre otros,
para así ir empatizando con el problema/necesidad.
2. Definir: esta segunda fase se va a caracterizar por la recopilación de toda aquella
información adquirida en la etapa anterior. Es aquí donde las necesidades y los
problemas propuestos se van a definir oficialmente, luego de haber hecho un arduo
análisis y haber sintetizado todos los datos de los clientes.
3. Idear: Una vez que definimos ese problema a resolver o esa necesidad a cubrir,
comienza el camino de la creatividad. Aquí haremos un estilo de “brain storming”
donde compartiremos soluciones, ideas, pensamientos, y todo lo que surja de manera
espontánea y relacionada al problema que se pretenda resolver. Vamos a tratar de
buscar alternativas frente a lo que se nos presenta, por lo que ninguna idea será
descartada, sino que se recopilará junto a las demás.
4. Prototipar: En este penúltimo paso vamos a analizar las ideas propuestas,
identificando cuál de ellas es la más acertada y posible de aplicar a la realidad, para así
poder definir la solución indicada. Este proceso se llevará a cabo construyendo
hipótesis sobre aquellas posibles soluciones para ir descartando las que no tengan
posibilidad de existir.
5. Probar: Esta será la última fase donde se probará el prototipo y solución definido como
el más indicado en la etapa anterior, y donde finalmente se determinará si lo elegido
era el resultado acertado.