Conclusiones:
1. Los miembros de las Fuerzas Armadas y en especial la cúpula militar (alto mando), se
mostraron identificados con el gobierno del general Manuel A. Odría, en 1950, avalando su auto
elección contraviniendo las normas constitucionales.
2. El Partido Aprista, después del proceso electoral de 1931 estuvo vetado de alcanzar el poder
político del país, mientras se mantuvo vigente el Artículo 53° de la Constitución Política de
1933 —como la espada de Damocles— la misma que no reconocía la existencia legal de los
partidos políticos de organización internacional, tacha que recaía sobre dicho partido y alcanzó
también al Partido Comunista Peruano, si bien este último nunca tuvo la convocatoria, el caudal
electoral, ni un líder carismático que arrastrara a los votantes a su favor, como los obtuvo en su
momento Haya de la Torre.
3. El veto que tuvo el Apra por parte de la cúpula del Ejército, se inició con el enfrentamiento en
Trujillo en 1932 entre tropas del Ejército y militantes apristas que se fue acrecentando en los
años subsiguientes con los levantamientos que auspició al Apra y que tuvieron su clímax, en el
alzamiento del personal subalterno de la Marina de Guerra del 3 de octubre de 1948 en el
Callao, ese evento también marcó el clímax entre el Apra y la cúpula de la Marina de Guerra,
que ya en 1932 había tenido que reprimir una sublevación de la marinería motivados también
por el Apra. En la Fuerza Aérea, si bien el enfrentamiento con el Apra no tuvo las bajas
humanas de los hechos citados, desde 1932 el Apra intentó subvertir el orden al interior de dicha
institución, promoviendo la toma de bases aéreas o motines de su personal, llegando a la
cúspide el motín de los paracaidistas en 1945 en Ancón. Estos enfrentamientos con los institutos
armados, llegaron finalmente a un acuerdo conjunto del alto mando de las Fuerzas Armadas, de
oponerse a cualquier gobierno que encabezara el Apra y su líder Haya de La Torre.
4. Los medios de comunicación y en especial la prensa escrita han jugado un papel especial en
los procesos electorales, entre ellos destacan los diarios El Comercio y La Prensa y en menor
medida La Crónica, ellos han sido promotores y orientadores de la opinión pública auspiciando
candidatos de sus simpatía e interés, por lo general de tendencia conservadora, maximizando sus
atributos y minimizando sus defectos, dichos diarios actuaron en el proceso electoral estudiado.
La radio por su parte tuvo un uso limitado en las elecciones en 1950, por las prohibiciones que
dispuso la Junta Militar de Gobierno, para su empleo.
5. En el proceso electoral de 1950, reaparecieron partidos históricos, que se reducen a simples
etiquetas y que salvo sus juntas directivas y un local central, carecían de militantes y cuyo único
objetivo de esos dirigentes era integrar las listas de candidatos para postular a una senaduría o
diputación, para lo cual estaban de acuerdo en alianzas con organizaciones similares a su
posición política, el apoyo al candidato presidencial estaba ligada con el poder político del
propio presidentecandidato Odría.
6. En el proceso electoral de 1950 los miembros integrantes del Jurado Nacional de Elecciones,
estuvieron supeditados a las directivas emanadas desde el Palacio de Gobierno, no actuando
como un Poder Electoral autónomo, tal como lo señalaba el Artículo 88° de la Constitución del
Estado de 1933, fueron ellos cómplices de los resultados a los que finalmente llegó el proceso al
declarar ganador a un candidato único en 1950.