DPP
Desprendimiento de plancenta (abruptio
placentae)
Po r
A ntone tte T. D ula y
, MD , Ma i n L i n e H e a l th Syste m
Ú l ti ma mo d i fi ca ci ó n d e l co n te n i d o o ct. 2 0 2 0
INFORMACIÓN: PARA PACIENTES
Factores de riesgo
Complicaciones
Signos y síntomas
Diagnóstico
Tratamiento
Conceptos clave
Recursos de temas
Audio (0)
Calculadoras (0)
Imágenes (0)
Modelos 3D (0)
Pruebas Analíticas (1)
Tablas (0)
Video (0)
El desprendimiento de placenta o abruptio placentae es la
separación prematura de una placenta normalmente implantada en
el útero, en general después de las 20 semanas de gestación.
Puede ser una emergencia obstétrica. Las manifestaciones pueden
incluir sangrado vaginal, dolor uterino (espontáneo o a la
palpación), shock hemorrágico y coagulación intravascular
diseminada. El diagnóstico es clínico y a veces ecográfico. El
tratamiento es la actividad modificada (p. ej., que la mujer no esté
parada la mayor parte del día) para los síntomas leves y la pronta
inducción del parto para la inestabilidad materna o fetal o en un
embarazo cercano al término.
La rotura placentaria y otras anomalías obstétricas aumentan el riesgo
de morbilidad o mortalidad para la mujer, el feto o el recién nacido.
El desprendimiento de placenta tiene una incidencia de 0,4 al 1,5% de
todos los embarazos, con un pico entre las 24 y las 26 semanas.
El desprendimiento puede implicar cierto grado de separación
placentaria, de unos pocos centímetros hasta total. La separación
puede ser aguda o crónica. Produce sangrado en la decidua basal
detrás de la placenta (retroplacentario). Muy a menudo, la etiología es
desconocida.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo para el desprendimiento de placenta incluyen:
Edad materna avanzada
Hipertensión (inducida por el embarazo o crónica)
Isquemia placentaria (enfermedad isquémica placentaria) que se
manifiesta con una restricción del crecimiento intrauterino
Infecciones intraamnióticas (corioamnionitis)
Vasculitis
Otros trastornos vasculares
Desprendimiento placentario previo
Traumatismo abdominal
Trastornos trombóticos maternos adquiridos
Tabaquismo
Rotura prematura de membranas, sobre todo en mujeres que
tienen polihidramnios
Uso de cocaína (riesgo de hasta el 10%)
Complicaciones
Las complicaciones del desprendimiento de placenta incluyen:
Pérdida de sangre materna que puede resultar en inestabilidad
hemodinámica, con shock o sin él, y/o coagulación intravascular
diseminada (CID)
Compromiso fetal (p. ej., sufrimiento fetal, muerte) o, si el
desprendimiento prematuro de placenta es crónico, restricción del
crecimiento u oligohidramnios
A veces, transfusiones fetomaternas y aloinmunización (p. ej.,
debido a sensibilización al Rh).
Síntomas y signos de desprendimiento prematuro de
placenta
La gravedad de los signos y síntomas depende del grado de separación
y la pérdida de sangre.
El desprendimiento agudo de la placenta puede manifestarse por la
salida de sangre roja oscura o brillante a través del cuello uterino
(hemorragia externa). La sangre también puede permanecer detrás de
la placenta (hemorragia oculta o contenida). Si la separación continúa,
el útero puede volverse doloroso e irritable a la palpación.
Puede producirse un shock hemorrágico, y pueden aparecer signos de
coagulación intravascular diseminada. El desprendimiento crónico
puede causar una pequeña pérdida continua o intermitente de sangre
marrón oscura.
El desprendimiento de placenta puede producir pocos signos y síntomas
o ninguno.
Diagnóstico del desprendimiento prematuro de
placenta
Evaluación clínica, a veces sumada a los hallazgos del laboratorio
y ecográficos
El diagnóstico de desprendimiento de placenta se sospecha si se
encuentra cualquiera de los siguientes hallazgos después del primer
trimestre:
Sangrado vaginal (doloroso o indoloro)
Dolor uterino espontáneo o a la palpación
Distrés o muerte fetal
Shock hemorrágico
CID
Dolor o shock desproporcionado con el grado de sangrado vaginal
El desprendimiento de placenta también debe considerarse en mujeres
que han tenido un traumatismo abdominal. Si el sangrado se produce al
final del embarazo, debe descartarse la placenta previa, que tiene
síntomas similares, antes de realizar un examen pelviano; si hay una
placenta previa, el examen puede agravar el sangrado.
La evaluación del desprendimiento de placenta incluye lo siguiente:
Monitorización cardíaca fetal
Hemograma completo
Tipo y factor Rh
TP/TTP (tiempo de protrombina/tiempo de tromboplastina parcial)
Fibrinógeno sérico y productos de la división de la fibrina (el
indicador más sensible)
Ecografía transabdominal o pelviana
Prueba de Kleihauer-Betke si la paciente tiene sangre Rh negativa,
para calcular la dosis de inmunoglobulina Rho(D) necesaria
La monitorización cardíaca fetal puede detectar un patrón preocupante
o la muerte fetal.
PRUEBA ANALÍTICA
Prueba de tiempo parcial de tromboplastina (TPT)
La ecografía transvaginal es necesaria si se sospecha placenta previa
sobre la base de la ecografía transabdominal. Sin embargo, los
resultados con cualquier tipo de ecografía pueden ser normales en el
desprendimiento prematuro de placenta.
Perlas y errores
Los hallazgos ecográficos normales no descartan el desprendimiento
prematuro de placenta.
Tratamiento del desprendimiento prematuro de
placenta
A veces, rápida finalización del embarazo y medidas agresivas de
soporte (p. ej., en un embarazo de término o por posible
inestabilidad materna o fetal)
Intentar la internación y la actividad modificada si el embarazo no
está cerca del término y si la madre y el feto están estables
El nacimiento rápido por cesárea está indicado si se encuentra
desprendimiento placentario más cualquiera de las siguientes
situaciones, particularmente si está contraindicado el parto vaginal:
Inestabilidad hemodinámica materna
Patrón de frecuencia cardíaca fetal preocupante
Embarazo cercano al término (≥ 37 semanas)
Una vez que el parto se considera necesario, se puede intentar el parto
vaginal si todos los siguientes están presentes:
La madre está hemodinámicamente estable.
Si el patrón de frecuencia cardíaca fetal es tranquilizador.
El parto vaginal no está contraindicado (p. ej., por placenta previa o
vasa previa).
El trabajo de parto puede ser inducido o acelerado cuidadosamente (p.
ej., usando oxitocina y/o amniotomía). Se deben hacer preparativos
para una hemorragia posparto.
Se recomiendan la hospitalización y la actividad modificada (reposo
modificado) si los siguientes hallazgos están presentes:
Sangrado que no amenaza la vida de la madre o el feto.
Si el patrón de frecuencia cardíaca fetal es tranquilizador.
El embarazo es pretérmino (< 37 semanas).
Este abordaje permite que la madre y el feto sean monitorizados y, si es
necesario, tratados rápidamente. (La actividad modificada implica
abstenerse de cualquier actividad que aumente la presión
intraabdominal durante un largo período de tiempo–p. ej., las mujeres
deben evitar la posición de pie la mayor parte del día). Se debe
aconsejar a las mujeres que se abstengan de mantener relaciones
sexuales.
Los corticoides deben tenerse en cuenta (para acelerar la maduración
de los pulmones fetales) si la edad gestacional es < 34 semanas.
También se pueden administrar corticosteroides en presencia de alguno
de los siguientes hallazgos:
El embarazo es pretérmino tardío (de 34 a 36 semanas).
La madre no ha recibido corticosteroides previamente.
El riesgo de parto en el período pretérmino tardío es alto (1).
Si el sangrado se detiene y el estado de la madre y el feto permanecen
estables, se permite la deambulación y, en general, el alta hopitalaria. Si
el sangrado continúa o el estado se deteriora, puede estar indicada la
cesárea inmediata.
Las complicaciones del desprendimiento placentario (p. ej., shock,
coagulación intravascular diseminada) se tratan con reposición intensiva
de sangre y hemoderivados.
Referencia del tratamiento
1. Gyamfi-Bannerman C, Thom EA, Blackwell SC, et al : Antenatal
betamethasone for women at risk for late preterm delivery. N Engl J
Med 374 (14):1311–1320, 2016. doi: 10.1056/NEJMoa1516783
En el desprendimiento de placenta el sangrado puede ser externo o encubierto.
En ocasiones, el desprendimiento de placenta puede producir solo mínimos
signos y síntomas.
No excluir el diagnóstico debido a que el resultado de un estudio (incluyendo
el examen ecográfico) es normal.
Considerar la posibilidad de un parto por cesárea inmediata si la estabilidad
materno fetal se ve amenazada o si el embarazo es de término.
Considerar la posibilidad de un parto vaginal si la madre y el feto están
estables y el embarazo es de término