Introducción
Qué es una inversión: tipos y ejemplos
Cuando hablamos de educación financiera, el concepto de inversión es uno de los
primeros que resalta, porque nos permite hacer crecer nuestro dinero de manera más
sostenible en el tiempo.
Sus beneficios no solo se ven reflejados en nuestras finanzas personales, sino en la
tranquilidad de un futuro financiero saludable y sin sobresaltos. En este artículo
conocerás todo sobre la inversión y cómo puedes iniciarte en este mundo.
¿Qué es una inversión?
La definición de inversión se puede resumir en la acción de colocar capital o dinero en
una actividad económica, proyecto u operación con el objetivo de obtener un
rendimiento económico a largo plazo.
Básicamente se trata de no consumir en el corto plazo los ahorros o patrimonios que
tenemos, sino ponerlos a trabajar para que nos produzcan más beneficios a lo largo del
tiempo.
Esto puede hacerse a través de la compra de objetos físicos que se revalorizan, materias
primas, bienes raíces, criptomonedas, o inversiones relacionadas con la compra de
acciones, fondos de inversión o Exchange-Traded Fund (ETFs).
De esta manera hacemos rendir nuestro dinero y logramos libertad financiera sin
hipotecar nuestro tiempo.
Factores fundamentales de una inversión
Toda inversión se rige por cuatro factores que son fundamentales para evaluar si es
conveniente o no hacerla. Veamos cada uno de ellos:
Rentabilidad
Se refiere al rendimiento esperado, es decir, al beneficio que esperamos tener por
nuestra inversión. Esto se mide según el porcentaje del dinero invertido. Además, la
rentabilidad contempla la relación entre el rendimiento esperado y el riesgo asumido: es
decir, a mayor rentabilidad, mayor riesgo.
Riesgo aceptado o asumido
Esto dependerá del perfil del inversionista, y cómo puede manejar la incertidumbre
sobre el rendimiento de su inversión y la posibilidad de pérdida del capital invertido.
Por ejemplo, los inversores más conservadores optan por productos de renta fija o
depósitos a plazo fijo, por considerarlos de bajo riesgo. Mientras, otros
prefieren instrumentos financieros de renta variable y otras inversiones que les
dejen mayor rentabilidad.
Plazos
Aquí miramos el horizonte temporal de la inversión, es decir, si es a corto, mediano
o largo plazo. Toma en cuenta que una inversión extendida en el tiempo genera mejor
rendimiento que aquellas que se hacen a corto o mediano plazo.
Un ejemplo claro de esto podrían ser los bonos a corto plazo o bonos gubernamentales,
que además se consideran un instrumento de inversión seguro porque están cubiertos
por varios países.
Liquidez
En este punto se analiza en cuánto tiempo podremos recuperar nuestra inversión y cuál
es el costo que tendremos al convertirla en efectivo. Por ejemplo, los depósitos a plazo
fijo nos permiten saber cuándo redimiremos esa inversión y nos aseguran un
determinado nivel de interés y vencimientos de poca duración.
Tipos de inversión y ejemplos de cada una
Existen varias opciones de inversión y en los últimos años muchas se han vuelto
populares, su clasificación depende del tiempo en el que se obtiene el rendimiento, por
lo que se dividen en inversiones a corto, mediano y largo plazo.
Las primeras tienen un periodo máximo de duración de un año y ofrecen plazos fijos y
seguros. En este artículo nos enfocaremos en las de largo plazo:
Bonos
Este es un tipo de inversión de renta fija, donde el inversionista coloca capital a varios
años, con vencimiento de entre 3 y 30 años, según las condiciones de la deuda, y recibe
un monto anual de rendimiento fijo establecido previamente.
Los bonos pueden ser públicos, es decir, emitidos por el Estado y en este caso se
consideran de bajo riesgo crediticio, o de inversión privada. Al comprar un bono, el
inversionista es acreedor de una porción de las deudas de instituciones o gobiernos.
Es más recomendable para los perfiles de inversionistas conservadores.
Un ejemplo son los bonos ‘M’, emitidos por el Gobierno Federal Mexicano, que pagan
intereses cada seis meses: esa tasa está preestablecida desde que se emiten y se mantiene
a lo largo del tiempo.
Acciones
Este es uno de los tipos de inversiones más populares y es la que suelen elegir quienes
se inician en este mundo. Sin embargo, es necesario contar con la asesoría adecuada o el
conocimiento apropiado para elegir bien dónde colocar el dinero y cuándo hacerlo.
Y es que si la empresa en la que inviertes crece y su valor aumenta, obtienes
rendimientos al vender tus participaciones. Pero si sucede lo contrario, podrías sufrir
pérdidas.
En el caso de las acciones de la bolsa de valores se agrupan en índices según la
capitalización de las empresas.
Fondos de inversión
Los fondos de inversión son vehículos que toman el capital de varios inversionistas y lo
invierten en una cartera de instrumentos acorde a la estrategia del fondo. Existen fondos
de inversión enfocados en instrumentos de renta fija, variable o alternativos.
Suelen ser de manejo activo, es decir que la estrategia es ejecutada por profesionales de
inversión que deciden en qué invertir y buscan lograr rendimientos superiores a los del
mercado en general para los inversionistas del fondo.
Por ejemplo, en GBM contamos con GBMINT, un fondo cuya estrategia está enfocada
en empresas del mercado estadounidense. El equipo que lo maneja decide
específicamente en qué empresas invertir para conseguir mayor rentabilidad en
comparación con la bolsa de valores de Estados Unidos.
Fideicomisos de inversión
Se trata de uno de los instrumentos financieros con más transparencia en su manejo.
Ayuda principalmente a realizar una planeación patrimonial y funciona a través de un
tercero que ofrece resguardo a nuestros activos o dinero y a su vez se encarga de que
esos fondos sean utilizados correctamente para ofrecernos mayor rendimiento.
Los bienes que se gestionan en este tipo de fideicomisos pueden ser inmuebles, recursos
en efectivo, valores, derechos de pólizas de seguro y acciones, entre otros.
Materias primas
Esta es una de las opciones de inversión para aquellos perfiles más expertos, porque se
necesita conocimiento de los distintos mercados. Pueden colocar capital en el sector
agrícola o ganadero, así como el oro o el petróleo.
Todos estos tipos de inversión son válidos y cada uno tiene sus ventajas. Lo importante
a la hora de elegir dónde colocar tus recursos financieros es que estés bien asesorado,
seguro del paso que vas a dar y que escojas según tu perfil de inversionista.
Diferencias entre ahorro e inversión
Desde el punto de vista financiero, ahorro e inversión no son lo mismo. Ahorrar es
renunciar al desembolso de tu dinero en el presente para guardarlo y usarlo en el futuro.
Por lo general, se guarda sin correr riesgos, pero debes saber que tu dinero pierde valor
en el tiempo por la inflación.
Partiendo de esa definición de ahorro, veamos las diferencias con la inversión:
Al invertir obtenemos un bien o activos financieros y esperamos obtener
rendimientos.
En la inversión hay riesgo y por eso hay compensación, en el ahorro no.
Con el ahorro dejas de ganar dinero.
En la inversión la rentabilidad puede ser incierta.
Con el ahorro la posibilidad de tener efectivo es inmediata, con la inversión
dependerá de la liquidez de la inversión, puesto que puedes elegir instrumentos
de liquidez diaria, como Smart Cash.
Con el ahorro siempre tendrás la misma cantidad de dinero, mientras que con la
inversión existe la posibilidad de tener rendimientos.
Beneficios de hacer una inversión
Una vez conocida la definición de inversión, revisar cuáles son sus tipos y establecer la
diferencia con el ahorro, te presentamos sus beneficios:
Tienes la posibilidad de ganar más dinero y beneficiarte del interés
compuesto a lo largo del tiempo. Aunque debes tomar en cuenta que las
inversiones tienen más riesgo que los ahorros en el banco, históricamente han
tenido mayores rendimientos que cualquier depósito bancario en el largo plazo.
Ahorras tiempo y esfuerzo en el logro de tus metas financieras, pues al ejecutar
tu proyecto de inversión y tener más rentabilidad estás más cerca de tus
objetivos.
En el mercado financiero no hay fronteras, puedes participar en una inversión
extranjera sin moverte de tu lugar de origen.
Eliges según tu perfil de inversionista. Hay tantas inversiones financieras como
estilos de inversores: arriesgados, conservadores, experimentados, principiantes.
Invertir te da la oportunidad de que tu dinero no pierda valor frente a la
inflación. Esto no ocurre en el caso de los ahorros en efectivo o de los depósitos
bancarios.
Ideal para tu futuro económico tras el retiro, porque comienzas a trabajar hoy
para recibir ingresos cuando ya no estés activo laboralmente, de esta manera
aseguras tranquilidad en tus años dorados y alcanzas la libertad financiera.
Como puedes ver, el término inversión está relacionado directamente con rendimientos
y beneficios sobre el dinero invertido. Es el único desembolso que, a pesar de los
riesgos que conlleva, te brinda la posibilidad de obtener mayor rentabilidad en
un horizonte temporal adecuado.
Conclusión
Anexo