CONCEPTOS BASICOS: LIBERTAD Y OBLIGACIÓN
Una característica fundamental de la responsabilidad es que se orienta hacia una persona, materia
o concepto, que se denomina objeto de la responsabilidad. La responsabilidad trae aparejado un
deber de responder cuando los intereses de ese objeto corren el riesgo de sufrir daño. Para brindar
atención farmacéutica un farmacéutico debe responder cada vez que las circunstancias del
tratamiento farmacológico presenten un riesgo para el paciente o presenten algún otro obstáculo
que impida alcanzar los objetivos terapéuticos. Tales circunstancias pueden denominarse
“problemas farmacoterapéuticos” o “problemas relacionados con medicamentos”.
El deber del farmacéutico de dar respuesta a problemas reales o potenciales se encuentra limitado
por una serie de factores. Primero, el deber de responder a un problema farmacoterapéutico surge
únicamente cuando el daño al paciente razonablemente previsible. No existe el deber de prevenir
resultados adversos que no son claramente identificables o en los que el daño no es naturalmente
previsible en un determinado paciente.
Segundo, la responsabilidad implica capacidad. En otras palabras “debo” implica “puedo”. El deber
de farmacéutico de responder incluye todas aquellas acciones que el farmacéutico este obligado a
realizar legalmente y algunas acciones para las cuales este legalmente facultado y capacitado para
realizar, pero el deber excluye toda acción que el farmacéutico no este legalmente facultado ni
capacitado para realizar y aquellas acciones que según las circunstancias podrían ser
evidentemente fútiles. Por eso, a continuación, se tratarán solo el grupo de acciones permisibles y
posibles.
El deber del farmacéutico de responder puede estar limitado también por intereses contrapuestos,
quizás provenientes de diferentes personas. Ser responsable requiere que el farmacéutico ponga
los intereses de los pacientes por encima de los demás intereses, aun pagando un costo respecto
de los demás intereses.
ACCIONES OBLIGATORIAS, VOLUNTARIAS Y PROHIBIDAS
Cabe hacer una distinción entre las conductas demandadas por la sociedad, las permitidas a
discreción y las totalmente prohibidas. En una sociedad las restricciones de conducta, se pueden
aplicar a determinadas personas o quizás a todas. A las personas que no han calificado para una
profesión se les prohíbe realizar las acciones que conformen el ejercicio de la profesión. Por
ejemplo, dispensar medicamentos con prescripción medica al público en general es una acción que
solo los farmacéuticos pueden realizar en forma adecuada. Aun aquellos que están calificados para
ejercer una profesión tienen la prohibición de realizar algunas acciones asociadas con la profesión.
Por ejemplo, aun se prohíbe a los farmacéuticos dispensar narcóticos sin una receta y fin válidos.
Toda persona que ejerza la profesión farmacéutica debe cumplir con algunas funciones propias del
ejercicio de la farmacia, como llevar determinados registros y ofrecer alternativas farmacológicas
que contengan el mismo principio activo. Se permiten otras actividades, como la farmacovigilancia,
pero la sociedad requiere que la actividad se haga bien, si es que en definitiva se realiza.
Si un farmacéutico no realiza un acto que le es requerido o realiza un acto voluntario, pero en
forma inadecuada, será responsable por omisión. Si realiza actos prohibidos se diría que
responsable por comisión. Por ejemplo, un farmacéutico tiene la responsabilidad de no entregar
sustancias controladas a un adicto que no tiene necesidad terapéutica de dichas drogas. Si no
cumple con estas responsabilidades podría ser acusado criminalmente. No obstante, un
farmacéutico que descuida la farmacovigilancia y no cumple con las responsabilidades reconocidas
en dicha acción, probablemente no seria acusado criminalmente a menos que la omisión haya sido
grave. Sin embargo, esta omisión podría desencadenar en juicio civil, que es una respuesta social
para compensar a un paciente victimizado.
Ejemplo
Es probable que la responsabilidad en la atención farmacéutica pueda entenderse mejor a través
de la referencia a una situación cotidiana. Considérese la decisión que debe tomar una persona
que, durante una caminata en el parque, ve a un extraño nadando y aparentemente en peligro de
ahogarse en un lago. La pregunta básica que debe formularse en esta situación es si la persona que
pasa por el lugar tiene la responsabilidad de saltar al lago y salvar al nadador que se esta
ahogando. Sin embargo, antes de que se pueda responder a esta pregunta, existen varias otras que
demandan una respuesta. Esta es:
1. ¿Qué grado de certeza debe tener el transeúnte para saber si el nadador realmente se está
por ahogar antes que surja la responsabilidad de intentar rescatarlo? Quizás el nadador
solo está realizando una broma.
2. Si el transeúnte intentara rescatar al nadador que se ahoga. ¿cuál sería el costo del
transeúnte? Por ejemplo, el transeúnte podría sufrir daño físico o perderse una reunión de
negocios importante. ¿cuáles son los mecanismos que existen para reintegrarle al
transeúnte esos costos?
3. ¿habrá alguna otra persona que se encuentre en mejores condiciones y tan dispuesta
como el transeúnte, para salvarle la vida a la persona que se está ahogando?
Probablemente, el punto de vista predominante dentro de la sociedad sea que el transeúnte tiene
la responsabilidad de intentar rescatar a quien se está ahogando, siempre y cuando haya
evidencias de que la persona esta corriendo un gran riesgo, que el rescate no le signifique un costo
muy elevado al rescatador, y que, por lo menos, el transeúnte esté en condiciones de nadar tan
bien como cualquier otra persona que se encuentra en la cercanía. Sin embargo, en el supuesto de
que no se reúna ninguna de estas condiciones, habrá una controversia bastante imprtante acerca
de la responsabilidad que le cabe al transeunte.
Según nuestra cultura, la responsabilidad con respecto a personas extrañas es condicional. Vivimos
en una sociedad de personas, quienes muchas veces promueven gratuitamente los intereses de
otras personas, pero que pocas veces se las ve asumiendoresponsabilidades hasta el punto de
sacrificar sus propios interes para ayudar a otros. En el supuesto de que le transeunteno rescatara
al nadador que se ahoga, sea porque era muy riesgoso hacerlo o porque el riesgo potencialera
dificil de determinar, casi no se podria criticar al transeunte por no cumplir con esa
responsabilidad.
Pero se pueden hacer cambios en las situaciones hipoteticas para aumentar la probabilidadde que
la personaque observaal nadador que se ahoga tenga una responsabilidad reconocida de
rescatarlo. Ppor ejmplo, si la personaque vio al nadador que se ahogaba era un guardavidas,
entonces si habra un claro deber de rescatarla, porque la sociedad le asigna a los guardavidas la
responsabilidad de rescatar a los nadadores que se ahogan. Si la persona que vio al nadador
luchando para salvar su vida es quien lo empujo involuntariamente al lago, habria una clara
responsabilidad para rescatarlo, porque cada persona por lo general tiene la responsabilidad de
aliviar circunstacias que ha causado. Generalmente se sabe que una persona asume
responsabilidades cuando ocupa una posicion de responsabilidad o cuando actua afirmativamente
para crear una situacion ante la cual no se puede dejarde asumir responsabilidad.
Un farmaceutico que brinda atencion farmaceutica noes un transeunte en el tratamiento
farmacologico, y un paciente, destinatario de la atencion farmaceutica, no es un extraño para el
farmaceutico. Del mismo modo que un guardavidas tiene la responsabilidad impuesta por la
sociedad y que consiste en rescatar a los nadadoresen riesgo de ahogarse, tambien el farmacéutico
tiene una responsabilidad para prevenir daños a los pacientes debido a los problemas ocasionados
por el uso de medicamentos.
Ademas, el farmaceutico es un paticipe activo en la farmacoterapia. La accion intencional de un
farmaceutico en proveer productos farmaceuticos crea una responsabilidad de prevenir resultados
adversos que podrian originarse ya sea por la prohibicion de los productos farmaceuticos o por no
proveerlos. La responsabilidad en la atencion farmaceutica no es opcional, sino ovligatoria, por dos
razones: porque la responsabilidad se ha ipuesto socialmente y porque surge la relacion entre el
farmaceutico y el paciente.
DIMENSIONES DE LA RESPONSABILIDAD PROFESIONAL
La responsabilidad surge de las relaciones profesionales y depende mucho de la naturaleza de
estas. Responsabilidad y confiabilidad son terminos familiares a los farmacéuticos en ejercicio,
quienes saben que deben conducirse de un modo que amerite la confianza de los pacientes en sus
conocimientos y experiencia. Lo diferente en la atencion farmaceutica es que un farmaceutico se
ofrece para asumir la responsabilidad en la provisión de un tratamiento farmacológivo.
Esto indica dos diferencias importantes e interrelacionadas, entre la dispensacion y la atencion
farmaceutica. Primero, los objetivos de la atencion farmaceutica son los resultados del tratamiento
farmacologico, en contraste con el cumplimeinto mas limitado del proceso de dispensacion e
informacion. Segundo, los resultados dependen de dos cosas: las acciones de los profesionales y
las acciones de los pacientes,: actividades que escapan al control exclusivo del farmaceutico. Por lo
tanto, un farmaceutico puede brindar atencion farmaceuticaunicamente en colaboracion con los
demas. Esta colaboracion indica a su vez, que con frecuencia el farmaceutico comparte la
responsabilidad de los resultados con medicos y pacientes.
Exposición sobre los Conceptos Básicos de Libertad y Obligación
La responsabilidad en el ámbito farmacéutico se refiere principalmente a la obligación de
actuar cuando existe un riesgo potencial o real de daño hacia el paciente debido a
problemas relacionados con el tratamiento farmacológico. Estos problemas pueden ser
efectos adversos del medicamento o cualquier situación que impida alcanzar los objetivos
del tratamiento.
El deber de un farmacéutico de intervenir está limitado por varios factores:
Previsibilidad del Daño: El farmacéutico tiene la obligación de actuar solo cuando el daño
es razonablemente previsible. No es responsable de prevenir daños que no se pueden
anticipar claramente.
Capacidad de Acción: La responsabilidad del farmacéutico está también limitada por su
capacidad legal y profesional. Esto significa que el farmacéutico solo debe y puede
intervenir dentro de sus competencias legales y habilidades. No se espera que actúe más
allá de su alcance profesional o en situaciones donde sus acciones serían inútiles.
Intereses Contrapuestos: Finalmente, aunque puede haber intereses contrapuestos de
otras partes, la responsabilidad del farmacéutico es priorizar la salud y seguridad del
paciente, incluso si esto implica asumir costos o desafíos respecto a otros intereses.
Acciones Obligatorias, Voluntarias y Prohibidas en la Responsabilidad Farmacéutica
En la práctica farmacéutica, existen acciones que son obligatorias, permitidas y prohibidas,
cada una con sus respectivas implicaciones legales y éticas:
Obligatorias: Estas acciones son aquellas que un farmacéutico está legalmente obligado a
realizar, como dispensar medicamentos con prescripción médica solo a pacientes
autorizados. La omisión de estas acciones puede resultar en responsabilidad por
negligencia.
Voluntarias: Estas acciones son aquellas que un farmacéutico puede realizar por su propia
elección, como participar en actividades de farmacovigilancia para monitorear la
seguridad de los medicamentos. Sin embargo, se espera que estas acciones voluntarias se
realicen correctamente y de manera adecuada.
Prohibidas: Estas acciones son aquellas que están expresamente prohibidas por la ley o
regulaciones, como dispensar narcóticos sin una receta válida. Realizar acciones prohibidas
puede resultar en consecuencias legales, como cargos criminales.
Un ejemplo ilustrativo es el de un transeúnte que presencia a alguien en peligro de
ahogarse. La responsabilidad de intervenir depende de varios factores, como la certeza del
riesgo, el costo del rescate y si hay otras personas mejor capacitadas disponibles. Del
mismo modo, en farmacia, hay acciones que un farmacéutico debe realizar
obligatoriamente para garantizar la seguridad del paciente.
Dimensiones de la Responsabilidad Profesional en Farmacia
La responsabilidad profesional en farmacia se deriva de las relaciones profesionales y tiene
dos dimensiones clave:
Responsabilidad y Confiabilidad: Los farmacéuticos deben actuar de manera que inspire
confianza en sus conocimientos y experiencia. En la atención farmacéutica, esta confianza
se traduce en asumir la responsabilidad de proporcionar un tratamiento farmacológico
adecuado.
Colaboración y Resultados: En la atención farmacéutica, los resultados del tratamiento
dependen tanto de las acciones del farmacéutico como de las del paciente y otros
profesionales de la salud. Por lo tanto, la responsabilidad del farmacéutico se comparte y
requiere colaboración con otros profesionales y pacientes.