LITERATURA RENACENTISTA
La literatura renacentista se desarrolló en Italia durante el período del Renacimiento,
entre los siglos XV y XVI. Formó parte de una revolución intelectual que buscaba
promover la renovación de la cultura, el nuevo concepto de humanismo y la influencia
de las invenciones de la época, como la imprenta, que permitió la difusión de textos
Contexto histórico
El renacimiento literario se produjo en medio de una sociedad plagada de tensión,
incertidumbre y posturas contrapuestas desde la religión, el orden y la autoridad. Sin
embargo, la divulgación del conocimiento se incrementaba, lo que permitía combatir la
ignorancia y la tradición popular.
La producción de libros iba en aumento y cada vez más personas asistían a la
universidad, dos privilegios de los que, hasta esa época, solo gozaban los representantes
de la clase sacerdotal. Muchos escritores renacentistas se formaron en esas
universidades que abrían sus puertas a las masas.
Roma dejó de ser el centro intelectual o cultural tras el decaimiento del poder, tanto de
la Iglesia católica romana como de las ciudades-estado de Italia. Los eruditos del
renacimiento comenzaron a viajar hacia otros países, difundiendo sus ideales
y conocimientos.
En 1492, durante el auge de esta corriente literaria, se produjo la invasión de América
por parte de los españoles. Este acontecimiento impactó en los ideales del movimiento,
reforzando el concepto de humanismo y sobrevalorando a la razón por sobre la fe
Características de la literatura renacentista
Amor. Fue el eje central de la poesía lírica, que deja de lado a Dios como centro y
reconoce a la mujer como objeto admiración.
Naturaleza. Fue idealizada por su gran belleza y por los sentimientos que generaba su
gran magnitud y perfección.
Mitología. Fue un tema reiterativo a través de los personajes más destacados de la
antigua Grecia.
Géneros de la literatura renacentista
La lírica. El género más cultivado durante el Renacimiento fue la poesía, que vivió una
renovación de formas importante, a partir de la influencia de los autores italianos. En
este género, además, apareció una ramificación de índole religiosa, conocida como
poesía mística o poesía ascética, las cuales eran dos corrientes de un mismo deseo de
aproximarse poéticamente a la experiencia de lo sagrado.
La novela moderna. El gran género nacido en el seno del Renacimiento fue la novela
moderna, cuyo primer texto fue El Quijote de Cervantes. Este género cobró popularidad
en los siglos posteriores y se instaló, de manera paulatina, como el gran género moderno
que Europa perfeccionó y exportó a todas las latitudes.
La dramaturgia. Muchas de las grandes obras renacentistas están escritas para ser
representadas en un teatro. Esto se debió a que el teatro era la gran forma
de comunicación masiva heredada de tiempos anteriores, y una que no exigía del
público mayormente analfabeto la capacidad de leer. Por eso las grandes obras de
Shakespeare o del Siglo de oro español, eran piezas teatrales.
Ensayo. Comprendido como una disertación en prosa sobre un tema específico, el
ensayo hizo su aparición en el Renacimiento. Diversos filósofos y pensadores lo
cultivaron con entusiasmo, ya que les permitía reflexionar sobre los temas centrales y
las inquietudes del momento. Este género, más que ningún otro, reflejaba la vocación de
la razón humana por dar cuenta del universo alrededor, cosa sólo posible gracias al
humanismo y al racionalismo de la época.
Representantes
Miguel de Cervantes (1547-1616). Novelista, poeta, soldado y dramaturgo, es el
célebre autor de El Quijote y las Novelas ejemplares, y la máxima figura de las letras
hispánicas. Se le conocía popularmente como el Manco de Lepanto, por haber perdido
el uso de una mano durante dicha batalla.
William Shakespeare (1564-1616). El máximo autor de las letras anglosajonas, fue un
dramaturgo, poeta y actor inglés, conocido como el Bardo de Avon. Es quizá uno de los
autores más célebres y apreciados del mundo entero, cuyas obras ocupan un lugar
central en la cultura occidental contemporánea.
Nicolás Maquiavelo (1469-1527). Diplomático, filósofo y escritor italiano, fue una
figura intelectual relevante en el Renacimiento y se le considera el padre de la ciencia
política, por su libro de reflexiones en torno al poder El príncipe.
Erasmo de Róterdam (1466-1536). Un gran humanista y filólogo neerlandés, cultivó
una extensa obra ensayística, de cartas y tratados, que tuvo una influencia
verdaderamente revolucionaria en toda Europa. Gracias a él, de hecho, se traduce por
primera vez el Nuevo Testamento al inglés y al alemán.
Garcilaso de la Vega (c. 1498-1536). Poeta y militar español, cuya obra se inscribe en
el Siglo de oro, adquirió un estilo petrarquista en su obra luego de visitar Nápoles en un
par de ocasiones. Escribió cuarenta sonetos, cinco canciones y otro conjunto de textos
poéticos que se consideran la máxima expresión del Renacimiento castellano.
François Rebelais (c. 1494-1553). Escritor, humanista y médico de nacionalidad
francesa, escribió parte de su obra empleando seudónimos, e inspirándose en
diversas tradiciones locales y populares. De ella se conoce especialmente su serie
denominada Gargantúa y Pantagruel sobre dos gigantes glotones y bondadosos.
Michel de Montaigne (1533-1592). Filósofo, escritor, humanista y padre del ensayo
como género literario, este francés escribió toda su obra en la torre de su castillo entre
1572 y 1592, haciéndose una única pregunta: “¿Qué sé yo?”. Se le considera una de las
mentes más prodigiosas de su época.