FLÚOR
El flúor es el elemento químico de número atómico 9 situado en el grupo de los halógenos (grupo 17) de
la tabla periódica de los elementos. Su símbolo es F.
Es un gas a temperatura ambiente, de color verde pálido, formado por moléculas diatómicas F2. Es el
más electronegativo y reactivo de todos los elementos. En forma pura es altamente peligroso, causando
graves quemaduras químicas al contacto con la piel.
El flúor es un elemento químico del grupo de los halógenos que se presenta con bastante frecuencia en
la naturaleza, principalmente en la corteza terrestre y en grandes extensiones de agua salada. La forma
más común en la que se suele encontrar es en su ion fluoruro y, muy rara vez, en su estado puro.
Algunos alimentos, tales como pescados, pollo, coles, lechugas, espinacas, trigo, arroz y algunas frutas,
pueden contenerlo en mayor o menor cantidad.
Entre los usos industriales más comunes del referido halógeno, puede emplearse para actividades tan
diversas y distintas como enriquecer uranio, elaborar teflón, tratar superficies, catalizar reacciones,
aumentar la fluidez del vidrio o procesar aluminio, entre muchas otras. Cuando el flúor se presenta en
estado puro, puede ser muy reactivo y peligroso, por lo que la mayor parte del tiempo se une con otros
minerales o sustancias.
En el ámbito de la odontología, suelen utilizarse geles, colutorios o barnices que contienen una
combinación de moléculas de flúor con otros elementos químicos. Entre las fórmulas más comunes que
se suelen utilizar por parte de los profesionales de este ámbito, encontramos el fluoruro de sodio y
algunos fluorofosfatos.
A pesar de que se han comprobado, desde hace más de un siglo, las bondades del flúor en el cuidado
de la salud bucal, aún existen personas que se preocupan por los posibles efectos secundarios
adversos o alteraciones de salud importantes que puedan producirse a causa de su utilización por
tiempo prolongado.
Algunas de estas impresiones no tienen un fundamento real y suelen basarse en rumores o hechos sin
confirmar. No obstante, existen algunas condiciones adversas asociadas a la utilización del flúor,
que ocurren cuando se excede la dosis recomendadas, se utiliza este tipo de elemento químico en
preparaciones que no han sido aprobadas por las autoridades nacionales de salud, o su aplicación se
realiza sin la supervisión de un médico, odontólogo u otro especialista en el área de la salud.
En primer lugar, algunas personas señalan que el flúor puede generar efectos dañinos de gran
importancia para nuestra salud, a raíz de que, cuando este se encuentra en estado puro y entra en
contacto con la piel humana, puede generar quemaduras de gran intensidad. Bajo este argumento, se
ha intentado extrapolar los daños que este componente ha causado en algunas personas a potenciales
efectos perjudiciales que podrían causar la utilización de dentífricos u otros productos que contienen el
químico.
Esta afirmación no cuenta con ninguna base científica, teniendo en cuenta que, en la naturaleza, se
acostumbra a conseguir dicho químico en forma de fluoruro, no como flúor piro, y es el fluoruro el que
se emplea en dentífricos y otras soluciones para la higiene bucodental. Bajo ningún concepto se emplea
su modalidad más reactiva y peligrosa.
Por otra parte, la historia ha comprobado que muchos de los químicos que resultan peligrosos para la
salud en su estado puro, pierden esta característica, al interactuar con otros. Incluso muchos de ellos
pueden resultar grandes aliados para nuestra salud si se procesan correctamente y se utilizan según
las recomendaciones de los especialistas.