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Cuentos: La Liebre y la Tortuga

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CUENTOS

LA LIEBRE Y LA TORTUGA

Había una vez una liebre muy vanidosa que se pasaba todo el día presumiendo de lo rápido que
podía correr.
Cansada de siempre escuchar sus alardes, la tortuga la retó a competir en una carrera.
—Qué chistosa que eres tortuga, debes estar bromeando—dijo la liebre mientras se reía a
carcajadas.
—Ya veremos liebre, guarda tus palabras hasta después de la carrera— respondió la tortuga.
Al día siguiente, los animales del bosque se reunieron para presenciar la carrera. Todos querían ver
si la tortuga en realidad podía vencer a la liebre.
El oso comenzó la carrera gritando:
—¡En sus marcas, listos, ya!
La liebre se adelantó inmediatamente, corrió y corrió más rápido que nunca. Luego, miró hacia atrás
y vio que la tortuga se encontraba a unos pocos pasos de la línea de inicio.
—Tortuga lenta e ingenua—pensó la liebre—. ¿Por qué habrá querido competir, si no tiene ninguna
oportunidad de ganar?
Confiada en que iba a ganar la carrera, la liebre decidió parar en medio del camino para descansar
debajo de un árbol. La fresca y agradable sombra del árbol era muy relajante, tanto así que la liebre
se quedó dormida.
Mientras tanto, la tortuga siguió caminando lento, pero sin pausa. Estaba decidida a no darse por
vencida. Pronto, se encontró con la liebre durmiendo plácidamente. ¡La tortuga estaba ganando la
carrera!
Cuando la tortuga se acercó a la meta, todos los animales del bosque comenzaron a gritar de
emoción. Los gritos despertaron a la liebre, que no podía dar crédito a sus ojos: la tortuga estaba
cruzando la meta y ella había perdido la carrera.
El patito feo

En la granja había un gran alboroto: los polluelos de Mamá Pata estaban rompiendo el cascarón.
Uno a uno, comenzaron a salir. Mamá Pata estaba tan emocionada con sus adorables patitos que no
notó que uno de sus huevos, el más grande de todos, permanecía intacto.
A las pocas horas, el último huevo comenzó a romperse. Mamá Pata, todos los polluelos y los
animales de la granja, se encontraban a la expectativa de conocer al pequeño que tardaba en nacer.
De repente, del cascarón salió un patito muy alegre. Cuando todos lo vieron se quedaron
sorprendidos, este patito no era pequeño ni amarillo y tampoco estaba cubierto de suaves plumas.
Este patito era grande, gris y en vez del esperado graznido, cada vez que hablaba sonaba como una
corneta vieja.
Aunque nadie dijo nada, todos pensaron lo mismo: “Este patito es demasiado feo”.
Pasaron los días y todos los animales de la granja se burlaban de él. El patito feo se sintió muy triste
y una noche escapó de la granja para buscar un nuevo hogar.
El patito feo recorrió la profundidad del bosque y cuando estaba a punto de darse por vencido,
encontró el hogar de una humilde anciana que vivía con una gata y una gallina. El patito se quedó
con ellos durante un tiempo, pero como no estaba contento, pronto se fue.
Al llegar el invierno, el pobre patito feo casi se congela. Afortunadamente, un campesino lo llevó a su
casa a vivir con su esposa e hijos. Pero el patito estaba aterrado de los niños, quienes gritaban y
brincaban todo el tiempo y nuevamente escapó, pasando el invierno en un estanque pantanoso.
Finalmente, llegó la primavera. El patito feo vio a una familia de cisnes nadando en el estanque y
quiso acercárseles. Pero recordó cómo todos se burlaban de él y agachó la cabeza avergonzado.
Cuando miró su reflejo en el agua se quedó asombrado. Él no era un patito feo, sino un apuesto y
joven cisne. Ahora sabía por qué se veía tan diferente a sus hermanos y hermanas. ¡Ellos eran
patitos, pero él era un cisne! Feliz, nadó hacia su familia.
LEYENDAS
El Sombrerón:
Cuenta la leyenda, que existe un hombre bajito que siempre lleva consigo una guitarra, un cinturón y
unas espuelas de plata. Su rasgo más resaltante es que tiene siempre en su cabeza, un sobrero de
alas enormes, y siempre anda montado en un caballo.
Muchos afirman, que este, es un espectro que anda por las calles tocando la guitarra, y es muy
enamoradizo de jóvenes de ojos grandes y pelo largo. Se dice que, si el “Sombrerón” se ha fijado en
una, la empieza a seguir tocando una Serenata, luego, por las noches se le aparece y le hace una
trenza en su cabello para que ella pierda el apetito y después, muera. La manera de que una chica
pueda evadir el interés del Sombrerón, es cortarse su cabello cuando ella haya sido selecta por él.
Así, sólo se podrá salvar.

El Cadejo
Cuenta la leyenda que hay dos tipos de cadejos uno bueno el blanco, y uno malo el negro, estos
tienen forma de un perro, que salen en las noches.

La leyenda cuenta que el cadejo era un joven que intento darle un susto a su papa para que este
dejara de tomar, su papa regularmente llegaba a su casa borracho y golpeaba a su esposa, el joven
intento evitar que su padre siguiera tomando, entonces se disfrazó como un perro y lo espero en la
calle cuando su papa venia borracho, cuando el joven salió disfrazado su padre salió corriendo pero
aun así el padre volvió a tomar, esto sucedió varias veces pero el padre nunca dejaba de tomar,
llego el día que el padre cansado de ser asustado por el animal, decidió enfrentarlo y saco un
cuchillo, al ver esto el joven se quitó el disfraz y el padre al ver esto maldijo al joven, diciéndole que
sus maldición seria acompañar aquellos que caminaban por la noche.

Desde entonces el cadejo blanco acompaña aquellas personas que andan por la noche caminando
solos en la calle para protegerlas de los peligros nocturnos, pero si la persona ataca al cadejo, este
lo ataca.

POEMAS
Rezo
Pequeño poema
no me huyas
no armes abismos
entre mi alma y tú.

Flor
El magnífico sauce
de la lluvia, caía
¡Oh la luna redonda
sobre las ramas blancas!

CANCIONES INFANTILES
Sol, solecito,
caliéntame un poquito
por hoy por mañana
por toda la semana.
Luna, lunera, cascabelera,
cinco pollitos y una ternera.
¡Caracol, caracol,
a la una sale el sol!
Sale Pinocho tocando el tambor
con una cuchara y un tenedor.
Sol, solecito,
caliéntame un poquito
por hoy por mañana
por toda la semana.
Sol, solecito,
caliéntame un poquito
por hoy por mañana
por toda la semana.
La vaca lechera

Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera, me da leche condesada hay que vaca tan
salada, tolón, tolón, tolón, tolón.

Un cencerro le he comprado, a mi vaca le ha gustado, se pasea por el campo, mata moscas con el
rabo, tolón, tolón, tolón, tolón.

Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera, me da leche condesada hay que vaca tan
salada, tolón, tolón, tolón, tolón

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