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La Lección de la Nubecita y el Viento

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Aleiram Solari
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La Nube de Esperanza

Había una vez una pequeña nube blanca que se paseaba por el cálido
bosque, la nubecilla cantaba por las mañanas e impartía alegría por
donde quiera que se paseara. Era tan amiga de las plantas que sin
pedírselo les daba vida cada día al rosearles agüita. Los animalitos
cuando la veían se llenaban de alegría pues sabían que pronto
tendrían algo para beber.

Cierto día el viento molesto puesto que de él nadie se recordaba ni le


agradecían la frescura que les transmitía a su paso, decidió retar a la
pequeña nubecita, y le dijo:

_ he visto que te sientes superior pues todos te quieren, te saludan y


hasta se alegran de verte.

A lo que la nubecita respondió:

_ Pero querido viento yo no tengo la culpa que todos se alegren en


verme, simplemente realizo el propósito de Dios en mí.

_ tú al igual que todos nosotros nos debemos al servicio que demos a


los demás, puesto que somos imagen y semejanza de Dios.

A lo que el viento respondió:

_ es muy cierto lo que tú dices; pero al igual que tú yo ayudo a todo


ser vivo, sin embargo, nadie cuida ni se alegra al verme. Yo quisiera
tener muchos amigos como tú.

_ aremos una apuesta, a ver qué tan fuerte eres?, _ si tú ganas me


convertiré en tu amigo, pero si yo gano todos tus amigos serán míos.

A lo que la nube respondió tristemente:

_ déjame decirte antes de empezar el trato: no porque tú ganes vas a


tener muchos amigos o quizá yo me quede sin amigos, cada cual
cosecha lo que tiene.
Llegado el momento la nube empezó a empujar de arriba hacia abajo
y al viento no le quedó de otra que empujar de abajo hacia arriba,
claro que la ventaja la tenía la nube, pero el viento decidió acercarse
aún más y sopló y sopló tan fuerte que terminó esparciendo la nube en
el firmamento.

El viento estaba feliz por su Azaña, pero la nubecita le dijo:

_ Quizá tu realices el propósito de Dios y quieras que todos


reconozcan eso, pero al único que tú puedes y debes agradar es a
quien te formó, quien te hizo poderoso, libre, dador de vida y único en
el mundo. Tú tienes que ser feliz con todo lo bello que eres, cuando
los demás sientan tanta belleza, frescura y alegría en ti, créeme que
todos querrán ser tus amigos. Lo importante no es querer todo sino,
más bien dar todo de uno para ser feliz.

El viento se sintió tan mal por lo que había hecho que le pidió
disculpas a la nubecita y le agradeció por haberlo aconsejado.

_ Nubecita te agradezco que hallas aceptado mi reto, pero sobre todo


por haberme dado el secreto de tu felicidad. Porque no somos imanes
para solo atraer amigos, somos seres con sentimientos y propósitos a
los cuales nos debemos día a día.

_ también me has hecho comprender que para ser feliz solo tengo que
agradar a Dios y aceptarme tal cual soy. Todo lo demás viene
acompañado por las bendiciones de Dios.
Ese mismo día al atardecer el león se paseaba por el bosque
fanfarroneando de ser el rey de todo cuanto había en el lugar. La
nubecita al ver lo que sucedía se acercó y pregunto al león el porqué
de su orgullo.

_ Hola león que haces que te sientes tan alegre?

A lo que el león respondió?

_ Dios quiso que fuese superior a todos los que están en este lugar, ahora
todos me deben respeto y tendrán que servirme a todo lo que yo quiera.
Todos se aterran cuando me ven. Salen espavoridos del susto.

_ asustarlos hasta yo puedo dijo la nubecita.

_ pero como vas a hacer eso si eres tan inocente! No me hagas reír dijo el
león.

_ déjame mostrarte que tan poderosa puedo ser, hasta tú saldrás


espavorido del susto.

El león no le tomó importancia a lo que le decía la nubecita y siguió su


recorrido por el bosque, llegando hasta una aldea donde observó que había
ancianos platicando, niños jugando en el patio y dos señoras cocinando
carne en una parrilla.
El león pensó en demostrarle a la nubecita que tan temido podía ser, y de
un salto llego hasta le patio donde estaban los niños y rugió enseguida,
claro los niños salieron corriendo rápidamente a resguardarse, los
ancianos enseguida tiraron piedras y flechas en su dirección, el león se
sintió intimidado y salió corriendo del lugar.

Al sentirse a salvo, se sintió ridículo y avergonzado por cuanto se había


sentido superior a los demás quiso esconderse entre los matorrales, pero
la nubecita al verlo asustado le dijo:

_ Quise advertirte sobre el peligro de creer algo que no somos, pero déjame
contarte;

_ Ciertamente Dios te dio un gran rugido, grandes garras y agilidad de


caza, pero todo cuanto Dios te haya dado no te hace superior a los demás.
Al contrario cada uno en nuestra especie tenemos algo de especial, Dones
que nos hacen ser diferentes mas no superiores.

_ Cuando tu buscas tu esencia, tu propósito de vida, y disfrutas de la


bendición de cada día tú no necesitas que nadie haga algo por tí, pero si
necesitamos de todos los seres que Dios a puesto a nuestro alrededor para
complementar esa alegría de cada día.

_ Muchos seres podrán odiarme en cierto momento por cuanto ruido o


destrozos puedo hacer con el agua que dejo caer. Pero eso no puede
detener mi vida y mi propósito. Cada cosa que nos suceda debe ser un
momento de aprendizaje, de alegría, de motivación para hacer las cosas
diferentes.

La nubecita empezaba a cambiar de color y el león pensó que estaba


molesta, mas no sabía que llegaba el momento en el cual debía
transformarse para cumplir su propósito. El león corrió a ocultarse entre
unos matorrales y
atemorizado al escuchar los
estruendos y ver la correntada de
agua decía:
_ Pero por qué estará tan molesta la nubecita, sino le he hecho nada?

Al pasar la tormenta creada por la nubecita, todo en el bosque


resplandecía y todo era tan fresco, había flores, hojas, aves, reptiles y todo
cuan ser vivo feliz de estar en tan maravilloso momento y lugar. Los
animales que allí se estaban salían de sus cuevas se encontraban,
jugaban, se saludaban y conversaban unos con otros. A lo que la nubecita
explico al ocaso del día.

_ No juzguemos a las personas sin ates conocerlas bien, descubramos en


cada cual su esencia, sus dones y su enseñanza a nuestra vida, por algo
Dios quiso ponerlas en nuestro camino.

_ La nubecita subió nuevamente a lo alto del cielo y descansó de un día


más de vida, el que disfrutó ayudando a sus amigos, puesto que para ella
todos eran sus amigos.

Colorín colorado este cuento ha terminado.

Common questions

Con tecnología de IA

The story uses interactions among nature's elements, such as the cloud, wind, and lion, to teach moral lessons about community and coexistence. Each character represents different aspects of nature's harmony, illustrating that each has a role and purpose contributing to the greater whole. The cloud's nurturing, the wind's freshness, and the lion's strength are juxtaposed to show that balance in nature—and by extension society—requires recognizing and respecting each element's contribution, advocating for a harmonious coexistence based on mutual cooperation and purpose .

The narrative suggests individuals can find joy in daily life by focusing on fulfilling their own purposes and serving others. The small cloud illustrates that happiness comes from internal satisfaction with one's contributions, regardless of recognition, while the wind learns that personal contentment surpasses external validation. By encouraging characters to accept themselves and their roles, the story highlights the importance of finding joy in self-giving and fulfilling one's purpose .

The story contrasts servitude and leadership through the small cloud and the lion. The cloud exemplifies servant leadership by humbly fulfilling its role of nurturing the earth, teaching that true leadership comes from serving others. In contrast, the lion initially embodies an authoritarian form of leadership, seeking respect through fear, but learns that genuine leadership comes from mutual respect and understanding of one's purpose. The narrative demonstrates that true leadership is rooted in service and self-awareness, not superiority and domination .

The narrative contrasts the small cloud and the lion to convey messages about self-awareness and fulfillment. The cloud is content and selfless, finding joy in its purpose of nourishing the earth, while the lion's pride and desire for dominance leave him feeling embarrassed and unfulfilled. Through their interactions, the story contrasts the fulfillment found in self-awareness and serving others with the emptiness of pride and self-centeredness. The narrative suggests that understanding one's essence and purpose leads to happiness and a well-lived life .

Divine purpose plays a crucial role in shaping the characters' understanding of their actions and emotions. The small cloud demonstrates that fulfilling its divine purpose brings joy and contentment, reminding the wind and lion that they should find happiness in serving others rather than seeking external validation. The story portrays divine purpose as the guiding principle for authentic joy and fulfillment, emphasizing that each character has unique gifts meant to contribute positively to others' lives .

The small cloud undergoes a transformation into a storm, which initially seems destructive but ultimately revitalizes the forest. This transformation is significant as it symbolizes the dual nature of challenges—what initially seems negative can lead to positive outcomes. The storm nourishes the earth, bringing freshness and life to the forest, and encourages the creatures to appreciate each other's presence, reinforcing the story's theme of finding purpose and joy through both giving and transformation .

The story advocates learning from challenges by depicting how the cloud and other characters face and reflect on their experiences. The cloud demonstrates resilience by transforming a destructive storm into a revitalizing moment for the forest, symbolizing growth through adversity. This transformation is shown to bring beauty and unity among forest creatures, who rejoice after the storm. Thus, challenges are presented as opportunities for personal growth and community harmony .

The villagers' reaction to the lion symbolizes the social dynamics of fear and resistance to unjust authority. While the lion expects respect due to his strength, the villagers respond with fear and hostility, revealing how dominance based on fear leads to social discord and resistance rather than genuine respect. This interaction underscores the message that respect and effective leadership must be earned through mutual understanding and care, rather than intimidation .

The lion's pride leads him to terrorize the inhabitants of the forest, believing his power makes him superior and deserving of respect. However, his arrogance results in his humiliation and shame when the villagers react fearfully and aggressively, causing him to retreat in embarrassment. This incident, along with the cloud's gentle wisdom, helps the lion recognize that superiority does not come from physical attributes but from understanding and fulfilling one's unique purpose and appreciating others for their inherent attributes .

The small cloud teaches the wind that true happiness and friendship come from fulfilling one's purpose and serving others selflessly. It emphasizes that happiness is not about attracting friends like magnets but about being content with oneself and pleasing one's creator. The cloud also imparts that everyone harvests what they sow, and that genuine joy comes from giving, not receiving .

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