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Conflictos por tierras en el Chaco argentino

El documento describe 164 conflictos de tierras y ambientales en el Chaco argentino, que afectan a 7.8 millones de hectáreas y 950 mil personas, principalmente indígenas y campesinos. La mayoría de los conflictos se debe al avance de la frontera agropecuaria ligada al cultivo de soja transgénica. Los pueblos originarios reclaman el reconocimiento de sus derechos sobre las tierras ancestrales.

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Conflictos por tierras en el Chaco argentino

El documento describe 164 conflictos de tierras y ambientales en el Chaco argentino, que afectan a 7.8 millones de hectáreas y 950 mil personas, principalmente indígenas y campesinos. La mayoría de los conflictos se debe al avance de la frontera agropecuaria ligada al cultivo de soja transgénica. Los pueblos originarios reclaman el reconocimiento de sus derechos sobre las tierras ancestrales.

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El pas | Martes, 12 de octubre de 2010 En otro 12 de Octubre, un informe revela cmo el modelo agropecuario avanza sobre la autonoma de los

pueblos originarios

Otra Campaa del Desierto, ahora por la soja


En seis provincias del Chaco argentino hay ocho millones de hectreas en conflictos de tierras y ambientales, en gran parte por el avance de frontera agropecuaria. Estn afectadas 950 mil personas, la mayora son indgenas y campesinos.

Representantes de comunidades aborgenes de la provincia del Chaco acamparon en 2007 en la plaza central de Resistencia. Por Daro Aranda La Campaa del Desierto fue la avanzada militar sobre los pueblos originarios del sur del pas y tuvo como smbolo a Julio Argentino Roca. Menos difundida, aunque igual de cruenta, el Estado tambin ejecut una campaa militar contra los pueblos indgenas del norte, llamada de dos maneras: Conquista del Chaco y Campaa del Desierto Verde. Se ejecut entre 1884 y 1917 e implic asesinatos masivos, trabajo esclavo, torturas y la expulsin de los pueblos indgenas de sus territorios, lo que les ocasion perder su forma ancestral de vida y tener que vender a bajo precio su fuerza de trabajo. Un relevamiento de la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) da cuenta de una nueva avanzada sobre los pueblos originarios, esta vez protagonizada por el modelo agropecuario: contabiliz 164 conflictos de tierras y ambientales, casi ocho millones de hectreas (el equivalente a toda la superficie de Entre Ros o 390 veces la ciudad de Buenos Aires), y 950 mil personas, principalmente indgenas y campesinos, de seis provincias del norte argentino. El 89 por ciento de los conflictos comenz en paralelo con la instalacin del actual modelo de agropecuario, con la soja transgnica como emblema. La Redaf explica: La raz de los conflictos de tierra se encuentra en la disputa por el uso y control del espacio territorial a partir de la imposicin de una cultura sobre otra. Por un lado el agronegocio, donde la tierra es un espacio para producir y hacer negocios, y por el otro la cultura indgena y campesina, donde la tierra constituye un espacio de vida. Conflictos sobre tenencia de tierra y ambientales en la regin del Chaco argentino, es el nombre del informe de la Redaf, integrado por un colectivo de organizaciones, acadmicos y tcnicos de distintas disciplinas del norte del pas. Identific 259 conflictos, de los cuales proces los datos de 164, de Chaco, Formosa, Santiago del Estero, este de Salta y norte de Santa Fe y Crdoba, el grueso de las provincias que conforman la regin denominada Chaco argentino. Los datos precisos: 7,8 millones de hectreas en conflicto y 948 mil personas afectadas, mayormente pueblos originarios y campesinos. El 93 por ciento de los conflictos (153) se producen por alguna accin que vulnera los derechos de los campesinos y comunidades ancestrales con relacin a la tenencia de la tierra. Es slo una muestra de la magnitud del problema en la regin, advierte el informe.

El grueso de los conflictos (89 por ciento) se inici a partir del 2000. Coincide con el impulso del modelo agroexportador, favorecido por las condiciones del mercado internacional para la comercializacin de la soja, que trajo como consecuencia la expansin de la frontera agropecuaria en la Regin Chaquea, recuerda el informe. En el mercado de agronegocios mundial, Argentina es visto como un alumno modelo. En 1997 se cosecharon en Argentina once millones de toneladas de soja transgnica y se utilizaron seis millones de hectreas. Diez aos despus, en 2007, la cosecha lleg a los 47 millones de toneladas, abarcando 16,6 millones de hectreas. En la actualidad, la soja abarca 19 millones de hectreas, la mitad de la superficie cultivable del pas. Los pueblos originarios perjudicados por ese avance, slo en las provincias relevadas, son el qom, pilag, mocov, wich, chorotes, chulupies, tapietes, guaycures, lules, vilelas y tonocot. A pesar de leyes que protegen la posesin de tierras de familias ancestrales (Constitucin nacional, Convenio 169 OIT, Ley 26.160, Posesin Veinteaal vigente en el Cdigo Civil) en el 99 por ciento de los conflictos por tierras se determin que indgenas y campesinos carecen de ttulos que, por las leyes vigentes, el Estado y el Poder Judicial debieran reconocer. En el 56 por ciento de los casos las familias han sufrido intentos de desalojo y en el 31 por ciento padecieron alambrados u ocupacin de sus lotes. Slo en los casos de tierras se contabilizaron 97.995 personas que padecen conflictos. El 60 por ciento son indgenas (59.506), 39 por ciento criollos (37.789) y 700 personas criollas-indgenas (uno por ciento). Hay un piso, slo en casos de tierras, de 1,7 milln de hectreas en disputa. Con casos emblemticos: en Salta sobresale el caso de los lotes 55 y 14, en el noreste provincial, tambin conocido como el caso Lhaka Honhat (Nuestra Tierra en idioma wich), por el nombre de la organizacin indgena conformada por 45 comunidades y 6000 personas. Desde 1984, las comunidades aborgenes del Chaco salteo luchan para que el gobierno provincial les otorgue el ttulo de propiedad de las tierras que habitan. Las comunidades quieren que sea un ttulo comunitario, que les permita seguir viviendo como pueblos cazadores y recolectores. El gobierno de Salta ha prometido mucho, pero ha hecho muy poco. Con aprobacin del gobierno nacional, pero sin consultar a las familias, autoriz construccin de un puente internacional sobre el ro Pilcomayo. Tambin de rutas para facilitar el comercio entre los distintos pases del Mercosur. Estas obras cruzan el territorio que habitan las comunidades, sin embargo ellas nunca fueron informadas sobre las consecuencias de estos proyectos, detalla del informe. El caso lleg hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en noviembre de 2006 intim al Estado argentino para que demarque y entregue las tierras a las comunidades. En 2007, el gobierno de Salta firm un acuerdo por el cual se comprometi a la redistribucin de 643 mil hectreas, 400 mil para aborgenes y 243 mil para los criollos. La Redaf advierte que la entrega de ttulos se encuentra muy retrasada. La Redaf tambin destaca el caso del Baado la Estrella, en Formosa, donde el gobierno provincial decidi la reconstruccin de una ruta y erigi terraplenes que inundaron tierras campesinas. El informe recuerda que las familias debieron abandonar su zona de vida ancestral y perdieron animales (parte esencial de subsistencia). El relevamiento demuestra que las vctimas del modelo agropecuario son pequeos productores. El 56 por ciento de los casos corresponde a familias con menos de 100 hectreas. Y el 43 por ciento posee menos de 400 hectreas. Adems de la escasa cantidad de tierras, los ingenieros agrnomos de la Redaf recuerdan que 100

hectreas en el Chaco argentino nunca tienen la misma productividad que en la Pampa hmeda. La cantidad de tierras de que disponen las familias es escasa para desarrollar una vida digna y permitir que los jvenes se puedan quedar a trabajar y vivir en el campo, afirma. Como contrapartes del conflicto, el 79 por ciento est constituida por empresas y personas fsicas. Y el 16 por ciento identifica al Estado como el enemigo que disputa el territorio. El rol del Estado es uno de los puntos centrales que los indgenas y campesinos identifican como responsables, por accin u omisin, para la resolucin de los conflictos. El relevamiento destaca tambin el rol del Poder Judicial. Afirma que hay un retraso manifiesto de los jueces y fiscales para aplicar las leyes que protegen a campesinos e indgenas, y cuando actan hay un retraso notable. La Red Agroforestal realiza un informe permanente y dinmico de conflictos. En febrero pasado este diario inform que existan en la misma regin cinco millones de hectreas en disputa, casi 600 mil personas afectadas. Se trataba del conteo de 52 de casos de 120 relevados. En el transcurso del ao se registraron y procesaron nuevos conflictos (164 procesados de 259 registrados), que sern difundidos en detalles y entregados el prximo 20 de octubre en Crdoba, en el marco del Cuarto Seminario sobre tierra, agua y bosque de la regin chaquea. La organizacin remarca que existen muchos ms casos que los relevados. Cuando se les pregunt a las familias afectadas qu queran, las respuestas fueron simples: poder trabajar y vivir en la tierra donde siempre vivieron. En la lista de exigencias figuran que se les reconozca el derecho a ser dueos de las tierras y que les devuelvan las tierras que les quitaron de manera fraudulenta. Entre las conclusiones se destaca que los conflictos no son slo por la tierra, sino que se trata de una disputa por el uso y control del espacio territorial a partir de la imposicin de una cultura sobre otra. Afirma que para los empresarios dedicados al agro y para el Estado est en juego el aumento de ganancias y retenciones en el corto plazo, para ellos la tierra representa un bien econmico necesario para producir ganancias, sin importar los costos ambientales, culturales y sociales que impliquen. En contraposicin, destaca que para los pueblos indgenas y campesinos implica mucho ms que negocios. Se trata de una lucha por conservar una identidad, por mantener un modo de vida, de producir, de vivir y permanecer. La tierra es un bien social y no un bien econmico, parte constitutiva de su cosmovisin y religiosidad, asegura el informe: Llama la atencin el escaso apoyo del Estado a los campesinos e indgenas, y su intervencin protagnica como la otra parte del conflicto, ya sea en forma directa o indirecta. Indica claramente que, aunque en el discurso lo cuestione, en la prctica sigue apoyando el modelo de produccin extractivista y atentando contra la vida indgena y campesina. 2000-2011 [Link] | Repblica Argentina | Todos los Derechos Reservados

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