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Pasión desenfrenada entre Mana y Souma

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masahiko.hiro93
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El mundo podría estar cayéndose a pedazos allí fuera que no le importaría ni un poco.

Mucho
menos le importaba que alguien más le oyera. Para entonces su sexo estaba tan húmedo que la
fluidez con la que su miembro entro en ella de una sola vez le sonsaco un sonoro gemido. No
podía evitarlo, en su defensa siquiera era culpa suya…no podía controlar lo que él le provocaba.
Souma podía incluso tapar cariñosamente su boca en un vano intento, que sus ojos rasgados se
curvarían picaros como si amenazaran con ir a hacerlo más fuerte si insistía...

Cuando quiso darse cuenta, sus uñas azules arañaban la pared contra la que continuaba siendo
sometida en cada intento por mantenerse aferrada a ella mientras su amado le embestía de
aquella forma tan salvaje y carente de piedad, derramándose dentro sin control, una y otra vez.
Sentir como lo empujaba insistente, tan cálido, como le hacía recorrerle solo le estremecía más,
así como advertirlo escapando por la tersa piel de sus muslos hasta perderse al ras. Aunque él la
sostenía con fuerza, era cada vez más difícil resistirse a los placenteros temblores que atentaban
con dejarle caer.

Mana aprovecho un breve instante para voltearse y atacar sus labios casi con desespero. Entre
besos por demás pasionales lo fue empujando nuevamente hasta echarlo con ella a cuestas sobre
el ahora suave, pero desordenado futon. Atrapando cuidadosamente la cadera ajena entre sus
piernas, irguiéndose sobre él de forma que pudiese admirarla bien. Vueltos mariposas, algunos de
esos espíritus entrometidos se prendían cual adornos a las hebras de su largo pelo ahora azulado,
otras aun cual pequeñas motas insistentes seguían acariciando su cuerpo como si buscaran algo.
No solo había demasiados dando vueltas esta vez, estaban también particularmente alborotados
esa noche.

Pero no le importaba ahora. Su atención era únicamente para Souma en ese momento. A ella
también le gustaba verle. Esa expresión suya que sufría de deseo, el brillo furioso en sus ojos color
oro enmarcados entre esos mechones colorados, húmedos de sudor, cuando entre caricias
tomaba su miembro para llevarle dentro suyo nuevamente sin dilación.
El movimiento de su cadera era vigoroso y desgarradoramente lento de a momentos. Le hacía
penetrarle aún más profundamente de lo que antes en esa posición, sentía como su intimidad
ardía, como se ceñía cada vez más entorno a su miembro. Sus ojos azules a penas cerrados a
media luna lucían llorosos de pura excitación, aun sin consuelo pese a todo. Seguían
necesitándose el uno al otro con una locura inexplicable.

Mientras acariciaba lentamente el amplio pecho de Souma con la punta de los dedos, fue
inclinándose sobre él, sin descuidar ni un momento aquel intenso vaivén que le estaba terminando
de hacer perder la cordura —Puedes venirte dentro otra vez… —Le susurró al oído entre jadeos —
No me molestara... lo que pueda pasar si seguimos… —Agregó aun susurrante, acariciándole allí
con la punta de la nariz, con la suave piel de ese par de labios temblorosos. Ya no podía, no podía
contenerse ni un poco —…todo lo contrario — Dijo risueña muy bajo. Ese pedazo de alma suya
estaba haciendo estragos maravillosos. Darle la idea tan fugaz y dichosa de que eso pudiese
ocurrir, como si quisiera advertírselo.

Mana escondió un momento la cabeza en el cuello ajeno a la par de una risilla débil y curiosa. Por
alguna razón, pensarlo incluso le enardecía. Al alejarse un poco de él, solo buscó sus labios en un
intenso beso con cierta prisa y ternura. Pese a ser la sinvergüenza que era la mayor parte del
tiempo, por nada quería que viese la delicada expresión que podía llegar a tener entonces.

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