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Dinastías y Grupos Judíos en Palestina

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FOROS INT NT

Foro 1
"¿Después del retorno de los Judíos a Jerusalén bajo los Persas, cuáles eran los distintos grupos
de Israelitas que habitaban la antigua tierra de Israel?" Se espera el uso de fuentes eruditas
puestas en el curso (u otras) para explicar los distintos grupos. Es importante que se use buen
formato para citar las fuentes eruditas usadas.

Grupos: asmoneos, jasidicos, zelotes, herodianos, esenios, fariseos, saduceos


Jasidicos: ancestros de las fariseos como de los esenios.

Los orígenes de los fariseos a menudo se remontan al hasidismo, un grupo piadoso que se alió con
los macabeos tan solo para ser defraudados por que los macabeos adoptaron el mismo helenismo
que antes habían rechazado (ver más adelante). Los saduceos posiblemente se originaron a partir
de los conflictos entre los sadoquitas (de donde deriva el nombre “saduceos”) y otros, incluyendo
los asmoneos, por el sumo sacerdocio (Greenspoon, “Between Alexandria and Antioch”, 454–59)

Melvin, D. (2014). Historia de Israel, período Posmonárquico. En J. D. Barry & L. Wentz (Eds.),
Diccionario Bíblico Lexham. Bellingham, WA: Lexham Press.

NDIB
MACABEOS (quizás del hebreo, cabeza de martillo). Sobrenombre dado a la familia de los
asmoneos que dirigieron el movimiento independentista judío durante los dos últimos siglos a.C.

La Revuelta de Matatías
Después de la muerte de → ALEJANDRO MAGNO, su imperio se repartió entre sus generales.
Palestina quedó entre la dinastía de los → SELÉUCIDAS, cuya base estaba en Siria, y el de los →
TOLOMEOS, que reinaban en Egipto. Durante varios siglos, Egipto y Siria se disputaron el territorio
de Judea, aunque por lo general fue Siria la que lo gobernó. Cuando uno de los seléucidas (→
ANTÍOCO) trató de imponer una cultura uniforme sobre todas sus posesiones, los judíos se
rebelaron, pues se intentó destruir varios de los fundamentos de su religión. El jefe de esta
rebelión fue el sacerdote Matatías, padre de Judas Macabeo. Aquel mató a un oficial del rey y
después huyó a las montañas con sus cinco hijos. Allí organizó la resistencia al poder de los
seléucidas, y pronto reunió numerosos seguidores que periódicamente bajaban a los lugares
poblados a matar a quienes apoyaban la política siria, destruir altares y circuncidar por la fuerza a
quienes permanecían incircuncisos por temor a las autoridades.

Wilton M. Nelson y Juan Rojas Mayo, Nelson nuevo diccionario ilustrado de la Biblia (Nashville:
Editorial Caribe, 1998).
Bibliografía:
IB I, pp. 256–270. G. Ricciotti, Historia de Israel II, Miracle, Barcelona, 1945

Un sacerdote judío llamado Matatías, de la casa de Asmón, se marchó a las montañas con sus
cinco hijos e inició una revuelta.

James I. Packer, Merrill C. Tenney, y William White Jr, eds., El mundo del Nuevo Testamento
(Miami, FL: Editorial Vida, 1985), 65.

Los asmoneos unieron la autoridad civil y política con la autoridad religiosa de una manera sin
precedentes en la historia del antiguo Israel. En lugar de restituirle el sumo sacerdocio a los
sadoquitas, los asmoneos mismos ocuparon el cargo, comenzando con Jonatán en el 152 a.C.
(Greenspoon, “Between Alexandria and Antioch”, 443). A menudo cedían ante los seléucidas para
así asegurar su posición; incluso aceptaron sobornos y otras intrigas políticas. A Jonatán lo
asesinaron en el 142 y lo sucedió su hermano, Simón: El último de los líderes originales de la
revuelta de los macabeos. El rey seléucida, Demetrio, confirmó la designación de Simón como
sumo sacerdote y eximió a Judá de pagar tributos, concediendo la independencia efectiva del
estado judío (Greenspoon, “Between Alexandria and Antioch”, 445).
Bajo el liderazgo del hijo de Simón, Juan Hircano I, el estado asmoneo amplió su territorio
considerablemente, conquistando Galilea, Samaria, partes de Transjordania e Idumea. Se aliaron
progresivamente también con el ascendente poder de Roma, para protegerse contra los
seléucidas (a quienes los romanos conquistaron en el 64 a.C.). El nieto de Hircano, Alejandro
Janneo, fue el primer gobernador asmoneo de quien se sabe que tomó para sí el título de rey
(además del de sumo sacerdote), a pesar de que su hermano Aristóbulo probablemente también
afirmó su realeza durante su reinado de un año. Janneo fue infame por su crueldad contra sus
compatriotas judíos que se le oponían (los cuales abundaban), especialmente los fariseos. Cuando
Janneo murió, su esposa Alejandra lo sucedió como reina. Durante el reinado de Alejandra hubo
una relativa tranquilidad, y los fariseos disfrutaron de considerable poder e influencia. No
obstante, hacia el fin de su reinado, una lucha de poder se desarrolló entre sus dos hijos, Juan
Hircano II y Aristóbulo II. Ambos hijos apelaron al respaldo de Roma. El resultado fue que el
general romano Pompeyo atacó las fuerzas de Aristóbulo en Jerusalén y conquistó la ciudad en el
63 a.C.. Si bien Pompeyo confirmó la asignación de Hircano como sumo sacerdote, no le concedió
el trono. En cambio, Judea se convirtió en provincia romana, tal como el Imperio seléucida lo había
hecho un año antes (Greenspoon, “Between Alexandria and Antioch”, 445–51). Así culminó la
independencia judía en Palestina. La misma no se restablecería por los siguientes dos milenios.

Melvin, D. (2014). Historia de Israel, período Posmonárquico. En J. D. Barry & L. Wentz (Eds.),
Diccionario Bíblico Lexham. Bellingham, WA: Lexham Press.

Imágenes enciclopedia bíblica. Charles Barnes.

E. Los herodianos. Durante la era romana emergió otra facción judía, la de los herodianos. Eran un
grupo político que incluía a judíos de varías sectas religiosas. Respaldaban a la dinastía de Herodes
el Grande; de hecho, parece que preferían el gobierno opresor de Herodes, que era local, a la
supervisión extranjera de los romanos. Los herodianos son mencionados tres veces en el Nuevo
Testamento (Mateo 22:16; Marcos 3:6; 12:13); pero ninguno de estos pasajes nos ofrece una clara
imagen de lo que creían los herodianos
Algunos eruditos creen que pensaban que Herodes era el Mesías, pero no hay fuertes evidencias
que apoyen esta teoría.
F. Los samaritanos. Los samaritanos eran descendientes de los judíos que permanecieron en
Palestina después que los asirios derrotaron a Israel. Procedían de matrimonios mixtos entre
judíos y colonos asirios que se establecieron en la Tierra Prometida, de modo que su misma
existencia era una violación de la Ley de Dios.
James I. Packer, Merrill C. Tenney, y William White Jr, eds., El mundo del Nuevo Testamento
(Miami, FL: Editorial Vida, 1985), 99–102.
D. Los zelotes. La invasión de Palestina por parte de Pompeyo en el 63 a.C. destruyó las esperanzas
judías de restaurar su propio gobierno, pero algunos grupos insistieron obstinadamente en que los
judíos tenían que repeler a los invasores romanos. Estos “zelotes” trataron de promover la
rebelión entre los judíos.
James I. Packer, Merrill C. Tenney, y William White Jr, eds., El mundo del Nuevo Testamento
(Miami, FL: Editorial Vida, 1985), 97–98.

El zelote mejor conocido fue Judas el Galileo (Hechos 5:37). Cuando Augusto decretó que “todo el
mundo fuese empadronado” (Lucas 2:1), Judas dirigió contra los romanos una revuelta que tuvo
mal fin. Josefo observó que éste fue el comienzo de los conflictos de los judíos con el imperio
romano, los cuales terminaron con la destrucción del templo en el 70 d.C. (Antigüedades, libro VIII,
capítulo VIII).
A Judas y sus seguidores les molestaba todo control extranjero de su gobierno. Es posible que su
forma de pensar inspirara la pregunta que uno de los fariseos le hizo a Jesús: “¿Es lícito dar tributo
a César, o no?” (Marcos 12:14).
Durante el tiempo en que Félix gobernó como procurador de Judea (52–60 d.C.), los zelotes
formaron un grupo radical que se conoció con el nombre de sicarii (los que usan daga). Los sicarii
circulaban entre las multitudes durante las fiestas y mataban a los simpatizantes de Roma con
dagas que escondían en la ropa.
Durante la guerra contra Roma (66–70 d.C.), los sicarü escaparon a la antigua fortaleza judía de
Masada y la convirtieron en su centro de operaciones. Dos años después de la caída de Jerusalén,
una legión romana puso sitio a Masada. En vez de morir en las manos de los gentiles, los sicarii se
suicidaron y mataron a sus familias: un total de novecientas sesenta personas.

James I. Packer, Merrill C. Tenney, y William White Jr, eds., El mundo del Nuevo Testamento
(Miami, FL: Editorial Vida, 1985), 98–99.

C. Los esenios: los justos radicales. Los esenios también emergieron del movimiento
piadoso de los asideos. Josefo nos dice que había dos grupos de esenios (Guerras, libro II,
capítulo VIII; sección 2), mientras Hipólito, obispo del siglo tercero, dice que había cuatro
grupos de esenios (vea su obra Refutación de todas las herejías). Pudo haber habido aún
más.
La palabra esenio viene de un término hebreo que significa piadoso o santo. Aunque los
demás judíos los distinguían con este nombre, probablemente los esenios mismos
rechazaran tal título. No pensaban que eran especialmente santos ni piadosos; pero se
consideraban como los guardianes de las misteriosas verdades que gobernarían la vida de
Israel cuando apareciera el Mesías.
La mayoría de los eruditos creen que unos documentos que se hallaron en una sinagoga
de El Cairo alrededor de 1896, llamados Documentos de Sadoc, fueron escritos por un
grupo de esenios. Estos documentos describen la lucha final entre el bien y el mal que
prepararía el camino para el Mesías.
Los esenios planificaron mantener este tipo de información en secreto hasta el tiempo
apropiado. Probablemente se identificaran a sí mismos con los maskilim, término hebreo
que se podría traducir los entendidos, de quienes el profeta Daniel había dicho que guiarían
a los judíos en su tiempo de perturbación (Daniel 11:33; 12:9, 10).
La mayoría de los esenios vivían en comunidades situadas en zonas remotas del
desierto. Otros vivían en un barrio de Jerusalén; e incluso había hasta una “Puerta de los
esenios”. Practicaban complicados ritos para purificarse, física y espiritualmente. Su
escritos (es decir, los rollos del mar Muerto, que la mayoría de los eruditos consideran que
son esenios) demuestran que ellos tenían mucho cuidado de no dejarse corromper por la
sociedad que los rodeaba, con la esperanza de que Dios honraría su fidelidad. Llamaban a
su líder “el Maestro de justicia”.
Los rollos del mar Muerto no identifican a las personas que vivieron en la comunidad
de Qumran, donde se escribieron dichos rollos; pero Plinio, el historiador romano, dice que
esta región fue la sede de la secta de los esenios. En 1947, un joven pastor beduino lanzó
una piedra hacia una cueva en Khirbet Qumrán (lugar situado en la costa noroeste del mar
Muerto), y oyó que se quebraba una jarra de arcilla. El muchacho entró en la cueva y halló
varias jarras que contenían antiguos manuscritos. Los eruditos los identificaron como el
libro de Isaías, un comentario sobre Habacuc, y varios documentos que contenían las
enseñanzas de la secta de Qumrán. Con el correr del tiempo, hallaron once cuevas que
contenían rollos y fragmentos antiguos. En estas cuevas había fragmentos o copias de todos
los libros del Antiguo Testamento, excepto Ester. La mayor parte de los manuscritos datan
de la época de los macabeos. Este descubrimiento despertó el interés de los arqueólogos en
las ruinas de Khirbet Qumrán en sí, donde hallaron una gran sala dedicada a la copia de
manuscritos.
Los eruditos aún debaten si los habitantes de Qumrán eran realmente esenios, puesto
que sus escritos no están de acuerdo en varios puntos con conocidas enseñanzas esenias.
Algunos creen que los fariseos que huyeron de la ira de Janneo (88 a.C.) se establecieron en
Qumrán. (Un comentario sobre el libro de Nahum, que se halló en Qumrán, parece referirse
al estilo de vida de los fariseos.) Ahora bien, si los habitantes de Qumrán eran
sencillamente otro grupo de esenios que se dividió, eso explicaría su ocasional
apartamiento de la corriente principal de las enseñanzas esenias.1

El sanedrín. Durante la mayor parte del período romano, el gobierno interno de Judea estuvo
dominado por el sanedrín, el tribunal supremo de los judíos. El sanedrín era un grupo de ancianos,
presidido por el sumo sacerdote, y pudo condenar a la pena capital hasta unos cuarenta años
antes de la destrucción de Jerusalén. Después de ese tiempo, ya no pudo condenar a muerte sin
que esta condena fuera confirmada por el procurador romano. Esta fue la razón por la cual Jesús
tuvo que ser juzgado ante Pilato (Juan 18:31, 32).

Los saduceos adoptaron las creencias del filósofo griego Epicuro, quien dijo que el alma muere con
el cuerpo (Josefo, Antigüedades, libro XVIII, capítulo II, sección 4). Enseñaban que cada persona es
dueña de su propio destino.
Les encantaba discutir cuestiones de teología y filosofía. Esta era otra clave que indicaba sus
intereses de tipo griego. Sus complicadas ideas no atraían a las masas, de modo que en política,
tenían que unirse a los fariseos. De hecho, los saduceos hubieran podido desaparecer de la escena
antes de los tiempos del Nuevo Testamento, si no hubiera sido por un extraño giro en los
acontecimientos de la política judía:
Los fariseos se opusieron a la decisión de Juan Hircano de convertirse en sumo sacerdote, por
cuanto ellos habían oído que la madre de Hircano había sido violada durante el reinado de terror
de Antíoco IV. Hircano probó que aquello era una mentira, pero el tribunal fariseo castigó al
mentiroso con sólo unos pocos azotes. Esto provocó la ira de Hircano, quien desvió su apoyo hacia
los saduceos.

1 James I. Packer, Merrill C. Tenney, y William White Jr, eds., El mundo del Nuevo Testamento
(Miami, FL: Editorial Vida, 1985), 95–97.
El hijo de Hircano, Alejandro Janneo (104–78 a.C.), había estudiado bajo la dirección de tutores
griegos en Roma. Simpatizaba con las ideas griegas y secretamente favorecía a los intelectuales
saduceos. Josefo informa que Janneo se embriagó una vez en la fiesta de los Tabernáculos, y
derramó una ofrenda de agua a sus propios pies, en vez de derramarla sobre el altar. (Tal vez esta
fue la manera como Janneo demostró su desprecio hacia los fariseos, quienes derramaban agua
sobre el altar para simbolizar la necesidad de lluvia.) Se produjo un alboroto. Los soldados de
Janneo restauraron el orden, pero sólo después que seis mil personas habían muerto (Josefo,
Antigüedades, libro XIII, capítulo V, sección 13). Los fariseos libraron una amarga guerra civil
contra Janneo (94–88 a.C.), a la cual puso término el rey asmoneo mediante la crucifixión de los
líderes fariseos y de ochocientos de sus seguidores.
La esposa de Hircano, Salomé, tuvo una actitud más tolerante hacia los fariseos durante su reinado
(78–69 a.C.), pero los fariseos y los saduceos nunca se perdonaron este episodio sangriento.
James I. Packer, Merrill C. Tenney, y William White Jr, eds., El mundo del Nuevo Testamento
(Miami, FL: Editorial Vida, 1985), 94–95.

B. Los saduceos: guardianes de la Tora. Después que los Macabeos sacaron a los sirios de
Palestina, los judíos helenistas se escondieron. El judío erudito ya no tenía seguridad cuando
respaldaba las ideas griegas. Sin embargo estos judíos intelectuales continuaron aplicando la lógica
de los griegos a los problemas del día, y formaron una nueva secta judía que se conoció con el
nombre de saduceos.
No estamos seguros en cuanto a lo que significó originalmente el término saduceo. La mayoría de
los eruditos creen que se derivó de la palabra hebrea saddig (justo), o bien, que viene del nombre
del sacerdote Sadoc, ya que los saduceos estaban relacionados con el sacerdocio del templo.
Los saduceos rechazaban la tradición oral de los rabinos. Sólo aceptaban la Ley escrita de Moisés, y
condenaban cualquier enseñanza que no estuviera basada en la Palabra escrita (Josefo,
Antigüedades, libro XIII, capítulo X, sección 6). Veían muchas influencias persas y asirias en las
enseñanzas de los fariseos, y pensaban que los fariseos eran traidores a la tradición judía.
Rechazaban la fe de éstos en los ángeles, en los demonios y en la resurrección después de la
muerte (Mateo 22:23–32; Hechos 23:8), así que se oponían a Jesús cuando El estaba de acuerdo
con los fariseos (Mateo 22:31, 32).
James I. Packer, Merrill C. Tenney, y William White Jr, eds., El mundo del Nuevo Testamento
(Miami, FL: Editorial Vida, 1985), 94–95.

A. Los fariseos: expertos en la ley. Durante la época de Juan Hircano, emergieron los fariseos del
antiguo partido de los asideos. Los fariseos eran los maestros intérpretes de las tradiciones orales
de los rabinos. La mayoría de ellos provenían de familias de artesanos y comerciantes de la clase
media (por ejemplo, el apóstol Pablo era fabricante de tiendas). Ejercían una poderosa influencia
sobre las masas campesinas. Josefo observó que, cuando el pueblo judío se enfrentaba a una
decisión importante, confiaba en la opinión de los fariseos, y no en la del rey ni en la del sumo
sacerdote (Antigüedades, libro XII, capítulo X, sección 5). Por el hecho de que el pueblo confiaba
en ellos, los fariseos eran escogidos para las altas posiciones de gobierno, entre las cuales se
incluía el sanedrín. Josefo estima que, en el tiempo de Jesús, sólo unos 6.000 fariseos vivían en
Palestina, de modo que necesitaban el apoyo popular. Tal vez esta fue la razón por la cual ellos le
temían a la atracción que ejercía Jesús sobre las multitudes.
Los fariseos enseñaban que las personas justas volverían a vivir después de la muerte (Hechos
23:8), mientraqus las perversas serían castigadas por la eternidad. Entre los demás grupos de
judíos no había muchos que aceptaban este concepto. Más bien abrazaban la idea de griegos y
persas de que la muerte separaba permanentemente el alma del cuerpo.
Esto también puede ayudarnos a explicar por qué las multitudes seguían a Jesús. El era un pobre
carpintero; sin embargo, era un maestro consumado de la Ley (Mateo 7:28, 29). Además,
enseñaba que los muertos resucitarían (Lucas 14:14; Juan 11:25). Las enseñanzas de Jesús acerca
de los alimentos de la persona (Marcos 7:1–9), del respeto hacia los ancianos (Marcos 7:10–13),
de la observancia del día de reposo (Mateo 12:24–32), estaban de acuerdo con las de los fariseos.
Además, El hablaba con frecuencia acerca de ángeles, demonios y otros espíritus como los que
habían descrito los místicos judíos. Esto atraía el interés del pueblo común.

James I. Packer, Merrill C. Tenney, y William White Jr, eds., El mundo del Nuevo Testamento
(Miami, FL: Editorial Vida, 1985), 93.
Hasidim Jasidicos
Identificación y origen
Hay solo algunas referencias históricas directas al movimiento de los Hasidim. Los libros de 1 y 2
Macabeos describen a los jasidim como guerreros decididos y capaces que eran celosos de las
leyes de Dios (1 Macabeos 2: 43-44; 2 Macabeos 14: 6) pero rápidos para hacer las paces (1
Macabeos 7: 12-17) . Según 1 Macabeos 2:42, los Hasidim se unieron a los Macabeos en la
resistencia armada contra el gobernante seléucida Antíoco IV Epífanes. Algunos de los Hasidim
pueden haber sido miembros de las familias sacerdotales (1 Macabeos 7:14). Eleazar el escriba
(identificado como sacerdote en 4 Macabeos 5: 4), que estaba dispuesto a morir antes que
cometer idolatría, pudo haber sido uno de los hasidim (2 Macabeos 6:18). Es posible que los
jasidim fueran los rebeldes judíos que se negaron a luchar y fueron masacrados en el día de
reposo (1 Macabeos 2: 31-39). Fragmentos de correspondencia de la época de la Segunda
Revuelta Judía encontrada en la región del Mar Muerto hacen referencias pasajeras a los Hasidim
y aquellos que cayeron a espada (Wadi Murabba'at Bar Kokhba Letters, 45). La Mishná contiene
referencias a los Hasidim y a los "santos" (Hasid) como Hillel y Honi.
Es posible ver los orígenes tempranos de los jasidim en 1 Enoch, Daniel y algunos de los escritos de
Qumran (Gunther, opositores de St. Paul, 50; Nickelsburg y Stone, Early Judaism, 21; Collins, más
allá de la comunidad de Qumran, 41 Horsley, Jesús y la espiral de la violencia, 66; Boccaccini y
Collins, Early Enoch Literature, 287). Harman, DiLella, Hendel y Plöger sugieren que los "sabios" de
Dan 11:33 pueden ser una referencia a los hasidim, aunque Davies, Collins y Nickelsburg y Stone
no están de acuerdo (Nickelsburg y Stone, Early Judaism, 16; Anderson, Internal Diversificación,
99; Cohen, de los Macabeos, 164; Collins, más allá de la comunidad de Qumrán, 40; Boccaccini y
Collins, Early Enoch Literature, 287).
Mientras que la Biblia hebrea usa el término hasidim como una descripción general de individuos
fieles (Sal 149: 1-6) que alaban a Dios, los libros de los Macabeos parecen usar la misma palabra
que la descripción de un grupo particular o grupos de judíos (1). Macabeos 2:42). Un salmo de
alabanza apócrifo que se encuentra en Qumrán (11QP) contiene frases idénticas. Esto ha causado
la especulación de que los hasidim podrían estar conectados a la comunidad de Qumrán. Sin
embargo, Nickelsburg y Stone sostienen que ninguno de los dos salmos se refiere a ningún
comportamiento militante y, por lo tanto, no están relacionados con los jasidim de 1 Macabeos
2:42 (Nickelsburg y Stone, Early Judaism, 17). Los primeros investigadores de los rollos del Mar
Muerto vieron conexiones entre los jasidim y la comunidad de Qumran, pero no hay pruebas
suficientes para fundamentar esta conexión de manera concluyente (Collins, más allá de Qumran

Peter Shirokov, «Hasidim», ed. John D. Barry y otros, The Lexham Bible Dictionary (Bellingham,
WA: Lexham Press, 2012, 2013, 2014, 2015).
Destino del movimiento Hasidim
La falta de material concluyente sobre los jasidim ha producido una variedad de especulaciones
académicas sobre sus orígenes, creencias e influencia (Nickelsburg y Stone, Early Judaism, 16;
Anderson, Diversification interna, 99; Cohen, From the Maccabees, 164; Collins, Más allá de la
comunidad de Qumrán, 40; Boccaccini, Early Enoch Literature, 287). Lo más probable es que los
jasidim no fueran un grupo o partido específico, sino varios grupos judíos diferentes preocupados
por la fidelidad y la piedad del pacto mosaico. Los jasidim fueron probablemente un amplio
movimiento de judíos de diversos orígenes, movilizados por la amenaza de los cambios sociales y
culturales propuestos por el helenismo (Collins, más allá de la comunidad de Qumrán, 40;
Saldarini, fariseos, 253). Una vez que se detuvo la amenaza inmediata, los Hasidim aparentemente
no se mantuvieron como un grupo cohesionado, sino que se mezclaron con el medio diverso de
otros movimientos judíos del período del Segundo Templo.
Peter Shirokov, «Hasidim», ed. John D. Barry y otros, The Lexham Bible Dictionary (Bellingham,
WA: Lexham Press, 2012, 2013, 2014, 2015).

Bibliography
Anderson, Jeff S. The Internal Diversification of Second Temple Judaism: An Introduction to the
Second Temple Period. Lanham, Md.: University Press of America, 2002.
Boccaccini, Gabriele, and John Joseph Collins, eds. The Early Enoch Literature. Supplements to the
Journal for the Study of Judaism 121. Leiden: Brill, 2007.
Cohen, Shaye J. D. From the Maccabees to the Mishnah. Louisville, Ky.: Westminster John Knox
Press, 2006.
Collins, John Joseph. Beyond the Qumran Community: The Sectarian Movement of the Dead Sea
Scrolls. Grand Rapids: Eerdmans, 2010.
Gunther, John J. St. Paul’s Opponents and Their Backgrounds: A Study of Apocalyptic and Jewish
Sectarian Teachings. Leiden: Brill, 1973.
Horsley, Richard A. Revolt of the Scribes: Resistance and Apocalyptic Origins. Minneapolis:
Fortress, 2010.
———. Jesus and the Spiral of Violence: Popular Jewish Resistance in Roman Palestine. Facets.
Minneapolis: Fortress, 1993.
Nickelsburg, George W. E., and Michael E. Stone, eds. Early Judaism: Texts and Documents on
Faith and Piety. Minneapolis: Fortress, 2009.
Saldarini, Anthony J. Pharisees, Scribes and Sadducees in Palestinian Society. Biblical Resource
Series. Grand Rapids: Eerdmans, 2001.
Theissen, Gerd, and Annette Merz. The Historical Jesus: A Comprehensive Guide. Minneapolis:
Fortress, 1998.
Peter Shirokov, «Hasidim», ed. John D. Barry et al., The Lexham Bible Dictionary (Bellingham, WA:
Lexham Press, 2012, 2013, 2014, 2015).

ASIDEOS
(También se les conoce como «los piadosos».)
Secta judía. Los asideos (en hebreo los piadosos), eran judíos perseguidos a partir del siglo II a.C.
por su resistencia al proceso de culturización helenística de Antíoco IV y por su apoyo a los
macabeos.
ASIDISMO
(También se le conoce como «hasidim» o «hasídicos».)
Secta judía. Este movimiento lo fundó el rabino Israel ben Elieser (1698–1759) como reacción
contra la ortodoxia fría del Talmud. La influencia de la cábala es evidente entre sus seguidores que
tienden al misticismo. El movimiento se difundió por Hungría, Rusia y Rumania, sobre todo entre
personas de bajos ingresos de la comunidad judía. En épocas más recientes se ha extendido por
otros países. Algunos eruditos señalan elementos de panteísmo en sus creencias.
Marcos Antonio Ramos, Nuevo diccionario de religiones, denominaciones y sectas (Nashville, TN:
Editorial Caribe, 1998).

La situación resultó en la formación de un grupo de piadosos y celosos de la Ley conocido


como los Hasidim (los piadosos). Ellos formaron un nuevo movimiento que resistió la rivalidad
y abusos del liderazgo sacerdotal y los cambios helenísticos dentro de su religión. De los
Hasidim se desarrollaron grupos como los Macabeos, Fariseos y Esenios. Transf steffen pag20
Los Hasidim (“piadosos”) apoyaron a Matatías y sus hijos en su rebelión contra la helenización
forzada. El movimiento de resistencia era una guerra santa contra todos los elementos
helenísticos en Judea. Bandas de guerrilleros destruyeron altares paganos, castigaron judíos
helenísticos e invitaron a judíos fieles a la Ley a unirse a la cruzada.

Sin embargo, muchos sacerdotes y “hasidim” desaprobaron el reino asmoneano puesto que
combinó el oficio de sumo-sacerdote (sin ser de la descendencia de Sadoc) con el oficio del
rey (sin ser de la familia de David).
Algunos judíos muy conservadores y “hasidim” separatistas, los esenios, salieron de Jerusalén
para formar su propia nación en exilio. Formaron sus propias comunidades bajo el liderazgo
de un “Maestro de justicia” (un sacerdote de la línea de Sadoc). Para ellos, Jonatán era un
sacerdote de injusticia puesto que no era de la línea de Sadoc y persiguió al “Maestro de
justicia”.
Los Fariseos eran “Hasidim” que se quedaron activos en Jerusalén. Eran muy celosos en su
aplicación de la ley de Moisés a la vida diaria judía. Según los fariseos, los asmoneanos no
tenían el derecho de reinar sobre Israel ni oficiar como los sumo-sacerdotes. Por esto, Juan
Hircano buscó apoyo de los Saduceos que dominaron el Sanedrín y apoyaron sus esfuerzos de
conquistar toda Israel como sumo-sacerdote y rey.
Pompeo entró dentro del lugar santísimo del templo y descubrió que era totalmente vacío.
Pero, instaló a Hircano II como el sumo-sacerdote (63–40 a.C.). La era de independencia judía
se acabó. La dinastía asmoneana llegó a su fin a pesar de que miembros de la familia
continuaron en la vida política de la región por varias décadas después.
Dos grupos mayores se dividieron en competencia políticamente y religiosamente, los
Saduceos y los Fariseos. Los Saduceos apoyaron a la aristocracia de los reyes asmoneanos.
Eran más tolerantes de influencias helenísticas, respetaron solo el Pentateuco como su
Escritura y controlaron el Sanedrín y el culto del templo.
Los Fariseos eran descendientes de los “Hasidim” y resistieron a los asmoneanos como líderes
ilegítimos. Ellos querían que el oficio de sumo-sacerdote fuera limitado a la familia de Sadoc y
que el rey fuera de la casa de David.
Herodes ganó el apoyo de Marco Antonio, Octavio y el Senado. Le asignaron el rey de Judea
en el 40 a.C. Pero, tuvo que ganar control de su reino y lo logró en el 37 a.C.
Herodes conquistó Jerusalén de nuevo con la ayuda de los romanos en el 37 a.C. Decapitó a
Antígono en Antioquía con el fin de poner fin al reino asmoneano. Herodes llegó a ser el Rey
de Judea. Oficialmente, Herodes era “amigo y aliado del pueblo romano” como un rey
“cliente” con la obligación de obedecer la voluntad del Emperador romano. Sin embargo, gozó
mucha libertad y privilegios para el beneficio de la tierra de Israel durante su reino.
(1) consolidación (37–25 a.C.); (2) prosperidad (25–14 a.C.); y (3) instabilidad (14–4 a.C.).
Asesino a Hircano, se caso con Mariamme I princesa asmoneana

A pesar de que Herodes apoyó las instituciones de la religión judía y era prosélito judío, los
judíos nunca olvidaron que él era de Idumea de raza, no era judío de raza ni descendiente de
David, y su reino dependió mucho el respaldo y poder de los romanos. La gran parte de los
judíos resistió y odió el dominio de los extranjeros. Ni los fariseos ni los saduceos apoyaron a
Herodes sino lo toleraron por necesidad. Nunca aceptaron que Herodes nombró el oficio de
sumo-sacerdote en lugar de la descendencia legítima. Los fariseos mantuvieron que el sumo-
sacerdote debiera ser descendiente de Sadoc (Ezequiel 40:46; 43:19; 44:5; 48:11). Los
saduceos apoyaron a los asmoneanos que tomaron el oficio como levitas en lugar de los no
asmoneanos designados por Herodes
Herodes cambió su testamento por la sexta vez en el cual designó que tres de sus hijos recibieran
una tercera parte de su reino cada uno. Por esto, estableció una dinastía Herodía.
Arquelao (Mateo 2:22) recibió Judea, Samaria e Idumea como “etnarca”.
Herodes Antipas recibió Galilea y Perea como ¨tetrarca¨.
Felipe recibió regiones al norte y este del Mar de Galilea como ¨tetrarca¨.

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