Monseñor Leonidas Proaño, un hombre honesto Hubo una vez en el Ecuador un hombre al que
la gente llamó “el Obispo de los indios”. Su nombre era Leonidas Proaño y era un Monseñor.
Ahora sabrás por qué lo nombraban así. En aquel tiempo los campesinos de la provincia de
Chimborazo sufrían mucho porque les quitaban sus tierras y les obligaban a hacer trabajos muy
duros. Monseñor Leonidas Proaño fue a visitar a los campesinos de la zona y se dio cuenta del
maltrato que vivían y su corazón se conmovió ante esta injusticia. Entonces se acordó de sus
padres, quienes le habían enseñado a amar y a tener respeto por todas las personas, sin importar
si eran pobres o ricos. Así que decidió hacer lo que pudiera para ayudarlos. Empezó por el
principio, es decir, por donde se debe empezar, y sacó a la luz la verdad que pocos conocían
sobre lo que estaba pasando con los indios en esos páramos olvidados por la mayoría de la
gente. Empezaron a perseguirlo y le acusaron con mentiras, pero él fue honesto y se mantuvo
fiel a la verdad y, además, empezó a trabajar por los habitantes de los pueblos indígenas. Formó
programas para que se eduquen, aprendan a leer y a escribir, y les enseñó sobre la Biblia. ¿Ya
sabes por qué lo llamaron “el Obispo de los indios”?