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Pobrecito el aguará guazú

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Marina Olivares
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Sin embargo, de él se dicen cosas terribles.

Se dice, por ejemplo, que el aguará – guazú no es un animal sino persona, humano. Un humano –el
Séptimo hijo de cualquier familia- que cada tanto, entre vueltas carnero, se convierte en terrible lobizón (…)
Pero son puras patrañas.
¡Qué va a ser lobizón el aguará!
Y se los digo yo que, en mi propia casa del barrio de San Cristóbal, tuve un aguará-guazú. (…)
Resulta que a mí se me había muerto mi perra.
Y yo estaba tan triste que ni ganas de tomar mate tenía –con lo que me gusta el mate-; ni fuerzas para
Sostener la regadera –con lo que me gusta regar las plantas.
“Si no hago algo, me voy a morir de pena”, pensé. “Necesito un cachorrito”.
Y me fui a M.A.P.A., donde hay gente que abandona perros y gatos, y gente que va a buscar perros y
gatos, porque así es la vida.
Esta vez muchos perros no encontré, es cierto.
Pero en una jaula, solito su alma, con cara de desgraciado, y un cartel que decía “LAGUNA DE IBERÁ /
CORRIENTES” y otro cartel que decía “¡¡NO DAR!!”, había un cachorrito colorado y orejudo.
El cachorrito me miró y yo lo miré al cachorrito.
Es sabido que soy una persona viva, vivísima. Así que pensé: “A este no lo quieren dar porque es el
más lindo de todos. Sí, sí, cómo no… ¡A mí me van a engañar…!”.
Haciéndome la distraída y tratando de que nadie me viera, me acerqué a la jaula, arranqué el cartel
de “¡¡NO DAR!!” y lo hice un bollito.
Después, abrí la puerta de la jaula, metí la mano y agarré al orejudo.
Enseguida intenté poner cara de señora seria, buena, respetable (me costó pero lo conseguí) y
dirigiéndome a una señorita de blanco, dije:
-Una consulta para el veterinario, si es tan amable.
Pero nunca entré al consultorio del veterinario… (¿y si me sacaban el cachorrito?).
Caminando para atrás, con las orejas que asomaban de la cartera, me fui de M.A.P.A.
-¡Oia! ¿De dónde sacaste ese perrito tan raro? –dijeron los aguafiestas de mi casa al verme llegar lo
más contenta.
-Yo no le noto nada raro a “Lobo” –dije yo, completamente ofendida.
-¿”Lobo”? –se rieron los aguafiestas-. Mucho nombre para tan poco perro.
-¡Groseros! –dije yo. Y con el perrito bajo el brazo, me retiré a mis habitaciones (es decir: a la otra
habitación).
¿Poco perro habían dicho? Ja, ja…
“Lobo empezó a crecer y en la casa entraron a mirarlo con respeto.

Y yo tuve que poner en la puerta un cartel que decía “CUIDADO CON EL PERRO2.
No porque “Lobo” fuera malo, pobre angelito. Sino porque era enorme, bruto, juguetón… y raro (en
esto algo de razón tenían en mi casa).
Cuanto más crecía, más raro era.
Lindo, pero raro.
Lo que más llamaba la atención eran sus larguísimas patas, y también sus orejas, que él movía de allá
para acá y de acá para allá.
El lío grande fue cuando empezó el olor.
Olor siempre había tenido, desde cachorrito.
Pero EL OLOR, lo que se dice EL OLOR… Un olor a tapir, a elefante, a manada de elefantes, le llegó con
el crecimiento.
Y eso que perro más bañado que “Lobo” dudo mucho que exista. Y no en la República Argentina, sino
en el mundo entero, se los puedo jurar.
Llegué a bañar a “Lobo” todos los días.
Y probé cuanto producto especial mostraban por la tele.
Pero nada.
Más lo bañaba, más olor tenía a tapir, a elefante, a manada de elefantes.
Fue por esa época que empecé a quedarme sin amigos.
Es cierto que algunos me hablaban por teléfono, pero venir, no venía ni el loro.
La gente de la casa, al principio, aguantó a pie firme.
Porque todos lo querían a “Lobo”, desgracia humana.
Y “Lobo” también nos quería a todos, suerte perra.
Pero después de un tiempo, los de la casa no soportaron más.
Y primero uno, después otro y otro, se fueron en busca de nuevos horizontes. Y nuevos aires.
En casa solo quedábamos “Lobo”, yo y el padre mis hijos, que a raíz de una sinusitis crónica tiene
poco olfato.
Poco, pero algo tiene.
Por eso un día…
-Volveré cuando él se haya ido –dijo señalando a Lobo y con voz gangosa el padre de mis hijos. (La voz
gangosa le venía de un pañuelo con que el padre de mis hijos se tapaba la nariz).
Y entonces nos quedamos solos: “Lobo” y yo.
Y los dos nos pusimos a llorar.
Bueno, la que lloraba era yo. “Lobo” aullaba para el techo, porque traspasando el techo estaba la
luna.
Fue justo en ese momento cuando sonó el timbre del teléfono. Era mi amiga Nora.
-Voy para allá en un taxi –dijo cuando oyó mis llantos, y los aullidos de Lobo.
-No vas a resistir –le dije llorando a gritos- El olor te matará y vos sos mi amiga del alma.
-No será para tanto –dijo ella, la inocente.
ERA PARA TANTO…
Abrí la puerta, “Lobo” corrió a hacerle fiestas a Nora y Nora huyó al baño.
Desde el baño gritó aquello que nunca olvidaré:
-¡¡ESE PERRO NO ES PERRO!! ¡¡ES AGUARÁ-GUAZÚ!!
(¿Debo decir que mi amiga Nora es experta en aguará-guazú de tanto dibujarlos en el zoológico? Está
bien, lo digo…).
Cuando me separé de “Lobo”, antes de que él emprendiera viaje hacia la laguna de Iberá, lloré casi
tanto como cuando se me murió mi perra. Y lo abracé fuerte –qué me importa el olor-, y él me abrazó a

con sus patas larguísimas y me tiró al suelo de puro cariñoso y yo le hice cosquillas en la panza…
Por eso digo: ¡Qué va a ser lobizón el aguará!
Si es bicho buenísimo, y se come los ratones y las víboras que están de más.
¡Ah! Y para aquellos que maten un aguará por miedo o por la pielcita o por gusto de matar, les dejo
esta maldición gitana, que no me acuerdo si la oí, la soñé o se me ocurrió a mi sola:
“El que mata un aguará
su fortuna perderá…”
así que… ¡ojito!
1. ¿Quién cuenta la historia? ¿Cómo se dieron cuenta? Conversar y escribir las conclusiones.
2_ comenta entre todos que le resulta mas gracioso del cuento y porque

El Movimiento Argentino de Protección Animal (cuyas siglas son M.A.P.A., como aparece en el cuento),
tiene por finalidad proteger y defender a los animales. ¿Por qué creen que un aguará – guazú estaba
allí?
Compartir sus opiniones.
4. ¿Cómo es el olor de “Lobo”? buscar en el texto la frase que se usa para describirlo. Imaginar cuáles
son
los productos especiales que la narradora ve en la tele y le pone a su mascota. Elegir uno, enumerara
algunas de sus características y escribir las instrucciones para utilizarlo correctamente.
5. La protagonista se define como una persona “viva, vivísima”. ¿Están de acuerdo? Explicar el punto
de
vista de ustedes.
6. En el cuento hay una maldición para que nadie se anime a lastimar a los aguará – guazú. ¿Cómo sería
un
hechizo para proteger a las ballenas, al orangután o a otro animal en peligro de extinción?
7. ¿Cuál es el significado más adecuado? Subrayar la respuesta correcta.
a. AGUAFIESTAS: malhumorado cascarrabias pesimista
b. GANGOSO: con voz aguda con voz nasal con voz ronc

3. El Movimiento Argentino de Protección Animal (cuyas siglas son M.A.P.A., como aparece en el
cuento),
tiene por finalidad proteger y defender a los animales. ¿Por qué creen que un aguará – guazú estaba
allí?
Compartir sus opiniones.
4. ¿Cómo es el olor de “Lobo”? buscar en el texto la frase que se usa para describirlo. Imaginar cuáles
son
los productos especiales que la narradora ve en la tele y le pone a su mascota. Elegir uno, enumerara
algunas de sus características y escribir las instrucciones para utilizarlo correctamente.
5. La protagonista se define como una persona “viva, vivísima”. ¿Están de acuerdo? Explicar el punto
de
vista de ustedes.
6. En el cuento hay una maldición para que nadie se anime a lastimar a los aguará – guazú. ¿Cómo sería
un
hechizo para proteger a las ballenas, al orangután o a otro animal en peligro de extinción?
7. ¿Cuál es el significado más adecuado? Subrayar la respuesta correcta.
a. AGUAFIESTAS: malhumorado cascarrabias pesimista
b. GANGOSO: con voz aguda con voz nasal con voz ronca
El cuento de humor
Hay cuentos que nos emocionan; otros, que nos hacen reflexionar. Están los que presentan casos
misteriosos o los que nos dan un poco de miedo. También hay cuentos que nos divierten y nos hacen
reír,
como “Pobrecito el aguará”. Este cuento presenta un hecho disparatado: una mujer que adopta como
mascota a un aguará, ¡pensando que es un perro! Como no desea desprenderse de él, a pesar de que
observa algunas “cosas raras”, vive situaciones inesperadas. Al ver lo que le pasa, sonreímos y
esperamos
saber cómo va a resolver el problema.
Para lograr que un cuento sea humorístico, generalmente se utilizan una serie de recursos. Por
ejemplo:
 Los juegos de palabras: “Porque todos lo querían a “Lobo”, desgracia humana. Y “Lobo”
también nos
quería a todos, suerte perra.
 Las repeticiones: “El cachorrito me miró y yo lo miré al cachorrito.”
 El contraste: “Mucho nombre para tan poco perro.”
 Las expresiones exageradas: el olor de “Lobo” es “UN OLOR a tapir, a elefante, a manada de
elefantes.”
 Las situaciones disparatadas o absurdas: la protagonista “se aferra” a su mascota maloliente,
a tal punto
que los amigos dejan de visitarla y su familia se va de la casa.
 La inversión de situaciones: la protagonista desobedece un cartel indicador y se lleva el
cachorro
“prohibido” porque piensa que este la va a ser feliz; pero por el contrario, le complica la vida.
a) ¿Qué es lo que hace parecido a “Lobo” con un “lobizón”? ¿Cree la protagonista en la leyenda del
lobizón? ¿Cómo lo saben? Conversar y escribir cómo se dieron cuenta.
b) ¿Cuál es el destino de “Lobo”? ¿Les parece un final feliz? Dar su opinión.
c) En el siguiente fragmento, señalar con flechas de diferentes colores qué recursos humorísticos
aparecen:
¿Poco perro habían dicho? Ja, ja…
“Lobo” empezó a crecer y en la casa entraron a mirarlo con respeto.
Y yo tuve que poner en la puerta un cartel que decía “CUIDADO CON EL PERRO”.
No porque “Lobo” fuera malo, pobre angelito. Sino porque era enorme, bruto, juguetón… y raro (en
esto algo de razón tenían en mi casa).
Cuanto más crecía, más raro era.
Lindo, pero raro.
Lo que más llamaba la atención eran sus larguísimas patas, y también sus orejas, que él movía de
allá para acá y de acá para allá.

1. ¿En qué se relacionan esta escritora y el autor Luis María Pescet? Para responder investigar en la
siguiente página web: [Link].
TAREA N° Fecha de entrega:
Las consignas escolares
En los textos escolares, las consignas expresan una orden específica para orientar la realización de
una actividad y alcanzar un objetivo. Las consignas tienen un verbo instructivo, es decir, una palabra
que
indica una acción que ustedes deben llevar a cabo, como leer, analizar, subrayar, investigar completar,
escribir.
Algunos tipos de consignas son:
 Expositivas: definir, explicar, comparar, completar, mostrar u organizar datos…
 Creativas: imaginar, pensar, justificar, fundamentar, explicar con palabras propias, inventar…
 Gráficas: subrayar, resaltar, elaborar un cuadro, un esquema, un cuadro sinóptico…
1. ¿De qué tipos son las consignas a), b) y c) del texto titulado “El cuento de humor”? ¿Cómo lo
supieron en
cada caso?
2. ¿Por qué creen que es importante interpretar correctamente las consignas?
3. ¿Qué hacen cuando no comprenden una consigna?
Relatos que dan risa
1. Leer los siguientes chistes.
2. Explicar qué resulta gracioso de estos chistes.
3. ¿Conocen chistes parecidos a estos? En grupo, elegir uno y contarlo en voz alta al resto del grado.
4. Señalar en qué se diferencian las expresiones subrayadas en el tercer chiste:
a. En la escritura.
b. En el significado.
c. En la pronunciación.
Había una vez una laguna tan pero tan seca que las ranas se
llevaban cantimploras.
-¿Existe algo peor que un elefante con dolor de orejas?
-Sí, una jirafa con dolor de garganta.
-¿Qué vas a hacer cuando seas grande?
-Voy a ser un grandote.
-¡Mamá!
-¿Qué pasa?
-La abuela está en el teléfono.
-¡Sacala! Seguramente está muy incómoda!
5. Volver a leer las oraciones destacadas en negrita en el cuarto chiste.
a. ¿Cuál es la oración que tiene el sujeto escrito?
b. ¿Cuál es el sujeto de la oración “Seguramente está muy incómoda”?
TAREA N° Fecha de entrega:
1) Buscar en diarios o revistas algún chiste con imagen que te haga reír.
2) Cortar y pegar.
3) Explicar con tus palabras qué es lo que te da gracia.

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