“LOS RÍOS PROFUNDOS”
José María Arguedas Altamirano nació en Andahuaylas (Apurímac) el 18 de enero de 1911. Quedó huérfano de madre a los
dos años de edad.
En 1931, ingreso a la Facultad de letras de la universidad San Marcos de lima. Poco después comenzó su carrera de escritor
indigenista publicando el cuento Warma kuyay(1933) y su libro de cuentos Agua (1935). En 1941, publico Yawar Fiesta, su
primera novela. Más tarde, público sus laureadas obras: Diamantes y pedernales (1954) Los ríos profundos (1958), El sexto
(1961) y todas las sangres (1964).
Los ríos profundos es una novela del escritor peruano José María Arguedas, publicada el año 1958. La historia se desarrolla
en el Cusco y cuenta la vida de Ernesto, un joven mestizo que es enviado a un internado para indígenas de Abancay. A través
de su experiencia en el internado y sus viajes por la región. Ernesto se conecta con su herencia cultural andina y descubre su
identidad.
Capitulo I: El viejo
Este capitulo empieza cuando Ernesto cuenta su llegada al Cusco, acompañando a su padre Gabriel, quien era un abogado y
viajaba para ejercer su carrera. Visitaron a un pariente que lo conocían como El viejo, para pedirle alojamiento y trabajo
pero resulta que se negó ayudarles y se marcharon del lugar.
Capitulo II: Los viajes
El narrador cuenta los viajes de su padre por diversos pueblos y ciudades de la sierra y de la costa viajes en lo que Ernesto
estaba presente como Huancayo, Yauyos, Cangallo, Huamanga.
Capitulo III: La despedida
En este capitulo se enrumban a Abancay, al llegar se pregunta porque las mujeres y los hombres estaban rezando, por lo
que le dijeron que rezaban por el Director del colegio y padre de Abancay , deciden arrodillarse y hacer los mismo.
Ernesto es matriculado y después de eso el padre decide presentarse en el colegio en compañía de un forastero , era de Chal
huanca por lo que no puso ocultar que se iría de viaje.
Se separan casi con alegría, con las promesas de Gabriel de conseguir una chacra junto al río y esperarlo a Ernesto en
vacaciones. Ernesto reflexiona sobre cómo, por primera vez, deberá enfrentarse solo al mundo.
Capitulo IV: La hacienda
En este capítulo cuenta la vida de los indios de las haciendas; el al estar solo en el colegio los domingos cuando salía del
internado, bajaba donde Vivian los indios de las haciendas allá en Patibamba, el antes había vivido con muchos de ellos en
los ayllus de Puquio, y necesitaba sentir ese cariño, pero aquí tocaba las puertas y nadie salía, el decía, mamita ábreme y los
indios le respondían manan, estos indios tenían miedo, vivían encerrados sumisos, cuenta también las misas del padre hacia
los hacendados, el padre los elogiaba y los hacía sentir como los más grandes pilares de esta sociedad. Elogiaba a los
hacendados; decía que ellos eran el fundamento de la patria, los pilares que sostenían la riqueza, también se muestra en las
misas del padre el odio a los chilenos por la guerra, su afán revanchista.
Capitulo V: Puente sobre el mundo
“¡Pachachaca! Puente sobre el mundo significa este nombre.” Y Huanupata era el único barrio donde había chicherías, los
sábados y domingos tocaban arpa y violín, en las de mayor clientela tocaban huaynos y marinera y la fama se fundaba
muchas veces en la hermosura de las mestizas que servía con su alegría y condescendencia, venían gente de los Andes, y
pedían su música al que tocaba el violín, yo iba a las chicherías a oír cantar y a buscar a los indios de la hacienda. Había
muchos descampados, en esos campos jugaban los alumnos del colegio, jugábamos a los “peruanos” y “chilenos”, justamente
un chileno era “Añuco” un alumno pobre que era hijo de un hacendado que por juegos lo perdió todo, y a pesar de su
absoluta pobreza, era distinguido en el colegio tenía su protector otro alumno apellidado Lleras, este era altanero, hosco,
abusivo, y caprichoso. El “Añuco” contaba ya con catorce años de edad. En las noches algunos internos tocaban armónica,
pero nadie tocaba mejor que Romero, el alto y aindiado rondinista de Andahuaylas.
Los ríos fueron siempre míos, recordaba el valle de los Molinos, ahí había cinco molinos que eran movidos por el agua de un
rio pequeño, en esa quebrada viví abandonado durante varios meses por ello los días domingos salía precipitadamente del
colegio a recorrer los campos y aturdirme con el fuego del valle.
Capitulo VI: Zumbayllu
El capítulo comienza con una reflexión sobre la desinencia yllu. Por un lado, representa el sonido de las pequeñas alas en
vuelo, en su sentido onomatopéyico. Por el otro, illa nombra a ciertas formas de luz no solar, no totalmente divinas, con las
que el hombre andino cree aún estar vinculado.
Uno de los alumnos internos, el Ántero o Markask’a trae al colegio un
zumbayllu o trompo, de significado mágico. Ernesto hace amistad con Ántero. Se descríbanlas peleas entre los alumnos y los
abusos de los mayores sobre los menores, como el Lleras sobre el Palacitos.
Capitulo VII: El motín
Ernesto se reencuentra, más tarde, con Ántero. Le entrega la carta que escribió para Salvinia y le cuenta a su amigo sobre la
situación con Rondinel. Ántero se apiada, y le dice a Ernesto que deben buscar la reconciliación, que no lo enfrente.
Encuentran a Rondinel, quien, llorando, le pide perdón a Ernesto. Los tres salen a jugar, renovados, con sus respectivos
zumbayllus.
Las chicheras del pueblo, encabezadas por Felipa, se rebelan para exigir el reparto de sal al pueblo. Ernesto les acompaña en
el tumulto. Las chicheras reparten la sal a los indios de Patibamba, pero luego irrumpen los guardias civiles y recuperan la
sal.
Capitulo VIII: Quebrada honda
Ernesto es castigado por los padres, por seguir a las [Link] regresa a Patibamba acompañando al Padre Director,
quien sermonea a los indios explicándoles que era un pecado robar la sal, aunque fuera para los pobres. Ernesto regresa al
colegio y se encuentra con Ántero, quien le enseña un winku o trompo brujo, superior al zumbayllu
El Lleras empuja a uno de los religiosos, el hermano Miguel, el cual responde dándole un puñetazo. El Lleras es recluido en
una habitación pero en la noche se fuga del colegio.
Capitulo IX: Cal y canto
A la cuidad llega un regimiento de soldados para reprimir a las indias revoltosas, las chicheras capturadas son azotadas en el
trasero desnudo, y al responder a los militares con su lenguaje soez, les meten excremento en la boca donde doña Felipa huye
sin descubrirla.
Capitulo X: Yawar mayu
Un domingo Ernesto y los otros alumnos van a la plaza del pueblo donde danretreta o exhibición de la banda militar.
Ernesto conoce a Gerardo, el hijo del comandante destacado en Abancay, quien se hace amigo de Ántero. Asimismo, visita el
barrio Huanupata, donde se deleita escuchando a los músicos y cantores.
Capitulo XI: Los colonos
Los militares se retiran de Abancay, sin haber capturado a Felipa. Gerardo ingresa al colegio religioso donde destaca y se
vuelve inseparable de Ántero. Cuando ambos se jactan de sus conquistas amorosas, Ernesto se pelea con ellos y no les vuelve
a hablar. Luego irrumpe la peste de tifo en el pueblo, proveniente de los contornos. La Opa Marcelina fallece víctima del
mal. Ernesto se acerca a verla, por lo que es puesto en cuarentena por temor a un contagio. Cientos de colonos o peones
indios de las haciendas colindantes sea cercan a Abancay para exigir al Padre que dé una misa por los difuntos. El Padre
acepta y dala misa a medianoche. Con el permiso del Padre, Ernesto abandona Abancay y se va a una delas haciendas de El
Viejo, donde esperará el retorno de su progenitor.
Conclusión
Los ríos profundos de José María Arguedas es una obra impresionante lo cual nos sumerge en la cultura andina y nos
muestra la lucha interna del protagonista para encontrar su identidad.