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Historia y significado del unicornio

unicornio

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Unicornio

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Para otros usos de este término, véase Unicornio (desambiguación).
La dama y el unicornio.

El unicornio es una criatura mitológica del folclore europeo representada


habitualmente como un caballo blanco con patas de antílope, ojos
y pelo de cabra y un cuerno en la frente. En las representaciones modernas, sin
embargo, es idéntico a un caballo, diferenciándose únicamente en la existencia del
cuerno.

Aunque las primeras representaciones documentadas de animales unicornio se


remontan a la civilización del Indo, hace más de cuatro mil años, la historia del
unicornio occidental puede trazarse desde la descripción que de él hiciera el
erudito griego Ctesias de Cnido, en la segunda mitad del siglo V a. C. Bajo la
influencia de Physiologus y otros textos antiguos, los bestiarios occidentales de la
Edad Media lo describieron como un animal dotado de un único y largo cuerno,
con propiedades de antídoto, que podía ser capturado únicamente a través del
olor de una doncella virgen. Este desarrollo legendario llegó a configurar
esquemas simbólicos de diversa naturaleza, desde el animal como figura
cristológica, asociada a la encarnación de Cristo, hasta como imagen del caballero
que sufre por amor o inclusive como símbolo de la muerte y el pecado.

Durante la modernidad, la disparidad en las descripciones del unicornio llevará a


que varios autores pongan en duda su existencia, mientras el epíteto de «animal
fabuloso» recae en él con más frecuencia a partir de la época de la Ilustración. Ya
en la Edad Contemporánea, el unicornio como gran caballo blanco «mágico», con
un solo cuerno en medio de la frente, inspira historias de fantasía y magia, así
como una abundante producción de mercancías para el público infantil.

Origen de la leyenda[editar]

Dibujo del Museum Museorum de Michael Bernhard


Valentini (1704) que compara el objeto vendido como un «cuerno de unicornio medicinal»,
una representación de narval, un esqueleto reconstruido de «unicornio fósil» y una
representación equina del unicornio.

Era común que los exploradores confundiesen a los animales conocidos con una
criatura de un solo cuerno. Para Odell Shepard, el unicornio de Ctesias de
Cnido mezcla historias sobre el rinoceronte indio, a cuyo cuerno se le atribuyen
tradicionalmente propiedades terapéuticas, con el onagro (o asno salvaje),
conocido en la Antigüedad por su rapidez y su combatividad, y el antílope
tibetano.1 El descubrimiento de la supervivencia hasta tiempos relativamente
recientes de algunas especies extintas de rinoceronte lanudo como las del
género Elasmotherium sugiere que este tipo de animales también pudieron haber
influido en la leyenda (ya sea directamente o mediante sus imponentes
esqueletos).2

Narval[editar]
El narval jugó un papel central en la larga creencia en el unicornio occidental. Su
gran y único diente espiral se vendió como cuerno de unicornio desde finales de la
Edad Media, especialmente en el siglo XVI, proporcionando evidencia material de
la existencia del animal legendario.3 Y aunque el descubrimiento de su verdadera
procedencia condujo a un brusco descenso en los precios, no sacudió
definitivamente la creencia en el unicornio, sino que incluso la reforzó.4 Así, en una
fecha tan tardía como 1825, Jean-François Laterrade defendía su existencia
basándose en una analogía: a cada animal marino, como el narval, le debe
corresponder uno terrestre.5
Rinoceronte y Elasmotherium[editar]

Reconstrucción de un elasmosterio.

Los especialistas creen que tanto el asno indio de Ctesias como


el monoceros descrito por Megástenes se trataban, en realidad, de un mismo
animal conocido: el rinoceronte indio o rhinoceros unicornis, a cuyo cuerno todavía
hoy los lugareños le atribuyen las mismas propiedades medicinales que Ctesias
asoció con su asno unicornio y que, posteriormente, las fuentes medievales
recogerían para el monoceros o unicornio.6

Si bien Plinio el Viejo describió al rinceronte separado de otras bestias de un solo


cuerno,7 en el siglo VI el erudito hispalense Isidoro de Sevilla lo equipararía
al monoceros y al unicornis, mezclando sus respectivas leyendas y
descripciones.8 Marco Polo describió unicornios en sus viajes a Oriente, pero otros
estudiosos no tardaron en deducir que el explorador veneciano había avistado
rinocerontes:9

En cuanto al monoceros de Paul de Venecia (Marco Polo), no creo que nadie me pueda
culpar por ver un rinoceronte en él. En efecto, son bastante similares, según las marcas
que les da: su tamaño cercano al del elefante, claro, pero también su fealdad, su lentitud y
su cabeza porcina, características que describen al rinoceronte.
Ulises Aldrovandi, De los cuadrúpedos solípedos.10

El Elasmotherium sibiricum habitó las estepas de Rusia y Asia Central hasta


finales del Pleistoceno, aproximadamente hace unos 10000 años. Este tipo de
animal tenía un cuerno único, muy largo y grueso, creciendo en medio de la
cabeza, y se cree que la trasmisión oral de su descripción, así como sus restos
fosilizados, pudieron haber inspirado la leyenda del unicornio.112

Antílopes[editar]

Este eland, visto de costado, parece tener un solo cuerno.

Algunas variedades de antílope pueden haber contribuido a la difusión de la


leyenda del unicornio, en particular a través del comercio de sus cuernos,
atestiguado en el Tíbet con el antílope local. Claudio Eliano se refiere a este tipo
de animal al describir el cuerno negro helicoidal que pertenecería al monoceros.12
El oryx árabe, un antílope blanco con dos cuernos largos y delgados apuntando
hacia atrás, al igual que el eland, animal bóvido que lleva los cuernos retorcidos en
espiral, parecen un caballo unicornio visto de lado y desde la
distancia. Aristóteles le atribuye al primero un solo cuerno en su Historia de los
animales, así como Plinio el Viejo, en su Historia natural.13

Mamíferos vivos con cuerno o asta[editar]

Oryx egipcio con un solo cuerno.

Ciertas malformaciones en un mamífero pueden producir que solo se desarrolle


uno de sus dos cuernos, o incluso que ambos se mezclen y fusionen, haciendo
que parezca que el animal lleva solo uno. Estos casos, documentados desde la
antigüedad, no constituyen una especie, sino que caen bajo la teratología. Por
ejemplo, Plutarco cuenta cómo Anáxagoras abrió la cabeza de un carnero
unicornio y demostró que se trataba de un accidente de la naturaleza.14 En el
siglo XVIII, un ciervo unicornio fue avistado y capturado en un pueblo de Asia
Central:15

Oryx árabes. Se aprecia que el animal que está en primer


plano, a la derecha, porta un solo cuerno.
Uno de los cazadores del pueblo me contó la siguiente historia, confirmada por sus
vecinos. En marzo de 1713, mientras cazaba, descubrió el rastro de un ciervo, que siguió,
y al descubrir el animal se sorprendió que tuviese un cuerno único en medio de la frente.
Capturó al animal y lo trajo de regreso al pueblo donde era admirado por todos (...)
Pregunté cuidadosamente sobre el tamaño y la forma de este unicornio, y me dijeron que
se veía exactamente como un ciervo.

John Bell de Antermony, Viaje desde San Petersburgo en Rusia a varias partes de Asia
en 1716, 1719, 1722...15
Una reserva natural de la localidad italiana de Prato alberga desde 2007 a un
ciervo con una asta única en medio de la frente: el director del parque, Gilberto
Tozzi, declaró que este tipo de deformación podría ser el origen de la leyenda del
unicornio.16

Creaciones artificiales[editar]

Reconstrucción de un supuesto esqueleto de unicornio. Se


usaron restos de un rinoceronte lanudo, un mamut y el cuerno de un narval. Exposición
cerca de la entrada del Zoológico de Osnabrück, Alemania.

Los casos de «unicornios» creados artificialmente están documentados tanto en


Occidente como en Oriente y África. Aunque esta práctica pudo haber jugado un
papel en la creencia en el unicornio, el sociólogo francés Bruno Faidutti no cree
que haya tenido una influencia real en la construcción de su imagen.17

A diferencia del unicornio occidental, los unicornios artificiales asiáticos eran


originalmente cabras de Angora cuyos cuernos se unían con hierro y fuego,
generando un cuerno artificial corto, parecido a dos velas trenzadas. Esta práctica
ha desaparecido desde entonces, debido a su crueldad hacia los animales.17 En
Occidente, el caso más conocido es el de los huesos fósiles desenterrados en
el macizo de Harz (Alemania) por el alcalde de Magdeburgo, Otto von Guerick, en
1663, esqueleto que Gottfried Wilhelm Leibniz reprodujo ensanblando huesos de
mamut y un cráneo de rinoceronte lanudo con un colmillo de narval adjunto.18

Mucho más recientemente, en 1982, los cuernos de una cabra llamada Lancelot
fueron modificados quirúrgicamente para formar uno solo.19 Se lo presentó como
«un unicornio viviente» en varios circos estadounidenses, pero cinco años
después, en medio de las prostestas de los activistas protectores de animales, su
creador decidió retirarlo y sustituirlo por un elefante.

Antigüedad[editar]
Molde de un sello de la civilización del valle del Indo, 2500-
1500 a. C. Aproximadamente 3,5 cm x 3,5 cm.

La primera representación de un unicornio se encuentra en sellos y sellamientos


de sitios en la región norte del Indo, fechados en c. 2600 a. C.20 Este motivo, que
no se registra en ninguna otra civilización contemporánea, siguió utilizándose
durante 700 años y desapareció junto con la escritura del Indo y otros elementos
de diagnóstico de su ideología y burocracia en c. 1900 a. C.20

El primer descubrimiento de un sello con este motivo animal tuvo lugar en 1872-
1873.21 Alexander Cunningham lo describió de la siguiente forma:

El sello es una piedra negra lisa sin pulir. En él está grabado muy profundamente un toro,
sin joroba, mirando a la derecha, con dos estrellas bajo el cuello. Encima del toro hay una
inscripción en seis caracteres, que son bastante desconocidos para mí. Ciertamente no
son letras indias; y como el toro que los acompaña no tiene joroba, concluyo que el sello
es ajena a la India.
Cunningham, 1875, p. 108.21

Aunque Cunningham describió el motivo animal como un «toro sin joroba», en


realidad se trataba del hoy conocido como «unicornio del Indio».22 La
característica principal que distinguía este y otro sellos similares, como el que se
compró en El Cairo en 1912 y otro en Punhaba —luego donado al Museo de
Bellas Artes de Boston—, era la presencia de un animal armado con un solo
cuerno que emerge de la parte posterior del cráneo y se arquea hacia adelante.22
Este cuerno es más ancho en la base y se estrecha suavemente en una larga
curva en «S», a veces liso y otra veces estriado o con espirales.23

Escaleras del lado oriental de Apadama o Sala de las


audiencias de Darío. Persépolis (actual Irán), siglo IV a. C.
El parecido con otras bestias conocidas, como el buey y el antílope, planteó
problemas de identificación.22 John Marshall indicaba que, puesto que los
grabadores del Indo no habían tenido problemas en representar animales de dos
cuernos cuando habían querido, el motivo de los sellos era «una criatura de un
solo cuerno», de naturaleza fabulosa «a menos que haya algo de verdad en la
antigua tradición de un buey de un cuerno en la India».24 No obstante, para otros
estudiosos como Mackay y Possehl, el motivo corresponde con un bóvido dibujado
de perfil, una «convención artística» donde el segundo cuerno se asume
escondido detrás del que está en primer plano.25 Un posible argumento contra la
hipótesis de un animal bicornio dibujado de perfil es el descubrimiento de figuras
tridimensionales de unicornios, es decir, estatuillas de terracota representando
animales de un solo cuerno.26

Se cree que la técnica de dibujar animales de perfil también fue utilizada en los
bajorrelieves de la antigua capital del imperio persa, Persépolis, donde es común
el motivo del enfrentamiento entre un león y un toro unicornio.27

Antigüedad clásica[editar]
Fuentes griegas[editar]

Asno indio de Ctesias, según una ilustración del manuscrito


de Ange Vergèce, calígrafo del rey (Francia, 1554).

Las primeras noticias escritas sobre un animal unicornio llegaron a principios del
siglo V a. C. de la mano del historiador griego Ctesias de Cnido.28 Su
obra Índica, un compendio de informaciones sobre la fauna, flora y cultura de la
India, describía una bestia parecida a un burro salvaje, de igual o mayor tamaño
que un caballo, cuerpo blanco, cabeza púrpura y ojos azules, provista de un solo
cuerno en su frente, de un codo de largo, afilado arriba y esmaltado con tres
colores distintos —blanco en la base, negro en el medio y rojo en la punta—.296
Siendo más fuerte y rápido que cualquier otra criatura conocida, su fiereza
impedía capturarlo vivo. Los cazadores aprovechaban el momento en que pastaba
con sus crías para rodearlo y darle muerte. De él no se utilizaba su carne,
demasiado amarga para consumir, sino su astrágalo y su cuerno tricolor, dotado
con valiosas propiedades de antídoto:
Grabado del unicornio-monoceros, por Andrés Ferrer de
Valdecebro (Madrid, 1658), inspirado en la descripción de Plinio el Viejo.
Los que beben de estos cuernos, convertidos en vasos, no se someterán a convulsiones
o a la enfermedad santa [epilepsia]. En realidad, están inmunizados incluso contra
venenos si, antes o después de tragarlo, beben vino, agua o cualquier otra cosa de este
recipiente (…).

Ctesias de Cnido, Índica, fragmento nro. 33 y final de su obra.

Megástenes (c. 300 a. C.), que fue embajador del rey sirio en la corte del
emperador indio Chandragupta, trasmitió otra descripción de un animal unicornio.
Las fuentes posteriores que recogieron su testimonio lo
llamaron monókeros (monocerote) o kartázonos, un caballo con cabeza de ciervo,
pies inarticulados como los del elefante, cola de jabalí y crines rojizas, armado en
su frente con un cuerno negro muy fuerte, afilado y helicoidal.30 Estrabón se refería
a este animal en su obra Geografía:31

Es más, Megástenes sostiene que la mayoría de los animales que son domésticos entre
nosotros, en aquellas regiones son salvajes. Y habla de caballos con un cuerno y cabeza
de ciervo […].

Estrabón, Geografía, libro XV, cap. 1, núm. 56.

Aristófanes de Bizancio (c. 257 a. C.-c. 180 a. C.) parecía distinguir entre los
animales descritos por Ctesias y por Megástenes, pues dice que en la India hay
«asnos» y «caballos», que son especies distintas.30 El «asno indio» era
igualmente citado por Aristóteles en su obra De las partes de los animales, junto a
un nuevo animal unicornio: el oryx o antílope de un solo cuerno.32 Otra especie de
dos cuernos, como el rinoceronte africano, también comenzó a asociarse desde el
siglo II a. C. con un animal unicornio. El historiador y
geógrafo Agatárquidas describió al rhinókeros que habita Etiopía como una bestia
fuerte similar al elefante, aunque más bajo, piel durísima de color rojizo y un único
cuerno sobre la nariz, el cual afila contra las rocas para defender sus pastos.33
Fuentes romanas[editar]

Rinoceronte en un mosaico romano de Villa romana del


Casale. Se cree que este animal estuvo en el origen de las antiguas descripciones de
animales unicornios.

Según el general romano Julio César, las tierras galas del otro lado del Rin son
habitadas por un animal cuadrúpedo a similitud de un «buey con cabeza de
ciervo» y con un único cuerno en su frente, entre las orejas, de cuya punta «se
despliegan a lo ancho algo así como unas ramas de palmera».34 Sin embargo,
ningún tratadista posterior recogió el testimonio de César, acaso por no ser
considerado general autoridad en la materia.35

Plinio el Viejo describió al rinoceronte como un animal con un solo cuerno en la


nariz, enemigo natural del elefante. Había sido traído a Roma y exhibido en los
juegos de Pompeya. También habló sobre el «asno indio» —descrito por Ctesias
—, el «buey indio» de un solo cuerno y pezuña solípeda —tal vez otra forma de
llamar al asno indio—, el antílope unicornio de Aristóteles y el monoceronte de
Megástenes, de quien elaboró la siguiente descripción:7

Sin embargo, la fiera más salvaje es el monocerote, similar al caballo en el resto del
cuerpo, en la cabeza al ciervo, en los pies al elefante, en la cola al jabalí, con un mugido
grave, un solo cuerno negro en el centro de la frente, el cual sobresale dos codos. Dicen
que esta fiera no puede ser capturada viva.
Plinio el Viejo, Historia Natural.

Dibujo del monoceros en el manuscrito Laur. Pkt. 9.28, C,


una copia de Topología Cristiana de Cosmas Indicopleustes (siglo XI).
Claudio Eliano (siglos II-III), en su obra Sobre la naturaleza de los animales, pasó
revista de varios animales de un solo cuerno. Al igual que Aristófanes,
diferenciaba «asnos» y «caballos» de un solo cuerno, aunque éste tendría las
mismas propiedades curativas en ambas especies,36 y comentaba detalladamente
el comportamiento del monókeros o kartázonos: tranquilo con otras bestias
aunque pendenciero con los de su misma especie, dotado de «la más disonante y
altisonante voz de entre todos los animales», a esta bestia le gusta pacer a solas y
vagar solitario de un lado a otro, y cuando se empareja con una hembra, los dos
se hacen sociables y comparten el pasto juntos, pero cuando ha pasado este
momento y la hembra queda preñada, entonces vuelven a su soledad.37

El gramático Julio Solino (siglo IV) describía el monoceronte en su libro Las


maravillas del mundo como un «monstruo de horrible bramado», tan rápido que
era imposible capturarlo, con cuerpo de caballo, cabeza de ciervo, pie de elefante
y cola de cerdo, provisto de un gran y magnífico cuerno de cuatro pies de largo, el
cual perforaba con facilidad.38 Para el historiador arriano Filostorgio (c. 368-439),
este animal tiene un cuerno sinuoso «no muy largo», la cabeza de dragón y la
mandíbula inferior cubierta de barba, con la larga cérviz extendida hacia arriba y
cuerpo parecido al de un ciervo, pero pies de león.39

Según narra Pseudo Calístenes en Vida y hazañas de Alejandro de


Macedonia, Alejandro y sus hombres debieron combatir al odontotirano indio,
descrita como una fiera mayor que el elefante y con un solo cuerno en la frente.40
La figura histórica de Alejandro ejerció una gran influencia durante los siglos
medievales. Hasta Bucéfalo, el célebre caballo que lo acompañaba en sus
conquistas, también sería dibujado como una bestia unicornio en varios
manuscritos.41

Edad Media[editar]
Identificación y descripciones del animal[editar]
En su libro de viajes Topografía cristiana, datado en el siglo VI, el marino
griego Cosmas Indicopleustes distinguió entre el rinoceronte, animal parecido al
elefante en su piel y sus pies, y el unicornio, «bestia terrible e invencible» que
cuando es acorralada por cazadores se arroja desde la cima de un precipicio y
escapa ilesa, pues su único cuerno puede amortiguar todo el impacto de la
caída.4243 Él no fue testigo de este animal en la naturaleza, pero pudo dibujarlo tal
como lo vio representado en cuatro estatuas de bronce expuestas en el palacio del
rey etíope.44
Unicornio en una miniatura del bestiario de Rochester, folio
21r (Reino Unido, c. 1230). El cuerno sigue un patrón helicoidal o en espirales.

Contrario a la diferenciación entre ambas especies, para San Isidoro de Sevilla los
vocablos rhinoceros y monoceros designaban en griego al mismo animal,
el unicornis en latín o unicornio, armado en medio de la frente con un solo cuerno
de cuatro pies de longitud, «tan afilado y fuerte que puede perforar todo lo que
ataque con él».8 La exposición del erudito hispalense en sus
célebres Etimologías fue recogida casi literalmente por el teólogo alemán Rábano
Mauro en Del universo.45 El francés Alain de Lille, aunque se refirió al rinoceronte y
el unicornio en apartados diferentes, piensa que ambos son el mismo animal con
un cuerno único en la nariz.46 El unicornio también aparece en Speculum
Ecclesiae, del obispo alemán Honorio de Autun, como una bestia feroz,
prefiguración de Cristo y emblema de la encarnación.47 La definición del
monoceronte dada por el mismo autor en De Immagine Mundi es la de un animal
con cuerpo de caballo, cabeza de ciervo y pies de elefante, dotado con un cuerno
de cuatro pies en medio de su frente, que puede ser capturado, pero no
domesticado.48

Monoceros en el bestiario MS. Bodl. 764, folio 22r


(Inglaterra, c. 1225-1250).

Entrado el siglo XIII, Alberto Magno pasó revista de varios animales unicornios en
su obra De los animales. Entre los cuadrúpedos terrestres citó al monoceronte,
recogiendo la descripción clásica de Plinio, el onagro indio, bestia de «de gran
tamaño y fuerza» con un cuerno enorme en medio de la frente, pezuñas sólidas y
afiladas, que disfruta arrancar las astillas de una roca «sin otra razón que la
demostración de su poder», y el unicornio, un animal que habita en montañas y
desiertos, «de tamaño moderado con respecto a su fuerza», pezuñas hendidas y
un cuerno muy largo que afila contra las rocas y con el que puede atravesar hasta
un elefante.49 Además, el polímata alemán hizo mención de una criatura marina
con un solo cuerno en su frente, al que llamó monoceros piscis.50 De la
clasificación de Alberto Magno se hicieron eco otras obras contemporáneas como
el Libro de la naturaleza de las cosas, del teólogo belga Thomas de Cantimpré,51
y Flor de la naturaleza, de Jacob van Meerlant.52

Unicornio en una miniatura del Libro de las propiedades de


las cosas (de Bartolomeo Ánglico), manuscrito BnF Fr. 22532, folio 310v (Francia,
comienzos del siglo XV).

Juan Gil de Zamora, en su Historia natural, precisó que todos los animales con
cuernos tienen las pezuñas partidas, «salvo el asno índico, que tiene un solo
cuerno en la frente», y además sus cuernos son huecos, «excepto [en] el ciervo y
el unicornio», haciendo así una diferenciación entre ambas bestias.53 En la
traducción francesa de la carta del Preste Juan, el unicornio tiene un cuerno tan
largo como un brazo y los hay de tres pelajes diferentes, rojo, blanco y negro, pero
son los blancos quienes tienen más fuerza.54

Los bestiarios medievales, inspirados en El Fisiólogo, recogieron la descripción del


unicornio que se hacía en dicha obra como la de un pequeño animal semejante a
un cabrito. El erudito Bartolomeo Ánglico llamó a esa especie egloceros,
separándola del monoceros descrito por Plinio y del rinoceros o rinoceronte.55 La
confusión entre estos animales continuó a lo largo de toda la Edad Media. Así,
para Giovanni di San Geminiano (1260-1332) «Cristo está asociado con el
rinoceronte, o el unicornio, del que se dice que tiene un cuerno en su frente, o en
el lugar de la nariz».56 En Hortus sanitatis, de 1475, el alemán Johannes de
Cuba admitía la existencia de cinco animales unicornios: monoceronte marino,
onagro indio, rinoceronte, monoceronte y unicornio.56

 Tres cuadrúpedos unicornios, según Alberto Magno, en el BM Valenciennes Ms.


320

Monoceronte, f. 71r.

Onagro indio, f. 73v.

Unicornio, f. 80v.
Iconografía[editar]

El unicornio en una miniatura del bestiario de Aberdeen,


folio 15r (Reino Unido, finales del siglo XII o comienzos del siglo XIII)

El arte medieval acostumbró a retratar al unicornio con pezuña artiodáctila,


probablemente porque muchos animales de esta orden portan cuernos o huesos
frontales en la frente (como la cabra o el ciervo),57 y en varias ocasiones también
con barba de chivo.58 Por lo demás, su morfología corporal adoptó las formas más
variadas:59 equina,60 cérvida,61 caprina,62 bóvida,63 canina,64 suida (como un
jabalí),65 felina66 o hasta similar a la de un roedor o conejo.67 Lo mismo ocurría con
el color de su pelaje, pues encontramos unicornios blancos, ocres, marrones o
hasta azulados y negros,59 a veces dependiendo de los recursos de pigmento a
disposición del artista.58 Su cuerno podía dibujarse relativamente grande,
relativamente pequeño, de muy fino a muy grueso, a veces curvado hacia atrás,68
otras veces hacia adelante69 o directamente recto.70 Generalmente nace del centro
de su frente, aunque no faltan ejemplos de cuernos en el hocico (como en el
bestiario latino Ms. Laud Misc. 247 de la Universidad de Oxford).71 Es muy
frecuente que presente un patrón helicoidal (en espiral), similar al que tiene el
cuerno del narval.

Desde la Baja Edad Media, bajo la influencia de las cualidades simbólicas y


alegóricas atribuidas al animal, los artistas comienzan a orientar la figura del
unicornio hacia el tipo que conocemos hoy: un pequeño équido, de pelaje blanco,
pezuñas partidas de cabra, con una perilla de chivo y un cuerno largo, recto y
helicoidal.72

 Representaciones del unicornio en el arte de la Edad Moderna


Detalle de La Dama y el unicornio (c. 1500), tapiz en exhibición en el Museo de


Cluny.

El unicornio cautivo (c. 1500), en un tapiz de la serie La caza del


unicornio (museo The Cloisters).

Detalle de Las perfecciones de María (c. 1530), tapiz exhibido en el palacio de Tau,
Francia.

Virgen con unicornio. Pintura de Domenico Zampier (1581-1641). Pueden distinguirse


sus claros rasgos equinos, pero conservando la barba de chivo.
El cuerno del unicornio[editar]

La maravillosa fauna de Oriente según una iluminación de


Robinet Testard para El secreto de la historia natural... (BnF Fr. 22971). A la derecha se
aprecia un unicornio purificando las aguas del río.

En el siglo XII, la abadesa Hildegarda de Bingen recomendaba tratar la lepra con


un ungüento a base de hígado de unicornio —animal «más caliente que frío»— y
yema de huevo, así como usar su piel para hacer un cinturón y zapatos.73 Sin
embargo, ignoró totalmente las propiedades anti-veneno de su cuerno, que
reaparecieron en una historia narrada por versiones tardías de El Fisiólogo.73
Según éstas, donde vive el unicornio hay un gran lago o fuente a donde todos los
animales acuden para beber. Pero antes llega la serpiente y derrama su veneno
en las aguas. Los animales aguardan, entonces, la llegada del unicornio, que entra
y hace la señal de la cruz con su cuerno; así el veneno se torna inofensivo y todos
beben con tranquilidad.74

El tema de la purificación de las aguas fue pronto muy popular en la literatura e


iconografía tardomedieval.75 Se incluyó en un manuscrito del Libro de los secretos
de la naturaleza, copiado en Francia a finales del siglo XIV, el cual también resumió
las propiedades medicinales atribuidas al cuerno de unicornio de la siguiente
manera:76

Y sepan que el cuerno de esta bestia tiene muchas propiedades nobles porque vale
contra cualquier veneno y contra cualquier hinchazón, dando de beber vino o agua donde
dicho cuerno se lavó, pulverizó o rasuró.
Libro de los secretos de la naturaleza....77

El hábitat del unicornio[editar]

Unicornio entre la fauna de Etiopía (BnF Fr. 22971).

En la Historia de las Cruzadas de Jacques de Vitry (fallecido c. 1240), obispo de


Saint-Jean d'Acre, se incluyen entre los animales «que vemos en la tierra
prometida y en otras tierras del este» al rinoceronte, que puede atraerse mediante
una joven hermosa y bien vestida, y al monoceronte o unicornio, un «monstruo
horrible» cuya descripción el autor toma prestada de Plinio.78 Años después
Johann van Hesse (m. 1311) reclamó haber sido testigo de la escena de la
purificación del agua por el unicornio, en el río Mara de Tierra Santa: «al
amanecer, el unicornio sale del mar, sumerge su cuerno en la corriente y extrae el
veneno (...) Lo que estoy describiendo lo he visto con mis propios ojos».78
También en Palestina vieron Bernard von Breydenbach y el dominicano Félix
Faber un «unicornio o rinoceronte de playa», según les indicó su guía, que ellos
inicialmente confundieron con un camello.79 A principios del siglo XV, un napolitano
casado en la legendaria tierra del Preste Juan le describió al viajero Bertrandon de
la Broquière una fauna étiope compuesta, entre otros animales, por unicornios.80
Unicornio en una copia del Libro de las Maravillas (BnF Fr.
2810, folio 59v).

En la India situó Vicente de Beauvais al burro índico, el monoceronte y el


unicornio, tres especies aparentemente distintas.81 Marco Polo, que visitó la India y
China a finales del siglo XIII, describió al unicornio de estas tierras como un animal
gris y rechoncho, apenas más pequeño que un elefante, que autores posteriores
asociaron más bien a un animal conocido: el rinoceronte.9 Jourdan de Séverac, un
misionero que partió hacia Oriente en 1320, decía haber escuchado de «testigos
fiables» que la India era habitada por verdaderos unicornios (unicornes veri) y
otras bestias hoy fabulosas como grifos, cinocéfalos y dragones.82 La edición
alemana de 1398 de los viajes de Jean de Mandeville incluyó al unicornio entre los
animales que habitan el huerto de la abadía de la ciudad de Hangzhou, al sur de
China.83

El mito de la doncella y el unicornio[editar]

Caza del unicornio en una miniatura del MS. Bodley 764,


folio 10v (Inglaterra, c. 1225-1250).

En El Fisiólogo, un compendio de los siglos II-IV d. C. que reúne descripciones de


animales, plantas y minerales insertadas en un esquema alegórico-religioso con
objetivo moralizador,84 el monoceros o unicornio aparece desde el principio como
un pequeño cabrito, muy fiero, al cual se caza llevando cerca de su morada una
muchacha virgen; el animal se lanza sobre su regazo, ella lo amansa y así lo lleva
al palacio del rey.7485 Para la versión árabe del pasaje, el unicornio mama de los
pechos de la doncella, quien «alarga la mano y aferra el cuerno que el animal lleva
en la frente».74
Caza del unicornio en una miniatura del bestiario de
Rochester o BL Royal 12 F xiii, folio 10v (Inglaterra, finales del siglo XIII).

San Isidoro, alrededor de los siglos VI-VII, integró la leyenda a


sus Etimologías, pero prescindiendo de la interpretación religiosa ofrecida en El
Fisiólogo.8687 Esta última obra formó la base común de todos los bestiarios
medievales.8889 El de Philippe de Thaon, primero en ser escrito en una lengua
romance, describe la caza de la siguiente forma:

Es capturado por una doncella, del modo que vais a oír; cuando el hombre quiere cazarlo
o apoderarse de él con engaño, se dirige al bosque, donde se encuentra la guarida del
animal, y deja allí una doncella con el seno descubierto; el monoceros percibe su olor, se
acerca a la virgen, le besa el pecho y se duerme ante ella, buscándose así la muerte,
llega al hombre, que lo mata durante el sueño o se apodera de él vivo para hacer con él lo
que quiera.

Bestiario de Philippe de Thaon.90

Si la doncella no llegase a ser virgen, Bartolomeo Ánglico precisa que el unicornio


la matará por «corrupta e impura».91 La atracción del animal se asociaba con
algún tipo de «olor a castidad»,92 de tal forma que Richard Fournival puede decir
que el unicornio es «cazado por el olfato».93 Sin embargo, según el relato del
poeta bizantino John Tzetzes, la estrategia tenía éxito incluso si era un hombre
joven, vestido con ropa de mujer y muy perfumado, quien se sentaba fuera de la
guarida de la bestia.94 Cuando el viento soplaba, el unicornio salía de allí y
quedaba aturdido por el maravilloso aroma, momento que los cazadores
aprovechaban para atacar y cortarle su cuerno.

Cyranides, otra obra griega contemporánea a El Fisiólogo, ofrece un posible


precedente contemporáneo del relato de la caza. Allí el rhinókeros es un
cuadrúpedo con forma de ciervo que solo puede ser capturado «con el perfume y
la belleza de mujeres distinguidas».7 Los eruditos creen que el origen de esta
leyenda se remonta a la historia india de Rishyasringa, un hombre nacido con
cuernos de ciervo que es seducido por una princesa y llevado al palacio del rey,
donde finalmente se casa con ella y hereda el reino.9596
Simbolismo cristiano[editar]
Cuando se compuso la Biblia Septuaginta en el siglo III a. C., el vocablo
hebreo reʼém, que pretendía designar a algún tipo de bóvido de grandes
dimensiones desaparecido a lo largo del primer milenio antes de Cristo, fue
traducido por monókeros, la bestia de un solo cuerno mencionada por Megástenes
(Nm. 23:22, 24:28; Dt. 33:17; Job. 39:9, y Sl. 21:22; 28:6; 77:69, 91:11). 97 En
la Vulgata, la edición latina de la Biblia más influyente en Occidente hasta entrado
el siglo XVI, el griego monókeros algunas veces pasó a ser rhinocerotis (p. ej: Núm.
23:22, 24:8; Deut. 33:17 etc.) y en otras unicornis (Sl. 21:22, 28:6, 91:22; Is.
34:7).9899 El más conocido de los versos bíblicos que ponía en escena al unicornio
es el salmo 21:22 (22:21 en las biblias actuales):100

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