UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL
FACULTAD DE FILOSOFIA, LETRAS Y CIENCIAS DE LA EDUCACION
PEDAGOGIA EN HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES
HISTORIA DEL ECUADOR: VIDA
REPUBLICANA
DOCENTE:
MSC. WILSON FLORES RODRIGUEZ
ESTUDIANTE:
EMILIA YEPEZ CANO
CURSO:
PHS-S-MA-6-7 A1
CICLO:
2023 – 2024 CII
Contenido
PRIMER PERIODO REPUBLICANO: PROYECTO NACIONAL CRIOLLO ..............................................4
Panorama Internacional, Nombre, Territorio Y Población, Economía Y Sociedad ......................................4
Economía y sociedad ........................................................................................................................................5
Crecimiento del comercio ................................................................................................................................5
REPARTO DE PODER ...........................................................................................................................................6
Religión, ideología y cultura ................................................................................................................................6
EL NACIENTE ESTADO .......................................................................................................................................7
EL FLOREANISMO............................................................................................................................................8
La revolución marxista ....................................................................................................................................9
La Alianza Oligárquica ............................................................................................................................................9
La "República del Corazón de Jesús" ............................................................................................................. 10
El Proyecto Garciano .................................................................................................................................... 11
Poder Económico y poder político ....................................................................................................................... 11
El Estado y la cultura ........................................................................................................................................ 12
Del terrorismo a la dictadura ............................................................................................................................... 13
El progresismo ................................................................................................................................................... 14
Bibliografía............................................................................................................................................................. 16
CURRICULUM VITAE
Emilia Yubiri Yépez Cano
1206844134
Datos Personales:
Lugar de nacimiento: Vinces - Los ríos
Fecha de nacimiento: 5 de abril del 2002
Edad: 21 años
Dirección: Bastión blq. 10
Celular: 0983118819
Estudios realizados
Primaria: “Dr. Juan Antonio Montalván Cornejo”
Secundaria: Unidad Educativa “10 de agosto”
Titulo obtenido: Bachiller en ciencias
Estudios Superiores:
Estudiante de la licenciatura de Pedagogía en Historia y ciencias Sociales
Universidad de Guayaquil
UNIDAD 1
PRIMER PERIODO REPUBLICANO: PROYECTO NACIONAL
CRIOLLO
Panorama Internacional, Nombre, Territorio Y Población, Economía Y Sociedad
Durante el siglo XIX un nuevo panorama se configuro. En pocas décadas Europa fue
sacudida por las fuerzas liberales ya que al haber un nuevo panorama se configuro todo y se dio
la restauración de la monarquía, en este siglo prácticamente fue de emergencia para los
movimientos de la revolución francesa y la derrota napoleónica, tras el agitamiento de las
escenas políticas entre otras cosas consiguieron que las organizaciones avancen, la búsqueda de
nuevos mercados y caminos para poder tener una fuente de economía las grandes colonias
orientales como china y Japón que se abrió al comercio y también cedió a la influencia europea.
Una de las que fue gran transformación haciéndola así una de las más importantes del imperio
británico fue india. África que fue repartida entre los países europeos a finales del siglo XIX el
imperialismo estaba en auge.
La institucionalización de los nuevos estados fue lenta y conflictiva, dominada por la
lucha regional, que provocó la intervención de los ejércitos, árbitros del poder. Por décadas, la
mayoría de nuestros países fueron gobernados por caudillos militares. La lucha política se
complicó por los esfuerzos de los nacientes regímenes republicanos por someter a la Iglesia
católica que pugnaba por defender su autonomía y mantener al mismo tiempo su dependencia
económica de los estados. Las primeras décadas de la vida independiente de los países
latinoamericanos estuvieron dominadas por conflictos fronterizos y precarias alianzas. Se
iniciaron entonces las relaciones interamericanas.
En el siglo XVI los legisladores que redactaron la primera constitución tuvieron que darle
un nombre a este país, Ecuador tuve este nombre desde sus inicios, dado así que el nombre es
identificado con la línea que lo atraviesa, la línea ecuatorial, este nombre empezó a ser parte de
su identidad ya que fue la consecuencia de la debilidad que tenía al inicio, el ecuador y su
extensión que fueron reclamadas a este nuevo estado fue desde el océano pacífico y la selva
amazónica, este tiene algunas regiones geográficas estas son: la Sierra, Costa, Oriente, Amazonia
y Galápagos,
La costa, tiene un clima cálido y tiene una buena vegetación, la sierra y su clima frio con
grandes cordilleras y lagos, volcanes y diferentes lugares bonitos que al pasar de los años se han
tomado un lugar importante en este país, la amazonia es otro de las regiones donde los grupos de
diferentes etnias surgieron y en la actualidad todavía viven ahí dentro de esta selva, las islas
Galápagos en la actualidad es una de las más famosas y que tienen un gran renombre en
diferentes países ya que su flora y su fauna tienen una gran diversidad, las islas Galápagos
también son conocidas como el archipiélago de colon que fue incorporado en 1832.
Economía y sociedad
Desde los años cincuenta, a la luz de las propuestas desarrollistas, se impulsó la
planificación y la intervención del Estado en la economía. Se reforzó esa tendencia con los
grandes recursos que comenzó a recibir del petróleo en los años setenta.
El presupuesto anual del gobierno se elevó de 5.721,8 millones de sucres en 1970, a
62.490,2 millones en 1981. Con esos recursos creció el número de empleados públicos, se
construyeron obras de infraestructura, especialmente vías de comunicación; se invirtió en
educación, salud, saneamiento ambiental, comunicaciones, y se hicieron grandes inversiones en
generación eléctrica. Con los ingresos públicos se pagó la importación subsidiada de alimentos y
se compraron modernos armamentos. Se reformó la estructura del Estado. Se reorganizaron
varias dependencias; se crearon organismos técnicos y otros especializados con cobertura sobre
sectores que antes no habían estado bajo control estatal. Se modernizó la recaudación de
impuestos. En años siguientes, con el crecimiento del gasto público, el gobierno acudió al
endeudamiento externo masivo.
La intervención estatal y los ingresos petroleros alentaron el crecimiento económico, la
expansión del mercado y el desarrollo manufacturero, pero también provocaron elevaciones de
los precios de artículos de primera necesidad, inflación y migración del campo a la ciudad.
Crecimiento del comercio
El ingreso de “petrodólares” activó el comercio. Las importaciones se elevaron,
incluyendo los artículos de lujo. En las últimas décadas del siglo XX crecieron rápidamente
redes de tiendas y supermercados, centros comerciales, sofisticados sistemas de venta a crédito y
empresas especializadas de distribución. Con la rápida ampliación de la red vial creció el número
de vehículos.
La expansión comercial alcanzó también a los grupos populares que pudieron comprar
electrodomésticos y otros productos importados, varios de los cuales se vendían en el comercio
informal. Cuando pasó el boom, la capacidad de acceso de grandes sectores a los productos
importados se redujo, pero la costumbre de usar electrodomésticos se mantuvo.
Desde los años setenta se expandieron los bancos existentes y se crearon otros. Para
dinamizar y modernizar las actividades bursátiles, se crearon bolsas de valores en Guayaquil y
Quito.
Crecieron las “financieras” privadas y se formaron “mutualistas” para promover la
vivienda. En la expansión del sistema financiero intervino el capital extranjero y hubo tendencia
a la concentración de capital. En 1979 solo 52 personas poseían el 46% del capital de la banca
privada, y solo cuatro bancos concentraban 40% del capital de toda la banca. La tendencia se
acentuó en los últimos años del siglo XX. Alrededor de los bancos más fuertes se consolidaron
grandes grupos con intereses en la industria, el comercio y los servicios.
La banca, a la que desde 1994 se le quitó las regulaciones, entró en un período de
descontrol, lo que desembocó en que algunos bancos dejaran de tener respaldo suficiente para los
depósitos, lo que llevó a una desconfianza generalizada y a la quiebra, entre 1998 y 2000, de la
mitad de los bancos existentes lo que golpeó duramente a sectores muy amplios de la población
REPARTO DE PODER
Como mucho sabemos las luchas independentistas se llevaron con ellas varias vidas
inocentes y tuvo un contenido ideológico, político y de propio interés, en la audiencia de quito
las divisiones de razas eran muy evidentes entre esas divisiones estaban los blancos, mestizos,
zambos, indios y negros, los que tenían mejores oportunidades y privilegios es mucho aspectos
eran los blancos, ya que ellos son los que en general comandaban las milicias, el alto clero y la
jerarquía más alto, los mestizos y mulatos ellos tenían ciertas funciones pero no como los
blancos mientras que los indios tenían que vivir en circunstancias o normas especiales ya que la
desigualdad era lo que reinaba los negros eran esclavos y los ubicaban como los trabajadores
pobres los últimos en la fila dentro de la escala social en este tiempo, sujetos al latifundio
El estado oligárquico latifundio cruzado con grandes diferencias socioeconómicas los
fundadores de lo que llamamos libertad se empeñaron en construir una nueva realidad política
restaurando el poder social des raíz colonial, la reconstrucción del poder legal y la excursión de
la mayoría sobre todo indígena, mestiza y negra. En el año 1930 se tornó un proceso largo y
ecuador prefirió seguir el sistema presidencial y la división de poderes de otros países el poder
legislativo, ejecutivo y judicial.
Religión, ideología y cultura.
Desde que empezó la colonización los españoles impusieron la religión católica y los
indígenas ya tenían su religión, por lo tanto, al pasar de los años la iglesia católica predomino en
el ecuador, la iglesia se hizo cargo de la educación, el nacimiento, imprentas, bautizos, entre
otras. Incluso hubo el tiempo en que se imponía en la política, trámites legales, la iglesia al pasar
los años tuvo que dejar algunos de los privilegios que tenía, pero si se quedaron con algunos de
ellos, conservo muchos, antes ellos compraban o recibieron por donaciones o herencias grandes
latifundios, estos dejaban grandes ganancias a sus propietarios y así fue el trato de la iglesia con
el latifundio.
Autoridad y Libertad: La Independencia trajo libertad de comerciar, establecer
impuestos y dictar leyes; pero no un régimen de igualdad. Surgieron nuevas ideas sobre
autonomía y libertad, pero persistieron viejas concepciones. Se mantuvo un “orden natural”, en
que las desigualdades sociales y el ejercicio de la autoridad tenían origen en la voluntad divina.
Los criollos se consideraban herederos de la hispanidad, predestinados para gobernar. Bajo
fórmulas republicanas, reforzadas por la acción del clero, se mantuvo el pensamiento tradicional,
fuertemente influenciado por lo que los pensadores monárquicos católicos europeos habían
desarrollado contra el avance del liberalismo y en defensa de las monarquías autoritarias
EL NACIENTE ESTADO
El 13 de mayo de 1830 las corporaciones y padres de familia de Quito resolvieron
“Constituir un Estado Libre e Independiente, con los pueblos comprendidos en el Distrito del Sur
y los más que quieran incorporarse, mediante las relaciones de naturaleza y de recíproca
conveniencia”. Semanas después, en agosto, se reunió en Riobamba la primera Asamblea
Constituyente. Uno de los problemas que afrontaron los “padres de la Patria” fue cómo
bautizarían al nuevo país. El tradicional nombre de Quito, herencia indígena mantenida por la
Real Audiencia, despertó resistencia entre los representantes guayaquileños y cuencanos. En aras
de la unidad se resolvió llamar al nuevo Estado como lo habían hecho los sabios franceses que lo
visitaron años atrás para hacer estudios sobre la línea equinoccial. De este modo nació el
Ecuador. La característica del país en su nacimiento fue la regionalización. Tres espacios que
habían prevalecido en el último período colonial se consolidaron. La Sierra centro-norte, con su
eje Quito, retuvo la mayoría de la población y la vigencia del régimen hacendario. La Sierra sur,
nucleada alrededor de Cuenca, tuvo una mayor presencia de la pequeña propiedad agrícola y la
artesanía. La cuenca del río Guayas, con su centro en Guayaquil, experimentó un acelerado
crecimiento del latifundio cada vez más vinculado a la exportación, y sufrió una declinación de
la pequeña propiedad agrícola. Estas regiones mantenían precarias relaciones entre sí. Cada cual
estaba vinculada económicamente al sur de la actual Colombia, al norte del Perú o a la costa
pacífica, pero no constituían entre ellas un mercado que las articulara. Las guerras de la
independencia deterioraron los frágiles vínculos económicos y sociales entre las regiones y
redujeron el comercio internacional que, con la ruptura colonial, fue orientándose cada vez más
hacia las potencias capitalistas, especialmente a Gran Bretaña, que luego de las dos primeras
décadas de la República se constituyó en la principal contraparte comercial. El desarrollo del
comercio externo aceleró el crecimiento poblacional y económico de la Costa, pero al principio
no logró articular toda la economía del país. Eso sucedería en las décadas finales del siglo XIX.
Ecuador nació dominado por los grandes latifundistas, señores de la tierra que controlaban el
poder regional. La mayoría de la población eran campesinos indígenas, sujetos a la hacienda por
el concertaje. En algunos lugares de la Sierra y Guayaquil se mantenía la esclavitud de los negros
y la pequeña propiedad campesina, así como relaciones de corte precapitalista denominadas
precarias. En las ciudades, concentradas en su mayoría en la Sierra, vivían grupos de artesanos y
pequeños comerciantes con una cúpula de burócratas, clérigos y propietarios rurales.
Las primeras décadas de la República fueron de inestabilidad y desarticulación. El
control terrateniente reemplazó a la autoridad metropolitana y se desplazó a instancias regionales
y locales, asentadas en el régimen hacendario. Los latifundistas, sin embargo, no pudieron
unificar a la comunidad cultural y social de los ecuatorianos, y se consolidó una ruptura entre las
clases dominantes criollas y el pueblo. Se mantuvo el control oligárquico por medio de una
votación restringida de tipo censatario que excluía a las mujeres, los analfabetos (que eran la
mayoría) y los no propietarios, del mantenimiento de mecanismos de represión y manipulación
ideológica de los campesinos y trabajadores urbanos. Con la fundación de la República surgió un
Estado Nacional débil y excluyente, cuyo conflictivo proceso de construcción se ha extendido
hasta nuestros días. Los latifundistas impusieron su visión de continuidad hispánica y ruptura con
la mayoría del pueblo. Hasta fines del siglo XIX prevaleció un proyecto nacional criollo,
limitado y excluyente, que no pudo expresar a la mayoría de la población. La naciente república
surgió sobre bases de dominación económico-social de los indígenas, campesinos mestizos y
grupos populares urbanos. Por ello, el largo proceso de construcción nacional no ha estado
exento de conflictos. No solamente de aquellos que enfrentan a los detentadores del poder, del
control de la economía y la sociedad toda, con las mayorías de trabajadores sujetos a
explotación; sino también los que expresan las contradicciones regionales o la dominación
racista sobre los pueblos indígenas y negros.
EL FLOREANISMO
Empecemos desde el nacimiento de Flores, nació en puerto caballero (Venezuela) el 10
de julio de 1800, a los 15 años se destacó como soldado a general por su valor, astucia aptitudes
militares, fue también el favorito de Bolívar, a los 24 años de edad se casó en quito con doña
Mercedes Jijón, aristócrata bella y rica. Fue también prócer de la independencia latinoamericana.
Su gobierno fue didactorial e impuso fuertes medidas tributarias lo que provoco la revolución del
país.
La trayectoria del floreanismo estuvo marcada por numerosos crímenes y hechos de
sangre. Pero eso no convirtió a Flores en un monstruo, ni en un tirano sanguinario como varios
de sus detractores insisten que fue. Van Aken observa: “Si había elementos de autoritarismo y
paternalismo en el liderazgo de Flores, estas características no eran suficientes para darle el título
de ‘tirano’, a menos que se coloque este membrete a casi todos los ejecutivos latinoamericanos
del período republicano inicial”. Es importante insistir en que Flores fue un hombre de
negociaciones y de acuerdos, más bien que de enfrentamientos. Llegó a ser amigo cercano de
casi todos los grandes personajes del Ecuador de su época, y de muchos de América y Europa.
Pero reconocer las habilidades de Flores y rechazar en su caso el inadecuado calificativo de
tirano, no significa que debamos consagrarlo como “Fundador de la Nación”, “Defensor y
conservador de la República”.52Lostítulos dados por compromiso por una legislatura después de
una guerra civil, que luego se repitieron cada vez y cuando para halagar a quien estaba en el
poder, o para premiar su apoyo al garcianismo al fin de sus días, son inadecuados y desmedidos.
Y si de calificativos se trata, mucho menos debemos aceptar para Flores el de “Padre de la
Patria” que su acaudalada familia inscribió en su tumba levantada en la Catedral de Quito al
frente dela de su mujer.
El general Juan José de Flores fue el primer presidente del Ecuador recién nacido y fue al
mismo tiempo figura dominante de su escenario político por tres lustros en que ejerció el poder
con habilidad, manejando una compleja red de relaciones políticas y económicas. Pero no tuvo la
grandeza que la fundación de un país demandaba.
No todos los hombres inteligentes, hábiles y exitosos son grandes hombres. Flores tuvo
capacidad para hacerse del poder y mantenerlo, tuvo el acierto de reclutar aliados brillantes como
Olmedo y Rocafuerte, que termina-ron por combatirlo, pero no fue el gran hombre que el
naciente Ecuador requería. Por lo demás, cualquiera de sus innegables éxitos quedó
definitivamente empañado cuando una vez derrocado del mando, se constituyó por largos años
en el jefe de las fuerzas militares organizadas en el exterior para recolonizar el país en nombre de
aquellos a quienes él mismo había ayuda-do a vencer en las guerras de la Independencia. Por
más que sus apologistas traten por todos los medios de hallar la justicia de semejantes empresas,
“Flores se había convertido en un filibustero renegado –dice Van Aken–según el modelo de
William Walker, Narciso López y otros aventureros de la época que se confabulaban con
gobiernos extranjeros, levantaban ejércitos privados y conspiraban para tomar el poder por
cualquier medio”.53Flores no tuvo la grandeza de quien da a luz una nación. Era solo un gran
general y un gran político. Por sus altos talentos de conspirador y palaciego fue calificado por
uno de sus contemporáneos como “El Rey de la noche”. Se dirá que luego de sus expediciones
de reconquista volvió al país e intentó ser justificado. Eso solo lo llevó a morir en medio de una
acción de armas y con honores, pero no le confirió la talla de un García Moreno, por ejemplo,
aunque por un hecho de la fortuna y las conexiones familiares terminó por ser enterrado en el
templo mayor de Quito, con el título de “Padre de la Patria”
La revolución marxista
A partir de 1845, tras la Revolución Marcista acaudillada por elementos de los grupos
dominantes costeños, se acrecentará el peso específico de éstos en el poder del Estado, lo que
provocará tensiones y contradicciones con los sectores terratenientes hegemónicos; ello se
reflejará en los cambios de la institucionalidad estatal que le confieren un matiz un tanto más
democrático, si bien “de republicanismo burgués en su forma pero terrateniente en su contenido
de clase”,3 particularmente cuando el gobierno de Urbina busca incorporar determinadas
demandas populares promoviendo la movilización social de algunos sectores explotados.
Consiguientemente, a nuestra primera hipótesis se añade otra que plantea que el proyecto estatal
de los terratenientes contaba con sustentos ideológicos, políticos y culturales propios: se
caracterizaba por ser minoritario, elitista, opresivo y excluyente, tanto que configuró una
sociedad exclusiva de la minoría ‘blanca’, instituyendo una práctica social mono cultural en
donde la mayoría de la población -indígena- era considerada únicamente como sujeto de
obligaciones laborales y tributarias; no obstante, estas masas oprimidas, en opinión del ministro
del Interior José Miguel González, en 1833, constituían la “renta más fija con que cuenta el
erario nacional”.4 Recién en 1857 fue suprimida la colonial recaudación del tributo de indios,
“rebautizado con el eufemismo republicano de contribución personal”. Supresión que no
significó su eliminación, ya que continuó con el llamado ‘trabajo subsidiario’ solo para indios.
La Alianza Oligárquica
En 1860, cuando había signos de crecimiento económico y ampliación del mercado
externo, se dio un consenso sobre la necesidad de centralización y represión que tendieran a la
consolidación del Estado. En esta realidad descolló Gabriel García Moreno, el personaje más
discutido de la historia ecuatoriana. El debate tradicional ha enfatizado su presencia
“providencial” de constructor dinámico, o su exacerbado fanatismo e inclinación a la represión,
que le valió el calificativo de Santo del Patíbulo Desde 1859 el gobierno autorizó al Banco de
Circulación y Descuento de Manuel A. Luzarraga emisiones de billetes inconvertibles. Igual
autorización dio al Banco Particular de Circulación y Descuento de Guayaquil fundado en 1862.
Estas medidas se adoptaron en vista de la crónica escasez de moneda metálica. El Congreso de
1865, ante la falta de fondos y la necesidad de amortizar los billetes de circulación forzosa,
autorizó la creación del Banco del Ecuador, propiedad de los “grandes cacaos”, que comenzó a
operar en 1867.
El sistema bancario, con el Banco del Ecuador como eje, tenía funciones que iban desde
la emisión de billetes y monedas hasta el manejo de las cuentas del Estado y la retención de
impuestos. Era canal de los ingresos y egresos del fisco y su principal acreedor. Estaban
dirigidos con enorme libertad por sus propias autoridades, sin control del gobierno.68 Se dio un
auge a la creación de instituciones de crédito. En 1868 se fundó el Banco de Quito.
Posteriormente se establecieron cajas de ahorro y crédito en la capital y en Cuenca. En 1871 se
fundó el Banco de Crédito Hipotecario de Guayaquil. Esto provocó las “guerras bancarias”. El
Banco del Ecuador se transformó en columna vertebral del sistema fiscal.
La "República del Corazón de Jesús"
El 10 de enero de 1861 se reunió en Quito la séptima Convención Nacional. Estuvo
integrada casi en su totalidad por "godos" y "Floreanos", que comenzaron por encargar
interinamente el gobierno al propio Gracia Moreno y nombrar presidente de la asamblea al
general Juan José Flores. Pese a la tendencia de sus componentes, la Constituyente expidió una
carta de caracteres demócratas. Se establecieron amplias garantías y se mantuvo la disposición
que prohibía la pena de muerte por delitos políticos. Ante las presiones regionales, se estableció
una estructura administrativa altamente descentralizada. Los poderes y la autonomía de los
municipios cantonales fueron incrementados y se establecieron organismos seccionales aun en
las parroquias. Los agentes del ejecutivo en cada una de ellas, así como en los cantones y
provincias, dejaron de ser nombrados libremente por el presidente y sus ministros pasaron a ser
elegidos popularmente en cada una de las circunscripciones. El avance más notable que contenía
la nueva Constitución era el establecimiento del sufragio directo y la supresión del requisito de
poseer una propiedad para ejercer la ciudadanía. Esta última innovación, empero, fue aprobada
venciendo la dura oposición de los godos más recalcitrantes.
García Moreno, designado Presidente Constitucional por la asamblea al fin de sus
labores, manifestó desde el principio su desacuerdo con la Constitución, considerando que
desarmaba al Poder Ejecutivo. "Necesitaría escribirle muy largo para convencerlo de que no
puedo hacer el bien ni impedir el mal, al menos de un modo legal -decía a un amigo-. Nuestra
constitución y leyes están calculadas más bien para producir las crisis que para conjurarlas11."
Con el argumento bolivariano de la "insuficiencia de las leyes" violo sistemáticamente García
Moreno la carta fundamental, nombrando directamente gobernadores, acrecentando atribuciones
municipales, violando las garantías ciudadanas e inclusive fusilando por delitos políticos. Al
enorme impulso constructivo y organizador de la administración garciana, cuyas obras
principales se realizan más adelante, se agregaba una permanente atmósfera de represión. La
flagelación publica del anciano general Ayarza, el fusilamiento del general Manuel Tomás
Maldonado, el encarcelamiento y trato inhumano y hasta sádico que dio al liberal quiteño doctor
Juan Borja y otros tantos hechos más fueron cubriendo al presidente y a su círculo político de
una estela de terror. Desde entonces comenzó a llamárselos "terroristas", calificativo que
heredaron en años posteriores los militantes del Partido Conservador.
Las relaciones exteriores durante el primer periodo de García Moreno fueron desastrosas.
Cuando intento poner fin a las incursiones de los guerrilleros conservadores colombianos que
violaban continuamente la frontera fue derrotado aparatosamente por Arboleda en el encuentro
de Tulcán. El presidente fue tomado preso y solo le dejo libre su coideario colombiano mediante
la entrega de armas y otros auxilios para respaldar su lucha contra el gobierno liberal del país del
norte. Posteriormente, el presidente colombiano Tomás Cipriano Mosquera intento reclamar por
el apoyo ofrecido a sus adversarios y colaborar al mismo tiempo con sus correligionarios
liberales del Ecuador. En su avance sobre la frontera se enfrentó con el ejército ecuatoriano
comandado por Juan José Flores.
El saldo del encuentro entre los dos veteranos de la independencia fue desastroso para
Flores, quien sufrió una derrota aplastante en la localidad de Cuaspud. La política internacional
de García Moreno se caracterizó por una actitud pro europea y discordantemente antiamericana.
Cuando se produjo la invasión a México que impulso el imperio de Maximiliano, su gobierno no
protesto siquiera, limitándose a retirar tardíamente a su diplomático, y sin llegar nunca a
reconocer, como el resto de América, al gobierno republicano de Juárez. Cuando la escuadra
española ocupó las islas Chinchas en acto de agresión al Perú, García Moreno, al margen de las
protestas y actos de solidaridad de otros países latinoamericanos, declaro su "neutralidad" en el
conflicto, favoreciendo de hecho a los invasores españoles. La revuelta urbanista se mantuvo
latente durante todo el primer periodo garciano
En 1864 se dieron varios alzamientos, sobre todo en la Costa, que fueron reprimidos por
Flores, quien murió ese año a causa de una enfermedad contraída en la campaña. En 1865, luego
de las elecciones presidenciales, los generales Urbina y Robles se lanzaron una vez más al
pronunciamiento armado. Con barcos capturados de la marina nacional, atacaron el Golfo de
Guayaquil. García Moreno viajó rápidamente a la Costa y con un barco mercante adaptado de
apuro alcanzo a los atacantes en Jambelí y los venció en una arriesgada y brillante maniobra
naval. Los generales sublevados lograron huir, pero los 26 prisioneros que cayeron fueron
fusilados luego de un juicio sumarísimo. Una vez en Guayaquil ordeno el fusilamiento del
médico argentino Santiago Viola, considerado "instigador" de la invasión
El Proyecto Garciano
Etapa comprendida en la historia del Ecuador entre los años de 1860 a 1875, El
Garcianismo se caracterizó por ser un régimen civilizador inspirado en la doctrina política
conservadora y católica, un país que estuvo marcado por la crisis económica, desgobierno y
catástrofes internas. Este proyecto no fue producto exclusivo de la decisión personal del
Presidente, por el contrario, fue el resultado de las particulares condiciones históricas que el país
atravesaba en ese momento. García Moreno llego al poder tras un momento de crisis nacional, en
el que en Estado ecuatoriano estuvo al borde de la disolución e impuso un proyecto cuyo
principal objetivo era la consolidación y modernización de un Estado-Nació[Link]óuna
enorme actividad organizativa poniendo en marcha un ambicioso programa de reformas
administrativas y económicas, que se cristalizó. Estableció el sufragio universal, impulsó la
cultura, la técnica y la ciencia, creó un sistema vial a nivel nacional y construyó el ferrocarril, la
educación fue una base fundamental para la creación del Estado Nacional, siendo gratuita en
todos sus niveles y beneficiándose también de este programa las mujeres y los indígenas, tan
dejados de lado por anteriores gobiernos preocupados solo por la educación masculina de los
mestizos.
El Proyecto Garciano buscaba establecer una civilización cristiana. Bajo la consigna de
alcanzar el progreso, se fue construyendo un Estado ecuatoriano que a la vez forjaba una
identidad particular ayudo a consolidar la vinculación del país como un modelo de adelanto en
Latinoamérica.
Poder Económico y poder político
El auge del comercio exterior acrecentó la presión sobre la economía serrana. Los
latifundistas de la región intensificaron los mecanismos de extracción de renta, para comprar
bienes importados y trataron de retener a los trabajadores dentro de la hacienda. La producción
manufacturera se vio cada vez más amenazada por los productos importados. El auge del cacao
trajo un gran crecimiento de Guayaquil, que, hacia fines de siglo, se transformó en la ciudad más
grande del país y su capital económica. Hacia 1880 se asentaban allí numerosas casas de
exportación e importación. Crecieron los servicios urbanos y se establecieron varios medianos
fabricantes. Los artesanos del puerto sufrieron una crisis, en tanto que grupos de trabajadores
vinculados a la exportación cacaotera (los cacahueros) se destacaban en la escena urbana. En
Quito se dio también algún crecimiento y se establecieron varios servicios. La acumulación de
las rentas cacaoteras provocó el robustecimiento del sistema bancario. Superada la crisis de
1875, el Banco del Ecuador consolidó su control financiero del país.
La Cámara de Comercio de Guayaquil fue creada en 1889. Era síntoma del
robustecimiento de un grupo social diferenciado, dedicado al intercambio con el exterior y la
intermediación financiera. Era lo que podemos llamar con propiedad una burguesía comercial y
bancaria La integración al mercado mundial empezaba a articular la economía ecuatoriana.94 En
esos años, Gran Bretaña ocupó el primer lugar en las importaciones. Entre un 60 y un 80% de los
barcos que tocaban Guayaquil eran británicos. Casi todas las operaciones bancarias del comercio
exterior se realizaban en Londres. Los seguros estaban prácticamente monopolizados por 11
compañías británicas, frente a dos nacionales y una alemana
A lo largo del siglo XIX hasta la década de los ochenta, la supremacía de la clase
terrateniente se había mantenido en la sociedad y el Estado. Al mismo tiempo, la diferenciación
entre sus élites regionales se acentuaba con la intensificación de los enfrentamientos y una
redefinición de las cuotas de poder. Bastantes campesinos resistieron a la servidumbre en la
Sierra y emigraron a la Costa, atraídos por mejores jornales y condiciones de trabajo. Esto
provocó la intensificación de medidas represivas y agudizó el conflicto entre latifundistas
serranos y costeños. A esta vieja disputa se sumaron otras nuevas. La más sonada fue la
construcción del ferrocarril de Guayaquil a la Sierra. La obra facilitaría al comercio
guayaquileño y el envío de mercaderías al interior. También permitiría a los productores serranos
venderle a la Costa y exportar.
El conflicto de la sustitución del diezmo probó que la alianza latifundista-clerical podía
ser derrotada y que su tradicional control de medianos y pequeños productores rurales era
vulnerable. Además, las guerras civiles demostraron que la oposición podía controlar un sector
del país con las montoneras, una fuerza armada paralela al ejército regular, que desafiaba al
Estado. El latifundismo optó, entonces, por la mediación y el balanceo de fuerzas. Los
terratenientes del litoral incrementaron su cuota en la dirección política y la burguesía logró
influencia creciente tanto en Guayaquil como en las estructuras del poder central. Todo ello sin
que cambiara el carácter básico del Estado Oligárquico Terrateniente. Los equilibrios y
reacomodos de fuerzas agudizaron la contradicción entre el poder político y el poder económico,
que estaba en la base del proyecto garciano. Sus continuadores ensayaron varias salidas, pero
vino la caída a fines de siglo.
El Estado y la cultura
Algunos elementos ideológicos liberales empezaron a imponerse, tales como la distinción
entre lo público y lo privado. Este no era ya ese Estado desarticulado de los primeros años de la
República, sino una institución unificada y robustecida. Buena parte de esas transformaciones
ocurrió gracias a la creciente influencia alcanzada por la burguesía comercial y bancaria; pero la
naturaleza de la dominación política latifundista se mantuvo. El cambio fiscal fue significativo.
La sustitución del diezmo no solo fue un triunfo político; también trajo nuevas formas de
recaudación de rentas. Aunque se mantuvo, en especial en la Sierra, el “remate” de las
recaudaciones por personas privadas, los impuestos más importantes pasaron a ser cobrados por
los bancos, que obtuvieron ese derecho, como garantía del pago de los préstamos y “adelantos”
que hacían al Tesoro
El desarrollo de las instituciones financieras planteó la necesidad de que el Estado
emitiera nuevas normas de control y enfrentara el crónico problema de la circulación de moneda
extranjera de valor diverso e inferior al legal. En 1885 se estableció una nueva unidad monetaria,
el sucre, a base de la adopción del régimen bimetálico. Este fue un paso importante, ya que
estableció la moneda nacional del Ecuador. Pero el sucre quedó vinculado a la plata, cuya crisis
de inicios de la década de los noventa tuvo fuertes consecuencia.
El rendimiento de la Aduana pasó de un 50 a un 70% del total de las rentas del gobierno.
El ejército, la educación y las obras públicas eran los tradicionales rubros de egresos más
importantes del gobierno central. Los gastos de la Fuerza Armada en tiempos de guerra civil
absorbieron hasta la mitad de los ingresos. El reforzamiento de las estructuras gubernamentales y
el crecimiento burocrático se dieron fundamentalmente en Guayaquil. La gobernación de Guayas
se consolidó como segundo centro de poder del país. Solo la Tesorería y Oficina de Aduanas
controlaban sobre el 80% de los ingresos y tenían más del 40% del total de funcionarios del
Ministerio de Hacienda.
El impulso educativo del garcianismo dio frutos. En las décadas siguientes florecieron la
literatura, la historiografía y la ciencia. Los científicos alemanes traídos por García Moreno
hicieron contribuciones fundamentales. Sodiro hizo una clasificación de la flora ecuatoriana. Se
realizaron prospecciones vulcanológicas y climáticas. Teodoro Wolf publicó su Geografía del
Ecuador, texto básico para el conocimiento del país al que había antecedido el de Villavicencio.
Wolf publicó otros estudios y trabajó como técnico del gobierno. El romanticismo sucedió a la
Ilustración como corriente dominante del pensamiento y la cultura. En sus filas se dio un activo,
a veces feroz, debate sobre la confesionalidad del Estado entre liberales y conservadores. La gran
figura del romanticismo fue Juan Montalvo, formidable oponente del Gran Tirano. Fue un
escritor de talla con gran presencia latinoamericana
Contemporáneo de Montalvo, y nativo de la misma ciudad de Ambato, Juan León Mera
es conocido por ser autor de la letra del Himno Nacional, adoptado en tiempos de García
Moreno, de quien fue colaborador, y por su obra Cumandá, pionera del relato ecuatoriano. Junto
a Mera deben mencionarse a Pablo Herrera y a varios poetas y ensayistas cuencanos (Miguel
Moreno, Honorato Vásquez, Luis Cordero, Julio Matovelle) que fueron eje del pensamiento y la
literatura de la época. Frente a ellos y detrás de Montalvo estaban los periodistas y conspiradores
liberales que, sin el apoyo oficial, tuvieron menos ocasión de producir obras de aliento,
concentrándose en el periodismo. fines del siglo XIX floreció la historiografía. Pedro Fermín
Cevallos publicó su Resumen de la Historia del Ecuador; Pedro Moncayo su polémico ensayo El
Ecuador de 1825 a 1875, sus hombres, sus instituciones y sus leyes; Mera su testimonio sobre la
Restauración, y Marietta de Veintemilla sus Páginas del Ecuador
Del terrorismo a la dictadura
La muerte de García Moreno dejó descabezado al terrorismo. Pese a las medidas
represivas y los esfuerzos por mantenerse en el poder, su división le impidió enfrentar la nueva
elección presidencial de 1875.
Las fuerzas antigarcianas juntas lanzaron la candidatura de Antonio Borrero Cortázar,
opositor cuencano al dictador, que se consideraba liberal moderado. La victoria electoral de
Borrero fue abrumadora. Su administración, iniciada en diciembre de 1875, fue conflictiva desde
el inicio, ya que se encontró en medio de presiones de quienes planteaban la necesidad de
mantener la Carta Negra, o reemplazarla mediante la convocatoria a una Asamblea
Constituyente. Borrero intentó un equilibrio de fuerzas en su gabinete, que desapareció cuando el
Presidente se negó a romper la Constitución y los grupos liberales le retiraron su apoyo. El
antigarcianismo era fuerte, pero sumamente heterogéneo, y el régimen oligárquico terrateniente
demostraba durar más que su mentor. Borrero, al someterse a gobernar con la Carta Negra, no
iba a intentar un cambio en el carácter del Estado, contradiciendo las aspiraciones de sus
partidarios y la propia coherencia del intento de apertura política que fue clave de su éxito
electoral.
En diciembre Veintemilla controlaba el país Veintemilla nombró “Ministro General” a
Pedro Carbo, líder liberal guayaquileño, que puso en marcha un plan de secularización,
suspendiendo el Concordato y tratando de frenar el poder del clero. Las reformas no eran
radicales, pero suficientemente peligrosas a ojos del clero como para que orquestara contra el
gobierno una campaña de agitación popular en Quito y la Sierra, destinada a impedirlas. Se
usaron excomuniones y otras “armas espirituales” y se provocaron motines callejeros “en
defensa de la religión”
El gobierno se trasladó a Guayaquil y desde allí condujo una operación militar contra la
Sierra. El general Urvina ocupó la capital e impuso drásticas sanciones al clero y a los terroristas.
En poco tiempo Carbo dejó el ministerio. Los notables costeños, aliados a los ideólogos radicales
del liberalismo y al ejército, habían podido derrocar a Borrero y vencer militarmente; pero la
alianza del latifundismo tradicional y el clero, había demostrado que si perdían el gobierno,
conservaban capacidad para bloquear cualquier intento de cambio en el carácter del Estado. El
gobierno de Veintemilla pasó a una posición de reencuentro con la Iglesia y el latifundismo,
caracterizada por la corrupción administrativa y el despilfarro
Cuando en 1882 terminaba su período constitucional, en vez de convocar a elecciones,
Veintemilla se proclamó nuevamente dictador con apoyo militar. Para entonces, sin embargo, ya
todos los sectores políticos estaban en la oposición, desde los terroristas hasta los radicales. En
poco tiempo estallaría una nueva guerra civil. Grupos de civiles mal armados se organizaron y
hacia fines de 1882 el dictador estaba a la defensiva y se refugió en Guayaquil. En enero de 1883
tomaron Quito, defendida bajo la dirección valiente de su sobrina, Marietta de Veintemilla. En
las provincias norteñas de la Costa se había constituido un ejército al mando de Eloy Alfaro,
quien estableció un gobierno bajo la consigna de la Regeneración. En Quito se estableció el
Pentavirato, integrado por notables de la Sierra y la Costa, que intentó someter al gobierno de
Manabí y Esmeraldas. Alfaro se negó al arreglo. Al fin, ambos gobiernos tomaron Guayaquil.
El progresismo
En 1895, liberales y conservadores creyeron que había llegado el momento propicio para
tomar el poder, aunque el alcance de sus objetivos difería considerablemente según las
perspectivas regionales en un país marcadamente fraccionado. Las metas de los conservadores
garcianos de la capital no avanzaron más allá de un cambio de gobierno que facilitara el acceso
de su líder Camilo Ponce a la Presidencia. Los liberales, por el contrario, estaban divididos en
cuanto a objetivos políticos y sociales. El grupo liberal “histórico” de Quito, una élite ligada a los
valores de la Ilustración, no tenía en su horizonte una revolución liberal. Otros eran los
propósitos de los liberales de Guayaquil, cuya prensa difundía la combatividad que conduciría
luego a un retorno del caudillismo militar. La dirección política del liberalismo se situaría en
adelante en el puerto principal, donde las élites comerciales y bancarias querían libertad para
modernizar la producción agrícola, mover con facilidad sus capitales, contratar mano de obra
liberada, abrirse al mundo de la época. También adherían a la opción liberal sectores populares,
montoneros, indios trabajadores agrícolas, pequeños campesinos, capas medias deseosas de
oportunidades y ascenso social propios de una sociedad secular. Los poderosos intereses del
cacao no habían visto con malos ojos a los progresistas, pero no se interesaban en el regreso al
poder de los conservadores ligados a la religión, y encontraron en la creciente anarquía una
oportunidad para consolidar la hegemonía del liberalismo. El 5 de junio de 1895, una junta
patriótica nombró “Jefe Supremo de la República y General en Jefe del Ejército, al benemérito
General Sr. D. Eloy Alfaro”. Lo hizo, mediante un documento que, según asegura Roberto
Andrade, contenía cerca de 16 mil firmas.
A partir de ese momento, los conservadores moderados desaparecieron de la escena
política como movimiento activo. Carentes de dirigencia, sus partidarios se retiraron a la vida
privada o se integraron a los partidos conservador y liberal. 41 Una valoración histórica de
conjunto permite afirmar que el progresismo, en su versión avanzada (Antonio Flores, Benigno
Malo) había sentado las bases para una renovación de la orientación conservadora extrema en la
política ecuatoriana. Durante la época civilista de 1883-1895 pareció afirmarse el proceso
moderno de creación del espacio público, cuando se consolidaron las agrupaciones que se
constituirían en partidos políticos en el siglo XX.
Es así como la revolución liberal de 1895 aparece en buena medida deudora de los
progresistas. Por lo que antes que ruptura histórica, 1895 traduce un momento de evolución en el
proceso de construcción de la República, un proceso al que los conservadores moderados habían
contribuido durante medio siglo. En esta perspectiva, conviene ampliar el juicio historiográfico
habitual sobre los progresistas -a quienes incluye sin matices en las élites conservadoras- e
introducir nuevos elementos de juicio. Entre otros aspectos, observemos que los liberales de
1895 no se apresuraron a modificar la legitimación del poder de gobierno, pues la Constitución
de 1896 mantuvo los principios tradicionales, y que se decidieron a establecer una tácita
separación de Iglesia y Estado solo en la Constitución de 1906. En cuanto a la creación de un
Banco Central, esta decisión debería esperar hasta 1927. Para entender mejor el rol histórico de
los progresistas, conviene tener presente la concepción de poder político que orientó su práctica,
con elementos de modernidad que los diferenciaron del mundo de la gran hacienda. Su
preocupación principal fue establecer los mecanismos de limitación del poder, y sobre todo,
consagrar la supremacía de la ley, a la que consideraron como instrumento primario para
construir la sociedad republicana.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Bibliografía
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
basica?utm_source=google&utm_medium=seo
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]