Recuerdos de un padre y su hijo
Recuerdos de un padre y su hijo
- ADVERTENCIA -
- EL SEÑOR DE LAS MOSCAS -
Así como cuando uno habla de sí mismo, cuando habla de los ancestros los
encumbra y enaltece como si se tratasen de verdaderos emisarios celestes; llenos
de virtudes, bondades, bellezas, sapiencias, etc. Y así es como uno habla de sus
padres fallecidos, o al menos eso hago yo, inevitablemente, cuando les cuento a
mis noveles amistades de él (me refiero a aquellas amistades que he hecho en los
últimos años y que no lo conocieron personalmente).
Mas, qué decir de aquellxs que sí lo conocieron; creo que ningunx puede negar
que se sentían, al menos, cohibidos ante su presencia, sobre todo las pololas y los
pololos de mis hermanxs. (Yo soy virgen otra vez, desde que llevo la vida
monástica, así que no tengo pasado erótico-romántico-neurótico)
Ahora, cuando se trataba de ocasiones en que sentía confianza con los presentes,
los amigos más cercanos de uno, era bastante diferente. Era un muy buen
conversador, sabía, o al menos había leído algo de todo, de lo que fuera, aunque
lo motivaban particularmente las discusiones políticas, filosóficas, esotéricas,
religiosas y las historias de los callejeros, de los choros. Mi padre, así, podría ser
definido como un Linyera Ilustrado, en el sentido de lo callejero no en el de lo
sucio. Pues, además, de ser muy circunspecto, siempre estaba muy bien
arreglado y aperfumado, se pasaba largos ratos frente al espejo peinándose para
atrás, se miraba cincuenta veces al espejo antes de salir, como en una especie de
ritual de poder, pero eso ya es otra cosa.
La cuestión es que una tarde de verano, de los altos ochentas o bajos noventas,
en que estábamos solos en la casa, mi padre y yo, llegó mi pana con una caletita
de delicias para compartir. Él, mi padre, al darse cuenta de nuestras motivaciones
comenzó con la retahíla propia de quien no ha consumido, a webiarnos:
“Que le dan color con eso, no sé qué tanto les pasa, yo lo probé un par de veces y
no me hizo nada. Ustedes puro se inventan que quedan volados, si en verdad no
pasa nada con eso.”
Nosotros, por supuesto, nos mirábamos y no decíamos nada. Por esos días
habíamos conseguido una mano de una cepa nigeriana que tenía unos pelos
morados radiactivos, con la que bastaban un par de pitadas para quedar ñatos, y
así era como salíamos a las andanzas usuales. Pero a qué discutirle al padre y
tratar de convencerlo de nada. Al ver nuestra reacción nos desafió:
(Debo recalcar aquí, contumelixs, que mi padre era un tipo serio y muy compuesto
y nada lo sacaba de aquella postura.)
El padre comenzó:
Mientras nos miraba con su cara inquisidora. Y siguió repitiendo cada que, y cada
vez más a menudo:
***
- GILIPOLLAS -
-
Mi padre tenía un amigo desde su juventud, con quien a mediados de los ochentas
se asoció para un negocio en Coquimbo, el Lara. El Lara tenía cuatro hijos que más o
menos tenían la edad mía y de mis hermanos; la Pati, que tenía la misma edad de mi
hermano mayor, el Roi, que tenía un par de años menos, la Andrea, que tenía la misma edad
que mi hermana, y el Christian, que era unos años menor que yo, de quien versa
particularmente esta historieta.
Cuando lo conocí, al Christian, debe haber tenido unos 9, o a lo más 10, años. Yo, unos 13
– 14, por ahí. Compartimos estadía en una casa en Sindempart en el verano del 87. Se
trataba del clásico pendejo, como se decía en aquellos tiempos, Mateo. En estos tiempos se
podría considerar como un perfecto Nerd o quizás un Niño Rata; no tenía muchos amigos, y
pasaba la mayor parte del tiempo leyendo o viendo tele. Pero a la hora de conversar, no
paraba de hablar, siempre muy serio, y utilizando argumentos y un lenguaje más propio de
adultos. Sin duda, manejaba mucha más información que un niño de su edad y lo hacía
notar cuando se trataba de discutir de cualquier tema, cosa que exasperaba a sus hermanos
más grandes que, por decirlo de alguna manera, muy brillantes no eran.
Él fue la primera persona que yo conocí que era fanático de la película Star Wars y que
siendo así de chico andaba con el libro pa arriba y pa abajo; con el libro de la historia que
era un volumen como de 500 páginas. Y no paraba de hablar de este, resaltaba cual apóstol
la figura de Boba Fett, y recitaba muchas cuestiones que quienes habíamos visto solo la
película no entendíamos, por lo que pronto se le dejaba de prestar atención.
Estas manías y características del cabro chico, como ya dije, exasperaba mucho a sus
hermanos mayores, quienes constantemente lo estaban aweonando o diciéndole que se
callara un rato, cuestión que con el tiempo nosotros también hacíamos. El pendejo llegaba
al punto de agotar; hablaba y discutía de todo, de todo, y una vez que empezaba a
argumentar algo, no paraba de hablar. Pero, lo que más me impresionaba de todo esto era
que su propio padre, cada vez que nos sentábamos a comer decía: “Este es el Gilipollas”.
Cuestión que provocaba risas entre los presentes.
Digo que me impresionaba, porque como os he contado antes, mi padre era un tipo serio,
pero bastante respetuoso, sobre todo en público, con las mujeres y los niños. A nosotros,
con mis hermanos, nunca nos dijo nada parecido a un insulto, y para mí escuchar que un
padre le dijera a su hijo "gilipollas" era, por decir lo menos, perturbador. Cuestión que se
repetía, como dije, cada vez que nos sentábamos a comer.
La cosa es que un día, ya cansado de tener que oír cada vez que nos sentábamos a la mesa
el clásico: “Este es el gilipollas”, le pregunté al tío Lara; “bueno, ¿y por qué dices eso?” A
lo que respondió:
“Aaah, lo que pasa es que desde que este nació, hemos vivido en Brasil, en España, en
Portugal, en Argentina, en Chile. Y hemos viajado o estado en no sé cuántas partes entre
medio. Todos lugares muy distintos, con muy distintas costumbres y comidas. Pero no
importa lo exótico que sea el lugar en donde estemos ¿sabes lo que pide este weón para
comer siempre?: ¡Bistec con papas fritas! GILIPOLLAS PO. “
***
-PELOS DE ZANAHORIA-
Cuando “La Alegría venía”, niñxs, a su servidor, como a tantos otros, lo habían
echado de todas partes. De la única parte que no me podían echar era de “los
echados”, que éramos muy variopintos pendex que nos conocíamos de distintas
andanzas callejeras en la que comulgábamos odiosos a la weá en general,
antiyutas por secas o por mecas y “fighters” de distintas procedencias, pero que
teníamos, al final, todos en común la búsqueda de la ansiosamente anhelada
PÁLIDA. “Busque la pálida”. Se decía.
Un día de la verga, de esos, junto con otro con el que solía asociarme en esos
trances íbamos cruzando por el sector en donde vivíamos, pues éramos vecinos, y
nos topamos con un loco que cada que aparecía en el barrio que era de más o
menos nuestra edad. Era el sobrino de un señor que era joyero y que vivía en el
segundo piso del block de departamentos en el que yo vivía, un weón picao a
panky, pero de escaparate, que cuando iba se ponía a la entrada del edificio a
escuchar música en un personal stéreo y a fumar, ahí solo; nadie lo pescaba al
wom, no tenía ni un brillo. Se paraba ahí con sus bototos gigantes muy bien
lustrados, su chaqueta de cuero llena de remaches, muy limpiecita, y usaba una
mohica así cagona que cambiaba de color todos los días. En esta oportunidad, por
lo que vimos era medio anaranjada. Pero, como les digo, el weón no tenía ni un
brillo así que pasamos a lo que íbamos, daba lo mismo el weón.
Como decía, íbamos en dirección hacia la calle de atrás, donde dos días a la
semana se ponía la feria, a fumarnos una cola toda cagá que nos quedaba y a
matar una caja de vino que nos había quedado del día anterior. Y estando ahí
entre pateando la perra y pensando que chucha podíamos hacer para salvar la
noche. Este men, así por webiar se puso a hurgar entre unos restos de diarios que
habían quedado de la deficiente limpieza de los desechos de la feria, diciendo:
Y pasó que encontró un rollo de diarios y al abrirlo vimos que se trataban de tallos
de zanahorias, las ramitas de las zanahorias que son cortadas antes de ponerlas a
la venta: PELOS DE ZANAHORIA, digamos.
Nos quedamos mirando… y uno preguntó: “¿será tan weón en este otro pelo de
zanahoria de comprarnos esta weá?” -por el panki de pelo naranja-. Jajajjaa, nos
cagamos de la risa. No, imposible, nunca TAN WEÓN. Nos volvimos a mirar…
Agarramos el diario, acomodamos los pelos de zanahoria para que pareciera lo
otro, terminamos de tomarnos el vino y partimos donde el wea:
“ ya, no sé, no fumo mucho, pero ya igual, estoy terrible de aburrido” -dició el
Johny pelo duro-
Pa’ qué les cuento el cagadero de risa que llevábamos en la micro recordando el
episodio recién vivido: día verga, panky wea, pelos de zanahoria…jajjajaja. Y
tenemos que celebrarlo, y vamos al Bella, y compremos una de pisco, y llevemos
el resto de los pelos pa ver si cae alguien más y jajaja. Dicho y hecho: J.V,
botillería, Bellavista a la plaza donde todos los volaos de santiago aterrizaban o
despegaban, según.
Pero, contertulios míos, quiso fortuna que tanto cagadero de risa se nos
transformara de pronto en vergazo, otra vez. En apenas haber llegado a la plaza
que está un costado de la entrada del cerro, por Pio nono, y mientras nos
disponíamos a acomodar los pelos de zanahoria por si caía otro incauto, y a hacer
el primer pito con la verídica, después de haber probado los primeros tacos de la
botella de pisco: Llegaron los pacos, como siempre, apaleando a todos los weones
que estábamos ahí sin decir agua va.
Voló la botella; crash. Cagó. Y como yo tenía uno de los paquetes en la mano y
tenía ya un paco encima agarrándome y preguntándome: ¿Qué tenis ahí? Y yo
contestándole al toque: “Son pelos de zanahoria, míralos, míralos bien, no es otra
cosa, míralos bien.” Y como el resto de los volaos que estaban alrededor ya
venían siendo arreados por otros pacos que venían de más arriba, así como en
tropel, se armó una tole tole que aproveché para cerrar el puño y lanzar el paquete
a unos arbustos. Pero igual fuimos llevados a la 19 comisaría de providencia junto
a otros 20 ó 30.
***
-CONSTANCIA POLICIAL-
- Buenas noches
+ Buenas noches
- ¿En qué lo puedo ayudar?
+ Quiero denunciar un robo.…
- ¿A quién le robaron?
+ A mí, a dos cuadras de aquí me asaltaron unos pendejos que andaban en un
auto…
- ¿Conoce usted a esos niños que le robaron?
+ No, cómo habría de conocer…
- Ah!, es que solo si sabe quiénes son puede realizar una denuncia, si no sabe
solo puede dejar una constancia.
+ Ah, bueno, quiero dejar una constancia.
- ¿qué le pasó?
+ ya le dije que unos pendejos que andaban en un auto me asaltaron y me…
- ¿dónde estaba usted?
+ A 2 cuadras de aquí cuando llegaron los pende…
- ¿en su casa, en la calle, en el supermercado?
+ no, iba caminando por la calle cuando aparecieron unos…
- ¿Por cuál calle?
+ por la gran avenida, iba caminando por la gran avenida cuando…
- Y dice que ¿iba caminando “Por la calle”? ¿o por la vereda?
+ Por la vereda en la gran avenida. Iba caminando por la vereda en la Gran
Avenida cuando unos pendejos que venían en un auto…
- ¿por cuál vereda, la del oriente o la del poniente?
+ la del lado de acá, por afuera del supermercado….
- Ah, la vereda oriente…
+ sí, sí, la vereda oriente iba caminando por la vereda oriente de la gran avenida
por fuera del supermercado cuando de pronto frenó frente a nosotros un auto rojo
desde el cual se ba….
- Y, dígame, ¿iban hacia el norte o hacia el sur?
+ quienes?
- Ustedes…
+ emm, a ver, hacia el centro digamos…
- [el paco escribe mientras va diciendo: En circunstancias de que el
ciudadano/a/e transitaba por la vereda oriente de la Gran avenida en dirección
norte con su acompañante/a/o …]
¿Cuántos eran?
+ ¿nosotros? Dos.…
- No, los niños que venían en el auto…
+ tres, más el conductor…
…………………etc…………etc…………etc………
-
-CUESTIÓN DE PERSPECTIVAS-
Quizás recuerden mis queridxs conciliábulxs que hace poco más de un par de
años ha, me di a construir e instalar una casa de muñecas para la hija de una vieja
amiga, cuestión que difundí como Proyecto YIYOPÁ.
Habíamos acordado con la amiga de que yo elaboraría las partes en mi casa para
después trasladarlas a la suya y ensamblarlas en su patio, específicamente en un
lugar del patio en donde hay un radier lo suficientemente grande y nivelado como
para poder realizar la tarea. (Tenía, además, la ventaja el lugar de que a partir del
mediodía quedaba a la sombra de un galpón que hay en la casa vecina.) Y una
vez hecho eso trasladarla hacia el final del patio, a unos 10 ó 15 metros de
distancia, a los pies del sitio digamos, donde quedaría definitivamente. Cuestión,
el traslado, que yo ya sabía cómo hacer a pulso.
Al llegar con todos los materiales para realizar la tarea a la casa de la amiga, me
encuentro con que dicho lugar estaba ocupado por una camioneta y un carro de
arrastre de su hermano quien había llegado ese mismo día a dejarlos ahí para ir a
una travesía por los cerros aledaños a Santiago, llevándose las llaves del
vehículo. Problemas de coordinación digamos. Cuestión que me obligó a realizar
la tarea del ensamblado en un lugar más estrecho que el presupuestado y el
armado directamente en el lugar final en que quedaría la casita.
La cosa es que como buen fetichista del feng shui, realicé el armado según el
recorrido del sol, comenzando por el este, siguiendo por el norte, el oeste, para
terminar por el sur. Mas, cuando me disponía a poner la cara sur del esqueleto
comencé a tener problemas con el calce de la pieza, cuestión que no podía
entender por qué se producía, si según yo las medidas de cada una de las partes
se correspondían perfectamente. Entonces, volví a medir la parte para comprobar
que estaba bien, en varias ocasiones, y sí, estaba bien, pero, no, no me calzaba.
En fin, después de un largo quebradero de cabeza que se prolongó por más del
tiempo que me había llevado calzar las otras tres partes anteriores, vía suples en
el piso y otras maniobras logré hacer calzar la pieza, aunque no a la perfección en
que habían quedado las anteriores. Digamos que se me descuadró por medio
centímetro en sentido vertical, medio centímetro más abajo que las piezas este y
oeste. Cuestión que, al final, no incidía mucho en el resultado final pero que me
ofuscó por el TOC que todos llevamos dentro, ¿no?
“Ah, sí, lo que pasa es que está desnivelada esa parte del patio porque pasa que
antes ahí había como un cerrito que llegaba como hasta la mitad de la pared.
Entonces, mi papá (q.e.p.d.) le pidió a un viejito de acá del barrio que hacía así
pololos de jardinería y otros, que nivelara el lugar. Y estuvo el viejito todo un día
trabajando ahí con su pala trasladando la tierra para allá y para acá.
Y mi papá se puso acá (en el principio del patio) a mirar si había quedado
precisamente nivelado, y se dio cuenta que había un declive (que descendía de
norte a sur), por lo que dice al viejito:
- Ah, pero, si usted se para aquí (norte) y mira para allá (sur) está como en
bajadita. Pero sí se para acá (sur) y mira para allá (norte) está como en subidita. O
sea, está parejito po.”-
***
-PEO ALEMÁN-
Les decía que me perturba el hecho de que este medio [facebook] funcione como
una suerte de espejo deformante en que todos somos muy buenos, nobles,
verdaderos, felices o lo que sea. Pero tampoco se trata de que uno se las trate de
dar de muy malo, rudo, villano o antihéroe. Sino de que las decisiones que uno
hace y las acciones que ejecuta en virtud de estas, no son necesariamente
buenas o malas en su totalidad. O sea, puede hacer uno cosas pretendidamente
muy “buenas” que dejan la pura cagá, o cosas muy “malas o nefastas” que no
necesariamente tienen malas consecuencias. O ni los buenos son tan buenos ni
los malos son tan malos. De esto me vine a dar cuenta cuando tenía 11 años y
estaba en 6° básico.
No recuerdo por qué motivo o circunstancias cierta vez, o más bien, otra vez, nos
habían castigado al curso completo. No recuerdo qué hicimos, pero sí que estaba
relacionado con la profesora de Castellano, Miss Geraldo. Lo que sí recuerdo es
que estando con otros malandras del curso quejándonos del castigo, a su servidor
se le ocurrió una brillante idea como venganza.
Donde yo vivía, solíamos sacar, con los otros pendex del block, unas vainas de
semillas de un árbol las que eran vulgarmente llamadas “peos alemanes” que al
aplastarlas sueltan un olor nauseabundo, las que usábamos para arrojárselas o a
los vecinos que nos quitaban las pelotas, o a las viejas sapas, o si estábamos muy
aburridos y queríamos causar conmoción a las micros que pasaban, pa puro
webiar.
Pues, ese día estando con los estos de mi curso les dije que al otro día traería
algunas para reventarlas por ahí y dejar alguna cagadita. Dicho y hecho, apenas
llegué a la casa saque como un kilo de las famosas vainas y las guardé en el
bolsón, y al otro día las llevé. Como nadie las conocía, durante el primer recreo,
me di a la tarea de agarrar un puñado grande de estas, menos de un cuarto del
total, meterlas en una bolsa y zapatear encima de estas hasta molerlas bien y las
fui a tirar al baño de la cabecera del corredor en donde estaba nuestra sala (que
era la última de tres, la de más al fondo).
Por supuesto, quedó el baño asqueroso, cuestión que pudieron comprobar los
malillas que me siguieron en la acción y alguno que otro que fue a ocupar el baño.
Pero, como se trataba del primer recreo, el “recreo corto” después del primer
bloque de la mañana, muchos no circularon, más se quedaron en las salas
jugando o corrían a comprar algo, lo que no dejó satisfechos a los pilluelos que
querían algo más devastador. Razón por la cual, durante el segundo bloque de
clases, antes del segundo recreo, el “recreo largo”, me quitaron la bolsa diciendo:
“ya, ahora queremos hacerlo nosotros.”
Y bien, como las cosas ya no estaban en mi poder y motivado por no sé qué otra
cuestión cuando tocaron para el recreo largo bajé al patio, lo más probable fuera
que había alguna pelota con que pichanguear. Y cuando subí una vez que habían
tocado el timbre al llegar a la cabecera donde estaba el baño pude sentir ese olor
asqueroso propio de lo que ya ustedes saben: ¡Estos otros weones se habían
vuelto locos, había llenado de peos alemanes cada rincón del baño, del pasillo y
de las salas colindantes! Estaba la real cagada en nuestro pasillo y los perlas
cagados de la risa porque incluso un par de weones habían hasta vomitado con el
hedor de la weá. Por supuesto, al llegar los profesores a las respectivas salas,
ordenaron abrir puertas y ventanas para airearlas y comenzaron a inquirir respecto
del origen de tan nauseabunda cuestión.
Por otro lado, estos otros weones, no conformes con haber dejado la cagada en
las salas colindantes, se les ocurrió la genial idea de poner peos alemanes en las
patas de la silla destinada a los profesores de nuestra sala, ya que a esa hora
tocaba con Miss Geraldo, a quien se le sindicaba como la responsable de los
castigos anteriores. Por supuesto, al llegar la Miss ya venía ofuscada por el olor
nauseabundo del pasillo y reclamando qué cómo a alguien se le ocurría hacer eso,
que qué les pasaba por la cabeza. No sabía esta lo que le esperaba. Después de
un largo discurso acerca de la sanidad, se sentó arrastrando la silla hacia el
escritorio para acercarse a este y en cosa de segundos comenzó a desprenderse
el hedor característico de la cosa, ante lo que se paró consternada y enfurecida
gritando y se fue de la sala.
Ah, mi drugos, para qué les cuento el cagadero de risa y el festín con sabor a
victoria que se armó en aquel momento. Cuestión que como siempre, no duró
mucho, pues en breve llegó ante nuestra puerta el que era el inspector del
segundo ciclo básico y además nuestro profesor jefe, azote de los malandras y de
los más débiles: el temido Señor Urrea.
(Describir a este personaje del colegio necesitaría un par de historias extras, pero
para que se formen una idea es como el personaje del profesor castigador que
sale en la película The Wall de la banda británica PinK Floyd, quien humilla y
maltrata al protagonista del film).
Como siempre, llegó pateando la puerta y los primeros pupitres de la sala, en la
que solían estar los más débiles, bufando como un demonio, con las venas de su
cuello a punto de reventar:
¡Que qué es esto, que cómo insultan así a la profesora, que quién fue, y que se
pare altiro o se van todos suspendidos!
Yo, en esa sala me sentaba casi al frente de la mesa del profesor en la primera fila
de la derecha como en el segundo puesto mirando al pizarrón, me había puesto
ahí pa tenerme corto supongo. Y como el viejo estaba parado en la puerta en su
clásica postura de que de aquí no sale nadie, me di vuelta para mirar a mis
compinches a quienes vi a punto de cagarse, hundidos en sus asientos, por lo que
no dudé respecto de lo que tenía que hacer.
Yo, a esa altura no hacía más que mirar al frente para no delatar con la mirada a
nadie, y para no tener que ver la reacción de los demás. Hasta que oigo: ¡Hurtado,
fuera, a mi oficina! Y para allá partí, solo. No pude seguir el curso de los
acontecimientos en la sala por lo que no sé qué siguió pasando después de eso,
ni qué dijo quién, si se paró alguien más o nada. Lo único que sé es que estuve
solo en la inspectoría mucho rato esperando a que llegara el hombre, temiendo
una suspensión e incluso la expulsión del establecimiento por terrorista, cuestión
que estaba de moda por esos días.
Mas, para mi sorpresa cuando llegó el viejo, llegó como si no hubiera pasado
nada, muy amable y como si fuéramos muy cuates y me dice: “Ya sé que tú fuiste
el que trajiste esas cosas, y que las tiraste al baño en el primer recreo, pero que
no tuviste nada que ver con lo de ahora. Y te felicito por ser corajudo y pararte
para asumir tu responsabilidad, pero me parece mucho más grave la actitud
cobarde de quienes te siguieron, por lo que no te voy a suspender ni a anotar. Te
puedes ir tranquilo.”
***
- HAY PERO NO QUEDA -
Andaba alguna vez por ahí en una ciudad del norte realizando un trabajo, como mi
paso por esa ciudad no se podía prolongar tanto, en días, tenía que aprovechar el
tiempo en hacer la mayor cantidad de cuestiones en el más breve tiempo posible,
lo que implicaba, a veces, que tenía que sacrificar las horas de comidas para
realizar las tareas que había que hacer.
Bien, pensé, no me equivoqué. Entro y veo que solo había una persona
sirviéndose algo en la barra, por lo que volví a pensar: bien, no me voy a demorar
mucho. Pues, mucho tiempo no tenía tampoco.
Me siento en una mesa y se acerca el camarero con una carta para entregármela,
al que le advierto:
+ “Ah, es que como abrimos hace poco, no tenemos todas las cosas como para
hacerle el desayuno americano completo. Pero, fueron a comprar aquí cerca, así
que le dejo la carta.”
+ “Es que por eso le digo, que fueron a comprar, y por eso le traigo la carta.”
- “Pero, cómo ¿no tienen ni siquiera pan ni palta?”
+ “No, nos quedan paltas, por eso le traigo la carta para ofrecerle algo más rico
que eso… “
En fin, tomo la carta, miro los desayunos, en donde están los clásicos: Ave Mayo -
Queso caliente – Aliado: queso jamón (caliente) – Paila de huevos (2 huevos) –
Tostadas, etc.- Mientras el camarero espera al lado mío con su libreta blanca para
tomar el pedido
+ “Es que huevos no me quedan, pero fueron a comprar aquí cerquita. Pero le
ofrezco un churrasquito o un lomito, algo más rico…”
- “Es que es mucho para mí al desayuno eso, pero en fin tráigame un Barros
Luco…”
+ “Muy bien, pero el queso ya va a llegar, pues fueron a comprar aquí cerquita…”
- “Pero, a ver, cómo entonces ¿me está diciendo que no tienen nada de lo
anunciado en los carteles ni de la carta y me está ofreciendo cosas que no
hay?”
+ “No, para nada, si no es que no haya, lo que pasa es que: HAY, PERO NO
QUEDA.”
***
- EL MISMISIMO -
Pasó que motivado por una queridísima amiga que me instó a consumir más agua,
cuestión que no hacía porque aborrezco el sabor del agua de la llave, desde
mediados del año 2018 comenzamos a consumir en casa agua purificada.
Compramos un dispensador y un botellón, cuestión que habrá salido en total 10
mil pesos.
En el barrio hay algunos almacenes que la venden, en ese entonces el valor del
botellón de 20 litros era de 2.000 pesos, si llevabas tu envase. Pero a medida que
fue pasando el tiempo, el valor fue subiendo gracias a las especulaciones en torno
a la sequía y la escasez del vital elemento. En septiembre del año pasado el valor
oscilaba entre los 2.600 a 3.000 pesos. El valor subía más si lo pedías a domicilio.
Después del “estallido”, el valor volvió a los 2.500, que era el precio estándar de
mediados del 2019 (comprado en el almacén).
> SE VENDE AGUA PURIFICADA 2.000 sin botellón – 3.500 con botellón <
Una ganga!
Y así, pasaron algunas semanas en que pasaba por fuera de la dichosa casa que
vendía agua muy barata pero nada, nadie, solo el coche y, algún día, un triciclo de
reparto. No sabría decirles si era por la hora o por qué circunstancias, la cuestión
es que cada vez que pasaba, al menos una vez a la semana durante un mes, no
había nadie en la mentada casa. Mientras seguía aplicándole al carro de la feria
para llevar el bidón vacío y traerlo con agua de los almacenes del barrio.
Hasta que un día voy pasando y veo que en la puerta hay un joven afro
descargando una camioneta. Le hablo, me hace un gesto de “espera mientras
hablo por teléfono”. Noto que habla un perfecto castellano pero con un acento
caribeño, podría ser haitiano, cubano, colombiano, venezolano, no sé, del norte de
Sudamérica en todo caso. Termina y le pregunto por el agua, me dice que a 2.000
el botellón de 20 litros si es que yo lo voy a buscar, y que a 2.500 si lo quiero a
domicilio.
Que ocupado está este man, pienso. Me explica lo mismo que me dijo por
teléfono, que estaba en una reunión y que se había extendido pero que eso no
pasaba muy a menudo. “Nada, le digo, todo bien. Nos vemos.” Que curioso,
pienso, una reunión extendida de aguateros; pero como no sé nada del rubro, no
sé cómo es el “reunionismo” en este. Lo sé en otros ámbitos, solo me sorprende
que el fenómeno esté extendido a ese otro ámbito también.
Una semana después lo vuelvo a llamar, y como es sabido por quienes vienen
para acá, a mi hogar, como no hay timbre, me tienen que llamar o enviar un
mensaje, o simplemente gritar bien fuerte, porque estoy bien al fondo, porque en
el fondo…
Salgo con mi botellón, afuera está este otro con su coche, no hay más nadie, le
pregunto: ¿quién llamó? – Un compañero que iba pasando, le pedí que lo llamara
porque me han cortado el teléfono para realizar llamadas. Me he atrasado un día
en el pago y me lo cortan. Las empresas telefónicas desarrollan un poder
asimétrico, ni me avisaron, estoy muy molesto. - “Pero hermano -le contesto- si
basta con que grites, yo me llamo Gonzalo, si gritas fuerte yo te alcanzo a
escuchar.” Miró hacía abajo como avergonzado. “No pasa ná, aquí o gritamos o
tiramos piedras al techo cuando no hay timbre. ¿cuál es tu nombre?” - Axel- me
responde. Ya Axel pa la otra grita no más o si te paras en este lado del portón yo
te alcanzo a ver desde adentro. “ok”, me dice, se va.
Que raro es este weón, pienso; se la lleva en reuniones, dice que un “compañero”
me llamó (refiriéndose a cualquier weón que iba pasando), habla de asimetría del
poder, reparte el agua en coche de guagua: “debe estar en la mismísima verga,
ganando una cagá por cada botellón que reparte. A lo mejor sería más noble de mi
parte pagarle 3 lucas en vez de dos y media, pues eso es lo que cobran el resto
de los weones por llevarla a domicilio y no andan exactamente con un coche de
guagua.” Concluyo.
Al llegar Axel salgo y le pregunto: ¿oye y tú cuánto te ganai por cada botellón que
vendís?
“Depende -me dice- porque si son varios gano menos por botellón pero es más
plata, pero así de a uno, como 500 pesos más o menos. Pero no me importa
porque esto no lo hago por la plata, lo hago para entretenerme, para pasar el rato.
Porque yo tengo un trabajo, soy profesional”.
¿Y dónde estudiaste?
¿eres cubano?
“No, soy haitiano, pero me fui becado a Cuba a estudiar, y de ahí me vine a Chile
a hacer otro magíster en educación multicultural en la universidad Alberto Hurtado
y entré a trabajar a la municipalidad de Recoleta.”
Aaaah!, entonces somos como colegas po… Y bla, bla, bla, bla, bla: el sectarismo
comunista y de los otros también. Bla, bla, bla, bla: el Estado Racista. Bla, bla, bla,
bla: la lucha por la autonomía indígena y de las minorías. Bla, bla, bla, bla:
dogmatismos versus pensamiento crítico. Bla, bla, bla, bla: crisis epistemológica y
de las relaciones capital trabajo. Bla, bla, bla, bla, la ONU cómplice de lo que
pasa en Chile y en Haití, bla, bla, bla, Piñera a la cárcel, bla, bla, bla, bla, bla y
más bla…
Pd: Como gana más que yo, que no gano ná, le pagué 2 lucas no má…
***
- EL "CHISTE" DEL ELEFANTE Y LA HORMIGA-
Me he cuestionado de que siempre que uno cuenta historias o publica estados o hace
comentarios, o lo que sea, por esta vía [facebook] o por las distintas redes sociales, se pone
a sí mismo en condición de héroe o de víctima. Siempre, siempre, uno es más inteligente,
más noble, más justo y verdadero que aquellos a quien critica o denosta con sus muy ácidos
y agudos comentarios. Pero, nunca se pone a uno mismo en la otra vereda; uno nunca es
villano o victimario, ni tonto, ni torpe, ni mentiroso, ni malo, ni mucho menos weón.
Pues bien, no es ni un secreto que yo, en particular, soy más pesao que la chucha y que me
encanta webiar a los demás cuando tengo la oportunidad, solo por webiar. Y recordé una
cuestión singularmente pesada que cometí con una compañera, hace más o menos un cuarto
de siglo ya, cuando entré a la universidad a estudiarle esas cosas antropofágicas.
Pasó que al entrar a dicha institución me encontré con una "compañera" de antiguas batallas
secundarias con quien habíamos compartido militancia, que no era una "amiga", pero,
digamos, "nos cachabamos". Ella no era de todo mi gusto, en particular, pues no podía
superar, yo, el hecho de que a pesar de ser "compañera", la mina era cuica. Prejuicio que
todavía me cuesta superar con algunas personas. Digamos que no soporto a los cuicos, de
izquierda o de derecha, para mí son cuicos no más. Y por eso, a pesar de cacharnos siempre
mantuve distancia de ella.
Mas, un día, al final del primer semestre, durante el período de exámenes, pasó que en un
ramo en particular, que era del plan común, había que realizar un trabajo final de carácter
grupal. Como éramos tantos en el curso, la profesora había permitido realizar grupos de
hasta seis personas, y yo junto a otros tres hicimos el trabajo.
La cosa es que el día que tenía que entregar el trabajo nos faltaba hacer la conclusión y
poner las referencias bibliográficas, por lo que yo llevé la máquina de escribir que había en
mi casa para terminar esas cuestiones en la universidad. Así, ese día llegamos más
temprano y conseguimos una sala para poder trabajar. Ahora, no recuerdo por qué
circunstancias me quedé solo en la sala afinando los últimos detalles para poder entregar el
trabajo.
Y cuando por fin termino, voy saliendo de la sala y me encuentro con la compañera a boca
de jarro quien me dice:
" Oye Gonzalo, los chiquillos me dijeron que estabas aquí terminado el trabajo para el
ramo, y pasa que yo lo estoy haciendo por segunda vez, y lo encuentro una lata, y como soy
de otro curso no hice grupo con nadie, y no me lo quiero echar de nuevo...."
Por supuesto caché de qué se trataba, y le digo:
" Seguro, no hay problema, si es cosa de que cambiemos la tapa y te agrego como la quinta
integrante."
Y dicho y hecho, entramos a la sala, pusimos su nombre y asunto arreglado. Y cuando
vamos saliendo la compañera me dice:
"oye, chuta, te pasaste, me pegaste la media salvá".
Y, yo, culiaito, me acuerdo del chiste del elefante que ayuda a la hormiguita a cruzar el río,
y pa webiarla, solo pa webiarla, le digo:
"Neááá, no pasa ná. Ná de gracias y bájate los pantalones. jajaja".
Pero la risa, me duró nada al ver su cara de espanto, y me dije a mi mismo; Xuxa la cagué.
Y le digo, para tranquilizarla:
"oye, no, no pasa na, Si es el chiste ese del Elefante y la hormiguita".
Pero, de nuevo, al ver su cara descompuesta compruebo que parece que no se sabía el
chiste. Chiste muy popular en los 80¨s. El que se solía usar, pa webiar, cada vez que alguien
daba gracias por algo. Y le digo:
" No compañera, si es un chiste, el chiste de la hormiguita. no pasa nada."
Ya, igual le costó cachar que la estaba webiando y que no la estaba acosando.
La cagué po.
Esto pasó hace 25 años atrás, no había nada parecido a esto de las redes, solo el correo de
las brujas. Me imagino que si hubiese hecho ese chistecito por estos días ya estaría funado
al toque por pervertido o algo así.
En fin, pa quedar de bueno, y a pesar que durante nuestra estadía en la universidad no
perdía oportunidad pa webiar, por lo que fuera, a esta compañera con quien compartimos
varias experiencias después. Con los años me di cuenta que me había pasado de rosca, yo,
en webiarla tanto, y hace unos tres años atrás en ocasión de una junta en homenaje a su
padre, ejecutado político, le pedí disculpas por todo lo que la webié y la maltraté mientras
estuvimos en la universidad.
Ella me dijo que no tenía ni un resentimiento, que cachaba que yo era un culiao pesao no
más, y que no se lo había tomado como algo en particular en contra de ella. Y que estaba
todo bien.
Sin duda, ella es mucho más noble que yo....
***
Brindo!! –dijo Marx- Por el proletariao!!!
De niño observaba ciertas cosas extrañas de las personas mayores que solo me las explicaba
pensando en que: "ya están viejos no más"...
Por ejemplo:
-hablaban de manera muy elocuente de cosas inútiles que a nadie interesaban, como si
fueran muy importantes,
- se quejaban y hablaban mal de otras personas,
- estaban la mayor parte del tiempo malhumorados o enojados,
- cambiaban las letras de las canciones al cantar,
- olvidaban o cambiaban las fechas y nombres de los personajes de acontecimientos que
ellos mismos relataban, que más bien parecían inventados,
- se reían de cosas que solo ellos entendían, de manera irónica,
- estaban siempre ansiosos; fumaban o estaban ebrios.
- De los hombres en particular no me explicaba cómo podían ponerse el cinturón de manera
tal que les colgase la barriga, pero sus piernas lucían delgadas, además
- me parecía intencional el uso de los botones superiores de la camisa abiertos, para mostrar
los pelos del pecho,
- siempre llevaban algo en el bolsillo de la camisa (lentes, cigarros, lápices, etc.-), cuestión
que me resultaba particularmente incómoda de hacer,
- y a pesar de que estaban parcialmente calvos se preocupaban de andar muy bien peinados
y aperfumados....
***
PERVERSO EL SISTEMILLA, NO?
Esa lógica inoculada a partir de finales de la década de los 70 del siglo pEsado vía
televisión pública y agencias "oficiales de beneficencia" que cooptan al ciudadano hacia el
concurso, como el festival de la una, sábados gigantes, éxito, la polla gol, la lotería... etc.-
etc.- etc.-, convirtiéndolo en un Participante del azar que por "justicia divina" ha de ser
tocado con la "suerte" de ganar el CONCURSO... El jingle, o uno de ellos, de esos
programas era un estribillo que se repetía una y otra vez, cada que que entraba un nuevo
participante rezaba: "Buena suerte en el concuuurso."
El éxtasis del ganador y de sus acompañantes, si acaso fortuna los tocaba, acompañados por
fanfarrias de una orquesta en vivo, era un momento de caos organizado que lograba
transmitir la emocionalidad del ganador que, por supuesto, ilusionaba a los asistentes, el
público, y daba esperanzas de que a futuro, tal vez, quizás, ¿por qué no?, le tocara en gracia
a él y su familia y amigos...
No se requería de ninguna virtud o habilidad en particular, se trataba de seguir el juego con
sangre fría, no abandonar el deseo, cruzar los dedos y apretar los esfínteres... la máquina,
primero; una tómbola o rueda de la fortuna, una mesa de lanzamiento de dados; después el
sometimiento a juicio de un jurado, hasta la muy dizque democrática consigna de: ¿Qué
dice el público?!!!!...yyyy...fuera...yyyy fuera...-era su fatal respuesta. Y bueno,en adelante:
el chacal de la trompeta, el pulpo Paul.....
***
- IDENTIDAD KURTURAL -
Este grupo originario de las riberas del Danubio (en lo que es actualmente Rumania), el que
fue sucesivamente desplazado por distintas campañas colonizadoras (griegos, romanos,
otomanos, rusos, etc.) vino a buscar refugio a estas latitudes, de nuevo, en olas sucesivas
utilizando una estrategia de mímesis cultural con los nativos. De manera tal que sus rasgos
socioculturales propios se confunden con los naturales del territorio, haciéndose dificultoso
el poder ser diferenciados.
La primera hipótesis respecto de su identidad, más allá de la territorial (de nuevo, Rumanía)
señala que pertenecen a un tronco muy antiguo de la banda nómada de los GJILESSKÜZ.
Más temprano que tarde usted se entera de ellos, esté atento y aporte con su identificación y
registro.
***
- ¿TE IMAGINAI? -
¿ Les ha pasado que están con alguien conversando o van caminando y de pronto sucede
algo insólito y a ud. se le ocurre así como de broma inventar el origen o la causa de la
situación ?
No sé, por ejemplo, podría ser cualquier otra cosa que aconteciera, pero digamos que van y
cae un pedazo de pan por una ventana, y ud. y su acompañante lo ven y ud. dice:
"chucha, alguien se acaba de convertir al ateísmo y lanzó la carita de dios por la ventana"
Y su acompañante le contesta:
"¿Te imaginai?"
Y luego ambos ríen del fenómeno y del comentario al azar, pero su acompañante insiste en
la pregunta:
"¿te imaginai?"
Y entonces ud. se queda en silencio, o inventa algo más, como por ejemplo, el diálogo que
gatilló la situación. y vuelven a reír. Pero, su acompañante insiste en preguntar:
"¿te imaginai'?"
--- No sé a usted, pero a mí al final me dan ganas de decirle algo así como:
" Sí weón, sí me lo imagino. y es porque me lo imagino es que lo estoy diciendo po weón!!!
" …”
¿TE IMAGINAI?
***
- HISTORIA DE LAS PIEDRAS -
Contumeli@s, a continuación reproduzco el diálogo que acabo de sostener con los vecinos
de la casa de reposo que está al lado de mi casa y que coincide justo frente al apilamiento
de piedras que suelo hacer, solo por hacerlo:
Estando rehaciendo el apilamiento, una vez más, se detiene en la acera de enfrente la
camioneta de los dueños de la casa de reposo, se baja el conductor, un tipo de alrededor de
los treinta años, muy sonriente y me dice:
ÉL: - veciiino, buenas tardes, ¿cómo está usted? Le quería preguntar por eso que está
haciendo. ¿Qué es? ¿Qué significa?
Yo : Es una pila de piedras, y no significa nada, nada más que una pila de piedras. ¿Por
qué?
Él : ah, no, nada es que es raro...
Yo: ¿Qué es lo raro?
Mientras tanto, del lado del copiloto de la camioneta se ha bajado una señora septuagenaria,
de baja estatura, más bien gorda, que se aproxima a nosotros cruzando la calle, y me dice:
Ella: Vecino, ¿qué es esto que usted hace aquí frente a nuestra a casa?
Yo: es una pila de piedras señora. Y no significa nada. ¿Por qué?
Ella: ¿y sería posible que no la hiciera aquí, o que la hiciera más allá?
Yo: ¿y por qué? ¿Cuál es el problema que la haga aquí, si esto es un espacio público ?
Ella: es que el problema es que está frente a mi casa...
Yo: Pero, ¿cómo, en qué le afecta que en la vereda del frente de su casa, haya un pila de
piedras…?
Ella: es que dígame qué significa, porque esto tiene que significar algo....
Y bueno, y a pesar que me pareció ridícula la reacción de la vecina con la cuestión de las
piedras, decidí traerlas a la vereda de afuera de la puerta de acceso de mi casa en donde
procedí a apilarlas. Esperando que el conflicto estuviera finalizado y vivamos todos más o
menos en paz y tranquilidad, y ahí permanecieron aproximadamente una semana, con
nevazón incluida (como en la foto).
***
NO LO RECUERDO MUY BIEN PERO…
Debe haber sido el verano del '87, digamos Diciembre del '86 o Enero del '87, no lo
recuerdo muy bien pero fue en ocasión del llamado, en esa época, "Festival del barrio
Bellavista".
Dije, que no recuerdo muy bien la fecha pero recuerdo que en ocasión de ese festival el que
comportaba distintas actividades, como tocatas, muestras de videos, obras de teatro y otras
cuestiones de índole "artístico cultural", como se decía en esa época, el grupo de teatro
callejero dirigido por Andrés Pérez, que no me acuerdo muy bien cómo se llamaba (la
compañía), montó una obra al aire libre en la plaza que está al final de la calle Pío Nono, la
que está a los pies del cerro, que no me acuerdo muy bien cómo se llama...
Y aunque no me acuerdo muy bien de cómo se llamaba la obra de la compañía de teatro
callejero que dirigía Andrés Pérez que fue montada en esa plaza al final de la calle Pío
Nono a los pies del cerro el verano del '87, me acuerdo que el escenario eran unos
andamios que debían tener unos tres o cuatro pisos, no me acuerdo muy bien pero sí que
eran unos andamios a los que se subían distintos personajes a declamar distintas cuestiones
que no parecían estar necesariamente relacionadas con las cuestiones que los otros
personajes declamaban.
No me acuerdo muy bien de cuántos personajes eran los que se subían a esos andamios a
declamar distintas cuestiones no necesariamente relacionadas con las que declamaban los
otros personajes pero me acuerdo de dos en particular: uno era una mujer vestida de niño,
así como de escolar de los años '50s, es decir con pantalones cortos, con chaleco de
mandolino (de esos sin manga que van debajo de la chaqueta del terno), y quien
manipulaba un "pulpo", uno de esos artículos que en esa época se usaban para amarrar o
afirmar la carga a la parrilla de los autos, y que decía una y otra vez: "Hola! Yo soy de
Chiloé... Esta (mostrando el pulpo) me la encontré." Y jugaba a estirarlo de distintas
maneras.
No me acuerdo bien de los demás personajes que como este se subían al andamio y decían
algo tan breve como lo hacía este niño que era de Chiloé y jugaba con el pulpo que se había
encontrado, pero recuerdo a otro personaje que usaba una máscara, no recuerdo bien si era
verde o morada o de ambos colores, pero que sí tenía un gran nariz, no aguileña ni de
pinocho, sino como un grande y gordo pepino, que iba vestido como a la usanza de un
jugador de golf antiguo: zapatos de charol blanco y negros, el pántalon café abombachado
dentro de los calcetines, gorra café, etc.-, quien gritaba desesperada e insistentemente:
"Ayudaaa, ayudaaa, por favor, ayudénme, que tengo..." No sé qué cosa decía tener, pero iba
variando lo que decía tener, mientras se retorcía, simulando estar a punto de caer del
andamio, afirmándose con ambas piernas y con un brazo mientras estiraba la mano libre
para pedir auxilio.
No recuerdo muy bien lo que los otros personajes que circulaban por estos andamios le
decían a este último, o si le decían algo, pero recuerdo que cada vez que se le acercaban
para ayudarlo y evitar su inminente caída, él los rechazaba gritándoles cosas tales como:
"Sal de aquí, sucio, mugriento, anda a lavarte el píloro..." u otras partes del organismo. Y
una vez que los otros personajes al verse rechazados se alejaban lo suficiente de él, volvía a
bramar: "Auxilio!! Ayuda!! Por favor !!! Que tengo..." No me acuerdo de qué era de lo que
se quejaba, es decir, daba lo mismo, la cosa es que se quejaba, pedía auxilio, y cuando los
otros se acercaban los insultaba rechazando la ayuda porque los otros tenían no sé qué
cosas sucias, así que era mejor que se alejaran.
Insisto en que no me acuerdo muy bien si fue para el verano del '87, de cómo se llamaba la
compañía, ni la obra en particular, ni de cuántos personajes se subían a declamar distintas
cuestiones, ni con quién andaba ese día, o si andaba por las propias, pero sí me acuerdo de
esos personajes: el niño de chiloé con su pulpo y el golfista ese, narigón feo que bramaba
por ayuda pero que la rechazaba cada vez que se la ofrecía porque los otros tenían no sé qué
suciedad en no sé qué parte.
No me acuerdo bien qué comentábamos después los que habíamos visto la obra, o si la
vimos juntos o separados, pero de lo que sí me acuerdo es que todos decían que ese
personaje, el feo gritón quejicoso que rechazaba la ayuda de los otros a pesar de estarla
solicitando a voz en cuello, era un maldito despreciable, un sacowea enfermante, o cosas
así que no recuerdo muy bien.
En fin, ya ni me acuerdo por qué me acordé de ese personaje, pero sí que me perturbó
entonces, me perturba ahora, y me seguirá perturbando, a menos que no lo recuerde más....
***
- ENCUESTA -
- Y dígame, durante los últimos treinta días, qué alimentos de la siguiente lista han consumido en su
hogar...
+ Ok
- Lácteos ( leche, yogur, queso)
+ No
- Carnes (ganado, ave, pescados, mariscos)
+ No
- Legumbres (porotos, lentejas, garbanzos)
+ Sí
- Cereales (arroz, fideos, pan...)
+ Sí
- Frutas y verduras
+ Sí
- ahh!! ¿¿Ustedes son veganos??
+ No! ¡Somos pobres!
***
En el banco…
Tomo número, sí número, quedo a cuarenta del que están atendiendo, no traje ni un libro;
no calculé al salir el contexto día de la semana y fecha del mes, en otras ocasiones no he
estado más de 10 minutos esperando.
Me doy tres vueltas (no hay fila, se atiende al número), salgo al estacionamiento, no traje
los cigarros tampoco, hace un tiempo ya cuando salgo a hacer algo dentro del barrio no
llevo los cigarros para así no fumar tanto.
Comienzo a escribir esto, casi como un ejercicio, quizás describir el hecho, pero veo lo que
típicamente pasa en un banco con mucha gente esperando su turno...
Me voy a asomar; faltan 29.
... decía que pasa lo que típicamente pasa en un banco en donde hay gente esperando su
turno: algunas miradas de soslayo entre los pacientes, como para comprobar que se está
ante alguien que no reviste peligro. Últimadamente, la mayoría atentos a sus teléfonos;
chateando, enviando mensajes, o lo que sea que se hace con dichos artilugios. En mi caso
como no cuento con internet móvil, ni traje un libro porque no calculé el factor día de la
semana y fecha del mes, ni me entretiene el mirar al público con su actitud perseguida,
escribo esto.
Siento que suena seguido el pitido de avance del contador, me voy a asomar.... faltan 24.
Me pongo a mirar la calle y su tráfico... Por delante mío pasa un señor de unos 55 años que
se mueve con dificultad, como víctima de un anterior ataque cerebrovascular, va con uno de
sus cordones desabrochados, le voy a advertir pero ya se ha dado cuenta y se sienta a
amarrarlo.
Reviso lo escrito anteriormente, corrijo, edito, oigo el contador avanzar rápidamente, me
voy a asomar...
Faltan 19.
Un tipo que está a unos dos metros a mi derecha me pregunta
¿En qué número van?
140 ! Le contesto.
Intento describir todo ese diálogo pero no guardo los cambios y se me borra...
Vuelvo a asomarme, frustrado de no haber guardado lo que escribí... faltan 9.
Al terminar de escribir esto último, he entrado a la sucursal, y han avanzado tres números.
Faltan seis.
Observo la sala, esto parece cualquier cosa menos un banco, hay así, a vuelo de pájaro,
unas cincuenta personas de pie, repartidas por la sala...
Guardo los cambios, corrijo y edito los errores del texto, suena el counter... faltan 5.
Levanto la vista, frente a mi hay una anciana con bastón, le muestro un asiento que está tras
de mí, me dice: no gracias, ya me toca. Escribo esto.
Faltan tres.
Guardo los cambios. Suspiro. Suena el counter... no, es el de los titulares.
Me sudan las manos de estar sosteniendo el teléfono y de tratar de llevar el relato de esto al
callo.
Suena el counter.
Faltan 2.
Guardo lo cambios.
Siento como se ha agitado mi respiración, ya no sé hace cuánto rato estoy aquí, pero por lo
menos debe ser una hora.
( nota mental: para la otra registrar la hora.)
Falta 1, avanzo hacia la caja.
Guardo los cambios mientras me desplazo, me apoyo en un pilar frente a la caja.... escribo
esto.
Mi turno.
***
- CARTA -
***
> ¿CÓMO SE LO DIGO? <
Chuta, ¿cómo se lo digo? Porque a lo mejor va a quedar pa' dentro, y ahí sí que no
voy a saber qué [Link] no, si tengo que decirle, tengo que decirle. Sí! Se lo voy a
decir... pero cómo se lo digo?
Ya sé! Cuando llegue voy a dejar que pase después del típico y normal saludo, dejo que
avance por el pasillo y antes que deje sus cosas en el sillón, voy y se lo digo pa' no verle la
cara.
Nooo, que estupidez, se muere... Mejor espero a que salga del baño, porque siempre que
llega, lo primero que hace es entrar al baño. Eso! Le abro, saludo normalmente, dejo que
entre, que deje sus cosas, que entre al baño, y cuando salga: ¡se lo digo!
Puta la weá!! Pero cómo chucha se lo digo? Así de rompe y raja? O mejor me acerco y se lo
susurro?
No! mejor espero que se siente, le ofrezco algo para tomar, se lo preparo, mientras tanto
hablamos cualquier weá, y cuando esté servido y ya todo más tranquilo: Se lo digo.
Chucha! Y si se atraganta, o se trapica, o se ahoga, o escupe todo lo que tomó encima del
sillón, de la mesa, de su ropa, de mi cara, del piso, del mundo, del universo?
Que cagada.
Mejor espero a que termine de tomarse la cuestión, y ahí sí que se lo digo. Me acerco... no,
no, mejor me quedo en mi asiento y así sin más, se lo digo. Como cualquier otra cosa que
se dice, como cualquier asunto sin importancia, como quien pregunta: ¿qué hora es? O
como decir: "oye que hace calor, ah?"
Se lo digo así no más, sin ton ni son.
Chucha! No sé, no sé, no sé... a lo mejor le cae como patá' en la guata, diría que soy
displicente, que qué weá me pasa, que cómo se me ocurre decir algo así, como si le
estuviera preguntando en cuánto rato más sale el pan a la cajera de la panadería.
Ufff, que cagada... Ya sé, mejor apenas le abra la puerta antes que cualquier otra webada, o
sea, ni hola, voy y se lo digo... Así, si no le gusta lo que quiero decirle, se va al toque y no
hay tiempo pa' discutir ni una weá, y cierro la puerta y listo, se acabó la weá.
Pfff, nooo, que charcha sería, es entre todas la peor idea.
Ya sé! Mejor espero a que se produzca un silencio, ese típico silencio que se produce
cuando se está hablando de cualquier cosa y el tema como que se desinfla, se agota, y hay
que pasar como a otra cosa, cambiar de tema. Ahí! Justo ahí, me acerco así como que no
quiere la cosa, lentito por las piedras, le tomo la mano. No! Pongo mi mano en su hombro.
No! Pongo mi mano en su cabeza. No! En su pierna. No! No pongo la mano en ninguna
parte. Solo me acerco, no mucho tampoco, solo me acerco y... se lo digo!
Pero, ¿cómo se lo digo?... Se lo digo como un chiste, como si fuera una talla? Así, si no le
gusta le digo:
"Neaahhh, te la creíste! Si te 'toy weando. Noo, no pasa n`a." O como si le estuviera dando
el pésame. Onda: " ayudándole a sentir", como dicen los viejos?
¿Cómo se lo digo? .....
O se lo digo como lo diría Neruda? O como lo diría Arjona? O el bombo Fica? O Merino?
O Barnie? O Bachellet? O Buggs Bunny? O Lagos? O el Pato Lucas? O Juanín Juan Harry?
O guaripolo? O Fidel? O El Tufo? O Martin Luther King? O el Dalai Lama?
¿Cómo se lo digo?!
***
No soy digno que comentes mis estados...
............................ (?)
DE VICIOS Y ADVERSARIOS
Pasó hace tiempo ya, en los altos 80's, bajos 90's, que solíamos juntarnos en, con las yuntas
de la época, un cuchitril del barrio bellavista en donde vendían cervezas de litro a poco más
del valor de venta en botillería.
Todxs quienes asistíamos a esas libaciones, además fumábamos, de eso y de lo otro,
cuestión que estaba permitida en dicho tugurio, por lo que siempre llegábamos con el
suministro necesario para realizarlo. Mas, quiso fortuna en una oportunidad que a mitad de
los trageos, tarde ya, se nos acabaran los cigarros, por lo que a los bravucones que
componíamos el piño compuesto en su mayoría por doncellas, se nos encomendase ir en
busca del fumo. Y pasó, lo siguiente:
A poco de rebotar por el barrio, que en esa época no contaba con muchos locales y que por
la hora ya estaban cerrando, no encontramos donde comprar, pero de pronto de entre un
grupo de niños que vendían flores, chocolates, y otros, supervisados por, al parecer, su
madre, surgió una niña que nos ofreció cigarros "sueltos". Con la que tuvimos más o menos
el siguiente regateo:
- ¿cuántos cigarros tienes?
+ a ver? 2, 4, 6 8....14, sí 14
- y a cuanto los vendes?
+ a 50 cada uno.
{hicimos los cálculos respectivos, pues si ben nos salía el doble que comprar una cajetilla
de 20, no encontraríamos donde comprar cerca y recurso no nos faltaban ese día así que
fuimos a por la oportunidad]
- Ya!, dijimos
+ ¿cuántos quieren? - requirió la nena.
- los 14. todos...
+ ¿cómo?
- los 14 que dijiste que tenías,- y le extendimos un billete de 500 y dos monedas de 100 -
+ pero, no po - alegó ella...
- ¿cómo no? - alegamos nosotros- 50 x 14 son 700, la mayoría de las veces...
+ pero es que NO po, no puedo venderles todos los cigarros...
- Pero cómo, por qué no?- insistimos extrañoangustiados nosotros...
+ porque si les vendo todos ¿qué vendo después yo?...
Hoy pensando en mis enemigos, reales e imaginarios, internos o manifiestos, recuerdo a esa
niña y su controversial respuesta.
pd: nos vendió la mitad no más, pa tener pa' seguir vendiendo [sic]
***
SALÍ A CAMINAR,
como suelo hacer cuando estoy aburrido,
a buscar nada, a andar por ahí, muy cerca del camino que hicimos el otro día,
casi el mismo pero más por acá…
No encontré nada, tampoco lo andaba buscando,
como digo; solo salí a caminar.
Esta vez fui mucho más allá que esa vez,
pero no, no encontré nada.
Me saludé con dos que se me repitieron,
y con uno que nos cruzamos y que no nos veíamos hace tiempo:
"Hola, hola cómo estaibienytúquewenochaoquestisbien..."
pero no, no encontré nada.
De vuelta y a sabiendas, te lo dije,
me vine por otro camino que no existe;
y ví dos patos en una casa.
Sí, plumíferos, aves, en una casa,
pero no, no encontré nada.
Salió la luna grande y roja
cuando venía por el mismo camino que hicimos,
pero de vuelta,
también el marciano rojo ese,
pero no po, sabi?:
no encontré nada.
Me vine pa’ la casa.
>>SHILE... UNA VIEJA<<
Pasó hace un rato que salí a comprar las drogas que uso frecuentemente hace ya varios años
[niñes: el tabaco también es una droga...cuidensen!], y sucede que los dealers del barrio
también tienen esa muy mala costumbre de "salir de vacaciones", ante lo cual tuve que ir al
disque mall local, en donde hay una tabaquería en la que siempre hay fila, pues no solo
expenden drogas fumables sino también esas drogas llamadas juegos de azar, por lo que se
llena de babos@s aspiracionales que quieren ser millonarios.
La cosa es que estaba ahí en la fila cuando de pronto escucho a mi lado izquierdo que una
vieja dice algo así como:
- usted no es mñmñ...eno.
Yo pensé que estaba alguien hablando por teléfono, así que no hice caso, y escucho de
nuevo más fuerte:
- Oiga, ¿usted no es chileno, verdad?
Miro hacia el lado izquierdo y verifico que la señora se dirigía a mí...
+ no señora, yo no soy shileno. - le contesto-
- ahh sí po , se le nota. Y de dónde es usted? - me pregunta.
+ soy de extranja señora. -le contesto
- aaahhh, y dónde queda eso?
+ en el extranjero pues señora.
Ya a esa altura, la vieja ya cachó que ni es verdad que no soy shileno y que la estoy
webiando.
- ahh, jajaja es que yo pensé que era de otro país por la pinta.
+ no señora, no soy extranjero, a lo más soy exótico, o cuático si usted quiere... Y si soy
shileno lamentablemente...
- oh ! y por qué dice eso?
+ porque este país es como la mierda, o usted me va decir que lo está disfrutando mucho?
- no.
SE ACABÓ LA CONVERSACIÓN.
***
TAQUILLA
Recordé a un compañero de curso el que tenía cierta reputación por "ser mino". O sea, el
loco tenía buen estado físico pues practicaba atletismo, y tenía rasgos no muy comunes, al
menos entre la mayoría de nosotros shilenos mestizos; era de rasgos medio arios. (No
exactamente, pero, se entiende, no?). Además, siempre vestía a la moda; zapatillas, ropa y
lentes de marca, y toda esa parafernalia. Decía, él, tener parientes en el extranjero que le
"enviaban" esas cosas. Era un, como decíamos entonces, "Taquilla".
Para ponerlos en contexto mis queridxs contumelixs, como ya os he puesto en
conocimiento, yo estudié en un colegio privado en el centro de santiago. Pero no se
imaginen que había algo así como un cuiquerío o mucho menos: la mayoría éramos hijos de
profesionales o técnicos calificados; lo que se daba en llamar por esos días, la muy
decadente Clase media-alta-baja. Más tirando pa bajo que pa arriba, a pesar de los
aspiracionismos y esa shit neoliberal en ciernes por esos años. Por lo que el presupuesto de
la mayoría de nuestras familias no daba para esos "lujos".
[En otra ocasión les contaré la historia de uno que se sacó la chucha en bicicleta; quedó con
el brazo y la pera pa la cagá, la bicicleta hecha mierda, pero el weón lloraba porque se le
habían roto los Levi's que la mamá le había comprado con tanto esfuerzo]
Pero volvamos al tipo en cuestión. Él no era un "amigo", propiamente tal, pero ese año
quedamos, según la distribución de los puestos en la sala, uno al lado del otro. Él a mi
izquierda y yo a su derecha. Y como, ya saben, a mi me gusta chicharrear, conversábamos
de esto y lo otro, pero no alcanzamos a llegar a lo contrario. Y así, comencé a conocerlo
mejor. Me invitó a su casa en un par de oportunidades y yo fuí, tenían un almacén en lo que
era una cochera, por ahí por el parque forestal. Se trataba en verdad de un tipo bueno,
sencillo al final, un poco inseguro, pues no era muy hábil en otras cosas más que en el
deporte y de tener fama por su facha.
La cosa es que un día de invierno llegó, después de una prolongada ausencia, con su cara
quemada con los lentes marcados, contando que había estado en farellones todos esos días
con una mina increíble y una serie de fantásticas aventuras que eran el deleite de los
incautos que le hacían camarilla. El loco era "popular"... taquilla po.
Yo había estado hace no mucho en su casa, y por lo que pude apreciar ahí, no se vivía mejor
que en la mayoría de las casas de los demás compañeros, por lo que me pareció, al menos,
sospechosa la historia de tanta dilapidación festiva. Pero no dije nada, solo lo miraba
mientras contaba sus muy fantásticas aventuras que los otros le celebraban. Y como yo no
reaccionaba como los demás en un momento me miró y bajó los ojos, pero siguió con la
historieta.
Ya, en fin, pasado el rato de esto, mientras estábamos en clase de pronto este men me pasa
un papel diciéndome: "toma, yo sé que vos me cachai, pero no le digai a nadie",
El papel decía algo así:
"Mentira que fui a farellones, estuve tirado todos estos días por un desgarro en la espalda."
Me dió risa la weá, y me acerco así piola y le pregunto:
- ¿y cómo hiciste pa quemarte la cara así?
+ Con esas lámparas infrarrojas que se usan para mantener calientes las papas fritas que
tenemos en el almacén de la casa.
- weón, ¿ y estuviste todos estos días debajo de esa weá y con lentes, pa contar la historia
culiá esa?
+ Sí po, estaba más aburrido que la chucha, y estos weones se las creen todas.
- jajajjajajajaja
Así con los zorrones y sus parafernalias....
***
COSAS QUE DEJÉ DE HACER HACE MUCHO TIEMPO
- Usar reloj.
- Ir a la peluquería o a que alguien me corte el pelo.
- Jugar fútbol.
- Tener horarios.
- Tomar bebidas.
- Tomar destilados.
- Consumir psicotrópicos.
- Discutir con weones.
- Usar calzoncillos.
- Ir a "eventos".
- "Tener" patrones.
- Dar boletas.
- Botar a la basura los desechos orgánicos.
- Quedarme callado.
- Planchar la ropa.
- Leer en el baño.
- Machetear en la calle.
- Jugar a los tres hoyitos.
- Comprar yerba.
- Escuchar "la radio".
- Hapablapar epen jeperipigoponzapa.
- Comer chicle.
- Tomar leche.
- Comprar salsa de tomate.
-
- de tomar ALCOHOL (cuestión que ya casi ni hacía desde fines del 2018)
- de comer PAN blanco (Marraquetas, hallulas, etc.- que me comía por lo bajo como 4
diarios)
Y NO WN...
...TODAVÍA NO LEVITO
CASZUELY
Así, fui un día a Av. Ecuador en donde habían dispuesto unos stands, a ver de qué se trataba
de manera presencial. Iba con toda la fe, parecía halagüeña la misión.
Mas, al ir aproximándome al antedicho stand, voy viendo con OH sorpresa, que quien
estaba respondiendo las consultas era nada más ni nada menos que el ángel caído de mi
infancia: Carlos Caszely, ese mismo que chuteó esa mierda de penal en España 82, y que
por esos días era estudiante de la novel carrera de periodismo....
(Aún retumbaba en mi mente el Uuuuh que hizo temblar el colegio, 10 años antes, en donde
estábamos viendo el partido contra Austria)
***
Hace un año exacto que tuve que dejar de fumar,
o las 52 semanas,
o los 31.536.000,
o los 31.536.001,
31.536.002,
31.536.003,
31.536.004,