MCE
Escuela básica
№2411 Mariscal López
Ñe'ery
Lectura, Escritura y
oralidad
Alumnos/as
• Daniela
• Blanca
• Alan
• Cristhian
• Fabricio
Profesora : Norma García
Grado: 9no “A”
Grupo N° 3
Año: 2024
EL ANGELITO REBELDE
Hace mucho tiempo cuando todo en la tierra no tenía un orden DIOS mando a llamar a sus
ángeles y a cada uno de ellos le dio una tarea: tu rayas el alba, tu mantienes el aire y tu
vigilarás las noches, tu cuentas las estrellas todos los días y así sucesivamente le fue dando a
cada uno su tarea pero había entre ellos un angelito que era muy travieso e irresponsable al
que Dios no le habla dado algo para hacer, pero no porque se hublese olvidado sino porque
tenía un trabajo especial para él.
Entonces el angelito fue ante su presencia y le dijo -¿Señor te has olvidado de mí y yo
porque no tengo un deber? El señor lo quedo viendo y entonces le dijo – ah es que para ti
tengo una tarea muy especial que solo lo pueden hacer los ángeles responsables y en los que
confío y pensé en ti porque creo que tu puedes y sé que no me fallarás. El angelito se quedó
maravillado, el señor no se había olvidado de él y tendría una tarea más especial que la de
los otros ángeles -¡cual es señor!- preguntó con mucho interés.
El señor, le explico que bajaría a la tierra y a todos los niños del mundo pobre, rico, y de la
raza o el color que fuera le llevaría un juguete. Pero solo tendría un día para hacerlo y
debía llegar al cielo antes de que el ángel de la mañana rallara el alba y antes de que la
última estrella se metiera porque de no ser así seria castigado. El angelito muy emocionado
tomó el saco de juguetes y bajó a la tierra y empezó a repartir uno por uno los juguetes a
los niños pobres, a los que estaban tirados en la calle, a los ricos que tenían muchos
juguetes. Fue por cada rincón de la tierra hasta que vio que todos los niños del mundo
tenían su juguete y pensó: el señor estará muy orgulloso de mi, he terminado a tiempo y
todos tienen sus juguetes, no creo que se enoje si veo que es lo que hacen los humanos, total
faltan un par de horas para que amanezca. Y el angelito se fue y anduvo espiando a los
humanos y metiéndose en sus problemas, tratando de solucionarlos y así se pasó el tiempo
cuando solo le quedaba como media hora decidía volver al cielo, iba de camino a casa
cuando de repente miró a la tierra y a lo lejos vio aun niño muy pero muy pobrecito, la
noche era cruelmente fría y la inocente criaturita estaba bajo una casila de palitos como
pared y el techo de palmera, dormía sobre un pedazo de cartón y se tapaba con unas
poquitas hojas de periódicos. Al verlo, el angelito quedó muy conmovido pero más se
impresionó, cuando vio que no tenía ningún juguete a su lado inmediatamente empezó a
buscar uno dentro de su saco de regalos pero para su sorpresa todos los juguetes ya los
había repartido, el angelito estaba en serios problemas no tenía un regalo para el niño más
pobre del mundo, las estrellas se estaban metiendo y pronto amanecería no sabía qué hacer
y pensó -si me voy pues nada va a cambiara total no se lo diré al señor así que no me
castigaría, pero cuando había tomado la decisión de irse miró a la tierra y sin saber que
hacer, apunto ya casi de amanecer cuando las estrellas ya estaban ocultas vio a una de ellas
y lue rápidamente al cielo, la tomó y la bajo a la tierra; la llevó hasta donde estaba aquel
niño y se la puso de techo. Cuando el niño abrió los ojos, frente a él estaba el más grande
regalo; él podía ver y tocar una estrella, era lo más maravilloso que le eslaba pasando
después el angelito lo dejo dormir y cuando el ángel del cielo contó sus melodías.
La gran tragedia
Hace unos años en los Estados Unidos, una gran familia, siempre quedaban para hacer de
todo, también se querían muchísimo y se respetaban mucho entre ellos. Una vez decidieron
hacer un viaje a la Riviera Maya, para pasar unas grandes vacaciones juntos. El 22 de
agosto, salieron hacia el aeropuerto, eso si rapidísimo ya que era una familia muy tardona,
sobre todo el abuelo y la abuela que no tenían tanta movilidad que hace 50 años, y por lo
tanto no podían ir muy rápido. Al final cogieron el vuelo a tiempo, y despegaron bien y el
vuelo no tuvo ningún Setraso. Ya estaban de camino a la Riviera Maya, pero de repente, el
avión empezó, a hacer un ruido muy raro, y cuando el abuelo escucho eso se asustó pero los
demás no le dieron nada de importancia. Hasta que el avión empezó a caer en picado. Todo
el vuelo empezó a chillar, y a asustarse. El vuelo finalmente cayó en una isla desierta. Lo
primero que hizo la familia fue mirar si estaban todos los miembros, pero eso no fue así. El
abuelo y la abuela mueron solo con el golpe. En el momento de esa noticia, el silencio se
apoderó de la isla. Pero lo primero que hizó “el padre, fue decir que había que superar es
trágica noticia y tirar hacia adelante. Tambien el hijo mayor, junto a todos los niños fue
contruir una cabaña y pescar. Tambien consigueron una pequeña radio, y escuchar las
noticias, y escucharon que la búsqueda, se anulaba. Esa noticia deprimio mas a la familia, y
decidieron suicidarse ya que nunca les iban a encontrar.
CLARA Y EL RATONCITO PÉREZ
A Clara se le movía un diente. Al principio muy poco, casi no lo notaba. Después empezó a
moverse más y más. A veces, lo empujaba con la lengua y parecía que el diente fuera a salir
despedido de la boca, pero luego volvía a su sitio. Clara se miró en el espejo de su
habitación y trató de imaginarse sin diente. Pensó que iba a estar horrible. A algunos niños
de su clase ya se les había caído algún diente y a Clara no le gustaba la cara que se les
quedaba, sobre todo cuando se reían. Le daba un poco de miedo ver esos agujeros negros
en sus bocas.
<<Yo estaré igual, pensó la niña inquieta. Y otra cosa que le preocupaba era cuánto tiempo
tardaría en salir el nuevo diente. ¿Y si no salía?
-Clara, eso es una tontería -le dijo su madre. Tus dientes son de leche y tienen que Daerse
para que salgan otros más fuertes. Siempre es así, es lo natural. No tienes preocuparte.
Además, ¿no te hace ilusión que venga el Ratoncito Pérez? Que
-Si, eso si-respondió Clara aunque no muy convencida.
A Clara le habían explicado que cuando se le cayese el diente lo debía colocar esa misma
noche bajo la almohada. Entonces mientras ella dormía llegaría el Ratoncito Pérez para
llevarse su diente y a cambio le dejaría un pequeño regalito. Clara no imaginaba cómo un
simple ratoncito podía recoger todos lo dientes que se les caían a los niños y dejarles su
regalo en una sola noche. Los ratoncitos no eran muy grandes.
Una tarde, el diente de Clara se cayó por fin. Fue mientras merendaba. Notó algo duro en
la boca y un poco nerviosa lo sacó con los dedos. Lo miró atentamente. Era muy pequeño.
Corrió a enseñárselo a su madre.
-Mami, mami, mira.
-¡Qué bien Clara! Esta noche vendrá el Ratoncito Pérez.
Clara se miraba en el espejo. Pensó que si no abría mucho la boca no se le vería aquel
hueco negro tan feo que había dejado el diente que se había caído.
Aquella noche cuando se fue a la cama no tenía ni pizca de sueño. Había colocado su diente
bajo la almohada y cada poco tiempo lo tocaba para comprobar que seguia allí. No podía
dormir. De pronto oyó un pequeño ruido. Asomó un poco la cabeza entre las sabanas y
entonces vio algo moverse muy rápidamente por el suelo y casi sin darse cuenta apareció en
su almohada un ratoncito que casi le rozaba la nariz con su larguísimo rabo.
EL MAL AMIGO Y EL BUEN AMIGO
Había el mal amigo y el buen amigo. Se habían hecho un mismo fiambre, como dos
hermanos y se hablan ido a la casa de un hacendado porque eran pobres. Caminaron
mucho y se comieron el fiambre del buen amigo. Siguieron caminando hasta que el buen
amigo le dijo al mal amigo «comamos tu fiambre». Pero el mal amigo le contestó roete esos
huesos que están allá. Unas hormigas estaban dando vueltas alrededor de unos huesos.
Para ayudarlas el buen amigo los rompió y se les dio de comer. Otra vez se fueron, lejos. Se
encontraron con unos cóndores que no lograban comer una vaca. Entonces el buen amigo
cortó un pedazo de la vaca y se lo dejó. Finalmente, los dos amigos llegaron a donde el
hacendado. El mal amigo se quedó en la casa mientras el buen amigo fue a Astear la mula.
Como había cebada para trillar en el cerro, cuando llegó la noche, el mal amigo dijo al
hacendado el buen amigo habla mal de ti. En un día no más, yo puedo acabar de trillar
todo’ te va a decir». Entonces, cuando éste regresó, el hacendado le dijo a ver, corre y acaba
de trillar. El buen amigo se fue llorando preguntándose «¿cómo hacer? ¡Si las hormigas a
las que di de comer pudiesen volverse gente!» y realmente las hormigas se convirtieron en
personas y en un ratito acabaron la trilla. Algunas trillaban mientras otras Ilenaban los
costales. Luego, el buen amigo regresó a la casa del hacendado diciéndole «ahí está, acabé
señor». Pero el mal amigo le volvió a mentir al hacendado ‘podría hacer un caballo de
madera’ te va a decir». Entonces el hacendado le ordenó al buen amigo «a er, hazlo». Este
se fue otra vez, llorando. El cóndor, al cual había alcanzado carne de vaca para que coma,
se transformó en un señor para ayudarlo. Se acercó bajo la forma de un señor y le dijo
«conmigo lo vamos a hacer y lograron construir un caballo de madera para que pueda
montar la hija del hacendado. Entonces regresó a la casa de éste para mostrarle el
resultado y se volvió su yerno. Botaron al mal amigo quien se quedó triste, y se fue
Ilorando.
El Árbol de los Deseos
Había una vez en un pequeño pueblo, un árbol muy especial llamado el Árbol de los
Deseos. Este árbol tenía la habilidad de conceder un deseo a quien lograra encontrar su
hoja dorada. Cada año, durante la primavera, las hojas del árbol brotaban y entre ellas
aparecía una única hoja dorada. La leyenda decía que quien la encontrara tendría su deseo
más profundo cumplido.
En el pueblo vivía Ana, una joven estudiante de bachillerato que soñaba con convertirse en
una gran doctora para ayudar a su comunidad. Cada año, Ana buscaba la hoja dorada con
la esperanza de pedir el deseo que cambiaría su vida. Sin embargo, nunca la había
encontrado.
Un día, Ana decidió que no se daría por vencida. Se levantó temprano y fue al bosque
donde se encontraba el árbol. Buscó incansablemente entre las ramas, y justo cuando el sol
estaba a punto de ponerse, vio un destello dorado. Su corazón latía con fuerza mientras se
acercaba y finalmente encontró la hoja dorada.
Con la hoja en la mano, Ana cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas convertirse en
doctora. Al abrirlos, sintió una cálida brisa y supo que su deseo había sido escuchado. Los
años pasaron y Ana, gracias a su dedicación y al poder del Árbol de los Deseos, se convirtió
en una doctora respetada y querida en su comunidad, demostrando que los sueños se
pueden hacer realidad con esfuerzo y un poco de magia.
Mombe'urã
Caperucita Roja.
O ikó backué petei yeï I túa kuérandie, pe okara hobl pora me peti mitakuñá mi poraité o
nechenoiba Caperucita Roja.
Upécha o yeéba ichpé o guereckó gui taplaité I naka re petei bosá I pita mí si rem- biapó
kué.
Petei ara pe, I si, o moi ayaka I pe, kambi, kesú ha chipá ha he I chupé:
- Nde yani oi me hasi, nde ru oi me o mbaapó hina ha chế amboyî bacra ñané
rembi’ú. Ndé re ho bacra hechabo.
- A biaité che sĩ. A hasé vol aína che yarii roga pe he I Caperucita.
Re hone agaité. Re rahane ichupé a mba’é mbobimí ha e hechake mbaépa οι kotebebé.
- Upéicha a yapone che si -he I mitakuña.- Ha vol a yu yeïne.
Caperucita oi pihi I yayaká, o yuruyá I sì pe ha oi pihí tapé í o guerahaba kaagui
Pe, mamó o iba I yarii roga O hobo I mandů’á pe mitakuña ku guaimimi hasiba re, ha
sapiánte o ňouguaiti
Ha o pitá o yobá pete: yaguareté ndibé o momaitelba ichupá.
Mitakuña mi marangatueté, ndoi kuaábai ha máramo ndo hechábai yaguareté pe, no
Remondiri ha ndo kuaábai ha máramo ndo hechábai yaguareté pe, no ñemondiri ha ndo
kihiyéi chugul. O momaitel abel ha o nombe’ů mamópa o ho ha mbaépa o guerabá.
Upémaramo yaguareté oi pihi petei tapé mbikibéba, ha ñanihame, Caperucita o mono’o
ayá iboti ňu re, o guähéma katú guaimí roga pe.
-¡Takal, įtaka! -o mbotá.
- Abapa o ikó.
-Ché Caperucita-hei, ha o ha ‘a upė mitá ne’e.
- A ru ndebe chipá, kesű ha kambi.
– Ei kente che remiariro -he si guaimí o nenohá guibé henimbé pe
“PASCUAL DUARTE REKOVEKUE
Che mita iramoguare che rapykuerére che mandu árõ, nañongatúi mba eve nane
ňanembohetia emiva’erà. Che ru héra Esteban Duarte Diniz, ha portugués va’ekue, che
mitä ipe ha’ e omene oguereko cuarenta ary rupi, ijyvate ha ikyra umi yvyra ka aguýpe
okakuaávaicha. Hete pire kái ha ijururague hüguasu, ojero’áva hova yképe. Omombe
uhaguéicha ikuaahore. Jururague hüguasu opyta ijavoraipa ñanandyicha, ha upe guive
opytaite pe ojero ahape omano meve.
Che amomba’émi che rúpe hekopete ha kybyjepópe hetave ära, ha ikatumi jave chève
nañemoîri voi haperâme ha ancha âmbaite peichahágui ani ajuasa hendive, che ru ipochy
rei rei ha ine epohýi ha ndohejái voi avave ombohovái mba evépe chupe, pe
oñembohekohaichaite che anemomyi hendive ahecha rupi hese cherereko hesape, ipochy
soro jave py’yieterei umi ojehuva chupe mba’eve’ÿetére – che sy ha chève orembyepoti
vaipa tukumbo ojuhu račvape, roikuaa ŷre mba érepa, upekuévo che sy ombyepoti aver
chupe, jahechápa ndohechakuaamiri pe hembiapo tajasu, ñaña memetéva, péicha jave
chève pe hembýva ikatúva ajapo, apytaite che rendape kiririhaitépe, mită che rekópe.
¡Nande mitämime niko nande rete kyryigueteri!.
Araka’eve che tủa ha che sype, nañanımárva aporandu mba érepa ohoraka’e ka’iräime,
chakuaa rupi iporäveha ndaikéi jagua haku ñorairò jeroky mba’épepa opáta upći,
iñypytūva uguikuéra omyesakä hağua, aikuaa voi che natekotevřiha aporandu mba’eve,
oïvagui voi heta hetehape hi anga poriahuverekóva, ha upeichaiteve umi táva ndahetaihápe
yvypóra, máva of oùva pytühe kytä ime omombe ujoa chéve mba’èrepa ra’ e onemoka irãi
che ripe.
Ipopa’ä hese hikuái contrabandista haguére, nipora’e hembiapo tujáva voi are guivéma, ha
katu kambucht oho py’ŷietereiva ykuapeicha, katuete ojekava eră tapére, ha ndaipóri
voigui tembiapo oğuahēvéva hu’âme ojehape kyti térű ojchape jeka ŷre, téră nemoağui ne
rembipotáre nepysanga yre, peteï ára neporavape, ha’e oha arð ÿetehagui – måva ojerovia
ha ipysäguasúva reityhaohapykuere reka chupe tahachikuéra (carabineros) ojuhu peve
chupe imba’erepy aty onomihape, ha péguintema oňemondo ka iräime. Ko’a mba’e
ojehuhague ojapóma aretemi, che na chemandu aveima araka’épa, ikatúne oiko ra’e, aju
mboyve arapýpe.
Che sy, iñambue hete che tuagui, ipiru, ha katu ijyvatemi porä, hete jepyso puku ha hova
pygua po’I, rema’erð hese ha ete nahesäiriva, téră jaikėtavo ivaivehápe, ja éta voi hova sa
yjuha ha ijuru’yke nyňýi pypuku ha opaite hetére ñama črò, ndijavyi imba’asy po
ihamahina Jahechakuaa, térá ağaitėma oihahina pe mba’asy vaietégui ñañandukuaa hese,
ko kuňakarai, Jaha’ ei voi avei ijukypáva ha ipochyrei, ipy’aro tapia, añáme oñeme čva ha
ijuru tie’y hi’anteva monemyrði hendive Nande Ruvusu.
Hetaitémi opoi ijurúgui umi ne’e ky’a opytu’u’ŷre, ñanemopiriva ñahendúrð, ha oimerač
mba ‘e tykyremi oikova ekuére. Akóinte ojao hū tapia ha ndahu’yrayhúi, ni michimi ja
etarðhina añetegua, che aikuaa aja pukukue chupe ko’a ary ohasava ekuépe, ndahechávai
ojahúrò araka’eve, petel jey noite ahecha, che tủa he iroguare chupe ika’uha, ha ha’e
ohechauka hağua che tuape ndokyhyjeiha ýgui, oho uperò ojahu. Pe vino rehe katu ha’e
makärakuetemima ha omono omi jave pokāmi, térâ ojepovyvy tire ména sako ryepýpe viru
rekávo, katuete chemondómava erő petei limetami reheve volicho ipe. Upei che aguerúva
chupe oñongatu tupaguýpe, ani che tủa ojuhu chugui vino ryru. Che sy oguereko hembe
rague apati tjuru ykére, ha mapaňuamba iñakārague ha ijaraitypa
KALAITO POMBERO
Anmoina on Kalaito he’I peteiva ha oihagučichama oñembosako’I omboja-ruvô
Kalaito, ñala à opo pukuvéva
-Kalaito, cherupytérő ame èta ndeve kova.
– Kalaito, jahechami nde kuatia rynu?
Upercha javerð kalaito oma esayke térå oma esaguynte hesekuéra kirirīhame.
Kalaito, anivéke rejatapy ore rehe mbo charape chake reñenupata. Reikuaata reina.
– Kalaito, aĝa nde sy oho jey ógape one èrei cherehe ha
Peichami ombojari hikuai Kalaitope. Ha’canga niko mitä pirumi, ichavi ha hova jaie
omiva. Rasa niko ichi’o ha hasengy, Ijao katu ichalaipamiva erä, ku reipetemimba érő
tanimbúmante otimbo ichugui. Ha etevoi niko ku márő ojahu ýva ha ojovalher yva,
hesapikepamiva erà oùvo mbo chaópe, iñaka chara ha hetyma para- pa ojepe e hague.
Inirùnguera niko oguerekómi toryjárð. Opavaite ombojaru chupe. Mbo chara oporohenói
ramohina, katuete oikova’era churuchuchu ohupytyvo Kalito rera. He’I mboyve “Calixto
Romero”, ha’ekuéra osapukaipama: “Kalaito Pombero” Kalaito Pombero”. Mbo’chára
sapy ante ipochy ha jeyvérő katu opukaminte ojerérő oma è Kalaitore ha ojulu hesaykumi,
hova jepoka ha itisyryhina. Ha canga niko itindý vonte oiko, ha oimérő omba e-poranduva
ichupe ochuchupa voi anga. Oje ero chupe: -Mba’ ereiko nderejahúi Kalaito-ha’e
ofñembosarái ipysäguasüre ha ombohovái:
- Che sy ndoipotải che pytí a chiare.
-Ha mba éreiko nderejovahéiri.
- Che ti pa’a’aina.
- Ha upeva niko jaréguioje’eva erä chupe.
- Ko mitä poriahu piko araka’c ojetyvyromita-he’I umi ikakuaahakuéra. Upéicha
okakuaa Kalaito: mandi o mimói, Saporo ha naraha akure, mbokaja ha
Yvamimire Tuichami peve oiko ipy’a ruru, hesa’yju ha hye avevo, heta ndajeko isevo’I ha
oguata pukumiró ijuku’a. Upévare avei hapichakuéra ohero ichupe “Mykurë punga”.
Heta of heindy ha ityvyrakuéra ha čicha avei itúva jekuaa ýva. Mitărei memete. Ikaria’ývo
Kalaito opyta ayta hovåre teko asyete räimbore. Ko’ağa peve naimo’ä ku
Hova kyhyjéva; ndojesaupiri irene ero chupe ine drakate 9. Rasa hi’oti ha – Aichejáranga
ko Kalaito he iva era atyha rupi hapichakuera ha’e niko oi
Nande apytépe of ŷröguaicha, ndereikuzái voi niko imbyry aipa terapa iro’y Kalaitope
nosēporai voi mba’eve; oñotyvante ndahi ai ha hi amirő katuete nda-
Hepyi. Ha etépe noĝuahči voi mamove; mba’e rapykuerépe mante Ko kuimba’e niko
oiméne voi ojeharu isyrye guive he’mi hese karai Poli, ipai-
No. Ha ‘e mante ipytyvõhára; oipuruka chupe opaichagua tembipuru. Ohecháró oguata
Sambo ouvo, oikuaáma kara Poli mba’e rekápa ouhina. Kalaito ndojeruréiva mba’evére,
of upepe ipaino ojapi peve hembipota.
Petei jey, omboka apa karai Polipe, ha he’s chupe:
- Erena che ra’y mba épa reikoteve Kalaito itindyminte ha ombohovái. – Ndeko
LAKT
Yma ndajeko oikoraka’e petei tapicha táva Kuruguaty jerére ha ijapuetereigui
ojeguerekóva chupe toryjavo.
Oseva orpyküm tapére velorio térä ñembo epahahape oguapýmava ijapu ha hem- bireko
katu ku opuraheijoyvyvaicha ombo [Link].
Ko karai eguapyvo nembo epahahape onepyrūma he’I kóicha:
Che sy ha’e petei kuňakarai ndeguaparasáva ha omongakuaáva ryguasu tuichait- ereiva,
upevare omoiva chupe avatira yi kurapepčicha tuicháva, óga ári ho’u hağua.
Petei árape katu aha amba apóvo estánsiape ağuahē pyharevete kuarahy itimbu timbu jave
cherecha kapata rembireko ombosakoiva petei vaka oňami hağua. Ovy aiterei ha he’I
chève eju che pa’I eňami chéve ko vakilla, aňemboja hese ha aňepyrŭ añami pyharevete
guive ha ka’aruete kuarahy oikétavo aňamimba sapy’a mită che irů. Aguenohë chugui
peteî varril renyhē kamby.
Hapykuerimínte he’I chéve capata rembireko eha’arōkéna ňamboypy’a mandi chéve ha
rohykuavo peteî pileta piscínaicha tuichávape ha ogueru karretillape petei kuaho
savanaicha tuicháva, amoi che ape rehe ha ajepoi hayta ipype petei pyharekue jave, ve.
Ko’è rire katu capata rembireko omuñauka chéve peteî kure kavaju ári ha lásope ajura pe
mymba. Upe rire entre cinco rojupi kure ári roity hağua, ha huguyke rombyaty 5 tambora
renyhe ha chicharō katu, kamiō mymba rerehahápe rogueraha kapata rógape. Roikopa
jave oğuahè capata ha che suspende ajuka haguére kure ra’y.
Upe haguére che pochy ha aha aheka che rembiaporà petei obráheje. He`I chéve cha
patrón aity hağua chupe peteî yvyra ha aňepyrū amokichi’I hese motosierra 5 ary
pukukue, aikytīta jave, yvyramáta, ou oguejy hese petei paloma ha ajapi ko mymbápe petei
vala tambóraicha tuichávape. Ha upe rire 6 ary ambokichi’î haguépe aity sapy’a
yvyramáta. Ou che patrón chemosējey aity haguére yvyrara’y.
Ha upćicha ijapu pyharekue javeve, oipota vove lo mită okiriri ko karai, opurahéi chupe
Lakukaracha, lakukaracha, ko purahéi ohendivo ohóma hógape oñeno oke.
Yvyrá umi Ñe’ẽmeguára
Peteĩ ára, peteĩ távape, oĩkuri peteĩ yvyrá ijojaha’ỹva hérava Yvyrá umi Ñe’ẽmeguára. Ko
yvyrá oreko pe ikatúva ome’ẽ peteĩ ñe’ẽmeguára pe tapichápe ojuhúva ijhoja sa’yju. Káda
ary, ára ro’yjave, pe yvyrá rogueñepyrũ ha upéicha avei peteĩ rogue sa’yju. Pe léra he’íkuri
pe ojuhúva upe rogue sa’yju orekóta peteĩ ñe’ẽmeguára imbareteva.
Peteĩ karaipeguápe oikokuri María, peteĩ mitãkuña mbo’ehárarã oñeha’ãva opáy ñane
retãmeguára haipyre. Káda ary, María oheka pe rogue sa’yju ojeroviávo omomba’e hag̃ua
peteĩ ñe’ẽmeguára. Upéicharamo jepe, araka’eve ndojuhúikuri.
Peteĩ ára, María he’I ndohejamo’ãiha. Opu’ã osẽ iñakãrague’ỹva ha oguata upe ka’aguy
renda pe yvyrá oĩháme. Oheka opavave mátape, ha kuarahy oikevo, ohecha peteĩ mbokaja
sa’yju. Ipy’a mbopyryrýi ha’éramo pe ojuhuva ha upéi ojuhu pe rogue sa’yju.
Ojepyso hesa renondépe, María omboty hesa ha ojerure opa ipy’a py’aguapy reheve. Hesa
jeguerekorire ohupyty peteĩ pehẽngue pochy ha oikuaávo ikatúva omoneĩ. Ary ohasáva ha
María, hembipota ha ipy’a pytũmbyre, oñemoarandu ha ohupytýkuri peteĩ mba’e porã
omba’apo ha omombe’úvo tapichakuérape ikatúva ojerure ha ikatuha oñemboguapy peteĩ
jehechakuaa imbareteva ñande rapykue.