Casarín Rátto (2010) presenta las fuentes del currículo de manera muy sencilla a
través del siguiente gráfico, de donde se logró identificar las cuatro fuentes
principales que influyen en todo proceso de diseño curricular. Cada una de esta
será´ abordada con detalle más adelante. Lo importante en este momento es
identificar lo que en temas anteriores se ha mencionado, que el currículo no
solamente se compone de una serie de contenidos que transmitir al alumno, sino
que involucra un equilibrio entre los aspectos socioculturales, epistemológicos
(relacionado con las disciplinas), pedagógica y psicológica.
FUENTE PEDAGÓGICA
El aspecto pedagógico integra dos aspectos principales: la enseñanza y la
investigación de la enseñanza, está última pretende recuperar la experiencia
resultado de la práctica durante el desarrollo curricular. Estos dos aspectos
(teórico y práctico) aportan conocimientos indispensables para la constitución y
aplicación del currículum.
Con base en lo anterior, se concibe a la enseñanza como una actividad intencional
y anticipada dirigida a propiciar el aprendizaje de contenidos diversos, cuyo
objetivo es propiciar en el alumno la realización de las tareas del aprendizaje. En
otras palabras, significa crear situaciones de aprendizaje que le permitan al
alumno asimilar, desarrollar y ejercer dichos aprendizajes y producir aquellas
estrategias de enseñanza mediante las cuáles el docente ayudará´ al alumno en la
adquisición de esos aprendizajes.
Al respecto es necesario señalar que la integración de los aspectos psicológicos y
pedagógicos en el currículum no se logra por mera traslación de algunas teorías
del aprendizaje á la organización de práctica didáctica. A la hora de adoptar un
modelo de enseñanza además del conocimiento psicológico el alumno, se deben
ponderar otros componentes del currículum como son: fines, contenidos,
modalidades de evaluación, organización del tiempo escolar, aspectos del
contexto institucional, etc.
FUENTE EPISTEMOLÓGICA
La fuente epistemológica enfrenta al diseñador a la toma de decisiones sobre los
contenidos relacionados con un saber y un saber hacer específico. El primero
corresponde con la estructura interna de las disciplinas que sustentan el plan
curricular de un nivel educativo determinado en una formación específica.
El ‘saber hacer’ exige definir el conjunto de acciones y quehaceres específicos de
un tipo particular de ocupación, lo que implica un conocimiento técnico y sus
bases culturales,
Filosóficas y científicas, lo que nos lleva a un aspecto fundamental del diseño
curricular: definir una profesión, las cuales dependen del contexto en que se
practican.
Lo anterior indica que al formular un proyecto educativo (de nivel superior) a la
hora de seleccionar, organizar y secuenciar los contenidos deberán tener en
cuenta ambos vertientes: la epistemológica y la profesional. De esta manera las
decisiones se fundamentarán sobre la base de las exigencias científicas y
filosóficas de una disciplina así´ como las acciones que se solicitan al profesional
en un ámbito y sociedad determinado.
FUENTE PSICOLÓGICA
La perspectiva psicológica no está´ aislada de la fuente pedagógica, de hecho en
muchos casos de habla de está como una fuente psicopedagógica pues es
inimaginable el currículum sin la presencia de la enseñanza y del aprendizaje. En
este caso, el aspecto psicológico se relaciona con los procesos de desarrollo y de
aprendizaje del alumno.
Considerando al aprendizaje como el proceso mediante el cual se adquieren
conocimientos, sentimientos, actitudes, valores y habilidades a través de los
cuáles incorporamos nuevas formas de pensar, sentir y de afrontar situaciones del
mundo, surgen preguntas como: ¿que´ se aprende de acuerdo con los procesos
de enseñanza-aprendizaje ? ¿Cómo se aprende? ¿Cuándo hacerlo?
De esta manera el aspecto psicológico pretende propiciar la incorporación de
conocimientos científicos, humanísticos, técnicos y artísticos, favoreciendo la
apropiación y entrenamiento de estrategias cognitivas, habilidades del
pensamiento, destrezas profesionales, actitudes y juicos valorativos.
Lo anterior produce que la construcción del currículo sea un verdadero reto ya que
el aprendizaje en sus diferentes tipos: de conceptos, de valores, de
procedimientos, destrezas, etc., tiene lugar en diferentes procesos, por ende crear
condiciones diversificadas de aprendizaje y determinar los productos de esos
aprendizajes también variarán. En este punto es donde toman importancia las
teorías del aprendizaje.
Cada teoría de aprendizaje repercute de manera especial en los diseñadores
curriculares, pues se corre el riesgo de adoptar una teoría que de´ respuesta a
ciertos requerimientos pero que deje de lado otros que también son relevantes
empobreciendo el currículo. De esta forma se busca que el currículum incorpore
un enfoque holístico sobre los distintos tipos y procesos de aprendizaje y que
estos demuestren su relación con la realidad.
FUENTE SOCIOCULTURAL
En la fuente sociocultural se analizan las demandas sociales y culturales hacia la
escuela, estos conforman el conjunto de conocimientos, valores, actitudes,
procedimientos y destrezas que contribuyen a la socialización del alumno dentro
de las pautas culturales de una comunidad.
Desde esta perspectiva la escuela asume las intenciones educativas de una
sociedad para un determinado momento de su desarrollo y por consiguiente, el
currículum se convierte en la instancia mediadora entre la institución y la sociedad
para el logro de estos propósitos.
De esta manera, junto con la comunicación de conocimientos, habilidades y
técnicas, también transmite valores e ideologías representativas de la realidad.
Asimismo, la formación e información recibida en las diversas áreas del
conocimiento no solo busca la reproducción de ciertos contenidos, sino también la
recreación de significados y la creación de otros, estimulando, bajo ciertas
condiciones, la creatividad e innovación de los alumnos.
Siendo así´, la posición que asuma una institución respecto á las necesidades
sociales impregnará´ en gran medida los perfiles profesionales correspondientes a
las carreras que imparte y también se proyectará´ en los contenidos.
La UNESCO (1990) citada por Casarín, específica una serie de actitudes y valores
que deberán formar parte de la ‘moral humana’, entre las que encontramos:
Solidaridad y justicia
El respeto hacia los demás
El sentido de responsabilidad
La conservación del entorno
Actitudes y valores relacionados con los derechos humanos
Lo anterior se debe ver reflejado en los contenidos curriculares de manera que
estos sean:
1) Pertinentes: En relación con las necesidades y exigencias nacionales e
internacionales.
2) Consecuentes: Articulados y equilibrados á partir de los progresos de la
ciencia, exigencias del mundo de trabajo, la vida sociopolítica.
3) Adaptables: a los cambios del mundo futuro.