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Desahogo de un amor imposible

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Todavía te pienso cuando creo que no lo hago, cuando me preguntan si ya te he olvidado.

Cuando veo la luna porque dijimos que estuviésemos donde estuviésemos, no estaríamos tan lejos si la
veíamos en el cielo.

Todavía busco tu cuerpo desnudo entre las sábanas de mi cama cuando me despierto a media noche por
culpa de las pesadillas, todavía busco tus ojos entre la gente deseando encontrarlos para pedirles que se
queden.

Pero vuelvo a fallar, vuelvo a esperar un salvavidas que no caerá en el mar mientras yo me ahogo en mis
propios pensamientos al creer que volverás, como un náufrago a la deriva en este puto juego de azar.

Dime qué hicimos mal, por qué no puede volver todo atrás, por qué cuanto más deseo olvidarte, antes
vuelves a mi mente para decirme que nunca te irás.

Dime qué es lo que le hiciste a este chico que no sabía amar, que ahora cualquiera no la llena ni la sabe
vaciar, de cada recuerdo que lleva por dentro & que es imposible de sacar.
Todavía pienso en cada herida que cosiste & en cada beso a todas las cicatrices, los paseos bajo la lluvia
en los que me daba igual mojarme & cada manera en la que hiciste desaparecer todas mis inseguridades.
Todavía te estoy queriendo en silencio, como si pudiera olvidarme tan deprisa de lo que siento, todavía
recuerdo cada promesa que me hiciste, & cómo eras capaz de desnudarme, sin desvestirme.

Si yo hubiera podido elegir qué hacer cuando te vi por primera vez, te prometo que le hubiese mandado
callar al corazón & a todos los órganos vitales.
-No esperes nada de nadie, y no te llevarás decepciones-, como si yo eligiera cuándo mis ojos brillan por
algo o supiera cuándo me voy a ir de bruces contra el suelo.
-No deberías quererme-, como si hubiera un interruptor entre cada pulmón & pudiera darle al off de los
sentimientos & dejar que te fueras como viniste. Rápido & sin miramientos.
-No me pienses más-, como si yo decidiese cuándo mi mente se va a poner a echarte de menos, como si
yo quisiera un nudo en la garganta cada vez que pienso que es imposible lo nuestro & que seguramente
estás cogiendo otras manos que no besan como las mías.

Te he escrito tantas veces a escondidas que las letras están empezando a salir de debajo del colchón
porque por desgracia tú no estás sobre él. & te llaman, te llaman en silencio & a gritos, & tú prefieres ver
desnudos en tu cama, tocar espaldas cuando yo estoy intentando tocarte por dentro en cada relato que te
escribo & en cada suspiro a medianoche que no te llega.

No soy de buscar corazones ajenos si no me corresponden, pero maldito capricho el mío el de soñar con
acariciarte las costillas mientras descansas en mi pecho & el de ser eterna en cada noche mientras nos
bañamos en las sábanas de la cama & nos desvestimos las ganas un poquito más. Maldito deseo el que
tuve cuando quise que tus pupilas sólo me vieran a mí & deseara que nadie más se perdiera en tus
brazos. Porque para pérdidas, las que he tenido por tu culpa con otras personas, porque yo sólo quiero
que tú me pierdas.

& hasta eso me sale mal & no sé si es por tu culpa, o por la mía.

Que no, que no pienso arrepentirme de cuánto te he querido, que no pienso arrepentirme porque te quise
lo más que pude, como yo sé querer, que soy humano, que cometo errores & lo admito, & tú fuiste el
error más bonito de cometer, aunque siempre te consideraré la opción más acertada.
Que no pude dar más, porque por mi parte lo di todo, & si no funcionó, quizá es que no tenía que
funcionar, o quizá sí pero no era el momento & en un futuro nos volvamos a encontrar, más heridos, más
mayores, & no hablo físicamente, con más lagrimas, pero más sabios con más ganas de comernos el
mundo & de nuevo a nosotros.

Que me creaste las mejores heridas que he tenido, que me enseñaste a saber amar de verdad, que me
subiste al cielo, estando a escasos metros del suelo, entre sábanas, entre mi cama, entre besos.
Que me cogiste de la mano, cuando todo el mundo me había soltado & fuiste refugio, salvavidas &
hogar.
Que por más que quiera, no voy a poder olvidar tu manera de salvarme, tu manera de anteponerme a
todo, incluso a ti, tu manera de presumir de mí, aunque siempre creí que no había nada por lo que
hacerlo.

No voy a poder olvidar tu manera de mirarme, de hacerme el amor con esos ojitos y sobre todo, de
cuidar de mis monstruos cada noche para que me dejasen tranquilo & pudiese dormir en paz.

Que cuando me preguntan, no tengo malas palabras para ti, porque durante mucho tiempo, fuiste lo
mejor de mí.
No puedo decir algo que no creo como que nunca más volveré a enamorarme, porque quiero, quiero
seguir aprendiendo de la vida, de mí & cuando pueda, dar entonces de nuevo un cachito de mi corazón
para que alguien más lo coja alguien que lo merezca & comparta conmigo las ganas de caminar a las
tantas de la mañana. Como un día lo hiciste tú. Que no volveré a echarme en cara todo aquello que hice
mal, porque ya no veo caídas, veo aprendizajes & tú, tú fuiste el mejor libro de autoayuda que nadie
pudo ni podrá leer.

A la chica que prefirió elegir su pasado antes que a mí.

Porque yo, al fin & al cabo, era demasiado.

Yo era todo lo contrario a él.

Inquieto, con un desastre increíble tanto en la cabeza como en el corazón, con el insomnio durmiendo
conmigo cada noche.
Yo no era lo que ella buscaba, yo era incluso más.
Yo estaba dispuesto a darle lo que me quedaba de amor ajeno a sus pupilas, a tirarme sin paracaídas, a
intentar, aunque fuese, volverme a enamorar.
Volver a lanzarme en los brazos de alguien, sabiendo cuánto puede doler irse de bruces contra el suelo.

Quería regalar oportunidades como quien regala sonrisas, pero a mí me salieron caras.
Esta vez no tocó cruz & ambos salimos perdiendo.
Hablo de mí & de mi corazón.

Estaba dispuesto a hacerle numen, a hacerle poesía, estaba dispuesto a saludar a sus miedos de frente,
acariciarles la espalda & dormirles para que la dejaran tranquila.
Estaba dispuesto a tanto en tan poco, que la ilusión sonó como un vaso al caer al suelo.

Fue el mismo sonido desgarrador & a la vez inquietante.


Por una vez en mi vida, me quise arriesgar, me quise quedar, quise coger el carro & aun sabiendo que
iba sin frenos, acelerar. En esa curva. En esa maldita curva que formaba su boca. Pero no. Esa chica
prefirió elegir su pasado antes que a mí.

Cada momento del día siento que te quiero más, & me da miedo, me da miedo porque siento que te
quiero más de lo que yo voy a llegar a quererme nunca; ya puedes llamarme chico de la poca autoestima,
que es la verdad.

Veo las horas del reloj, y cuando —de casualidad— los minutos coinciden con las horas, pido un deseo.
Te pido a ti, aquí, a mi lado, por muchas horas & vidas más.

& puede que como he dicho mi deseo en voz alta ya no se cumpla, pero créeme: tengo miles de deseos
más por pedir que anhelan ser cumplidos, pero contigo.

Esta noche las canciones tristes & las fotografías se han reunido para echarte de menos, para hacer que te
eche de menos, para recordarme que hoy no te he tenido aquí. & me siento estúpido.

A veces necesito tiempo, espacio, para saber qué es lo que realmente necesito conmigo, pero si ese
tiempo, si ese espacio, se alarga más de lo normal, yo simplemente me destrozo. "No es tan difícil de
entender", me digo. Pero yo solo consigo que una simple suma como puede ser 1+1, se convierta en 23.
Consigo inventarme historias irreales que sólo hacen daño: ¿dónde está entonces mi premio Planeta?

Solo pido que me hagas un favor, & es que te quedes.


Aunque todo esto se vaya a la mierda, aunque yo me acueste & no me quiera levantar, aunque deje de
tener fe en la humanidad.
Si sigo escribiendo, quedará algo de mí. Aférrate a ello, aférrate conmigo.
Deja que mis uñas vuelvan a meterse en tu piel, que mis dientes vuelvan a arañar tu cuello, que mis
letras vuelvan a perderte & piérdete conmigo.

Sí, hasta la luna ida y vuelta —pero contigo—.

Ni soy experto en el amor ni sé cómo funciona esto del corazón.

A veces tengo más miedos que ganas, & sé a ciencia cierta, que hay miles mejor que yo.
Puede que no me ilusione con nada, o que de repente llegue una persona & me haga querer tirarme de
cabeza desde un avión, & sin paracaídas.

No creo en los cuentos de amor, lo mío es más de Romeo & Julieta, en el que el final es trágico para los
dos. Pero morimos queriéndonos más que nadie.

No sé dormirme si hemos discutido previamente & me cambia la cara cuando algo por dentro me duele,
aunque intente por todas evitar que así sea & acabe hablándole a la almohada de las cosas que me
queman.
Soy una persona orgullosa, & me cuesta buscarte si no veo interés, si nuestras conversaciones acaban
únicamente en una risa fingida o si me pones un puto emoticono como despedida. Pero también te diré,
que te puedo abrazar como nadie entre letras, que pienso hacerte inmortal en mis textos & que cada vez
que me busques, voy a darte la mano para que te pierdas conmigo.

Soy torpe, siempre estoy dándome golpes con todo, con los muebles, con las puertas, sobre todo con la
vida; pero ojalá nunca me “descaiga”, porque lo aprendido, ya nadie me lo quita. Nunca me ha gustado
lo fácil ni la hipocresía, los sincericidios son lo mío & acostarme de madrugada.
Buscaré antes un abrazo que un beso, aunque nunca te lo pida & si duermo contigo ocuparé el 75% de la
cama.
Siempre tengo la habitación desordenada y la ironía es que soy un maniático del orden; quizá es que
simplemente se parece a mi vida & todavía no he sacado tiempo para organizarla.
Han intentado cambiar todo esto muchas veces, & muchísimas más cosas que no he querido ni nombrar,
han buscado romperme, & a su manera con pegamento, volverme a montar.

No, no iba a funcionar.


Puedo ser un caos & puede que nunca me entiendas, pero te recuerdo que un caos siempre ha sido libre
& que nadie le sujeta.

No sé qué te han hecho en un pasado.


No sé si te han prometido el universo, la Luna o el maldito planeta Tierra.
No sé si te han soltado cuando alzabas el vuelo o si directamente te han cortado las alas.
No sé si te han abierto en pecho para sacarte cada trocito, pedazo a pedazo.
No sé tampoco si te han hecho enamorarte para después dolerte o si te han jurado amor eterno.
No sé si te han tocado heridas que creías tener cerradas o si las cicatrices todavía duelen si las
tocas.
No sé si hay algo en ti que todavía quema, o si tus cenizas pueden hacer resurgir al Ave Fénix de la
desconfianza en los demás.
No sé si te has cortado pasando páginas o si el libro se te ha caído de pleno en el pecho
inundándote las costillas.
No sé si soy el hombre de tu vida, de tu mes o de tu semana.

No, no lo sé. Lo que sí sé es que no quiero romperte.


Más de lo que ya lo han hecho. Ni nada.
Quiero ser cada punto de sutura que necesites o creas necesitar.
Quiero ser tu jaula. Pero de esas a las que vuelves cuando estás cansado & sólo quieres descansar.
Abierta siempre & que nunca cierre.
Quiero ser llama & pirotecnia & que tú disfrutes en cada fuego artificial.
Quiero que veas en mí un salvavidas, pero sabiendo que tú sabes nadar.
Quiero ser la madera que tocas porque te da buena suerte & ese amor de verano que aparece al
azar, pero se queda para siempre.
Quiero ser cura & destello, búsqueda & mapa, quiero que hagas que me quede & que me
encuentres cuando tú te pierdas.
Quiero ser esas ganas de levantarse por las mañanas con la sonrisa puesta & tus buenas noches
cada día entre las sábanas.
Quiero una, dos & tres oportunidades contigo porque no me cansaría de dártelas.
Quiero ser el motivo por el que te duermes & por el que sueñas.
Que se nos queden cortos los viajes lúcidos porque nos hemos hecho dueños de nuestro
subconsciente.
Quiero confianza, amor a ciegas, un “cógeme, que me tiro”, yo de espaldas & tú a la espera de que
me deje caer hacia atrás. & me cojas & yo sonría &, qué paz.

No quiero ser una persona más en una estación de tren.


Quiero ser destino & que nos perdamos en cada vagón.
No me gustan las modas porque pasan, & yo quiero ser eterno.
Al menos, contigo.

Que la inmortalidad suena mejor si lleva tu nombre.


Sobre todo, si de tu boca sale el mío.

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