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Arquitectura y Cultura Peruana del Siglo XX

COMO ABORDAR LA CULTURA SEGUN CASTAÑEDA SILVA - CULTURAS ANDINAS LATIONAMERIACANAS

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PALABRAS CLAVE ARQUITECTURA E IDENTIDAD CULTURAL

Arquitectura peruana,
Identidad cultural,
Universo simbólico EN EL PERÚ. EL UNIVERSO SIMBÓLICO EN
KEYWORDS EL ENCUENTRO DE LO AUTÉNTICO Y LO
Peruvian architecture,
Cultural identity,
Symbolic universe APROPIADO DURANTE EL SIGLO XX

ARCHITECTURE AND CULTURAL IDENTITY IN PERU.


THE SYMBOLIC UNIVERSE IN THE ENCOUNTER OF
THE AUTHENTIC AND THE APPROPRIATE DURING
THE 20TH CENTURY

> césar castañeda silva


Universidad Nacional de Ingeniería

RECIBIDO
21 DE FEBRERO 2022

ACEPTADO
13 DE MAYO DE 2022

> cómo citar este artículo (NORMAS APA):


Castañeda Silva, C. (mayo-octubre 2022). Arquitectura e identidad cultural en el Perú. El universo
EL CONTENIDO DE ESTE ARTÍCULO
simbólico en el encuentro de lo auténtico y lo apropiado durante el siglo XX. [Archivo PDF].
ESTÁ BAJO LICENCIA DE ACCESO
ABIERTO CC BY-NC-ND 2.5 AR
AREA, 28(2), pp. 1-17. Recuperado de [Link]
AREA2802/2802_castaneda-[Link]

area 28(2) | MAYO - OCTUBRE 2022 | ISSN 2591-5312 | TEMÁTICA GENERAL | © SI-FADU-UBA 1
RESUMEN ABSTRACT

La identidad en el Perú desde la arquitectura propiciada durante The identity in Peru from the architecture propitiated during
el siglo XX, se enfocó en el afianzamiento de lo particular como the 20th century, focused on the strengthening of the particular
modo de resistencia y sincretismo ante la persistente dependencia as a way of resistance and syncretism in the face of persistent
cultural, desarrollando imitaciones atemporales y formalismos cultural dependency, developing timeless imitations and incipient
incipientes que no provocarían un repensar del tema en torno a formalisms that would not provoke a rethinking of the theme
lo social, político y cultural, mostrando inestables momentos de around the social, political, and cultural, showing unstable
contingencia y vitalidad. Sin embargo, hurgando en una serie de moments of contingency and vitality. However, delving into a series
edificaciones y discursos, es posible conformar un derrotero que, of buildings and discourses, it is possible to form a path that, from
desde la unidad, promueva la constitución de un universo simbólico unity, promotes the constitution of a symbolic universe in the
en el encuentro de lo auténtico y lo apropiado. encounter of the authentic and the appropriate.

> acerca del autor


César Castañeda Silva. Arquitecto y Magíster en
Arquitectura, Historia, Teoría y Crítica por la Universidad
Nacional de Ingeniería. Estudios actuales de doctorado en
Filosofía por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Premios y reconocimientos en concursos de arquitectura
en el Perú. Publicaciones en revistas de ciencia, arte y
arquitectura a nivel latinoamericano. Proyectista principal de
CC Arquitectura. Estudios de posgrado sobre fenomenología,
simbología y diseño.
<lecesarcas@[Link]>

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La identidad cultural durante el siglo XX, que determina una serie de características
como indicaría Héctor Cerutti (2006), espaciotemporales desde la transformación
a pesar de sus imprecisiones como catego- imaginativa del pasado, el actuar aquí y
ría, se ha constituido en la línea vertebral ahora, hasta la idealización de una visión
argumentativa con la que se ha pretendido prospectiva. De esta manera, se propicia la
erigir una sociedad latinoamericana. En este pertenencia como forma de apropiación y la
sentido, en el Perú, la propuesta de una permanencia como vínculo con el tiempo,
identidad desde la obra arquitectónica, se ha revelándose en ambas, tanto lo propio como
conducido por ese mismo derrotero permi- la memoria, que se establecen en un espa-
tiendo su desprestigio temático producto cio de acción o territorio. La memoria para
de erráticas interpretaciones, imitaciones Tzvetan Todorov (2000) es una interacción
tardías, ingenuidades formales y el desen- entre el olvido y lo conservado; no es recuer-
tendimiento con otras disciplinas que no do ni nostalgia, es dejar de lado el hecho para
permitieron erigir la pertenencia, la perma- constituir desde la experiencia1 un aconteci-
nencia y el reconocimiento social. miento (Villar, 2016; Halbwachs, 2004).
En este contexto, establecido histórica- La participación del Otro promoverá el
mente entre la resistencia y el sincretismo reconocimiento desde tres formas: el recono-
en tanto dicotomía de lo propio y lo ajeno, cimiento de Uno mismo, el reconocimiento
las muestras de mayor relevancia se dieron del Otro y como el Otro me reconoce; fo-
en una serie de obras y discursos que se mentándose así, un necesario actuar inter-
desligaron de la visión parcial, promovien- subjetivo y coexistente. Esta participación
do intuitivamente la autenticidad y la apro- propicia la mencionada unidad, obviándose
piación como unidad que elude y enfrenta las dicotomías y entendiéndose la identidad,
la dependencia cultural. Sin embargo, esta en el sentido de John Tomlinson (2009),
unidad podría superar su propia correspon- como interconectividades culturales dadas en
dencia espaciotemporal para incorporarse a diferentes escalas de influencia que alteran o
un universo simbólico desde el imaginario, consolidan sus características inmanentes.
lo creativo y el diálogo, como alternativo Bajo estos conceptos, la identidad ha erigido
pensar humanístico de todos los espacios históricamente dos discursos; uno que escar- 1. Darío Betancourt
y tiempos, verificado en su coincidencia ba en la genuinidad y las esencias, denomina- Echeverry citando a
de opuestos, que enlaza los ejes estéticos, do esencialista, que conduce a entendimientos E. P. Thompson define
éticos y científicos de toda arquitectura que únicos e inherentes a cada grupo humano, dos tipos de experiencias:
aspira a ser conformante y determinante de evidenciando su particularidad y evitando la experiencia vivida y
una identidad cultural. todo vínculo externo; y otro, denominado la experiencia percibida.
construccionismo, que admite alteraciones, “La primera involucra
integraciones y rupturas de un proceso siem- aquellos conocimientos
Identidad Cultural pre incompleto y que desestima las búsquedas históricos, sociales y cul-
espirituales, ahí donde precisamente se desci- turales que los individuos,
La identidad en asociación con el desarrollo fran una serie de acciones trascendentales del los grupos sociales o las
afectivo, social y cognitivo (Larraín, 2017; ser humano (Cerutti, 2006). El construccio- clases ganan, aprehenden
Giménez, 2010) expresa y constituye valores, nismo otorga, además, variantes apreciadas al vivir su vida, elementos
expresiones y significados que determinan el principalmente en sociedades dependientes, que se constituyen en los
reconocimiento, la territorialidad, la perte- denominados discursos pragmáticos y discur- nutrientes de sus reaccio-
nencia y la permanencia que, como catego- sos experienciales, que inciden en lo utilitario, nes mentales y emociones
rías, se encuentran adheridos a los elementos lo ético y lo racional, como forma natural de frente al acontecimiento.
culturales tangibles y subjetivos constitu- acceder a lo identitario. Igualmente, en estas De otra parte, la experien-
yentes de un universo simbólico (Schwartz, sociedades dependientes, es recurrente el cia percibida comprende
2008; Bonfil, 1997). La identidad cultural adoptar las identidades de las culturas domi- los elementos históricos,
es inherente a la propia evolución humana nantes en desmedro de las locales, empleando sociales y culturales que
en sus interminables procesos de homoge- dichos modelos como vía para alcanzar una los hombres, los grupos,
neización y dominación, así como los de impostada vigencia, la cual es denominada las clases, toman del
diferenciación y resistencia que permiten este identidad dependentista (Grimson, 2004). discurso religioso, político,
constante divagar entre lo que se comprende Finalmente, como condición reflexiva, se ad- filosófico de los medios, de
e instala como propio y ajeno (Huntington, mite la negativa hacia establecer una identidad los textos, de los distintos
2004; Butler, 1999). apriorística, considerándose lo deliberado mensajes culturales, en una
Estos procesos suscitarán acuerdos de como una reificación del concepto, pero que palabra, del conocimiento
percepción e interpretación de la realidad, no niega dentro de una proyección abstracta formalizado e históri-
a manera de mundos familiares, propiciados e intercultural, la eventual aparición de ciertas camente producido y
en el encuentro con el Otro. Un encuentro particularidades (Brubaker y Cooper, 2001). acumulado” (2004, p. 127).

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La construcción del universo La conformación del universo simbólico en
simbólico el acceso a la plenitud del sentido encarna lo
existencial, en una apertura hacia una serie
Si bien es cierto que en el último siglo las de experiencias multimodales encontradas
sociedades occidentales han discurrido por en el mundo imaginal de Henri Corbin
el camino trazado por el positivismo y el (2006); la geografía sagrada de Mircea
cientificismo, no es menos certero que, Eliade (1987); los espacios simbólicos de
históricamente, las sociedades han logrado Alejandro Grimson (2011) o el imaginario
alcanzar el sentido de plenitud, mediante simbólico de Gilbert Durand (1968).
experiencias y vivencias que emanaron de Estas experiencias al ser realizadas por una
sus dimensiones simbólicas resguardadas sociedad fomentan lazos identitarios que,
en la memoria; permitiendo en ese aconte- en esencia, debería lograr “la comprensión
cer, instituir una particular manifestación entre los hombres de culturas y épocas dife-
identitaria. “Identidad […] implica por un rentes” (Schwarz, 2008, p. 53).
lado un relato que utiliza solo algunos de En este sentido, el universo simbólico al
esos significados presentes en las formas no desatender lo racional, lo incorpora
simbólicas mediante un proceso de selec- junto a las distintas experiencias espiri-
ción y exclusión, y por otro, solo algunos tuales, promoviendo desde la intuición y
sentimientos, especialmente de lealtad y la interioridad, la coincidencia de opuestos,
fraternidad” (Larraín, 2017, p. 45). La iden- expresado en el equilibrio indisoluble entre
tidad, constituye un proceso histórico, lo particular y universal, lo propio y ajeno,
intersubjetivo, proyectivo y simbólico que lo material y espiritual, la memoria y la
permite revelar mitos, recuerdos, utopías utopía; que renuevan la visión del mundo
y valores heredables y apropiables, que los ideal y real, y de sus valores como dimen-
hace pertenecientes y permanentes; muy a siones que promueven la unidad (Cassirer,
pesar, del despliegue de una serie de eventos 2014; Schwarz, 2008).
confusos en el tenso encuentro con el Otro, El universo simbólico, se va constituyen-
provocando nuevas estructuras significantes do por actividades que van determinando
que la revelan como categoría imprecisa patrones culturales fijados en los modos de
pero paradójicamente fundamental (Smith, vida, los objetos construidos, las expresio-
1997; Barthes, 1993). nes emocionales, los imaginarios colectivos,
las expresiones artísticas o las cosmovisio-
En todo el mundo habitado, en todos los nes; adquiriendo un valor expresado por
tiempos y en todas las circunstancias, han y para la sociedad, sea este rememorativo,
florecido los mitos del hombre; han sido utilitario, ético o emocional. Un valor que
la inspiración viva de todo lo que haya no solo es reconocido por Unos, sino que
podido surgir de las actividades del cuerpo también puede ser concedido por Otros,
y de la mente humana. No sería exagerado fomentando diversas estructuras identi-
decir que el mito es la entrada secreta por tarias, perteneciendo, reconociéndose o
la cual las inagotables energías del cosmos ausentándose en un sinnúmero de ellas
se vierten en las manifestaciones culturales (Grimson, 2011). “Un individuo puede
humanas (Campbell, 1972, p. 11). habitar y habita diferentes espacios (terri-
toriales o simbólicos), puede cambiar de
Es esencial entender estas experiencias y creencias o de prácticas más fácilmente que
vivencias, no como hecho, sino como acon- lo que puede incidir para que cambien las
tecimiento, fundando la referencialidad creencias de las configuraciones culturales
como interpretación o reinterpretación de de las que participa” (Grimson, 2011, p. 94).
la carga cultural acumulada, encontrando Las categorías de este universo simbólico
en lo simbólico, expresiones donde se ins- desarrollado por la alteralidad, la memoria,
tauran los mundos imaginables, sensibles la referencialidad, el valor expresado y la vi-
e inteligibles que, en la confluencia con sión a futuro, le permitirán a María Gabriela
la razón, en tanto mundo real, auguren lo Villar (2016) señalar tres maneras de abordar
sempiterno (Ortiz-Osés, 2004; Baudrillard, una identidad cultural. La primera, a través
2003). Un proceso crítico y natural de de- del bagaje cultural acumulado que con-
cantación que, como visión particular del forma la memoria colectiva. La segunda,
mundo apunta a alcanzar, en tanto simbó- por las formas en que los saberes e ideas
lico, la capacidad de lo indescriptible que entran a formar parte de las representacio-
se descubre en el mito, el arte y la religión nes sociales y de cómo la estructura social
(Cassirer, 2014). interviene en la constitución, modificación

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o reelaboración de dichas representaciones. cuanto “propia”, pues con todo, nuestra
Por último, una tercera manera, desde la modernidad presenta también situaciones
relación entre las prácticas sociales y los exclusivamente peculiares, donde la crea-
modos de comunicación social que transmi- tividad estrictamente “propia” es insusti-
ten valores, conocimientos, perspectivas y tuible (Fernández, 1990, p. 71).
modelos de conducta.
Considerando los modos de apropiación
cultural en los procesos pluriculturales e
Apropiación y Autenticidad interculturales, el concepto de autenticidad2
surge y se desarrolla como la oportunidad
Tradicionalmente los procesos de búsque- que concilia la toma de decisiones de manera
da de la identidad cultural, entre ellas las coherente en su espacio-tiempo, reconocien-
latinoamericanas, se han formulado a través do todas y cada una de las manifestaciones
de antagonismos entre las culturas domi- culturales que han surgido y que emergen de
nantes y dependientes; respondiendo estas manera espontánea o deliberada logrando un
últimas, mediante procesos que Edward Said desarrollo autónomo. Para Charles Taylor
denominaría las culturas de la resistencia. (1994), la autenticidad es un ideal moral que
Dicotomías del tipo moderno-tradicional, persiste desde la modernidad hasta los modos
centro-periferia, particular-universal o actuales de convivencia.
propio-ajeno; testimoniaron las problemá- En esta contingencia, se propone entender
ticas de reconocimiento, detectando oca- la autenticidad y la apropiación como dos
sionalmente otras perspectivas de solución, maneras complementarias y necesarias de 2. Sobrevilla sobre la autenti-
cuando paradójicamente se lograba el acople un proceso de diálogo intercultural que, cidad precisa: “Heidegger
entre la cultura local y la cultura externa. como señalara Touraine (1997), posibilite ha sido el primero que
Una reconciliación que permite a la cultura a las culturas locales salir favorecidas, ha hablado en filosofía
local la permanencia y la pertenencia de sus detectando modos encubiertos de domi- de Eigentlichkeit y
dimensiones simbólicas, siendo sincrónica- nación y obviando las resistencias exacer- Uneigentlichkeit, palabras
mente reinventada con las posibilidades que badas sin que estas afecten “los conceptos que han sido vertidas al
brindan las culturas externas (Ricoeur, 2002). de pertenencia, permanencia, espacio y castellano por autenticidad
Esta posibilidad que permite la unidad, reconocimiento sobre los cuales se desarro- e inautenticidad o por
se sitúa principalmente en el ejercicio crítico llan, establecen, replantean y transmiten las propiedad e impropiedad.
y objetivo de dos modelos de un mismo identidades culturales” (Castañeda Silva, En Ser y Tiempo sostiene
desarrollo material y espiritual, como son 2020) (Diagrama 1, en la página siguiente). que el ‘ser ahí’ es en cada
la apropiación y la autenticidad. Guillermo La autenticidad al igual que la apropiación caso su posibilidad y que
Bonfil (1997) y Alain Touraine (1997) consideran necesario conservar, reformular o por ello puede ‘elegirse’ a
señalarán que lo apropiado es la manera si fuese el caso renovar las condiciones iden- sí mismo, ganarse o tam-
de lograr un equilibrio entre los elemen- titarias, de tal manera que siempre responda a bién perderse. En el primer
tos culturales propios y ajenos que, en la las necesidades naturales, tangibles, espiritua- caso es auténtico o propio
toma de decisiones y de propuesta, definan les o simbólicas que, en conjunto, conforman y en el segundo inauténtico
una cultura que encuentre el equilibrio sin los valores de la sociedad. Lo auténtico y o impropio. En El Ser y la
desacreditarse mutuamente. Apropiado lo apropiado señalarían así, tanto el actuar Nada, Sartre ha interpre-
igualmente, en el triple sentido señalado por desde el juicio crítico propuesto por Juan tado este planteo en el
Cristian Fernández donde se constituye lo Bautista Alberdi3 como la propuesta del Ser sentido de que Heidegger
propio, lo que uno puede tomar del Otro y Auténtico para Leopoldo Zea (1974), en la clasifica a los proyectos
lo que se considera oportuno mantener. justa confluencia de ambas categorías. humanos en auténticos
e inauténticos y se ha
Apropiación en cuanto “adecuada a pronunciado en contra y
nuestra realidad”, pues nuestro cometido La arquitectura como en favor de una elección
no es otro que servirla creativamente, en- componente de la Identidad más fundamental: por la
contrando en ella la inspiración material elección originaria del
y poética de nuestra forma arquitectóni- Las manifestaciones culturales cuentan con hombre a la que denomina
ca. Apropiada en cuanto “hecha propia”, elementos tangibles y espirituales los cuales libertad” (1973, p. 59).
pues la modernidad contemporánea nos han permitido vínculos entre individuos 3. Ensayo denominado
entrega un rico panorama de ideas, cien- de una misma sociedad que, en el devenir “Ideas para presidir a la
cias, técnicas e incluso modelos que, se- del tiempo y mediante el reconocimiento, confección del curso de
lectivamente considerada su convivencia definieron modos permanentes e identifica- filosofía contemporánea”,
a nuestra situación, y si es el caso, adap- bles de un código particular, como articula- leído en el Colegio
tados a ella, pueden y deben ser “hechos dor físico, mental y social (Lefebvre, 2013). de Humanidades de
propios” a nuestro acervo. Apropiada en Uno de estos elementos definidos como Montevideo en 1842.

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Pertenencia Mío/Nuestro

Autenticidad Permanencia Tiempo


Construcción del
Universo Simbólico
(Identidad Cultural)
Apropiación Espacio/Territorio Idea de “estar”

Reconocimiento Nosotros mismos


“Otro” a nosotros
Nosotros a “Otro”

objeto o recurso cultural universal es la los espacios culturales que le otorgarán el Diagrama 1
Arquitectura; expresión y testigo del desa- carácter simbólico. Conformación de la identidad
rrollo de una sociedad, la cual produce y cultural.
reconoce estos códigos, a través del uso de La manera de concebir, percibir y cons- Fuente: elaborado por el autor.
sus espacios, su presencia en las tradiciones truir el lugar, es, hoy, como lo era ayer
orales y escritas, referenciada como hito y como lo será mañana, la misma. […]
histórico y muestra tangible del desarrollo Es decir seguiremos conociendo el lugar a
humano; permitiendo crear imaginarios través del mito (status, estilo de vida, ideo-
colectivos y lazos afectivos, sujetos a apro- logías, etc.) mezclando sueños y sensacio-
piaciones que constituyen la identidad cul- nes, realidades e idealidades. […] Aunque
tural (López Soria, 2017; Lefebvre, 2013; hoy el sueño a veces se llame ciencia, no
Halbwaschs, 2004; Gutiérrez, 1997). por ello pierde su fuerza mítica, o sea
su capacidad de animar un esfuerzo de
El existir/habitar propio del hombre y solo transformación y crítica del medio físico y
de él no puede darse sin la presencia de lo social (Muntañola, 2001, p. 19).
simbólico, y en traer a la presencia física
lo simbólico o en hacer que lo simbólico Este proceso implica además establecer,
resplandezca en presencia material consis- como bien señalaría Juan Acha (1979) para
te esencialmente la arquitectura. Por eso el arte o Antonio Miranda (1999) para la
decimos que la arquitectura es instituyente Arquitectura, que los objetos arquitectóni-
de lo social, y consiguientemente, de lo cos no responden únicamente a su autor ni
humano (López Soria, 2017, p. 132). al espacio-tiempo de realización de la obra,
sino que esta se actualiza constantemente
La Arquitectura como conformante y de- en los contextos conformados, desplegando
terminante de una identidad tiene la capa- una serie de inagotables re-interpretaciones
cidad de establecer vínculos emocionales y y escapando a los distintos juzgamientos
vivenciales (Grimson, 2011; Corbin, 2006; producidos, determinando un objeto poli-
Halbwaschs, 2004), manifestándose como sémico y, por lo tanto, partícipe transfor-
parte de una memoria colectiva, enlazán- mador de las categorías identitarias.
dose tradicionalmente al lugar fenomeno- La hermenéutica practicada en tal sentido, en
lógico y metafórico4, donde precisamente tanto arquitectura componente de una iden- 4. En términos de Hernández
se erige dicha memoria (Curtis, 2007; tidad cultural, aborda el enlace entre los ejes (2009), se entiende el
Frampton, 2000; Norberg-Schulz, 1998). estético, ético y científico como articuladores lugar fenomenológico como
En este proceso, Ignasi De Solá-Morales de la Arquitectura (Muntañola, 2001, p. 15), comprensión del mundo o
(1998) apunta que el objeto arquitectóni- así como también, permite captar el espíritu cosmovisión en términos
co, trasciende su propia disciplina trans- de una realidad comprendida, otorgando de relaciones entre las cosas
formando la memoria y visualizando el valores rememorativos, contemplativos, uti- y, lugar metafórico como
devenir, no descartando lo mitológico ni litarios, históricos, estéticos, entre otros; que reinterpretación de los
las realidades, sino más bien hurgando finalmente desde el imaginario, lo creativo significados donde confluyen
en ellas para poder tener la capacidad de y el diálogo determinan su sentido o pleni- y entran en conflicto los
decodificarla (conservar, reinterpretar y tud hacia un particular universo simbólico significados, la memoria, los
transformar), asentándose al interior de (Diagrama 2, en la página siguiente). imaginarios, los relatos, etc.

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Memoria

Referencialidad Continuidad/Alteración

Espacio/Territorio

Utilitario
Identidad Dimensión
cultural simbólica
Contemplativo

Histórico

Social
Valor expresado
Conocimiento

Técnico

Emocional

Visión a futuro

Arquitectura en el Perú. Siglo XX


La mirada propuesta pretende realizar una hacia lo simbólico; un tercer momento sujeta Diagrama 2
breve revisión crítica de como la arquitec- a los militarismos de los años setenta, el des- Categorías expresadas en
tura en el Perú, enfocó el tema de la iden- borde popular y las perspectivas posmodernas función del valor expresado
tidad durante el siglo XX, entendida como y, finalmente, un momento de crisis nacio- y la referencialidad desde la
construcción de un universo simbólico en nal, mestizaje y giro cultural desde los años Arquitectura.
tanto modelo auténtico y apropiado. En este ochenta hasta el final del período establecido. Fuente: elaborado por el autor.
sentido, se transita paralelamente con las Si bien la línea expuesta se ciñe a un tiempo
ideologías y contextos que verifican simili- cronológico, algunos conceptos vertidos
tudes con el derrotero latinoamericano del serán transversales y otros logran una impor-
cual se retroalimenta. Cuestionarse por lo tante continuidad mostrándose, hasta cierto
propio desde la Arquitectura, será un medio punto para el contexto, como universales.
de resistencia contra la dependencia de la Así, categorías como el barroco peruano
cual no ha podido desligarse, permitiendo y la modernidad apropiada irán moldeando
erigir sincrónicamente esencialismos exa- distintas y parciales denominaciones como
cerbados, dudas, pesimismo y alienaciones son lo peruano, lo nacional, la identidad o lo
“Nada garantiza que aquello que conside- tradicional que evidencian falta de claridad
ramos ‘propio’ sea necesariamente bueno y epistemológica, pero que manifiestan intuiti-
debamos mantenerlo a toda costa, sólo por el vamente la presencia del concepto.
hecho de ser propio” (Larraín, 2017, p. 132). Del primer momento, se evidencia la
El proceso establece cuatro momentos cons- necesidad de encontrar respuestas a la
tantemente superpuestos; el primero de ellos pregunta ¿quiénes somos los peruanos?,
revalorando los esencialismos neoindigenistas girando alrededor del primer centenario de
y neocolonialistas de las primeras tres décadas; independencia (1821) y la urgente recons-
un segundo momento entre los años cuarenta trucción nacional que incluya respuestas
y sesenta ceñida a una impostación positivista, y responsables de la derrota en la Guerra
una inocua modernización y una reticencia del Pacífico (1879-1884). Se impulsa una

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conciencia nacional mediante el indigenis- se conformaría una tercera corriente deno- 5. La denominación Neo-Inca
mo como modelo reivindicativo, afectivo y minada neoperuana, que intentaba conciliar en Arquitectura es imprecisa
social, encontrando desde la Arquitectura las anteriores propuestas, pero con similares al incluirse en las propuestas
acercamientos mediante la imitación de for- intereses alrededor de lo formal, epidérmico una serie de referencias a
mas heredables de un pasado pre-hispánico, y figurativo (Fotografías 1 y 2). culturas regionales prede-
denominándosele Neo-Inca5 “el progreso En este primer momento, los proyectos de cesoras; por lo cual sería
del Perú será ficticio, o por lo menos no será una revaloración del indígena o el fomento de más adecuado denominarla
peruano, mientras no constituya la obra y un proyecto liberal hispanista fueron neta- Neoprehispánica. Elio
no signifique el bienestar de la masa peruana mente esencialistas y reduccionistas, donde Martuccelli (2017) realiza
que en sus cuatro quintas partes es indígena una ideología excluía a la otra para lograr la misma observación
y campesina” (Mariátegui, 1928, p. 37). constituir un universo simbólico, fundado en denominándolo estilo
En ese mismo sentido, emergería la arqui- lo genuino de las tradiciones, cosmovisiones indigenista a similitud de
tectura neocolonial, como estilo antagónico y símbolos propios. La arquitectura estuvo los estilos evidenciados en
del neoprehispánico y versión progresista; lejana de fomentar una propuesta de reinter- la literatura y la pintura.
manteniendo acercamientos a la política pretación coherente, decantándose por lo imi-
hispanista y conservadora que, en el Arte tativo e interpretaciones irreflexivas. Muy a
y la Arquitectura, promovería la idea de pesar de que autores como Elio Martuccelli
una herencia colonial, el mestizaje y el arte (2017) o Pedro Belaunde (1994) afirmen que
Barroco. Paralelamente a estos estilos, que sí hubo una propuesta teórica; esta pareciese
se difundieran igualmente en Latinoamérica; imprecisa, cuando los arquitectos no tendrían

Fotografía 1
Palacio Municipal (1939-1944)
en estilo neocolonial. José
Álvarez Calderón y Emilio
Harth Terré.
Fuente: fotografía de archivo
personal del autor (2018).

Fotografía 2
Museo de Arqueología
(1940) en estilo neoperuano.
Héctor Velarde.
Fuente: fotografía de archivo
personal del autor (2018).

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reparos en utilizar cualquiera de los estilos acentúan un estilo arquitectónico peruano 6. Los positivistas en el siglo
mencionados o, que el neoprehispánico se desde una coincidencia de opuestos; resul- XIX preveían una visión
haya dejado de lado como estilo, a partir de tado de la expresión de una sociedad au- tecnócrata intentando emular
los requerimientos clientelistas que veían en téntica barroca y de la intuición personal. el progreso de los países
él, una cultura vapuleada e involucrada con Velarde pese a instalarse en el positivismo, desarrollados como salto
una raza inferior como la indígena6. no desestima enriquecerse con la filosofía hacia lo civilizado, desarrai-
Pese a la coyuntura, se rescata la atención espiritualista de la época, promoviendo lo gando el mundo indígena,
que pondría Héctor Velarde (1937) a la imaginario y lo creativo como condición de colonizándolo y enterrán-
sociedad peruana, a la cual señalaba como una estética y ética del barroco peruano en dolo en favor de un plagio
un mundo lleno de exuberancias, sincre- tanto sentido de plenitud. de aquellas sociedades de
tismos, contradicciones y propensa a la primer mundo. El desarro-
enajenación, la imitación y gestora de dudo- Los factores físicos y espirituales de llo y la exposición de una
sos gustos personales, que en su conjunto nuestro medio no tienen aún la fuerza identidad latinoamericana
conformarían el espíritu barroco peruano. suficiente para poder crear un estilo genera reacciones al positi-
Este concepto, Velarde lo acoplaría a la definido, original y en absoluta armo- vismo. José Martí, Enrique
arquitectura como un modelo de carácter nía con el medio, pero estos factores si Rodó y José Vasconcelos,
esencialista que, paradójicamente, se nutre tienen las características necesarias para entre otros, fomentarán
de la memoria colectiva, de los atributos del saber a lo que a nuestro medio conviene una nueva actitud denomi-
lugar, de la apropiación de otras culturas y y puede ser adecuado como estilo arqui- nada conciencia nacional.
de aquellos dudosos gustos personales que tectónico (Velarde, 1937).

Fotografía 3
Iglesia de Ancón (1943) en
estilo neocolonial, pero con
formas más abstractas
propias de la arquitectura
moderna. Enrique Seoane.
Fuente: fotografía recuperada
de [Link]
iglesia-de-san-pedro/

Figura 1
Modelo de vivienda típica.
Arquitectura moderna que
toma como particularidad las
costumbres de una sociedad
en el tránsito de lo rural a lo
urbano, reflejado en el patio
central, el clima desértico y los
usos familiares.
Fuente: Freire (2013).

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El segundo momento, devino en una mo- vertidos en los Seminarios de Arquitectura
dernidad lejana y utópica de un país frag- Latinoamericana, como replanteo en la
mentado y subdesarrollado, carente de las Arquitectura que, sin perder su carácter
condiciones industriales de las sociedades utilitario, propio de la arquitectura moder-
europeas a pesar del bienestar y desarrollo na, emplaza una autenticidad y fomenta la
económico que supuso la importación de apropiación desde lo ecléctico, el bagaje cul-
materias primas durante el período entre tural, el contexto y sus temporalidades. Lo
guerras (1933-1945). En ese escenario, se apropiado se resguarda en la razón y lo ob-
adopta la arquitectura moderna con vein- jetivo, para instalar sus categorías estéticas y
te años de retraso como reemplazo del éticas como conformantes de su dimensión
estilo neocolonial vigente, desestimando simbólica que permite la unidad.
las búsquedas particulares en favor de la
abstracción y la homogeneidad univer- Seamos eclécticos, usemos en su debida
salista a las cuales la sociedad peruana se forma, con igual empeño, y en el lugar y
vuelve renuente. No obstante, los aires de con la orientación que el estudio del clima
modernidad, resultado de imitar las formas nos lo indique, los modernos y los moder-
del international style –algunas obras de nizados elementos, y dejemos que surja
Enrique Seoane (Fotografía 3) y proyectos de allí, con la incontrastable belleza de la
como los de José L. Sert (Figura 1) desde lo verdad, una arquitectura nueva y propia.
intuitivo, la vivencialidad y lo deliberado– Que surja cual brote telúrico una moderna
encontrarían en el clima, la teluridad, las arquitectura (Miró Quesada, 1945, p. 76).
costumbres, el bagaje cultural y la mirada a
la arquitectura moderna brasileña; recursos El racionalismo y la insulsa abstracción no
para dotar a la arquitectura de particularida- terminarían de ser bien acogidos incluso
des que le otorgue un sentido de plenitud sin por la propia institucionalidad académica y
perder la racionalidad que le otorgaba actuar profesional, dando paso a elementos visua-
desde la autenticidad y la apropiación. les asociados a la referencialidad arqueo-
Durante este período, a pesar de la reticen- lógica, que continúa siendo el referente
cia señalada, Luis Miró Quesada7 desde su más importante de vínculo con lo peruano.
publicación Espacio en el tiempo (1945), fijaría Nuevamente, se tomarían prestadas formas
la manera en que la Arquitectura se establece y figuras pasatistas que fungirían de ma-
como apropiada. Miró Quesada propone una quillaje de la obra moderna como simbiosis
conciliación, en sentido ricoeuriano, de una ingenua de la memoria, lo heredable y lo
arquitectura reinterpretada, que sin dejar de genuino, obviándose todo lo aportado por
ser moderna acople elementos tradicionales, los discursos de Miró Quesada y Velarde.
motivando así un discurso construccionista Una simbiosis que, no obstante, resulta-
que apela a la memoria como rescate y a la ría una visión particular del mundo, en la
experiencia para desarrollar su imaginería. manera apropiada de fomentar la unidad
El discurso referirá a las tipologías arqui- entre lo moderno y lo tradicional, entre
tectónicas del pasado como encuentro con lo universal y particular, y que pudo ser
el espíritu de la época en sentido hegeliano, detectado intuitivamente por dos arquitec-
que no se torna esencialista, sino que se tos extranjeros como lo fueron el italiano
desarrolla como conocimiento y aporte Mario Bianco y el suizo Teodoro Cron.
a lo universal desde una transformación Ambos fomentarían una forma peculiar de
sensible y creativa. entender el espíritu barroco instalado desde
la racionalidad y la funcionalidad de lo
[Debe volverse, como en el tiempo de moderno, que incorpora motivos alojados
la Colonia, a vivir en patios…] balcón en la memoria colectiva, las experiencias y
de cajón, que se hace característico de la vivencias que, sin escapar de la referencia-
arquitectura limeña, y que encuentra su lidad arqueológica o histórica, permiten un
afiligranada belleza en una exacta adecua- acto de transformación y reinterpretación 7. Luis Miró Quesada sería
ción a su función, al material y al régimen sublime expresado en recorridos, visuales, el gestor e impulsor de la
social (Miró Quesada, 1945, p. 214). texturas, formas, espacios y proporciones “Agrupación Espacio” que
(Fotografías 4 y 5, en la página siguiente). se constituiría desde 1947
El discurso de la modernidad apropiada Los años sesenta promoverán el sueño de con reconocidos arquitec-
de Miró Quesada antecede los conceptos la Nación Latinoamericana y una im- tos, artistas e intelectuales
del Genius Locci de Christian Norberg- portante discusión sobre la autenticidad peruanos fomentando el giro
Schultz, los del Regionalismo Crítico en sociedades dependientes por parte de hacia la modernidad, el ra-
de Keneth Frampton y los conceptos Leopoldo Zea (1974) y Augusto Salazar cionalismo y el positivismo.

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Bondy (1971; 1968). La convergencia,
la negación al pasado, lo indígena, el ser
humano proyectivo y los plagios a la
cultura occidental, como cuestionamientos
irresolutos, solo quedarán en los ámbitos
académicos siendo poco abordados tanto
en las políticas de Estado como en la arqui-
tectura peruana. Sobre la dependencia y la
identidad, será importante la propuesta de
autores como Emilio Harth-Terré (1963) y
Antonio San Cristóbal (1999; 1992; 1988),
quienes defenderían la autenticidad y origi-
nalidad de la arquitectura y el arte barroco
andino como verdadero mestizaje cultu-
ral; manifestaciones que emergieron en lo
local desde lo utilitario, la experiencia, lo
pragmático, lo cognitivo y las cosmovisio-
nes, fomentándose un universo simbólico
gestado expresamente desde la realidad.

Mestizos eran no solo por mezcla de


sangre sino por razones del clima y del
lugar ambiental. […] La americanización 4
fue sentida en su alma como una nueva
corporeidad espiritual que, en el arte, aún
no fuese sino decorativo y suntuario, y
levemente restructurado al viejo hispano,
dio iguales muestra de conyugo de lo
occidental europeo con lo genuino ameri-
cano (Harth-Terré, 1963, s/p).

La postura contingente hacia una auten-


ticidad e identidad latinoamericana por
parte de Zea (1974), durante este período,
calaría en la arquitectura realizada en el
Perú a través del discurso de José García
Bryce (1962), quien negaría todo el esta-
blecimiento apriorístico de una arquitectura
peruana, promoviendo más bien, el esfuer-
zo por realizar una buena arquitectura.
García Bryce asume e impulsa el positivis-
mo en la Arquitectura a través de la razón,
la técnica y lo utilitario, descartando toda
insinuación o conformación de una cate-
goría identitaria alrededor de lo climático,
lo geográfico, lo histórico y lo cultu-
5
ral. De esta forma, la buena arquitectura
se conduce en el mismo sentido de la
modernidad apropiada de Miró Quesada
(1945) al priorizar la finalidad utilitaria, lo
universal y la honestidad como una nueva
perspectiva de la autenticidad. Fotografía 4 Fotografía 5
Facultad de Arquitectura de la Edificio de apartamentos en
¿Hay una arquitectura moderna peruana?, UNI (1951) de estilo moderno la calle Roma (1949) de estilo
la contestación podría ser: no interesa con elementos sutiles moderno con elementos
que haya o no una arquitectura peruana. evocativos de la arquitectura evocativos de la arquitectura
Lo que interesa es que hoy, en el Perú, nos prehispánica. Mario Bianco. republicana. Teodoro Cron.
empeñemos –y no solo los arquitectos– en Fuente: fotografía de archivo Fuente: fotografía de archivo
hacer y en que se haga buena arquitectura. personal del autor (2016). personal del autor (2016).

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Al ser buena, esta arquitectura se adecuará acelerada migración rural hacia la capital;
al sitio y a la época en forma espontánea y que darían paso a una recomposición nacio-
natural, sin necesidad de recurrir a un cri- nal con un retorno traumático a la estabili-
terio de peruanismo establecido a priori, dad social y económica desde mediados de
que fue el equívoco romántico (García los años noventa. El proceso migracional
Bryce, 1962, p. 201). marcaría la consolidación de una nueva
cultura fruto de las tradiciones provincianas
En este período se intensifican las migra- y la precaria modernidad capitalina a la que
ciones desde el campo hacia las periferias y se le denominó chicha9, que reformularía la 8. El Proyecto Experimental de
las zonas urbanas degradadas, la cuales son economía nacional y forjaría expresiones Vivienda (PREVI), planteaba
tomada de una manera informal e ilegal por artísticas de una demanda inusitada, dejando como concurso, la explora-
los nuevos ciudadanos. Esta incontrolable atrás complejos estéticos en el marcado re- ción de la racionalización, la
realidad, daría paso al Concurso de PREVI8 chazo de la urbe tradicional (Ludeña, 2013). modulación, el crecimiento
(1967-1978); un concurso internacional sobre La identidad cultural, se percibirá como un progresivo, la flexibilidad
vivienda popular autoconstruida, que a pesar modelo derrotista, agraviado y con profun- y la función. Apunta a una
de los grandes aportes que referían precisa- das fracturas sociales. Un desalentador pano- vivienda de baja altura y alta
mente a la pertenencia y el reconocimiento de rama que evidenciará un cambio de rumbo al densidad, capaz de alojar de
la vivienda como elemento simbólico y como ingreso del nuevo siglo con la conformación, cuatro a seis personas en una
guardián de la memoria colectiva, no fue entre otros, de una identidad desde lo chicha primera etapa, y de ocho a
continuada como propuesta teórica para el y el resurgir de los regionalismos. diez personas en una segunda
tema de la identidad cultural. La racionalidad La Arquitectura en el acercamiento al tema dentro de un plan general
como elemento integrador, las costumbres identitario, se nutrirá de los Seminarios de de barrio. Se presentaron
como significados revelados y relevantes, la Arquitectura Latinoamericana acuñando 28 propuestas peruanas y
marginalidad, la vivienda tugurizada, el creci- términos como el de modernidad se invitaron a participar a
miento familiar, la transformación del espacio apropiada, modernidad auténtica, 13 oficinas extranjeras desta-
interior, el espacio urbano, el territorio y los espíritu del lugar y la época, entre otros, cando entre ellas las presen-
patrones de asentamiento como dimensiones que le permiten acoger el regionalis- tadas por: Fumihiko Maki,
simbólicas; quedaron desestimados como mo, el contextualismo y el historicis- Aldo Van Eyck, Christopher
preocupación política y arquitectónica. mo. Sin embargo, desde una perspectiva Alexander y James Stirling.
En este tercer momento, la identidad será singular; Augusto Ortiz de Zevallos (1990; Extraído de [Link]
manipulada por la dictadura para generar 1981; 1980) y Miguel Cruchaga (2013; 1993) [Link]/autores/previ/
un discurso distendido de nacionalis- revaloran la creatividad, los afectos y lo 9. Sobre el término Chicha
mos, revaloraciones étnicas y culturales, intuitivo, como modos subjetivos de evocar se señala: “en el Perú se
antioligarquismos y recobros territoriales. una cultura local para dotarla de significa- hace recurrente en los años
Discursos que calan en los pueblos rurales dos expuestos en la obra y que deben ser ochenta para designar la
y los suburbios, que se han sentido margi- vivenciados e interpretados por la sociedad. fusión musical realizada por
nados y con resentimientos hacia las clases El universo simbólico se manifiesta en una la población migrante en
élites y políticas, que verán en las referen- reinterpretación del espíritu barroco y en Lima entre el huayno del
cias prehispánicas los fundamentalismos de una deliberalidad en el actuar proyectual, ande, el rock de la capital y
una vacua promesa militar. La arquitectura que no se torna solipsista en tanto se expre- la cumbia colombiana escu-
se rinde al servilismo durante dos décadas se desde la apropiación y lo autenticidad. chada en la costa norte que
(1962-1980) al ser el gobierno militar su Ambos autores criticarán a la moder- en sus inicios seria resistida
principal cliente, quien determina las mane- nidad abstracta y a la contingencia de la y marginada por parte de la
ras en que se debe realizar un estilo peruano. buena arquitectura, extraerán ideas del dis- sociedad limeña. […] Como
La imagen de fortaleza y masculinidad curso de Velarde y Miró Quesada, difundirán término fue autodenominado
expresado con el estilo brutalista, las ideas de las obras de Cron, Bianco y Seoane, así como por Los Shapis referenciando
nacionalidad en la expresión de formas pre- los de la arquitectura moderna mexicana y un brebaje ancestral que
hispánicas masivas, trapezoidales, piramidales brasileña; encontrando en todo ello, la per- permita diferenciarse de la
y aterrazadas; encubren los fundamentalis- tinencia de establecer una identidad cultural cumbia colombiana. En la
mos, llenándolo de signos, símbolos y signi- desde la arquitectura, pese a los riesgos que década de los noventa, lo
ficados esencialistas, creando una memoria conlleva el uso de la deliberalidad devenida chicha superó la designa-
colectiva forzada e impuesta que determinaría en esnobismo y falsos localismos. ción musical (ya difundida
la forma de actuar y expresar autenticidad. por Latinoamérica) para
Finalmente, un cuarto momento, con una Lo deliberado sería llevar un friso de representar las costumbres
instaurada posmodernidad y la vuelta a la una época y traerlo a un proyecto ahora; artísticas y culturales de los
democracia desde 1980, no serían motivos pero si al contrario de eso, lo que hago es propios migrantes, amplián-
suficientes para eludir una grave crisis como hacer real un sueño con un instante de mi dose a la vida cotidiana, la
consecuencia del accionar violento de grupos infancia que fui feliz en un entorno dado informalidad y el mal gusto”
terroristas, la hiperinflación económica y la y lo cuento con esa exageración de la que (Castañeda Silva, 2020, p. 7).

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hablábamos, eso es hacer una arquitectura de la Capilla de la Reconciliación de Oscar
con identidad. No identidad deliberada, Borassino (Fotografía 6) y el Banco Agrario
sino identidad mágica, creativa y por del Cusco de Cooper, Graña y Nicolini; y en
supuesto espontánea (Cruchaga, conversa- la incorporación de elementos arqueológicos,
ción personal el 26 de setiembre de 2013). históricos y vernaculares en la casa Ghezy
de Juvenal Baracco, el Hotel La Posada
La arquitectura desde la teoría, aun es reti- del Puente de Álvaro Pastor, el Museo de
cente a explicar e incorporar la arquitectura Túcume de Jorge Cosmópolis, el Museo
de las periferias y suburbios, pese a mostrar Tumbas Reales de Celso Prado (Fotografía 7,
categorías identitarias propias, que se empe- en la página siguiente), el Multifamiliar Ayax
zarán a descifrar desde los discursos de Jorge Hispánica de Emilio Soyer (Fotografía 8,
Burga (Alvariño y Burga, 2001; Burga, 1993; en la página siguiente) y extrañamente, en
1992; 1988) y Juan Tokeshi (1999). La obra, una autoproclamada forma de peruanidad en
aun se explica desde una arquitectura oficial el Conjunto Habitacional Chabuca Granda
que percibe la identidad cultural desde el (1983) de García Bryce (Fotografía 9, en la
contextualismo, permitiendo acercamien- página siguiente), lejana de su postura contin-
tos a la memoria colectiva, el respeto por la gente mostrada hasta este período “era hacer
historia y el vernacularismo, produciendo una arquitectura en la que se recogieran al-
así, heterogéneas maneras de interpretación gunos de los aspectos tipológicos de la Lima
de la carga cultural a manera de experiencia antigua […] hay una deliberada asunción de
y vivencia, logrando ese encuentro entre formas y de un espíritu que debe buscar una
lo atemporal y su vigencia contemporánea. continuidad con el entorno urbano” (García
Esto se verá reflejado en las austeras obras Bryce citado en Doblado, 1990, p. 94).

Fotografía 6
Capilla de la Reconciliación
(1992), mimética arquitectura
contextual. Oscar Borasino.
Fuente: fotografía de archivo
personal del autor (2018).

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7 8

Fotografía 7
Museo Tumbas Reales del
Señor de Sipán (1996),
arquitectura con expresiones
arqueológicas. Celso Prado.
Fuente: © Bernard Gagnon
(2014), Wikimedia Commons,
CC-BY-SA 3.0.

Fotografía 8
Edificio Multifamiliar
Ajax-Hispánica (1983),
arquitectura con elementos
evocativos prehispánicos.
Emilio Soyer.
Fuente: fotografía de archivo
personal del autor (2020).

Fotografía 9
Conjunto Habitacional Chabuca
Granda (1983), arquitectura
figurativa de la época
republicana. José García Bryce.
Fuente: fotografía de archivo
9 personal del autor (2016).

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Conclusiones figurativos, permiten encontrar el equilibrio
en la búsqueda intuitiva de la unidad, que se
Es posible constatar desde la arquitectura expresa desde la deferencia a lo contextual
peruana, que el tema de la identidad cultu- y la memoria colectiva, permitiendo así,
ral se erige como el eje central del discurso la construcción de un universo simbólico en
y la obra durante el siglo XX. Un proceso esta anhelada coincidencia de opuestos.
por entender y determinar lo propio desde En este sentido, la propuesta alrededor del
la perspectiva de una sociedad dependiente espíritu barroco peruano es la que mejor
que bascula entre momentos tensos de vita- interpreta la unidad, aun con cierta preva-
lidad con los de contingencia y confusión. lencia del ingrediente local, lo cual resulta
Pese a ello, es factible encontrar derroteros apropiado y auténtico en una sociedad que
que permiten instituir el concepto identita- ha encarnado la cultura, la geografía y las
rio desde la perspectiva del universo simbó- tradiciones como su universo simbólico.
lico como unidad, en tanto incorporación Este carácter no desestima la racionalidad,
de lo auténtico y lo apropiado. el pragmatismo y la utopía que, paradóji-
En este contexto, tanto el primer momento camente, son factores iniciales y constitu-
alrededor de los neocolonialismos y los yentes de las dimensiones simbólicas de la
neoprehispanismos, y el tercer momento cultura y la arquitectura peruana.
alrededor de la etapa dictatorial, se mues- Tanto los discursos de Velarde, Ortiz
tran como espacios llenos de vitalidad, de Zevallos, San Cristóbal y Cruchaga,
pero que fueron expresión de esencialismos así como las obras del segundo y cuarto
y reduccionismos que, en atención a lo período, que giran alrededor del espíritu
afectivo, devinieron en objetos figurati- barroco peruano y la modernidad apropiada,
vos fruto de procesos poco cavilados que detectan este proceso natural de la arqui-
interpretaban lo auténtico en tanto genuino tectura peruana permitiendo que desde la
y heredable y lo apropiado como exacerba- inventiva, el intelecto, la experiencia y los
ción del idealismo y lo propio. recursos que provee el contexto; se resuel-
La poca capacidad interpretativa del período van necesidades específicas de una sociedad
distante del imaginario, lo creativo y el como realidad misma, determinando en ese
diálogo, explica el discurso contingente de quehacer de la experiencia, la vivencia y la
García Bryce como reticencia a lo produci- venturosa apropiación, transformar el hecho
do, estableciendo la necesidad de devolverle en un acontecimiento, reafirmándose y enri-
a la Arquitectura un actuar bajo la auten- queciéndose así, el universo simbólico.
ticidad exclusiva de la disciplina en tanto Finalmente actuar desde la unidad que
objeto racional y utilitario. Su ideología acontece desde el universo simbólico,
expresa igualmente un cuestionamiento a permite descubrir y redescubrir el rol
la inocua modernidad instalada, por lo que espiritual y utilitario de la Arquitectura,
se entiende su atención a las circunstancias accediendo al sentido de plenitud de las
contextuales y su extraño viraje hacia la sociedades como trasformación y rein-
deliberalidad en su obra y discurso pos- vención de sus dimensiones simbólicas en
terior (Doblado, 1990). De igual manera, tanto manifestación apropiada y auténtica.
la modernidad apropiada de Miró Quesada Una propuesta de identidad cultural que sea
(1945) y las obras de Seoane, Bianco y acorde para su contexto espaciotemporal y
Cron, como cuestionamiento a la moderni- vigente para ser interpretada por todas las
dad, aun con la incorporación de elementos culturas de todos los espacios y tiempos

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