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La Sucesión Dinástica en Aragón

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Comenzaremos el comentario situándonos en espacio y tiempo, dónde el rey “El

Batallador” cuando murió en 1.134, no tenía ningún descendiente y lo que hizo fue dar su
reino a las órdenes de la milicia.
A los nobles que habitaban en su corte no les agradó mucho esta decisión, y lo que
intentaron hacer fue investigar alguna alternativa que les pudiera ser más provechosa. Así,
en la parte occidental del reino de Pamplona que desapareció, sacaron tajada y se
separaron de Aragón. Eligieron como su rey a Sancho Ramírez apodado como “El
Restaurador”.

Otros, pensaron que sería bueno proclamar como rey a Ramiro, que era un
hermano de Alfonso I, y lo sacaron del monasterio en el que habitaba. Tras pasar algunos
años, Ramiro II al que llamaban “El Monje”, quiso que su sucesión dinástica perdurara y
pactó el matrimonio de su hija con el conde de Barcelona.

Por otro lado, Alfonso VII que era rey de Castilla cree que es mejor poner distancia
entre el antiguo reino de Pamplona y Al-Andalus. Lo que hace para conseguirlo es que
toma la ciudad de Zaragoza en el año 1.118. Vemos como por una parte está Alfonso VII,
que controlaba la mayor parte del occidente de la península. Y por la otra parte tenemos a
Ramiro, que fue elegido para que gobernara el reino de Aragón. Existía cierta desconfianza
por parte de los nobles en este nuevo rey, ya que había perdido algunos territorios que
habían sido conquistados antes a los musulmanes y hasta le habían cambiado el nombre de
rey “Batallador” a rey “Monje”….

Ramiro era totalmente consciente de la desconfianza que generaba en sus nobles.


En el año 1.137 el Conde de Barcelona y el rey de Aragón, llegan al acuerdo como hemos
comentado anteriormente del matrimonio del conde con Petronila. El conde tenía
influencia tanto en Barcelona como en varios condados del nordeste de la Península
Ibérica.

Después de llegar al acuerdo, el Rey Ramiro se quitó de la corte y desde ese


momento, el Conde de Barcelona era el que gobernaba en sus condados y en el reino de
Aragón.
Debemos fijarnos en este momento en lo que fue firmado en el texto en Barbastro. Se
aprecia cosas que quizá pueden ser contradictorias, como que el rey quería a toda costa que
el reino fuera suyo y después para sus herederos. También dice que se reserva la dignidad
de rey. Por otra parte, podemos observar como el conde de Barcelona es el gestor del Rey, y
es un salvoconducto para el reino hasta que la hija del Rey sea mayor de edad. El Rey
confió plenamente en el Conde para organizar, dirigir y conservar el reino.

Este pacto era comúnmente usado en casos en los que el patrimonio de la mujer era
superior al del marido. En caso de que la mujer falleciera, el marido tendría el usufructo de
las propiedades. Si el marido se volvía a casar de nuevo, solo heredarían los hijos que
fueran de la primera mujer. Se hacía toda esta trama para que las propiedades no
terminasen en posesión de otras familias. Se llamaba comúnmente “casamiento en casa”.

Como Ramiro II cedió al Conde de Barcelona toda su administración, pero se quedó


el título de Rey, podría parecer que los asuntos de corte los tiene que llevar un varón, una
figura masculina, pero el pacto de “casamiento en casa” no se usó en el derecho aragonés
hasta el siglo XIV. Pero Ramiro, no lo hizo con esa intención ya que cedió sus dominios
independientemente de que su hija y el Conde de Barcelona tuvieran herederos. Si no
hubieran tenido herederos, hubiera pasado al linaje de los condes de Barcelona el reino de
Aragón.

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