RIESGOS GEOLÓGICOS DE TALUDES Y LADERAS INESTABLES
JUAN JOSÉ PÉREZ SANTOS
MÓDULO 1
RIESGOS GEOLÓGICOS DE
TALUDES Y LADERAS INESTABLES
MÓDULO 1. CONCEPTOS DE PELIGROSIDAD,
SUSCEPTIBILIDAD, VULNERABILIDAD Y RIESGO
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RIESGOS GEOLÓGICOS DE TALUDES Y LADERAS INESTABLES
JUAN JOSÉ PÉREZ SANTOS
MÓDULO 1
Índice
Introducción
1. Conceptos de peligrosidad, susceptibilidad, vulnerabilidad y riesgo
1.1. Los riesgos geológicos
1.2. Peligrosidad (susceptibilidad), vulnerabilidad y riesgo
1.2.1. Estimación de la peligrosidad (P). (Susceptibilidad)
1.2.2. Estimación de la vulnerabilidad (V)
1.2.3. Estimación del riesgo (R)
1.3. Susceptibilidad de movimientos de ladera
1.3.1. Planteamiento
1.3.2. Peligrosidad y susceptibilidad
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INTRODUCCIÓN
Los procesos geodinámicos externos que afectan a la superficie terrestre, dan lugar a movimientos del terreno de
diferente génesis, tamaño y velocidad. Los más frecuentes y conocidos son los movimientos de ladera, que
engloban en general los procesos gravitatorios que tienen lugar en las laderas naturales y/o los taludes artificiales
tanto en materiales tipo suelo, como en macizos rocosos y/o terrenos tipo mixto.
La fuerza de la gravedad y el debilitamiento progresivo de los materiales geológicos, principalmente debido a su
exposición aérea (meteorización), junto con la acción de otros fenómenos naturales y ambientales (sismicidad,
etc.), hacen que los movimientos del terreno sean un proceso bastante habitual en el medio geológico.
Estos procesos generan normalmente riesgos geológicos, ya que pueden causar pérdidas económicas y sociales al
afectar a las actividades humanas comunes, así como a sus elementos de infraestructura principales (edificios, obras
lineales, etc.).
Para evitar estos procesos y sus efectos hay que investigar profundamente los movimientos de ladera para conocer
sus características, mecanismos de inestabilidad, así como los factores y causas que los controlan. Para llevar a
cabo esta investigación, es necesario conocer las características y las propiedades geológicas, geotécnicas e
hidrogeológicas de los materiales tipo suelo y roca involucrados en el proceso, así como su comportamiento
mecánico, los factores que los condicionan y que desencadenan tales movimientos. Los estudios de los procesos de
inestabilidad suelen estar englobados en algunas de las siguientes aplicaciones:
Investigación de procesos particulares para el diseño de medias correctoras de estabilización, para reducir o
mitigar los daños causados por los procesos de inestabilidad.
Análisis de los factores que controlan y desencadenan procesos en determinados lugares de estudio, con el
fin de evitar posibles movimientos.
Realización de cartografías de zonas inestables o potencialmente inestables, por lo que las áreas de peligro
se pueden delimitar y las medidas preventivas se pueden aplicar, dentro del ámbito de la ordenación
urbana.
La prevención de los riesgos causados por deslizamientos del terreno, es más eficaz cuando se producen estos
procesos en una escala geotécnica, es decir, con unas dimensiones que permiten controlar los procesos. Los grandes
movimientos de masas a la escala geológica son generalmente imposibles de controlar, y las únicas medidas
posibles son la prevención y la restricción de uso del territorio.
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1. CONCEPTOS DE PELIGROSIDAD, SUSCEPTIBILIDAD,
VULNERABILIDAD Y RIESGO
1.1. Los riesgos geológicos
Riesgos geológicos son procesos naturales que puedan constituir actos perjudiciales para la actividad humana. Los
procesos geodinámicos terrestres los generan y pueden producir determinados peligros. Estos procesos tienen
diferentes características, magnitud, frecuencia, alcance y velocidad y pueden convertirse en riesgos geológicos si
afectan a zonas pobladas o actividades humanas, tanto directa o como indirectamente (Tabla 1.1).
Tipos de procesos Riesgos geológicos causados
Lluvias torrenciales y precipitaciones intensas
Inundaciones y avenidas
Procesos de arroyada y torrenteras
Procesos meteorológicos
Huracanes
Tornados
Desertificación
Deslizamientos y desprendimientos
Hundimientos y subsidencias
Procesos geodinámicos externos
Erosión
Expansividad y colapsabilidad de suelos
Vulcanismo
Procesos geodinámicos internos Diapirismo
Sismicidad
Tabla 1.1. Procesos geológicos generalizados que pueden causar riesgos para la actividad humana.
Los riesgos geológicos se pueden clasificar según su origen en los derivados de procesos geodinámicos internos,
tales como terremotos o actividad volcánica y los derivados de procesos geodinámicos externos, tales como
deslizamientos y desprendimientos, hundimientos etc. Cada tipo de riesgo se caracteriza por su ubicación,
intensidad y frecuencia.
Hay diferentes tipos de fenómenos naturales como la erosión, las sacudidas sísmicas, las erupciones volcánicas y
las fuertes lluvias que pueden causar movimientos de ladera (desprendimientos de rocas, suelos y flujos de tierras
en pendientes etc.). Estos movimientos del terreno reflejan la naturaleza dinámica del entorno geológico y la
evolución natural de la morfología del terreno. Pero estos procesos también pueden ser causados, inducidos o
provocados por la interferencia humana que modifica las condiciones naturales de equilibrio un área determinada.
Algunos procesos geodinámicos, como un gran deslizamiento de tierra, un potente terremoto, o una erupción
volcánica, son eventos potencialmente muy peligrosos que pueden causar grandes pérdidas de vidas humanas,
lesiones, daños materiales, interrupción social y económica o degradación ambiental.
Los desastres naturales, como las grandes inundaciones, los ciclones y huracanes, afectaron a más de 800 millones
de personas en todo el mundo y de sus consecuencias perdieron la vida unas 3 millones de personas entre el año
1.980 a 2.000. Según el Banco Mundial, los desastres naturales causaron pérdidas económicas de más de 40 mil
millones de dólares entre 1990 y 1996 (Murck et al., 1996). Recientemente, se ha estimado que los peligros
naturales cuestan a la economía mundial más de 50 millones de dólares al año (Bell, 2003).
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Desde 1975 hasta la actualidad el número de desastres naturales reportados en el mundo se ha multiplicado por
diez. En los últimos años las pérdidas económicas y el número de personas fallecidas por desastres naturales ha
aumentado de forma espectacular; por ejemplo en 2005 reportaron pérdidas de más de 400 mil millones de dólares,
y en 2008 casi 280 millones de dólares (EIRD, 2009).
Los problemas que surgen de la interacción entre las actividades humanas y el medio geológico, necesitan de
acciones adecuadas para equilibrar las condiciones naturales y el uso y ocupación del terreno. El estudio de los
métodos geológicos de prevención y mitigación de riesgos geológicos resultan esenciales para una adecuada
planificación territorial. Estas acciones deben tener como punto de partida la comprensión de los procesos
geodinámicos que cusan los desastres naturales y el segundo lugar el conocimiento del comportamiento geo-
mecánico del terreno, donde afectan los procesos.
Los daños asociados a un determinado proceso geológico dependen de:
La velocidad, la magnitud y el alcance del proceso geológico. Los procesos pueden ser violentos y
catastróficos (terremoto, repentino deslizamiento de tierra a gran escala, el colapso) o lento (flujos y otros
movimientos de pendiente, hundimientos, etc.).
La posibilidad de prevención o la predicción y el tiempo de reacción respecto a algunos procesos, como
terremotos o inundaciones, no se pueden prevenir con demasiada antelación, por lo que el tiempo de
respuesta para las alertas suele ser muy escaso. .
La posibilidad de actuar sobre un determinado proceso de riesgo geológico y su control, con el fin de
proteger los elementos expuestos a sus efectos.
Los efectos de los movimientos del terreno pueden ser directos o indirectos, a corto, largo plazo o permanentes.
Algunos procesos tectónicos o isostáticos se desarrollan en una escala de tiempo geológico, lo que significa que sus
efectos no pueden ser considerados en una escala humana.
Sólo determinados procesos, cuando se producen a una escala “geotécnica”, pueden ser controlables por la acción
humana, como desprendimientos de tierra o roca, los procesos erosivos, hundimientos e inundaciones. Otros
procesos, como los terremotos, los tsunamis, erupciones volcánicas y deslizamientos o avalanchas de grandes
dimensiones en las zonas montañosas de gran escala, están por el momento fuera del alcance del control humano.
1.2. Peligrosidad (susceptibilidad), vulnerabilidad y riesgo
Para evitar o reducir los riesgos geológicos y considerar su influencia en la ordenación, planificación y ocupación
territorial, hay que poder evaluar la peligrosidad y el riesgo geológico.
En los estudios de riesgo geológico se utiliza una terminología específica para definir los tres conceptos básicos que
intervienen en la evaluación: peligrosidad, vulnerabilidad y riesgo.
1.2.1 Estimación de la peligrosidad (P). (Susceptibilidad)
La peligrosidad se define como la probabilidad de ocurrencia de un proceso geológico potencialmente dañino, con
un nivel específico de intensidad o gravedad durante un tiempo determinado dentro de un área específica (Varnes,
1984). Para la evaluación de la peligrosidad es necesario conocer:
Dónde y cuándo han ocurrido los procesos en el momento actual o épocas anteriores.
La intensidad y magnitud de los procesos ocurridos.
Las áreas donde pueden ocurrir futuros procesos.
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Su frecuencia de ocurrencia. Periodo de retorno.
El último punto para evaluar la peligrosidad, tan sólo puede estimarse si se conocen las pautas temporales del
proceso (por ejemplo, el período de retorno de terremotos o inundaciones, a partir de series de datos de series
históricas y/o instrumentales), o de los factores desencadenantes (por ejemplo, el período de retorno de las lluvias
que provoca deslizamientos del terreno en un área determinada).
La peligrosidad puede ser definida como la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno de intensidad específica
dentro de un período determinado, pero también se puede expresar utilizando el período de retorno T (años que
transcurre entre dos eventos o procesos de similares características), que es la inversa de la probabilidad anual de
excedencia, P (a):
T = 1 / P (a)
La probabilidad p de que un valor de intensidad específica (por ejemplo, un valor de aceleración en el caso de los
terremotos) que corresponde a un período medio de retorno T (años) se superará durante un período específico de
tiempo t se expresa como:
p = 1 - (1 - 1 / T)t
El tiempo t (años) puede ser la vida de servicio de una presa o edificio, es decir, el tiempo de exposición esperada o
la vida útil de la estructura.
Debido a la dificultad de aplicar el concepto de peligrosidad a los movimientos de ladera (en términos pro-
babilísticos), normalmente para estos se aplica en concepto de susceptibilidad definido como la posibilidad de que
una zona quede afectada por un determinado proceso, expresada en términos cualitativos y relativos, que se
analizará más adelante en el capítulo 1.3.
1.2.2 Estimación de la vulnerabilidad (V).
La vulnerabilidad se define como el grado de los daños o pérdidas potenciales en un elemento o conjunto de
elementos como consecuencia de la ocurrencia de un fenómeno geológico de intensidad determinada. Depende por
tanto de las características del elemento considerado (no en su valor económico) y de la intensidad del fenómeno;
Por lo general, se evalúa en una escala de 0 (sin daño) a 4 (pérdida total o destrucción del elemento) y de 0 a 100%
de daño.
Este parámetro se define generalmente a través de funciones de vulnerabilidad (figura 1.1), que se pueden
establecer a partir de los daños o pérdidas que los procesos han causado en el pasado y/o del daño potencial
hipotético que estos fenómenos podrían causar o van a causar.
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Figura 1 1. Ejemplos de funciones de vulnerabilidad. Un grupo de elementos puede tener mayor vulnerabilidad frente a
fenómenos de mayor o menos intensidad. (Ingeniería Geológica. González de Vallejo et al. 2002).
En ambos casos, las medidas actuales para reducir o mitigar el daño potencial tienen que ser tenidas en cuenta, ya
que reducen la vulnerabilidad de los elementos expuestos.
La vulnerabilidad de tipo social depende de la densidad de población, el estado de los edificios y estructuras, la
efectividad de los sistemas de alerta, planes de emergencia y/o evacuación. Los países subdesarrollados, son
particularmente vulnerables ante la consecución de un procesos geológico debido a las deficiencias en sus
construcciones, alta densidad de población en las zonas urbanas, etc. Esto puede ser evaluado en términos del
porcentaje de población afectada por un proceso específico etc.
Los elementos expuestos, o elementos en riesgo, pueden ser personas, bienes, propiedades, infraestructura,
servicios, actividades económicas, recursos de la tierra, cualidades ambientales, etc. Estos pueden sufrir las
consecuencias directas o indirectas de un proceso geológico en un área específica, el coste o valor de estos
elementos se pueden expresar utilizando diferentes criterios: como coste de la construcción de edificios o
estructuras, el coste de la reparación del daño causado, el valor asegurado, etc. Los costes derivados de la
interrupción de las vías de comunicación, de las actividades económicas, servicios, etc., también pueden ser
evaluados para determinar la vulnerabilidad.
1.2.3 Estimación del riesgo (R).
El término “riesgo geológico” se refiere a cualquier proceso más o menos violento o catastrófico de origen
geológico que puede afectar a las personas o a sus bienes.
El concepto de riesgo incluye consideraciones socio-económicas y se define como las pérdidas potenciales debido a
un fenómeno natural específico (vidas humanas, pérdidas económicas directas e indirectas, daños a edificios o
estructuras, etc.).
La evaluación de riesgo geológico es una tarea compleja, y también lo es la evaluación de los términos que lo
definen. El riesgo se evalúa partiendo de los peligros que corresponde a un determinado proceso (causa) y los
efectos de esta sobre los elementos expuestos al peligro (consecuencias). Estos efectos sobre los elementos
expuestos (edificios, infraestructuras, personas, etc.) se pueden expresar por diferentes parámetros: la vulnera-
bilidad, pérdidas, costes, exposición, etc. El riesgo y el peligro se refiere a un período de tiempo determinado, y
pueden ser evaluados en ya sea en términos deterministas o probabilísticas.
El riesgo puede calcularse a partir de la expresión:
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R=H∙V∙C
Donde H es el peligro del proceso en cuestión, V es la vulnerabilidad de los elementos expuestos al proceso
(elementos en riesgo) y C es el coste o valor de estos elementos. El riesgo se expresa en las pérdidas (humanos o
económicas); en la expresión anterior, estas “unidades” corresponden a C, mientras que H es una probabilidad y un
parámetro adimensional V, como se ha explicado anteriormente. El valor de C se puede expresar, ya sea en
términos deterministas o probabilísticas; si es este último, el riesgo también se obtendrá en términos de
probabilidad.
Si alguno de los factores es cero, el riesgo será cero; esto significa que en una zona de alta peligrosidad, el riesgo
será cero si no hay elementos expuestos, o si la vulnerabilidad de estos es nula. Los habitantes de una población
pueden aumentar el riesgo mediante la ocupación de zonas peligrosas, que afecta a la intensidad de los procesos o
que pueden desencadenar los mismos por causas antrópicas, así como por la construcción de edificios o estructuras
vulnerables. El riesgo puede reducirse mediante la reducción del peligro (actuando sobre los factores de control del
proceso en que esto sea posible) o la vulnerabilidad (actuando sobre los elementos expuestos al riesgo).
De acuerdo con Smith (2001) riesgo se puede definir como la probabilidad de que un peligro se producirá y causa
pérdidas, y se evalúa a partir de la expresión:
R = P ∙ Le
Donde P es la probabilidad de ocurrencia del proceso, o peligro, y Le las pérdidas esperadas.
De acuerdo con otros autores (Varnes, 1984) el producto H × V se conoce como riesgo específico y se define como
el nivel de pérdidas esperadas durante un período de tiempo determinado como resultado de la ocurrencia de un
proceso geológico específico, expresado en términos de probabilidad.
Según las definiciones de la UNESCO, el riesgo se puede evaluar como sigue:
R=H∙V∙E
Donde E es la exposición de los elementos en riesgo. Debido a la dificultad de cuantificar la variable E y
considerando que para algunos autores exposición se incluye en la vulnerabilidad (un elemento que no es
vulnerable si no está expuesto al riesgo), las expresiones anteriores son más apropiadas, cuando el costo de
cualquiera de los elementos expuestos, C, o las pérdidas esperadas, Le, se consideran directamente para una
ocurrencia específica.
1.3 Susceptibilidad de movimientos de ladera
1.3.1 Planteamiento
Dentro de los peligros naturales ligados a la geodinámica externa o dinámica terrestre superficial, los movimientos
del terreno constituyen el peligro más importante a nivel mundial tras las inundaciones. Se trata de procesos
dinámicos complejos de carácter gravitacional que afectan a los materiales más superficiales de la corteza terrestre.
Su origen general son procesos de reajuste en las condiciones de estabilidad de las laderas, que se manifiestan
como movimientos gravitacionales de masas, constituidas por distintos tipos de materiales (rocas, suelos, rellenos
artificiales y combinaciones de todos ellos), generalmente a favor de superficies de rotura.
Los procesos son muy diferentes entre sí y en ellos confluyen un gran número de factores condicionantes y
desencadenantes, tipologías y mecanismos de rotura; todo ello, dificulta notablemente la predicción y el
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planteamiento de medidas preventivas y correctoras.
La estabilidad de las laderas está condicionada por diversos factores capaces de modificar las fuerzas internas y
externas que actúan sobre el terreno. Los factores que influyen en las condiciones de equilibrio son:
Factores condicionantes (o “pasivos”): son intrínsecos a los materiales naturales, tales como factores
geométricos o morfológicos, geológicos, hidrogeológicos, estructurales, etc. En los suelos, la litología y las
condiciones hidrogeológicas determinan las propiedades resistentes y el comportamiento del terreno. En el
caso de macizos rocosos competentes los principales factores condicionantes son la estructura geológica
(orientación y frecuencia de las superficies de discontinuidad), el grado de fracturación y la meteorización.
Estos factores se suelen expresar en forma de mapas.
Factores desencadenantes (o “activos”): son factores externos que actúan sobre el terreno (suelos o macizos
rocosos) modificando sus características y propiedades y las condiciones de equilibrio. Como consecuencia
provocan o desencadenan las inestabilidades en cuanto se conjugan una serie de condiciones. Son
responsables, por lo general, de la magnitud y velocidad de los movimientos.
En los capítulos 3 y 4 se muestran tablas de factores desencadenantes tanto para materiales tipo suelo como para los
macizos rocosos.
Dentro de los factores condicionantes, las propiedades geomecánicas de los materiales, que están directamente
relacionadas con la litología, junto con el factor de la pendiente, van a jugar un papel definitivo en la estabilidad de
las laderas. Las condiciones excepcionales de precipitaciones son otro de los factores desencadenantes más
importantes. Por último otro factor desencadenante a destacar son los cambios en la geometría de las laderas, que
modifican el estado tensional de la mismas, como consecuencia de la dinámica litoral, fluvial o de acciones
antrópicas (construcción de carreteras, ferrocarriles, edificios, etc.).
1.3.2 Peligrosidad y susceptibilidad
La peligrosidad (hazard) como se ha definido anteriormente, implica la predicción espacial y temporal de los
peligros expresada en términos probabilísticos. Llevar a cabo esta evaluación es una tarea muy difícil y costosa en
el caso de los movimientos de ladera, ya que para ello se hace necesaria la evaluación temporal de gran cantidad de
sucesos ocurridos y de los factores, tanto condicionantes como desencadenantes, que los caracterizaron. Es preciso,
así mismo, conocer aspectos como el volumen, la velocidad y el alcance de la masa movida. Ante esta dificultad
normalmente se opta por determinar un paso intermedio, como es el análisis de la susceptibilidad.
[Link] Análisis de la susceptibilidad de movimientos de ladera
Este concepto se ha definido como la posibilidad de que una zona quede afectada por un determinado proceso,
expresada en términos cualitativos y relativos (González de Vallejo, 1999). En el caso de los movimientos de
ladera, ha sido tradicionalmente vinculada a los factores que controlan o condicionan la ocurrencia de los procesos,
que pueden ser intrínsecos a los propios materiales afectados o externos a ellos. Además, también se refiere a los
factores desencadenantes o detonantes, que son los procesos o fenómenos coyunturales que activan o aceleran el
fenómeno considerado, como la precipitación, la sismicidad y el uso del terreno.
Tener presente este hecho es fundamental a la hora de determinar el peligro, pues en una zona aparentemente
estable existen elementos que pueden cambiar las condiciones naturales en un momento determinado. Los
detonantes son elementos dentro del sistema, sin embargo, por su característica de elementos coyunturales, muchas
veces se confunden con elementos exteriores.
El análisis de susceptibilidad de una zona, representa el establecimiento de una relación entre los movimientos
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observables (fruto de la acción de los factores condicionantes y desencadenantes a lo largo de un horizonte
temporal) y un conjunto de “factores cartográficos”, en principio fácilmente obtenibles, como la pendiente,
litología, geomorfología, etc., que se extrapolan a las zonas sin movimientos con objeto de evaluar su propensión a
los mismos por vía estadística. Sobre estas bases Ayala (2001) define susceptibilidad como: “Propensión o
tendencia de una zona a ser afectada por movimientos de ladera por desestabilización o alcance, determinada a
través de un análisis comparativo de factores condicionantes y/o desencadenantes, cualitativo o cuantitativo, con
las áreas movidas o alcanzadas. Este análisis se materializa normalmente en forma de mapa de susceptibilidad y
suele presuponer que el comportamiento futuro de la ladera seguirá las mismas pautas que hasta el presente”.
[Link] Análisis de la peligrosidad de movimientos de ladera
Este concepto en cambio, implica el cálculo de la probabilidad de ocurrencia. La probabilidad de ocurrencia podría
ser determinada estadísticamente mediante análisis rigurosos cuando nos encontremos con peligros naturales que
sucedan frecuentemente en el mismo área, tal es el caso de las inundaciones o los terremotos. En el caso de los
movimientos de ladera, estos generalmente no tienen lugar en una determinada área con la frecuencia necesaria.
Un análisis de peligrosidad en un punto daría respuestas a estas dos preguntas: Para un deslizamiento lento, ¿cuál
es la probabilidad de que el factor de seguridad sea menor o igual de 1 (FS ≤ 1), es decir, se produzca la
desestabilización? Y para un alcance por desprendimientos o movimientos de alta o media movilidad, ¿cuál es la
probabilidad compuesta de que se produzca la inestabilidad (FS ≤ 1) y el movimiento de la masa lo alcance? Por
tanto, para su realización se deben hacer análisis rigurosos de otros factores que determinen el comportamiento
geomecánico o geotécnico de las laderas, lo cual conllevará grandes costes por la necesidad de recopilar gran
cantidad de datos cuantitativos precisos sobre factores condicionantes, tales como las características resistentes de
los materiales, su humedad, su estado y su variación en el tiempo (meteorización), y sobre la probabilidad de
ocurrencia de cada uno de los factores desencadenantes que puedan dar lugar al suceso en esa zona.
Por otro lado, ante esta complejidad y coste, la estimación de la probabilidad se realiza a menudo por medio de
juicios valorativos basados en evidencias empíricas. Tales estimaciones pueden llegar a ser consensuadas por
varios especialistas, en cuyo caso se las conoce como “estimaciones pseudo-bayesianas”. Las verdaderas
estimaciones bayesianas (aplicaciones del teorema de Bayes) solo se pueden comprobar si los eventos tienen una
ocurrencia relativamente alta, como es el caso de las avalanchas de nieve (McClung and Tweedie, 1994). Los
resultados de las estimaciones pseudo-bayesianas a menudo se presentan como rangos.
Un ejemplo es la Tabla 1.2 propuesta por Gerath, Hungr y VanDine (1998) en la provincia de British Columbia,
Canadá. Los rangos que se muestran son puntos de referencia útiles, descienden de manera regular y escalonada, y
muestran, además, el grado de aceptación del peligro existente en determinadas circunstancias.
Probabilidad Probabilidad anual de
Observaciones
relativa ocurrencia
Muy alta > 1/20 1/20 indica que el peligro es inminente y seguro dentro
de la esperanza de vida de una persona o de una
estructura. Los movimientos de ladera que ocurren con
un intervalo de recurrencia de 1/20 o menor
generalmente tienen signos de movimiento claro y
relativamente fresco.
Alta 1/100 a 1/20 1/100 indica que el peligro puede pasar dentro de la
esperanza de vida de una persona o de una estructura.
Estos movimientos son fácilmente identificables por sus
depósitos y vegetación pero no aparecen frescos.
Moderada 1/500 a 1/100 1/500 indica que el peligro no es probable dentro de la
esperanza de vida de una persona o de una estructura,
pero no imposible. Los signos de movimientos anteriores,
tales como daños en la vegetación puede que no sean
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evidentes. En British Columbia utilizan 1/475 como valor
de probabilidad de ocurrencia de peligros aceptable para
autopistas, y para las bases de diseño antisísmico en la
construcción de presas. En España este valor es de 1/50.
1/ 2.500 indica que el peligro tiene una relevancia
Baja 1/2500 a 1/500
incierta.
Muy baja > 1/2500 >1/ 2500 indica que el suceso es inusual y poco probable.
1.2. Ejemplo de escala de peligrosidad por movimientos de ladera en términos relativos y rangos de probabilidad
anual de ocurrencia para la provincia de British Columbia, Canadá (Gerath, Hungr y VanDine, 1998).
En la mayoría de los casos, una forma de prever temporalmente la ocurrencia de movimientos de ladera es su
correlación con algunos de sus factores desencadenantes, como, por ejemplo, las precipitaciones (dependiendo de
la zona), de las cuales normalmente sí se conoce su historial en el área de estudio. Sin embargo, como la ocurrencia
de los movimientos de ladera depende de otros muchos factores (sismicidad, erosión, contenido de humedad del
suelo, acciones antrópicas, etc.), su ocurrencia normalmente es relativamente baja (lo que imposibilita estudios
estadísticos), normalmente para las escalas de trabajo que se suelen manejar y los objetivos perseguidos de los
estudios de estabilidad de movimientos de ladera, la mejor opción es elaborar un mapa de susceptibilidad de
movimientos de ladera.
En el capítulo 6 se desarrollará la metodología seguida para elaborar este tipo de cartografías temáticas.
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