I.S.F.D.C. y T.
- POZO DEL TIGRE
PROFESORADO EN EDUCACIÓN PRIMARIA
TALLER: LENGUAJES: MÚSICA Y ARTES VISUALES.
PROFESORA: ESCUDERO, SILVANA.
ALUMNOS: SALAZAR, WILLIAM.
VILLA, JUANA.
VILLA, URBELINA.
VILLALBA, LAURA.
CURSO: 4TO AÑO.
CICLO LECTIVO: 2.024
Primeros intentos de representación. La etapa preesquemática: de 4 a 7 años.
Los dibujos preesquemáticos como reflejo del desarrollo
Es importante recordar que el arte de un niño es un reflejo de sí mismo. Un niño no sabe
dibujar ni pintar como otros, ni jamás debe esperarse que lo haga así. Hay grandes diferencias
individuales entre los niños, y así también hay grandes diferencias entre sus dibujos. Los
pequeños poseen ciertas características generales que son comunes dentro de cada nivel del
desarrollo, y esto se repite en sus trabajos artísticos. El dibujo es el medio gracias al cual el
niño desarrolla relaciones y concreta muchos pensamientos, así éste se convierte en sí mismo
en una experiencia de aprendizaje. Aunque los niños sepan reconocer y nombrar numerosos
objetos que se encuentran a su alrededor, estos objetos pueden estar un tanto alejados de su
pensamiento funcional. En un estudio de McPherson (1966), encontraron que los niños de 5
años dibujaban las partes anatómicas con mucha más precisión de la que tenían para
reconocerlas. Aparentemente, una figura no interesa tanto para mirarla como para dibujarla.
Quizá mediante la experiencia del dibujo el niño comience a establecer cierto tipo de
organización conceptual.
El desarrollo de conceptos en el arte y sus relaciones con la realidad puede ayudarnos a
comprender el proceso mental infantil. Observando una serie de dibujos de un niño de 5 años,
es de esperar que encontremos intentos de representaciones. Cuanto más diferenciados sean
esos intentos, más alto serán los procesos intelectuales que se han desarrollado. En general,
cuántos más detalles se encuentren en un dibujo, mayor será la conciencia que el niño ha
tomado de las cosas que lo rodean. Uno de los test de inteligencia bien conocido se basa en
el grado en que un niño hace el dibujo completo de un hombre (Harris 1963). Cuanto más
sepa una persona sobre su medio ambiente, cuanto mejor utilice los distintos factores que
encuentre en él, estará más desarrollada intelectualmente.
Uno de los indicios más importante de esta etapa preesquemática es la flexibilidad del niño.
Esto se puede apreciar en los frecuentes cambios que se producen en sus conceptos. Un niño
cuyos dibujos son simples repeticiones del mismo símbolo, sin ninguna desviación,
encuentra un símbolo tras el cual esconderse y exhibirá en otros comportamientos la
tendencia a resguardarse o esconderse detrás de estereotipos sociales. En general, un niño
que reacciona frente a experiencias significativas en forma afectivamente sensible,
demostrará esta sensibilidad afectiva en sus trabajos artísticos. En sus dibujos exagerará
aquellos objetos o hechos en los cuales se ha visto emocionalmente envuelto. Algunos adultos
pueden engañarse con ciertas palabras que use un niño, pero los dibujos reflejan el desarrollo
del pequeño con más fidelidad.
La manera de representar las cosas es un indicio de las experiencias que el niño ha tenido
con ellas. La imagen que una persona tiene de sí misma y de las cosas que la rodean cambiará
a medida que tenga más conciencia de las características significativas de dichos objetos. La
“percepción” significa mucho más que el simple conocimiento visual de los objetos incluye,
la intervención de todos los sentidos, tales como las experiencias kinestésicas o auditivas.
Tan pronto como el niño establece algo más que el mero significado de un objeto, comienza
la percepción visual y el niño empleará ahora otras líneas aparte de las simplemente
geométricas.
Uno de los campos más vitales del desarrollo con el cual tenemos que estar en contacto es el
desarrollo creador. Durante los primeros intentos de representación, el niño creador expresa
conceptos independientes y no preguntará cómo se dibuja una boca o una nariz. Las dibujará
sin ninguna duda, por su cuenta. Los conceptos propios del niño se distinguen fácilmente de
aquellos que han sido tomados de otras fuentes por el uso espontáneo y flexible, y por los
cambios frecuentes que hace en ellos. Los símbolos extraños o copiados suelen aparecer
repetidos en forma dura e inflexible. En un grupo el niño creador no es influido por el resto,
aunque pueda interesarse en lo que hacen lo demás. El niño creador dibuja o manipula
materiales espontáneamente y no solamente cuando es motivado. El desarrollo del proceso
creador dentro del contexto de la educación artística es una de las consideraciones
primordiales que justifican la inclusión de experiencias artísticas en un grupo de cualquier
edad.
Motivación artística
Toda motivación artística debe estimular el pensamiento, los sentimientos y la percepción
del niño. Para que sea exitosa, la motivación debe hacer de la experiencia artística mucho
más que una simple actividad, debe estimular en el niño la toma de conciencia de su ambiente
y de hacerle sentir que la actividad artística es extremadamente vital y más importante que
cualquier otra cosa. También el maestro debe sentir que esa es una actividad importante y él
mismo debe ser una parte de la motivación e identificarse con ella. No podemos esperar que
un niño progrese en sus conocimientos, en su confianza y en su sensibilidad hacia el ambiente
si existe una barrera entre él y el adulto. La atmósfera creada es de gran valor para las
experiencias artísticas. Posiblemente, es mucho más importante la forma de decirle algo a un
niño que lo que se le dice. La actitud del maestro es vital en la experiencia del aprendizaje.
Cuando el adulto evidencia interés proporciona una atmósfera de apoyo para la creatividad y
se conduce como si no hubiera nada más importante en el mundo que la experiencia del
dibujo, en ese momento, el ambiente está listo para la producción artística.
El niño debe estar captado por sus experiencias artísticas e identificado con ellas. Todo
contacto o comunicación con el ambiente se establece a través del yo, es de gran importancia
estimular la sensibilidad hacia el yo. Cualquier motivación artística a esta edad debe empezar
con el niño mismo. El niño tiene ciertas necesidades que se deben tener en cuenta para
motivarlo de modo adecuado, necesita descubrir una relación entre sus propios trazos y el
mundo exterior. Por primera vez se encuentra así mismo relacionado con su propio trabajo y
con su concepto del ambiente. Estos conceptos tienen origen en el niño mismo y, por lo tanto,
están vinculados con el “yo” con el “mí”. Encontramos muchas diferencias en la sensibilidad
perceptiva entre niños de la misma edad, algunos captan más fácilmente las sensaciones
sonoras o táctiles, mientras que otros serán más sensibles a los estímulos visuales. Dado que
nuestro contacto con el ambiente se hace solamente a través de los sentidos, es de primordial
importancia desarrollar y cultivar la percepción en la educación artística. Uno de los mejores
medios de estimular las relaciones del niño con las cosas que lo rodean, es comenzar con la
función de las distintas partes del cuerpo humano. Se puede comparar los antiguos dibujos
con estos realizados después de la motivación, sí ha tenido lugar un enriquecimiento del
concepto del tema, se ha logrado el cometido. En algunos casos, una motivación de este tipo
puede realizarse haciendo intervenir al niño activamente en una experiencia práctica. Un
ejemplo de esto sería alcanzar a los niños un paquete de caramelos duros para que los coman.
¿Son duros? ¿Los muerden con los dientes o los chupan? Este tipo de experiencias suele ser
muy útil. Lo que importa es activar el conocimiento que el niño tiene de sí mismo en su
ambiente inmediato y desarrollar este concepto del ambiente a través de su propio yo
corporal. Cualquier motivación de este tipo debe incluir tantos sentidos y experiencias
sensoriales como sea posible, y debe comprender al niño totalmente, con sus pensamientos,
sentimientos y sus percepciones.
La duración que se le dé a la motivación depende de muchos factores. Si los niños ya están
embarcados en una experiencia al respecto, puede bastar con una corta conversación. No
obstante, en algunos casos la motivación puede llevar más tiempo que el empleado para
realizar el dibujo o la pintura sobre el tema. En algunas ocasiones, la motivación puede estar
vinculada especialmente con el material que se ha de utilizar, es decir, con las propiedades
del mismo. Una motivación que se base especialmente en el recuerdo de algo en lo cual hayan
intervenido los niños, debe proporcionar la oportunidad para que cada uno exprese sus
propios sentimientos y emociones, con su modo personal. La atmósfera general propicia para
un determinado tópico debe establecerse por medio de una discusión sobre dónde y cuándo,
luego el qué y por último el cómo.
Los Temas
La consideración más importante en la selección de los tópicos para esta etapa de los primeros
intentos de representación debe ser el significado que tiene la actividad para los niños.
Cuanto más entregado esté el niño a la actividad artística, más se identificará con lo que hacer
y más activamente empleará los sentidos. Cuanto más suyo sea el proyecto, más significativo
será para él. A esta edad, es particularmente importante que cualquier motivación, y cualquier
tema que se proponga esté directamente relacionado con el niño mismo. Para dar mayor
realce a esto, el “yo” aparece en todos los temas, por ejemplo: mama y yo (tamaños), yo me
lavo los dientes (dientes), yo me lastime la rodilla (rodilla), yo tengo dolor de estómago
(cuerpo); surgirá así una mayor conciencia sobre las partes del cuerpo, los tamaños y las
relaciones emocionales o afectivas.
A veces, los niños tienen el tema, y no se requiere motivación ni estímulo para que surja. Se
le debe dar amplia ocasión a los niños para que exprese en papel sus sentimientos y
emociones.
También el material puede ser en sí un tema apropiado durante esta etapa. La razón
primordial, para utilizar un material artístico como tema es permitir que el niño adquiera una
actitud positiva hacia dicho material y asegurar una intensa exploración y una gran
flexibilidad en el uso. Cualquier tema de expresión artística, no solamente debe estar
íntimamente ligada al yo corporal del niño, sino que además debe proporcionarle la
oportunidad de establecer una relación entre sus dibujos y su medio.
Materiales artísticos
Puesto que a esta edad el niño está entusiasmado con su habilidad para representar lo que
tiene cierto significado para él, cualquier experiencia artística debe permitirle la ocasión de
desarrollar dominio sobre el manejo de los materiales. Se debe seleccionar el material
artístico de modo que llenen las necesidades del grupo para el cual se ha planeado el trabajo.
Además, se debe tener en cuenta que cualquier material empleado debe ser realmente
artístico.
Un excelente material para desarrollar la libertad de acción, en este nivel de edad, es la
témpera preparada como pintura espesa y aplicada con pincel de cerda sobre grandes hojas
de papel absorbente, ya que impide que se escurra la pintura. Una mesa baja y horizontal es
la mejor superficie para que los niños pinten, también el suelo puede servir. En estos casos
se debe cuidar mucho la consistencia de la pintura, para que el niño pueda manejarla bien y
no sufra accidentes frustrantes.
También los colores tipo pastel y las hojas de papel de menores dimensiones son materiales
excelentes. Estos lápices deben ser barras gruesas y sin envoltura de papel, se puede usar por
ambas puntas y por los costados, es menos probable que su uso se confunda con la función
de un lápiz.
Los lápices comunes pueden permitir a ciertos niños que dibujen con detalles, los lápices
gruesos suelen dar buenos resultados. Además de estos materiales básicos, existen muchos
otros que también son apropiados para este nivel de desarrollo. Entre éstos se puede incluir
las tizas de colores, los lápices de fibra, papeles coloreados, materiales para “collage” y otros
que realmente le brindan al niño la oportunidad de explorar, tratar el ambiente y le hacen
desarrollar con flexibilidad sus conceptos.
La arcilla es un excelente material tridimensional para la etapa preesquemática. La arcilla
húmeda se mantiene bien en bolsitas de plástico y se le puede ir agregando agua para
mantener la consistencia apropiada. La plastilina, que en esencia es arcilla con agregado de
aceite es mucho más cara y no puede alterarse la consistencia.
Resumen de las características del desarrollo en la etapa preesquemática
El arte de los niños en la etapa de las primeras representaciones se puede considerar como
un reflejo directo del niño mismo. Es que no solamente los dibujos y pinturas de un niño
representan sus conceptos, sentimientos y percepciones del ambiente, sino que también
permiten que el adulto consciente y sensible tenga en su mano los medios para comprender
mejor al niño. Además, brinda la ocasión de influir en el desarrollo a través de la educación
artística. Las motivaciones artísticas, para esta edad particular se concentran alrededor de las
propias experiencias del niño o de las experiencias ajenas que de alguna manera se le han
transmitido. El arte constituye una parte vital en nuestro sistema educacional, particularmente
en el terreno del desarrollo perceptivo, a través de los sentidos, por medio del desarrollo
creador se logran características de flexibilidad, pensamiento imaginativo, originalidad,
fluidez de pensamiento; y también, mediante el desarrollo afectivo, se alcanza la capacidad
de enfrentar situaciones nuevas de expresar tantos sentimientos agradables como
desagradables.
La mayoría de los niños que comienzan a asistir a la escuela se encuentran en la etapa de los
primeros intentos de representación. Es, por lo tanto, vital que su introducción en las
experiencias artísticas sea significativa.