MORMON
Los conocidos popularmente como mormones, llamados oficialmente la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, son una variante del cristianismo cuyos
miembros consideran su conjunto de creencias y rituales una actualización de la idea “original”
del cristianismo.
La particularidad esencial de los mormones, es la puesta en escena de su aparición. Contraria a
la mitología y la mística que rodean a los reconocidos profetas de las tres grandes religiones
(judaísmo, cristianismo e islam) su fundador y también considerado Profeta Mormón, fue una
persona normal y corriente que vivió durante la edad moderna: Joseph Smith Jr.
Sucede que, en toda nueva rama de una religión monoteísta, aparece y se expande la polémica
de vez en cuando. En el caso de la aparición de los mormones, su surgimiento a partir de alguien
de carne y hueso fue en su momento un gran motivo de polémica.
¿Quiénes son los mormones? Orígenes del movimiento
Una de las curiosidades de los mormones es su reciente creación y en un entorno relativamente
reciente. Poco después de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América,
un humilde muchacho de padres granjeros instalados en el pueblo de Palmyra, Nueva York
empezó a tener revelaciones cuando aún era un adolescente, a la edad de 14 años.
Según su testimonio directo, Joseph Smith Jr. había presenciado cómo el mismísimo Jesús de
Nazaret se le había acercado para concederle el privilegiado título de “profeta en la
Tierra” para divulgar el último mensaje de Dios y la restauración de la “Iglesia Primitiva de
Jesucristo” con un nuevo prisma, desprendiéndose de los postulados cristianos y de la Iglesia
Católica oficialistas. Da la casualidad de que todo ello transcurre en un tiempo de construcción
nacional y de identidad de los Estados Unidos.
Esta doctrina plantea su origen en “La Primera Visión” que tuvo Joseph Smith en el año
1820. Pocos años después, mientras Joseph Smith Jr. rezaba, tuvo otra aparición del ángel
Moroni (hijo del profeta Morón), lo que le daría el nombre popular que conocemos hoy en día.
Es en ese momento donde los teólogos fijan la polémica más discutida.
El testimonio que dejó el profeta de los mormones es que el ángel le dio unas indicaciones
geográficas concretas para que recogiera unas placas de oro puro en las cuales estaban
grabados los verdaderos mandamientos de Jesucristo. Smith no dudó en obedecer en la
búsqueda de las evidencias. Tras varios intentos fallidos cavando terrenos, finalmente se hizo
con esas placas y quedó impresionado por el acontecimiento que acababa de presenciar .
EVANGELICOS
Los evangélicos se constituyeron en fuente inagotable de enigmas, pánicos y pontificaciones y
en un gran desafío para las fuerzas progresistas. Su crecimiento pone de relieve que la
secularización no funciona como un muro capaz de anular los intercambios entre el mundo de la
religión y la política. Pero también muestra eficaces entronques teológicos con creencias y
sensibilidades populares, materializados en la «teología de la prosperidad» y la guerra espiritual.
Las iglesias evangélicas no reivindican una autoridad humana suprema al modo de un papado,
ni practican el culto a los santos o a la Virgen. Tampoco tienen una instancia centralizada de
dirección que las congregue a todas, pero sí existen liderazgos que surgen cada tanto y resultan
transversales a distintas ramas. En cada país existen asociaciones de segundo grado que
cumplen una función de representación corporativa limitada de las distintas variedades de los
grupos evangélicos. Sin embargo, la mayor parte de las iglesias realiza sus actividades por fuera
de esas asociaciones, y las que sí pertenecen a algunas están lejos de ser completamente
controladas por ellas.
En tanto que cristianos evangélicos, aceptamos la Revelación del Dios único en tres personas
(Padre, Hijo y Espíritu Santo) dada en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, y
confesamos la fe histórica del Evangelio que se proclama en sus páginas.
Afirmamos, por consiguiente, las doctrinas que consideramos decisivas para comprender la fe y
que deben expresarse en amor, en el servicio cristiano práctico y en la proclamación del
Evangelio:
La soberanía y la gracia de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo en la creación, la
providencia, la revelación, la redención y el juicio final. La divina inspiración de la Sagrada
Escritura, su credibilidad plena y su suprema autoridad en todo lo que atañe a la fe y a la
conducta. La pecaminosidad universal y la culpabilidad del hombre caído que acarrea la ira de
Dios y la condenación. El sacrificio vicario del Hijo de Dios encarnado, único fundamento
suficiente de redención de la culpabilidad y del poder del pecado, así como de sus
consecuencias.
La justificación del pecador solamente por la gracia de Dios, mediante la fe en Cristo
crucificado y resucitado de los muertos. La obra de Dios el Espíritu Santo que ilumina,
regenera, mora en el creyente y lo santifica. El sacerdocio de todos los creyentes que, en la
unidad del Espíritu Santo, constituyen la Iglesia universal, el Cuerpo cuya Cabeza es Cristo,
comprometidos por el mandamiento de su Señor a la proclamación del Evangelio en todo el
mundo y al servicio de amor en el seno de la sociedad. La esperanza del retorno visible de
nuestro Señor Jesucristo en poder y gloria, la resurrección de los muertos y la consumación del
Reino de Dios. (Declaración de fe de la Alianza Evangélica.
PUEBLO DE DIOS
La Congregación Cristiana Pueblo de Dios tuvo sus inicios en la ciudad de Asunción a
mediados del año 1940 a través de Carmelo de Jesús Bogado, también conocido como el
«Nuncio José». El mismo experimentó un cambio profundo en su vida al recibir y aceptar el
llamado de Jesucristo, lo que lo llevó a dedicar su vida al Señor.
En ese mismo año se trasladó a la ciudad de Villa Rica siguiendo esa inspiración divina. No
hallando la plenitud espiritual que buscaba, retornó a Asunción el día 11 de julio de 1944 junto
con otros 187 seguidores dando así los primeros pasos para la formación de la Congregación
Cristiana Pueblo de Dios. Un tiempo después, emigraron a la Argentina en busca de una mejor
calidad de vida. Se establecieron en la ciudad de Laguna Blanca, Provincia de Formosa, y allí
empezaron a difundir la palabra de Dios, aumentando así la cantidad de seguidores.
Entre los años 1963 y 1965, la congregación comenzó gradualmente su regreso a Paraguay,
estableciéndose finalmente en la Colonia Repatriación. Este proceso de migración se realizó en
base a una legislación promulgada por el gobierno nacional para fomentar la repatriación de
paraguayos residentes en el extranjero. Desde la fecha hasta hoy, la iglesia ha experimentado un
crecimiento constante, difundiendo incansablemente el mensaje de salvación en Cristo. Con el
correr del tiempo los lideres espirituales y encargados de la congregación fueron cambiando,
pero todo siguiendo el mismo mensaje de salvación.
Carmelo De Jesús Bogado “Nuncio José”, estuvo al frente del Pueblo de Dios como líder
espiritual hasta el 3 de noviembre de 1970. Mariano Bobadilla, cuyo nombre espiritual fue
“Santo Lucas” se unió a la congregación el 5 de setiembre del año 1946. Dirigió la institución
desde el 5 de noviembre de 1970 hasta el 13 de octubre de 1991. En ese periodo se suscitó el
momento de mayor cantidad de adhesión de fieles. Severiano Estigarribia, cuyo nombre
espiritual fue “Santo Elías” se unió a la congregación el 5 de abril del año 1962 y Estuvo a
cargo de la institución desde el 15 de octubre de 1991 hasta el 11 de octubre de 1995, periodo en
el que se estableció la personería jurídica. Andrés Fretes, cuyo nombre espiritual fue “San Juan”
se congregó al Pueblo de Dios el 9 de julio del año 1957. Lideró la institución desde el 15 de
octubre de 1995 hasta el 22 de marzo de 2011, en su administración se dio lugar a la mayor
expansión territorial. Epifanio Aguirre, cuyo nombre espiritual fue “San Pedro” recibió el sello
del Espíritu Santo el 27 de noviembre del año 1958 y estuvo al frente del Pueblo de Dios como
líder espiritual desde el 23 de marzo del 2011 hasta el 10 de diciembre de 2021. Julio César
Caballero Ruiz, cuyo nombre espiritual es “San José”. Se congregó a esta comunidad cristiana
el 11 de abril del año 1979 y se encuentra al frente del Pueblo de Dios como líder espiritual
desde el 12 de diciembre del 2021 hasta la fecha.
La iglesia ha experimentado un crecimiento constante, difundiendo incansablemente el mensaje
de salvación en Cristo, en más de 7 países con más de 20.000 adeptos
CRISTIANO
El cristianismo es una de las religiones más grandes del mundo con seguidores en todo el
mundo. Los cristianos creen que Jesús era Dios y siguen un código de ética establecido en su
libro sagrado, La Biblia. La religión tiene raíces en el judaísmo, toma influencias de la historia
romana temprana y tiene muchas facciones diferentes bajo el mismo paraguas. Es parte de las
religiones abrahámicas, que también incluye el Islam. Después de la muerte de Jesús, la religión
cristiana comenzó siendo pequeña, pero pronto se extendió por las sociedades griegas y
romanas. Gran parte de la forma del mundo sucedió debido a la historia cristiana y su
interacción con otras religiones importantes de la época y después. Hay muchas escuelas
diferentes de cristianismo, pero el principio definitorio sigue siendo la creencia en un dios en la
forma de la Trinidad (Padre, Hijo y El Espíritu Santo), la creencia de que Jesús era dios
(también conocido como el hijo de dios), y que uno debe aceptar que Jesús era Dios para estar
con Dios en la vida eterna. Las principales escuelas se dividen en dos, el catolicismo (incluida la
Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa Oriental) y el protestantismo, fundado por Martin
Lutero. Bajo estos paraguas, las iglesias cristianas tienen muchos nombres.
Alcance del Cristianismo
En sus inicios, la religión comenzó con tan solo 100 personas. Sin embargo, su extensión fue
rápida, llegando a miles en el mundo mediterráneo tan solo 3 siglos después de su surgimiento.
Sin embargo gracias al emperador Constantino se invoca el famoso Concilio de Nicea y el
Edicto de Milán en el que se decreta la libertar de culto en el Imperio Romano. A pesar de este
paso, Juliano reinstaura por un tiempo el paganismo Romano, pero esto no dura mucho tiempo
gracias a Constantino II, quien apoyó al cristianismo. En el siglo IV, y gracias a Teodosio I, se
establece el cristianismo como la religión oficial del imperio romano.
El cristianismo como tal narra las enseñanzas de la vida de Jesús de Nazaret y la importancia de
la palabra de dios en la fe cristiana y los seres humanos. El estudio del cristianismo es complejo
y no puede ser cubierto en tan solo un par de líneas. Los cursos de edX te proporcionarán los
conocimientos necesarios para entender la historia de esta religión durante la edad media, sus
primeros siglos e incluso la edad moderna. Aprende sobre la importancia de la teología en el
estudio del ser humano por medio de las mejores instituciones a nivel mundial
CATOLICO
El término griego katholikós, que llegó al latín tardío como catholĭcus y luego al castellano
como católico, puede traducirse como «universal». Este adjetivo, que alude a aquello que resulta
común o que abarca a todos, fue utilizado por la Iglesia de Roma para referirse a sí misma.
Por eso la noción de católico se utiliza con referencia a la religión cristiana que tiene como líder
al papa de Roma. Los cristianos son los seguidores de Cristo, considerado el hijo de Dios: el
papa, por su parte, es el sucesor del apóstol San Pedro y vicario de Cristo en el mundo terrenal.
Puede decirse que la religión católica, también llamada catolicismo, es una rama de la religión
cristiana o cristianismo. La Iglesia católica, de hecho, es la Iglesia cristiana con mayor cantidad
de fieles.
EN QUÉ CREEN LOS CATÓLICOS
Los católicos, en definitiva, creen en Cristo y reconocen al papa como su líder religioso. En este
marco, respetan la teología, las liturgias y las doctrinas que hacen a esta comunidad.
Es importante tener en cuenta existen dogmas compartidos por los católicos y otros cristianos.
Entre los principales dogmas católicos, que están basados en la Biblia, aparecen
la Santísima Trinidad (hay un único Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo), la Inmaculada
Concepción (María, la madre de Cristo, fue concebida sin pecado), la Maternidad Divina (el
embarazo de María fue obra del Espíritu Santo, o sea que ella nunca perdió su virginidad) y
la Eucaristía (el pan y el vino que se transforman en el cuerpo y la sangre del hijo de Dios)
SACRAMENTOS CATÓLICOS Y LA FE
El bautismo, la primera comunión y la confirmación son pasos fundamentales hacia el
nacimiento de un verdadero católico, pero no sirven de nada si no existe un despertar en el alma,
una revelación que nos haga sentir el amor de Dios, la entrega que demostró en más de una
ocasión para enseñarnos a ser generosos y sinceros. El respeto por su figura y por todos
los símbolos del catolicismo debe ser verdadero; si dudamos, entonces debemos buscar el apoyo
de quienes hayan dado ese paso hacia la estabilidad.
Precisamente, hablar con los sacerdotes y con aquellas personas que llevan un tiempo viviendo
su unión con Dios a pleno es muy aconsejable para encontrar una perspectiva rica y sólida
acerca de lo que significa ser un buen católico.
Es importante recordar que este lazo es íntimo, el más íntimo de todos, y debemos preservarlo
por sobre todas las cosas; nada tiene que ver el catolicismo auténtico con la conducta de
aquellas personas que desean hacer públicas sus buenas acciones, su fe en Dios, la frecuencia
con la que visitan la iglesia, sus obras de caridad.