Guía sobre Apendicitis Aguda en Adultos
Guía sobre Apendicitis Aguda en Adultos
APENDICITIS AGUDA
OBJETIVOS
METODOLOGÍA
Las evidencias y recomendaciones provenientes de las GPC utilizadas como documento base se
gradaron de acuerdo a la escala original utilizada por cada una de las GPC. Se formularon
preguntas clínicas concretas y estructuradas según el esquema paciente-intervención-
comparación-resultado (PICO) sobre Tratamiento de la Apendicitis Aguda.
Se estableció una secuencia estandarizada para la búsqueda de Guías de Práctica Clínica (GPC), a
partir de las preguntas clínicas formuladas sobre atención prenatal en las siguientes bases de
datos: Fisterra, Guidelines Internacional Networks, Practice Guideline, National Guideline
Clearinghouse, New Zealand Clinical Guidelines Group, Primary Care Clinical Practice Guidelines y
Scottish Intercollegiate Guidelines Network.
El grupo de trabajo seleccionó las guías de práctica clínica con los siguientes criterios:
1. Idioma inglés y español
2. Metodología de medicina basada en la evidencia
3. Consistencia y claridad en las recomendaciones
4. Publicación reciente
5. Libre acceso
Se llevó a cabo la búsqueda en Pubmed y Cochrane Library Plus utilizando los términos y palabras
claves: Apendicetomía, abdomen agudo, apendicetomía por laparoscopia, apendicetomía abierta,
absceso y flemón apendicular.
DEFINICIONES
Apendicitis aguda: es la inflamación del apéndice cecal o vermiforme, que inicia con obstrucción
de la luz apendicular, lo que trae como consecuencia un incremento de la presión intraluminal por
el acumulo de moco asociado con poca elasticidad de la serosa. Puede tener diferentes
presentaciones dependiendo del tiempo de evolución, del oportuno diagnóstico y tratamiento, y
de la respuesta inherente al huésped.
Abdomen agudo: Todo proceso patológico intraabdominal, de reciente inicio, que cursa con
dolor, repercusión sistémica y requiere de un rápido diagnóstico y tratamiento.
Absceso Apendicular: Acumulación de pus producida en general por una infección bacteriana o
parasitaria en el sitio anatómico del apéndice
Laparoscopia: Es una técnica que permite la visión de la cavidad pélvica-abdominal con la ayuda
de un tubo óptica través de una fibra óptica por un lado se transmite la luz para iluminar la cavidad,
mientras que se observan las imágenes del interior con una cámara conectada a la misma fibra.
La apendicitis aguda es una de las causas más comunes de dolor abdominal agudo. El diagnóstico
sigue siendo un desafío y algunas controversias sobre su manejo todavía están presentes entre
diferentes entornos y patrones de práctica en todo el mundo.
En julio de 2015, la Sociedad Mundial de Cirugía de Emergencia (WSES, por sus siglas en inglés)
organizó en Jerusalén la primera conferencia de consenso sobre el diagnóstico y tratamiento de
apendicitis aguda en pacientes adultos con la intención de confeccionar guías basadas en
evidencia.
Una nueva conferencia de consenso tuvo lugar en Nijemegen en junio de 2019 y durante la misma
se hizo una actualización de las guías anteriores (Guías de Jerusalén) para proporcionar
declaraciones y recomendaciones basadas en evidencia de acuerdo con la práctica clínica variable:
uso de puntajes clínicos e imágenes en el diagnóstico, indicaciones y momento de la cirugía, uso
de manejo no operatorio y antibióticos, laparoscopia y técnicas quirúrgicas, puntuación
intraoperatoria y antibioticoterapia perioperatoria. Pautas 2020 WSES sobre la apendicitis aguda.
La apendicitis aguda (AA) es la enfermedad quirúrgica más frecuente en los servicios de cirugía y
ocupa el primer lugar de las intervenciones quirúrgicas de abdomen agudo, que se realizan en
estos servicios en todo el mundo. (Beltrán SM, et al 2004)
La primera y principal manifestación clínica de los pacientes con apendicitis aguda es el dolor
abdominal. El cuadro clínico típico inicia con dolor abdominal difuso tipo cólico y ubicación
periumbilical, que posteriormente se localiza en el cuadrante inferior derecho acompañado de
náusea, vómito y fiebre. Cuando hay vómito, se reduce a uno o dos episodios. El tiempo desde el
inicio del dolor es con incremento rápido de intensidad y localización en flanco derecho de
aproximadamente 24 horas. Los signos que tienen mayor valor predictivo para apendicitis aguda
son el dolor en la fosa iliaca derecha, signos de irritación peritoneal y migración del dolor del
mesogastrio a la fosa iIiaca derecha. El dolor se incrementa con la tos y el movimiento del paciente.
(Humes DJ,2008)
No existe un síntoma o signo único que sea patognomónico de apendicitis aguda pero la
combinación de varios signos y síntomas apoyan fuertemente su diagnóstico. Los tres síntomas y
signos que predicen mejor la presencia de apendicitis son dolor en el cuadrante inferior derecho,
rigidez abdominal y migración del dolor desde la región peri umbilical al cuadrante inferior derecho.
(Paulson EK, et al 2003)
A la exploración física es frecuente que el paciente se presente febril (temperatura corporal mayor
de 38º C), con la lengua seca y taquicardia. En abdomen se encuentra hiperestesia e
hiperbaralgesia, dolor intenso bien definido en el punto de Mc Burney, rigidez muscular y dolor a
la descompresión. (Humes DJ,2008).
Desde que Mc Burney la introdujo en 1894, la apendicectomía es el tratamiento de elección para
la apendicitis aguda. Se convirtió rápidamente en uno de los procedimientos quirúrgicos realizados
con mayor frecuencia. Actualmente, cerca de 8% de la población en los países desarrollados se
somete a la apendicectomía por apendicitis aguda en algún momento de su vida. La técnica
quirúrgica permaneció sin modificaciones durante más de un siglo, ya que combina la eficacia
terapéutica con tasas bajas de morbilidad y mortalidad. El desarrollo de la cirugía laparoscopica
dio lugar a la idea de realizar la apendicectomía en la laparoscopia, descrita inicialmente por Semm
en 1983.
ETIOPATOGENIA
El apéndice es un tubo sin salida conectado al ciego. Se desarrolla embriológicamente a partir del
ciego. En los adultos, el apéndice mide por término medio unos 10 cm de largo, aunque puede
variar entre los 2 y 20 cm. El diámetro del apéndice es normalmente menor de 7 u 8 mm. Aunque
la base del apéndice se suele encontrar en una localización constante, la localización de la punta
del apéndice puede variar desde ser retrocecal hasta encontrarse en la pelvis o ser extraperitoneal.
En la mayoría, el apéndice se encuentra en el cuadrante inferior derecho del abdomen. En personas
con situs inversus, el apéndice puede encontrarse en la parte inferior izquierda. Lo que plantea un
reto diagnóstico y terapéutico.
El aumento progresivo de la presión intraapendicular va ocluyendo la luz del órgano y por presión
externa resulta en trombosis y oclusión primero los capilares linfáticos, luego los venosos y al
final, los arteriales, conduciendo a isquemia que evoluciona a gangrena, necrosis y posteriormente
a perforación. La perforación conduce a una peritonitis y esta aumenta el riesgo de mortalidad del
paciente. Esta ruta de progresión de la enfermedad se interrumpe con el tratamiento quirúrgico y
muy rara vez se recupera espontáneamente.
Las bacterias intestinales se escapan a través de las paredes del apéndice, se forma pus dentro y
alrededor del apéndice y el resultado de una ruptura de este tipo es una peritonitis, que puede
conllevar a una sepsis infecciosa y disfunción orgánica múltiple y, eventualmente la muerte.
Entre los agentes que causan bloqueo del apéndice se encuentran cuerpos extraños, trauma físico,
parásitos intestinales y linfadenitis. El bloqueo por acumulación de heces, llamado fecaloma, ha
causado interés reciente en investigadores como agente etiológico de la apendicitis. La incidencia
de fecalomas es mayor en países desarrollados que en países en desarrollo, frecuentemente
asociado a las apendicitis complicadas. Los apendicolitos y fecalomas aparecen en el apéndice
probablemente debido a una retención fecal en el colon derecho y una prolongación en el tiempo
del tránsito fecal por esa región.
También se ha sugerido que la estasis o parálisis total del flujo fecal juega un papel en la
apendicitis, pues se ha demostrado que los pacientes con apendicitis aguda tienen un menor
número de movimientos intestinales por semana en comparación con la población control.
Varios estudios ofrecen evidencias que una dieta baja en fibra tiene importancia en la patogénesis
de la apendicitis. Ello puede ir asociado a un aumento en el reservorio fecal del colon derecho,
pues la carencia de fibra en la dieta aumenta el tiempo de tránsito fecal.
No existen factores de riesgo claramente definidos para la aparición de una apendicitis, sin
embargo, es poco frecuente en los extremos de la vida. Aunque los estudios varían de un lugar a
otro, se ha observado una leve prevalencia mayor en hombres que en mujeres. Algunos artículos
mencionan asociación con el tipo de dieta, pero no existe evidencia estadísticamente significativa
que apoye dicha observación.
La historia clínica completa y el examen físico son el pilar fundamental para el diagnóstico. Si
clínicamente el diagnóstico es una apendicitis aguda, no se requiere de otra ayuda diagnóstica. El
diagnóstico debe ser a la mayor brevedad posible por el riesgo de perforación en 24 a 36 horas.
Síntomas y signos:
En el 75% de los casos existe la triada de Cope, que consiste en la secuencia dolor abdominal (ya
descrito), vómitos alimentarios y febrícula. Los signos clásicos se localizan en la fosa ilíaca derecha,
en donde la pared abdominal se vuelve sensible a la presión leve de una palpación superficial.
Inicialmente el dolor puede ser pobremente localizado, en línea media, pero en 6-8 horas se
localiza en fosa ilíaca derecha. El 95% de los pacientes tiene dolor y durante este tiempo, el 90%
tiene anorexia y 80% náuseas y/o vómito. Una cuarta parte de los pacientes iniciará el dolor
directamente en la fosa ilíaca derecha. El orden de ocurrencia de los síntomas es importante. En
general primero es el dolor, luego anorexia, febrícula y náuseas con o sin vómito. Si la náusea o
fiebre son los primeros síntomas, probablemente no es apendicitis. Existen además algunos signos
sugestivos de apendicitis como son el psoas, Obturador, blomberg y rovsing, pero su ausencia no
descarta el diagnóstico. Otro hallazgo frecuente es la taquicardia.
En los casos de que el apéndice esté ubicado detrás del ciego, la presión profunda del cuadrante
inferior derecho puede no mostrar dolor, llamado apéndice silente. Ello se debe a que el ciego, por
estar distendido con gases, previene que la presión del examinador llegue por completo al
apéndice. Igualmente, si el apéndice se ubica dentro de la pelvis, por lo general hay la ausencia
de rigidez abdominal. En tales casos, el tacto rectal produce el dolor por compresión retrovesical.
El toser produce dolor en el punto de McBurney el cual es la forma menos dolorosa de localizar un
apéndice inflamado. El dolor abdominal puede empeorar al caminar y es posible que la persona
prefiera quedarse quieta debido a que los movimientos súbitos le causan dolor.
Signos del rebote (blumberg): Dolor súbito con la descompresión brusca dolorosa del abdomen,
por irritación peritoneo parietal.
Signo de Rovsing La palpación profunda de la fosa ilíaca izquierda puede producir dolor en el lado
opuesto, la fosa ilíaca derecha. La presión sobre el colon descendente que se refleja en el
cuadrante inferior derecho es también una indicación de irritación del peritoneo. La presión en la
fosa ilíaca izquierda genera desplazamiento del gas en el marco cólico en forma retrograda, y al
llegar dicho gas al ciego se produce dolor en la fosa ilíaca derecha.
Signo del Psoas: A menudo, el apéndice inflamado se ubica justo por encima del músculo psoas
de modo que el paciente se acuesta con la cadera derecha flexionada para aliviar el dolor causado
por el foco irritante sobre el músculo. El signo del psoas se confirma haciendo que el paciente se
acueste en decúbito supino mientras que el examinador lentamente extiende el muslo derecho,
haciendo que el psoas se contraiga. La prueba es positiva si el movimiento le causa dolor al
paciente. Este signo también llamado signo de Cope se presenta también en casos de absceso del
psoas.
Signo del obturador: Similar al signo del psoas, el apéndice inflamado puede estar en contacto
con el músculo obturador, localizado en la pelvis, causando irritación del mismo. El signo del
obturador se demuestra haciendo que el paciente flexione y rote la cadera hacia la línea media del
cuerpo mientras se mantiene en posición supina. La prueba es positiva si la maniobra le causa
dolor al paciente.
Signo de Dunphy: dolor en fosa iliaca derecha que aumenta con la tos. Se debe a un aumento en
la presion intraabdominal.
Situaciones especiales.
Edades extremas.
Lactantes. En el niño lactante, la apendicitis es rara y suele manifestarse con diarrea.
Además, por su edad, el paciente expresa mal los síntomas. Por estas razones, en todo paciente
lactante con diarrea que se inició con dolor abdominal o en quien aparece distensión abdominal,
debe sospecharse una apendicitis. Es importante recordar que en el neonato y en el preescolar, el
epiplón es corto, por lo cual no alcanza a obliterar y delimitar la zona de inflamación. Por este
motivo, los pacientes de tales edades sufren peritonitis generalizada más precozmente.
De este modo, la sumatoria de las variables presentes en cada paciente permite ubicarlo en un
riesgo bajo, con un 33%, de padecer apendicitis en el momento de la valoración; riesgo
intermedio, con un 66%, de padecer apendicitis en el momento de la valoración o riesgo alto, con
un 93%, de padecer apendicitis en el momento de la valoración y, a la vez, sugiere la conducta a
seguir con ese paciente, como indica Sanabria et al. (2010): Riesgo bajo (0 a 4 puntos): egreso
temprano y control ambulatorio a las 24 horas; riesgo intermedio (5 a 7 puntos): tomografía
computarizada (TC) abdominal temprana y decisión, según los hallazgos (laparotomía para los
casos de TC positiva y egreso, con control ambulatorio a las 24 horas, para los pacientes con TC
negativa) y riesgo alto (8 a 10 puntos): cirugía inmediata (Ohle et al. 2011).
Este test tiene la ventaja de haber sido sujeto a varios estudios de validación, los que confirman
que es un método simple, fácil y barato, orientado al diagnóstico clínico de la apendicitis y que no
conlleva de mayor esfuerzo del médico, ya sea médico general o cirujano experimentado (Khan &
Ur,2005; Ricci et al. 2015). En el siguiente link puede ingresar a una calculadora en línea
[Link]
VARIABLE PUNTAJE
Dolor en cuadrante inferior derecho 2
Blumberg 1
Migración del dolor a la fosa iliaca derecha 1
Náusea/vómito 1
Anorexia 1
Temperatura oral >37,2 °C 1
Neutrofilia >75% 1
Leucocitosis (>10.000 leu/mm3) 2
Score
Negativo para apendicitis 0-4
Posible apendicitis 5-6
Probable apendicitis 7-8
Apendicitis 9-10
Alvarado A. A practical score for the early diagnosis of acute appendicitis. Ann Emer
Med. 1986;15(5):561
La escala Raja Isteri Pengiran Anak Saleha Appendicitis (RIPASA) (la cual se dio a conocer en
2010, diseñada específicamente para poblaciones asiáticas, tomándose su nombre del hospital de
Brunei Darussalam, donde se desarrolló. Su utilidad está refrendada por numerosos estudios,
incluso en poblaciones occidentales. La escala sería barata y útil para evitar errores de diagnóstico,
en áreas con pocos recursos tecnológicos, manteniéndose una tasa de apendicectomía negativa,
satisfactoriamente baja mediante la estratificación adecuada de los pacientes, y les limitaría la
exposición a radiaciones ionizantes. En el siguiente link puede ingresar a una calculadora en línea
[Link]
DATOS PUNTOS
hombre 1
mujer 0.5
39 o < 1
40 o > 0.5
extranjero 1
SÍNTOMAS
Dolor en fosa iliaca derecha 0.5
Nausea/vomito 1
Dolor migratorio 0.5
Anorexia 4
<48 horas 1
>48 horas 0.5
SIGNOS
Hipersensibilidad en FID 1
Defensa muscular voluntaria 2
Rebote 1
Signo de Rovsing 2
Menos de 5 puntos: improbable
De 5 a 7: baja probabilidad
De 7,5 a 11,5: alta probabilidad
Más de 12: diagnóstico de apendicitis aguda
Ancianos: La sintomatología es típica sólo en el 30% de los pacientes, por esto hay que tener un
alto grado de sospecha. Cualquier dolor abdominal en los ancianos puede ser apendicitis aguda.
40-70% se operan perforados. La apendicitis aguda en el anciano tiene una mortalidad de 4-8%.
En el anciano, el apéndice también se perfora más precozmente debido a que la irrigación
sanguínea del apéndice es deficiente. Además, este tipo de paciente cursa con poca o ninguna
fiebre y con escasa o nula defensa abdominal.
El hecho de que la enfermedad evolucione más rápido y con menos síntomas, hace que el
pronóstico sea reservado en el individuo anciano.
Apéndice de localización atípica: El apéndice en posición retrocecal puede dar síntomas urinarios
por la proximidad con el uréter. Sin embargo, la patología urológica no da signos de irritación
peritoneal; y aunque el apéndice sea retrocecal, siempre hay signos de proceso inflamatorio.
El apéndice retrocecal, tiende a localizarse y a formar un absceso en ese sitio. Pueden presentarse
los signos del psoas y/o del obturador. En la historia se va a encontrar antecedentes como para
pensar en apendicitis; y en el examen físico signos de absceso del psoas, además de los propios
de una apendicitis aguda.
El apéndice en posición pélvica se manifiesta por dolor en el área pélvica, más que en la fosa ilíaca
derecha. Sin embargo, los signos y su secuencia se mantienen inalterables.
La apendicitis más difícil de diagnosticar es aquella de localización retroileal. Las asas de íleon
pueden atrapar el apéndice inflamado e impedir el contacto del proceso inflamatorio con el
peritoneo parietal, lo cual retrasa la aparición de la contractura de la pared y del signo de
Blumberg. El diagnóstico se basa más en la anamnesis, debido a la ausencia de signos físicos.
AYUDAS DIAGNOSTICAS
Uroanálisis (Cito químico de orina): Sirve para descartar causas urológicas del dolor abdominal,
como infecciones urinarias o urolitiasis. Cerca de un 40% de los casos de apendicitis tienen
alteraciones inespecíficas en el parcial de orina por lo que se debe valorar este examen a la luz de
la evidencia clínica.
Gonadotropina coriónica (sub Unidad Beta): bHCG: Útil en mujeres en edad fértil con algún grado
de amenorrea. Puede solicitarse cuantitativa o cualitativa. Descarta la presencia de un embarazo
ectópico.
Imágenes diagnosticas:
La Ecografía abdominal: (ultrasonido) utilidad en casos de sospecha de patología ginecológica, o
en la evaluación de pacientes pediátricos. Tiene utilidad para visualizar estructuras no
compresibles mayores de 6 mm de diámetro. Tiene una sensibilidad del 86% y especificidad del
81%, aunque dichas cifran varían de un centro a otro. Esta prueba es dependiente de la habilidad
y experiencia del observador. Existen muchos falsos positivos y negativos.
Tomografía Computarizada: Posee una alta sensibilidad (94%) y especificidad (95%). (Evidencia
C). Ayuda en la identificación de apéndices con diámetros mayores a 6 mm de diámetro. También
es de utilidad en pacientes con sospecha de complicaciones, diagnósticos diferenciales difíciles y
la presencia de masa en fosa iliaca derecha.
Laparoscopia diagnóstica: Su uso debe ser selectivo para aquellos pacientes en los que no se ha
podido realizar el diagnóstico por otro método diferente y se quiere realizar diagnóstico diferencial
de patologías pélvicas o en pacientes con diagnósticos diferenciales difíciles.
Otros exámenes de diagnósticos solo están indicados en situaciones específicas, por ejemplo
sospecha de apendicitis asociada a sepsis, pacientes anticoagulados con sospecha de apendicitis
etc.
• Función renal
• Plaquetas
• Pruebas de coagulación
• Gases arteriales
• Ionograma completo
• Radiografía de tórax
• Electrocardiograma
• Hemocultivos
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Quirúrgico
• Obstrucción intestinal
• Intususcepción
• Colecistitis aguda
• Ulcera peptica perforada
• Adenitis mesentérica
• Diverticulitis de Meckel
• Diverticulitis colónica o apendicular
• Pancreatitis
• Hematoma de la vaina del recto
Urológicas
• Cólico ureteral derecho (urolitiasis derecha)
• Pielonefritis derecha
• Infección del tracto urinario
Ginecológica.
• Embarazo Ectópico
• Ruptura de folículo ovárico
• Quiste torcido de ovario
• Salpingitis
• Enfermedad pélvica inflamatoria.
Causas médicas
• Gastroenteritis,
• Cetoacidosis diabética
• Herpes Zoster (10ª y 11ª raíces nerviosas dorsales)
• Porfiria aguda
• Colon irritable.
Ante cualquier paciente que presente un dolor en la fosa iliaca derecha debe tenerse como primera
opción diagnóstica una apendicitis aguda.
En el servicio de urgencias, todo paciente con sospecha de apendicitis aguda debe ser evaluado
inicialmente por el médico de urgencias, quien decidirá la necesidad de evaluación por cirujano
general. Se recomienda realizar la escala de Alvarado y/o RIPASA a todos los pacientes con
sospecha de apendicitis aguda.
Ante la sospecha clínica de apendicitis aguda el médico tratante iniciará el manejo y solicitará los
exámenes paraclínicos mencionados para confirmar o descartar la patología. Si la sospecha clínica
es alta solicitará el manejo por un especialista en Cirugía general.
• Valoración por médico general quien iniciará el manejo y solicitará la interconsulta con el
cirujano. (A criterio del médico de planta se podrá solicitar la valoración por especialista aún sin
tener exámenes paraclínicos)
• Solicitud de exámenes paraclínicos (si lo amerita).
• Toma de signos vitales (P.A., FC, temperatura, FR)
• Vía oral: En toda sospecha de apendicitis aguda, se debe suspender la vía oral. Esta podrá
reiniciarse una vez descartada una apendicitis o por orden del especialista una vez realizado el
procedimiento quirúrgico.
• Líquidos intravenosos. De acuerdo con la hidratación del paciente se iniciarán líquidos
intravenosos, mientras se aclara el diagnóstico y se define el tratamiento definitivo. Se
deben tener en cuenta situaciones especiales (pacientes deshidratados, pacientes con cardiopatías
o nefropatia) para establecer la cantidad de líquido a infundir.
• Antieméticos: en caso de vomito o nauseas se pueden utilizar antieméticos tipo metoclopramida.
• Antibióticos: Los antibióticos dependerán de la situación clínica y deberán iniciarse previa
autorización del cirujano tratante.
• Profilaxis gástrica: Se puede utilizar bloqueadores de la bomba de protones por vía intravenosa
en casos de gastritis o si se quiere hacer profilaxis gástrica. (Evidencia C)
INTERCONSULTA A CIRUGÍA
Todo paciente con alta sospecha de apendicitis aguda debe ser evaluado por cirujano general,
quien confirmará o descartará el diagnóstico y será el responsable de tomar la decisión de manejo
quirúrgico.
La valoración por el especialista debe ser efectuada lo más pronto posible. En caso de confirmarse
el diagnóstico de apendicitis aguda, el especialista continuará el manejo del paciente realizando
las siguientes acciones:
• Solicitará, en caso de ser necesario, otras ayudas diagnósticas de acuerdo con las características
y antecedentes del paciente.
• Diligenciara la autorización de cirugía para su trámite
• Solicitará el turno quirúrgico al servicio de Quirófano.
• Diligenciara el formato de consentimiento informado
• Diligenciará el consentimiento informado, según el caso
• Definirá el manejo a seguir del paciente de acuerdo con su criterio y el estado y antecedentes
del paciente.
¿El retraso hospitalario aumenta la tasa de complicaciones o perforación en pacientes adultos con
apendicitis aguda no complicada?
La teoría que plantea la hipótesis de que la AA perforada podría ser una entidad patológica
diferente de la AA no complicada, en lugar de ser la evolución natural de la enfermedad, tiene
cierto apoyo en el reciente metaanálisis de van Dijk et al., Que demuestra que retrasar la
apendicectomía hasta 24 h después del ingreso no parece ser un factor de riesgo de AA
complicada, morbilidad posoperatoria o infección del sitio quirúrgico. Los OR ajustados agrupados
no revelaron un riesgo significativamente mayor de AA complicada cuando la apendicectomía se
retrasó durante 7-12 o 13-24 h, y el metanálisis de datos no ajustados apoyó estos hallazgos al
no producir un mayor riesgo de AA complicada o complicaciones posoperatorias con un retraso de
24 a 48 h. El retraso quirúrgico hospitalario breve de hasta 24 h es seguro en la apendicitis aguda
no complicada y no aumenta las complicaciones ni la tasa de perforación en adultos. Es aceptable
una demora breve en el hospital con observación y ecografía transabdominal repetida en pacientes
embarazadas con apendicitis equívoca y no parece aumentar el riesgo de resultados adversos
maternos y fetales.
MANEJO INICIAL EN URGENCIAS
PLASTRÓN APENDICULAR
•Hospitalizar
•Nada vía oral si hay intolerancia, de lo contrario, vía oral normal o con restricción de acuerdo a
comorbilidades.
•Líquidos endovenosos si requiere supresión de la vía oral.
•Analgésicos
•Antibiótico: ampicilina-sulbactam 3 gramos venosos cada 6 horas si no ha recibido antibiótico
previo. De lo contrario, piperacilina/tazobactam 4,5 gr cada 6 horas. Se continuará el antibiótico
hasta que haya mejoría clínica y de parámetros inflamatorios, por lo general 5 a 7 dias.
•Se recomienda laparotomía en caso de sepsis, abdomen agudo u obstrucción intestinal
secundaria.
•Si hay adecuada respuesta inicial con el manejo médico, se programará una apendicectomía
electiva en 6-8 semanas.
Pertinencia de medicamentos.
a) Después de tener una sospecha clínica de Apendicitis se evitará el uso de analgésicos hasta la
evaluación por el Cirujano General. (Todo uso de analgésicos previos a la evaluación por el
especialista debe justificarse en la historia clínica.).
b) Se acepta el uso de antieméticos, medicamentos antiulcerosos (bloqueadores de bomba de
protones), Reguladores de la motilidad gástrica, etc.)
c) Todo paciente con apendicitis aguda debe recibir la primera dosis de antibiótico en la primera
hora de haberse confirmado el diagnóstico por el especialista.
d) Todo paciente con sospecha de apendicitis aguda debe tener líquidos endovenosos ordenados,
a menos que haya contraindicación expresa para ello.
e) En la apendicitis perforada sin sepsis el antibiótico elegido debe uno de los siguientes: ampicilina
sulbactam (3 gr), metronidazol (500 mg) o clindamicina (600 mg) ± aminoglucósido; y debe ser
como mínimo 3-5 días. La utilización de otro antibiótico diferente a estos debe ser justificada en
la historia clínica.
Manejo Postquirúrgico:
Control ambulatorio:
• Todo paciente intervenido por una apendicitis debe tener una revisión por cirujano en un lapso
entre una y dos semanas luego del egreso.
• Se revisará la herida quirúrgica y se vigilarán signos de infección, reacción de cuerpo extraño,
etc.
• Se definirá el alta definitiva o se tomarán las medidas específicas de acuerdo con lo encontrado
en la evaluación.
Todo paciente a quien se sospeche apendicitis aguda deberá ingresarse a observación, iniciar LEV,
y no se recomienda aplicar analgésicos o antiespasmódicos hasta que se descarte dicha patología
y haya sido valorado por CIRUGÍA GENERAL. En menores de 18 años es el CIRUJANO PEDIATRA
quien definirá o descartará el diagnóstico inicial. La valoración por este especialista se haga de
manera temprana, especialmente en aquellos pacientes con características especiales que podrían
retrasar o dificultar el diagnóstico. Todo paciente que reconsulte al servicio de urgencias, por un
cuadro de dolor abdominal de origen no claro o en quien se sospeche patología quirúrgica, también
debe ser ingresado para valoración especializada. Recordemos que en estos casos es mejor dejar
al paciente unas horas en observación, confirmar el diagnóstico y no exponernos a dar salida o no
diagnosticar un caso quirúrgico o de peritonitis que podría llevar a complicaciones mayores al
paciente, incluso su muerte.
Todo paciente que egrese del servicio debe ser advertido de los signos de alerta que indican
agravamiento de su condición y que deban motivar una nueva consulta al Servicio de Urgencias.
Estos deben ser consignados claramente en el formato Recomendaciones de egreso. Estos
pacientes se pueden manejar ambulatoriamente, con instrucciones sobre la presencia de signos
de alarma y revisión por la consulta prioritaria al día siguiente; siempre y cuando no tengan
comorbilidades serias, ni otras razones para estar hospitalizados, tengan un fácil acceso al centro
hospitalario y se vean bien. Estos pacientes deben tener instrucciones claras y precisas, por
escrito, acerca de la medicación, la alimentación e hidratación y la presencia de síntomas y signos
de alarma, que ameritan consultar de inmediato al servicio de urgencias. La reevaluación de
pacientes dados de alta, en los que se sospechó una condición no urgente en la evaluación inicial,
lleva a cambios en el diagnóstico en 35%, en el manejo en 19%, y cambios de un manejo
conservador a un tratamiento quirúrgico en el 4,5% de pacientes. (Nivel evidencia B)
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