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Función y actuación de la catalasa

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Actuación bioquímica de la catalasa

Memoria preliminar

por

Obdulio Fernández

La oxidación bioquímica por antonomasia la realiza la hemoglobina de la san-


gre, productora de combinaciones reversibles con gases como el oxígeno o el óxido
de carbono ; juntamente con ella actúan las peroxidasas y las catalasas, fermentos
de dos grupos, pero de constitución química idéntica a la de la hemoglobina san-
guínea. El grupo prostético de este cromoproteído es una hemina que por reduc-
ción causa una porfirina semejante a la de los grupos de fermentos que se acaban
de señalar; es una etioporfirina. Al lado de estas dos agrupaciones de fermentos
podrían catalogarse los citocromos o materias colorantes de los tejidos, repartidos
profusamente en los dos reinos biológicos naturales. Algunos son típicas deshidro-
genaseis, o sea enzimas que separan hidrógeno de las materias oxidables; en ellos
el grupo prostético de carácter hematínico está unido a la fracción- albuminoidea
por dos átomos de azufre de la molécula del citocromo, hecho corroborado por el
aislamiento de cistina levógira en los productos de su desdoblamiento. Los tres co-
nocidos hasta ahora constituyen la antigua miohematina, pero el citocromo c es un
óxido reductor que origina combinaciones reversibles de la forma ferri a la ferro.
Estas cuatro posibilidades de actuación son perceptibles en la hemina libre, y cons-
tituyen una demostración, expuesta por H. Theorell (1), de que un mismo grupo
prostético unido a una pro teína espseífica exalta una de las posibilidades, suprimien-
do las otras; más claramente, que la actuación específica de los enzimas catalo-
gados en cada una de esas clases depende de la proteína a que se vincule el grupo
prosté'.ico, y es natural que no sea indiferente unir el grupo a amirie4<pdos de
distinta constitución química. En este aspecto, el más interesante es ía líistidina.
La actividad de las peroxidadas se manifiesta claramente en su aptitud para
convertir el oxígeno molecular en atómico, capaz de realizar oxidaciones intensas
y de colorear en azul la tintura de guayaco; por tanto, al desdoblar un peróxido
se engendra oxígeno activo.

(1) Arkiv. f. Kemi, 1943, 16 A, núm. 14.


24 OBDULIO FERNÁNDEZ

La acción de las catalasas es indudablemente más pequeña porque al descom-


poner un peróxido, el agua oxigenada produce sólo oxígsno molecular, cuya ca-
pacidad oxidante es mínima comparada con la del oxígeno activado por las per-
oxidasas.
Aunque acabe de afirmar que las oxidaciones intraorgánicas las realizan conjun-
tamente los cromoproteídos del grupo prostético porfirínico, ha de advertirse que
en el aspecto de ubicuidad no son comparables peroxidasas y catalasas. Las prime-
ras abundan en el reino vegetal y las segundas en el animal, localizándose prefe-
rentemente en los eritrocitos, en el hígado, en la placenta y en las glándulas su-
prarrenales, visceras en donde ocurren los quimismos más intensos de la economía
en los seres zoológicos. En cambio, las peroxidasas se hallan en la leche; por eso,
para diferenciar la leche cruda de la hervida, se acude a la investigación de aque-
llos enzimas.
Quizá los dos fermentos se suplan en su actuación a través del metabolismo,
porque se ha observado que la cifra de catalasa existente en el hígado es mil veces
'superior a la necesaria para realizar la típica misión a ella encomendada, y que,
a pesar de no producir oxígeno activo a expensas de los peróxidos, oxida el al-
cohol etílico y otros alcoholes, aunque se requieran cantidades mucho mayores.
En el reino vegetal se manifiesta también, al menos en las semillas de una fa-
milia de plantas (la de las cruciferas), que estudié largamente en este aspecto, un
' claro antagonismo entre peroxidasas y catalasas (2), o si no se pretende afirmar en
absoluto la incompatibilidad, hay que sostener que las últimas no son tan vitales
como las peroxidasas; este antagonismo lo he vuelto a poner de relieve en la to-
talidad de la planta Viscum álbum, que apenas elabora catalasa y, en cambio,
en un Penicillium se ofrece el caso contrario (3): mucha catalasa y falta o sólo in-
dicios de peroxidasa.
La'incompatibilidad se había evidenciado, dentro de la serie zoológica, en otro
hecho por W. Ostwald (4): los seres ricos en catalasa son positivamente fototró-
picos y viceversa; los negativamente fototrópicos son pobres en catalasas y abun-
dantes en peroxidasas. Esta relación de luz a catalasa no está desprovista de valor,
por cuanto las larvas de insectos que se desarrollan en la oscuridad carecen del
fermento descomponente del agua oxigenada. En otra ocasión (5), escribí que,
frente a este hecho notorio, podía ponerse otro, cual es que los gusanos intestinales,
la tenia por ejemplo, son productores en gran escala de catalasas.
En 1924, estudiando relaciones alimenticias con la síntesis de fermentos oxi-
dantes, probé que algunos gérmenes, entre ellos el B. Coli, cultivado en anaero-
biosis, no elabora catalasa.

(2) Archivos Inst. Nacional de Higiene «Alfonso XIII», 1924, núm. 3.


(3) O. FERNANDEZ y B. EEGUEIEO, Rev. Ac. Ciencias, Madrid, 1945, 39. 331.
(4) W. OSTWALD, Biochém Zeit, 1908, 10.
(5) Crónica Médica, 1930, 34, núm. 28.
ACTUACIÓN BIOQUÍMICA DE LA CATALASA . 25

AnJe el conjunto de fenómenos de apariencia contradictoria, surge una interro-


gante : ¿ cuál es la misión biológica de la catalasa ? ¿ Cómo siendo un cromopro-
teído hematínico, no es oxidante, por lo menos directo? Es, evidentemente, poco
favorable a la tesis de la oxidación directa la circunstancia de provocar el desdo-
blamiento de los peróxidos orgánicos, generando oxígeno molecular. De estos per-
óxidos sólo hay uno generalmente difundido: el agua oxigenada. La coincidencia
de existir juntos muchas veces, no siempre, agua oxigenada con catalasas, hizo
presumir que la función de estos fermentos se reducía a destruir el peróxido so-
brante, que es el inicial de las oxidaciones, el cual es tóxico para los demás fer-
mentos. En este caso, el papel asignado a la catalasa es puramente antitóxico, y
en favor de esta tesis se esgrimieron argumentos irrefutables al parecer: uno ati-
nente a la protección que la catalasa pueda ejercer sobre los enzimas protsolíticos
que actuarían sobre el gusano intestinal, la tenia, destruyéndole.
Realmente, es exigua función para un fermento de ubicuidad tan notoria como
la de la catalasa. Por eso pensé con el motivo concertador de todos los hechos co-
nocidos que la función antitóxica, pero no previamente destructora del peróxido,
estribaría en fijar el oxígeno fácilmente desligable, al nitrógeno de los compuestos
tóxicos elaborados en el tráfago vital, formando con ellos sustancias inocuas, como
se practica en laboratorios de 60°-80°. Fundamentaba mi tesis en que el agua oxi-
genada invalida la actividad de la estricnina por producir un óxido de toxicidad
inferior a la del propio alcaloide (6)

Justificaría así la existencia de los genalcaloides en los vegetales, de acuerdo con


las ideas Polonowski acerca de este asunto, tan interesante hoy en la terapéutica.
Hacia 1930, Wieland volvió a insistir en que las catalasas no tenían otro obje-
tivo que descomponer el agua oxigenada para facilitar oxígeno fresco a las células
y como medio de liberación de esos tóxicos violentos para la vida celular.
El problema ahora a estudiar es si existen o no tales peróxidos naturales, por
ejemplo, en los tejidos. En los medios de cultivo de gérmenes, hasta en varios fa-
cultativamente anaerobios, no hay motivo para dudarlo: existe agua oxigenada;
pero en los tejidos sólo se presintió su existencia cuando se estimaba, y aun se
estima, que la fase preliminar de todo acto oxidante era la formación de un per-
óxido. Además, el argumento se reforzaba con otro dato que hoy ya no es dis-
cutible: el de la síntesis del aldehido fórmico en las células como consecuencia
de la función clorofílica. En efecto, no se descubrió el formol como resultado de

(6) Crónica Médica, 1930, 34, núm. 28, y An. SPC. Esp. Fís. y Qulm., 1924, ¡L1, 589.
26 OEDULIO FERNANDEZ

la fotosíntesis, hasta que se llevó al campo de la biología la condensación Vor-


lánder, que en definitiva es una reacción de aldehidos con bimetilbihidroresorcina.
Hace años se conceptuaba el envenenamiento cianhídrico como efecto de la pa-
rálisis de la actividad de las catalasas, quedando así el organismo a merced de los
peróxidos. Por entonces, utilizando las experiencias acerca de la cianhidrización de
locales, hice recoger todos los animales víctimas del ácido cianhídrico y triturar sus
músculos con agua hervida para investigar la presencia de peróxido de hidrógeno.
No se encontró ; mas este fracaso no significa estrictamente que el envenenamiento
consista en inhibir las catalasas; puede interpretarse también como inexactitud de
la premisa, es decir, que en el envenenamiento cianhídrico nada tenga que ver
la catalasa, extremo que expuse en el trabajo varias veces aludido, y que corro-
bora un descubrimiento reciente de Drouineau y Goung (7), en virtud del cual dé-
biles concentraciones de ácido cianhídrico protegen la catalasa, puesto que la esta-
bilidad del Prunus Pérsica se debe a la liberación del cianhídrico procedente del
glucósido cianogenético de las hojas.
En el palimpsesto; extraordinariamente movible, de la biología química, hay
algo parecido al principio de la conservación de la materia. Muchas ideas que en
él se inscribieron, y que'por su poca consistencia experimental estaban destinadas
al olvido, no se han perdido: reaparecen cualquier día vigorosas. Wieland, en
1930, sostenía el mismo punto de vista que Morgulis ,y otros bioquímicos norte-
americanos defendieron, aunque con poco calor: las catalasas no tienen otra fina-
lidad que destruir los peróxidos orgánicos residuos del metabolismo y de gran to-
xicidad para las células.
La desconfianza seguía manteniéndose, a pesar de la gran autoridad de Wie-
land, y al cabo de dieciséis años de abandono del problema, por falta de solu-
ción adecuada, se apuntaron hechos nuevos que apoyan la primitiva hipótesis.
Ahora se pone de manifiesto que la cifra de catalasas descubierta en el hígado
es mil veces mayor que la necesaria para destruir los peróxidos formados en el
metabolismo, como había afirmado en 1920 (8) al discutir la hipótesis de Chodat
y Bach. No es sólo el hígado, la viscera mayor de los seres zoológicos, la que con-
tiene cantidades de catalasa que supsran en muchas veces las exigencias de una
supuesta función normal. Recientemente D. Herbert y J. Pinset (9) han conse-
guido cristales magníficos de catalasa obtenida del Micrococcus lysodeikticus, ger-
men en que se halla el fermento en proporción del 2 por 100 de bacteria seca,
cantidad que para cada célula es capaz de descomponer 47 veces su psso de per-
óxido de hidrógeno por minuto. Luego es superflua la cifra de catalasa existente,
y esto no es concebible dentro de los límites de ahorro en que se desenvuelven
los fenómenos vitales: por eso no hay explicación ideológica verosímil.
Examinemos un hecho sin prejuicio: este hecho es el observado en la síntesis

(7) Comp. Rend., 1946, 223, 53.


(8) Rev. Acad. Ciencias, Madrid, 1920, 19.
(9) Natnre, 1947, 160, 126.
ACTUACIÓN BIOQUÍMICA DE LA CATALASA 27

de la riboflavina por medio del Clostridium acetobutylicwnu (10). El grupo pros-


tético de la vitamina B2 es estable frente al sulfato ferroso y al agua oxigenada,
pero la mezcla de los dos, con una concentración crítica de ion ferroso, destruye
no ya la riboflavina producida por el germen, sino también la que se agregue al
medio de cultivo: adicionando catalasa a éste, la riboflavina se estabiliza.
Para evitar inducciones erróneas, debe advertirse que el Closfridium no pro-
duce peróxido de hidrógeno, aunque no hallar éste pueda deberse a que se des-
truye rápidamente en el curso de la fermentación, circunstancia un tanto extraña,
porque se sabe que la vitamina B, contribuye a la elaboración de un fermento pro-
ductor de agua oxigenada.
De modo que con una dosis crítica de sal ferrosa y la conveniente de agua
oxigenada, se destruye la riboflavina sintentizada por el Clostridium, pero la adición
de 0,07 mg. de catalasa por litro aumenta en 25 por 100 el rendimiento de aquella
sustancia fluorescente. La conclusión es que el peróxido de hidrógeno destruye la
riboflavina, y que al agregar catalasa que descompone el peróxido, el rendimien-
to en aquella vitamina es normal o superior al ordinario.
He aquí una función clara e incuestionable de la catalasa: destruir un peróxido
descomponente de un agente vital de gran importancia en el metabolismo. El
peróxido no ha envenenado nada; solamente ha destruido una vitamina necesaria.
El fenómeno descubierto por Bach en 1906 referente a la inhibición de la glu-
colisis anaerobia en la levadura por agua oxigenada ha sido puesto sobre el tapete
por E. T. Szórenyi (11), quien como consecuencia de sus estudios publicó dos
Memorias en las que se hace notar la actividad inhibidora del peróxido de hidró-
geno sobre los fenómenos de óxido-reducción y parcialmente sobre la fosforilisis
de los azúcares. Es decir que el citado peróxido se conduce frente al sistema fer-
mentativo de la levadura como el ácido uniyodo-acético, paralizando la producción
de ácido láctico; mas como esta sucesión de hechos los evita la catalasa, es lógico
admitir que ésta destruye el peróxido inhibidor de la capacidad fermentativa de
la levadura. En el caso actual'el peróxido incapacita la actuación de un sistema
• de fermentos necesario para la vida.
Pedí antes el análisis del hecho sin prejuicio alguno. ¿Es comparable la ac-
tividad metabólica de un pequeño germen, forzado a vivir la vida que se le im-
pone en un medio de cultivo, a la de una masa celular confederada de cualquier
región o viscera del organismo humano? En algunos aspectos, sí, pero en términos
generales, no.
Hasta aquí se ha hecho el examen del problema por un lado. Quizá estudian-
do desde el opuesto sea más fácil percibir alguna luz. ¿ Quién forma los peróxidos,
como el agua oxigenada? Reitero la expresión ya enunciada de que los peróxidos,

(10) A. LEVITÓN, J. Amer. Ch. Soc.,1946, 68, 835.


(11) Uqrain. Biochem., 1946, 7, 17 Ch. Abst., 1948. A. III.
28 . OBDULIO FERNÁNDEZ

se decía, constituyen la fase primordial de las oxidaciones. Se han descubierto en


el organismo sistemas primarios de oxidación que convierten el oxígeno molecu-
lar en agua oxigenada, en un peróxido, y son la xantino-oxidasa, la uricasa y la
d-amino-ácido oxidasa. Haciendo actuar el primero de estos enzimas sobre un sus-
trato que puede oxidar, la hipoxantina, por ejemplo, en presencia de catalasa y
de alcohol, la cantidad de oxígeno fijado es doble de la que normalmente retiene.
¿A qué es debido este aumento de consumo de oxígeno? Pues a que se forma,
en primer término, un peróxido, que oxida el alcohol etílico a aldehido acético, y
esto sólo sé efectúa en presencia de catalasa. Luego este fermento, en vez de des-
truir el peróxido inicial formado por el sistema primario, colabora catalizando una
reacción secundaria: la conversión del alcohol en aldehido. Por tal motivo, la
misión de la catalasa la interpretan Keilin y Hartree (11 bis) como catalizadora de
acciones pareadas (acopladas), y aunque no se encuentren todavía en gran número
en los procesos in vivo, es muy verosímil que se vayan descubriendo, tanto en
el orden de la oxidación, como en otras actividades, y de ello hay algunos ejem-
plos aducidos por Eldbacher (12), a propósito de la activación de la pepsina por
amino-ácidos y de la oxidación del ácido glutámico en el músculo, actuando de
colaborador la histidina.
El descubrimiento de estos complejos enzímicos que realizan transformaciones
acopladas, dependientes de una primaria, lo conceptúa el profesor Eldbacher tan
sustancial, que le ha llevado de la mano a acometer el estudio del problema que
denomina La totalidad- en bioquímica, según el cual los asuntos relativos a fer-
mentos no pueden abordarse como fenómenos aislados, sino como problemas de
conjunto, desechando en absoluto la idea de actuación cronológica de estos ca-
talizadores, que durante algunos años hemos defendido y utilizado varios bioquí-
micos.
Resulta, en definitiva, que la catalasa, en vez de destruir los peróxidos, como
el de hidrógeno, elaborado en oxidaciones preliminares, cataliza la fase secundaria
de oxidación con el propio peróxido, que antes imaginábamos destruía por tóxico
e inconveniente a la vida.
Este es el lado opuesto del problema que quería presentar como antípoda del
primeramente considerado.
Para ilustrar en lo posible la totalidad de la cuestión planteada, conviene una
advertencia previa; cual es, que los peróxidos son engendrados por los microor-
ganismos o por las células confederadas, mas también múltiples reacciones quími-
cas de laboratorio, llevan como consecuencia la producción del peróxido de hi-
drógeno. Steinmann y Dawson (13), han visto que al oxidar el ácido ascórbico,
para que pierda hidrógeno, con cobre, práctica diferencial de alcoholes primarios
respecto de secundarios, se produce agua oxigenada.

(11 bis) Biochemical ]., 1945, 39, 293.


(12) Experientia, 1946, 2, 7.
(13) ]. Amer. Chem. Soc, 1942, 64, 1212.
ACTUACIÓN BIOQUÍMICA DE LA CATALASA 29

La circunstancia de ser el ácido ascórbico una vitamina de elevado rango bio-


lógico, induce a cotejar el fenómeno expuesto con el ocurrido en la oxidación del
colesterol por un proteído cúprico, la hemocupreína de Mann y Keilin, durante
el cual no se produce peróxido, a pesar de intervenir dos substancias de tanto re-
lieve biológico como el colesterol y un oxidante de la categoría de la hemoglobina.
El sistema notatina-glucosa produce también peróxido de hidrógeno. El esper-
ma de los bovinos interpuesto en un medio que contenga yema de huevo, origina
agua oxigenada, que actúa disminuyendo la respiración y la motilidad.
Los 'peróxidos.—En cualquiera de los aspectos estudiados, el peróxido se forma;
su destino lo contemplamos desds dos polos opuestos. Por el lado de su aniquila-
miento, gracias a la catalasa, no hay nada que discutir; pero en el orden de con-
tribuir a acciones acopladas, queda campo abierto a la polémica. ¿Qué sucedería
si esas actividades secundarias del complejo enzimico no se aprovecharan por ra-
zones ignoradas? ¿Cómo actuaría en los cambios vitales el peróxido no empleado?
Es notorio que las células pueden vivir en un medio que contenga peróxidos;
de aquí que no satisfaga la idea de que el envenenamiento cianhídrico, de carác-
ter fulminante, sea atribuíble a la inhibición de los fermentos destructores del agua
oxigenada.
Dos químicos japoneses (14), tanto con intención de averiguar la suerte de los
peróxidos en el seno de las células, como con el deseo contrario, el ver qué ocu-
rre a los albuminoides celulares con los peróxidos, han observado que las núcleo-
proteínas se desnaturalizan (es la expresión) y se polimerizan, constituyendo mo-
léculas gigantescas que forman los virus, y han corroborado su opinión de dos mo-
dos: uno, sembrando semillas en terrenos regados con agua oxigenada y deter-
minando la viscosidad de las proteínas, en cotejo con la de semillas no regadas
con peróxido; otro, reiterar la experiencia, alimentando orugas de gusanos de
seda con sustancias impregnadas de agua oxigenada y midiendo la viscosidad de
sus albuminoides, en comparación con la de gusanos que no sufrieron la acción
del peróxido. Tanto en el caso de las semillas como en el de las orugas, la visco-
sidad fue mucho más alta en el tratamiento con agua oxigenada.
Con estos resultados se demuestra que el peróxido de hidrógeno contribuye a
formar proteínas de gran peso molecular durante el crecimiento rápido de las plan-
tas, formación reflejada en el aumento de viscosidad. Estas proteínas polimeriza-
das se forman igualmente cuando se inyectan a plantas jóvenes y sanas de tomate,
extracto de hojas de la misma planta afectada de mosaico, enfermedad provocada
por un virus.
Por otra parte, si se mantienen gusanos dei seda a 45° o se l?s administra in-
yecciones de virus poliédrico, se percibe un decrecimiento en la actividad de la ca-
talasa. Estos mismos seres, nutridos con hojas de morera, que es el alimento nor-
mal de los gusanos de seda, previamente tratadas por hidroxilamina, base con-

(14) K. JAMAHUZI y KOSA, Biochem. Zeit, 1944, 317, 81.


30 OBDULIO FERNÁNDEZ

ceptuada como poderoso inhibidor de la catalasa, al cabo de mucho tiempo ad-


quieren también la enfermedad del virus poliédrico.
Luego la actividad destructora de los peróxidos formados en un acto oxidante
primario, es privativa de la catalasa, y es una misión necesaria para evitar la po-
limerización de los albuminoides en masas gigantes constituyentes de un virus,
quizá del cáncer. No es un envenenamiento causado por el peróxido resultante
de la oxidación preliminar; es la síntesis de una sustancia inductora de un estado
biológico nuevo, anormal y de consecuencias fatídicas para el organismo que la
origina.
TTas el breve análisis de los fenómenos expuestos, me siento ahora autorizado
para coordinar los concernientes a la formación de virus por el peróxido de hi-
drógeno, con otros a los cuales aludí al tratar la génesis del cáncer (15). He de
referirme al efecto peróxido, denominación que en la química orgánica se ha
hecho extensiva, desde el estudio de los mecanismos de adición de hidrácidos a los
compuestos de carácter eténico, hasta el complicado de la dismutación engendrada
en la reacción Cannizaro. Este efecto peróxido se traduce principalmente en un
aumento en la facilidad de adicionarse los hidrácidos y otros agentes a la doble
ligadura, pero tal facilidad no es realizable en los términos corrientes, sino en los
contrarios; es decir, que la regla de Markownikoff, expresiva de la marcha cuan-
titativa de la reacción, sufre una inversión completa. Según la regla enunciada,
cuando un hidrácido, por ejemplo, actúa sobre una sustancia que contenga un
enlace doble, el halógeno •se une al átomo de carbono más sustituido, y el hidró-
geno se suma al unido al otro átomo de carbono.

CH3 CH3 CH, CH, CH, CH,


\ / \ / \ /
\ / C1H \ / \ /
C • C—Cl CH
II I I
CH2 CHa .1 CH2—Cl II

La presencia de cantidades minúsculas de agua oxigenada favorecen tanto la


reacción que los rendimientos en producto se elevan a 90 por 100, y además el
derivado no se sintetiza de acuerdo con la regla de Markownikoff (I), sino ds
modo opuesto, en forma que el halógeno se sitúe en el átomo más hidrogenado de
los dos prendidos por el doble enlace (II).
Esta es la reacción a cuyo mecanismo me referí en el libro citado, a propósito
del modo de intervenir los oxidantes en la génesis del cáncer, y en el que parece
tener algún interés el mantenimiento del cociente catalasa: peroxidasa.
La relación más o menos oscura que existe entre este fenómeno y la génesis
del cáncer no se ve inmediatamente, porque las adiciones de halógenos o de hi-
drácidos a las sustancias de doble enlace podrán o no tener efectividad en los me-
canismos vitales, sobre todo en las masas albuminoideas frente a los ácidos halo-

(15) Bioquímica del cáncer, 1942, p. 44.


ACTUACIÓN BIOQUÍMICA DE LA CATALASA 31

genados libres. Es que >el fenómeno es algo más profundo, siendo ya el examinado
de trascendencia, porque al quebrantarse la regla de Markownikoff, el cuerpo re-
sultante puede carecer de poder rotatorio. Esa importancia de orden más superior,
es que el hidrácido, juntamente con peróxido, no se fija siempre sobre el enlace
eténico, sino que se limita a isomerizar la sustancia sobre la que incide ese sistema.
Tal ocurre con el isoestilbeno, que se convierte en estilbeno, es decir, que un de-
rivado de la serie cis pasa a la trans; con el ester etilmaleico, que se isomeriza en
ester fumárico, o con el allocinamato de metilo, que se cambia en cinamaio.
El efecto peróxido se refleja, pues, en un acto de isomerismo geométrico. Aún
hay más: el aldehido benzoico es un compuesto en el que se descubrió el fenó-
meno de dismutación (hoy llamado de desproporcionamiento), que consiste en que
al reaccionar con álcalis en frío, el aldehido se oxida en ácido, y el hidrógeno li-
berado en este tránsito, reduce una molécula de aldehido y se convierte en el
alcohol respectivo. La especie química pura, sin el peróxido originado en su au-
tooxidación, no sufre el fenómeno descrito. El desproporcionamiento ya no es ajeno
a la vida como las adiciones de hidrácido a que antes hice referencia; se conocen
unos fermentos que catalizan la dismutación, las mutasas, que llenan una actividad
de cierto relieve en varias actuaciones quimúrgicas, singularmente en la alcohólica.
Los investigadores japoneses que se ocuparon de la metamorfosis de las proteínas
celulares por el influjo del agua oxigenada, afirman que estas proteínas se desna-
turalizan, es decir, que pierden su cualidad natural, y después se polimerizan. La
cualidad natural se manifiesta en su aptitud para ser desdobladas por los fermentos
naturales de que dispone el organismo y en el poder rotatorio que es levógiro,
mientras las no naturales son dextrogiras. Si el efecto peróxido alcanza a la con-
versión de un isómero geométrico en otro, de un trans a un cis, ¿es mucho ima-
ginar que cambie un levo en dextro ? Para que estos dextrorrotatorios puedan ser
transformados por enzimas es necesario que la economía orgánica fabrique los fer-
mentos necesarios de la serie d. Existe, pues, un lapso de tiempo, entre el que
dura la influencia del agua oxigenada en las células, convirtiendo sus albuminoides
en dextrogiros y el que emplea para sintetizar el enzima d. En ese tiempo es muy
verosímil que sobrevenga la segunda parte de la acción del peróxido de hidrógeno,
o sea la polimerización del albuminoide ya dextrogiro en las masas- características
de los virus.
He traído el problema por obra del efecto peróxido al mismo punto en que lo
planteaba en 1942. Entonces me refería a masas de albuminoides no naturales for-
madas por otros mecanismos, y escribía estas frases: «¿Qué suerte corren esas
albúminas si no hay fermento que las desdoble? No es posible predecir qué re-
lación oscura puede ligar la existencia de esas masas con el virus proteico de mag-
nitud molecular gigantesca, productor del papiloma de las aves y del mosaico de
varias plantas» (16).

(16) Bioquímica del cáncer, 1942, 60.


32 OBDULIO FERNÁNDEZ

Ya existe la prueba experimental de la eficacia del agua oxigenada producida


en una oxidación primaria y de su funesto influjo en la formación da los virus
causantes de enfermedades no microbianas. La consecuencia es que la catalasa, al
destruir esos peróxidos, evita al organismo la posibilidad de ser víctima de la ac-
tividad enérgica y rápida de los virus. Por tanto, son ya conocidas tres actividades
de la catalasa: 1.a, destruir el peróxido que invalida la síntesis de vitamina B 2 ;
2.a, destruir el peróxido que suprime la fosforolisis y los fenómenos de óxido-
reducción en la levadura y en el tejido muscular; y 3.a, destruir el mismo peróxido
que puede contribuir a formar virus. Como se ve, el problema empieza a escla-
recerse, y de acuerdo con las ideas clásicas.

Addenda a la pág. 29 —En prensa este trabajo recibo noticia de otro de-
bido a Wladimirow y Kalotilova (17) en el que se estudia 'la producción de
peróxido de hidrógeno en los eritrocitos. Colocando a 37° hemoglobina y
ácido ascórbico se destruyen mutuamente los dos factores, originándose de
una parte, metahemoglobina y agua oxigenada y de otra, ácido [Link]-
córbico y bicetoglutárico. Si a la mezcla inicial se la agrega catalasa, se
mantiene inalterable a 37°. Los autores estiman que el primordial objetivo
de la catalasa es evitar reacciones en que se engendren peróxidos, y si así
no fuera destruir los que se formen.

(17) Biokhetniya, 1947, 12, 321, v. Bri. Abst., 1048. A. III, 556.

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