En 1920 resultó elegido senador por la provincia de Cádiz.
4546 Ya en 1921
habría tenido deseos de acceder al Gobierno.47 Primo de Rivera, que perdió a
su hermano Fernando en el desastre de Annual,48 tras sus declaraciones en
noviembre de 1921 en el Senado a favor del abandono de las colonias
norteafricanas, las cuales causaron un enorme revuelo —y en las que habría
afirmado «Yo estimo, desde un punto de vista estratégico, que un soldado más
allá del Estrecho, es perjudicial para España»—,49 fue destituido de su cargo de
capitán general de Madrid por el Gobierno, ferviente partidario de la
permanencia en África. Heredó de su tío Fernando el marquesado de Estella.50
En mayo de 1922 fue nombrado capitán general de Cataluña. En Barcelona
estableció vínculos con Severiano Martínez Anido, gobernador civil de
la provincia de Barcelona, y con Joaquín Milans del Bosch, excapitán general.
Durante su mandato promovió a los Sindicatos Libres51 para la represión
sindical y se convirtió en un favorito de los propietarios industriales y agrícolas
catalanes.52
Golpe de Estado[editar]
Artículo principal: Golpe de Estado de Primo de Rivera
En un clima político influido por el Desastre de Annual —y el Expediente
Picasso—, Primo de Rivera empezó a hacer los preparativos para llevar a cabo
un pronunciamiento militar. En septiembre de 1923 el entonces capitán general
de Cataluña se trasladó a Madrid para tratar de recabar apoyo para el planeado
pronunciamiento, que no llegó de Francisco Aguilera y Egea, un general
veterano con ascendencia que habría albergado anhelos de «salvar a
España», pero sí de un grupo de generales africanistas opuestos a este último
conocido como el Cuadrilátero.53n. 4 Juan O'Donnell se sumó en Madrid el día 12
a última hora a la conspiración, decantando así hacia el golpe también a Diego
Muñoz Cobos.55 Primo había vuelto a Barcelona el día 9.56
Primo de Rivera (abajo a la izquierda) acompañando
junto a otros militares a Alfonso XIII.
Finalmente, la medianoche del 12 al 13 de septiembre, Miguel Primo de Rivera
proclamó en Barcelona el estado de guerra y sacó a los militares a la calle, que
fueron ocupando los edificios clave de la ciudad. Lo mismo sucedió en el resto
de las capitales catalanas. En la región catalana contó no solo con el apoyo de
los militares, sino también del somatén,5758 de los industriales y de los sectores
conservadores en general. Fuera de Cataluña ocurrió lo mismo en Zaragoza y
en Huesca, donde también fueron tomados por los militares los lugares
estratégicos gracias a que Sanjurjo había logrado convencer al capitán general
de Aragón, general Palanca, de que se «abstuviera» de intervenir.59 En las
primeras horas el pronunciamiento no encontró ninguna oposición.