Estrategia de Fomento a la Lectura
Estrategia de Fomento a la Lectura
EDICIÓN
COMPLETA
Y ANOTADA
LECTURA | EDIPO REY
EDIPO REY
Sófocles
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LECTURA | EDIPO REY
EDIPO REY
Sófocles
PERSONAJES
Personajes principales:
Edipo: rey de Tebas y esposo de Yocasta. Por haber librado a la ciudad de la
amenaza de la Esfinge1, los tebanos lo habían elegido como rey.
Creonte: es el hermano de Yocasta, a quien Edipo acusa de querer usurpar su
trono (vale aclarar que Creonte no tiene dicha intención). Queda a cargo de
las hijas y del trono de Edipo cuando este se va.
Tiresias: un adivino ciego de Tebas.
Yocasta: reina de Tebas, madre de Edipo. Se casó con Edipo (sin saber su
identidad) tras el asesinato de su anterior esposo, Layo.
Corifeo: Dirige el coro y es amigo de Edipo.
03
Personajes secundarios:
Coro2: de ancianos tebanos
Mensajero: lleva a Yocasta la noticia de la muerte del rey Pólibo.
Paje: testigo y relator de los últimos sucesos y el desenlace final.
Sacerdote: ministro del culto religioso de Zeus.
Pastor (sirviente): anciano, antiguo servidor del difunto rey Layo. Y testigo
que presenció la muerte de layo y sabe que el asesino es Edipo.
1
Esfinge: demonio mitológico representado con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave que acechaba a las afue-
ras de Tebas y mataba a cualquiera que no pudiera resolver sus enigmas.
2
En el formato tradicional de las tragedias griegas aparece siempre un coro. Originalmente el coro explicaba al publico
algunos elementos de la trama como una especie de narrador y ayudaba a la transición entre escenas. En tragedias
posteriores, el coro funciona como personaje colectivo, como el pueblo de Tebas o la voz del destino.
LECTURA | EDIPO REY
EDIPO.- ¡Oh hijos!, descendencia nueva del antiguo Cadmo ¿Por qué están aquí
todos sentados ante mí, coronados con ramos de suplicantes? La ciudad está llena
de incienso, cantos de súplica y de gemidos… He venido hasta aquí en persona,
para enterarme de lo que sucede, yo, el llamado Edipo, famoso entre todos. Así
que, oh anciano, ya que eres por tu condición a quien corresponde hablar, dime 04
en nombre de todos: ¿cuál es la causa de que estéis así ante mí? ¿El miedo, o
el ruego? Yo les ayudaré en todo. Sería insensible, si no me compadeciera ante
semejante actitud.
3
Cadmo: En la mitología griega era uno de los hijos de Telefasa y Agénor. Mientras buscaba a su hermana Europa rap-
tada por Zeus, fundó con ayuda de los dioses la ciudad Cadmea, posteriormente llamada Tebas, ciudad que gobierna
Edipo.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 1
que son efectivos, sobre todo, los hechos llevados a cabo por los consejos de
los que tienen experiencia. ¡Ea, oh el mejor de los mortales!, endereza la ciudad.
¡Ea!, apresta tu guardia, porque esta tierra ahora te celebra como su salvador.
Que de ninguna manera recordemos de tu reinado que vivimos, primero, en la
prosperidad, pero caímos después; ¡levanta con firmeza la ciudad! Pues, si vas
a gobernar esta tierra, como lo haces, es mejor reinar con hombres en ella que
vacía.
EDIPO.- ¡Oh hijos dignos de lástima! Sé bien que todos están sufriendo y, al
sufrir, no hay ninguno de ustedes que padezca tanto como yo. Mi ánimo se duele,
al tiempo, por la ciudad y por mí y por ustedes. Estén seguros de que muchas
lágrimas he derramado yo y muchos caminos he recorrido en el curso de mis
pensamientos. El único remedio que he encontrado, después de reflexionar a
fondo, es el que he tomado: envié a Creonte, hijo de Meneceo, mi propio cuñado,
a la morada Pítica de Febo4, a fin de que se enterara de lo que tengo que hacer
o decir para proteger esta ciudad. No debe tardar mucho en volver, y en cuando
llegue, cumpliré todo cuanto el dios Apolo ordene.
EDIPO.- ¡Oh soberano Apolo! ¡Ojalá viniera con suerte liberadora, del mismo
modo que viene con rostro radiante!
CREONTE.- ¡Con una buena! Estoy seguro de que todo resultará para bien.
CREONTE.- Si deseas oírlo estando éstos aquí cerca, estoy dispuesto a hablar
y también, si lo deseas, a ir dentro.
4
Morada Pitica de Febo: Febo es un epítome o apodo para el dios Apolo, al referirse a la morada pítica, Edipo se refiere
a mandar a su cuñado a consultar al Oráculo de Delfos, instalado en el templo de Apolo ubicado en Grecia, uno de los
más importantes del mundo helénico.
5
Para los griegos, la corona elaborada con hojas de laurel, simboliza la victoria, la gloria o que se ha alcanzado una meta.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 1
EDIPO.- ¡Habla ante todos!, ya que por ellos sufro una aflicción mayor, incluso,
que por mi propia vida.
CREONTE.- Diré las palabras que escuché de parte del dios. El soberano Febo
nos ordenó, claramente, arrojar de la región una mancha que existe en esta
tierra y no mantenerla y así evitar peores males irremediables.
EDIPO.- ¿En qué país puede estar? ¿Dónde podrá encontrarse la huella de una
antigua culpa, difícil de investigar?
CREONTE.- Afirmó que en esta tierra. Lo que es buscado puede ser atrapado,
pero se escapa lo que pasamos por alto.
EDIPO.- ¿Se encontró Layo con esta muerte en casa, o en el campo, o en algún 06
otro país?
CREONTE.- Tras haber marchado, según dijo, a consultar al oráculo, y una vez
fuera, ya no volvió más a casa.
CREONTE.- Murieron todos, excepto uno, que huyó despavorido y sólo una
cosa pudo decir con seguridad de lo que vio, decía que unos ladrones con los
que se tropezaron le dieron muerte.
CREONTE.- Eso era lo que se creía. Pero, después que murió Layo, nadie surgía
como su vengador en medio de las desgracias. Estábamos todos ocupados
con La Esfinge, de enigmáticos cantos, debíamos atender a lo que nos estaba
saliendo al paso, dejando de lado lo que no teníamos a la vista.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 1
EDIPO.- ¡Yo lo volveré a sacar a la luz la verdad desde el principio!, ya que Febo,
merecidamente, y tú, de manera digna, me indican el camino; verán también
en mí a un aliado para vengar a esta tierra y al antiguo rey Layo. El que fuera el
asesino de aquél tal vez también quiera matarme. Así, pues, auxiliando a aquél
me ayudo a mí mismo. Ustede, hijos, levántense de las gradas y recojan estos
ramos de suplicantes. Que otro congregue aquí al pueblo de Cadmo sabiendo
que yo voy a disponerlo todo. Y con la ayuda de la divinidad apareceré triunfante
o fracasado.
¡Ay de mí!
Soporto dolores sin cuento, ¡todo mi pueblo está enfermo!
Uno tras otro la población perece en número incontable, caen con fuerza, hacia
la costa del dios de las sombras. Los hijos, abandonados, yacen en el suelo,
portadores de muerte.
Esposas y canosas madres gimen por doquier en las gradas de los templos, en
actitud de suplicantes, a causa de sus tristes desgracias.
Resuena el peán8 y se oye, al mismo tiempo un sonido de lamentos.
¡Oh dura hija de Zeus!, envía tu ayuda, de agraciado rostro.
6
Atenea: diosa de la sabiduría, de la razón y de la guerra justa.
7
Artemisa: diosa de la caza, los animales salvajes y los nacimientos. Aliviaba las enfermedades de las mujeres.
8
Peán: canto religioso dirigido a Apolo para sanar enfermedades.
LECTURA | EDIPO REY
CORIFEO.- Sé que, más que ningún otro, el noble Tiresias ve lo mismo que el 08
mismísimo Febo, y de él se podría tener un conocimiento muy exacto, señor.
EDIPO.- El que no tiene temor ante los hechos tampoco tiene miedo a la palabra.
CORIFEO.- Pero ahí está el que lo dejará al descubierto. Éstos traen ya aquí al
sagrado adivino, al único de los mortales en quien la verdad es innata9.
EDIPO.- ¡Oh Tiresias, que todo lo manejas, lo que debe ser enseñado y lo que
es secreto, los asuntos del cielo y los terrenales! Aunque no ves, comprendes,
sin embargo, de qué mal es víctima nuestra ciudad. A ti te reconocemos como
único defensor y salvador de ella, señor. Porque Febo, si es que no lo has oído a
los mensajeros, contestó a nuestros embajadores que la única liberación de esta
plaga nos llegaría si, después de averiguarlo correctamente, dábamos muerte
a los asesinos de Layo o les hacíamos salir desterrados del país. ¡Sálvate a ti
mismo y a la ciudad y sálvame a mí!, líbranos de toda impureza originada por el
muerto. Estamos en tus manos. Que un hombre preste servicio con los medios
de que dispone y es capaz, es la más bella de las tareas.
TIRESIAS.- ¡Ay, ay! ¡Qué terrible es tener clarividencia10 cuando de nada sirve
al que la tiene! Yo lo sabía bien, pero lo he olvidado, de lo contrario no hubiera
venido aquí.
EDIPO.- No hablas con justicia ni con generocidad para la ciudad que te alimentó,
si le privas de tu augurio12.
TIRESIAS.- Porque veo que tus palabras no son oportunas para ti. ¡No vaya a ser 09
que a mí me pase lo mismo...!
EDIPO.- No te des la vuelta, ¡por los dioses!, si sabes algo, ya que te lo pedimos
todos los que estamos aquí como suplicantes.
TIRESIAS.- Todos han perdido el juicio. Yo nunca revelaré mis desgracias, por no
decir las tuyas.
9
Que le pertenece por naturaleza desde el nacimiento.
10
Supuesta capacidad que más allá de los cinco sentidos naturales, permite a algunas personas conocer el pasado o el
futuro.
11
Triste, decaído.
12
Señal o anuncio de un hecho futuro.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 2
EDIPO.- ¡Oh el más malvado de los malvados, pues tú llegarías a irritar, incluso,
a una roca! ¿No hablarás de una vez, sino que te vas a mostrar así de duro e
inflexible?
EDIPO.- ¿Quién no se irritaría al oír razones de esta clase con las que tú estás
perjudicando a nuestra ciudad?
EDIPO.- Pues bien, debes manifestarme incluso lo que está por llegar.
TIRESIAS.- No puedo hablar más. Ante esto, si quieres irrítate de la manera más
violenta.
EDIPO.- Nada de lo que estoy advirtiendo dejaré de decir. Has de saber que
parece que tú has ayudado a planear el crimen. Y si tuvieras vista, diría que,
incluso, este acto hubiera sido obra por entero tuya.
EDIPO.- ¿Con tanta desvergüenza haces esta aseveración14? ¿De qué manera
crees poderte escapar a ella?
EDIPO.- ¿Por quién has sido enseñado? Pues, desde luego, de tu arte no procede.
13
Afligir; causar tristesa.
14
Afirmación.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 2
TIRESIAS.- Afirmo que tú eres el asesino del hombre acerca del cual están
investigando.
TIRESIAS.- En ese caso, ¿digo también otras cosas para que te irrites aún más?
EDIPO.- ¿Crees tú, en verdad, que vas a seguir diciendo alegremente esto?
EDIPO.- Existe, pero no para ti. Tú no la tienes, ya que estás ciego de los oídos,
de la mente y de la vista.
EDIPO.- Vives en una noche continua, de manera que ni a mí, ni a ninguno que
vea la luz, podrías perjudicar nunca.
11
TIRESIAS.- No quiere el destino que tú caigas por mi causa, pues para ello se
basta Apolo, a quien importa llevarlo a cabo.
EDIPO.- ¡Oh riqueza, poder y saber que aventajas a cualquier otro saber en una
vida llena de encontrados intereses! ¡Cuánta envidia hay en ustedes, si, a causa
de este mando que la ciudad me confió —sin que yo lo pidiera—, Creonte,
el que era leal, el amigo desde el principio, desea expulsarme deslizándose
a escondidas, tras sobornar a semejante hechicero, maquinador y charlatán
engañoso, que sólo ve en las ganancias y es ciego en su arte! Porque, ¡ea!,
dime, ¿en qué fuiste tú un adivino infalible? ¿Cómo es que no dijiste alguna
15
Sin ser castigado.
16
Vano, procede del latín vanus, que significa vacío. En vano quiere decir sin fundamento, o fundamentado en el vacío,
sin consecuencia.
17
Sin darse cuenta.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 2
palabra que liberara a estos ciudadanos cuando estaba aquí la perra cantora18.
Cierto era que aquel enigma no podría resolverlo cualquier persona que
se presentara, requería el arte adivinatoria que tú no demostraste tener, ni
procedente de las aves19 ni conocida a partir de alguno de los dioses. Y yo,
Edipo, el que nada sabía, llegué y la hice callar consiguiéndolo por mi habilidad,
y no por haberlo aprendido de los pájaros. A mí es a quien tú intentas echar,
creyendo que estarás más cerca del trono de Creonte. Me parece que tú y el
que ha urdido esto tendréis que lograr la purificación entre lamentos. Y si no te
hubieses hecho valer por ser un anciano, hubieras conocido con sufrimientos
qué tipo de sabiduría tienes.
CORIFEO.- Nos parece adivinar que las palabras de éste y las tuyas, Edipo,
han sido dichas a impulsos de la cólera20. Pero no debemos ocuparnos en tales
cosas, sino en cómo resolveremos los oráculos del dios de la mejor manera.
EDIPO.- ¿Es que es tolerable escuchar esto de ése? ¡Maldito seas! ¿No te irás
cuanto antes? ¿No te irás de esta casa, volviendo por donde has venido?
EDIPO.- No sabía que ibas a decir necedades. En tal caso, difícilmente te hubiera
hecho venir a mi palacio.
18
Cruel cantora, madre perra o perra cantora son nombres comunes para referirse a la esfinge.
19
La ornitomancia, o adivinación mediante las aves era muy común en la antigua grecia. Consistía en predecir el futuro
mediante la interpretación del comportamiento, vuelo y plumaje de las aves.
20
Cólera: enojo, alteración o ira desmedida.
21
Loxias es uno de los epítetos (expresa o resalta una característica) de Apolo, que significa oblicuo o ambiguo. Este
epítome se usa para referirse al dios como protector de los adivinos.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 2
TIRESIAS.- Yo soy tal cual te parezco, necio, pero para los padres que te
engendraron22 era juicioso.
EDIPO.- Que te lleve, sí, porque aquí, presente, eres un molesto obstáculo; y,
una vez fuera, puede ser que no atormentes más.
CORO.- ¿Quién será el autor de aquellas acciones indecibles entre las indecibles?
¡Es momento para que huya tan rápido como el viento, pues contra él se
precipita, armado con fuego y relámpagos, el hijo de Zeus24! Y, junto a él, las
infalibles diosas de la muerte.
22
Engendrar: Dar existencia a un nuevo ser por medio de la fecundación.
23
Perecer: morir.
24
Apolo es hijo de Zeus.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 2
14
25
Los Labdácidas son el pueblo de Tebas (del que Edipo es rey en este momento) y Pólibo el padre adpotivo de Edipo,
quien lo adoptara luego de que Layo su verdaero padre lo abandonara. Este párrafo y el siguiente explican la actitud del
pueblo (representado por el coro) de desconfiar de las declaraciones de Tiresias el adivino, toda vez que para ellos Edipo
es un héroe.
15
LECTURA | EDIPO REY
(Entra Creonte).
CORIFEO.- Tal vez haya llegado a este ultraje forzado por la cólera, más que
intencionadamente.
CREONTE.- ¿Y, con la mirada y la mente rectas, lanzó esta acusación contra mí?
CORIFEO.- No sé, pues no conozco lo que hacen los que tienen el poder. Pero
él, en persona, sale ya del palacio.
26
Daño moral o material.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 3
EDIPO.- ¡Tú! ¿Cómo has venido aquí? ¿Eres, acaso, persona de tanta osadía
que has llegado a mi casa, a pesar de que es evidente que tú eres el asesino
de este hombre y un usurpador27 de mi soberanía? ¡Ea, dime, por los dioses!
¿Te decidiste a actuar así por haber visto en mí alguna cobardía o locura? ¿O
pensabas que no descubriría que tu acción se deslizaba con engaño, o que no
me defendería al averiguarlo? ¿No es tu intento una locura: buscar la soberanía
sin el apoyo del pueblo y de los amigos, cuando se obtiene con la ayuda de
aquél y de las riquezas?
CREONTE.- Estoy de acuerdo contigo, pero infórmame qué perjuicio dices que
has recibido. 17
EDIPO.- ¿Intentabas persuadirme28, o no, de que era necesario que enviara a
alguien a buscar al venerable adivino?
27
Usurpador es un término peyorativo usado para denominar a la persona o grupo que reclama u obtiene el poder de
forma ilegítima o controvertida.
28
Persuair, convencer.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 3
CORIFEO.- Bien habló él, señor. Pues los que se precipitan no son seguros para
dar una opinión.
29
Cordura: opuesto a la locura, cuando una persona es prudente y sensata.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 3
CORIFEO.- Cesad, príncipes. Veo que, justo a tiempo, sale de palacio Yocasta,
con quien deben dirimir30 la disputa que están sosteniendo.
20
30
Dirimir: Resolver o solucionar un desacuerdo.
LECTURA | EDIPO REY
CREONTE.- ¡Que no sea feliz, sino que perezca maldito, si he realizado contra ti
algo de lo que me culpas!
YOCASTA.- ¡Por los dioses!, Edipo, ¡detente!, sobre todo si sientes respeto ante
un juramento en nombre de los dioses, y también por respeto a mí y a los que
están ante ti.
CORO.- En respetar al que nunca antes fue necio y ahora es fuerte en virtud del
juramento.
CORIFEO.- Lo sé.
CORO.- Que, por un rumor poco probado, nunca lances una acusación de
deshonor a un pariente obligado por su propio juramento.
CREONTE.- Me voy sin que me hayas entendido, pero para éstos soy el mismo.
(Se aleja.) 22
CORO.- Mujer, ¿qué estás esperando para llevarlo a palacio?
CORO.- Una oscura sospecha surgió de unas palabras, pero también me desgarra
lo que puede ser injusto.
CORIFEO.- Sí.
31
Que muestra tener ira o un enfado muy grande.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 4
EDIPO.- Date cuenta dónde has llegado, aun siendo hombre honesto en tu
intención, haciendo caso omiso y embotando32 mi corazón.
CORO.- ¡Oh señor, no te lo he dicho sólo una vez: sabe que habría de mostrarme
insensato, falto de razonable juicio, si te abandonara. Tú, que dirigiste con justicia
el rumbo de mi querido país, cuando estaba sacudido entre desgracias, llegarás
a ser también ahora un buen guía, si puedes.
YOCASTA.- ¡En nombre de los dioses! Dime también a mí, señor, por qué asunto
has concebido semejante enojo.
EDIPO.- Hablaré. Pues a ti, mujer, te venero más que a éstos. Es a causa de
Creonte y de la clase de conspiración que ha tramado contra mí.
YOCASTA.- ¿Lo conoce por sí mismo o por haberlo oído decir a otro?
YOCASTA.- Tú, ahora, escúchame y aprende que nadie que sea mortal domina el
arte adivinatoria. La prueba de esto te la mostraré en pocas palabras. Una vez le 23
llegó a Layo un oráculo —no diré que del propio Febo, sino de sus servidores—
que decía que tendría el destino de morir a manos del hijo que naciera de mí y
de él. Sin embargo, a él, al menos según el rumor, unos bandoleros extranjeros
le mataron en una encrucijada de tres caminos. Por otra parte, no habían pasado
tres días desde el nacimiento del niño cuando Layo, después de atarle juntas
las articulaciones de los pies33, le arrojó, por la acción de otros, a un monte
infranqueable34. Por tanto, Apolo ni cumplió el que éste llegara a ser asesino
de su padre ni que Layo sufriera a manos de su hijo la desgracia que él temía.
Afirmo que los oráculos habían declarado tales cosas. Por ello, tú para nada
te preocupes, pues aquello en lo que el dios descubre alguna utilidad, él en
persona lo da a conocer sin rodeos.
32
Embotando: en este caso, confundiendo.
33
Layo, Rey de Tebas, padre biológico de Edipo y primer esposo de Yocasta perforó los piés de Edipo cuando este era
apenas un bebé y lo abandonó amarrado a un árbol. Pensó que nadie adoptaría a un bebé con los piés lastimados. Layo
pretendía así salvarse a si mismo y a su reino de una profecía del oráculo que le advertía que si llegaba a concebir un
hijo, este lo mataría al convertirse en adulto.
Edipo fue encontrado por unos pastores y dado en adopción a Pólibo, rey de Corinto, quien lo bautizó con ese nombre,
que significa “el de los piés hinchados”.
34
Infranqueable: difícil, imposible de acceder.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 4
EDIPO.- Me pareció oírte que Layo había sido muerto en una encrucijada de tres
caminos.
YOCASTA.- Era fuerte, con los cabellos desde hacía poco encanecidos, y su
figura no era muy diferente de la tuya.
35
Desazón: Estado de intranquilidad o tristeza.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 4
YOCASTA.- Eran cinco en total. Entre ellos había un heraldo36. Sólo un carro
conducía a Layo.
EDIPO.- ¡Ay, ay! Esto ya está claro. ¿Quién fue el que entonces os anunció las
nuevas, mujer?
YOCASTA.- No… Cuando llegó de allí y vio que tú regentabas el poder y que
Layo estaba muerto, me suplicó, encarecidamente, cogiéndome la mano, que
le enviara a los campos y al pastoreo de rebaños para estar lo más alejado
posible de la ciudad. Yo lo envié, porque, en su calidad de esclavo, era digno
de obtener este reconocimiento y aún mayor.
EDIPO.- Temo por mí mismo, oh mujer, haber dicho demasiadas cosas. Por ello,
quiero verle. 25
YOCASTA.- Está bien, vendrá, pero también yo merezco saber lo que te causa
desasosiego, señor.
36
Rango intermedio entre rey de armas y persevante. Representaban un papel importante, y su carácter era sagrado. Po-
dían entrar en las ciudades sitiadas o mezclarse en medio de los combates, sin que nadie se atreviese a herirles. Convo-
caban las asambleas de los jefes o generales, imponían silencio a la multitud antes de que hablaran los reyes para que se
oyeran sus discursos. Los heraldos eran los que llevaban sus órdenes y muchas veces sus ejecutores, llamando a aquellos
a quienes los príncipes deseaban ver o hablar.
26
LECTURA | EDIPO REY
EDIPO.- Mi padre era Pólibo, corintio, y mi madre Mérope, doria37. Era considerado
yo como el más importante de los ciudadanos de allí hasta que me sobrevino38 el 27
siguiente suceso. He aquí que en un banquete, un hombre saturado de bebida,
refiriéndose a mí, dice, en plena embriaguez, que yo era un falso hijo de mi
padre. Yo, disgustado, a duras penas me pude contener a lo largo del día, pero,
al siguiente, fui junto a mi padre y mi madre y les pregunté. Ellos despreciaron
la injuria de aquel que había dejado escapar estas palabras. Yo me alegré con
su reacción; sin embargo, eso me atormentaba sin cesar, pues me había calado
hondo. Sin que mis padres lo supieran, me dirigí a Delfos, y Febo me despidió
sin atenderme en aquello por lo que llegué, en lugar de ello, me anunció terribles
y desgraciadas calamidades: que estaba destinado que yo tendría que unirme a
mi madre y que traería al mundo una descendencia insoportable de ver para los
hombres y que yo sería asesino del padre que me había engendrado. Después de
oír esto, huí de Corinto huyendo de aquel destino. En mi caminar llego a ese lugar
en donde tú afirmas que murió el rey. Y a ti, mujer, te revelaré la verdad. Cuando
en mi viaje estaba cerca de ese triple camino, un heraldo y un hombre, cual tú
describes, montado sobre un carro tirado por potros, me salieron al encuentro.
El conductor y el mismo anciano me arrojaron violentamente fuera del camino.
37
Dorios: Una de las principales tribus griegas antiguas.
38
Sobrevenir: Ocurrir inesperadamente.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 5
Yo, al que me había apartado, al conductor del carro, le golpeé movido por la
cólera. Cuando el anciano ve desde el carro que me aproximo, apuntándome
en medio de la cabeza, me golpea con la pica de doble punta39. Y él no pagó
por igual, inmediatamente fue golpeado con el bastón por esta mano y cayó de
espaldas desde el carro. Maté a todos. Si alguna conexión hay entre Layo y este
extranjero, ¿quién hay en este momento más infortunado que yo? ¡Mancillo el
lecho del muerto con mis manos!, precisamente con las que le maté. ¿No soy yo,
en verdad, un canalla? ¿No soy un completo impuro? Si debo salir desterrado,
no me es posible en mi destierro ver a los míos ni pisar mi patria, porque me
veré forzado a unirme en matrimonio con mi madre y a matar a Pólibo, que me
crió y engendró. ¡Oh sagrada majestad de los dioses, que no vea yo ese día, sino
que desaparezca de entre los mortales antes que ver que semejante deshonor
impregnado de desgracia llega sobre mí!
CORIFEO.- A nosotros, oh rey, nos parece esto motivo de temor, pero mientras
no lo conozcas del todo por boca del que estaba presente, ten esperanza.
EDIPO.- Haces un sensato juicio. Pero, no obstante, envía a alguien para que
haga venir al pastor y no lo descuides.
(Entran en palacio).
39
Pica de doble punta: Arma antigua compuesta de una lanza de tres puntas; una central larga y dos más a los lados más
cortas.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 5
Pido que la divinidad nunca haga cesar lo que es favorable para la ciudad. Al dios
no cesaré de tener como protector.
Pero, ¡oh Zeus poderoso!, si con razón eres así llamado, que riges todo, no te
pase esto inadvertido ni tampoco a tu poder siempre inmortal. Se diluyen los
antiguos oráculos acerca de Layo, extinguiéndose, y Apolo no se manifiesta, en
modo alguno, con honores, y los asuntos divinos se pierden.
29
LECTURA | EDIPO REY
30
40
Tener en vilo: en estado de inquietud o suspenso.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 6
YOCASTA.- De igual modo lo seas tú, oh extranjero, pues lo mereces por tus
favorables palabras. Pero dime con qué intención has llegado y qué quieres
anunciar.
MENSAJERO.- Los habitantes de la región del Istmo le van a designar rey, según
se ha dicho allí.
YOCASTA.- Sirvienta, ¿no irás rápidamente a decirle esto al amo? ¡Oh oráculos
de los dioses! ¿Dónde están? Edipo huyó hace tiempo por el temor de matar a
este hombre y, ahora, él ha muerto por el azar y no a manos de aquél.
EDIPO.- ¡Oh Yocasta, muy querida mujer! ¿Por qué me has mandado venir aquí
desde palacio?
YOCASTA.- Escucha a este hombre y observa, al oírle, en qué han quedado los
respetables oráculos del dios.
YOCASTA.- Viene de Corinto para anunciar que tu padre, Pólibo, no está ya vivo,
sino que ha muerto.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 6
EDIPO.- ¡Ah, ah! ¿Por qué, oh mujer, habría uno de tener en cuenta el altar
vaticinador de Pitón42 o los pájaros que claman en el cielo, según cuyos indicios
tenía yo que dar muerte a mi propio padre? Pero él, habiendo muerto, está oculto
bajo tierra y yo estoy aquí, sin haberle tocado con arma alguna, a no ser que
se haya consumido por nostalgia de mí. De esta manera habría muerto por mi
intervención. En cualquier caso, Pólibo yace en el Hades y se ha llevado consigo
los oráculos presentes, que no tienen ya ningún valor.
EDIPO.- Con razón hubieras dicho todo eso, si no estuviera viva mí madre. Pero
como lo está, no tengo más remedio que temer, aunque tengas razón.
41
Quebranto: Decaimiento físico o moral.
42
Pitón: una gran serpiente que custodiaba el oráculo de Delfos. Cuando Apolo mató a la serpiente se quedó con el
oráculo.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 6
EDIPO.- Sí. Loxias afirmó, hace tiempo, que yo había de unirme con mi propia
madre y coger en mis manos la sangre de mi padre. Por este motivo habito
desde hace años muy lejos de Corinto, feliz, pero, sin embargo, es muy grato
ver el semblante de los padres.
MENSAJERO.- Por esto he venido sobre todo, para que en algo obtenga un
beneficio cuando tú regreses a palacio. 33
EDIPO.- Pero jamás iré con los que me engendraron.
MENSAJERO.- ¿Es que temes cometer una infamia para con tus progenitores?
MENSAJERO.- Hasta el punto de recibir el nombre que llevas por este suceso43.
43
Ver la nota número 33.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 6
EDIPO.- ¡Oh, por los dioses! ¿De parte de mi madre o de mi padre la recibí?
Dímelo.
EDIPO.- ¿Está aún vivo ese tal como para poder verme?
EDIPO.- ¿Hay entre ustedes, los que me rodean, alguno que conozca al pastor
a que se refiere, por haberle visto, bien en los campos, bien aquí? Indicádmelo,
pues es el momento de descubrirlo de una vez por todas.
CORIFEO.- Creo que a ningún otro se refiere, sino al que tratabas de ver antes
haciéndole venir desde el campo. Pero aquí está Yocasta que podría decirlo 35
mejor.
EDIPO.- Mujer, ¿conoces a aquel que hace poco deseábamos que se presentara?
¿Es a él a quien éste se refiere?
EDIPO.- Pues bien, lo mejor para mí me está importunando desde hace rato.
YOCASTA.- ¡Ah, ah, desdichado, pues sólo eso te puedo llamar y ninguna otra
cosa ya nunca en adelante!
36
LECTURA | EDIPO REY
Edipo comprende que Yocasta y Layo eran sus verdaderos padres y que todas
las predicciones de los oráculos se han cumplido. Edipo se maldice a sí mismo
y al destino, antes de abandonar el escenario. El coro lamenta cómo incluso un
gran hombre puede caer por el destino, y después de esto, un criado sale del
palacio para hablar de lo que ha ocurrido dentro. Cuando Yocasta entró en la
casa, corrió al dormitorio del palacio y ahí se ahorcó. Poco después, Edipo entró
furioso, llamando a sus criados para que le llevaran una espada de manera que
pudiera cortar el vientre de su madre. Cuando furioso recorre la casa, hasta
que descubre el cuerpo de Yocasta. Gritando, Edipo la baja y le quita largas
agujas de oro que mantenían su vestido, antes de clavárselos en sus propios
ojos, desesperado. 38
Edipo sale del palacio con los ojos ensangrentados y pide ser desterrado, tan
pronto como sea posible. Dice que ha preferido cegarse porque no puede
permitirse ver, después de sus crímenes, a sus padres en el infierno, a los hijos
que ha engendrado, ni al pueblo de Tebas.
Entra Creonte, que asume el poder, pide a los tebanos que se apiaden de Edipo
y lo hagan entrar en el palacio. A continuación dice que consultará de nuevo al
oráculo para saber lo que tiene que hacer con Edipo. Este dice que no tenga
piedad con él, pide ser desterrado. Las dos hijas (y medio hermanas) de Edipo,
Antígona e Ismene, son llamadas y Edipo lamenta que hayan nacido en una
familia maldita. Le pide a Creonte que cuide de ellas y Creonte se muestra
conforme, antes de enviar a Edipo de vuelta al interior del palacio.
En un escenario vacío, los últimos versos del corifeo son una especie de conclusión
o máxima griega, de que ningún hombre debe considerarse feliz hasta que está
muerto.
Ningún mortal puede considerar a nadie feliz con la mira puesta en el último día,
hasta que llegue al término de su vida sin haber sufrido nada doloroso.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
EDIPO.- Que estalle lo que quiera ella. Yo sigo queriendo conocer mi origen,
aunque sea humilde. Esa, tal vez, se avergüence de mi linaje oscuro, pues tiene
orgullosos pensamientos como mujer que es. Pero yo, que me tengo a mí
mismo por hijo de la Fortuna, la que da con generosidad, no seré deshonrado,
pues de una madre tal he nacido. Y los meses, mis hermanos, me hicieron
insignificante y poderoso. Y si tengo este origen, no podría volverme luego
otro, como para no llegar a conocer mi estirpe.
CORIFEO.- Lo conozco, ten la certeza. Era un pastor de Layo, fiel como ninguno.
44
Olimpo: Hogar mitológico de los dioses griegos.
45
Plenilunio: Fase lunar que corresponde a la luna llena.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
EDIPO.- ¿Eres consciente de haber conocido allí a este hombre en alguna parte?
EDIPO.- Al que está aquí presente. ¿Tuviste relación con él alguna vez?
EDIPO.- ¡Ah! No le reprendas, anciano, ya que son tus palabras, más que las de
éste, las que requieren un reprensor.
46
Arturo: Se refiere al fin del verano e inicio del invierno, maracado por la salida vespertina de la estrella “Arturo”, la más
brillante de la constelación Bootes, de acuerdo con el calendario ático vigente en la antigua Grecia.
47
Aprisco: Corral o establo.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
SERVIDOR.- Era tenido por hijo de aquél. Pero la que está dentro, tu mujer, es
la que mejor podría decir cómo fue.
48
Vástago: Persona que desciende de otra.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
EDIPO.- ¿A cuáles?
EDIPO.- ¡Ay, ay! Todo se cumple con certeza. ¡Oh luz del día, que te vea ahora por
última vez! ¡Yo que he resultado nacido de los que no debía, teniendo relaciones
con los que no podía y habiendo dado muerte a quienes no tenía que hacerlo!
(Entra en palacio). 42
CORO.- ¡Ah, descendencia de mortales! ¡Cómo considero que viven una vida
igual a nada! Teniendo este destino tuyo ¡oh infortunado Edipo!, nada de los
mortales tengo por dichoso. Tú, que, tras disparar el arco con incomparable
destreza, conseguiste una dicha por completo afortunada, ¡oh Zeus!, después de
hacer perecer a la doncella de corvas garras cantora de enigmas49, y te alzaste
como un baluarte contra la muerte en mi tierra. Y, por ello, fuiste aclamado como
mi rey y honrado con los mayores honores, mientras reinabas en la próspera
Tebas. Y ahora, ¿de quién se puede oír decir que es más desgraciado? ¿Quién
es el que vive entre violentas penas, quién entre padecimientos con su vida
cambiada? ¡Ah noble Edipo, a quien le bastó el mismo espacioso puerto para
arrojarse como hijo, padre y esposo! Te sorprendió, a despecho tuyo, el tiempo
que todo lo ve y condena una antigua boda que no es boda en donde se engendra
y resulta engendrado. ¡Ah, hijo de Layo, ojalá, ojalá nunca te hubiera visto! Yo
gimo derramando lúgubres lamentos de mi boca.
49
Se refiere a la Esfinge.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
50
Labdácidas: ver nota 25.
51
Istro y Fasis: Nombres griegos para los ríos Danubio y Rioni, dos de los más caudalosos conocidos por los griegos.
52
Mesarse: Jalar y arrancarse los cabellos.
53
Combar: Dar forma curva a algo.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
con los que se adornaba y, alzándolos, se golpeó con ellos las cuencas de los
ojos, al tiempo que decía cosas como éstas: que no le verían a él, ni los males
que había padecido, ni los horrores que había cometido, sino que estarían en
la oscuridad el resto del tiempo para no ver a los que no debía y no conocer
a los que deseaba. Haciendo tales imprecaciones una y otra vez —que no una
sola—, se iba golpeando los ojos con los broches. Las pupilas ensangrentadas
teñían las mejillas y no destilaban gotas chorreantes de sangre, sino que todo
se mojaba con una negra lluvia y granizada de sangre. Esto estalló por culpa de
los dos, no de uno sólo, pero las desgracias están mezcladas para el hombre
y la mujer. Su legendaria felicidad anterior era entonces una felicidad en el
verdadero sentido; pero ahora, en el momento presente, es llanto, infortunio,
muerte, ignominia y, de todos los pesares que tienen nombre, ninguno falta.
(Se abren las puertas del palacio y aparece Edipo con la cara ensangrentada, andando 44
a tientas).
CORO.- ¡Oh sufrimiento terrible de contemplar para los hombres! ¡Oh el más
espantoso de todos cuantos yo me he encontrado! ¿Qué locura te ha acometido,
oh infeliz? ¿Qué deidad es la que ha saltado, con salto mayor que los más largos,
sobre su desgraciado destino? ¡Ay, ay, desdichado! Pero ni contemplarte puedo,
a pesar de que quisiera hacerte muchas preguntas, enterarme de muchas cosas
y observarte mucho tiempo. ¡Tal horror me inspiras!
Edipo.- ¡Ah, ah, desgraciado de mí! ¿A qué tierra seré arrastrado, infeliz?
¿Adónde se me irá volando, en un arrebato, mi voz? ¡Ay, destino! ¡Adónde te
has marchado?
54
Groserías y malas palabras.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
EDIPO.- ¡Oh amigo!, tú eres aún mi fiel servidor, pues todavía te encargas de
cuidarme en mi ceguera. ¡Uy, uy!, No me pasas inadvertido, sino que, aunque
estoy en tinieblas, reconozco, sin embargo, tu voz.
EDIPO.- ¿Qué es para mí digno de ver o de amar, o qué saludo es posible ya oír
con agrado? Sacadme fuera del país cuanto antes, sacad, oh amigos, al que es
funesto en gran medida, al maldito sobre todas las cosas, al más odiado de los
mortales incluso para los dioses.
EDIPO.- ¡Así perezca aquel, sea el que sea, que me tomó en los pastos, 45
desatando los crueles grilletes de mis pies, me liberó de la muerte y me salvó,
porque no hizo nada de agradecer! Si hubiera muerto entonces, no habría dado
lugar a semejante penalidad para mí y los míos.
CORIFEO.- No veo el modo de decir que hayas tomado una buena decisión.
Sería preferible que ya no existieras a vivir ciego.
EDIPO.- No intentes decirme que esto no está así hecho de la mejor manera,
ni me hagas ya recomendaciones. No sé con qué ojos, si tuviera vista, hubiera
podido mirar a mi padre al llegar al Hades55, ni tampoco a mi desventurada
55
Hades: Inframundo griego reino del dios del mismo nombre y morada de los muertos.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
madre, porque para con ambos he cometido acciones que merecen algo peor
que la horca. Pero, además, ¿acaso hubiera sido deseable para mí contemplar
el espectáculo que me ofrecen mis hijos, nacidos como nacieron? No por cierto,
al menos con mis ojos. Ni la ciudad, ni el recinto amurallado, ni las sagradas
imágenes de los dioses, de las que yo, desdichado —que fui quien vivió con
más gloria en Tebas—, me privé a mí mismo cuando, en persona, proclamé que
todos rechazaran al impío, al que por obra de los dioses resultó impuro y del
linaje de Layo. Habiéndose mostrado que yo era semejante mancilla, ¿iba yo
a mirar a éstos con ojos francos? De ningún modo. Por el contrario, si hubiera
un medio de cerrar la fuente de audición de mis oídos, no hubiera vacilado en
obstruir mi infortunado cuerpo para estar ciego y sordo. Que el pensamiento
quede apartado de las desgracias es grato. ¡Ah, Citerón! ¿Por qué me acogiste?
¿Por qué no me diste muerte tan pronto como me recibiste, para que nunca
hubiera mostrado a los hombres de dónde había nacido? ¡Oh Pólibo y Corinto
y antigua casa paterna —sólo de nombre—, cómo me criaron con apariencia de
belleza, pero corrompido de males por dentro! Ahora soy considerado un infame
y nacido de infames. ¡Oh tres caminos y oculta cañada, encinar y desfiladero en
la encrucijada, que bebieron, por obra de mis manos, la sangre de mi padre que
es la mía! ¿Se acuerdan aún de mí? ¡Qué clase de acciones cometí ante vuestra
presencia y, después, viniendo aquí, cuáles cometí de nuevo! ¡Oh matrimonio,
matrimonio, me engendraste y, habiendo engendrado otra vez, hiciste brotar
la misma simiente56 y diste a conocer a padres, hermanos, hijos, sangre de la
misma familia, esposas, mujeres y madres y todos los hechos más abominables
que suceden entre los hombres! Pero no se puede hablar de lo que no es noble
hacer. Ocúltenme sin tardanza, ¡por los dioses!, en algún lugar fuera del país o 46
mátenme o arrójenme al mar, donde nunca más me puedan ver.
EDIPO.- ¡Ay de mí! ¿Qué palabras le voy a dirigir? ¿Qué garantía justa de
confianza podrá aparecer en mí? Pues de mi enfrentamiento anterior con él, en
todo me descubro culpable.
(Entra Creonte).
56
Simiente: Cosaque es causa de otra.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
como sea posible, métanla en casa; porque lo más piadoso es que las deshonras
familiares sólo las vean y escuchen los que forman la familia.
EDIPO.- Arrójame enseguida de esta tierra, donde no pueda ser abordado por
ninguno de los mortales.
CREONTE.- De este modo fue dicho; pero, sin embargo, en la necesidad en que
nos encontramos es más conveniente saber qué debemos hacer.
EDIPO.- ¿Es que vas a pedir información sobre un hombre tan miserable?
57
Parricidio: Delito que consiste en matar a un familiar, en especial al padre, a la madre, a un hijo o al cónyuge.
LECTURA | EDIPO REY | PARTE 7
oyendo llorar a mis dos queridas hijas? ¿No será que Creonte por compasión ha
hecho venir lo que me es más querido, mis dos hijas? ¿Tengo razón?
EDIPO.- ¡Ojalá seas feliz y que, por esta acción, consigas una divinidad que te
proteja mejor que a mí! ¡Oh hijas! ¿Dónde están? Vengan aquí, acérquense a
estas fraternas manos mías que les han proporcionado ver de esta manera los
ojos, antes luminosos, del padre que las engendró. Este padre, que se mostró
como tal para ustedes sin conocer ni saber dónde había sido engendrado
él mismo. Lloro por ustede dos —pues no puedo mirarlas—, cuando pienso
qué amarga vida les queda y cómo será preciso que pasen su vida ante los
hombres. ¿A qué reuniones de ciudadanos irán, a qué fiestas, de donde no
vuelvan a casa bañadas en lágrimas, en lugar de gozar del festejo? Y cuando
lleguen a la edad de las bodas, ¿quién será, quién, oh hijas, el que se expondrá
a aceptar semejante oprobio58, que resultará una ruina para ustedes dos como,
igualmente, lo fue para mis padres? ¿Cuál de los crímenes está ausente? Su
padre mató a su padre, fecundó a la madre en la que él mismo había sido
engendrado y las tuvo a ustedes de la misma de la que él había nacido. Tales
reproches soportarán. Según eso, ¿quién querrá desposarlas? No habrá nadie,
oh hijas, sino que seguramente será preciso que se consuman estériles y sin 48
bodas. ¡Oh hijo de Meneceo!, ya que sólo tú has quedado como padre para
éstas —pues nosotros, que las engendramos, hemos sucumbido los dos—, no
dejes que las que son de tu familia vaguen mendigando sin esposos, no las
iguales con mis desgracias. Antes bien, apiádate de ellas viéndolas a su edad
así, privadas de todo excepto en lo que a ti se refiere. Prométemelo, ¡oh noble
amigo!, tocándome con tu mano. Y a ustedes, ¡oh hijas!, si ya tuvieran capacidad
de reflexión, les daría muchos consejos. Ahora, supliquen conmigo para que,
donde les toque en suerte vivir, tengan una vida más feliz que la del padre que
les dio el ser.
58
Oprobio: Deshonra o vergüenza públicas.
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