Biografía de Pericles: Estratega ateniense
Biografía de Pericles: Estratega ateniense
Fue además rival de Cimón en 459 a. C. y jefe del Hijos Pericles el Joven
partido republicano. Después de la muerte de Información profesional
Cimón, condenó a Tucídides (no el historiador sino Ocupación Político, militar, estadista, orador
un político, hijo de Melesias) al ostracismo. Fundó y oficial de ejército
en sólidas bases la potencia naval y colonial de Años activo 469–429 a. C. (militar)
Atenas, sometió la isla de Eubea en 446 a. C., la de Seudónimo Ολύμπιος
Samos en 440 a. C. e hizo tomar parte a Atenas en la Lealtad Antigua Atenas
Guerra del Peloponeso. Rango militar Strategos
Primeros años
Pericles nació alrededor del 495 a. C., en el demo (demarcación) de Colargos, al norte de Atenas. Era hijo
del político Jantipo, quien, si bien había sido condenado al ostracismo durante los años 485 o 484 a. C.,
volvió a Atenas para dirigir el contingente ateniense en la victoria griega de la Batalla de Mícala solo cinco
años después. La madre de Pericles, Agarista, era parte de la poderosa familia de los Alcmeónidas, y sus
conexiones familiares jugaron un papel crucial en el comienzo de la carrera política de Jantipo. Agarista era
bisnieta del tirano de Sición, Clístenes, y sobrina del reformista ateniense Clístenes, otro alcmeónida.4
Según Heródoto y Plutarco, Agarista soñó, algunas noches antes del nacimiento de Pericles, que daba a luz
un león.5 6 Una interpretación de esta anécdota es que el león es el símbolo tradicional de la grandeza,
aunque la historia también puede estar haciendo alusión al tamaño inusual del cráneo de Pericles, que se
convirtió en el objetivo habitual de los comediantes contemporáneos,6 7 llegando a recibir el apelativo de
«cabeza de albarrana» (una especie de cebolla). Si bien Plutarco asegura que esta deformación era el motivo
por el que Pericles siempre era representado con casco, este no era exactamente el motivo, sino que el casco
era el símbolo de su rango oficial como estratego (general).8
Pericles pertenecía a la tribu local de Acamantis y sus primeros años fueron silenciosos. Un joven
introvertido que huía de apariciones en público y prefería dedicar su tiempo a los estudios.9
La nobleza de su familia y su nivel económico le permitieron proseguir su inclinación hacia los estudios.
Aprendió música de los maestros de su tiempo (Damón o Pitocleides podrían haber sido sus profesores)10
11 y se considera que fue el primer político en atribuir una gran importancia a la
filosofía.9 Disfrutó de la
compañía de los sofistas y físicos pre-socráticos Protágoras, Zenón de Elea y Anaxágoras. Anaxágoras
particularmente llegó a convertirse en un buen amigo y le influyó enormemente.10 12 La forma de pensar
de Pericles, así como el carisma que tenía en su retórica podrían haber sido en parte una consecuencia del
énfasis filosófico en la calma emocional al enfrentarse a los problemas, y del escepticismo sobre el
fenómeno divino.4 Su calma y autocontrol proverbial también se contemplan como parte de la influencia
de Anaxágoras.13
El ostracismo de Cimón
Alrededor de los años 462 y 461 a. C., los líderes del partido republicano decidieron que era el momento de
intentar tomar el control del Areópago, un Consejo tradicional controlado por la aristocracia ateniense, que
en tiempos pasados había llegado a ser uno de los cuerpos más poderosos del Estado.20 El líder del partido
y mentor de Pericles, Efialtes de Atenas, propuso una brusca reducción del poder del Aerópago. La
Ekklesía (la asamblea ateniense) aceptó la proposición de Efialtes sin demasiada oposición.21 Esta reforma
señaló el comienzo de una nueva era de «República».20
En el año 461 a. C., Pericles consiguió eliminar a su gran oponente mediante la utilización del ostracismo.
La acusación para ello fue que Cimón había traicionado a la ciudad por haber actuado como un amigo de
Esparta, una acusación que era muy frecuente enarbolar frente a los políticos de la facción conservadora.24
Incluso después del ostracismo de Cimón, Pericles continuó llevando a cabo y promocionando una política
republicana con gran carga social.21 Primero propuso un decreto que permitía a los pobres acudir a ver las
obras de teatro sin tener que pagar, siendo el estado el que cubriría el coste de su admisión. Mediante otros
decretos redujo los requisitos de propiedad necesarios para formar parte del arcontado e introdujo el pago de
unas generosas cantidades de dinero para aquellos ciudadanos que sirviesen como jurados en la Heliea (la
corte suprema de Atenas).25 Sin embargo, la medida que más controversia creó fue la ley del año
451 a. C., que limitaba la ciudadanía ateniense a aquellos que fuesen nacidos de ciudadanos atenienses por
ambos lados.26
Tales medidas impulsaron a los críticos de Pericles, que le veían como el responsable de la degeneración
gradual de la república ateniense. Constantino Paparrigópulos (1815-1891), uno de los más importantes
historiadores griegos modernos, argumenta que Pericles buscaba la expansión y estabilización de todas las
instituciones republicanas.27 Por ello, impulsó una legislación que garantizaba a las clases más bajas el
acceso al regímen político y a los oficios públicos, de los cuales habían sido apartados anteriormente debido
a sus medios limitados o a su humilde condición.28 De acuerdo con Samos, Pericles creía que era
necesario elevar al Demos, en el que veía la fuente del poder ateniense y un elemento crucial en el dominio
militar de Atenas.29 La flota, sin duda la espina dorsal del poder de Atenas desde los días de Temístocles,
estaba compuesta casi en su totalidad por miembros de las clases inferiores.30
Cimón, por el otro lado, parece que ya había dejado de creer que existiera espacio para la evolución
republicana. Estaba seguro de que la república había llegado a su punto álgido y que las reformas de
Pericles llevaban a la instauración de la democracia, degenerando el régimen establecido. Según
Paparrigopoulos, la historia acabó dando la razón a Cimón, puesto que Atenas, a partir de la muerte de
Pericles, se hundió en un abismo de turbulencia política y democracia. Paparrigopoulos mantiene que cayó
sobre la ciudad una regresión sin precedentes, y que su gloria fue muriendo como resultado de la muerte de
Pericles el republicano.27 Según otro historiador, Justin Daniel King, la república benefició al pueblo
individualmente, pero hirió al estado.31 Otros autores, como Donald Kagan defienden que las medidas
republicanas de Pericles llevadas a efecto supusieron la base de una fuerza política inexpugnable.32
Después de todo, Cimón acabó aceptando la república, y no se opuso a la ley de ciudadanía tras su retorno
del exilio en el año 451 a. C.33
Pericles, que poseía gran autoridad por su prestigio e inteligencia y era inaccesible
manifiestamente al soborno, contenía a la multitud sin quitarle libertad, y la gobernaba en
mayor medida que era gobernado por ella; y esto, debido a que no hablaba de acuerdo con su
capricho para buscarse influencia por medios indignos, sino que, gracias a su sentido del
honor, llegaba a oponerse a la multitud. Así pues, cuando se daba cuenta de que los atenienses
ensoberbecidos tenían una confianza injustificada, con sus palabras los contenía,
atemorizándolos, y cuando sin razón temían, les devolvía la confianza. Y era aquello
oficialmente una democracia; pero, en realidad, un gobierno del primer ciudadano.34
Plutarco subraya que Cimón consiguió un acuerdo para compartir el poder con sus oponentes, según el cual
Pericles se encargaría de los asuntos internos y Cimón sería el líder del ejército de Atenas que se encontraba
en campaña.39 Si realmente fue así, este acuerdo habría supuesto una concesión por parte de Pericles en el
hecho de que no era un gran estratega. Kagan opina que Cimón se adaptó a las nuevas condiciones y llevó
a cabo un matrimonio político entre los liberales de Pericles y los conservadores.33
A mediados de la década de 450 a. C. los atenienses lanzaron un ataque fallido para ayudar a la revuelta
egipcia contra Persia, que llevó a un prolongado asedio de una fortaleza persa situada en el delta del Nilo.
La campaña culminó con un desastre a gran escala: las fuerzas de asedio fueron derrotadas y destruidas.40
En 451-450 a. C. los atenienses mandaron tropas a Chipre. Cimón derrotó a los persas en la Batalla de
Salamina, pero murió de enfermedad en el año 449 a. C. Se dice que Pericles comenzó ambas expediciones
en Egipto y Chipre,41 aunque algunos investigadores, como por ejemplo Karl Julius Beloch, argumentan
que el envío de una flota de tal magnitud está más de acuerdo con el espíritu de la política de Cimón.42
Para complicar aún más el relato de este período tan complejo, se añade la controversia sobre la Paz de
Calias, que supuestamente terminó con las hostilidades entre griegos y persas. La misma existencia de este
tratado está muy discutida, y los detalles de la negociación son también ambiguos.43 Ernst Badian cree que
la paz entre Atenas y Persia se ratificó por primera vez en el año 463 a. C. (haciendo que las intervenciones
atenienses en Egipto y Chipre fuesen violaciones del tratado), y renegociado a la conclusión de la campaña
en Chipre, tomando fuerza de nuevo entre los años 450 y 449 a. C., como resultado del cálculo estratégico
de Pericles de que el conflicto con Persia estaba debilitando la posibilidad ateniense de esparcir su
influencia en Grecia y el Egeo.43 Kagan cree que Pericles usó a Calias, un cuñado de Cimón, como
símbolo de unidad, y que le empleó en varias ocasiones para negociar acuerdos importantes.44
En la primavera de 449 a. C., Pericles propuso el Decreto de Congreso, que llevó a una reunión (congreso)
de todos los estados griegos para considerar la cuestión de reconstrucción de los templos destruidos por los
persas. El congreso no tuvo éxito por culpa de Esparta, pero las verdaderas intenciones de Pericles todavía
no están claras.45 Algunos historiadores piensan que quería promover una especie de confederación con la
participación de todas las ciudades griegas, y otros que quería fomentar la preeminencia ateniense.46 De
acuerdo al historiador Terry Buckley, el objetivo del Decreto de Congreso era un nuevo mandato para la
Liga de Delos y para la recaudación de phoros (impuestos).47
Durante la Segunda Guerra Sagrada Pericles dirigió a la Sin embargo, la admiración de las eras
armada ateniense contra Delfos y reinstauró a Fócida en actuales y de las que nos sucedan
recaerá sobre nosotros, dado que no
sus derechos soberanos sobre el oráculo.48 En 447 a. C. hemos dejado nuestro poder sin
Pericles se involucró en la campaña por la cual se le testigos, y lo hemos mostrado mediante
numerosas pruebas; y más allá de
admira más, la expulsión de los bárbaros de la península necesitar a Homero para nuestro
tracia de Gallípolli, con el fin de establecer colonos panegírico, o de alguno cuyos versos
pudieran lucir durante un momento para
atenienses en la región.4 49
Para entonces, sin embargo, dar la impresión de que se derretirían al
Atenas se encontraba seriamente amenazada por una serie contacto con los hechos, hemos
de revueltas entre sus aliados (o, para ser más exactos, sus obligado a todos los mares y tierras a
ser la carretera de nuestro atrevimiento,
subordinados). En 447 a. C. los oligarcas de Tebas y en todas partes, ya sea para bien o
conspiraron contra la facción democrática. Los atenienses para mal, hemos dejado monumentos
imperecederos a nuestras espaldas.
demandaron su rendición inmediata pero, tras la Batalla
Discurso fúnebre de Pericles tal y
de Coronea de ese año, Pericles se vio obligado a admitir como lo recogió Tucídides (II, 41 (http://
la pérdida de Beocia con el fin de recuperar a los [Link]/cgi-bin/pte
xt?doc=Perseus%3Atext%3A1999.01.02
prisioneros atenienses tomados en esa batalla.9 Con 00&layout=&loc=2.41)).
Beocia en manos hostiles, Fócida y Lócrida eran
incontrolables y poco a poco fueron cayendo en manos de los oligarcas enemigos.50 En 446 a. C. se
produjo un levantamiento aún más peligroso: Eubea y Megara se levantaron en armas. Pericles cruzó hasta
Eubea con sus tropas, pero fue obligado a volver cuando un ejército espartano invadió Ática. Mediante
sobornos y negociaciones, Pericles logró ahuyentar el peligro inminente, y los espartanos volvieron a su
ciudad.51 Cuando Pericles fue investigado más tarde por la utilización de dinero público no pudo
justificarse suficientemente un gasto de 10 talentos, dado que los documentos oficiales solo se referían a que
ese dinero fue utilizado para «un muy serio propósito». En cualquier caso, el «serio propósito» (el soborno)
era tan obvio que los auditores aprobaron el gasto sin nombrarlo oficialmente y sin ni siquiera investigarlo
en profundidad.52 Una vez que la amenaza espartana fue eliminada, Pericles cruzó de nuevo a Eubea para
aplastar la revuelta. Infligió un severo castigo a los propietarios de tierras en Calcis, que perdieron sus
propiedades. Los habitantes de Histiea, por su parte, que habían masacrado a la tripulación de un trirreme
ateniense, fueron desarraigados y sustituidos por 2000 colonos de Atenas.52 La crisis terminó oficialmente
con la Paz de los Treinta Años (invierno de 446 a. C. - 445 a. C.), en la cual Atenas renunciaba a una buena
parte de sus posesiones e intereses en el interior de Grecia que había ido adquiriendo desde 460 a. C., y
tanto Atenas como Esparta acordaban no intentar conquistar ninguno de los estados aliados del otro.50
Entre los años 438 y 436 a. C. Pericles dirigió a la flota ateniense en el Ponto Euxino (Mar Negro) y
estableció relaciones amistosas con las ciudades griegas de la región.66 Pericles también se centró en
proyectos internos, tales como la fortificación de Atenas (construyendo la muralla interna alrededor del año
440 a. C.), y en la creación de nuevas colonias, como Andros, Naxos y Turios (444 a. C.), así como
Anfípolis (437–436 a. C.).67
Ataques personales
Pericles y sus allegados no fueron inmunes a los ataques de las facciones rivales, puesto que la
preemeniencia en la democracia ateniense no era equivalente a un mando absoluto.68 Justo antes de que
estallara la Guerra del Peloponeso, Pericles y dos de sus socios más cercanos, Fidias y su compañera,
Aspasia de Mileto, se enfrentaron a una serie de ataques personales y judiciales.
Fidias, que había estado al cargo de todos los proyectos de construcción fue acusado en primer lugar de la
apropiación indebida de oro destinado a la estatua de Atenea y más tarde de ofensa moral. Esta última se
basaba en que al crear la batalla de las amazonas en el escudo de Atenea, dibujó una figura que se parecía a
él mismo en la forma de un viejo hombre calvo, y también insertó a alguien
que se parecía a Pericles luchando con una Amazona.69 Los enemigos de
Pericles también encontraron un testigo (posiblemente falso) en su contra,
llamado Menon.
Valerio Máximo cita una curiosa anécdota según la cual un triste y meditabundo Pericles recibió la visita de
su sobrino Alcibíades. Este le preguntó qué le perturbaba, a lo que Pericles contestó que, habiéndole
encargado a la ciudad edificar los Propíleos de la Acrópolis, había gastado tal cantidad de dinero que no
sabía cómo rendir cuentas de su gestión. Entonces le dijo Alcibíades:
Así pues, Pericles, colmado de honores pero finalmente irresoluto, siguiendo el consejo de su joven y
temerario sobrino, implicó a los atenienses en una guerra contra sus vecinos, de modo que no tuvieran
ocasión de pedirle cuentas (431 a. C.).
Preludio
Pericles estaba convencido de que la guerra con Esparta, que no
podía afrontar la preeminencia ateniense, sería inevitable, e incluso
hasta cierto punto bienvenida.77 Por ello no vaciló en enviar tropas
a Corcira a reforzar a la flota que ahí se encontraba en guerra contra
Corinto.78 En el año 433 a. C. las flotas enemigas se enfrentaron
en la Batalla de Síbota y un año más tarde los atenienses lucharon
contra los colonos corintos en la Batalla de Potidea, lo cual
contribuyó en gran medida al odio de Corinto contra Atenas.
Durante ese mismo periodo, Pericles propuso el decreto de Megara, Anaxágoras y Pericles, por Augustin-
que se parecía en gran medida a un embargo económico moderno. Louis Belle (1757 – 1841)
Los mercaderes de Megara quedaban excluidos del mercado de
Atenas y de utilizar los puertos de su imperio. Esta prohibición
estranguló la economía de Megara y amenazó la frágil paz entre Atenas y Esparta, aliada de Megara. De
acuerdo con George Cawkwell, con este decreto Pericles rompió la Paz de los Treinta Años «aunque,
quizás, con la apariencia de una excusa».79 La justificación ateniense fue que Megara había cultivado la
tierra consagrada a la diosa Deméter, y que había dado refugio a esclavos escapados, un comportamiento
que los atenienses consideraban impío.80
Después de consultar con sus aliados, Esparta envió una comitiva a Atenas para exigir una serie de
concesiones, tales como la expulsión inmediata de la familia Alcmeónida, incluyendo a Pericles, y la
derogación del decreto de Megara, amenazando con la guerra si no se atendiese a sus demandas. El obvio
propósito de estas condiciones era instigar una confrontación entre Pericles y el pueblo de Atenas. Esto
acabó ocurriendo unos pocos años más tarde,81 pero en este caso los atenienses siguieron sin dudarlo las
instrucciones de Pericles. En el primer discurso legendario que Tucídides relata, Pericles aconseja a los
atenienses no plegarse ante las demandas espartanas, puesto que ellos eran militarmente más fuertes.82
Pericles no estaba preparado para hacer concesiones unilaterales, creyendo que «si Atenas hacía
concesiones en ese tema, entonces Esparta seguramente saldría con nuevas exigencias».83
Consecuentemente, Pericles pidió a los espartanos un quid pro quo: En intercambio por la derogación del
decreto de Megara, los atenienses exigían a Esparta abandonar su práctica de la expulsión periódica de los
extranjeros de su territorio (xenelasia) y reconocer la autonomía de sus ciudades aliadas, exigencia que
implicaba que la hegemonía espartana tampoco era tal.84 Los términos fueron rechazados por los
espartanos y, al no estar ninguna de las dos partes dispuestas a echarse atrás, los dos bandos se prepararon
para la guerra. De acuerdo con los autores Athanasios G. Platias y Constantinos Koliopoulos, profesores de
estudios estratégicos y política internacional, «en lugar de plegarse a exigencias coercitivas, Pericles eligió
la guerra».83 Otra consideración que podría haber influenciado a Pericles era la posibilidad de que las
revueltas en el imperio comenzasen a estallar en el momento en que Atenas se mostrase débil.85
En cualquier caso, viendo como sus granjas fueron sometidas al saqueo, los atenienses se indignaron, y
pronto comenzaron a dirigir su descontento contra su líder, a quien muchos consideraban como el causante
de haber traído la guerra. Sin embargo, incluso sometido a tanta presión, Pericles no cedió a su exigencia de
emprender acciones inmediatas contra el enemigo o de revisar la estrategia inicial. También evitó convocar
a la Ekklesía, temiendo que el pueblo pudiera decidir de forma apresurada enfrentarse a los espartanos en
campo abierto.91 Como las reuniones de la asamblea se hacían a discreción de los presidentes de turno, los
prytaneis, Pericles no tenía un control formal sobre su agenda. Sin embargo, el respeto que tenían a Pericles
era suficiente para persuadirles de hacer lo que él quería.92 Mientras que el ejército espartano permanecía
en Ática, Pericles envió una flota de 100 naves a saquear las costas del Peloponeso y encargó a la caballería
la protección de las granjas saqueadas próximas a las murallas de la ciudad.93 Cuando el enemigo se retiró
y finalizó el pillaje, Pericles propuso un decreto mediante el cual las autoridades de la ciudad deberían
apartar 1000 talentos y 100 naves para el caso de que Atenas fuera atacada por fuerzas navales. Según la
provisión más drástica de dicho decreto, la simple proposición de un uso distinto del dinero o de las naves
conllevaría la pena de muerte. Durante el otoño de ese año, Pericles dirigió las fuerzas atenienses que
invadieron Megara y, unos meses más tarde (invierno de 431-430 a. C.), pronunció su monumental y
emocional Discurso fúnebre, honrando a los atenienses que murieron por su ciudad.94
En cualquier caso, en solo un año, en 429 a. C., los Puesto que los héroes tienen toda la
atenienses no solo perdonaron a Pericles sino que le tierra para su tumba; y en tierras lejanas
a la suya, en donde la columna con su
reeligieron de nuevo como Strategos. Fue reinstaurado en epitafio lo declara, hay brillante en el
el mando del ejército ateniense y dirigió todas sus pecho de los hombres un grabado no
operaciones militares de ese año, teniendo de nuevo bajo escrito sin una placa que lo preserve,
excepto la del corazón.
su control a las principales instituciones atenienses.9 En Discurso fúnebre de Pericles tal y
ese año, sin embargo, Pericles fue testigo de la muerte en como la recogió Tucídides (II, 43 (https://
la epidemia de sus dos hijos legítimos nacidos de su [Link]/web/20091209111244/h
ttp://[Link]/cgi-bi
primera esposa, Jantipo y Paralos, en el plazo de cuatro n/ptext?doc=Perseus:text:1999.01.020
días. Con su moral bajo mínimos, rompió a llorar y ni 0))
siquiera su compañera, Aspasia, pudo consolarle. Sin embargo, no permitió que su pesar se transluciera en
su semblante, y siguió hablando ante el pueblo con su fogosa elocuencia. Su gran fortaleza de ánimo le
valió el título de Olímpico.
Él mismo murió por causa de la epidemia en otoño de 429 a. C. y, justo antes de su muerte, sus amigos se
concentraron alrededor de su cama, enumerando sus virtudes durante la paz y subrayando sus nueve trofeos
militares. Pericles, aunque moribundo, les escuchó y les interrumpió, señalando que habían olvidado su
mayor y más importante título para ser admirado, «que ningún ateniense vivo jamás ha tenido que llevar
luto por mi culpa».101 Pericles vivió durante los primeros dos años y medio de la Guerra del Peloponeso y,
de acuerdo a Tucídides, su muerte fue un desastre para Atenas, puesto que sus sucesores fueron inferiores a
él. Prefirieron instigar los malos hábitos de la gente y siguieron una política inestable buscando la
popularidad en lugar de servir a la utilidad pública.102 Con estos comentarios tan amargos, Tucídides no
solo lamenta la pérdida de un hombre al que admiraba, sino que anuncia el comienzo del fin de la gloria y
grandeza de Atenas.
Según un estudio publicado a principios del 2006, llevado a cabo por la Universidad de Atenas, la peste
antes mencionada fue una fiebre tifoidea, pues el ADN extraído de unos dientes hallados en un entierro
griego, en el cementerio de Cerámico, donde se hallaron 150 cuerpos, vasijas y ofrendas, es semejante al de
la Salmonella entérica serotipo Typhi (organismo causante de esta fiebre).
Vida privada
Pericles, siguiendo la costumbre ateniense, se casó en primer lugar con una mujer de entre sus familiares
más cercanos, con la que tuvo dos hijos: Jantipo y Paralo. Este matrimonio, sin embargo, no era un
matrimonio feliz y, en algún momento del año 445 a. C., Pericles se divorció de su mujer y se la ofreció a
otro marido, con el acuerdo favorable de sus parientes masculinos más cercanos.103 El nombre de su
primera esposa se desconoce; la única información de que se dispone es que era la esposa de Hipónico
antes de estar casada con Pericles, y la madre de Calias, hijo de este primer matrimonio.104
La mujer a la que realmente amó fue Aspasia de Mileto. Puesto que los hombres pueden
Se convirtió en la amante de Pericles y comenzaron a aguantar oír como se elogia a otros solo
mientras que se pueden persuadir a sí
vivir juntos igual que si estuviesen casados. Esta relación mismos de su propia habilidad de
provocó muchas reacciones e incluso el propio hijo de igualar las acciones ensalzadas: cuando
Pericles, Jantipo, que tenía sus propias ambiciones se supera este punto, la envidia
aparece, y con ella la incredulidad.
políticas, no dudo en utilizarla para atacar a su padre.105 Discurso fúnebre de Pericles tal y
En cualquier caso, estas críticas no doblegaron la actitud como la recogió Tucídides (II, 35 (https://
de Pericles, si bien tuvo que romper a llorar para proteger [Link]/web/20091209111244/h
ttp://[Link]/cgi-bi
a su amada Aspasia cuando fue acusada de corromper a la n/ptext?doc=Perseus:text:1999.01.020
sociedad de Atenas. Su gran tragedia personal fue la 0))
muerte por culpa de la epidemia de su hermana y de sus dos hijos legítimos, tragedia de la que nunca llegó a
sobreponerse.
Justo antes de su muerte los atenienses permitieron un cambio en la ley de 451 a. C. que convertía a Pericles
el Joven, su hijo con Aspasia (de sangre ateniense solo por parte de su padre), en un ciudadano y un
heredero legítimo,106 una decisión sorprendente teniendo en cuenta que fue el propio Pericles quien
propuso en un principio la ley que limitaba la ciudadanía a aquellos que naciesen tanto de padre como de
madre ateniense.107
Opiniones
Pericles dejó su huella en una era e inspiró juicios de valor conflictivos sobre sus decisiones más
significativas, lo cual es algo normal para una personalidad política de esta magnitud. El hecho de que fuera
a la vez un importante político, general y orador hace que el objetivo de analizar sus acciones sea todavía
más complejo.
Liderazgo político
Algunos de los historiadores contemporáneos, como por ejemplo
Sarah Ruden, consideran que Pericles era un populista, un
demagogo y un halcón,108 mientras que otros admiran su liderazgo
carismático. Según Plutarco, tras asumir el liderato de Atenas, «ya
no era el mismo de antes, ni sometido al pueblo ni dispuesto a
cumplir los deseos de la multitud».109 Se dice que, cuando el rey
de Esparta, Arquidamo, preguntó a su oponente político, Tucídides,
quién era mejor luchador, si él o Pericles, Tucídides respondió sin
vacilar que Pericles, porque incluso derrotado era capaz de
convencer a la audiencia de que había ganado.9 En cuestión de Un ostracon con el nombre de
carácter, Pericles estaba por encima de cualquier reproche a ojos de Pericles escrito en él.
los historiadores antiguos, puesto que «se mantuvo incorruptible,
aunque no era indiferente a la idea de ganar dinero».16
Tucídides, admirador de Pericles, mantiene que Atenas era «una democracia de nombre pero, de facto,
estaba gobernada por su primer ciudadano».102 A pesar de este comentario, el historiador destaca el
carisma de Pericles para dirigir, convencer y, en ocasiones, manipular. Aunque Tucídides menciona la multa
a Pericles, no detalla las acusaciones contra el político, sino que se centra en la integridad del personaje.102
Por un lado, Platón rechaza la glorificación de Pericles en uno de sus diálogos y cita a Sócrates diciendo:
«Hasta donde yo sé, Pericles convirtió a los atenienses en gente perezosa, avariciosa y chismosa, con su
iniciativa de subvenciones».110 Por otro lado, el alumno de Platón, Aristóteles, admiró a gobernantes como
Pericles «porque son capaces de ver lo que les conviene a ellos y a sus gobernados».111 Plutarco menciona
otras críticas sobre el liderazgo de Pericles: «otros muchos dicen que la gente le siguió al principio por el
reparto de tierras públicas, los festivales y los pagos por servicios públicos, lo que les llevó a caer en malos
hábitos y amantes del lujo, en vez de frugales y autosuficientes».21
Tucídides argumenta que Pericles «no era arrastrado por el pueblo, sino que era él quien lo guiaba».102 Su
juicio no se discute (algunos críticos del siglo XX como Malcolm F. McGregor y John S. Morrison,
proponen que podría haber sido una cara carismática actuando como abogado de las propuestas de sus
consejeros, del propio pueblo.112 113
). Según King, al incrementar el poder del pueblo, los atenienses se
encontraron sin un buen líder autoritario. Durante la Guerra del Peloponeso, la dependencia de Pericles del
apoyo popular para gobernar resultó obvia.31
Logros militares
Durante más de 20 años Pericles dirigió numerosas Estas glorias pueden incurrir en la
expediciones, principalmente de carácter naval. Demostró censura de los lentos y poco
ambiciosos; pero en el corazón de
ser muy cauteloso, y nunca se enzarzó por iniciativa energía despertarán la emulación, y
propia en ninguna batalla incierta o peligrosa ni accedió a esos que deben permanecer sin ellas
las recordarán envidiosos. El odio y la
los «vanos impulsos de los ciudadanos».114 Basó su impopularidad han caído en este
política militar en el principio de Temístocles de que el momento sobre todos los que han
predominio de Atenas dependía de su poderío naval, y aspirado a dirigir a otros.
creía que los peloponesios eran prácticamente invencibles Tercer discurso fúnebre de Pericles
tal y como la recogió Tucídides (II, 64 (ht
en tierra firme.115 Pericles trató también de minimizar las tp://[Link]/cgi-bi
ventajas de Esparta reconstruyendo las murallas de n/ptext?doc=Perseus%3Atext%3A1999.0
1.0200&layout=&loc=2.64))
Atenas. De acuerdo a Josiah Ober, profesor de clásicas en
la Universidad de Princeton, la estrategia de reconstruir las murallas alteró radicalmente el uso de la fuerza
en las relaciones internacionales griegas.116
Durante la Guerra del Peloponeso, Pericles inició una «gran estrategia» defensiva, cuyo objetivo era el
desgaste del enemigo y la preservación del statu quo.117 De acuerdo a Platias y Koliopoulos, Atenas, en el
papel de facción más fuerte, no necesitaba vencer a Esparta militarmente y «decidió neutralizar el plan
espartano para vencer» evitando la confrontación directa (motivo por el cual urgió a los atenienses a no
revocar el Decreto de Megara) y tener que cubrir áreas demasiado extensas. Según Kagan, la insistencia en
que no hubiera expediciones de diversión podría también haber surgido de la amarga experiencia en la
campaña de Egipto, que había apoyado.118 Su estrategia se dice que fue «inherentemente impopular»,
pero Pericles consiguió persuadir al pueblo de seguirla.119 Por esta razón Hans Delbrück dijo de él que
había sido uno de los mayores políticos y líderes militares de la historia.120 Aunque sus compatriotas se
involucraron en varias acciones agresivas poco después de su muerte,121 Platias y Koliopoulos
argumentan que los atenienses se mantuvieron fieles a la estrategia fundamental de Pericles de tratar de
preservar, no expandir, el imperio, hasta la expedición a Sicilia.119 Por su parte, Ben X. de Wet concluye
que su estrategia habría tenido éxito si hubiese vivido más tiempo.122
Las críticas contrarias a su estrategia, sin embargo, han sido tan numerosas como las que la han apoyado.
Una crítica muy común es que Pericles siempre fue mejor político y orador que estratega.123 Donald
Kagan llamaba a su estrategia «una forma de pensamiento lleno de deseos fallida», mientras que Barry S.
Strauss y Josiah Ober han llegado a decir que «como estratega era un desastre y tiene parte de culpa en la
gran derrota de Atenas».124 125 Kagan critica la estrategia en cuatro partes: primero, que rechazar
pequeñas concesiones trajo la guerra; segundo, que era imprevisible para el enemigo y que, por tanto, no
tenía credibilidad; tercero, que era demasiado débil para explotar cualquier oportunidad; y cuarto, que
dependía de Pericles para su ejecución y que por ello estaba condenada a ser abandonada tras su
muerte.126 Kagan estima el gasto de Pericles en su estrategia militar en alrededor de 2000 talentos anuales,
y basándose en esta cifra concluye que solo habría tenido dinero para mantener la guerra durante tres años.
Afirma que, como Pericles debía saber esta limitación, debió planear probablemente una guerra mucho más
corta.127 Otros, como Donald W. Knight, concluyen que su estrategia era demasiado defensiva, y que no
podía tener éxito.128
En el otro lado, Platias y Koliopoulos rechazan estas críticas y subrayan que «los atenienses perdieron la
guerra solo cuando revirtieron dramáticamente la gran estrategia de Pericles, que explícitamente
desaconsejaba más conquistas».129 Es una conclusión muy común la de que aquellos que le sucedieron no
tuvieron su habilidad y su carácter.130
Habilidades oratorias
Los modernos comentaristas de Tucídides todavía
intentan resolver el problema de los discursos de
Pericles, tratando de averiguar si las palabras
pertenecen al personaje ateniense o al historiador.
Dado que Pericles nunca escribió ni publicó sus
discursos, ningún historiador puede contestar a esta
cuestión con seguridad. Tucídides recreó tres de sus
discursos y, por ello, no se puede saber si añadió parte
de sus propias nociones e ideas. Aunque Pericles era su Pintura de Hector Leroux (1682-1740), que retrata
fuente principal de inspiración, algunos historiadores a Pericles y Aspasia admirando la gigantesca
han hecho hincapié en que el estilo idealista y estatua de Atenea en el estudio de Fidias.
apasionado de los discursos que Tucídides atribuye a
Pericles está completamente en contra del propio estilo
de escritura del historiador, frío y analítico. Esto podría, sin embargo, ser el resultado de la incorporación del
género de retórica dentro del género de la historiografía, o, en otras palabras, Tucídides podría haber
utilizado dos estilos distintos para dos propósitos distintos.
Kagan afirma que Pericles adoptó una forma elevada de oratoria, lejos de los trucos vulgares de los
oradores para la muchedumbre y, según Diodoro de Sicilia, «sobresalió sobre todos sus compatriotas en
capacidad oratoria».131 132
Según Plutarco, evitó utilizar mímica en sus discursos, al contrario que el
apasionado Demóstenes, y siempre hablaba con calma y de forma tranquila.133 El biógrafo apunta que, en
cambio, el poeta Ion de Quíos informó de que el estilo de hablar de Pericles era «una forma presuntuosa y
algo arrogante de dirigirse, y que en su arrogancia había una gran cantidad de desdén y falta de respeto por
los demás».133 Gorgias, en el diálogo de Platón del mismo nombre, utiliza a Pericles como ejemplo de
oratoria poderosa.134 En Menexeno, en cambio, Sócrates se burla de la fama oratoria de Pericles, diciendo
irónicamente que puesto que el político fue educado por Aspasia, profesora de muchos oradores, debería ser
superior en retórica que alguien educado por Antífono.135 También atribuye la autoría de la oración
fúnebre a Aspasia y ataca la veneración que sus contemporáneos tenían a Pericles.136
Los escritores de la antigua Grecia llaman a Pericles «Olímpico» en honor a sus talentos, y llevando las
armas de Zeus en sus discursos.137 Según Quintiliano, Pericles siempre se habría preparado para sus
discursos y, antes de presentarse ante el público, habría rezado a los dioses para no emitir una palabra
equivocada.138 139
Sir Richard C. Jebb concluye que «único como político ateniense, Pericles debió haber
sido también único como orador; primero, porque ocupó una posición de importancia política que no había
logrado ningún hombre antes que él; segundo, porque sus ideas y su moral le ganaron tanto renombre por
su elocuencia que nadie jamás lo obtuvo de los atenienses».140
Legado
El legado más visible de Pericles se puede encontrar en los trabajos
literarios y artísticos de su Edad de Oro, de los cuales muchos han
sobrevivido hasta nuestros días. La Acrópolis, aunque en ruinas,
todavía permanece como el símbolo de la Atenas moderna.
Paparrigopoulos escribió que estas obras maestras eran «suficientes
para hacer del nombre de Grecia algo inmortal en nuestro
mundo».123
La mayoría de templos de la
En términos políticos, Victor L. Ehrenberg argumenta que el Acrópolis de Atenas se construyeron
elemento básico del legado de Pericles es el imperialismo ateniense, promovidos por Pericles.
que, exceptuando a la potencia gobernante, niega la verdadera
democracia y las libertades al resto de estados.141 La promoción de
un imperialismo tan arrogante se dice que arruinó a Atenas.142 Sin embargo, otros analistas subrayan un
humanismo ateniense ilustrado por la Edad de Oro.143 La libertad de expresión se ve como un legado
duradero de este período.144 Pericles es alabado como «el prototipo ideal de político perfecto en la antigua
Grecia» y su Discurso fúnebre es hoy en día sinónimo de la lucha por la democracia participativa y el
orgullo cívico.123 145
Comentarios
1. La fecha exacta de nacimiento de Pericles se desconoce. No podría haber nacido más tarde
de 492-1 y haber tenido edad para hacer frente a los persas en 472. Visto que Pericles no
aparece en ningún escrito habiendo tenido parte en la Guerra con Persia de 480-479,
algunos historiadores argumentan que no habría nacido antes de 498, pero este argumento
ex silentio también se ha descartado.
2. Plutarco dice que su mujer era «nieta» de Clístenes, pero esto es cronológicamente
implausible y existe consenso en que era la sobrina de Clístenes.
3. Tucídides recoge una serie de discursos que atribuye a Pericles, pero Tucídides mismo
reconoce que «era difícil plasmar los todos palabra por palabra de memoria, por lo que mi
costumbre ha sido poner en boca de los oradores mi opinión, aunque manteniendo lo más
posible el sentido general de lo que dijeron de verdad».
4. Plutarco dice que Idomeneo afirmaba que Pericles mató
a Efialtes, pero no le cree al entender que iría en contra
del carácter de Pericles. Según Aristóteles, quien mató a
Efialtes fue Aristódico de Tanagra.
5. Según Plutarco, se cree que Pericles atacó a Samos
para gratificar a Aspasia de Mileto.
6. Vlachos mantiene que la narración de Tucídides da la
impresión de que la alianza de Atenas se había
convertido en un imperio autoritario y opresivo, si bien
no hace comentarios sobre el mismo tipo de control
ejercido por Esparta. Vlachos subraya, sin embargo, que
la derrota de Atenas podría traer un gobierno de Esparta
todavía más cruel, algo que realmente ocurrió. Por ello,
el comentario del historiador de que la opinión pública
griega apoyaba las demandas espartanas para liberar
Grecia parecen tendenciosas. Geoffrey Ernest Maurice
de Ste Croix, por su parte, argumenta que el imperio de
Atenas fue bienvenido y evaluado por la estabilidad de
la democracia en toda Grecia. Según Fornara y Samons,
Estatua erigida a Pericles en Atenas
«cualquier visión que apoye que la popularidad o su
(Grecia).
contrario pueden inferirse simplemente de
consideraciones ideológicas estrechas es superficial».
7. Según Platias y Koliopoulos, la política de Pericles se guiaba por cinco principios: a)
Equilibrar el poder con el del enemigo, b) Explotar ventajas competitivas y neutralizar las
del enemigo, c) Parar al enemigo mediante la negación de su éxito y la venganza, d)
Desgastar el poder internacional básico del enemigo, e) Modelar el ambiente doméstico del
enemigo en beneficio propio.
8. Según Vlachos, Tucídides debía tener unos 30 años de edad cuando Pericles pronunció su
famoso Discurso fúnebre, y debió estar entre el público.
9. Vlachos apunta que no sabe quién escribió el Discurso fúnebre, pero que «esas son las
palabras que debieron decirse a finales de 431 a. C.». Según Sir Richard C. Jebb, los
discursos de Tucídides dan una idea general del pensamiento de Pericles con una fidelidad
en lo esencial. Es posible que puedan tener dichos suyos, «pero es seguro que no pueden
tomarse como forma de la oratoria del político». John F. Dobson cree que «aunque el
lenguaje es el del historiador, algunas ideas podrían ser las del político». C. M. . Sicking
argumenta que «estamos oyendo la voz real de Pericles», mientras que Ioannis T. Kakridis
defiende que el Discurso fúnebre es una creación casi exclusiva de Tucídides, dado que «la
audiencia real no son los atenienses del comienzo de la guerra, sino los contemporáneos
de 400 a. C., que sufren las repercusiones de la derrota». Gomme está en desacuerdo con
Kakridis, e insiste en la fiabilidad de Tucídides.
10. Según la Enciclopedia Suda del siglo XX, Pericles habría sido el primer orador en escribir
sistemáticamente todos sus discursos. Cicerón habla de los escritos de Pericles, pero
recalca que no deben verse como verdaderos. Muy probablemente, otros escritores usaron
su nombre.
11. Ioannis Kalitsounakis argumenta que «ningún lector puede mirar por encima la suntuosa
rima del Discurso fúnebre como un todo y la correlación singular de impetuosa emoción y
maravilloso estilo, atributos que Tucídides no adjudica a ningún otro orador salvo Pericles».
Según Harvey Ynis, Tucídides creó el legado retórico de Pericles que ha dominado desde
entonces.
Véase también
Siglo de Pericles.
Discurso fúnebre de Pericles.
Guerra del Peloponeso.
Historia de la Guerra del Peloponeso, de Tucídides.
Aspasia de Mileto.
Plaga de Atenas.
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