¿Qué es el ADN?
El ácido desoxirribonucleico (ADN) es un ácido nucleico que se compone de tres
componentes: un azúcar desoxirribosa, un fosfato y una base nitrogenada. Ácido
desoxirribonucleico, el ADN es el material genético a través del cual se define una
célula. Es una molécula larga que contiene códigos únicos que dan instrucciones para
la síntesis de todas las proteínas corporales.
Estructura del ADN
El modelo estructural del ADN fue propuesto inicialmente por James Watson y Francis
Click.
Descubrieron que el ADN es una estructura de doble hélice con dos cadenas de ADN
emparejadas con secuencias de nucleótidos complementarias.
La molécula de ADN de doble hebra tiene dos cadenas de ácido nucleico en espiral que
se retuercen en forma de doble hélice. La torsión le da al ADN su compacidad.
El ADN está formado por millones de nucleótidos. Los nucleótidos son moléculas
compuestas por azúcar desoxirribosa, con un grupo fosfato y una nucleobase que se le
une.
El ADN, o ácido desoxirribonucleico, es el material que contiene la información hereditaria en
los humanos y casi todos los demás organismos. Casi todas las células del cuerpo de una
persona tienen el mismo ADN. La mayor parte del ADN se encuentra en el núcleo celular (o
ADN nuclear), pero también se puede encontrar una pequeña cantidad de ADN en las
mitocondrias (ADN mitocondrial o ADNmt). Las mitocondrias son estructuras dentro de las
células que convierten la energía de los alimentos para que las células la puedan utilizar.
La información en el ADN se almacena como un código compuesto por cuatro bases químicas,
adenina (A), guanina (G), citosina (C) y timina (T). El ADN humano consta de unos 3 mil
millones de bases, y más del 99 por ciento de esas bases son iguales en todas las personas. El
orden o secuencia de estas bases determina la información disponible para construir y
mantener un organismo, similar a la forma en que las letras del alfabeto aparecen en un cierto
orden para formar palabras y oraciones.
Las bases de ADN se emparejan entre sí, adenina (A) con timina (T) y citosina (C) con guanina
(G); para formar unidades llamadas pares de bases. Cada base también está unida a una
molécula de azúcar y una molécula de fosfato. Juntos (una base, un azúcar y un fosfato) se
llaman nucleótidos. Los nucleótidos están dispuestos en dos hebras largas que forman una
espiral llamada doble hélice. La estructura de la doble hélice es algo parecido a una escalera,
los pares de bases forman los peldaños de la escalera y las moléculas de azúcar y fosfato son
sus pasamanos.
Una propiedad importante del ADN es que puede replicarse o hacer copias de sí mismo. Cada
hebra de ADN en la doble hélice puede servir como patrón para duplicar la secuencia de bases.
Esto es fundamental cuando las células se dividen, porque cada nueva célula necesita tener
una copia exacta del ADN presente en la célula antigua.
REPLICACIÓN
Características generales
La síntesis de las cadenas de ADN durante la replicación se lleva a cabo en dirección 5’ → 3’
tanto en eucariotes como en procariotes. Solamente el carbono de la posición 3’ de la pentosa
posee un radical hidroxilo (OH) libre, con el que puede formar un nuevo enlace fosfodiéster
con otro desoxirribonucleótido y formar así la hebra creciente de ADN; por esta razón, la
cadena de ADN sólo puede crecer en dirección 3’. A este proceso se le llama polimerización,
que consiste en la unión de un dNTP (desoxirribonucleótido) complementario a la hebra molde
según la Ley de Chargaff (véase el capítulo 1). La replicación del ADN cuenta con tres
características que la definen y permiten entender el proceso: semiconservadora, bidireccional
y antiparalela.
La replicación del ADN es el proceso mediante el cual se duplica una molécula de ADN.
Cuando una célula se divide, en primer lugar, debe duplicar su genoma para que cada célula
hija contenga un juego completo de cromosomas. La replicación del ADN es probablemente
uno de los trucos más impresionantes que hace el ADN. Si lo piensas bien, cada célula contiene
todo el ADN que necesita para fabricar las demás células. De hecho empezamos siendo una
sola célula y terminamos con billones de células. Y durante ese proceso de división celular,
toda la información de una célula tiene que ser copiada; y tiene que ser copiado a la
perfección. Por tanto, el ADN es una molécula que puede ser replicada para hacer copias casi
perfectas de sí misma. Y eso es sorprendente teniendo en cuenta que hay casi tres mil millones
de pares de bases de ADN para ser copiadas. La replicación del ADN utiliza polimerasas, que
son moléculas dedicadas específicamente sólo a copiar ADN. Replicar todo el ADN de una sola
célula humana lleva varias horas, y al final de este proceso, una vez que el ADN se ha replicado,
en realidad la célula tiene el doble de la cantidad de ADN que necesita. Entonces la célula se
puede dividir y depositar la mitad de este ADN en la célula hija, de manera que la célula hija y
la original sean en muchos casos absolutamente idénticas genéticamente.
Una de las características más notables del ADN es su capacidad de replicarse; dicho de otra
manera, tiene la capacidad de formar copias de sí mismo. La replicación se lleva a cabo en la
fase de síntesis (S) del ciclo celular. Esta etapa es un paso obligado para realizar la división
celular. Por ello, se determina que la información genética se transfiere de una célula a otra
mediante el proceso de replicación del ADN.
El objetivo de la replicación es el de conservar la información genética. La representación
estructural del ADN en doble hélice permite comprender cómo dicha molécula puede dar lugar
a otras idénticas, sin perder su conformación. En principio, las dos hebras deberán separarse y,
después, mediante la acción de una enzima, añadir desoxirribonucleótidos y, según la
complementariedad de bases, construir ADN a partir de las dos hebras molde iniciales.