0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas5 páginas

Chuqui Manco: Héroe de Mala y Cañete

Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas5 páginas

Chuqui Manco: Héroe de Mala y Cañete

Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

I.E.T.

N° 20970 “LEONARDO YUTA CÁCERES”-CERRO


ALEGRE
Reconocemos y Valoramos al personaje Chuqui Manco
Sabías que en valle de Mala vivía un cacique
llamado Chuquimancu , que tenía bajo su
conducción los valles de Mala y Cañete.
Chuquimancu lucho contra los incas durante la
conquista de estas tierras. Los maleños resistieron
fieramente la conquista incaica, dieron larga batalla
a los incas (resistieron 4 años). Pero
lamentablemente, cayo el valle de Mala y toda la
provincia de cañete bajo el dominio Inca.
El primer cronista en hablar de Chuquimanco como
Señor de Guarco (Cañete) es Garcilaso de la Vega,
quien a su vez se basa en las crónicas tempranas de
Cieza de León que narra la masacre inca sobre el
señorío de Warcu (Guarco) pero no identifica
nombres de líderes. La historiadora María
Rostworowski, con mucha delicadeza escribe que
los cometarios de Garcilazo de la Vega deben
tomarse no como hecho histórico fidedigno ya que
a su vez se basa en cronistas tempranos como
Cieza de León quien era conocido por su "flaca
memoria", además del hecho que Garcilazo se
exilió en España por lo que habría de tenerse
objetividad en su lectura.
Hace cientos de años, Guarco era la capital de Chuqi Manco. Allí donde aparecieron los primeros
agricultores peruanos enredados en Chilca como ese habitante cuya génesis habitacional
provocaría la transición incipiente de cazador a pescador, de recolector a agricultor, confabulando
su hábitat entre las culturas Chapín y Tihuanaco.
Todo arreciaba entre la gran selva cruzada por el agua de sus numerosos ríos y manantiales. Al
lado de las pircas como paredes tapiales, se alimentaban de pallares, calabazas, yuca, pescado y
mariscos, como el manjar del divino especiero de la universalidad.
Pero la historia que es sabia nos habla de grandes gestas con grandes héroes. Sin que uno pueda
servir de ejemplo al otro, la figura del cacique Chuquimanco impregnaba toda la amplia diversidad
de un paisaje natural de ensueño social. Tal vez en el valle del Huayco donde se elevase la gran
fortaleza de Ungará es donde crece la historia de un pueblo grande, frente a la magnitud de un
espacio inmenso que querían dominar los Incas. Su resistencia tenaz les hizo universales pues la
creación del Gran Chimú por aquel Gran Lanza fue la primera gesta de lo que luego debía de ser la
identidad de un gran pueblo, de una inmensa comarca en el Perú virreinal.
¿Por qué El valle del Huarco?
Siempre se dice “la cultura huarco”. Pero, la realidad de los hechos nos demuestra que la
determinación “huarco”, en lengua Aymara, es ahorcamiento y cuando los incas sometieron a los
naturales de lo que es hoy el valle de Cañete, condenaron a todos los líderes, al huarco o sea a la
horca.
Esta condena ocurre tras culminar el feroz enfrentamiento entre los incas y las civilizaciones de la
parte baja.
Claro. Pero, las ejecuciones los realiza en diversos lugares del valle y luego los incas lo
denominaron como El Valle del Huarco, es decir, el valle de los ahorcados, por lo que no se puede
afirmar que es cultura Huarco sino la Cultura Manco, toda vez que por entonces dominaban ellos.
¿Por qué Estratagema Inca?
Los incas, conocedores de lo difícil que era penetrar bélicamente a los fuertes Mancos debido a la
protección de un caudaloso río y una espesa jungla, obligaron a los yauyinos y chinchanos a formar
una alianza y de ese modo catequizar a los Mancos. Sin embargo, la resistencia de los chaleros
mancos, fue tan poderosa que la guerra se prolongó por más de cuatro años. Los cuzqueños, al
entender la imposibilidad de penetrar, utilizaron una estrategia, es decir, el engaño y de esa
manera conseguir su objetivo de conquista.
¿Y la Troya de América?
En cuanto a la Troya de América, creo que no escapa del conocimiento de usted que los troyanos
fueron engañados con el caballo gigante y Troya fue destruido. Acá los Mancos fueron engañados
con el desfile de las balsas en el mar de Cerro Azul, en honor a la Cochamama y cuando se
realizaba el acto festivo, el ejército imperial ingresó y cometió una de las más grandes barbaries en
la zona y reitero, conocida hasta hoy en día como “el valle de los ahorcados”.
Se sabe que Los Mancos para enfrentarse a las huestes del Inca Pachacútec, tenían que tener un
ejército de igual nivel o superior y de acuerdo a los cronistas, esto lo comandó Chuquimanco,
¿Qué nos puede decir de este personaje?
Los Mancos del valle del Huarco, siempre tuvieron enfrentamientos por el sur con los chinchanos y
por el este con los yauyinos. En esa escaramuza, surge un comandante que con su arma, la lanza,
combatió todo los intentos de penetración del enemigo al territorio de los Mancos y en efecto,
este Gran Lanza, llegó a tomar el poder de los Mancos como Chuquimanco o gran lanza y se
enfrentó de igual a igual al poderoso ejército del Inca Pachacútec, quien era gobernante del
imperial, por ese entonces.
La existencia de ese gran líder que combatió contra los incas, es tan luminosa como la luz del sol
de estío y, por lo tanto, los cañetanos debemos sentirnos orgullosos de ese gran combatiente que
defendió este valle, hoy suelo cañetano.
¿Qué significa para usted Ungará?
Todos los que hemos nacido en esta tierra cañetana, debemos sentirnos orgulloso de esa pirámide
trunca, de ese santuario de héroes, que nos dejaron un ejemplo de valores patrios, con su sangre
derramada en defensa de nuestra soberanía, tal como lo hizo Chuquimanco y sus guerreros en
contra de los incas y José Gutiérrez ante el ejército invasor chileno en la época republicana.
MALA: CUNA Y SEÑORÍO DE CHUQUIMANCO
Entre 1960 y 1970 (inclusive en 2008) historiadores y escribas han tratado sobre Chuquimanco, un
personaje que entre las crónicas coloniales tempranas y tardías sólo aparece en ‘Los Comentarios
Reales’ de Garcilaso de la Vega. El mestizo cusqueño lo menciona, casi de manera circunstancial y
sin mayores detalles, en un dramático episodio de la historia dando lugar a que se tejan disímiles
teorías sobre el origen de esta figura mítica y, a pesar de su incierta existencia, ha inducido a la
creación de una suerte de leyenda provincial, algunos señalan que residió en Cañete; sin embargo,
la verdad es que… el mitológico personaje es MALEÑO.

En un artículo publicado hace algunos años planteé la siguiente interrogante: ¿Sabían que el mítico
personaje Chuquimanco quien, según Garcilaso de la Vega lideró la resistencia del Señorío
regional ante los incas, era maleño? Y, posteriormente, dejé indicios en una nota sobre el curaca
basado en un tratado más añejo que las publicadas por los historiadores antes mencionados.
Veamos las siguientes transcripciones literales:

En el hermoso valle que después los Incas denominaron “Malla”, según hemos
deducido por el análisis del vocablo “Mallac” […] “Este Señorío que fue la sede del famoso
guerrero “Chuqui-Manco”, que con tanto heroísmo se defendiera de los invasores quechuas y
luchó tenazmente contra el Inca Kápac-Yupanki, constituye ahora el valle donde se
encuentran las Ruinas de “Malla”, situadas hacia el oriente de la actual población española
de Mala […] la “Rinconada de Mala”, donde se guareciera “Chuqui-Manco

La transcripción textual son extractos de párrafos de un libro publicado en 1935 cuyo autor es
un sacerdote católico quien escribe que Chuqui- Manco (sic) residía en La Rinconada lugar
donde, según su entender, se ubicaba el antiguo pueblo de Malla(sic) antes de la intrusión
hispana y posterior fundación del puebloactual5. Obsérvese, también, que el autor sindica
a los invasores incas como “quechuas”, calificativo que hoy sabemos no les corresponde por
su origen.

Veamos el siguiente extracto:


“El nombre de este poderoso y valiente guerrero, “Chuqui-Manco”, señor de la marca y
comunidad de Mala (“Mallac”) y que según Garcilaso de la Vega, fue el curaca de la
costa que se aventuró a resistir al general “Kápac- Yupanki […](también señala que alguien)
tiene en su poder la genealogía de los caciques o antiguos señores de Mala, con el
nombrede Chuqui-Manco. Que este guerrero se haya unido, por el momento, con los
otros jefes de tribus, de las muchas comunidades que ocupaban el valle del actual Cañete,
haciendo un frente común para rechazar a las huestes incaicas, es lo único que se puede
admitir de este valiente jefe o “primera lanza”...

El sacerdote católico, autor del libro mencionado, fue un incondicional seguidor de ‘Los
Comentarios Reales’ y un garcilasista a ultranza, como fueron los de su época pero ante la carencia
de información más detallada por parte del mencionado personaje y de acuerdo a sus deducciones
decidió señalar que Chuqui-Manco fue el curaca de la marca de Mala y que se unió a otros jefes
para enfrentar la invasión inca; además, lo más interesante, indica la existencia escrita de la
genealogía de Chuquimanco y de los antiguos señores del valle. También observemos que, tal
como hizo con el topónimo, intentó descifrar el significado del nombre del curaca, aunque de
manera empírica.

CANCHARI

Retornando hacia la carretera, proseguimos al sur hacia el centro poblado de San Vicente
de Cañete. En el km. 142.5 nos hallamos en el paraje conocido como Cancharí. Desde la
carretera es visible el santuario al aire libre, dedicado a Nuestra Señora Madre del Amor
Hermoso a partir de 1991. Avanzamos unos 50 m. más y tomamos el desvío de tierra
afirmada que se dirige hacia el este. A través del verdor de los campos cultivados
proseguimos por 1.5 km hasta llegar a la parte baja de las ramificaciones de los cerros
Tembladera y Candela. Desde la carretera es posible distinguir sin dificultad el sitio
arqueológico conocido con el nombre de “palacio” de Cancharí.
Hasta el presente no ha sido excavado, de modo que su filiación cultural es incierta.
Tampoco se trata arquitectónicamente de un palacio, denominación que le fue otorgada
por su emplazamiento privilegiado sobre un promontorio rocoso. Si bien los accesos
originales no son claros, existe un número significativo de terrazas edificadas en
disminución hacia el noroeste y el sureste, que se adecúan al contorno sinuoso del
promontorio rocoso sobre el que descansan. El sitio está organizado aparentemente en
dos grandes sectores: el noreste y el suroeste. En el primero de ellos fueron edificados dos
amplios espacios que sugieren plazas o patios. El espacio que se halla más al norte está
rodeado de habitaciones rectangulares, con funciones imposibles de establecer al
presente. Hacia el suroeste no se vislumbran grandes espacios abiertos cuadrangulares,
sino tres amplias terrazas alargadas e intercomunicadas a través de un pasaje. Más hacia
el sur se erigen una serie de habitaciones con áreas medianas y pequeñas. Las terrazas
que rodean esta edificación principal y que se acomodan a la forma sinuosa de la falda
baja del cerro, muestran vestigios de cuartos y recintos. En las inmediaciones del
promontorio existen restos arquitectónicos complementarios, así como un sector
dedicado a cementerio.
El material constructivo utilizado han sido los adobes y los adobones. La importancia de
este sitio es de primer orden y requiere con urgencia la propuesta de un proyecto de
investigación arqueológico y arquitectónico. En 1933 el arquitecto Emilio Harth Terré,
elaboró un esquema de la edificación principal. Sin embargo, es probable que la realizara
a partir de una aerofotografía, técnica empleada con frecuencia por entonces. Esto se
deduce por la marcada distorsión de los muros y las formas arquitectónicas, con aquellas
que han llegado hasta nosotros, lo que permite inferir que no fue dibujado a partir de un
levantamiento arquitectónico en el sitio.
[Link]

También podría gustarte