TEORÍA DEL PATRÓN DELICTIVO
Los delitos no ocurren al azar ni uniformemente en el espacio, el tiempo y las
sociedades. existen puntos conflictivos en los que se producen muchos más delitos
que en otros lugares. hay infractores muy activos que comenten múltiples delitos y
hay objetivos o víctimas que son victimizados repetidamente. hay, por tanto,
tendencias: patrones.
Ya en el año 1978, los Brantingham propusieron un modelo para explicar el modo
en que los infractores seleccionan el lugar para cometer el delito. planteaban que
un individuo motivado para cometer un delito concreto pasará por un proceso de
decisiones de múltiples etapas, en el que buscará e identificará un objetivo o
víctima concreta, con una posición determinada en el espacio y en el tiempo.
Sea cual sea la motivación, el ambiente emite muchas señales, claves que ofrecen
información sobre sus características físicas, espaciales, culturales, legales y
psicológicas. El individuo que pretende cometer un delito utiliza estas claves del
ambiente para localizar e identificar sus objetivos. Debido a que la distribución
espacial y temporal de infractores, objetivos, y víctimas presenta patrones, y
debido a que la percepción ambiental humana tiene algunas propiedades
universales, estas plantillas tendrán ciertas similitudes que podrán ser identificadas
y estudiadas.
Buenos ejemplos del modo en que las dinámicas legales de nuestra vida diaria dan
forma los patrones del delito pueden ser los siguientes: las peleas ocurren con
mayor frecuencia los viernes y sábados por la noche; los hurtos en comercios se
concentran en la franja horaria en que están abiertos los negocios y, además, se
producen más en unas tiendas que en otras; y las evasiones de impuestos ocurren
en ciertas fechas clave.
DISMINUCIÓN CON LA DISTANCIA
• Para comprender los planteamientos de la Teoría del patrón delictivo, es necesario manejar
una serie de conceptos relacionados con el comportamiento espacial. Nos referiremos al
primero de ellos como disminución con la distancia (Distance decay). Se trata de un patrón
bien establecido empíricamente en la Criminología, y que hace referencia al hecho de que la
mayoría de infractores cometen una gran cantidad de los delitos relativamente cerca de su
hogar.
• Clarke & Eck (2008) describen un estudio realizado por Andy Brumwell.
• - Cerca de la mitad de las actividades delictivas ocurrió a menos de 1,5 km del hogar del
infractor
• - La distancia recorrida varía en función del tipo de delito.
• - Hay grandes variaciones inter-individuales en la distancia recorrida.
• - El estudio de los desplazamientos de los infractores para cometer los delitos es un área
específica de investigación en el área de la Criminología Ambiental y de los mapas del delito,
que se conoce como Journey-to-crime.
ESPACIOS DE ACTIVIDAD Y CONOCIMIENTO
• Normalmente, un individuo (sea o no infractor) conoce bien las zonas en que reside y los
lugares en que desarrolla actividades, así como los caminos para desplazarse entre esos
lugares. Es decir, conoce bien ciertos nodos, y las rutas que emplea para desplazarse entre los
nodos. El conjunto de nodos que habitualmente visitamos, junto con el conjunto de rutas por
las que nos desplazarnos, constituyen el espacio de actividad.
• La Figura 2 puede servir para representar el espacio de actividad típico de cualquiera de
nosotros, seamos o no infractores.
• Combinando el conocimiento sobre la tendencia a delinquir en las
zonas conocidas, en áreas relativamente pequeñas alrededor del
hogar u otros lugares clave, con los conceptos de espacios de
actividad y conocimiento que acabamos de presentar, la teoría
establece que un patrón plausible de actividad delictiva para un
único infractor podría ser el que muestra la Figura 3: los delitos
serían cometidos en zonas cercanas a sus espacios de actividad.
PATRÓN DE • Para que la víctima/objetivo se convierta en tal, es preciso que
coincida con el infractor en su área de conocimiento y que sea
DELITOS PARA UN evaluada como un buen objetivo según la plantilla mencionada más
arriba.
INDIVIDUO
La Figura 4 reproduce las zonas de actividad y conocimiento del supuesto infractor ya mostradas
en las representaciones anteriores. Pero en esta ocasión se introducen las zonas de objetivos,
lugares donde hay oportunidad para el delito (objetivos disponibles con poca vigilancia).
Fijémonos en que el infractor no comete delitos en cualquiera de esas zonas de objetivos, sólo lo
hace en aquellas que coinciden con sus espacios de actividad, los lugares que conoce.
Respecto a las otras zonas con objetivos que no escogerá, puede deberse a varios motivos: por
ejemplo, desconoce que hay objetivos disponibles en ese lugar, o lo sabe, pero el
desconocimiento de las rutas de acceso y escape le previenen de actuar ahí.
GENERADORES Y ATRACTORES DEL DELITO
• Lugares generadores del delito: son lugares en • Lugares atractores del delito: son zonas
los que coinciden gran número de personas por concretas que presentan oportunidades
razones no relacionadas con motivaciones conocidas para el delito y a las que los
criminales, pero en los que pueden acabar infractores acuden con la intención de cometer
ocurriendo delitos. Por ejemplo, estadios un delito concreto. Por ejemplo, las zonas
deportivos o festivales musicales. Algunas habituales de venta de droga, zonas de ocio
personas que no fueron al lugar con intención nocturno, ciertos transportes públicos, parking,
de cometer un delito pueden acabar haciéndolo, etc. Los infractores pueden recorrer distancias
al presentárseles la oportunidad (tal vez relativamente grandes para llegar a estos
observen un bolso desatendido u ocurra una emplazamientos propicios para la comisión del
agresión como consecuencia del consumo delito.
excesivo de alcohol)
Tomando en cuenta los principios de la teoría del patrón delictivo se pueden hacer
consideraciones sobre la formación de hot spots (Brantingham & Brantingham, 1999), los
lugares en los que la ocurrencia de delitos es mucho mayor que en las localizaciones adyacentes.
Desde esta teoría (Brantingham & Brantingham, 2008), los hot spots se ubicarán en función de:
– La localización de las áreas de actividad y residencia de poblaciones de infractores.
– La localización de las áreas de actividad y residencia de poblaciones vulnerables frente al
delito.
– La distribución espacial y temporal de otros objetivos del delito.
– La distribución espacial y temporal de la policía y otros agentes de seguridad.
– La estructura de actividades y residencial de la ciudad.
– La combinación de distintos tipos de actividades y usos del suelo.
-La red de transportes.
– Los flujos de desplazamiento de los ciudadanos a través de los escenarios urbanos.
PREVENCIÓN SITUACIONAL DEL DELITO
Es un sistema clasificado de métodos de prevención para reducir la oportunidad del
delito. Se fundamenta en el triángulo del delito y las teorías antes analizadas. Un delito
puede evitarse usando alguna de estas cinco estrategias (Clarke, 1995; Cornish y Clarke,
2003):
• Incrementar el esfuerzo del infractor (hacer que le cueste más)
• Aumentar el riesgo percibido por el delincuente (mayor probabilidad de detección y
detención)
• Reducir las recompensas esperadas o disminuir el beneficio esperado de la comisión de
delito
• Reducir o evitar las tentaciones que pueden incitar a las personas a cometer un delito
• Eliminar las excusas que los infractores pueden utilizar para “racionalizar” o justificar
sus acciones.
TIPOS DE ANÁLISIS
• El análisis de reportes policiales de los hechos tiene como objetivo mejorar la eficiencia
policial para aprehender infractores, reducir delitos, identificar patrones delictuales o
delitos en serie, así como predecir futuras ocurrencias de éstos. Se busca identificar el
perfil o características de las víctimas, sugerir líneas de investigación y esclarecer casos.
• Los tres primeros tipos de análisis -táctico, estratégico y administrativo- se definen
generalmente como “análisis delictual” por su foco de interés primario: el delito
(Gottlieb, Arenberg y Singh, 1998).
• Se utilizan para prevenir y reducir la comisión de delitos, aprehender a los culpables y
recuperar la propiedad sustraída. Se recomienda utilizar estos tipos de análisis para
delitos contra las personas y la propiedad (robos, hurtos, delitos sexuales, lesiones y
homicidios), puesto que permite determinar quién (delincuente) está haciendo qué
(delito) y a quién (víctima).
ANÁLISIS DELICTUAL TÁCTICO
• Mediante el estudio de los elementos que puedan tener los hechos en
común, se puede detectar patrones: delitos que comparten características
similares y recurrentes.
• Se puede detectar delitos en serie: patrones de delitos que puedan haber
sido perpetrados por una misma persona. Para éstos es posible, mediante
técnicas estadísticas, predecir cuándo y dónde ocurrirá el siguiente delito de
la serie. La detección de un patrón o una serie se informa en boletines o
reuniones con el personal operativo y se espera como respuesta una acción
dirigida e inmediata.
ANÁLISIS DELICTUAL ESTRATÉGICO
• Su interés se centra en los problemas delictuales a largo plazo y sus
causas, las variaciones o tendencias de la criminalidad (aumentos,
disminuciones, estabilidad) y los factores detrás de estos cambios. El
resultado del análisis se comunica habitualmente por medio de
informes estadísticos con gráficos y mapas.
• La respuesta se asocia con el diseño de políticas y estrategias para
solucionar un problema delictivo en el mediano y/o largo plazo.
ANÁLISIS DELICTUAL ADMINISTRATIVO
• El foco de interés no está ni en patrones ni en tendencias.
• Su trabajo es preparar informes estadísticos, propuestas para
obtener recursos, evaluar la viabilidad de futuros proyectos y
preparar presentaciones para charlas con la comunidad.
ANÁLISIS DE INVESTIGACIÓN CRIMINAL
• Se ocupa en delitos como homicidio, violación y secuestro, los
que se presume forman parte de una serie de delitos del
mismo tipo. La principal fuente de información es el análisis
del sitio del suceso. En este tipo de análisis se crean perfiles
sicológicos y de comportamiento de los sospechosos y de las
víctimas, se analiza la posible relación entre las víctimas o
características que comparten. Con esto, se puede tratar de
identificar al autor o a la posible siguiente víctima
ANÁLISIS DE INTELIGENCIA
• Su objeto de estudio son las relaciones entre personas,
hechos y organizaciones. Se utiliza en delitos como:
narcotráfico, lavado de dinero, pandillas, terrorismo o bandas
de robo de autos. Se alimenta de información obtenida
mediante vigilancias especiales escuchas telefónicas, datos de
informantes, tráfico telefónico, movimientos bancarios.
ANÁLISIS OPERACIONAL
• Este análisis es un producto interno para las
policías y está relacionado con la gestión policial.
Entre las tareas que debe realizar el analista se
encuentran: conocer cuánto personal se necesita
para cada servicio y cómo distribuirlos en tiempo
y espacio (división de territorio y turnos);
cuantificar la demanda y oferta de los servicios
policiales para justificar una petición de aumento
de personal, vehículos u otros recursos.
II. METODOLOGÍAS DE ANÁLISIS
1. ANÁLISIS DELICTUAL TÁCTICO
• Implica analizar datos policiales para entregar información de
dónde, cuándo y cómo ocurren los delitos. El objetivo del
análisis delictual táctico es apoyar a los policías e
investigadores a identificar y entender los patrones
delictuales, sugerir líneas investigativas y proveer información
que permita esclarecer casos (Boba 2005)
• El rol del analista es detectar y describir patrones en los
delitos para predecir futuras ocurrencias. Para identificar
patrones, se deben leer diariamente todos los partes
policiales, especialmente la parte narrativa de ellos (relato de
los hechos, declaración de víctimas o testigos). Cada vez que
se lee un parte o informe, el analista lo compara mentalmente
con casos anteriores. La capacidad de recordar situaciones
anteriores se va agudizando con el tiempo y la experiencia,
con el fin de encontrar características iguales o similares, las
que podrían indicar que estamos frente a un patrón de delito.
Si existen antecedentes que nos indiquen que pudieron ser
cometidos por una misma persona o personas, entonces
estaríamos hablando de un delito en serie.
CLASIFICACIÓN DE PATRONES
• Los patrones delictivos se clasifican en seis categorías. Un
patrón puede pertenecer a más de una categoría, no son
excluyentes (Boba, 2005).
• Series (en serie): Conjunto de delitos cometidos por una
misma persona en contra de una o varias personas u objetivos
(banco, casa, local comercial, etc.) (Velasco y Boba, 2000).
• estos patrones también son comunes en los delitos contra la
propiedad: por ejemplo, una misma banda de delincuentes
que ataca las casas del sector norte de la ciudad.
SPREE (OLA DE DELITOS):
• Es un patrón que se caracteriza por una alta frecuencia de
actividad delictual de un modo casi continuo (Velasco y Boba,
2000). Estos delitos son cometidos por una misma persona y
usualmente ocurren en un tiempo muy corto. Por ejemplo,
tres estaciones de servicio robadas por el mismo sospechoso
en dos horas.
HOT SPOT (ZONA CALIENTE
O DE ALTO RIESGO):
• Se da cuando en un lugar, instalación o
pequeña área geográfica ocurre una cantidad
inusual de delitos que son perpetrados por
diferentes delincuentes (Velasco y Boba, 2000).
Los delitos involucrados no tienen por qué ser
del mismo tipo. Por ejemplo, en un
estacionamiento están ocurriendo muchos
robos con intimidación a las personas y
también se están robando vehículos
completos.
HOT DOT (PERSONA DE
ALTO RIESGO):
• Una misma clase de persona es
victimizada varias veces (Pease y Laycock,
1996). Por ejemplo, personas de la tercera
edad son asaltadas a la salida del lugar
donde cobran su pensión. Es similar a un
hot spot, pero se relaciona con personas
HOT PRODUCT (PRODUCTO
PREFERIDO):
• Es un bien material o “especie”
que es muy atractivo para los
delincuentes (Clarke, 1999). Los
motivos pueden ser variados:
costosos, deseados por otros,
están disponibles, fáciles de
esconder, entre otros. Por
ejemplo: robo de cables de
cobre, celulares.
HOT TARGET (OBJETIVO
PREFERIDO):
• Es un tipo de lugar (instalación) que es
frecuentemente victimizado más que
otros del mismo tipo. Puede ser o no
de una misma área geográfica
(Velasco y Boba, 2000). No
necesariamente son ejecutados por
una misma persona. Por ejemplo,
asalto a las farmacias en el sector
oriente de la ciudad, un alto
porcentaje de estas farmacias
pertenecen a una misma cadena o
marca.
IDENTIFICACIÓN DE PATRONES
• Para identificar patrones, el analista cuenta con tres enfoques distintos. El
primero de éstos examina los casos a través del método inductivo o
deductivo. El segundo enfoque se divide por tipos de delitos, pudiendo ser
contra las personas o a la propiedad. El tercer método es complementario a
los dos anteriores y examina los casos considerando la ubicación geográfica
donde ocurren los delitos.
a) Enfoque por deducción / inducción
Los métodos buscan identificar patrones iniciales mediante la observación de
características en común que presenten los hechos. El deductivo parte por una
gran cantidad de reportes y va eliminando los casos que no comparten los mismos
criterios. Y el inductivo es al revés, parte de lo específico y va agregando casos que
comparten la mayoría de las características que el caso inicial, pero no
necesariamente todas (Boba, 2005).
Deducción
Se comienza con ideas generales sobre el fenómeno que se desea
estudiar, se continúa buscando características compartidas y
descartando los otros hechos, hasta llegar al conjunto con más
coincidencias, siempre que permita suponer que podría ser una serie
(delitos cometidos por una misma persona) o que esta agrupación
comparte una misma causa que favorece su ocurrencia, la cual puede
ser intervenida por la policía.
Inducción
Es lo contrario al método anterior. En éste, se comienza por un caso
específico y se van buscando, primero, todos los casos que compartan
similares características. Luego se analizan una por una estas similitudes,
para ampliar las categorías de forma de agrupar otros casos que son
muy parecidos. Se considera que, en esa oportunidad, pudo existir algún
factor que haya obligado al infractor a modificar levemente su modus
operandi, pero manteniendo su firma.
b) Enfoque por tipo de delitos.
La identificación de patrones también se puede realizar dividiendo el universo de
los casos en dos grandes categorías: delitos contra las personas y la propiedad. Los
focos de identificación de similitudes en estos tipos de delitos son muy diferentes
(Boba, 2005).
Delitos contra las personas
Son todos los delitos cuyo objetivo sea una o más personas, entre ellos
se incluyen los robos con violencia, lesiones, delitos sexuales y
secuestro. Estos delitos tienen la particularidad de que la víctima
también es testigo, lo que permite contar con información bastante
detallada de los sospechosos y la forma en que ocurrió el hecho. Los
tipos de patrones que más se encuentran en estos casos son seriales o
del tipo spree (ola de delito).
Delitos contra la propiedad
Son todos los delitos cuyo objetivo es una cosa u objeto, entre ellos se
incluyen los robos de vehículos, robos desde vehículos, robos
residenciales, robos en bodegas, vandalismo, daños, etc. En estos
delitos generalmente, no se cuenta con testigos. El analista agrupa los
casos examinando delitos con el mismo tipo de blanco/objetivo (casa,
comercio, calle), cercanía geográfica (zonas) y tipología del objeto
involucrado (vehículo, mercadería, artículos electrónicos). Los tipos de
patrones que más se encuentran en estos casos son del tipo hot spot
(zonas calientes o de alto riesgo), hot targets (objetivos preferidos) y
hot products (productos preferidos)
c) Identificación de patrones geográficos
Para identificar patrones geográficos se necesita crear mapas de puntos o mapas
temáticos de varios tipos de delitos para la búsqueda de lugares o zonas de mayor
ocurrencia de delitos.
Existe un método informal y otro científico, ambos con sus ventajas y desventajas
sobre el otro. El método más utilizado es el informal: mediante la observación de la
distribución de los puntos en el mapa, se puede reconocer concentraciones de
delitos en un área pequeña, lo que se denomina posible patrón espacial. La
desventaja de este método es que no detecta patrones cuando varios delitos
ocurren en una misma ubicación geográfica.
•El método científico utiliza herramientas
avanzadas complementarias a los sistemas
de información geográfica (SIG), tales
como STAC9 y CrimeStat10, entre otros,
para identificar posibles patrones
geográficos o agrupaciones (cluster).
•Un sistema de información geográfica
(SIG) es un marco de trabajo para reunir,
gestionar y analizar datos. Arraigado en la
ciencia geográfica, SIG integra diversos
tipos de datos. Analiza la ubicación
espacial y organiza capas de información
para su visualización, utilizando mapas y
escenas 3D. Con esta capacidad única, SIG
revela el conocimiento más profundo
escondido en los datos, como patrones,
relaciones y situaciones, ayudando a los
usuarios a tomar decisiones más
inteligentes.
Las desventajas de estas herramientas radican, en primer lugar, en la
necesidad para el analista de entrenamiento especial en estas técnicas.
En segundo lugar, las aplicaciones asumen toda la superficie del mapa
con la misma oportunidad para la comisión del delito, incluyendo áreas
geográficas donde no es posible que ocurran, por ejemplo; zonas con
grandes extensiones de agua, como los lagos.
Análisis de patrones
Una vez que se identificaron los patrones delictuales, se deben
describir y analizar para poder emitir algún tipo de informe que
permita difundir esta información al personal operativo, ya sea
para entregar recomendaciones de prevención a la comunidad,
diseñar estrategias tácticas o despliegues operativos especiales
para interrumpir el patrón criminal detectado.
a) Análisis por tipo de delitos y modus operandi (MO)
La mayoría de los patrones identificados corresponden a varios hechos
dentro de un mismo tipo de delito. Sin embargo, también existen
patrones constituidos por delitos distintos, pero relacionados. Por
ejemplo, un robo residencial no exitoso podría ser clasificado como
vandalismo o daño y, tal vez, debería ser considerado dentro de los
casos del patrón robo a casas, si existen características similares en otras
variables (lugar, día, hora). Por otro lado, las policías clasifican en forma
distinta delitos similares basados en criterios legales específicos, pero
que al final son delitos de la misma naturaleza (Boba, 2005).
El modus operandi (MO) de un infractor puede variar por distintos motivos: por
ejemplo, la reacción de la víctima frente al delito podría hacer variar el nivel de
violencia o el tipo de arma utilizada por el delincuente. Cuando un patrón es dado
a conocer en los medios de comunicación, es altamente probable que se
produzcan cambios en su modus operandi, desplazamiento e incluso detención de
su actuar por un tiempo.
Un patrón de delito puede indicar un conjunto de comportamiento de los
delincuentes, asumiendo que son personas de hábitos y que, cuando algo les
resulta bien, tienden a seguir haciéndolo. De esta forma, se puede sugerir que,
dado el comportamiento en los delitos anteriores, es muy probable que sigan con
el mismo modus operandi.
Particularmente en los patrones tipo series, varios incidentes de un mismo tipo de
delito cometidos por un mismo sospechoso pueden llevar a predecir con bastante
precisión cuándo (mediante análisis temporal y correlaciones) y dónde será el
próximo evento. Pero para que esta predicción sea válida, se debe contar con la
mayor cantidad posible de información sobre los delitos que forman la serie.
Cuando esta predicción falla, se puede deber a delitos no denunciados o a una
mala identificación de los delitos que conforman la serie. También existen factores
externos que influyen, como la captura del delincuente por otro delito o en otra
jurisdicción, el traslado de los infractores a otra zona, la muerte del infractor o el
hecho de que la persona haya dejado de delinquir definitivamente.
En este tipo de patrones -de series- también es posible, mediante el análisis
espacial y técnicas de perfilamiento geográfico, obtener un radio geográfico
pequeño donde el infractor tendría alguna relación de actividad (casa, trabajo,
lugar de esparcimiento).
b) Análisis espacial
Un hot spot es un área geográfica que tiene un alto porcentaje del total
de delitos de toda una zona o áreas de agrupaciones (clusters) de
hechos delictivos.
Existen variaciones de este término que son utilizadas en distintas
escalas para describir concentraciones de delitos. Entre ellas se incluyen:
Hot places: Menos precisos geográficamente que los puntos. Se refieren a lugares
donde existe alta concentración de delitos. Por ejemplo, una esquina específica o
un estacionamiento donde se registra el mayor número de hurtos a los vehículos.
Hot routes: Típicamente las calles o rutas donde se concentra la actividad delictual.
Un ejemplo son los callejones o algunas calles en particular donde hay una alta
concentración de robos con violencia.
Existen otros patrones de concentraciones distintos a los geográficos, como ya se
mencionó, los hot targets (objetivos preferidos), hot products (productos
preferidos) o hot dots (persona de alto riesgo), en los cuales las concentraciones se
dan en las instalaciones, los productos y las personas. Éstos también pueden
responder a algún patrón geográfico, lo que hace necesario analizar cuál de los dos
patrones explica mejor las causas que lo generan, para decidir cuál usar.