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Cultura de la Cancelación: Impactos Sociales

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UNIVERSIDAD PERUANA DE CIENCIAS APLICADAS

TRADUCCIÓN E INTERPRETACIÓN PROFESIONAL

LENGUA I
Lecturas sobre la cultura de la cancelación1

SECCIONES: TODAS
SEMESTRE 2024.1

1
Material de lectura para la evaluación de desempeño 2. Todas las notas al pie son añadidas en esta adaptación.

1
“Estás cancelado”. La cultura de la cancelación y sus implicancias sociales2
Paulete Delgado

Recientemente ha surgido la “cultura de la cancelación” o cancel culture, un concepto que


consiste en retirar el apoyo o “cancelar” a una persona que dijo o hizo algo ofensivo o
cuestionable. Es un tipo de bullying grupal, ya que son muchas personas que se ponen de
acuerdo para atacar o descalificar los puntos de vista de otra persona o de alguna empresa. Esto
se ha vuelto aún más popular al delatar actitudes racistas, homofóbicas y machistas. Es un
movimiento tan grande que varias personas han perdido sus trabajos por ser canceladas, sin la
posibilidad de enmendar o arreglar sus acciones, quedando para siempre encerradas en un
charco de odio público. La cultura de la cancelación ha creado una severa censura en Internet y
provoca miedo a equivocarse en las redes sociales y ser cancelados. Además, crea una falta de
comprensión de las opiniones de otras personas ya que demuestra que sólo importa la opinión
de las masas y si alguien piensa diferente o cometió un error hace años, su reputación puede
ser destruida.
Aunque la intención es buena, señalar a personas que han hecho “algo malo” se ha llevado a un
extremo tóxico. Uno de los mayores problemas de este movimiento es que, lo que alguien haya
hecho o dicho hace 10 años en redes sociales, cualquier persona lo puede tomar fuera de
contexto y usar en su contra. Esto le pasó al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, cuando
salieron a la luz fotos de él en el 2001 con la cara pintada de negro. Esto se considera racista por
la connotación histórica que tiene, ya que por mucho tiempo comediantes blancos se pintaban
la cara basados en estereotipos negativos de los negros para burlarse de ellos. “Todos hacemos
cosas vergonzosas y cometemos errores tontos y lo que sea. Pero la existencia de las redes
sociales ha llevado eso a un lugar donde la gente puede tomar algo que hiciste en ese entonces
y convertirlo en quién eres ahora”, dice una entrevistada.
Varios jóvenes ven la cultura de la cancelación como un potencial para crecer y conocer más
sobre lo que es políticamente correcto; sin embargo, otras personas argumentan que puede ser
una práctica que causa preocupación por su impacto en la sociedad. Consideran que cancelar a
alguien es como golpear e insultar a una persona en lugar de educarlo pacientemente y
mostrarle lo que hizo mal, sin darle la oportunidad de demostrar que pueden mejorar. Otros
jóvenes están de acuerdo con que es importante ayudar a la gente a comprender sus errores en
lugar de torturarlos, permitiéndoles tener diálogos abiertos en lugar de desterrar a la gente.

La cultura de la cancelación: ¿autoritarismo de las comunidades de usuario? 3


Edixela Burgos y Gustavo Hernández Díaz

Partimos de un concepto general para definir a la cultura de la cancelación. Radica en activar las
redes sociales para rechazar de manera abierta y tajante actos que inciten a la injusticia social,
la intolerancia, el odio y el resentimiento, es decir, todo aquello que transgreda los principios

2
Adaptado de Delgado, P. (2020). “Estás cancelado”. La cultura de la cancelación y sus implicancias sociales.
[Link]
3
Adaptado de Burgos, E., & Hernández Díaz, G. (2021). La cultura de la cancelación: ¿autoritarismo de
las comunidades de usuario? Comunicación 193
[Link]

2
universales de convivencia humana. Este es el lado plausible y luminoso de la cultura de la
cancelación. En el Cuadro 1 damos cuenta de otros rasgos notables de esta cultura que siempre
vienen acompañados de una serie de conductas típicas por parte del prosumidor.

Cuadro 1
Conductas típicas de los prosumidores en la cultura de la cancelación

Conductas típicas asociadas a la cultura de la cancelación


La víctima se atreve a identificar al agresor.
La masa informe –no se sabe quién lidera la protesta– censura a
personajes y empresas vinculadas a actos de corrupción.
Las personas retiran el apoyo a la industria cultural y del
entretenimiento debido a prejuicios.
Las personas cancelan ideas que atenten contra preceptos morales
establecidos.
Las personas protegen su reputación para conservar su estatus
dentro del grupo.
Se cancela en aras de la justicia social. Las instituciones deben
respetar el Estado de derecho.

No obstante, la persona que cancela no es tan benévola como se espera, no está enriquecida de
valores humanos como muchos pudieran pensar. El que cancela puede que esté gobernado por
la venganza y no por las evidencias. El cancelador de oficio es un vengador muy astuto. Se escuda
detrás de la democracia, de la libertad de expresión, finge ser un sujeto moral, habla de justicia
y de Estado de derecho, retórica para cautivar a adeptos. Cuenta con miles, millones de
seguidores. “Es un ser digital, viral y carismático”. Globaliza contenidos injuriosos. Lesiona
reputaciones. Le quita el brillo a la pluralidad de las ideas y con ello a la diversidad cultural.
Precisamente, nos viene a la mente un trabajo de Sanches (2020), columnista del diario The New
York Times, en el cual explica cómo funciona la cultura de la cancelación: “Un usuario de redes
sociales como Twitter o Facebook, presencia un acto que considera equivocado, lo graba en
video o lo fotografía y lo publica en su cuenta, con el cuidado de etiquetar a la empresa
empleadora del denunciado y autoridades públicas u otros influencer digitales que puedan
amplificar el alcance del mensaje. Es común que, en cuestión de horas, el post haya sido
replicado miles de veces”.

Descancelando la cultura de la cancelación4


David Barrón Espinosa

¿Se puede separar a un artista de su arte? No es cosa nueva que los artistas digan o hagan cosas
polémicas, o que, en resumen, sean malas personas. Lo que sí es relativamente nuevo es el
hecho de que el público tome una postura radical y definitiva respecto a esto, buscando no sólo
que existan consecuencias por esas acciones, sino que la gente no se olvide de ellas en el futuro.

Cultura de la cancela… ¿qué?

Aunque el término “cancelación” se haya utilizado en una que otra película del siglo pasado, fue
hasta la década del 2010 en que el concepto se acuñó en redes sociales (principalmente Twitter)

4
Adaptado de Espinoza, D. B. (2022). Descancelando la cultura de la cancelación. [Link]

3
“para hablar, por ejemplo, acerca de viejos problemas de orden ético, político, económico,
cultural, con los cuales la humanidad ha tenido que lidiar desde hace siglos” (Burgos &
Hernández, 2020). Entonces, para estar bien claros, la cancelación ocurre cuando un usuario de
redes sociales, presencia un acto para él equivocado, y lo difunde con un amplio alcance,
replicando así una denuncia miles de veces gracias a otros usuarios (Sanches, 2020, como se citó
en Burgos & Hernández, 2020). Es así como en los últimos años, la cultura de la cancelación
nace, crece y se expande por ese hartazgo de que exista gente horrible que pueda hacer o decir
cosas horribles sin consecuencias, y de esas ganas que dan de explicar a todos y cada uno de sus
fans por qué ya no deben apoyar a esos artistas.

Cancelamos todo lo que no apoyamos, todo de lo que no queremos formar parte o todo con lo
que no estamos de acuerdo. ¿Estoy en contra de la homofobia? Cancelo a DaBaby. ¿Estoy en
contra de la transfobia? Cancelo a J. K. Rowling. ¿Estoy en contra de la gente que viste pieles de
animales? Cancelo a Rosalía. ¿Estoy en contra de la violencia de género? Cancelo a Chris Brown.
Cancelo también a Justin Bieber de paso, por apoyarlo. ¿Estoy en contra de los idiotas? Cancelo
a Kanye West. Y así la lista podría continuar sin fin, si así se propone, pues (casi) todos tienen
cola que le pisen o esqueletos en su clóset.

La intención es lo que cuenta (?)

Pero ¿qué se pretende lograr al “cancelar” a una persona? Si bien lo que se busca es generar
consecuencias, que la gente deje de ir a sus conciertos, que dejen de ver sus videos, que dejen
de comprar sus discos, que dejen de seguirlos en Instagram, que las productoras dejen de
contratarlos; la realidad es que un mundo tan desechable como en el que actualmente vivimos,
todos parecen tener mala memoria a corto plazo.

No han sido pocas las personas famosas que han sido canceladas en años recientes con
consecuencias que no pasan de perder unos pocos cientos de miles de followers, o recibir
algunos comentarios de odio por un par de días en sus publicaciones. Tenemos, por ejemplo, al
director James Gunn, cancelado por sus fans y despedido por Disney en 2018 por haber hecho
tweets ofensivos en el pasado, pero aclamado por su siguiente filme y recontratado por la
enorme empresa tan solo un par de años después. O el productor musical Dr. Luke, enjuiciado
por abuso sexual en 2014 por la cantante Kesha, ganándose así el repudio del público general,
pero que actualmente sigue encabezando las listas de éxitos trabajando con nuevos artistas y
ganando millones.

Y aunque el panorama se vea desalentador, también existen ocasiones en que la cultura de la


cancelación ha sido efectiva y sus consecuencias tangibles. Por mencionar algunos casos,
tenemos a J. K. Rowling, autora de la exitosa saga de libros y películas “Harry Potter”, cuyas
ventas han disminuido significativamente desde que las personas han señalado sus comentarios
abiertamente tránsfobos; la cantante Camila Cabello, quien no ha tenido el mismo éxito
comercial desde que salieron a la luz sus tweets racistas del pasado; o la presentadora Ellen
DeGeneres, cuyo talk show ha sido cancelado después de casi 20 temporadas luego de que se
diera a conocer que no es una persona tan agradable como siempre se ha dejado ver.

Es así como después de revisar los anteriores ejemplos, sale a la luz uno de los problemas de la
cultura de la cancelación (si no es que el mayor de todos), que es selectiva. Y aunque la misoginia
es un problema de clase mundial, los ejemplos mencionados son bastante representativos de

4
cómo se suelen desarrollar las cosas para las personas canceladas: los hombres son perdonados
pero las carreras de las mujeres son destruidas sin oportunidad de redimirse, lo que nos lleva al
siguiente punto.

Muertos para mí

Si una celebridad comete un crimen real, podría estar más que claro que debe ser cancelada,
terminante y definitivamente; más si esa persona ha demostrado en más de una ocasión que no
tiene la capacidad ni la intención de mejorar o crecer. Por ejemplo, el cantante Chris Brown,
quien tiene un historial de violencia contra las mujeres con incidentes registrados que van desde
golpear a la mismísima Rihanna en 2009, hasta drogar y violar a una mujer en un yate en 2020.
Es en casos como este en que una cancelación severa y sin vuelta atrás tiene toda la razón de
ser, aunque de nuevo, lastimosamente por ser hombre se le ha perdonado (Brown es
actualmente el artista número 54 más escuchado en Spotify a nivel mundial).

Y si bien hay personas que merecen que todos finjamos que ya no existen más, hay otras que
realmente ya no existen, porque están muertas. Tal es el caso de multitud de pintores famosos,
considerados grandes artistas pero peores hombres: Pablo Picasso, Gustav Klimt, Edgar Degas;
todos con historial de haber maltratado o abusado de mujeres, pero con talento y dotes
artísticos innegables. Es en ejemplos como estos en que podemos permitirnos, sin temor a
equivocarnos, a separar a la obra de su creador, pues al consumirla realmente ya no estamos
contribuyendo de ninguna forma al estilo de vida de los artistas, pues ya están muertos.

Responsabilidad social

Entonces, ¿dónde comenzamos y dónde paramos? ¿Qué sí amerita cancelar a alguien y qué no?
Hay demasiadas áreas grises con algunos artistas, y al final todo se reduce a la perspectiva y
razón propia.

¿Debería una persona cancelar a Justin Bieber por apoyar a Chris Brown a pesar de ser un
abusador? ¿Y debería también cancelar a Ariana Grande por ser amiga de Justin Bieber? ¿O
debería cancelar a Rosalía por usar pieles, aunque ame su música? Esa persona podría decidir
no cancelar a Rosalía, pues no está en contra del uso de pieles, pero sí bloquear a Chris Brown
en Spotify para no escucharlo más. De esa forma estaría rechazando la violencia de género, más
no el uso de pieles de animales.

Y en medio de toda esta discusión en que la cancelación termina siendo una decisión y
responsabilidad subjetiva, ¿debemos sentirnos mal por consumir el arte de una persona
cancelada?

Cancelar a los clásicos5


Rafael Narbona
Hay muchos episodios oscuros en la vida de los clásicos. ¿Debemos cancelarlos por ese motivo?

5
Adaptado de Narbona R. (2023). Cancelar a los clásicos.
[Link]

5
1. Miguel de Cervantes aprovechó su cargo de alcabalero para apropiarse de dinero público, lo
cual le costó una temporada en la cárcel. En La gitanilla, denigra al pueblo gitano, acusándolo
de ladrón e inmoral. En Valladolid, se vio envuelto en un misterioso crimen y, de joven, participó
en varias reyertas.
2. En El mercader de Venecia, Shakespeare ataca violentamente a los judíos y en La fierecilla
domada exalta la violencia física y psíquica para someter a las mujeres.
3. La llíada y la Odisea glorifican la guerra. En ambos poemas, se suceden las muertes violentas
y se escarnece la compasión.
4. Gauguin, pintor francés, se acostaba con menores en la Polinesia. Tehura, a la que dibujó
desnuda, solo tenía 13 años y él 41. Fue su amante y su modelo durante su primera estancia en
Tahití.
5. El poeta y crítico literario español Luis Cernuda se sentía atraído por los adolescentes. El poeta
español Jaime Gil de Biedma frecuentaba los burdeles masculinos en Filipinas, pagando dinero
a cambio de sexo con menores.
6. Edgar Allan Poe se casó con su prima Virginia cuando esta tenía 13 años y él 27. Además, era
un alcohólico.
7. Violento e inestable, el pintor italiano Michelangelo Caravaggio mató en una riña a Ranuccio
Tomassoni. A lo largo de su vida, se implicó en infinidad de riñas.
8. William Burroughs, escritor estadounidense, fue alcohólico y heroinómano, mató a su mujer
por accidente. Le pidió que se colocara una manzana en la cabeza y apuntó a la fruta, pero la
bala perforó la frente de ella. Pretendían emular la famosa escena de Guillermo Tell.
9. El poeta francés Paul Verlaine disparó a Arthur Rimbaud, otro poeta francés, cuando este le
anunció que iba a romper su romance con él. Su gesto le costó un proceso donde salió a la luz
su homosexualidad y una condena de dos años de prisión. Rimbaud se marchó a África, dejó de
escribir poemas y se dedicó a traficar con armas.
10. Enid Blyton, la creadora de los Cinco, era fría, distante y cruel con su hija Imogen. Machista,
racista, promiscua, alcohólica y homófoba, flirteó con el nazismo y fue acusada de plagio. Le
gustaba jugar desnuda al tenis.
11. Hergé, dibujante de historietas, adoptó un niño, pero lo devolvió porque le molestaba y
afectaba negativamente a su rutina de trabajo. En su historieta más famosa llamada Tintín,
proliferan los tópicos antisemitas (contra los judíos). El cohete que creó para que sus personajes
viajaran a la Luna es una copia del V-2 nazi, misil balístico desarrollado a finales de la Segunda
Guerra Mundial en la Alemania nazi.
12. Dostoievski era un ludópata con fantasías pedófilas. Flaubert y Foucault contrataban a
adolescentes para que tener sexo con ellos. Norman Mailer sufría arrebatos violentos y en uno
de ellos casi mata a su mujer. Einstein se comportaba como un déspota con su familia y Picasso
maltrataba a sus parejas.

6
Ocho artistas que han sido «boicoteados» por la cultura de la cancelación 6
Algunos de los artistas han sido «cancelados» de una manera injusta. E incluso alguno de ellos
ha sido boicoteado por auténticas «olas de odio»
La cultura de la cancelación es un factor que está más que presente en la industria musical. En
estos momentos, un artista se piensa dos veces una acción (o un verso) incluso antes de llevarlo
a cabo, puesto que puede ser boicoteado ante sus nuevos lanzamientos.
El Debate ha recopilado un listado de ocho artistas que han sufrido la «cancelación» en algún
momento, ya sea por apoyar a un político concreto o incluso por cortarse el pelo.
Alaska y Mario
Esta pareja de artistas está en el ojo del huracán constantemente, puesto que ambos han sido
partícipes de eventos con la derecha política. Ambos han aparecido en el programa de Ana Rosa,
en el de Federico Jiménez Losantos o incluso junto al presidente del Partido Popular Alberto
Núñez Feijóo.
Ante estos hechos, el periodista Jorge Javier Vázquez se mostró en completo desacuerdo,
comentando que ambos cantantes «se oponen a la consecución de derechos y libertades».
Alaska, en cambio, siempre ha compartido su opinión públicamente y se ha referido a las
acusaciones de la siguiente manera: «¿Posicionarse como madrileño? ¿Vincularte a marcas que
consideras adecuadas? ¿De qué vamos? Que cada uno haga lo que le salga del mismísimo.
Tienen el derecho a opinar lo que quieran y yo podré estar de acuerdo o no».
Taylor Swift
A lo largo de su trayectoria musical, su figura se ha visto envuelta de «intentos de
cancelación» entre los que se ha tachado a la intérprete de Shake it off de comprar premios, de
encadenar conquistas amorosas y de ser una persona vengativa.
Ante esas acusaciones, Taylor Swift siempre se ha querido mostrar como una persona
complaciente y dejaba de hacer públicamente todo aquello por lo que se le criticaba hasta
el 2016, cuando se llevó a cabo el mayor boicot hacia su carrera musical que ha vivido hasta la
fecha.
La cantante desapareció del ojo público durante un año después de que tuviera un
enfrentamiento público con Kanye West y Kim Kardashian después de que el rapero introdujera
una línea en su tema Famous en la que afirmaba que tuvo sexo con Taylor Swift y que, gracias a
él, ella es famosa. Kim Kardashian filtró un vídeo en el que Kanye West llamaba a Taylor Swift
para pedirle permiso para usar su nombre en la letra en un vídeo completamente manipulado
del que la propia artista tuvo que defenderse públicamente. Debido a que la opinión pública se
puso de lado de Kanye West y de Kim Kardashian, la cantante fue completamente boicoteada y
«cancelada», siendo tachada de «serpiente», de «víctima» y de «acabada».
Ante esto, la artista comenzó a dar forma a su sexto álbum de estudio, Reputation, en el que
decidió responder a las críticas en su contra y lanzar el sencillo Look what you made me do, con
un videoclip en el que la intérprete hace referencias a todo por lo que se le ha criticado.
Miguel Bosé

6
Adaptado de Vega A. (2024). Ocho artistas que han sido «boicoteados» por la cultura de la cancelación.
[Link]
cancelacion_167213.html

7
Uno de los cantantes más importantes de la industria musical española, Miguel Bosé, también
ha sido objeto de «cancelación» después de que comenzara a dar su opinión acerca de la
pandemia del coronavirus.
Todo fue a raíz de que su madre, Lucía Bosé, falleciese a causa de la covid, algo que ha marcado
un antes y un después en la vida personal del intérprete. Entre esos comentarios, Miguel
Bosé afirmaba que «los gobiernos ni nos quieren ni nos protegen. Tenemos que hacer algo por
recuperar esta situación. Vacunados y no vacunados, da igual. Mañana a todos nos van a meter
en el mismo bote y sufriremos las mismas consecuencias». Este comentario, entre otros
comentarios, desataron todo tipo de críticas en su contra.
Debido a esto, el cantante cerró sus perfiles públicos de las redes sociales y sus comentarios
comenzaron a virar, asegurando que se había puesto en su boca que el coronavirus no mataba
cuando él opina que sí lo hace. Años más tarde, la opinión pública sigue teniendo una mala
imagen de él y ha hecho que su serie biográfica, Bosé, se desplomara de la televisión en abierto
consiguiendo bajos números de audiencia. Hoy solo puede ser visionada a través de la
plataforma SkyShowtime.
Aitana
La joven artista salida de Operación Triunfo ha sido víctima de la cultura de la cancelación
durante el pasado 2023, concretamente, después de comenzar su gira de conciertos para
promocionar su último trabajo, Alpha.
Una de las coreografías que presenta el concierto ha llamado la atención de la opinión pública,
ya que han sido tachadas de «poco apropiadas» para una artista que hace espectáculos y música
para un «supuesto público infantil». Ante estos bailes, muchas personas se han
manifestado intentando boicotear la venta de entradas de sus conciertos, e incluso ha sido
criticada por familias que acudieron o tenían intención de asistir a la gira.
La intérprete de Los Ángeles se ha manifestado comentando que «en la vida os sintáis libres de
hacer lo que os apetezca» y que «los cambios siempre son para mejor», aludiendo a la evolución
artística que atraviesa. Asimismo, cada vez que llega el momento de hacer la criticada
coreografía de Miamor, Aitana desafía al público llevándose los ojos a la cara dando a entender
que le dan igual las críticas y que vean que está a punto de hacer la «polémica» coreografía.
Rosalía
La catalana tampoco se ha librado de verse envuelta en polémica. A pesar de mostrarse siempre
como una artista que se preocupa por todo lo que ocurre en el mundo, en 2019 protagonizó una
polémica que casi le cuesta el «boicot» total a su exitosa carrera musical.
La intérprete de Motomami subió una serie de fotografías en las que la cantante portaba el
mismo abrigo pero de diferentes colores: uno en naranja, otro en blanco y otro en rosa. Los
seguidores de Rosalía investigaron acerca de las prendas y comenzaron a denunciar que los
abrigos estaban hechos con pieles de animales como las de los corderos o los zorros y, a
consecuencia, muchas de las cuentas que siguen a la artista comenzaron a atacarla de forma
masiva para que se diera cuenta del error. Rosalía jamás se ha pronunciado al respecto de la
polémica.
Janet Jackson
La hermana del rey del pop, sufrió un antes y un después en su trayectoria musical en cuanto se
subió al escenario del medio tiempo de la Super Bowl de 2004, donde compartió focos con el
cantante Justin Timberlake.
En un momento de la actuación, el cantante rasgó por completo el atuendo de Janet Jackson
dejando al descubierto su seno derecho, algo que pilló a la artista completamente desprevenida.

8
Posteriormente, Janet Jackson pidió disculpas y confirmó que mostrar su pecho no estaba
dentro de lo acordado y que su atuendo fue completamente roto por Justin Timberlake.
A pesar de ser uno de los momentos que más se buscó en su momento en Internet, es
considerado por muchos el declive de la carrera de Janet Jackson. Fue boicoteada brutalmente
tras prohibir su presencia en ceremonias, cancelar su papel película autobiográfica de Lena
Horne y hacer que su música ya no fuese tan escuchada y, por tanto, consiguiera menos
reconocimiento musical del que contaba.
Katy Perry
El caso de esta artista es algo insólito y se remonta a 2017, con una serie de sucesos que
consiguieron que la intérprete de Roar no volviera a tener el éxito que cosechaba con su música
desde su debut. Todo empezó a cambiar para la artista cuando en 2016: comenzó a apoyar
masivamente a la entonces candidata a la presidencia de los Estados Unidos Hillary Clinton,
momento en el que muchos de sus seguidores (y no tan seguidores) se sintieron decepcionados
por el gran apoyo que daba a la política.
Debido a que la actualidad política de ese momento era un tema que le afectaba a la cantante
profundamente, decidió cambiar, en parte, la dirección del que sería su cuarto álbum de
estudio, Witness, que incluiría letras con las que intentaba «despertar» a los oyentes con el fin
de que ocurriera un cambio en el pensamiento de todos aquellos que votaran a favor de Donald
Trump.
Su primer sencillo, Chained to the rhythm, en colaboración con Skip Marley, nieto de Bob
Marley, supuso el «principio del fin» de su enorme racha de éxitos, y solo consiguió posicionar
el tema en el puesto número cuatro de la lista de la revista musical Billboard, un puesto que,
para ser un sencillo líder, resultó muy bajo para ser Katy Perry. La razón de que tuviera tan pocas
ventas y reproducciones se debe al posicionamiento constante en el mundo político, algo que
también hizo que su álbum tampoco tuviera mucho reconocimiento. Perry también fue criticada
porque la cantante se cortó su melena negra y se pasó al pelo corto y rubio.
C. Tangana
Uno de los artistas españoles más importantes del momento, C. Tangana, ha sido tachado de
«machista» durante varias ocasiones a lo largo de su trayectoria musical. Una de ellas supuso
hasta la cancelación de su actuación en Bilbao en 2019 por parte del Ayuntamiento tras analizar
sus letras, concretamente una en la que habla de las mujeres como «prostitutas».
Una de las más recientes se data a 2021, cuando el artista presentó su tema Yate con una foto
que fue calificada como «machista» en la que el cantante estaba rodeado de mujeres en bikini,
algo que hizo estallar las redes sociales. Ante esto, el madrileño manejó la situación llevándola
a un punto humorístico. Hizo un montaje en el que puso su cara en todas las de las chicas y, en
la de él, la de la cantante Zahara, que acababa de lanzar su álbum Puta.
En una entrevista para Harper's Bazaar, el cantante habló de la controversia y declaró lo
siguiente: «Creo que el mensaje es incongruente y todo el mundo ignora que todas esas
personas están allí por su propia voluntad, que todas esas personas tienen una carrera de éxitos
importante, que hacerme yo la foto con ellas era más importante que ellas se la hicieran
conmigo».

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