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Lesiones Meniscales: Clasificación y Tratamiento

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- LESIONES MENISCALES

- LESIÓNES LIG. CRUZADOS - LIG LATERALES

- SEMIOLOGIA DE RODILLA - MANIOBRAS DE EVALUACIÓN

- PROTOCOLOS DE REHABILITACIÓN ACTUALIZADOS

Cabe destacar que las lesiones de ligamentos pueden ser descriptas también como esguince grado I, II y III

- Definición

- clasificación/ características específicas.

- epidemiologia

- etiología

- fisiopatologia

- clinica

- Diagnóstico

- tto. Médico

- tto kinesico basado en evidencia (incluir objetivos de tratamientos y kinefilaxia)

LESIONES MENISCALES

Tipos de lesiones meniscales:

Las lesiones meniscales se pueden clasificar de acuerdo a su ubicación, tipo de rotura y severidad.

1. Según su ubicación:

 Menisco medial: Se encuentra en la parte interna de la rodilla.

 Menisco lateral: Se encuentra en la parte externa de la rodilla.

2. Según el tipo de rotura:

 Rotura longitudinal: La rotura sigue la dirección longitudinal del menisco.

 Rotura transversal: La rotura atraviesa el menisco de lado a lado.

 Rotura en asa de cubo: La rotura crea un fragmento suelto de menisco que se asemeja a un asa de
cubo.

 Rotura compleja: La rotura involucra múltiples patrones de rotura.

3. Según la severidad:

 Grado I: Pequeña rotura superficial.

 Grado II: Rotura que afecta la profundidad del menisco.


 Grado III: Rotura completa del menisco.

Clasificación de McGinty:

Una clasificación más detallada de las lesiones meniscales es la clasificación de McGinty, que toma en cuenta
la ubicación, el tipo y la severidad de la lesión. Esta clasificación se utiliza para guiar el tratamiento y el
pronóstico de la lesión.

Ejemplos de clasificación de McGinty:

 IIA1: Rotura longitudinal medial incompleta superficial.

 IIIB2: Rotura en asa de cubo lateral completa profunda.

 IVC: Rotura compleja medial que afecta toda la superficie articular.

La clasificación de McGinty es un sistema detallado para clasificar las lesiones meniscales de la rodilla. Tiene
en cuenta tres factores principales:

 Ubicación: Medial (lado interno) o lateral (lado externo) de la rodilla.

 Tipo de rotura: Patrón de desgarro del menisco.

 Severidad: Profundidad y extensión de la rotura.

La clasificación utiliza un código alfanumérico para describir la lesión. Aquí se desglosa el código:

 Romanos (I, II, III, IV): Representan la severidad de la lesión.

o I: Rotura menor, superficial que no afecta toda la profundidad del menisco.

o II: Rotura que afecta la profundidad del menisco, pero no es una rotura completa.

o III: Rotura completa del menisco.

o IV: Lesión compleja que involucra daño a otros tejidos de la rodilla además del menisco.

 Letras (A, B, C): Representan el tipo de rotura.

o A: Rotura longitudinal, siguiendo la dirección de las fibras del menisco.

o B: Rotura transversal, perpendicular a las fibras del menisco.

o C: Rotura compleja que involucra múltiples patrones de desgarro (longitudinal, transversal,


etc.).

 Número (1, 2, 3): Representan la zona afectada del menisco.

o 1: Tercio anterior (frente de la rodilla).

o 2: Tercio medio.

o 3: Tercio posterior (parte posterior de la rodilla).

DEFINICION
Un menisco desgarrado es una de las lesiones de rodilla más comunes. Cualquier actividad que
haga que tuerzas o gires la rodilla con fuerza, especialmente al poner todo tu peso sobre ella, puede
dar como resultado un menisco desgarrado.
Cada rodilla tiene dos piezas de cartílago en forma de C que actúan como un cojín entre el hueso de
la espinilla y el hueso del muslo. Un menisco desgarrado causa dolor, hinchazón y rigidez. También
puedes sentir un bloqueo en el movimiento de la rodilla y tener problemas para extenderla
completamente.
Síntomas:
Si te desgarraste el menisco, podrían pasar 24 horas o más hasta que aparezca el dolor y la
hinchazón, especialmente si el desgarro es pequeño. Es posible que manifiestes los siguientes signos
y síntomas en la rodilla:
 Una sensación de chasquido
 Hinchazón o rigidez
 Dolor, especialmente al torcer o girar la rodilla
 Dificultad para enderezar la rodilla completamente
 Sensación de que la rodilla está trabada al tratar de moverla
 Sensación de que la rodilla se afloja

ROTURAS MENISCALES

Constituyen la patología meniscal más frecuente. Fundamentalmente pueden ser de dos tipos: traumáticas o
degenerativas. El mecanismo lesional en las roturas traumáticas longitudinales obedece a un movimiento de
flexión o extensión brusco con el pie fijo en el suelo que bloquea el mecanismo de torsión fisiológico de la
rodilla impidiendo la rotación externa tibial con la extensión y rotación interna en la flexión. Así, las lesiones
del menisco interno aparecen con un mecanismo de flexión y rotación externa. Las roturas en asa de cubo
suelen producirse al pasar bruscamente de la posición de cuclillas o de rodillas a bipedestación
(cizallamiento). Los meniscos pierden progresivamente sus propiedades viscoelásticas, volviéndose más
rígidos y frágiles. Aparecen roturas degenerativas por el pinzamiento de los mismos entre el fémur y la tibia,
frecuentes a nivel de los cuernos meniscales posteriores y generalmente de morfología compleja Las roturas
meniscales pueden clasificarse según la dirección de su trazo en: longitudinales o circunferenciales y éstas a
su vez en completas o incompletas, transversales o radiales, horizontales o clivajes (degenerativas), y
complejas o mixtas (las cuales comprenden dos o más lesiones básicas pediculadas: son las lesiones en pico
de loro, pediculadas y en asa de cubo doble o múltiple) (Figura 1). Las lesiones longitudinales suelen ser más
frecuentes en personas jóvenes, predominando en el menisco interno. Pueden extenderse desde el cuerno
anterior al posterior, dando lugar a una bandeleta, la cual puede luxarse en el espacio intercondíleo (“asa de
cubo”). Las roturas transversales son más frecuentes en el menisco externo y las horizontales son
provocadas por fuerzas de cizallamiento sobre un tejido que ya está degenerado. Las lesiones meniscales
son raras en niños menores de 10 años y en deportistas adolescentes se suelen asociar a lesiones del LCA o
meniscos congénitamente anómalos. Típicamente son roturas longitudinales periféricas.
BIBLIOGRAFIA : CAPÍTULO 83 - LESIONES MENISCALES Autores: Jessica Palacio Barrabés, Antonio Del Bosque
Herrero Coordinador: José María Zamora Rodríguez Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza)

DEFINICION-MECANISMO DE LESION

en extensión de la rodilla.
• Incompletos (Tipo III): Aquí la rotura queda oculta a la visión desde la óptica anterolateral, por
detrás del cóndilo femoral y, por tanto, debemos efectuar extensión casi completa y una fuerza
valguizante con rotación externa para poder visualizarla.
• Fragmentos desprendidos en asa de cubo (Tipo IV): Consiste en la formación de un largo
pedúnculo por desprendimiento de la inserción Las lesiones de meniscos obedecen generalmente a
un mecanismo rotacional de la rodilla cuando el miembro en apoyo se encuentra en semiflexión, lo
que explicaría porqué el menisco medial se compromete 5 a 7 veces más que el lateral. Con la
rodilla en semiflexión y con apoyo, al producirse la rotación, el reborde del cóndilo femoral apoya
directamente sobre el perímetro medial del menisco ejerciendo un cizallamiento, ya que lo somete
a dos fuerzas de dirección contraria, mientras que su periferia capsular, que es más extensa que la
del menisco lateral, sufre una tracción. Tanto las rupturas longitudinales como las transversales del
cuerpo meniscal pueden suceder así, aunque la hiperextensión o la hiperflexión también producen
lesiones, sobre todo de las astas anteriores o posteriores de los meniscos. Así mismo, las posiciones
bruscas de la rodilla en varo o valgo suelen causar desgarros meniscales. Si el trauma en valgo es
intenso, se puede producir una ruptura del menisco medial, del ligamento colateral medial y del
ligamento cruzado anterior, entidad patológica conocida como “Tríada de O’Donoghue”

TIPO/ CLASIFICACION
La clasificación traumática de las lesiones meniscales, está basada en el daño que se pro dujo en la
estructura del menisco, básicamente en la morfología de la modificación sufrida tras la exposición
al trauma. Así que se puede hablar de lesiones circunferenciales, pediculadas, longitudinales,
transversales y en clivaje horizontal (Figura 7). Los dos primeros tipos de lesión son aquellos que se
presentan con más frecuencia en el menisco medial y se describen a continuación, acotando a este
punto que dicha clasificación se realiza por visión directa durante la artroscopia:9 Rupturas
circunferenciales: Suelen iniciarse en el segmento posterior, pueden progresar hacia el resto del
cuerpo del menisco y provocar una rotura en “asa de cubo” o bien progresar hacia el borde interno
del menisco, quedando como una lesión pediculada.
• Completos (Tipo I): Cuando la rotura se produce hasta la inserción anterior y queda el fragmento
roto luxado dentro de la escotadura intercondílea, sorprendentemente producen poca
sintomatología y son una trampa para la artroscopia, ya que si tienen mucho tiempo de evolución,
pueden quedar ocultos en la sinovial y, por otra parte, puede suceder que el artroscopio se deslice
por debajo del fragmento roto, lo que hace imposible su visualización. Se debe sospechar una
lesión de este tipo cuando se ve un menisco medial muy estrecho y se presentan dificultades para
moverse con el artroscopio en el compartimento medial.
• Incompletos (Tipo II): La rotura se localiza a poca distancia de la inserción del cuerno del menisco
y son las roturas que provocan el bloqueo posterior de un asa de cubo; en el compartimento medial
es muy raro el desprendimiento anterior, al revés que en el compartimento lateral. Estos
fragmentos suelen situarse en el surco medial y confundirse a la exploración clínica con cuerpos
libres articulares, aunque se diferencian de éstos por su falta de movilidad.
• Roturas pediculadas: cuando la rotura longitudinal progresa hacia el borde libre del menisco
pueden producirse uno o dos pedículos. El extremo del pedículo, modificado por el conflicto
femorotibial, si ya es antiguo, suele calcificarse, dando una consistencia dura y un aspecto en
“badajo de campana”. Suelen ser visibles y de fácil diagnóstico, aunque pueden girarse y
esconderse debajo del menisco o en la rampa paracondílea, necesitando la utilización del gancho
palpador para exteriorizarlo.
Las lesiones más comunes del menisco lateral se clasifican de la siguiente manera:
Roturas longitudinales. Pequeñas roturas en cuerno posterior que pueden comprometer a las
superficies superior, inferior o ambas y que suelen asociarse a lesiones del ligamento cruzado
anterior. Pueden llegar a prolongarse hasta la entrada del hiato del poplíteo formando un “asa de
cubo” corta o si abarca toda la superficie meniscal, se convierte en el “asa de cubo” convencional.
Variantes: Intrameniscal:
• Fisura corta posterior (superior, inferior o completa).
• Asa de cubo corta (hasta el hiato)
• Rotura longitudinal completa (asa de cubo).
• Periférica (separación menisco-capsular).
• En superficie inferior.
• En ambas superficies (superior e inferior). Roturas transversales. Son frecuentes en el segmento
anterior y medio, y probablemente provocadas por un mecanismo de rotación entre fémur y tibia.
Si la rotura llega hasta la superficie meniscal, la progresión la efectúa en sentido longitudinal,
pudiendo encontrar las siguientes variantes:
• Simple. • Simple con pedículo anterior.
• Simple con pedículo anterior y posterior.
• Compleja Roturas en clivaje horizontal. Esta lesión, también conocida como en boca de pescado,
divide al cuerpo meniscal en dos superficies: inferior y superior. A partir de aquí, la lesión progresa
porque el movimiento de rotación entre fémur y tibia se transmite al interior del menisco lesionado
BIGLIOGRAFIA : Lesiones meniscales José Ma. Busto Villarreal,* Ibrahim Liberato González,** Gloria Vargas
Sánchez*** Revista mediagaphic literatura biomédica.

Sobre la patogenia de las lesiones meniscales / ETIOLOGIA

Las causas que originan lesiones meniscales son muy variadas. Son muchos los
factores que entran en juego y en la mayoría de las ocasiones es difícil reconstruir el
mecanismo de producción exacto de la lesión. La gran frecuencia de lesiones que
afectan al menisco interno es índice demostrativo de que, además de las razones
puramente anatómicas, las injurias meniscales obedecen a importantes factores
mecánicos. Factores mecánicos La lesión o desgarro de un menisco se produce
cuando éste es sometido a tracciones o presiones anormales.
Esto sólo tiene lugar cuando la articulación de la rodilla es sometida a un movimiento
combinado de flexión-rotación o de extensión-rotación. Normalmente los meniscos,
después de cada desplazamiento que sufren, vuelven a recuperar su localización
normal en la periferia de la articulación. Ello es debido a su estructura, a la rígida
inserción de sus cuernos anterior y posterior y a sus uniones con la cápsula articular.
La alteración del mecanismo normal de la articulación y la interferencia en la
movilidad de los meniscos puede sobrepasar sus límites de elasticidad y provocar en
consecuencia un desgarro meniscal. Esto sucede con cierta frecuencia cuando el
menisco, desplazado por un movimiento brusco hacia el interior de la articulación, es
atrapado entre los cóndilos femorales y tibiales.
Actividades específicas (deportivas y laborales). Existe evidencia de que la mayoría de
las lesiones meniscales en los deportistas se producen a raíz de mecanismos
indirectos, casi siempre por un movimiento combinado de flexoextensión y rotación
brusca. Esto ocurre cuando el cuerpo gira sobre el pie fijo en el suelo o por una
rotación violenta de la pierna sobre el fémur fijo. El mecanismo de producción de una
lesión meniscal en los accidentes laborales es muy variado. Pueden ser movimientos
de esquivar un agente traumático, intentos de protegerse para evitar una fuerza
extema, e incluso el conocido mecanismo de producción de la llamada "lesión por
rotación brusca".
Las actividades laborales que exigen una posición de rodillas o en cuclillas durante
prolongados espacios de tiempo (jardineros, soldadores) provocan un excesivo
desgaste de los mecanismos y la presión continua a que se ven éstos sometidos es
causa de degeneración meniscal (ver más adelante alteraciones degenerativas). Es
evidente que además de los factores mecánicos enunciados hay otros factores que
aumentan la vulnerabilidad de los meniscos.
Ellos son: -Variaciones constitucionales y genéticas. –
Lesiones ligamentarias. -Alteraciones degenerativas. Las personas que presentan
débil musculatura del muslo y gran laxitud ligamentaria, en los que las uniones entre
los meniscos y la cápsula articular son también muy laxas, son más propensos a sufrir
lesiones meniscales, ya que los meniscos pueden ser fácilmente atrapados y
lesionados entre los cóndilos femorales (factor constitucional).
Los individuos obesos con musculatura poco desarrollada padecen con mayor
frecuencia lesiones meniscales que aquellas con peso normal y de constitución
atlética. Asimismo son factores predisponentes a las lesiones de los meniscos la
forma y el tamaño de los mismos (factores genéticos). Los ligamentos laterales y
cruzados son elementos indispensables para la estabilidad articular de la rodilla. Una
rodilla inestable, debido a una lesión ligamentaria, está predispuesta a sufrir
trastornos intraarticulares (meniscales). A partir de la segunda década de la vida los
meniscos pueden presentar alteraciones degenerativas (meniscosis).
Pasados los 30 años de edad se encuentran habitualmente alteraciones
degenerativas en dichas estructuras que disminuyen la elasticidad y resistencia
(inclusiones de gotitas de grasa, degeneración mucosa o hialina, zonas circunscriptas
de necrosis, calcificaciones de la sustancia fundamental, etc.). En la génesis de estas
alteraciones degenerativas juegan un importante papel las sobrecargas y tensiones a
las que se somete diariamente la articulación de la rodilla.
Es un hecho demostrado que las actividades laborales que requieren posiciones
prolongadas de rodillas o en cuclillas (soldadores, jardineros, etc.) aceleran la
aparición de estos fenómenos degenerativos meniscales (ver actividades específicas),
en las posiciones antes mencionadas, la flexión marcada de las rodillas aso ciada a la
rotación externa de la tibia lleva forzadamente hacia atrás al menisco interno, lo que
provoca una excesiva tracción a nivel de la parte anterior del mismo, mientras que el
cuerno posterior es aplastado entre los cóndilos femorales. Si este tipo de actividad se
realiza por un tiempo prolongado, es capaz de ocasionar necrosis meniscal por
compresión.

Sobre el diagnóstico clínico y complementario de las lesiones meniscales


Para llevar a cabo una correcta valoración de los síntomas y signos en la patología
meniscal es necesario establecer un plan de exploración sistemático que comprenda
un prolijo interrogatorio y un correcto examen físico. Personalmente creo que la
radiografía simple de rodilla en posición de frente y de perfil debe ser practicada de
rutina por las siguientes razones: a) porque informa de las posibles alteraciones
existentes en el hueso y en el cartílago articular concomitantes con la lesión meniscal
y b) porque permite visualizar el estado de las partes blandas. En proyección lateral
podemos apreciar pequeños derrames articulares representados por sombras de
mayor densidad radiográfica. Los progresos de la Ortopedia y la Radiología han dado
lugar a la creación de técnicas sofisticadas para la evaluación de la rodilla. En estos
momentos no realizo la artrografía como método complementario de diagnóstico, ya
que la resonancia magnética se ha convertido actualmente en el examen
complementario por excelencia para efectuar el diagnóstico por imágenes de las
lesiones meniscales.

FISIOPATOLOGIA :
Los desgarros de menisco se clasifican tanto por su forma como por su ubicación
cuando se visualizan en imágenes por resonancia magnética (MRI), en las que señales
intrameniscales de alta intensidad se comunican con al menos una superficie articular
en un tejido meniscal que de otro modo aparecería negro. Los desgarros horizontales
(de división) corren paralelos a la meseta tibial a través de la sustancia media del
menisco. Es más probable que ocurran en personas mayores de 40 años con cambios
degenerativos subyacentes, en ausencia de un evento desencadenante distintivo. Los
desgarros longitudinales (verticales) corren perpendiculares a la meseta tibial y
paralelos al eje longitudinal del menisco. Por el contrario, los desgarros radiales
discurren perpendiculares tanto a la meseta tibial como al eje longitudinal del
menisco y se originan en el borde libre interno del menisco. Los desgarros complejos
implican alguna combinación de desgarros horizontales, longitudinales o verticales.
Por el contrario, los desgarros desplazados implican el desprendimiento completo de
un trozo de menisco o el giro de un trozo del menisco que todavía está adherido al
resto del cuerpo del menisco. Los desgarros en asa de cubo son fragmentos de
desgarros longitudinales completos que migran centralmente sobre los meniscos
restantes, mientras que los desgarros en pico de loro son desgarros radiales con
fragmentos parcialmente desprendidos. Los desgarros del colgajo son fragmentos
parcialmente desprendidos de desgarros horizontales. Los desgarros dentro del tercio
exterior de la zona vascular de los meniscos son desgarros "rojo-rojos", mientras que
aquellos con márgenes centrales que se extienden hasta los 2/3 interiores de la zona
avascular son desgarros "rojo-blancos". Las lágrimas contenidas dentro de los 2/3
internos de la zona avascular son lágrimas "blancas-blancas". Los desgarros ubicados
dentro de la zona roja tienen el mayor potencial de curación espontánea con
tratamiento conservador o resultado exitoso después de la reparación meniscal.
TRATAMIENTO / MANEJO :
El tratamiento inicial de la rodilla edematosa y con dolor agudo en la que se sospecha
desgarro de menisco debe consistir en los principios RICE para la lesión aguda de los
tejidos blandos (reposo, hielo, compresión y elevación). Se pueden recetar
analgésicos orales y AINE para reducir el dolor y la hinchazón. Se pueden usar
aparatos ortopédicos o rodilleras para protección y compresión, y el ejercicio
temprano e indoloro de ROM de rodilla y tobillo puede ayudar a limitar la pérdida de
movimiento y ayudar a controlar el edema. Para desgarros simples confinados al
tercio externo del menisco y desgarros degenerativos, es razonable realizar un ciclo
de 4 a 6 semanas de reposo relativo y fisioterapia para determinar si se producirá
una curación espontánea y un retorno al nivel deseado de función.
A pesar del tratamiento conservador, los pacientes con dolor persistente, hinchazón y
síntomas mecánicos deben ser evaluados para una posible intervención quirúrgica.
Para los desgarros que requieren cirugía artroscópica, se prefiere la reparación
meniscal a la meniscectomía, si es posible, ya que el riesgo de osteoartritis acelerada
aumenta con la extirpación del tejido meniscal debido a la disminución de la
amortiguación y al aumento de la transmisión de fuerza a través de las superficies del
cartílago articular. Los factores que aumentan la probabilidad de una reparación
meniscal exitosa incluyen desgarros que ocurren en la zona roja del menisco,
desgarros de menos de 2 cm, desgarros longitudinales verticales y desgarros agudos.
La rehabilitación después de la reparación del menisco generalmente incluye
restricciones en el ROM de flexión de la rodilla y el estado de carga de peso durante
las primeras 6 semanas después de la operación, dependiendo de la ubicación del
desgarro y el tipo de reparación. El trasplante de aloinjerto de menisco se considera
un procedimiento de rescate para pacientes sintomáticos menores de 50 años con un
compartimento con deficiencia de menisco y una rodilla por lo demás estable.
Bibliografia : [Link] Marc A. Raj; Mateo
A. Bubnis.
Información del autor y afiliaciones
Última actualización: 17 de julio de 2023.
Bilioteca nacional de medicina
centro nacional de información biotecnológica

Sobre el tratamiento de las lesiones meniscales


Mucho se ha escrito en los últimos años sobre las lesiones meniscales y
especialmente sobre cuál sería su tratamiento idóneo y más eficaz. Tema este último
en el que los criterios y opiniones varían considerablemente.
A) Meniscectomías totales. Por muchos años la meniscectomía total fue una de las
operaciones ortopédicas que se hacía con más frecuencia. Se había convertido en la
apendectomía de esta especialidad. Actualmente la meniscectomía total ha dado
paso a la meniscectomía parcial en el tratamiento de las lesiones meniscales.
B) Meniscectomías parciales. El fundamento de la meniscectomía parcial es
preservar un borde funcional del menisco para que realice algunas de las funciones
biológicas y mecáni cas del menisco normal. La meniscectomía parcial se puede
realizar a cielo abierto o por vía artroscópica. Meniscectomía parcial a cielo abierto.
Creo en la aceptación general de que la cirugía artroscópica presenta mejores
resultados que la cirugía abierta de la rodilla. De este modo soy partidario de
efectuar la meniscectomía parcial por vía artroscópica. Meniscectomía parcial por vía
artroscópica. Con el desarrollo del instrumental y la evolución de las técnicas
quirúrgicas, la meniscectomía artroscópica ha avanzado en los últimos años.
Actualmente es una técnica quirúrgica acreditada en el arsenal terapéutico del
cirujano de la rodilla. A manera de síntesis final quiero expresar que la meniscectomía
por vía artroscópica ha cambiado la imagen del tratamiento de la patología del
menisco. La transición desde la meniscectomía a cielo abierto a meniscectomía
artroscópica ha llevado tanto al paciente como al cirujano ortopédico a esperar de
esta última no menos que un éxito completo.
C) Reparaciones meniscales (suturas). La aparición de la artroscopia permitió una
mejor visualización de los meniscos. Mediante el artroscopio el cirujano tiene acceso
a las distintas zonas meniscales. Con el desarrollo de las técnicas de cirugía
artroscópica es posible, hoy en día, reparar los desgarros meniscales, tanto centrales
(rojo-blanco) como periféricos (rojo-rojo).
Existen básicamente dos técnicas para efectuar la reparación artroscópica de los
desgarros meniscales: la técnica dentro-afuera y la de fuera-dentro. La técnica de
fuera-dentro es muy útil, incluso para las lesiones meniscales localizadas
posteriormente. Suturando de fuera-dentro se evitan las lesiones de las estructuras
neurovasculares descriptas para la técnica de dentro-afuera (nervio safeno interno,
vena safena interna, nervio peroneo).
D) Otros métodos. Actualmente el menisco debe conservarse. No obstante, no todas
las lesiones meniscales son reparables y en algunos casos se requiere la
meniscectomía parcial y total. Puesto que la meniscectomía total tiene muy malos
efectos sobre la articulación de la rodilla, se están buscando alternativas a la
extirpación total. Dichas alternativas son la sustitución del menisco extirpado por un
aloinjerto o por prótesis sintéticas.
BIBLIOGRAFIA : REVISTA ASOSIACION ARGENTINA DE TRAUMATOLOGIA Y
ORTOPEDIA( AAOT)

DIAGNOSTICO CLINICO
El diagnóstico de las lesiones meniscales es fundamentalmente clínico y se basa en
los antecedentes de lesión y práctica deportiva, el estado funcional referido por el
paciente y la exploración. Los síntomas indicativos de lesión meniscal son dolor en la
interlínea articular femorotibial, derrame articular y los bloqueos de rodilla; su
intensidad dependerá del tamaño y estabilidad de dicha rotura.6,3 El dolor suele ser
referido a la zona del menisco lesionado. Aunque hay mucha variabilidad clínica, a
veces se refiere como dolor profundo, otras veces irradiado a hueco poplíteo; incluso
puede referirse al lado contralateral
El derrame articular: Es mucho más indicativo de lesión meniscal si se produce a las
pocas horas de la lesión. También se pueden producir derrames repetidos en roturas
crónicas cuando la porción meniscal rota queda atrapada entre el fémur y la tibia y se
produce una fuerte tracción en la periferia del menisco. Bloqueo articular: Ocurre en
roturas meniscales amplias que presentan un fragmento móvil que ocasionalmente
queda atrapado entre las superficies articulares. Cuando esto ocurre, es imposible
para el paciente realizar la extensión completa o la flexión completa de la rodilla,
tanto por el dolor como por la obstrucción mecánica que ocasiona la interposición del
fragmento. A la exploración, puede ser evidente una hipotrofia de cuadríceps
inducida por el desuso debido al dolor; puede haber derrame articular, limitación de
la movilidad por dolor o bloqueo y dolor a la palpación de la interlínea femorotibial.
Todo lo antes descrito, con la consecuencia lógica del abandono de la práctica
deportiva.
MANIOBRAS DIAGNOSTICAS
Se ha descrito una serie de maniobras exploratorias encaminadas a evidenciar dolor o
chasquidos cuando se realiza flexo-extensión combinada con rotación de la rodilla.
Las más utilizadas son las de McMurray, Apley y Steinmann I. 7 Maniobra de
McMurray: En decúbito supino se flexiona la rodilla del paciente y el explorador
coloca su dedo índice en la interlínea articular, en el borde del menisco, y a
continuación se extiende la rodilla con rotación medial y luego en rotación lateral. Si
existe una lesión del menisco medial se notará un chasquido y dolor al extender en
rotación lateral y varo, y si existe una lesión del menisco lateral el chasquido y el
dolor se presentarán al extender en rotación medial y valgo (Figura 3). Maniobra de
Apley: El principio de esta prueba es demostrar que en una lesión meniscal, la
movilidad articular, con la articulación bajo distracción, no es dolorosa mientras que
al comprimirla sí lo es.
La maniobra se realiza con el paciente en decúbito prono y se compara el dolor que
provoca la flexo-extensión con la rodilla bajo compresión y con la rodilla bajo
distracción, al tiempo que se aplica un movimiento rotatorio a la pierna,
medialmente para explorar el menisco lateral, y lateralmente para explorar el medial;
el talón del paciente señala el menisco explorado (Figura 4). Maniobra de Steinman I:
Junto con las maniobras anteriores, ésta se utiliza para valorar la integridad de los
meniscos. El paciente se encuentra en decúbito supino con la cadera y la rodilla en
flexión a más de 90°, el explorador realiza rotación medial y lateral de la pierna; si se
presenta dolor es signo positivo para el menisco medial o lateral según sea el caso
(Figura 5).

BIBLIOGRAFIA :( ARTICULO 2009 REVISTA MEDIGRAPHIC LITERATURA BIOMEDICA)


José Ma. Busto Villarreal,* Ibrahim Liberato González,** Gloria Vargas Sánchez***

DIAGNOSTICO
En la mayoría de los pacientes encontramos en la historia clínica un mecanismo
traumático desencadenante previo. En ocasiones refieren crujidos articulares o
cuadros de bloqueo en semiflexión, muchas veces tras una rotación. Los síntomas en
ocasiones se agrupan produciendo cuadros articulares dolorosos y claudicantes, que
evolucionan en pocos días hacia la curación, dejando intervalos asintomáticos, que
darán paso a nuevas crisis ante accidentes cada vez más banales. La sintomatología
típica de la rotura meniscal aguda consiste en dolor en la interlínea articular afecta
que aumenta con las rotaciones, una impotencia funcional variable, derrame
articular no inmediato, siendo claro y viscoso a la artrocentesis. En ocasiones
encontramos hemartros en lesiones del tercio periférico, y bloqueo articular,
característico de la luxación central del fragmento del asa de cubo. No es infrecuente
la aparición de derrames articulares recurrentes de tipo mecánico, así como una
atrofia del cuádriceps en lesiones antiguas. Existen numerosas maniobras de
exploración meniscal, ninguna de ellas sensible y específica al 100%. La mejor manera
de afianzar el diagnóstico resulta del empleo de varias maniobras exploratorias (4)
(Tabla 1). Cuando tras la exploración, persisten dudas diagnósticas es preciso recurrir
a la resonancia nuclear magnética (RMN), técnica precisa de diagnóstico, aunque no
predice la reparabilidad de las lesiones ni es útil para evaluar las reparaciones
meniscales (4).
La radiología convencional simple y en carga permite descartar lesiones óseas ante
traumatismos en la rodilla. Su utilidad principal es valorar los cambios degenerativos
articulares que pueden aparecer tras una rotura crónica de menisco o tras una
meniscectomía y no el diagnóstico meniscal en sí. Sólo en aquellos casos de
condrocalcinosis se podrán apreciar cristales de pirofosfato dibujando la forma
meniscal en la interlínea. Sin embargo debe practicarse de manera rutinaria para
descartar lesiones osteocondrales que puedan simular una lesión meniscal

TRATAMIENTO
Ante la sospecha clínica de una rotura aguda, se aplicarán las medidas
antiinflamatorias oportunas y se realizará una artrocentesis si existe derrame
articular cuantioso. Ésta cumple doble función: evacuadora y diagnóstica. En el caso
de un bloqueo articular en flexión, se desbloqueará mediante movimientos
rotacionales tibiales con la rodilla en flexión completa y realizando extensión brusca.
Puede ayudar la infiltración articular de anestésico local. Si no lo resolvemos se
realizará una artroscopia diagnósticoterapéutica de urgencia para lograrlo.
Actualmente existe un amplio abanico de posibilidades terapéuticas. La elección de
un determinado tratamiento depende del tipo de lesión, tamaño y localización,
tiempo de evolución y de las características individuales del paciente (1) (Figura 2 y
3).
2.2.1. Tratamiento no invasivo: tratamiento conservador Indicado en lesiones
meniscales asintomáticas (hallazgos incidentales en pruebas de imagen) o con
mínimo déficit funcional y con capacidad para la cicatrización; roturas verticales
longitudinales periféricas menores de 1 cm de longitud y estables; y roturas radiales
menores a 5 mm.
2.2.2. Tratamientos invasivos :
[Link]. Técnicas de reparación: Sutura meniscal artroscópica Su objetivo es la
conservación total de la función meniscal mediante la sutura de la rotura.
Idealmente, las indicaciones de la sutura artroscópica son las roturas de >1cm en
zona roja-roja y zona roja-blanca; roturas verticales longitudinales, en asa de cubo
simple si el asa no está degenerada, o las de asas múltiples tras extirpar el asa
intermedia (1,3). Las roturas horizontales o radiales, aunque cicatricen, suponen una
discontinuidad de las fibras longitudinal, alterando la transmisión de cargas, por lo
que carece de sentido realizar gestos reparadores (1). Asociando técnicas de
estimulación de la cicatrización como la abrasión del tejido adyacente a la lesión, la
interposición de un coágulo de fibrina o un colgajo sinovial, o la provocación de un
hemartros mediante perforaciones o por reparación simultánea del LCA se consiguen
incrementar las tasas de curación meniscal. También se obtienen mejores resultados
en pacientes jóvenes y en las lesiones de menos de ocho semanas de evolución (1).
Con la selección de pacientes según las indicaciones previas, sólo el 10-15% de las
lesiones meniscales son suturables, y la mayoría suelen asociarse a una
reconstrucción del LCA. La bibliografía refiere un 90% de éxitos después de 5 años del
tratamiento (5).
Existen distintas técnicas de sutura: dentro-fuera (para roturas de la mitad meniscal
posterior (6)), fuera-dentro (para lesiones del tercio anterior y medio del menisco) o
sutura dentro - dentro o todo dentro (la más utilizada actualmente; para lesiones
periféricas del cuerno posterior (7)). Varios estudios han demostrado que el punto
vertical es el más resistente. Según los últimos protocolos, ya en el postoperatorio
inmediato se ha de insistir en la movilidad, asociada a la descarga de la extremidad
intervenida durante las primeras 4 semanas (5).
Se permiten actividades de bajo impacto a los 3 meses y hasta los 6 meses no se
permite la práctica de deportes de agilidad (1). Ante una reparación simultánea del
ligamento cruzado anterior se permite la movilización precoz para evitar rigidez
articular
. Las lesiones neurovasculares representan la complicación potencial más importante
durante la reparación meniscal. En la parte medial, la estructura con mayor riesgo es
la rama del músculo sartorio del nervio safeno, y en la parte lateral, el nervio
peroneo y la arteria poplítea (1).
[Link]. Técnicas de resección: Meniscectomía parcial artroscópica Su objetivo radica
en eliminar de manera uniforme el tejido dañado o inestable conservando el mayor
remanente meniscal posible, especialmente el muro periférico (1). La idea es que sea
capaz de asumir, al menos parcialmente, las funciones mecánicas (5,6).
Está indicada cuando una sutura no es viable: rotura en zona avascular, roturas
horizontales, radiales, degenerativas, en asa de cubo crónicamente desplazada o
meniscos con múltiples roturas, roturas complejas y roturas pediculadas o colgajos.
Los resultados postmeniscectomía son mejores cuando al tiempo de la misma no hay
deterioro asociado del cartílago articular (1,2). Su tasa de éxito varía desde el 60% en
rodillas inestables hasta más del 90% en las estables a los 4 años de seguimiento (5).
La morbilidad de esta técnica es baja, con una rápida reincorporación del paciente a
la vida activa y de manera progresiva, a la práctica deportiva plena. Múltiples
estudios han demostrado una relación directa entre el resultado funcional, el grado
de cambiodegenerativo articular y la cantidad de menisco resecada durante la
meniscectomía (5).
[Link]. Técnica de sustitución Trasplante meniscal: Su objetivo es retrasar el
deterioro progresivo articular en casos de meniscectomía previa o si el daño meniscal
es tan severo que impide preservar su estructura y función.
Según la bibliografía actual, el candidato ideal para una reconstrucción meniscal es
aquel paciente joven (menor de 50 años), sintomático y con antecedente previo de
meniscectomía subtotal (especialmente si es del menisco lateral) o el equivalente
biomecánico de una meniscectomía total; que a la exploración presenta una
estabilidad ligamentosa conservada o susceptible de reparación con la
reconstrucción meniscal, junto con unos cambios degenerativos articulares grado I o
II, y sin evidencia de mal alineación en la telerradiografía en carga ni evidencia
artroscópica simultánea a la intervención de ulceras condrales grado IV o
incongruencia articular (7). Existen varios tipos de injerto: el fresco, el criopreservado
(ambos con células viables), el congelado en fresco y el liofilizado o congelado en
seco. De todos ellos, únicamente el fresco-congelado cumple con los requisitos
estandarizados de la American Association of Tissue Bank. De acuerdo a la técnica, el
aloinjerto puede fijarse por cilindros óseos en los cuernos meniscales, puentes óseos
o a partes blandas; y se sutura a la
cápsula previamente.
BILIOGRAFIA : CAPÍTULO 83 - LESIONES MENISCALES Autores: Jessica Palacio
Barrabés, Antonio Del Bosque Herrero Coordinador: José María Zamora Rodríguez
Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza) Revista sociedad española de
cirujia ortopédica y tramuatologia ( SECOT)
DIAGNÓSTICO POR IMAGEN
Dentro de la amplia gama de estudios auxiliares con que se cuenta en la actualidad,
el más útil para la identificación de las lesiones meniscales es la resonancia magnética
(Figura 6). Con este estudio, los trastornos traumáticos del menisco pueden ser
demostrados mediante signos de intensidad anormal en el sustrato del fibrocartílago
o por la distorsión de su configuración triangular o por la separación periférica de su
cápsula.8 Se ha descrito un sistema de graduación de I al III para estos signos
anormales que pueden correlacionarse con cambios anatómicos, de la siguiente
manera:
Grado I: Degeneración zonal difusa.
Grado II: Degeneración difusa mayor junto a la cápsula.
Grado III: Ruptura, alteración de los lados del triángulo.
SINTOMAS DE DESGARRO DE MENISCO
Un desgarro de menisco puede ocurrir repentinamente al girar o doblar
profundamente la rodilla. En esta situación, el paciente puede sentir un chasquido o
una sensación de desgarro acompañado de un dolor punzante agudo en el interior o
exterior de la rodilla. Esto suele ir seguido de hinchazón de la rodilla y se agrava al
caminar, ponerse de pie, levantarse de una silla o subir escaleras. Alternativamente,
el menisco también puede perder lentamente su elasticidad (función amortiguadora)
con el tiempo y provocar un empeoramiento gradual del dolor.

Una lesión de menisco se caracteriza por:

Dolor Cada rodilla tiene un menisco en el interior y en el exterior al nivel de la línea


articular, y aquí es donde normalmente se produce el dolor. El desgarro de menisco
también puede causar un dolor más profundo en el centro o la parte posterior de la
rodilla.
Cierre. Si un trozo del menisco desgarrado se atasca entre las partes móviles de la
rodilla, la rodilla puede "bloquearse" y no moverse correctamente. Este suele ser un
fenómeno muy repentino que ocurre y puede resolverse rápidamente o persistir.
Inestabilidad. Debido a que el menisco contribuye a la estabilidad de la rodilla, un
desgarro en el menisco puede dar la sensación de que la rodilla está inestable o
resbalando. Esto puede resultar muy problemático al caminar y girar.
Hinchazón. El daño al menisco puede irritar la rodilla provocando inflamación e
hinchazón.
TRATAMIENTO
El tratamiento comienza evitando la actividad que causa dolor. Muchos pacientes
pueden necesitar muletas para aliviar el peso de la rodilla afectada. Es importante
mantener la rodilla en movimiento para evitar rigidez y bloqueo. La aplicación regular
de hielo en la rodilla puede ayudar con el dolor y la hinchazón.
 Medicamento
Puede tomar un analgésico de venta libre, como ibuprofeno, naproxeno sódico o
acetaminofén.

En ausencia de artritis, las inyecciones de corticosteroides generalmente no se


administran porque no se ha demostrado que sean efectivas en el tratamiento a
largo plazo de las lesiones meniscales.
 Terapia
Pruebe lo siguiente:

Descansar. Asegúrese de descansar la rodilla y limite las actividades que agraven sus
síntomas. Intente quitar el peso de la rodilla hasta que desaparezca el dolor. Si tiene
un bloqueo o bloqueo mecánico que impide el movimiento normal de la articulación
de la rodilla, debe consultar a un médico.
Hielo el área afectada. Aplique compresas de hielo en la rodilla durante 15 a 20
minutos cada vez, de tres a cuatro veces al día durante varios días. Para proteger su
piel, envuelva las bolsas de hielo en una toalla fina.
Utilice un aparato ortopédico. El uso de un aparato ortopédico para el daño del
menisco no suele ser necesario; sin embargo, a veces puede estar indicado si hay
alguna alineación anormal de la rodilla.
Estira y fortalece la zona afectada. Su médico podría sugerirle ejercicios de
estiramiento y fortalecimiento. Otras prácticas de fisioterapia u ocupacional también
pueden resultar útiles.
Regrese gradualmente a sus actividades habituales. Cuando la terapia y los
medicamentos mencionados anteriormente alivian su dolor, generalmente no hay
necesidad de tratamiento ni pasos adicionales. Si sus síntomas no mejoran, debe
buscar atención médica.

 Cirugía
La cirugía puede estar indicada para muchos tipos de lesiones de menisco. Si es joven
y tiene una lesión repentina que le provoca dolor en la rodilla, este puede ser un
motivo para consultar urgentemente a un cirujano ortopédico. Esto es especialmente
cierto si no puede doblar y estirar la rodilla por completo. Esto puede ser el resultado
de un desgarro de menisco desplazado, que es mejor tratarlo más temprano que
tarde.

En pacientes mayores con lesiones de menisco de tipo degenerativo (aquellas que


ocurren lentamente con el tiempo debido al desgaste), la intervención quirúrgica
generalmente no está indicada. Hay ciertas situaciones en las que se puede
considerar, como el desarrollo de hacer clic, atrapar. o bloqueo de su rodilla.
BIBLIOGRAFIA : Mayo Clinic:
[Link]

TRATAMIENITO KINESIOLOGIA/ PARA DESGARRO DE MENISCO : READAPTACION


Etapas generales de un programa de readaptación:
Fase 1: Protección y reducción de la inflamación (0-2 semanas)
 Reposo: Evitar actividades que causen dolor o inestabilidad en la rodilla.
 Hielo: Aplicar hielo en la rodilla durante 15-20 minutos, varias veces al día.
 Compresión: Usar una venda elástica para reducir la hinchazón.
 Elevación: Mantener la rodilla elevada por encima del nivel del corazón cuando
sea posible.
 Medicamentos: Tomar analgésicos y antiinflamatorios según las indicaciones
del médico.
Fase 2: Recuperación del rango de movimiento (2-6 semanas)
 Ejercicios de rango de movimiento: Ejercicios suaves para mejorar la flexión,
extensión y rotación de la rodilla.
 Ejercicios de propiocepción: Ejercicios para mejorar el equilibrio y la
coordinación de la rodilla.
 Fortalecimiento suave: Ejercicios para fortalecer los músculos alrededor de la
rodilla, como los cuádriceps, isquiotibiales y gemelos.
Fase 3: Fortalecimiento y resistencia (6-12 semanas)
 Ejercicios de fortalecimiento progresivo: Ejercicios para aumentar la fuerza de
los músculos alrededor de la rodilla.
 Ejercicios de propiocepción más desafiantes: Ejercicios para mejorar el
equilibrio y la coordinación de la rodilla en situaciones más complejas.
 Ejercicios de pliometría: Ejercicios para mejorar la potencia explosiva de la
pierna.
Fase 4: Retorno a la actividad (12-24 semanas)
 Ejercicios específicos para el deporte: Ejercicios que simulen las demandas del
deporte que el paciente practica.
 Gradual reintegro a la actividad deportiva: Comenzar con actividades de baja
intensidad y aumentar gradualmente la intensidad y la duración a medida que
se tolere.

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