Artículo III.
- Del derecho a la participación en la gestión
ambiental.
Toda persona tiene el derecho a participar responsablemente en los
procesos de toma de decisiones, así como en la definición y
aplicación de las políticas y medidas relativas al ambiente y sus
componentes, que se adopten en cada uno de los niveles de
gobierno. El Estado concerta con la sociedad civil las decisiones y
acciones de la gestión ambiental.
Articulo IV.- Del derecho de acceso a la justicia ambiental
Entendido como una acción rápida, sencilla y efectiva ante las
entidades administrativas y jurisdiccionales, en defensa del
ambiente y de sus componentes, velando por la debida
protección de la salud de las personas en forma individual y
colectiva, la conservación de la diversidad biológica, el
aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, así como la
conservación del patrimonio cultural vinculado a aquellos.
Articulo 92.- De los recursos forestales y de fauna silvestre
92.1 El Estado establece una política forestal orientada por los
principios de la presente Ley, propiciando el aprovechamiento
sostenible de los recursos forestales y de fauna silvestre, así como
la conservación de los bosques naturales,
92.2 El Estado promueve y apoya el manejo sostenible de la fauna y
flora silvestres, priorizando la protección de las especies y
variedades endémicas y en peligro de extinción, en base a la
información técnica, científica, económica y a los conocimientos
tradicionales.
Artículo 98.- De la conservación de ecosistemas
La conservación de los ecosistemas se orienta a conservar los ciclos
y procesos ecológicos, a prevenir procesos de su fragmentación por
actividades antrópicas y a dictar medidas de recuperación y
rehabilitación, dando prioridad a ecosistemas especiales o frágiles.
Artículo 99.- De los ecosistemas frágiles
99.1 En el ejercicio de sus funciones, las autoridades públicas
adoptan medidas de protección especial para los ecosistemas
frágiles, tomando en cuenta sus características y recursos
singulares; y su relación con condiciones climáticas especiales y con
los desastres naturales.
99.2 Los ecosistemas frágiles comprenden, entre otros, desiertos,
tierras semiáridas, montañas, pantanos, páramos, jalcas, bofedales,
bahías, islas pequeñas, humedales, lagunas alto andinas, lomas
costeras, bosques de neblina y bosques relicto.
99.3 El Estado reconoce la importancia de los humedales como
hábitat de especies de flora y fauna, en particular de aves
migratorias, priorizando su conservación en relación con otros usos.
Artículo 100.- De los ecosistemas de montaña
El Estado protege los ecosistemas de montaña y promueve su
aprovechamiento sostenible. En el ejercicio de sus funciones, las
autoridades públicas adoptan medidas para:
a. Promover el aprovechamiento de la diversidad biológica, el
ordenamiento territorial y la organización social.
b. Promover el desarrollo de corredores ecológicos que integren las
potencialidades de las diferentes vertientes de las montañas,
aprovechando las oportunidades que brindan los conocimientos
tradicionales de sus pobladores.
c. Estimular la investigación de las relaciones costo-beneficio y la
sostenibilidad económica, social y ambiental de las diferentes
actividades productivas en las zonas de montañas.
d. Fomentar sistemas educativos adaptados a las condiciones de
vida específicas en las montañas.
e. Facilitar y estimular el acceso a la información y al conocimiento,
articulando adecuadamente conocimientos y tecnologías
tradicionales con conocimientos y tecnologías modernas.
Artículo 107.- Del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas
por el Estado
El Estado asegura la continuidad de los procesos ecológicos y
evolutivos, así como la historia y cultura del país mediante la
protección de espacios representativos de la diversidad biológica y
de otros valores asociados de interés cultural, paisajístico y
científico existentes en los espacios continentales y marinos del
territorio nacional, a través del Sistema Nacional de Áreas
Naturales Protegidas por el Estado - SINANPE, regulado de acuerdo
a su normatividad específica.
Artículo 114.- Del agua para consumo humano
El acceso al agua para consumo humano es un derecho de la
población. Corresponde al Estado asegurar la vigilancia y protección
de aguas que se utilizan con fines de abastecimiento poblacional,
sin perjuicio de las responsabilidades que corresponden a los
particulares. En caso de escasez, el Estado asegura el uso
preferente del agua para fines de abastecimiento de las
necesidades poblacionales, frente a otros uso